[Social] Pescando ando
#1
Sería extraño si todo el día fuera solo para entrenar, algunas veces las personas apreciaban recibir el sentimiento de como el viento cruzaba por las copas de aquellos no tan poblados bosques de tal manera que el silbido se acopla a la respiración cuando se piensa en ello.

Era Megas con su traje de civil marine, pero con el pecho al descubierto, la gorra era lo que más le ofrecía algo de protección ante el sol puesto que aquellos tristes árboles, solo llegaban máximo a tener 15 metros de alto.

El gigante pasaba por mucho esa medida, por ello de cierta y ruidosa manera, era como un bulldozer avanzando entre la maleza, paso a paso, era complejo ver hacia abajo para detectar que pisar o que no, por lo que simplemente y sin mirar a quien, consideraba que el ruido que hacia era suficiente para alertar a los que posiblemente podrían ser afectados.

Silbaba a un ritmo muy conocido, el trinar de las aves que mas abundaban en aquel bosque, al brazo un escudo gigantesco que pareciera amarrado a él y al otro una gran y ridícula caña de pescar que parecía hecha a mano, ¿Por qué? Pudiese ser que la cuerda era enorme… ¿Qué pez caería ante tremendo gancho? ¿una ballena?, era ridículo de observar.

Pero bueno, lo que buscaba era un lago dentro de aquel tremendo bosque, se limpiaba de vez en cuando el sudor de su frente mientras su gran melena ondeaba al aire, - huehuehuehue J'espère ne pas tuer le poisson en laissant tomber la canne à pêche – los balbuceos de siempre salían de su boca y estos salían como una diarrea vocal al sentirse protegido por la soledad del bosque, aquella lengua muerta era todo un misterio y quien lo entendiera era aun mas imposible para la mente de aquel pequeño huérfano dentro del corazones del gigante.

El retumbar era fuerte, no era el ruido normal de alguien que con su tamaño atravesaría con tranquilidad aquellas herbáceas barreras. La caminata fue larga pero relativamente corta para sus pasos, estaba donde quería el lago... aquel sujeto elevo su brazo con la caña alzada al cielo, apuntando al cielo con fuerza – Ryu !!!!!!!!!! – Salió con presión de sus pulmones, era para estar suelto, relajado y con los pies separados.

Empezó a manipular la caña con la cuerda, a las dos, a las diez, cuarto para las tres , tuerce, pasa, daba el remolino y ahora! Disparaba con fuerza y furia... atinando la caña a un árbol, pero cínicamente ignorando el disparo, creyendo que aquella resistencia que ofrecía era por que definitivamente su disparo había acertado ¿Qué pez era?.

El corazon del gigante se llenaba de alegría y no podía ocultar la sonrisa, estaba en posición de fuerza, jalando aquello que había atrapado y como era de costumbre, haciendo un ruido exagerado con sus muy motivados movimientos.
#2
Capitulo 6: Pescando ando
Lugar: Baterilla, bosque
Fecha: 40 de verano, año 16
Hora: 08:50 AM


Era una mañana extrañamente serena, envuelta en un murmullo constante de entre las olas que rompía cerca de la orilla y de la naturaleza que se encontraba de fondo. Trasmitiendo una paz absoluta que era difícil no disfrutar, el aire llevaba consigo la sensación del día de hoy. Como si en cada rincón de esta isla se podría percibir la armonía. Todos estábamos conectados de alguna forma, las personas seguían el curso de sus vidas cotidiana, visitantes curiosos, forasteros de paso, aldeanos de mirada familiar y trabajadores incansables que, con esfuerzo y rutina, buscaban ganarse el pan de cada día. Todo fluía con naturalidad, todos estábamos conectados con un fino hilo del destino.

Por esas razones, una vez más decidí aventurarme en el bosque, ese refugio silencioso donde solía pasar mis días de descanso. En ese momento me encontraba recostada entre las ramas de un árbol antiguo, colosal, cuya altura alcanzaba fácilmente los quince o dieciséis metros. Había algo en la copa de aquel árbol frondoso que me trasmitía una calma difícil de explicar. Como si el mundo allá abajo quedara suspendido, absolutamente lejano.  Deje escapar un leve bostezo, intentando disimular el cansancio o el aburrimiento, ni yo misma lo sabía, pero el sonido del mar que se encontraba cerca y el de la naturaleza en sí, murmuraban una suave melodía, como una canción de cuna.


Fue en ese instante que decidí no luchar contra mi propio cuerpo. Así, sin más preocupaciones, me acomode sobre la rama mas gruesa, dejando que la misma tranquilidad me envolviera hasta caer suavemente en el sueño que prometía ser reparador. No sé cuánto tiempo transcurrió, tampoco lo que pasaba a mi alrededor, pero en mi sueño parecía que estaba en otra vida, en otro mundo. Uno donde había un hombre que se esforzaba por conseguir algo, como queriendo alcanzarme, pero en el proceso mi identidad no dudo en clavar lo que parecía ser una daga en su brazo, ¿Qué clase de contexto era este?, no lo sabría decir, pero el sueño transcurrió tan rápido que pude sentir vibraciones extremadamente fuertes –Mmm..pero…- dije pesadamente, mi cuerpo no quería abandonar el sueño por alguna razón.

Pero tras una fuerte sacudida que me hizo perder momentáneamente el equilibrio, me sostuve a la rama del árbol sintiendo un pequeño cosquilleo en mi estomago –¿Qué sucede? — Sorprendida por el abrupto movimiento, solo pude notar un ¿Anzuelo? Atascado en el tronco del árbol, era algo grande, pestañee, no sabia si lo que estaba observando era real. Pero todo el panorama cambio cuando el anzuelo tiro fuertemente del árbol, arrancándolo por completo de raíz, me aferre a la rama mientras un grito fuerte salía de mis labios –AARRRHHHGGGG—Prácticamente volando en el aire y dejando atrás prenda por prenda hasta estar solamente en ropa interior, note que me acercaba a lo que parecía ser una montaña con traje, observándolo atentamente, cuando más me acercaba toda esa silueta cambio, era un gigante de melena larga, cuerpo fornido de pectorales enormes --*Pectorales…*- pensé tras verlo con más detalle ¿Era un Marine?, estaba totalmente confundida, el árbol paso como si nada sobre la cabeza de aquel hombre, y al pasar por el radio de su vista no dude en gritarle –Sálvame mamahuev….glup glup—no logre completar el insulto, pues mi cuerpo impacto contra el mar, totalmente aterrada, no creí que fuera capaz de salir por mi misma de esas aguas.
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#3
Los músculos de Megas se tensaron con furia que a su vez tensaron la cuerda que seguro habría picado un pez, si no fuera así ¿Por qué se resistiría con tanta valía? Apretó los glúteos, amarro las piernas y jalo con todas sus fuerzas las cuales, no eran pocas.

La sonrisa y al parecer la paz silenciosa de aquel sujeto se romperían tras un abrumador grito, los ojos del gigante comenzaron a tratar de buscar mediante el apoyo de su oído de donde venia el quejido ¿de nuevo alguien se había asustado con el como si de un monstruo se tratase? No… lo pudo notar, era como… si un desnudo ángel volara por los cielos.

--* ¿Desnudo? No no no… esta en bikini… ¿bikini o ropa interior? *-- demasiados pensamientos para el gigante mientras aquella bella figura alzaba el vuelo con gracia y elegancia… la cual se fue perdiendo poco a poco conforme la parábola cambiaba de ascender a caer en picada, pero el gigante se lo tomaría con calma… la trayectoria era directamente al agua.

La dama como se esperaba se clavó directamente al agua, se escuchó como lanzo palabras, pero… Alex en realidad no entendería aquello, vería como burbujas empezarían a salir con furia desde la posición donde con la misma elegancia del vuelo, se hundía con relativo terror en sus ojos.

Ya había recogido la cuerda lo suficiente como para dejar de lado aquella arma, camino con la tranquilidad que se caracterizaba solo a aquellos que sabían que todo estaba o estaría bien, se adentro poco a poco en aquella agua hacia la dirección de aquella dama… poco a poco sus pies y piernas se mojaron entre más se adentró a la masa de agua que si lo pensabas bien, era bastante cristalina, se posiciono sobre de la chica y bajando todo su cuerpo pero sobre todo su mano diestra, de la manera más delicada que pudo tomaría a la chica con toda la palma… el contacto piel a piel no se podía evitar, pero no era algo que afectara tanto al corazón del gigante… después de todo… se entendía de más que era un ángel… uno en ropa interior… pero era uno pequeñito.

El corazón del gigante considero que quizá entraría en shock, su cabeza le sugirió rápidamente llevarla a un lugar seguro, por ello el joven la regresaría con calma a la orilla, paso a paso el lugar se cimbraba con el andar de sus piernas y poco a poco se recortaba el espacio entre el ahogamiento y la seguridad.

¿Palabras? Ninguna en realidad, la mirada de Megas se enfocaba en mirar completamente a la dama, para claro… ver si se encontraba bien…

Huehuehuehuehuehuehue – con graveza y cierto tono amable una muy rara risa … ¿era una risa? Salió de aquellos enormes pulmones - Qu'a dit une poule à une autre poule ? Piou ! – empezó de nuevo a carcajearse ¿la chica estaba bien? ¿a quien quería hacer reír? ¿Quién carajos el entiende? Eran preguntas que NADIE se hacia en ese momento.


Contenido Oculto
#4
Aguantando la respiración conforme pasaba el tiempo, me estaba hundiendo más y más a pesar de que trataba de salir a flote, estaba aterrada. No comprendía que era lo que estaba pasando en la superficie, era como si hubiera caído directo hacia una pesadilla, De lo que si estaba segura era que debía cobrar venganza, Lo que me arrastro hasta aquí evidentemente no era un humano, estaba segura de que se trataba de un gigante, pero… ¿Qué hacia un enorme gigante con traje de Marine?,no recuerdo haber visto un gigante en la marine o ¿si?, ciertamente eso era lo que me hacia duda respecto si todo esto era una terrible pesadilla –*Calmate Kagura*- pensé por un instante pero el agua que estaba sobre mi cuerpo me estaba aterrando un poco más, no podía escuchar nada más que el vacío y la presión del agua. –Hmmm…

-*¿Morire aquí? *- De pronto esa pregunta comenzó a preocuparme, pero justamente cuando creí que todo estaba perdido, sentí que algo se sumergió cerca de mi radio, como si fuera un tipo de red o pesca, sentí que me encontré contra algo totalmente firme y que de pronto comenzó a elevarme hacia la superficie, una silueta borrosa pero grande era lo único que pude distinguir conforme más me acercaba.

Cuando finalmente pude salir a la superficie, no dude en dejar salir el aire retenido para después comenzar a respirar tratando de llenar mis pulmones de oxígeno. Comencé a toser ligeramente, todo mi cuerpo estaba mojado y ropa interior estaba mojado. Tras sentir que estaba recuperando todos mis sentidos, levante de golpe mi cabeza para encontrarme finalmente con lo que creí que era un sueño.  -¡SANTA PAPAYA! - exclame casi gritando tras ver que no estaba errada, realmente se trataba de un gigante y para más sorpresa, un Marine.

Entre la sorpresa y el susto, de pronto el gigante comenzó a reírse de una forma frenética cosa que me llevo a cubrirme los oídos pues el sonido era demasiado alto para mis oídos, lo observaba con cierta confusión, - *¿Acaso se está riendo de mi? *- pensé por un instante sintiendo como mis mejillas se comenzaron a sonrojar, por cual de este gigante me encontraba en esta situación. Sin mas lo apunte con un dedo -¿De quién te ríes pedazo de montaña? - grite en defensa, pero el gigante comenzó a hablar en una lengua que no podía comprender del todo, por cómo se reía no pude evitar comenzar a reírme levemente, ¿Por qué me daba gracia?, quizás porque incluso en lenguas la diferencia era muy alta, la ironía me hizo reírme de mi misma y quizás también de él.

Levantando los brazos para llamar su atención, apunte hacia la orilla para que pudiera llevarme a tierra firme, esperaba que me entendiera a primera, por suerte era un día caluroso y estar mojada no significaba peligro, pero aun así me sentía algo incomoda por estar mojada, no tenia meterme al mar, pero un detalle que miraría después de tocar tierra.
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#5
La palma era la única cosa que protegía a la chica de aquel cruel destino - ¿no sabría nadar? – se diría para sus adentros mientras escuchaba como la chica empezaba el dialogo… algo que en realidad aburria al gigante, no por que fuera una actividad que le causara pereza, sino porque a lo largo de los años, se había rendido en ese aspecto y si bien, la pequeña exhibicionista era muy linda, no era suficiente como para levantar los ánimos de aquel enorme animal.

Se había reincorporado y ya tenía la energía de alguien que apenas empezaba la jornada diaria, parecía respirar correctamente y debido a que manoteaba se podría entender que estaba bien… reacción como Alex esperaba, se rio de su chiste, pero ¿Cómo habría entendido? Observo como la pequeña chica parecía que se violentaba y de un momento a otro señalaba la “tierra” … Alex sonrió y asintió a la petición, pero no seria en sus términos, si no que se dirigiría a donde abría abandonado su gran y especial caña de pescar.

Aquella era burda pero especial, estaba tallada a mano, a la mano del gigante y en ese sentido él estaba realizando pruebas de calidad a sus artículos.

Dependiendo de la perspectiva, el gigante se movilizo a su velocidad máxima y al llegar a tierra, bajo la palma para que la chica no tuviera ningún problema al bajar… el chico entendía que quizá la dama era capaz pero no deseaba faltarle al respeto, si no, ofrecerle un poco de cordialidad.

El joven no tendría nada mas que ofrecer a ese intercambio, se podría decir que aun en su mas gracioso ser, su estado normal era ser introvertido, por lo que directamente al bajar la chica se dirigiría a su caña y nuevamente empezaría a preparar algún otro disparo.

No lo juzguen al leer este tipo de acciones, pero realmente no creía que pudiera agradarle a nadie mas y en su corazón, los ideales estaban marchitos.

En la marina solo era un soldado raso y se conformó con aquello, por lo que… ¿debería preocuparse? Dudo, quizá si debía ofrecerle algo más de apoyo a la chica, pero, él no es así, no responderá si no se le es interrogado directamente, además, la chica no sabe su nombre ni el de ella.

Suspiro, pero nuevamente era solo para sus adentros, no intentaba ofrecer nada mas que estoicismo a la chica y bueno, regresando a los hechos… quizá la chica nadaba, por ello estaba en bikini, lanzara una mirada muy discreta… - pero esos holanes no son de bikini – termino de analizar, era ropa interior y si eso era esa prenda, mojada podría pescar un resfriado.

¿Debería ofrecer apoyo? Se decía mientras repetía el procedimiento para “la lanzada perfecta”, empezó a manipular la caña con la cuerda por segunda vez, a las dos, a las diez, cuarto para las tres, tuerce, pasa, dar el remolino y ¡ahora! Rugía la cuerda como látigo tras la fuerza del gigante solo para poder continuar con pruebas y responsabilidades.
#6
Me considera una chica fuerte, decidida y a la vez hermosa, pero basto con estar delante de aquel gigante para darme cuenta de que todas mis certezas comenzaban a tambalearse. Había algo en su presencia que desordenaba mis propios estándares, realmente me hacia dudar de mi inquebrantable espíritu. Pero esas emociones y pensamientos se vinieron abajo cuando note que el gigante logro interpretar mis señales que, aunque eran topes y quizás demasiado bruscas. Sentí un alivio cuando me correspondió con una sonrisa. Por un instante pensé que ese gesto sería el inicio de una buena amistad o encuentro como si hubiéramos estado destinados a conocernos de esta forma. Moviéndose con cautela y naturalidad, para él era simplemente moverse, pero para mí cada uno de sus movimientos se sentía como riesgo, como si en cualquier momento fuera a caer de entre su mano. Por puro instinto me aferre a uno de sus dedos, abrazándolo con fuerza buscando una mejor estabilidad. Su dedo índice se convirtió en una especie de refugio improvisado, una almohada a la que me sujete con todo lo que tenía.

¡Si…me entend…espera! – Mi voz se quebró de pronto presa del desconcierto -¡Pedazo de montaña ¿¡a dónde vas!?! – Exclame tan pronto me di cuenta que nos alejábamos de la orilla. Un nudo se formo en mi garganta, trague con dificultad mientras mi mente me traicionaba, comenzando a tejer los peores escenarios posibles. ¿Y si esa sonria no era mas que una mascara? ¿Y si realmente era un monstruo? ¿Quizas podría ser hasta sadico?.

Mis ojos siguieron su movimiento con inquietud. Entonces, sin previo aviso, se inclinó ligeramente, extendiendo el brazo libre para recoger su caña de pescar. Volvió a erguirse con naturalidad, como si nada pasara -Ah… ya entendí - murmuré, dejando escapar un suspiro tembloroso. -Solo querías tu caña…- El alivio tranquilizo mi pobre corazón. Pero en un parpadeo, los colores abandonaron mi rostro, dejándome completamente pálida. --*¡Me usará de carnada!* - El pensamiento irrumpió con violencia, helándome por dentro. La angustia se apoderó de mí, apretando mi pecho mientras volvía a tragar saliva. Mis manos pequeñas y frágiles se aferraron con más fuerza a sus dedos, como si de ello dependiera mi existencia. Cerré los ojos con fuerza por el suspenso, No quería ver. No quería saber, Solo sentí cómo reanudaba su andar.

Logre sentir como su mano descendía de manera leve, haciéndome temblar en el descenso. Cuando se detuvo, me aferre aun mas -¡No!- grite como una niña pequeña. Pero en esos breves segundos de silencio; reuní el valor para mirar que es lo que realmente estaba pasando. Su mano estaba casi tocando la tierra, sin pensarlo me solté de su dedo y salte al suelo. Aunque el mismo temor me hizo caer sentada, dejándome confundida e inquieta, Por otra parte él volvió como si nada a su antigua posicion, agitando la caña con tal fuerza que los arboles se mecían a su paso, retomo la rutina con total normalidad dejándome perpleja y mas confundida que antes. Solo era un gigante pasando un día común y salvando a una loca. Me sonroje levemente; realmente había exagerado pero no podía evitar ser directa. Cuando estaba a punto de disculparme, note que me miraba de reojo, frunci el ceño al reconocer esa mirada -Cuidado hacia donde miras eh…- amenace sin rodes, aunque enseguida suspire con pesadez mientras lo observaba desde abajo; me había salvado la vida, a pesar que fue él mismo quien me puso en esa situación.

Oye gradulon – Alce la voz con la esperanza de que pudiera escucharme, si lograba volver a captar su atención señalaria directamente mi torso -¿Desde ahí puedes ver un vestido rojo o una sombrilla? – pregunte con la esperanza de que me pudiera ayudar a encontrar mis objetos perdidos. Me tomaría todo el día buscar mis pertenencias entre las copas de los arboles.
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#7
El chico no mentía, pero hacía un esfuerzo por convencerse de que aquel “contacto” no había sido suficiente como para dejarlo embelesado por la chica… no…… se mentía a si mismo ,si fue suficiente … pero tendría que mantener la cordialidad ¿Qué pensarían de un caballero si se ponía en ese modo cuando la dama estaba más desprotegida? Se decía a si mismo mientras como que si nada mas en el mundo importara mas que disparar correctamente aquel anzuelo mediante su hermosa caña.

La chica parloteaba, pero… ¿Qué era lo que decía? Quizá no tenia que ser un genio para entender lo ultimo que disparo, lo cual era que claramente se sentía acosada, el chico se tenso con tal idea, se supone que se esforzaba para no incomodarla y resulta que…. PUM … la caña se había quebrado.

Una mirada pálida fue lo que al instante apareció en el rostro, media caña, la cuerda y el anzuelo ahora empezaban a hundirse para descansar en el agua… suspiro mientras se aferraba a la última vara, pero no debía pensarlo más, había claramente sido un fallo, con mucho pesar abrió la mano y con este gesto la vara tallada a mano se propició por acción de la gravedad al suelo, eso era lo último que Alex sabría de su caña.

De repente despertaría de su ensimismamiento, la chica nuevamente hablaba y sin saberlo con certeza, el gigante entendía que al menos que hubiera otra persona en la cercanía… lo cual no era el caso, esa dama semidesnuda se refería a el con una extraña forma de hablar, el chico giro su rostro primero hacia la dama… el tono era de ¿pregunta? De ¿auxilio? De… ¿hambre? El chico sonrió nuevamente con de par en par con el rostro de alguien que claramente había entendido un carajo, pero aun así respondía con una cínica sonrisa.

Empezó a movilizarse hacia la dama con una velocidad que él consideraba lenta, después de todo, la escucho gritar bastante… quizá estaba asustada ¿pero de qué? Bueno… estando a una distancia segura… para la chica, Alex se sentó en cuclillas frente a ella, levanto su mano derecha y con ella su índice, la pose de “señalar”.

Apunto a sus labios, sus propios labios, abrió la boca e hizo movimientos como que, si estuviera hablando, la mano se volvió un puño y luego a una manera de seña, avanzo al frente, abrió la palma y luego estiro los dedos… era una especia de representación de sonido, luego nuevamente ergio el índice y con tranquilidad apunto al oído de la dama… recogió la mano y comenzó a realizar el movimiento de vaivén con su mano, era un “no”.

Luego, estiro nuevamente la mano y con el índice, apunto suavemente a los labios de la chica… que para tremendo tamaño seguramente apuntaba a todo su rostro, pero bueno, volvió a gesticular la boca y realizo el gesto de “sonido”, luego apunto a si mismo a su oído y termino con el signo de “no”.

¿Suficiente explicación? Quizá no… ¿Qué era lo que deseaba la dama? ¿estaba bien? ¿quizá tenía frio? Alex concibió una idea, buscando en su bolsillo con la mano que no estaba gesticulando busco en su bolsillo, era un pañuelo, quizá… gigante, pero al menos serviría de refugio para la chica, el joven se lo ofreció… pero quizá… hasta aquel pañuelo era enorme para la pequeña chica que ahora seguramente estaba siendo acosada por la gran sombra del gigante y aún peor… la posición de cuclillas aseguraba que toda la atención del “monstruo” estaba enfocada en ella.

Ryu – dijo entre dientes….
#8
Como si mis palabras fueran algún tipo de detonante invisible, la caña que reposaba entre los dedos de aquel gigante se quebró en un instante --*¿Me pase de la raya? Quizás si*-- me cuestione, pero no sentí que ese fuera el caso. Ante la perdida de su herramienta, aquella enorme figura dejo escapar un suspiro pesado cargado de resignación. No obstante, cuando dejo caer lo que quedaba de aquella herramienta, al tocar el suelo sentí una leve vibración en mis pies. Parpadee varias veces, confundida, incapaz de comprender lo que le sucedía, pero de alguna forma… ¿Era mi culpa?, es lo que realmente percibía en su momento.

No podía predecir sus movimientos y aun así, cuando lo vi girar lentamente en mi dirección, una punzada de ansiedad recorrió mi cuerpo. Retrocedí un paso mientras alzaba mi brazo derecho hasta la altura de mi torso, en un gesto torpe pero decidido a recibir cualquier golpe de su parte. ¿Seguía juzgando a este gigante?, si, pero no me podía confiar del todo, esa era mi verdadera naturaleza. No se si esperaba un ataque, un reclamo o quizás un ¿regaño?, no lo sabía en lo absoluto, pero no por saberlo bajaría mi guardia.

Inquietad en la incertidumbre, el gigante hizo algunos gestos que correspondía a la ¿negación?, alce una ceja pues su sonrisa me confundía aún más. Cuando acerco su dedo hacia mi figura, parecía querer apuntar a mis labios, también parecía querer apuntarme mis ¿oídos?, las señales que había hacia su persona ahora las replicaba hacia la mía. Pestañe varias veces, no comprendí a la primera, de hecho, lleve una mano hacia mi mentón mientras me concentraba en sus acciones, lo repetía una y otra vez, ciertamente el cerebro se me estaba quemando en el proceso.

Ignorando por unos instantes su figura, me sumergí en mis pensamientos, ¿Qué era lo que quería transmitirme? ¿Acaso este gigante era mudo? –Oye…-- Cuando alce mi mirada me sorprendí un poco, pues delante de mi estaba un pedazo de tela enorme, alce una ceja sin saber que pretendía, al desviar mi vista hacia las enormes facciones de aquel gigante note que su sonrisa era más grande, dijo algo, pero nuevamente no comprendí nada. Dudosa y con cautela tome la prenda entre mis dedos mientras lo extendía entre mis brazos --¿Gracias? — musite con confusión, pero fue en ese instante que, al ver la prenda entre mis dedos, sentí que algo hizo clic en mi mente, como si por fin alguna chispa hubiera encendido el foco de mis ideas.

*Ya entiendo*-- Sonrió ampliamente, comencé a usar aquel pedazo de tela para envolver mi cuerpo en él, escondiendo mi pudor y la vergüenza de andar en paños menores, pero para ser franca, ese detalle me importaba poco aunque quizás era incómodo para este gigante, mientras envolvía mi cuerpo en una especie de vestido improvisado, nuevamente lo observe con mas detalle --*El macho no deja de ser macho en cualquier especie*-- bufe entre una pequeña risa ahoga, al terminar de “vestirme”, modele ante los ojos de aquel gigante, posando una mano sobre mi cadera mientras alzaba y tiraba mi cabello hacia atrás –¡Listo! Ahora puedes adorarme- me burle levemente para ahora ser yo la primera en tomar acción.

Dando un paso hacia adelante, apunte hacia sus labios –No eres mudo ¿Verdad?, pestañea si no lo eres—como si empezáramos con un juego de adivinanza, espere su respuesta para ahora apuntar hacia mis oídos –Pero me entiendes ¿verdad? pestañea dos veces si estoy en lo cierto – no estaba segura si estaba en lo correcto, pero debía apostar a esa idea.

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#9
La tensión entre ambos era tan palpable como mantequilla recibiendo el embate de un cuchillo caliente, simplemente era densa y el gigante parecía que de entre las dos tenia que soportarlo el doble, la dama recta y sin macula de reserva se notaba entera y de hecho, a cada momento que pasa pareciera armar más y más seguridad en sí misma… quizá, era parte de romper el hielo.

Era una realidad que aun cuando el chico se había esforzado, realmente no comprendería si la dama hubiese captado con todo lo que se podría considerar… aquel mensaje, de hecho, parecía que le costaba echar andar aquella ardilla para poder darle cabida a lo que el gigante planteaba… ¿seria capaz la dama de comprender el mensaje?

La dama terminaría aceptando aquel pañuelo sin chistar y ahora… cuestionablemente… se vería mejor que antes, el gigante mantendría firme su posición de cuclillas puesto que parecía que así la chica al tenerlo a la cercanía se mantenía con un poco de paz, de hecho sus siguientes palabras se sentirían con algo de altanería… pero solo seria una corazonada, el chico daría rienda suelta a su cabeza, esta caería lateralmente unos centímetros, lo suficiente como para dar a entender que seguía sin entenderle… lanzo algunas peticiones ¡pero si tan solo el gigante lo comprendiera! Seguro respondería como era debido… pero la duda le carcomía.

Vous vous rendez compte que je ne comprends rien, n'est-ce pas ? – diria con una voz calmada, como reforzando su idea antigua, el chico pensaria algo.... – huehuehuehuehue – diria con fuerza que solo un pulmon escupido por el gigante e ese momento, la chica tomaria la delantera... un paso y una ilusionm apuntaba a los labios del chico y diria... algo incoherente para Alex, el chico elevaria los hombros en señal de que no sabia o no entendia.

Se harto, suspiro y viendo la valia de aquella joven, adelantaria su gran mano hacia ella y con cuidado, como si de un cachorro se tratase, la tomaria de manera amable del pañuelo a la altura del cuello y de ser posible de algun pliegue de esa area... basicamente estaba por ser abducida como que si un tierno cachorro se tratase, el chico era fuerte y no seria la primera vez que aplicaba eso a la persona que tenia enfrente... el movimiento si es que la chica se dejaba, era rapido,... la subiria directamente a su gran hombro, ¿para que ? bueno... nadie juzga los intentos de presumir algo a su dama y en especifico, este era uno de esos momentos.

Podria abandar la posicion de cuclillas puesto que ahora, como que si fuera una consiencia... tendra a Kaguya al hombro, y a la altura que pretendia enseñarle el mundo como el gigante lo percibia.
No hizo movimientos bruscos, solo levanto y se reincorporo... si la chica lo habia aceptado, ahora ella estaria en toalla a mas de 20 metros de altura... en el hombro de en gigante.

Si j'ai pu voir plus loin, c'est parce que j'étais juché sur les épaules de géants – diría con vista al agua.
#10
Cada vez que aquel gigante abría la poca, sus palabras eran totalmente cofundas para mí. Por mas que intentara tratar de entenderle, no podía traducir sus palabras y mucho menos sus acciones, no sabía de qué manera me podía comunicar con esta identidad, pero de algo estaba segura, de cierta forma me entendía o simplemente era una persona muy caballerosa, pues el haberme otorgado su pañuelo para ocultar mi pudor decía mucho de sus atenciones. De pronto comenzó a reírse de una manera tan grave que me hizo cubrir mis orejas para no ser afectada por el eco de su carcajada.

Por alguna rara razón al verlo reírse provocaba que sonriera, ¿Seria su risa contagiosa?, quizás. Ver semejantes dientes resonar uno con otro era algo que no se podía ver en esa escala de magnitud. Antes mis preguntas simplemente encogieron los hombros y sin darme tiempo de replicar, suspiro con pesadez –Pero... -- ¿Acaso se enojó?, no había duda todo de él me parecía una total barbaridad, no lo comprendía y no creo que lo lograría el día de hoy. Sin mas lleve una mano hacia mi frente como si me hubiera rendido, mi cabeza ya no podía procesar más palabras o más métodos para hacer llegar mi comentario.

Entonces senti algo sobre mi cabeza, al elevar la cabeza me asuste al ver su enorme mano casi sobre mi cabeza –ESPE…RA…-- Totalmente temerosa por el repentino acercamiento, de pronto senti que era suspendida del suelo, mi primer instinto fue mover las extremidades como si estuviera peleando con alguien –¡NO!...—Grite como si estuviera a punto de morir pero para mi sorpresa nada de eso paso, pues ahora estaba sentada sobre su hombro derecho, cuando aparto su mano me encontré con aquella gran vista –Ohhh..—Dije tras darme cuenta que estaba a veinte metros sobre el suelo. Pestañee varias veces mientras miraba hacia el horizonte, girando mi rostro para encontrarme ahora con las facciones de aquel gigante, pronuncio unas palabras que nuevamente no logre comprender.

Ahh…montaña…como quisiera entender…-- Dije tras regresar la vista hacia el frente, desde este punto el mar parecía casi como un rio o una laguna, reí levemente ante esa idea –Jajaja…-- pero al bajar la mirada recode las condiciones en las que estaba. Por lo tanto, me moví un poco para ahora enfocarme hacia las copas de los árboles, coloque ambas manos sobre mis cejas para tratar de tener un mejor enfoque, técnicamente a unos treinta o veinte metros podría distinguir mi vestido rosado que parecía ondear como si fuera la bandera nacional de la isla, me sonroje levemente mientras suspiraba. No dude regresar hacia el gigante para llamar su atención agitando los brazos como si fuera un saludo –Oye… ¿Puedes llevarme hacia allá? –Cuestione al momento que apuntaba la copa del árbol, esperando que notara dicha prendar moverse contra el viento.
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