Visita al banco II [Presente Absoluto- T2]
#1
36 de Otoño año 17
9 am
De aqui venimos...




El reporte del soldado raso Arceo era incoherente, no tenía sentido y ultimadamente… no sabía escribir, el teniente se llevaba las manos a la cabeza al tener tanto estrés en su trabajo ese día, ya fuera por el ajetreado estado del que pendía el banco en relación con los habitantes o fuese esta clase de marines incompetentes, no había cabida para tanta ineficiencia en el departamento…

Keanu


Maldita sea… sabia que esta tarea era demasiado como alguien como yo, debieron asignar a un rango más alto… ¿un teniente? No se que pensaba el alto mando – diría mientras buscaba en su escritorio aquel elemento que podría ayudarle en sus penas…

Pero pero – pero pero – pero pero


¿Si diga? – sonó al otro lado del den den mushi – Kobayashi… necesito que busques a otro novato, no tan inepto como el anterior para completar la misión… sabes los detalles, no me falles – cerro con la llamada en ese momento mientras revisaba el expediente con su frio brazo metálico, ¿era un ciborg o solo era una prótesis?

La chica lo entendía, su jefe había estado muy ofuscado por las responsabilidades, además… desde que perdió su mano, tenia un extraño temor que ella no entendía si fuera a causa del trauma o que simplemente estaba debilitado para ejercer la profesión… no lo comprendía, pero eso solo significaba que debía esforzarse mas por apoyarle en estos momentos de tensión

Kobayashi


Este cuartel era uno que estaba a escasos metros del banco, se podría decir que levantaron una construcción improvisada de la marina para poder controlar lo que pudiera pasar con el banco que relativamente era nuevo, se había decidido así porque no había aun presupuesto para anexar algún lugar en forma y por qué también no se les había permitido entrar en el recinto.

Kobayashi realizo el papeleo correspondiente, un novato fue el seleccionado de entre muchos de la lista… Pendragon… se envió a personal a buscar a ese marine, seguramente se encontraba activo debido el día y la hora, no seria complicado… se le extendió un documento a los que tenían la tarea de buscarle… Kobayashi esperaría que la solicitud de asistencia fuera suficiente para subsanar lo que el otro marine no logro.


Abreme uwu
#2
Era su primer acto de presencia en este mundo de aventuras, peligro, emoción y mucho esfuerzo, el primer paso en el mundo donde su vida corre riesgo y no todo es un plan divino para llevarlo a ese momento donde cada pensamiento, cada acción, cada desliz y cada tropiezo fue un guion divino para forjar su personalidad, historia, convicciones y objetivos. Desde este momento cada decisión puede ser fatal y cada palabra debe ser cuidadosamente puesta o podría ser las últimas de la vida de tan precioso personaje, porque eso es lo que es.

No era especialmente fuerte, ni ágil, mucho menos inteligente y por si fuera poco es un negado a la destreza; pero si algo lo diferencia del resto es su belleza y su calidad de personalidad que lo ayudará a superar sus obstáculos. Con un peinado desordenado e igualmente como si los dioses estuvieran a su favor de brindarle tan perfecta forma cabelluda, azabache con rayos grisáceos, ojos grises que ante luz de sol directa cambian a violeta y hasta lila si se da demasiado fuerte, vestido con su uniforme marino especial, —su propio uniforme, no el uniforme marino— que consta de conjunto de tres piezas, una chaleco gris ajustado al cuerpo con costados de un tono más oscuro tirando a azul, un pantalón del mismo color base, la tercera pieza es una gabardina un poco más oscura de gris casi tirando a negro, la tela interna de esta color rojo vino. Entre todo destaca sus enormes botas de material duro que sin duda hace que recibir una patada de él realmente duela y un par de guantes. En su pecho cuelga su medallón de lobo que siempre lleva consigo símbolo de su voluntad.

Una vez presentado a nuestro héroe lo ubicamos en las cercanías del banco Goldreich desde donde lo fueron a llamar desde casi al otro lado de la isla, de pie frente al cuartel con la sola primicia de que había trabajo para él, se podía decir que por fin tiene su primer labor y está hasta un poco ansioso por dar inicio a su aventura como marine, le tomó unos segundos para dar su primer paso hacia el interior donde le explicarían lo que tenía que hacer, o eso entendió del informe del mensajero. Recién hace poco adquirió su Den Den Mushi, por lo que ya podían ubicarlo de esa manera, pero primero debía de dar anuncio de su adquisición y entregar su "¿número de frecuencia?" —no tenía ni idea de cómo funcionaban esas cosas aún—.

Una vez en el interior del recinto saludó a sus compañeros, se le notaba tranquilo bastante para un soldado raso en su primera misión, o al menos la mayoría, por el contrario él venía decidido y listo para enfrentarse a cualquier cosa, solamente estaba esperando su oportunidad para brillar y dar a conocer sus capacidades frente a sus compañeros. No solamente porque debía demostrar su valía sino para poder recibir misiones más difíciles para aprender más rápido y adquirir más experiencia, sino porque solo de esa forma llegaría a cumplir su objetivo lo antes posible, y tiempo es lo que le queda poco desde el día que se enteró de su problema físico salud.

—Buenos días, Alexander Pendragon reportándose para un caso. Me mandaron a llamar, vine tan rápido como me llegó la notificación.

Su mirada bailó de la de ella a sus pies y de vuelta a sus ojos en un rápido escaneo antes de mantener el contacto visual, su tono es seco y monótono, su rostro frío y carente de emociones pero su aura completamente atraía a todo quien lo mirase, para bien, su presencia brinda absoluto paz como si fuese un ser divino caído del cielo para mantener la paz de la humanidad o algo por el estilo. Sin duda una bendición de Dios o una escultura que mandó a hacerse su palabra.

Vestimenta
#3
El día avanzaba y claramente la ciudad no se detenía ni para atender aquellas necesidades de seguridad, lo entendían y por ello simplemente decidían continuar, el ruido fuera de aquella “guarida” era tal que se podría confundir con un mercado cualquiera, pero era de entenderse… la ciudad estaba viva por la mañana.

El silencio del lugar que era levemente opacado por el mercado fuera fue realmente quebrado por las palabras del marine, una mirada inquisidora saldría de los ojos de la chica, como si de un dragón custodiando su oro se tratase.

Podría decirse que para un marine el tiempo de llegada de Alexander fue digno, sin embargo, para Kobayashi que se regía por otros tipos de concepciones debía hacerle hincapié aun cuando el habría cumplido a rajatabla – Excelente que hayas llegado… me hubiera gustado que llegaras antes… o más temprano – diría en una voz mas baja eso ultimo pero aun así con un tono suficiente para escucharse, se levantaría y haría el saludo militar – Soldado raso Pendragon, se le ha asignado la siguiente misión… tenemos sospechas de que un gran atraco se esta gestando por inteligencia interna, pero no tenemos nada en concreto… el día de ayer, otro marine capturo a un sujeto y lo tenemos amarrado en el calabozo hasta nuevas órdenes…. ¿su misión? – sonreiría un poco – interrogar al prisionero y armar el caso… su tarea no es concretar o enfrentarse a nadie soldado, eso lo dejaremos a los que tomen la inteligencia que de aquí salga o quizá… de la que salgas a conseguir – estiraría una mano donde en ella se encontraría el reporte redactado por el anterior marine, pero no ofrecería nada más que eso.

El reporte no es útil, requerimos uses tus habilidades para definir realmente ¿Qué pista debemos seguir? Y documentar el caso – diría mientras parecería que regresaría a sus labores normales.

Pero pero – pero pero – pero pero

¿Si señor Keanu? … ya llego si… lo dejare trabajar como usted lo dijo – sentenciaría.

Una patada seca reventaría con una puerta a la derecha del chico, no tan lejos, pero lo suficiente como para no hacerle daño mas que intentar asustarlo, de ese lugar saldría el marine encargado de todo esto - ¿entonces eres tú? – se reiría - ¿de dónde sacas tanto marine novato, Kobayashi? – comentaría mientras se llevaba la mano metálica a la cara, entendía que básicamente el anterior habría complicado parcialmente toda la investigación, atrapo a alguien pero realmente no habría hecho más – Alexander, el anterior a ti era un idiota.. por favor, tu no falles – diría mientras se recluía de nuevo en la oficina.



Off
#4
Era casi imposible cumplir con sus peticiones pues había llegado apenas se le fue notificado y el tiempo que le demoró en caminar toda la ruta, lo más pronto que habría podido llegar sería si corriera, pero no le pareció prudente cansarse antes de empezar con el trabajo, además siempre se debe de mantener la calma. Sin embargo esos pensamientos no saldrían a la luz, a menos que fuese capaz de leer la mente, a pesar de ser ella un soldado de su mismo rango, para él se merecía su debido respeto pues está dando instrucciones y siguiendo una cadena de mando que la lleva a ser superior a él en ese momento, al menos es lo que cree, pues además lleva más tiempo en la marine que él como para poder empezar a discutir o a llevarle la contraria a sus compañeros.

Su respuesta fue un sutil movimiento vertical de cabeza, aceptando su regaño, o lo que haya sido esas palabras, como si las fuera a tomar en cuenta, y probablemente lo haría solamente dentro de lo posible y sin sacrificar su seguridad.

Escuchó con total atención el informe de su misión mientras analizaba con cuidado palabra a palabra la información hasta que haya terminado de hablar. Una misión de interrogación, sacarle información de lo que sea que se esté llevando a cabo, según palabras de ella un atraco, a quién o qué no lo sabía aún pues no está informado, tomó el documento para leerlo y la cara que hizo cuando notó que no entendió nada, alzó la mirada hacia ella con un "esto es una broma" en sus ojos, pero no se atrevió a decirlo en voz alta, y justo cuando iba a decir algo, un estruendo le hizo girar su cabeza.

Apareció otro hombre con un curiosa actitud, asintió con la cabeza ante su "¿entonces eres tú?" sea lo que sea que significase esa frase, tal vez se refiere a que era él a quién llamaron, pero pues era más que obvio, sea lo que sea que él quisiese como respuesta, no obtuvo ninguna más que el movimiento de cabeza, demasiado descortés para poder responder, aunque fuese su superior, y bueno en su caso cualquier persona era superior a él, hasta el que limpia los baños.

—Si señor, cumpliré sus expectativas, déjalo en mis...  manos...— ¿se fue antes de que pudiera terminar de responder?

En fin, volvió de nuevo hacia la chica y guardó el informe en el bolsillo de su gabardina que lleva colgando de sus hombros, sobrepuesto.

—Me voy a cumplir con mi tarea, esperen buenas noticias.—

Sin más que agregar, salió del lugar en el que estaba para dirigirse hacia los calabozos donde se supone que está el prisionero, sus pasos eran rápidos y directos con zancadas largas pero sin llegar a lo que se considera como trote, como el que tiene prisa pero manteniendo la seguridad. Avanzó por los pasillos hasta llegar a su destino, saludando con una seña a cada individuo con el que se cruzara para mantener el respeto y la cordialidad, además de ir conociendo a sus compañeros y ver cuántos eran lo suficientemente cordiales y amables para devolverle el saludo y quién por el contrario lo ignoraría o peor, lo miraría con desprecio, claro sin quejarse ni detenerse en el camino.

Una vez en los calabozos, se detuvo a informar de su misión y dar los datos de su identidad para progresar, espera que no le sea difícil acceder al prisionero y supieran de su tarea para no ponerle peros y poder ingresar para empezar a entablar la debida conversación que tanto se espera. Se preparó haciendo relajar la tensión en sus hombros con unos ligeros movimientos y masajes en ellos para terminar relajando los dedos de sus manos con unos traqueteos, manos a la obra...
#5
El ambiente se movía con una ironía muy pesada alrededor del muchacho, una misión mal redactada y expectativas altas para alguien que se podría considerar un novato… no era justa, pero ¿debía culpar al marine anterior o realmente todo era así de mal administrado? Quizá un reporte anónimo a sus altos mandos pondría en cintura a estos dos, sin embargo, el camino para el joven no tendría mas sorpresas, recto y su misma lógica lo guiaría hacia donde estaban los dos calabozos.

El ambiente en ese lugar no era tan medieval, realmente la “jaula” contenía una cama individual y un baño que quizá si fueras pudoroso, no desearías tener que usar debido a que literalmente expondrías tu pudor a tu vecino o a cualquiera que entrase sin avisar, después de todo… no hay puertas.

Cuestionablemente, todo estaba muy limpio… seguro alguien se esforzaba en mantener estas rusticas instalaciones en el mejor de sus versiones, pero bueno… Alexander pasaría la puerta del “baño” y de frente tendría el camino que terminaba con total visibilidad a las frías celdas de hierro… una cosa llamaría su atención en cuanto girara la mirada.

Al fondo, una pared separada por 2.5 metros de las rejas de la jaula se vería un brazo estirado, con una vara rota improvisada amarrada con muchos retazos de “ropa” para mantenerla extendida… cosa graciosa era que justo, aquel brazo y vara intentaban alcanzar las llaves de las celdas que claramente estaban dispuestas en aquella pared… ¿era una broma? No… de verdad el prisionero hacia su intento y de verdad eran así de estúpidos.

En el preciso momento que Alexander se diera cuenta de tan macabra escena una persona saldría del baño… era claramente el conserje y su vestimenta no le hacia justicia al rostro que cargaba ese sujeto, con una mirada sospechosa en un instante te miraría… miraría la vara… miraría las llaves… chistaría de enojo y como que, si fuera una aparición especial, cerraría de nuevo la puerta y se quedaría dentro del baño haciendo lo suyo.


LEVI


El recluso se daría cuenta de que te acercabas y en su último intento haría un estiramiento, pero en ese momento le daría un calambre en el brazo, jalaría rápidamente la vara, pero en el movimiento y los impactos con los barrotes, harían que su “inteligente extensión” se rompiera en pedazos… caería hacia atrás, un golpe seco se escucharía y luego algunas quejas, suspiraría para sentenciar – me lleva …- diría con tristeza.


REIJI


¿No es suficiente con torturarme con esas llaves a unos metros de mi alcance? Es como que si deliberadamente fueran falsas… o algo… lo pensé, pero… mejor intentarlo ¿no? – diría en una especie de rendición – esto no lo vale …- terminaría.



RESUMEN
#6
La escena que tenía en frente era como si saliera del peor guion en la historia de una comedia horrible, suspiró con pesadez ante la escena mientras observaba aquél fútil intento de escapar con unas llaves colgadas muy interesantemente a la vista del prisionero y este con su intento tan mediocre por alcanzarlo que ni tan siquiera hizo ademán de detenerlo; y la aparición del conserje para volver a marcharse de esa manera. ¿Qué sucede en este lugar? Se preguntó apenas tuvo un segundo de paz mental, no había prisa por continuar con su cometido en ese momento. No fue hasta que el prisionero se rindió que continuó hacia adelante y se detuvo en la puerta de la prisión mirando a la horrible criatura.

—Me encantaría llamarlo por su nombre, pero el sujeto que lo interrogó, si es que lo hizo, tiene unos apuntes ilegibles.— era cuestionable aquella confesión sin duda pero las cosas en ese lugar no funciona con sentido común. —Hábleme un poco de usted y de la situación. ¿Qué lo trajo hasta aquí?—

Ahora necesita de toda la información pertinente al caso del recurso mismo, es más ¿era siquiera él a quien debía interrogar? no lo sabía, si no fuera porque es la única persona en él, el informe era absolutamente en blanco, obviando los horribles garabatos inentendibles. Ahora entendía la enorme dificultad del trabajo al que le fue asignado, pero debía completarlo, al ser su primera asignación, un inicio deficiente es lo último que necesita. Analizó con cuidado cada detalle del sujeto frente a él, sus gesticulaciones y su actitud para tomar ventaja de ello.

Para su buena fortuna, es una creación divina de Dios que le permite normalmente salirse con la suya con el diálogo ya que las personas suelen verlo por el lado bueno la mayor parte del tiempo, como una persona de fiar a buenas y primeras, lo malo, demasiado honesto para poder aprovecharse de aquello.

—Hagamos un trato. Si me ayuda, busco la manera en que podamos reducir su condena o incluso sacarlo de aquí. Pero necesito toda la información. Me dijeron que te encarcelaron por un atraco. ¿Qué se quieren robar? ¿Quién o quienes? ¿Qué tiene que ver tú en todo esto?—

Su mirada buscó la vara que construyó dicho sujeto y algo llamó su atención. ¿De dónde sacó todo eso para armar el instrumento? La ropa y la vara rota no deberían ser cosas que se encuentre en dicho lugar, a menos que sea su ropa ¿pero el palo? ¿Dónde pudo tenerlo guardado? O estaba puesto ahí a propósito para que intenten escapar con las llaves. ¿Es una prueba o las llaves son falsas? Un poco cruel pero depende del grado del crimen es hasta apto.
#7
El ambiente se relajaba conforme Pendragon se daba cuenta de la comedia de la situación, pero no significaba que esto fuera deliberadamente dictado por alguna autoridad divina, la realidad era así… era un departamento armado de la nada, protegiendo o intentando proteger algo tan importante como lo es el banco y realmente habían enviado lo peor de lo peor…

Ya había recibido mucho embate, el gordo que yacía derrotado en el suelo no deseaba pelear, básicamente ya era un sometido y realmente no parecía una mente maestra… elevo un poco la mirada al sentir un poco de amabilidad, que en realidad era una que el mismo género en su cabeza.

Me llamo Reiji Andou… y yo… yo… - se llevaría las manos a la cara con bastante frustración, apretaría los labios, pero no se quebraría y finalizaría suspirando su embate – yo… intente robar un bolso a una señora… - diría mientras se dejaba caer de lado, como si de pena se derritiera.

Si… un imbécil… un gigante fue el que me atrapo, recuerdo ver una gran mano y luego verme aplastado contra el suelo… el desgraciado me vio moverme y me golpeo y me golpeo y me golpeo – diría mientras unas lágrimas salían de su rostro mientras seguía derritiéndose en la miseria que esto le causaba… era realmente deprimente.

El otro lanzaría una propuesta que abriría sus ojos como platos… pero no se levantaría de su miserable posición, el creía… que aún tenía cierta ventaja, pero ¿Qué clase de prisionero se creía que era?

Te diré… me pareces más razonable que los otros dos… el robot era un imbécil y la chica solo es una grosera… achooooo… emmmm – un gran moco liquido saldría de su nariz – bueno… - el chico se erguiría mientras limpiaba sus fluidos nasales con el antebrazo, posterior a esto, se metería la mano por la boca y no se detendría… entro y algunas arcadas aparecieron pero solo parecía sufrir y al mismo tiempo disfrutarlo… poco tiempo paso, su mirada se enrojeció, sudor y saliva salieron en cuanto logro sacar algo de aquella obesa garganta… ¿era un acto? Tosería para tratar de recuperar aire mientras mostraba que había sacado un muy pequeño pergamino de sus adentros.

Yo tengo una habilidad… puedo guardar cosas en mi estomago… no me mal entiendas, solo es algo que gane siendo un gordo hahahahaah kooof koff… ammm si… emmm… bueno, me ordenaron robar el bolso a esa chica… ella era específicamente una cajera del banco… creo que ella guarda sus llaves celosamente en el bolso… hahaha pero bueno… no lo logre – diría mientras extendía la mano con aquel pergamino pero no lo extendía fuera de las rejas, estaba adentro, al alcance de Pendragon pero solo si se adentraba.



Contenido Oculto
#8
Cuando mencionó el intento de robo, el enojo se subió por un instante a su cabeza, pues es una de las razones por las que había decidido unirse a los Marine, construir un mundo más seguro y amable para aquellas personas incapaces de protegerse a sí mismas de sujetos superiormente fuertes, no solo de piratas sino de todo tipo de personas. Acabar un poco con la violencia en todo el mundo para traer la paz donde nadie necesita pelear con otras personas. Porque por qué pelean las personas, por puro egoísmo y deseo de obtener algo que no tienen, la pobreza por decirlo de algún modo, pero no solo económica sino también espiritual pues no siempre se trata de algo físico sino también mentales y todo esos problemas, desde su punto de vista, es debido a la inseguridad y las necesidades y estrés.

La solución de todo eso vendría para futuro, pues ahora su problema más grande es obtener la información pertinente del atraco que hasta el momento, para él es el Goldreich, pero la información aún es incierta debido a que nadie nunca le dio la información adecuada, ni sus superiores, ni la carta inelegible ni tampoco el ser que está frente a sus ojos ahora mismo, pero hay progreso, lento pero hay.

—Bueno conocerlo Reiji, mi nombre es Alexander, vamos a intentar llevarnos bien.— intentó crear un vínculo para que se abra y poder sacar la información de la manera más pacífica posible. —No quiero lastimarlo, es lo último que deseo, en serio. Pero para necesito de su ayuda para obtener la información que necesito y así tal vez puedas salir de aquí sin problemas.—

Cuando mencionó al gigante y las lágrimas que empezaron a escaparse de sus ojos y sus mocos, tomó y deshizo un trozo de tela del palo y se lo entregó para que se limpiara, ignorando que pudo haber estado en el estómago de ese sujeto, pues aún no llega a ello la conversación. No le dio lástima pues parece ser que estaba simplemente recibiendo su merecido por hacerle daño a una pobre señora, que ni siquiera sabía si era mayor de edad o no, el crimen es el mismo pero a una anciana indefensa que no podía siquiera moverse ni ganarse la vida correctamente porque la edad le llegó, expropiarse de su propiedad que con tanto esfuerzo tiene de su larga vida, eso era mucho peor, pero... Hay un pero, para él la violencia no era la solución a todo.

—Que terrible, voy a tener que encontrar a ese tipo para hablar con él. Sígueme contando, para ver en qué más le puedo ayudar.—

Proseguiría con un acto sumamente grotesco y se echó hacia atrás antes de que le diera por vomitar y ensuciarlo, entonces nota como saca de sus adentros un pergamino. ¿De ahí también salió el palo y las telas? Su mirada miró el instrumento que intentó usar para escapar por un segundo antes de volver a centrarla en el sujeto y aquel pergamino que sacó, esperaba que no tuviera la intención de que lo tomara, pero probablemente tendría que quitárselo aunque él no quisiera, no debería poder tener ningún objeto a las celdas, sea lo que sea y de dónde haya salido.

—Ya veo.— sus palabras resolvieron muchas preguntas que tenía, pero aún hay mucho que sacar de esto. —Perfecto, vas por un muy buen camino a su libertad. Pero aún tengo un par de dudas. Dime todo lo que sepas de esa banda que quería atracar el banco, sus nombres, quienes son, si me lo dices todo te doy las llaves y me marcharé sin más, bueno con el pergamino claro.—

Ya afuera lo capturaría de vuelta, probablemente, pero eso no es algo que el prisionero deba saber, e igual forma el hecho de que ignoraba la funcionalidad de las llaves le ayudó a mentir mejor, porque si algo que no puede hacer es mentir, pero ahora lo que está haciendo es negociar.

Tomó las llaves detrás suyo y lo dejó sobre las palmas de su guante hacia arriba para que las pudiera tomar, pero aún no lo acercó lo suficiente para que pudiera tomar, pues primero extendió su otra mano para pedir el pergamino en un uno a uno.

—Pero antes del intercambio necesito toda la información antes, solo así podrás salir de las rejas.—
#9
El chico…apretó el pergamino y avanzo mas haya de los barrotes, entendía la tranquilidad del otro, saldría lo más que podía para darle confianza al chico de que podría obtenerlo y si esto no fuera suficiente, le lanzaría aquel baboso paquete.

Se limpiaría todo aquello en el rostro con la amabilidad de Alexander – Recordare esta amabilidad… pero me temo que es todo lo que se… y aunque dejarme libre es muy tentador, sinceramente ahora que falle, no me siento cómodo… prefiero estar un tiempo aquí para que los que me solicitaron el trabajo me olviden…. O los atrapes – diría mientras retrocedía.

Balancearía su cabeza de lado a lado, era claro que la idea no le gustaba y pareciera cooperar con todo lo que tenía ¿estaría ocultando algo? Seria muy complicado de decir, sin embargo, su rendición parecía completa y humana, se tiraría de nuevo a la miseria… LEVI patearía la puerta de aquel baño, a la espalda de Alexander… no habría forma de que no lo notara, con una velocidad espeluznante un sujeto armado con un rociador de liquido y un trapo iría sobre de Pendragon si este tomara el “paquete” o no, independientemente de aquello una furia de disparos químicos serian recibidos por aquel pergamino “sucio”, limpiaría con furia y luego entregaría algo tan cercano a lo sanitizado.

Levi calmaría ansias y susurraría - … son falsas … - reiría igual de sigiloso que lanzaba el comentario, de manera corta y rápida entregaría el pergamino y esta vez saldría totalmente del espacio… el baño seguía abierto y la puerta comenzaba a cerrarse por la acción ya sea el viento o por su mismo peso, aquella visión era pulcra, limpia y hasta santa… de verdad el toque de aquel sujeto era mágico.

El pergamino, contiene la información de la “misión”, un puño y letra que quizá no es tan claro ahora pero seguro servirá de algo, una foto pequeña de una mujer bien parecida y con poca ropa, firmada por ella… supongo… “Erza S.” con rojo, era como una carta de amor por la forma en la que pedía las cosas, pero no encontrarías nada mas que “asalta a la vieja con el bolso”, datos de cómo se vestiría la señora ese día, como era el bolso, que probablemente compraría y a qué hora saldría.

Si no fueras tan habido, un ladrón aun con todo esto no daría correctamente con el objetivo… pero parece que Reiji lo había atinado correctamente, regresaríamos a la realidad, los ojos de Reiji se abrían como platos - ¿Fal…sas? AHHHHHHHHHHHHH – gritaría y patalearía con frustración, era todo… el reporte quizá no seria tan extenso, pero lo que se habría descubierto al momento podría ser suficiente para el robot, después de todo… ¿de nada a esto? Era un gran avance.


RESUMEN
#10
—Muy bien, me parece hasta sensato, y más aún cuando sepan que los traicionaste, pero no te preocupes, los atraparé y después podrás despreocuparte cuando salgas libre.—

Resulta ser un sujeto muy perspicaz cuando se trata de conversaciones y lectura de lenguaje corporal por lo que leer cualquier mentira le resulta especialmente sencillo [Perceptivo], pero desde el inicio el intercambio de palabras e información le pareció especialmente sencillo gracias a su honestidad y su aura que atrae la confianza de los que lo rodean, inclusive entre bandidos. La situación tan perdida en la que se encuentra el gordo le resultaba hasta triste y podría tenerle hasta compasión, si no fuera porque nadie está en una situación así por hacer el bien, más aún cuando fue por atacar a una persona indefensa.

Cuando la cómica y oportuna aparición de Levi para limpiar el pergamino antes de que tuviera que ensuciarse los guanteletes, lo agradeció en silencio, solo con la mirada y una ligera sonrisa. Con la otra mano se acomodó su cabello peinándoselo hacia atrás como para ganar tiempo y evitar tocar el banco de gérmenes y quién sabe qué más. Hasta que estuvo limpio lo tomó en sus manos y agradeció esta vez con un gesto de cabeza antes de que se marchara.

Ante la previa negativa de Reiji, colgó de vuelta la llave en donde previamente estaba, ahora que tiene la noción de que son falsas no podría seguir usándolas para engañar al sujeto, pues ante todo es un hombre honesto y correcto, pero ya no es de utilidad por lo que dejó seguir el tema al no haber beneficio en su confesión. Antes de marcharse abrió para corroborar la información del pergamino para poder limpiar dudas si es necesario e incluso pedir más información.

—Falsa como la carta que recibiste... Probablemente solo te engañaron y no es ella quien haya pedido el favor. Pero es solo una suposición. Voy a investigar y llegar al fondo de esto. Gracias por su colaboración.—

Cerró el pergamino y miró a Reiji una última vez antes de emprender su camino hacia la salida de los calabozos, pero antes de cruzar el umbral que separa ambas habitaciones, se detuvo y sin mirar atrás le dijo unas últimas palabras.

—Deberías aprovechar para recapacitar tu vida y usar tus habilidades para el bien... Hasta la próxima Reiji.—

Una vez fuera del lugar, sus siguientes pasos lo llevarían hacia Kobayashi para entregar la información recaudada y dar un reporte detallado de cada acción y de cada palabra intercambiada, a detalle, inclusive la aparición de Levi que parece no venir al caso, lo reportaría.


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