El reclamo: capítulo 1 [T1/P.R]
#1
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25 de otoño, año 17
Isla del Karate



Un lugar recóndito para todo aquel mortal que quisiera aventurarse a encontrarlo; en las prominentes alturas de la montaña sobre la que se alzaban los innumerables dojos de Isla del Karate un camino extenso de piedra que conducía hasta lo más alto de la cima recogía los pasos de todo hijo de vecino que quisiera recorrer el sendero. Incontables peldaños de piedra encastrados sobre la propia naturaleza aun viva imperando sobre las creaciones del hombre indicaban el camino; magnífico en su totalidad recorriendo toda la montaña de manera irregular desde el pie hasta la cima, serpenteando por las laderas y sorteando los incontables templos marciales que hacían de esta isla una de las más famosas de todo el mar del sur. 

El clima era fresco acompañando el lugar con una brisa más limpia que la que encontrabas en las costas donde la humedad creaba un aire más denso, en cambio, la propia altura de la montaña, embriagaba a todo ser vivo del aroma de la vida misma, esa que alejada de la vida de los mortales se mostraba limpia tal cual fue creada. Adeptos de las artes marciales ascendían el sendero buscando hacerse más fuertes, pero en aquella ocasión, no parecía haber nadie en absoluto, tan solo la propia naturaleza y sus incontables ojos que todo lo ven. Allí donde los bonsáis crecían mas fuertes el sendero seguía su camino hasta llegar a una puerta hecha de piedra que simbólicamente, separaba el mundo terrenal del espiritual. 

Una historia antigua conocida por todo niño de Isla del Karate decía que allí donde el aire es más puro cerca de la cima, yacía el espíritu de un ser que amaba el viento y la libertad por encima de su propio ser, guiando a aquellos con un corazón puro. ¿Tan solo eran leyendas? quien sabe realmente si la historia que una vez se escribió es cierta o es fruto de la imaginación del hombre que, con pluma y tinta, se comunicaba por los siglos de los siglos. Lejos de desentonar, podía escucharse la voz de todos los animales que en paz, disfrutaban de su hogar sin que nada ni nadie los interrumpiera pero en medio de esa calma ... - ¡¡Kee-eeeee-eeyk!! - un sonido imperó sobre todas las cosas rasgando el aire desde lo mas alto hasta caer en picado pudiéndose escuchar repetidas veces gracias al eco, rompiendo la armonía de todo ser que, junto al resto de animales, deambulara por aquel lugar. 

Así como si el cielo hubiera hablado, un sonido agudo y potente viajo por todo el lugar en la búsqueda de aquel que fuera capaz de encontrarlo. El sendero tras el umbral de piedra continuaba mas allá donde la vista te dejara ver, el día acompañaba aquel paisaje donde, aun con los grandes árboles, la luz del sol llegaba a iluminar todo con claridad. Tras el chillido, el silencio y la propia armonía volvió a reinar así como lo había hecho hasta ahora y el origen del reclamo, deambulaba oculto quien sabe donde. Aquel sonido se había vuelto común por allí desde hacía semanas pero nadie se había percatado de ello hasta ahora; al parecer era un misterio sin resolver ¿habría alguien digno? tan solo el espíritu del que hablaban las leyendas, quizás lo supiera.

Off
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#2
Desde hacía ya un tiempo había una idea que no paraba de rondarle en la cabeza, había empezado como un murmullo pero ya veía cada vez más pronta su ida de aquella isla y dentro de él no podía evitar pensar que se marcharía de aquella hermosa isla y sin embargo no sabía prácticamente nada de ella, por tanto posiblemente su misión más importante empezaba ahí comenzando a conocer cada rincón de la islas , acumular recuerdos sólidos para no olvidar sus raíces pues cuando zarpase de aquel lugar su hogar dejaría de ser esa isla y comenzaría a ser el mundo. 
¿Cuantos lugares visitó en aquel tiempo? Quien sabe, estuvo en una playa perdida donde un viejo karateka hacía los mejores fideos de la isla, visitó a un hombre que criaba pinguinos en aquel lugar tan caluroso, descubrió unas aguas termales ocultas y sin embargo quería saber más, recordó una vieja historia que hablaba de la cima de la isla, un lugar que si la pureza en tu corazón y tu espíritu era elevada un espíritu guardian aparecería ante tí, o quizás era un hada, o algo por el estilo, lo cierto es que no recordaba el cuento con exactitud, pero tenía que terminar de conocer su isla para poder marcharse en paz de esta. 

Supongo que a veces se trata solo del camino y no la meta y sin embargo aun así siento cierta curiosidad por ver que hay en la cima. Musitó para si mismo mientras jugaba con su encendedor entre sus manos, se resbalaría ligeramente haciendo gala de su torpeza, pero lo recogería velozmente del suelo, con ansias, por suerte estaba perdido por los senderos sin nadie que lo viera directamente, encendió su tabaco y se guardó el encendedor en el bolsillo trasero, con su palo, ya sabemos todos que es la katana oculta que suele usar, iba dando golpecitos al suelo, aun así se aseguraba de fingir seguir siendo ciego. 

Kususususu... ¿Como era la historia? Allí donde los bonsáis crecían mas fuertes el sendero seguía su camino hasta llegar a una puerta hecha de piedra que simbólicamente, separaba el mundo terrenal del espiritual...se repitió para si mismo una parte del cuento mientras se llevaba el cigarro a la diestra para exhalar el humo, tocaría con la palma la cual portaba el cigarro entre sus dedos el enorme arco de piedra que tenía delante de si mismo.  Pues supongo que es aquí entonces, desde luego parece la puerta de la que hablan , habrá que pasar y descubrir dichas maravillas. 

Se paró frente al arco y volvió a darle una calada al cigarro, entonces avanzó con el palo por delante como siempre, entrando al mundo de lo espiritual que daba la casualidad que era exactamente igual que el mundo terrenal, la gente que escribía los cuentos solía ser muy poética o muy consumidora de sustancias extrañas, así a priori no parecía haber nada mágico mas allá de un ensordecedor eco de algún ave que gritaba como si estuvieran a punto de comérsela.

Ese eco suena distante y hacia arriba quizás si lo sigo puedo encontrar un camino hacia la cima.  espetó con seguridad Yamaguchi, que comenzaría a seguir gracias a su desarrollado oído los sonidos guturales de aquel ser que por el tipo de sonido esperaba que fuese un ave de 100 kilos y no un dinosaurio o algo así. 

Cajita de los datos
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#3

El solitario camino entre lo espiritual y lo terrenal, el arco, el estruendo que descendió de los cielos rompiendo la armonía de todo ser viviente y un hombre ciego ¿todo estaba conectado? bien aventurados sean aquellos de corazón puro que, aun bendecidos por el diablo, darían comienzo a esta nueva ola de hombres unidos por una causa mayor a las de sus miserables vidas. Para todo aquel que se dejara guiar por aquello que sus ojos le muestran aquel lugar no tenía nada de especial; tras cruzar el arco, solo los elegidos por el destino podrían experimentar algo más brotar de su interior obteniendo la conexión necesaria para hacer que el viento tomara su verdadera forma. No obstante, aquello tan solo eran leyendas y cuentos que todo hijo de isla del karate sabía, pero nunca jamás nadie lo había experimentado, y en este caso, tampoco había sucedido. El hombre "ciego" armado con la lógica aplastante de su razón eligió ver a través de sus ojos, aparentemente inservibles, que le mostraban el mundo terrenal sin encontrar la conexión espiritual que contaban las leyendas del lugar. Los ojos del viento atentos a todo lo que cruzara el arco observaban a ese hombre de mirada rasgada y hedor inconfundible, oculto, pues ni si quiera los otros ojos de la naturaleza revoloteando por la vegetación podían captarse de su presencia. De pronto, dentro de la armonía que volvía a reinar en aquel lugar, el huracanado viento se volvió mas agresivo. Las ramas de aquellos arboles se empezaron a moverse violentamente y de nuevo, el grito que anteriormente había roto el aire, volvía a resonar por todo el lugar pero mucho más cerca del ciego farsante que había avanzado por el camino tras cruzar el arco, que tenía como objetivo seguir el sonido.

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- ¡Iiiiih-iiiih! -

Esta vez, aquel grito animal sonó mucho más potente que antes, mucho más agudo, más cercano. De pronto, muchos de los animalillos que se encontraban en las inmediaciones empezaron a alejarse del lugar al escuchar el grito del depredador que, aun oculto, yacía esperando su momento habiendo clavado sus intensos ojos amarillos en su nuevo objetivo, un hombre caucásico de Isla Karate de toda la vida, que guiado por sus ganas de descubrir los misterios de la isla, había cruzado el arco. Desde una posición imposible de ver para el ciego, el que podría ser ese espíritu del viento que hablaba la leyenda, alzó el vuelo majestuoso en su despliegue, batiendo sus alas enormemente azotando con ellas el aire, mostrándose ahora en el aire sobre Ryu, a unos 6 metros de altura frente a el. A pesar de que su grito pareciera el de un monstruo gigantesco debido a su potencia, no era más que un águila hembra, que extendiendo  sus alas alcanzaba los 2,5 metros de largo y con ellas recogidas, tan solo abarcaba un metro. Un depredador que de momento, no se mostraba agresivo aunque si dominante. Desde la altura, batía sus alas para mantenerse en el aire, observando con detenimiento al hombre que tenía de frente.

Pasados unos segundos, descendió hasta tocar el suelo con sus afiladas patas, abriendo de nuevo sus alas para mostrarse aun más grande frente a aquel hombre. Sus ojos sin ni si quiera pestañear, se mantenían fijos en la mirada del espadachín que, había llamado su atención. Sin hacer nada mas se mantuvo ahí un par de segundos para de manera agresiva, batir sus alas de nuevo para ascender a gran velocidad hasta alcanzar los 10 metros de altura y desde allí, volvería a gritar queriendo comunicarse con aquel hombre. No era aun águila normal, estaba dotado de una gran inteligencia y a aunque no pudiera hablar con el, si que intentaría comunicarse de nuevo con un chillido. - ¡wi-u wi-u! - Tras eso, el águila volaría abandonando el camino de piedra del sendero para adentrarse allí donde la vegetación de la montaña no dejaba ver que era lo que había más adelante.

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#4
El viento comenzó a ser más fuerte de lo esperado a los pocos metros de cruzar por aquella puerta, ¿Al final era verdad? ¿Había enfadado algún espíritu de la naturaleza? su tabaco se consumió al completo y la colilla salió volando completamente apagada y ahogada en la fuerza de las Alas se aquel águila que se le había plantado justo delante, el corazón que se salía por la boca por un segundo pensaba que iba a verse metido con algún tipo de Oni con cuernos grandes y alguna maza o algo de eso de las leyendas habituales en la isla. 

Me cago en tu estampa bicho de mierda, que susto me ha dado esa ventolera y no veas como chi- para cuando quiso terminar la frase fue cortado por un segundo chillido a lo que instintivamente este llevaría la diestra al mango de su palo , que que era aquello que ocultaba una hoja en su interior, iba a desenvainar en resumen, sin embargo se dio cuenta de que aquel gesto era prematuro pues la joven bestia no parecía tener intenciones asesinas si no que tras aquel chillido volvería alzar el vuelo yendo hacia un sitio concreto. 

Aquello le recordó que no debía dejarse llevar por las primeras impresiones, se colocó bien sus gafas y volvió a tomar la postura de hombre ciego usando su bastón con la zurda, mientras caminaba siguiendo de cerca a la criatura dejó el camino de piedras y se adentró a un sitio donde el bosque se extendía más allá de la vista, mientras bajaba se dio cuenta que la silueta de la criatura dejaba de ser algo visible pero aun así podía escucharla, al final iba a ser verdad de que tendría que guiarse puramente por el oído, y eso haría mientras caminaba teniendo que saltar por ramas gruesas de árboles, caminaba por el suelo hasta que su bastón palpaba una y entonces media el tamaño con la mano y se subía para cruzarla incluso en situaciones así se metía dentro del papel para no ser descubierto. 

Fuera donde fuere que esta ave le estaba llevando su principal cometido de haber seguido aquellas historias estaba siendo cumplido, estaba conociendo lugares de la isla que antaño no se había dedicado a ostentar, ver flores que no conocía, como los musgos eran compañeros de muchos árboles, la naturaleza en Isla Karate era más hermosa incluso de que lo imaginaba, se podía escucharla el crujir ligero de los árboles que se mecían con el viento, una canción en si misma, agradecía por esa parte haber desarrollado aquella capacidad auditiva. 

Rol rolsito
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#5

Desde los campos de arroz hasta la cima de la montaña; el ojo avizor que todo lo ve, que nada se le escapa. Sobrevolaba las alturas de la montaña desde hacía semanas, buscando encontrar a alguien digno para su causa. Una bravura de la naturaleza en su máximo esplendor capaz de alcanzar grandes velocidades en tan solo segundos, el águila, dominaba el coto de caza del sendero del espíritu del viento, que ahora, recorría su camino de vuelta a su hogar siendo perseguido por el hombre de gafas oscuras y bastón atravesando recónditos lugares de la montaña, no sucedieron más de 10 minutos de persecución, pues, el águila, a pesar de poder recorrer grandes distancias en cuestión de minutos parecía querer guiarle. Hacía diferentes sonidos a medida que avanzaban, buscando comunicarse con aquel hombre mientras sorteaba todo tipo de encontronazos con la naturaleza con la soltura de alguien que si que es capaz de ver, pronto llegaría a aquel recóndito dojo, alejado del camino y al parecer, bien cuidado, pero sin ningún alma aparente.

Un hombre encapuchado esperaba la llegada del águila en aquel lugar. Recibió al majestuoso depredador volador extendiendo el brazo derecho para que se agarrara con las patas y lo miro fijamente, haciendo que inmediatamente dejara de batir sus alas ahora posado en su brazo. No era un águila salvaje, estaba completamente adiestrado por y para el uso de ese hombre que, con unos ojos que todo lo veían, podía observar todo cuanto sucediera en aquel lugar haciendo que su alado compañero sobrevolara libre la montaña.  - ¿Ya elegiste un candidato, Shira? - El águila mostró con un gesto de cabeza su respuesta; parecía bastante segura de haber encontrado a alguien útil. El encapuchado conocía bien a su compañera y podía saber que pensaba con tan solo mirarla debido a la enorme conexión que tenían; ahora, tras haber cruzado miradas, decidió ponerse en movimiento Hacía semanas que Shira no elegía a ningún candidato y parecía no estar equivocada esta vez, guiado por el instinto de su compañera, el encapuchado entro dentro del Dojo dispuesto a cumplir aquello que se le había encomendado.

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- Veamos si merece la pena, o todo esto fue una perdida de tiempo. -

Un dojo recóndito cerca de la cima de la montaña alejado de el resto de dojos. Este dojo era un dojo "independiente" alejado de las normas regidas por el resto, donde al parecer, no había ni un solo alma, o eso parecería a simple vista. El águila, al llegar a su hogar descendió velozmente hasta una de las puertas laterales del dojo para dejar de ser visto hasta nuevo aviso. Minutos mas tarde, Ryu llegaría a aquel lugar: el dojo escondido de la isla del Karate un dojo bien cuidado pero aparentemente deshabitado, no podía escucharse ni un alma. El viento, huracanado de aquel lugar se hacía cada vez más potente, así como había pasado anteriormente cerca del arco en el camino de piedra. De pronto, de una de las puertas del dojo se empezó a abrir lentamente, sin que nada más sucediera ¿será por el viento? parecía que el propio dojo le estuviera diciendo a Ryu que entrara. - perepereperepereperepereperepere- un ruido extraño podría ser escuchado dentro del dojo en una de las habitaciones cercanas a esa puerta ¿una trampa? era el momento en el que tomar una decisión, quien sabe si le haría cambiar su nuevo destino.
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#6
Lo cierto es que como ya había expresado anteriormente lo que para algunos podría parecer un bosque que transmitía cierta esencia de misterio que podría perturbar a las almas menos entrenadas en el arte de ''que te de igual todo'', sin embargo en su mente solo se alimentaba una única cuestión que era ¿Este bosque le habría gustado a ella? ¿Llegó a conocer toda la isla?, le parecía ver su silueta danzando a través del bosque , escondiéndose de él, quizás si se hubiera centrado más en hacerla feliz hoy podría estar mirando aquel bosque a su lado, pero no era así y definitivamente era algo que tenía que empezar a asumir si quería poder ser un engranaje del cambio que estaba por venir. Algún día volveré a la isla tras mi marcha, y podré contarte en tu tumba como era el mundo y todos las aventuras que tuve. mencionaría finalmente antes de ser despertado por otro graznar de aquel águila. 

Con el movimiento de su bastón fue sorteando aquel bosque mientras aquel ave iba cuidadosamente guiándolo, el sonido a veces se volvía turbio , rebotaba en los árboles y discernir la zona concreta de donde venía era un poco más difícil pero para su suerte tenía ese oído tan avanzado que le había salvado en otras ocasiones, se percató que la última indicación había sido fuerte pero no habían más después de un buen rato ¿Significaba que estaba llegando entonces a donde aquel animal quería? ¿Quien lo habría imaginado? Que estaría persiguiendo algún animal y descubriendo nuevas zonas de su querida isla. 

Para sorpresa de nadie cuando el claro comenzó a abrirse lo que descubrió fue un Dojo del cual no había registro alguno en la isla , era una sorpresa sí, por que evidentemente ¿Por qué un Dojo se ocultaría del resto?, pero no era tan sorprendente si teníamos en cuenta que todo en aquella isla giraba en torno a eso, comenzó a caminar hacia el mismo parándose a tres metros de la entrada con su bastón agachando la cabeza, parecía que no había gente en el interior o al menos el ruido era tan nimio que no podía escuchar un bullicio en el interior, un murmullo que delatase si aquello era una trampa. 

Bueno supongo que esto es una de esas aventuras que podré contarte, no vamos hacerle ascos a la historia. murmuró para si mismo, usando el bastón para detectar los escalones y entrar al dojo , como siempre debía asegurarse de que nadie descubría su secreto por lo que siempre fingía ser ciego, le sorprendió a priori lo bien cuidado que estaba todo para estar tan apartado, si es que había alguien ahí una cosa estaba más que clara, era alguien disciplinado que posiblemente tenía aquel águila de mascota, ¿Se dedicaba a eso el dueño del lugar? ¿Atraer a gente que llegaba hasta el marco de piedra? ¿Con qué objetivo? ¿Asaltarlos?, se frotó con la diestra que era la mano que no sujetaba el bastón, su perilla como queriendo pensar, ¿Se había metido en un lio por querer ser aventurero? Que mas da , de eso trataban las aventuras al fin y al cabo.

Si hay alguien aquí, estaría bien que se presentase, soy ciego y no puedo verle, por lo que si me invita a un té podría calmar mi pobre alma perdida en este bosque. Capaz y lograba sacarle un té al regente de ese dojo, quien sabe, el caso es que se acercaría poco a poco palpando con su bastón hasta la zona del tatami donde esperaba encontrar a alguien, mientras tocaba el tatami sonreía. Supongo que los dojos no cambian mucho en ese sentido ¿No? , todos poseen un Tatami y una forma más o menos sencilla de llegar hasta él.  sin embargo había algo que le molestaba, un sonido concreto como un den den mushi sonando, quizás tendría que buscar de donde provenía y acercarse hasta allí, cuando lo hizo efectivamente encontró un Den Den Mushi en una sala contigua, lo tomó palpando el lugar antes de llegar al objeto y respondió. ¿Sí? ¿Buenas?
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#7

La persona tras el caracol dejó que retumbara el eco del propio silencio y un leve pero detectable sonido de la propia transmisión antes de pronunciarse. Alguien tras otro caracol transmisor aguardaba la llegada del nuevo elegido por el águila que junto a su dueño, tramaban algo más profundo que aquello que podrían pensar, aunque ... parecían no haber dejado rastro en aquel lugar.  - Bienvenido seas a mi dojo hombre guiado por el viento, voy a ponerte en situación quiero que mantengas la calma ¿me he explicado bien?  -  Aquella sala del dojo en la que había entrado el ciego, era una de las habitaciones centrales del dojo, un espacio de 10 metros de largo y 10 de ancho repleto de ventanales por los que la claridad del día entraba para alumbrar la moqueta impoluta que estaba pisando.

De pronto, aquellos ventanales por los que la luz entraba poco a poco empezaron a cerrarse, una cortina opaca de color oscuro caería del techo, dejando que segundo tras segundo la luz en aquel lugar fuera cada vez menor y la oscuridad empezara a adueñarse de aquella sala mientras que la voz al otro lado del Den Den Mushi, transmitía su mensaje. - No te asustes, tan solo escucha. - Sin ningún tipo de prisa, así cuando se hizo la oscuridad total en aquella sala, la voz continuó. - Si cruzaste el arco buscando la conexión espiritual de la leyenda te informo que eso es un puto cuento, aunque si el águila te trajo hasta aquí es que no eres un imbécil, o al menos, no lo eres del todo. - Y de pronto, en cada esquina de la sala, cuatro velas se encendieron una tras otra hasta iluminar con aquella tenue luz de nuevo el lugar. Exactamente 5, 5 segundos habían sido los que la oscuridad había dominado aquella sala.

Durante esos cinco segundos en los que la sala se mantuvo a oscuras, 4 personas, una en cada esquina de aquel lugar sujetarían las 4 velas ¿pero es que estuvieron ahí todo el tiempo? tan solo el hombre ciego no tan ciego podría saberlo. - Quiero saber algo sobre ti hombre elegido por el águila, tan solo deberás responder con sinceridad y depende de tu respuesta libraras tu nuevo destino. -  Poco a poco, los 4 hombres de las esquinas habían comenzado a dar pasos hacia el que se encontraba junto a la mesa del centro de la sala, allí donde el comunicador caracol aguardaba a darle por fin las pautas a seguir para ¿no matarlo? ¿que era lo que se traía entre manos el hombre misterioso tras el caracol? - O por el contrario, no creo que llegues a sobrevivir ni dos rondas de esta, tu nueva prueba. -  Las 4 personas sujetando las velas habrían alcanzado el cuerpo del hombre ciego en ese instante, posicionándose alrededor de el; una de frente, otra a su espalda y las otras dos a los laterales. - Si fueras a morir ahora, dime ... ¿Cuáles serían tus últimas palabras? - 
Contenido Oculto
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#8
El caminar en la moqueta era ciertamente particular, de no ser por que fingía ser ciego se habría maravillado tocando su propia textura con las manos, pero tenía que disimular, fue entonces cuando la voz comenzó a salir desde el den den mushi proclamó la primera cosa que le pareció una tontería ¿Guiado por el viento?, ¿Era un monje zen o algo de eso? Lo había guiado un aguila hasta ahí pero claro ese tipo de personas tenía que volver todo un misterio lleno de parábolas y metáforas. Me guió un pajarito pero bueno, digamos que sí va, que fue el viento. era bastante charlatán y hacerle callar era sin duda algo profundamente difícil, torció los labios cuando la luz comenzó a irse poco a poco dejando de manera continuada la habitación sin luz. 

Tuvo que centrarse en lo que escuchaba antes que en lo que podía ver, y notó en un momento que ya no estaba solo, fue entonces cuando llegó el mensaje de no sentir temor, acompañado de otra obviedad que si creía en el cuento que se explicaba a los niños era todo mentira ¿De verdad le estaba pasando esto a él?, la luz se fue recuperando poco a poco y ahora en las esquinas, supondría que en todos por que solo podía ver delante de él, habían hombres con velas
Te seré sincero , crucé el arco esperando encontrar una solución a la calvicie, pero quizás leí el cuento equivocado y mi destino es quedarme calvo, quien sabe. no podía evitarlo, estaba nervioso, ahora había gente en la habitación y estaba en evidente desventaja no creía en cuentos mágicos, quería explorar la isla y ese cuento era una manera de hacerlo. 

Lo que no le gustó para nada fue esa última parte ¿Si fuera a morir? ¿Pretendía matarme? Eso hizo que el entrecejo se le frunciese, ¿De que iba el tipo? ¿Por eso era un dojo oculto? ¿Mataban gente en aquel lugar como deporte o algo así?, bufó mientras se acercaba bien la parte de transmitir voz a la boca para dedicarle esas últimas palabras que tanto deseaba oír.
¿Mis últimas palabras si fuera a morir dices? Las tengo muy claras, serían; ¡Qué te  jodan!.  entonces dejaría caer el apartado para transmitir voz y llevaría la diestra al mano de su bastón, desenvainando y mostrando la hoja de su espada, era una amenaza evidente, pero por si no lo fuera Yamaguchi lo iba a dejar bastante claro. 

Escucho movimiento a mi alrededor, acercaos un poco más si sois tan valientes, haced un poco más de ruido, si queréis un pedazo de mi tendrán que saber que no me lo arrebatarán sin sangre. había empezado su periplo hace poco y no pretendía que esta fuera su última aventura, tenía una promesa que cumplir al fin y al cabo y rendirse en ese mismo instante era fallarle a la persona que más había amado, iba convertirse en un revolucionario y ayudar a que muchas sonrisas de este mundo se mantuvieran intactas. ¡Venid! ¡Venid a por mi! ¡Pero con la cara destapada hijos de puta! era algo más metafórico quizás, no tanto por si mostraban sus rostros o no, la claridad no era suficiente como para verlos, era más bien como diciendo ''mostrando vuestro verdadero ser''.
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