Tiempo de Vals | Pasado | Tenoch Titlan
#1
Invierno, año 11
Puerto de Baquella
19:00 pm.


Baquella se alza como una joya discreta en las lejanías del mar, un lugar que pasa desapercibido para muchos, sin embargo, su valor no se mide en riquezas ni en tierras llenas de piedras preciosas, su verdadera fortuna está en su gente, personas que, incluso ante desconocidos viajeros, abren los brazos con una calidez sincera, como si cada encuentro fuera una oportunidad para compartir paz. Y aunque no todos son iguales, la mayoría mantiene vivo ese espíritu que hace de Baquella un lugar especial.

La noche era fresca y agradable, cargada de brisas que llegaban desde alta mar, el cielo nocturno parecía cubierto por una escarcha blanca, donde cada estrella dibujaba su propia constelación. Era hermoso, aunque no hubiese una luna resplandeciente a la altura del Olimpo, bastaba con contemplar aquella manta astral.

El puerto comercial de Baquella estaba repleto de faroles que adornan cada puesto, cada rincón y cada tramo del muelle, acompañados por arreglos florales de colores diversos. El suelo de madera se encontraba cubierto de confeti brillante, hecho de papel satinado que reflejaba la luz del camino de antorchas hacia un navío conocido. Desde las cercanías de la bahía se alzaba una música alegre que envolvía el ambiente. Todos los puertos permanecían cerrados pues los habitantes de la isla habían organizado una festividad importante.

Un barco en particular destacaba entre los demás, decorado con guirnaldas de listones rosados y morado lila, acompañadas de ramos de rosas, girasoles y algunas flores silvestres nacidas del bosque que rodeaba Baquella. Sin duda, era una embarcación preparada para la ocasión. Sobre su cubierta, las personas reían y festejaban, alzando copas entre gozo y risas, mientras disfrutaban de un amplio mesón dispuesto con un enorme banquete, cocinado por una familia, que en este día, se sentía dichosa por el desarrollo a la sociedad de su amada hija, de uña niña a señorita.

Akane era el nombre de la hermosa doncella que cumplía año este día, sus quince años exactos. No era común celebrar tal edad en la isla, sin embargo, sus padres provenían de tierras lejanas de Baterilla, por lo que aquella festividad parecía formar parte de las costumbres de su origen. Todos estaban invitados a desear buena fortuna a la quinceañera y a su familia. Y, claro, mis hermanos no iban a desaprovechar la comida y la bebida gratis que aquellos anfitriones ofrecían a sus invitados, y claro, tampoco iban a dejar ir la oportunidad de meter mano tras alguna falda de alguna jovencita dispuesta al coqueteo de ellos.

Mi padre era un amigo cercano del padre de Akane, así que su presencia allí nacía sin duda del cariño que sentía por la familia. En cambio, yo… digamos que me encontraba completamente incómoda, desde muy pequeña no había tenido mucho trato con Akane, de hecho, siempre he sentido, o quizá solo deduzco, que no le agrado ni siquiera un poco.

En este momento me encontraba un poco alejada de todos los navíos, lejos de aquel barco en específico. Estaba justo donde atracaban los botes pequeños, sentada en el borde del muelle de madera, observando un cielo nocturno que hoy me parecía más hermoso que nunca, acompañado por el sonido del oleaje que avanzaba bajo la estructura hasta romper suavemente contra la arena. El muelle era lo suficientemente alto para que mis pies no alcanzaran a tocar el agua del mar.

Mi vestimenta el día de hoy era de un sueter delgado de color blanco, una falda azul en tela de jeans, calcetas y unos tenis, no estaba para nada formal para la ocasión, es más, ni si quiera me acerqué al barco… pasaría a saludar después. 

Referencia
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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#2
Papá no paraba de insistir en ir a baterilla en el south blue, a la fiesta de la hija de un amigo, de un amigo. Yo sinceramente no sé qué teníamos que ir a hacer allá, las cosas se estaban poniendo un poco tensas, habia mucho movimiento de marines por nuestra zona y mi padre siempre me enseño a mantener un perfil bajo e ir a una fiesta no me parecía nada de perfil bajo, sin embargo, debo aceptar que hace mucho no salíamos y el viejo estaba realmente ilusionado de que le acompañara, suspiré profundo y le dije, que si bien me parecía una idea terrible, que fueramos, pero que estaria bien tomar precauciones, a lo que este sonrió y de un armario de su cuarto, saco 2 mascaras, Una azul y otra negra, no pude evitar sonreír, asi que simplemente asentí.

El viaje a Baterilla fue tranquilo, llegamos unos dias antes del evento para prepararnos, mi padre me conto que la fiesta seria en un barco a lo que yo le comenté que, si no había un sitio más llamativo, este río y me pidio que no fuera un aguafiestas, por el amor que le pregono, decidí hacer caso omiso a todo lo queme enseño y me deje llevar.

Estabamos buscando un traje adecuado para asistir a la fiesta, entramos a una de esas tiendas donde venden ropa de gala para caballeros y ambos compramos el mismo traje, en tamaños diferentes, pues mi padre era mucho más alto que yo, eso era algo que no entendia, habia heredado muchas cosas de él, las alas, aunque las mias eran blancas, el tono tostado de su piel, mis ojos decia que eran los de mi madre, pero su altura… no, no es que tuviera un complejo con eso, sinceramente no me importaba, el decia, que mi madre era una mujer bajita y quizás de allí venia mi estatura. Saliendo de la tienda con nuestras ropas, aproveche de pasar por una perfumería y comprar “Eu de Coco”, mi perfume favorito, pues desde hace unos meses este no aparecía por nuestra isla en el North Blue.

La noche del evento, nos preparamos, yo me coloqué mi perfume y me vestí, no antes de abrirle a la camisa y al saco 2 huecos para que pasaran nuestras alas, nos colocamos las máscaras, nos miramos uno al otro y asentimos, pues nos veíamos absurdamente bien.

Caminamos tranquilamente, por las calles del pueblo baquella, hasta llegar al sitio, una barco… un barco gigante donde no paraban de entrar personas, voltee a ver a mi padre pues estaba repleto de marines el lugar, era alguien importante o al menos con dinero suficiente para pagar a estos imbéciles, le mire con cara de asustado, este simplemente sonrió y me dijo que siguiéramos, que no habia de que preocuparnos, me encogí de hombros y lo seguí de camino al interior del barco, donde se estaba desarrollando la fiesta.
Atuendo nada llamativo de Tenoch y su Padre
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#3
Entre más avanzaba la noche, más interesante se tornaba aquella fiesta que prometía besar al alba al momento de despedir a los invitados de esa velada de cumpleaños y regalos. La música era animada, rítmica, tan alegre que más de una pareja se dejó llevar, moviendo su cuerpo al compás, y, por supuesto, aquellos de alma libre e independiente bailaban dueños de su propio espacio.

Los padres de Akane daban la bienvenida a todos sus amigos, invitados y los conocidos que tomaron la decisión de venir a festejar a salud de su amada hija, y claro, que cuando vieron al amigo de su amigo, el enmascarado, no hicieron la excepción, el recibimiento fue cordial y amable, dejándoles claro que podían disfrutar del banquete, baile y toda bebida hasta quedar saciados por completo.

Alrededor de la cubierta estaban situadas al menos diez mesas redondas en las que los invitados se disponían para comer, platicar o simplemente estar sentados para observar y disfrutar entre ellos el ambiente festivo.

Mis hermanos estaban en la pista de baile, cada uno acompañado por alguna mujer dispuesta a seguirles el paso. A excepción de mi hermano mayor, el único casado, quién disfrutaba la noche junto a su amada esposa. Y mis dos sobrinas… claro, ellas aprovechaban sin vigilancia alguna el área de postres.

Akane, hermosa jovencita que la noche de hoy vestía cual princesa en gala, un pomposo vestido de color violeta, moños satinados decorando casi todo su vestido, guantes hasta el codo en color blanco e igual de tela cuál satin, y sobre su cabeza, una tiara plateada con joyeria en tonalidades violetas. Su físico era delgada, ojos marrones, piel morena, y su pelo azabache recogido en moño alto. Sin embargo, su comportamiento era la de una jovencita que le gustaba reírse en burla de sus invitados, y claro, al estar rodeados por la pandilla de sus amigos se volvía mucho más burlona. Una diva total.

La banda de la fiesta decidió tocar una canción más tranquila, una balada para que los invitados varones tomarán la decisión de bailar con la quinceañera o bien con sus amadas parejas. Sonaron las trompetas, la batería, la guitarra y claro, la hermosa voz de aquella artista de pelo castaño. Una voz hermosa como la de una sirena.


Todos los hombres debían bailar con la quinceañera, era tradición, y claro, los padres de la cumpleañera fueron tomando a cada uno de los hombres solteros de la fiesta para que tuviesen la oportunidad de bailar con su tan preciada joya.

Yo por mi parte, decidí finalmente ingresar a la fiesta, suspirando con pesadez pues realmente no quería estar presente, sin embargo, eran personas importante para mi padre. Al pasar el marco de madera que me daba acceso a la cubierta, y ver que todos estaban en el momento del vals, me quedé quieta, pues caminar entre personas que bailaban me daba la sensación de que me podía tropezar con cualquiera.

—- Hey amigo mio, ¿Tú hijo no está casado verdad?, ¿Te parece bien si baila unos segundos con mi hija?.

Y fue entonces, que me percaté de la presencia de dos hombres de traje con sus rostros cubiertos por lo que parecía ser máscaras de luchadores. El de azul era más bajo que el otro señor, pero seguía siendo mucho más alto que Akane por lo que sería un chambelán perfecto.
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#4
Una vez dentro del barco pude notar la opulencia de la familia que habia organizado este evento, no habían escatimado en absolutamente nada, las mesas estaban todas hermosamente decoradas, los cubiertos eran de plata o eso pude percibir, habia un ejercito de meseros, pero lo que me mantuvo aun alerta es que la marina, tambien estaba dentro del recinto, algunos disfrutando y otros seguramente los de menos rango, vigilando, yo intente no cruzar la mirada con ninguno, pues esta noche no tenía ganas de problemas.

Con mi padre nos acomodaron en una mesa, donde ya estaban otras 8 personas, a las que salude con cortesía, los meseros no paraban de traer comida y de ofrecerme licor, pero yo no tomo alcohol, asi que le pedi a uno de ellos, muy amablemente, que me trajera un jugo de mango con fresas, le dije que se cerciorara que las fresas estuvieran bien maduras, es decir que fueran verdes, no rojas, que son las que aun no maduran, el tipo me miro, abrió los ojos y solamente asintió, antes de irse le pedi si podia traerme unos tacos de cachete de cerdo con salsa roja y este asintió una vez más.

El mesero volvio con mi jugo y mis tacos, pero el muy idiota se habia confundido, pues la salsa de los tacos era verde, cuando me disponía a darle una retahíla, la banda comenzó a tocar y decidi que lo mejor era no hacerlo.

La canción que comenzaron a cantar me parecio bastante linda y acto seguido todos los hombres de la sala se levantaron para bailar con la quinceañera, mi padre me dio un codazo, para que fueramos a bailar y yo lo mire diciéndole que no conocia a nadie, pero este insistió y si hay algo que me caracteriza es ser alguien obediente, asi que con un suspire me levante y fuimos los 2 al circulo que se estaba armando en torno a la señorita del vestido hermoso, yo disimuladamente me fui hacia atrás, pero justo en ese momento, el padre de la chica o eso intuyo, se acerco a mi padre, preguntándole si yo estaba casado y si ademas podia bailar con su hija, el viejo Yohualli sin perder tiempo dijo que no a la primera pregunta y si a la segunda, se giró, me tomo del hombro y me empujo al centro, le deje caer una pequeña mirada de odio a la que él contesto con una sonrisa.

Ya en el medio del círculo rodeado por todos, la quinceañera se volteo a mirarme y soltó al chico de su edad con el que estaba bailando, me ofrecio su mano y yo muy amablemente la acepte, con una sonrisa, pues ya estaba allí… asi que lo único que tenia que hacer era bailar un vals.

En ese instante la banda comenzó a cantar y tocar una canción llamada “Tiempo de Vals”. Comenzamos a bailar, mientras la chica me bombardeaba a preguntas, ¿Cómo me llamaba?, ¿de donde conocia a su padre?, ¿de dónde venía?, ¿Mi edad?, ¿soltero?


No pude evitar sonreír ante su arremetida, claramente le habia llamado la atención, lo primero que hice fue dejarle en claro que era mucho mayor que ella y que a mi las niñas menores no me gustaban, la chica parecio entenderlo y yo seguí respondiendo sus preguntas, le dije que me llamaba Tiburcio, que venía del East Blue y que no tenia idea de donde mi padre conocia al suyo, yo le pregunté como se llamaba y me dijo Akena o algo así.

Luego me percate que la chica no tenia intención de bailar con nadie más que no fuera yo, pues ya habia rechazado a dos chicos de su edad que se acercaron y a un tercero le lanzo una mirada asesina.

Cuando un cuarto muchacho valiente se acercó, yo la hice girar y se la entregué. Mi padre estaba mirándome con una sonrisa burlona, suspiré y por lo bajo le dije que se me iba a sentar.

Una vez allí en mi mesa vi que habia una chica de cabellos anaranjados en mi puesto y le dije. – Hola, disculpa que te moleste, pero…estas sentada en mi puesto. Y le dedique una sonrisa, esperando a que se retirara.
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#5
Se notaba claramente que el chico, bajo aquella máscara azul, no tenía muchas ganas de participar en el vals de la cumpleañera, sin embargo, me pareció encantador que aun así cediera a las tradiciones de los familiares. Incluso, aquella escena tan sencilla terminó por cautivarme.

Pasando de lado aquel momento, con la mirada comencé a recorrer todo el entorno de la fiesta, asombrada por los detalles de las decoraciones, las luces, la ubicación de la banda músical, la mesa del banquete, así mismo, me sorprendí la coordinación con la que los meseros atienden a cada invitado. También noté a algunos marines, que parecían estar allí por vigilancia o por simplemente querer mantener el orden, o quizás, simplemente aprovechando la ocasión para disfrutar un poco del ambiente festivo.

Entre las mesas pude ver a cada invitado, a la mayoría los conocía, eran del pueblo. A otros, en cambio, no tanto. Me imaginé que serían invitados extranjeros o tal vez personas que habían permanecido discretamente en Baquella, tan ocultas que nunca antes las había visto por aquí.

Sonreí con cierta confianza cuando distinguí a mi familia en una mesa que no estaba ni en la esquina más cercana ni en la más alejada, sino más bien a mitad de la cubierta. Aprovechando que todos estaban bailando, me encaminé hacia ellos, avanzando casi pegada a la borda extendida hasta llegar a la mesa en cuestión.

Me senté junto a mi cuñada que parecía estar completamente sola, los demás se encontraban en la zona del baile. Mi cuñada en este momento disfrutaba de unos tacos con salsa, y frente a mí había también un plato con algunos tacos en salsa roja, no le di importancia, quizás eran de alguno de mis hermanos o de mi padre- —- ¿Qué tal ha ido la fiesta? — Le pregunté casi susurrante a lo que ella me miró de inmediato con algo de asombro en su mirada.

—-¡Miyori! ¿Dónde te habías metido?

—- Salí a caminar un poco, ya sabes que no soy del agrado de Akane. —- Dije algo tímida, con pesadez mezclada con incomodidad, no quería desagradar con mi presencia a la cumpleañera.

—-- Deberías des-preocuparte por eso, ella ha estado toda la noche con su grupito de amigos, y ahora parece entretenida con un chico enmascarado.

—-Ah, supongo… —- No pude decir más porque en ese momento una voz masculina interrumpió mi conversación, captando por completo mi atención. Alcé la mirada hasta encontrarme con la de un joven de traje negro, alto, con alas blancas a su espalda. Como si hubiera sido invocado por nuestras palabras, de inmediato, me di cuenta que se trataba del chico de la máscara azul. Sentí un leve rubor de vergüenza cuando me indicó que yo estaba ocupando su silla.

Me levanté de inmediato, dando unos pasos hacia atrás para dejar libre su asiento, me sentí tonta por haber pensado que esa silla estaba ocupada por alguien  de mi familia, claro, podría ser de otro invitado también. 

— Lo siento mucho, no quise tomar asiento… — Dije con un tono de preocupación en mi voz. — Mi familia se encuentra sentada en esta mesa, así que me senté pensando que había lugar disponible.
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#6
La chica de cabellos naranjas se apartó de mi puesto y me pidio disculpas, sinceramente no me molestaba que se sentara en mi puesto, pero allí estaba mi comida, suspire y levante la mano derecha, habia sido un grosero, quizás me deje llevar por la situación de que la cumpleañera no me queria soltar y ya estaba un poco irritado, asi que me aclare la garganta y le dije. – Tranquila, toma asiento allí no te preocupes yo me siento aquí entre….¿tu hermana? y tú. Si no son familia les pido disculpas, pero se parecen bastante.

Tome asiento entre las 2 chicas, le quite el plato a la chica de cabellos naranjas poniéndolo delante de mí y retome mi charla. – Disculpa esto si es mío, jajaja. Bien, si vamos a compartir mesa lo mejor es presentarnos, mucho gusto soy Alarico Rinaldi Von Liechtenstein, principe de Genovia, una pequeña nación del East Blue, mi padre.  Dije señalando con mi dedo pulgar derecho por encima de mi hombro. – Se llama Teodorico Rinaldi Von Liechtenstein Rey de Genovia, un placer. Acto seguido le tome la mano derecha a la chica mayor sentada a mi izquierda y le bese el reverso de la mano, me gire e hice lo propio con la señorita que ahora estaba sentando donde hasta hace unos momentos estaba yo, les regale una sonrisa a las 2 y proseguí. -  Se preguntarán, porque la nobleza de un reino tan lejano como lo es el mío se encuentra en la fiesta de 15 años de….Dios, ¿Cómo era que se llamaba la cumpleañera? A si, Akainu eso. Bueno, ¿Cómo llegamos acá? Ni idea, jajaja. pero la niña es un poco…Me detuve y miré a ambas chicas con una mirada cómplice mientras sonreía. – Intensa, por decirlo de manera amable, pues me tuvo bailando como 20 minutos con ella… pero, en fin, Cuéntenme ¿Quiénes son ustedes?
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#7
El joven enmascarado no dudó en cederme su asiento, lo hizo con una naturalidad casi elegante, como si aquel gesto formara parte de su propia educación, en seguida, sin incomodidad alguna, terminó por acomodarse entre nosotras dos. Con un aire curioso, lanzó una pregunta ligera sobre si éramos hermanas. Rita soltó una risa suave, breve, lejos de toda burla ante tan referencia.

—-- Sí, somos familia, aunque no de sangre —- aclaró con una sonrisa mientras modulaba el timbre de su voz con calma —- Estoy casada con su hermana mayor, así que somos cuñadas. Es curioso que diga que nos parecemos.

Mientras ella conversaba con el joven de la máscara azul, tomé asiento con discreción, prestando espacial atención a cada palabra que intercambiaban.

No tardaron en llegar las presentaciones, su nombre me tomó por sorpresa, era largo, refinando, con un peso casi aristocrático, ¿un príncipe?, ¿Genovia?, aquello sonaba lejano, ajeno, incluso exótico para alguien del East Blue. Seguí con la mirada el gesto de su pulgar al mencionar a su padre, notando que aquel también cargaba un nombre igual de particular como el suyo.

Después relató cómo llegaron a esta fiesta de quinceañera, al parecer ni siquiera conocían a Akane, y no pude evitar esbozar una media sonrisa cuando lo escuché pronunciar mal el nombre de ella.

—- Bueno, sin duda fuiste su favorito. — bromeó Rita, dándole un leve codazo al supuesto príncipe de Genovia.

—- En fin, un gusto, Príncipe de Genovia, mi nombre es Rita —- continuó ella con las presentaciones —- Como ya dije antes, soy cuñada de ella, y aquellos cuatro hombres de cabello naranja, los que conversan con el padre de la quinceañera —- los señaló con  sutileza —- son la familia Hoshino, ahora presentate tu, linda.

—- Mi nombre es Miyori Hoshino, la única hija de esa familia. —- Dije sonriente hacia el hombre de la realeza, tratando de recordar por completo su nombre. — Un placer, ¿Puedo decirte solo Alarico?, no creo poder decir siempre tu nombre completo.

—- Somos de aquí, de Baquella, nos dedicamos a la pesca y a la carpintería… — Explicaba mientras miraba con ojos de amor a los cuatros hombres más maravillosos que he conocido, mi padre y mis hermanos. 

—- Aunque Miyori ama más la música, no ejerce el oficio jajaja.

—- Si, digamos que mi mundo gira alrededor de la música, el sonido, melodías, es mi cruz. —- Y siempre que hablaba de mi amor hacia la música, mis ojos reflejaban un brillo puro de felicidad —- ¿Qué hay de ti, Alarico?, ¿Tienes algo parecido?, ¿Qué te gusta hacer?

—- Bailar lo podemos descartar. —- Expresó Rita entre una carcajada.
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#8
Esperaba atento la respuesta de las señoritas, cuando una de ellas la mayor, soltó una risa suave y corta y mis ojos azules se clavaron directamente en ella. Me comento que efectivamente eran hermanas, pero no de sangre, pues estaba casada con un hermano de la señorita a la que le cedi mi puesto y le parecía curioso que dijera que se parecen, yo para salir de aquel comentario poco atinado sonreí, desplegando toda la belleza de la que era capaz a pesar de tener el rostro tapado por la mascara y le dije. – Tengo muy buena vista, esto me permite fijar en detalles que quizás alguno otro pase por alto, es evidente que son 2 mujeres muy lindas, de allí deduje de manera errónea que eran hermanas, le pido me disculpe.

La cuñada era claramente una mujer de sentidos afilados y mi baile excesivamente largo con la cumpleañera fue algo que no dejó pasar, pues me comento que claramente fui su favorito a lo que yo asentí mientras sonreía, pues era verdad.

Acto seguido la chica se presentó, Frida, creo que dijo que se llamaba y le pidio a la más joven de ellas que se presentara, voltee a mirarla con educación, la chica de cabellos anaranjados me dijo que se llamaba……Mierda ¿Cómo dijo que se llamaba?, no recuerdo, así que aproveche el hecho de que ella dijera que no podia decir mi nombre completo, para decirle. – Puedes llamarme como tu quieras, señorita de cabellos color fuego. Y le sonreí.

 Me comento que eran de esta isla y se dedicaban a la pesca y la carpintería, unos oficios de los cuales no tenia la más minima idea, al decir eso los ojos de la señorita de cabellos fuego no paraban de mirar a su familia, era evidente que los queria mucho y yo no pude evitar volver a sonreír, pero esto fue interrumpió por la cuñada que comento que lo que realmente le gustaba a la señorita era la musica y esta lo reafirmo con una velocidad increible, por lo que no me quedo ninguna duda de que esto era verdad, luego me cuestiono que sobre que me gustaba hacer y la cuñada comento que bailar estaba descartado y yo no pude evitar reir con malicia, mientras volteaba a mirarla, la cuñada me parecía un poco pesada, pero decidí dejarlo pasar, me acomode un poco la mascara y volví a hablar. – Soy un excelente bailarín, siempre que la pareja acompañe, quizás despues podamos bailar usted y yo señorita Frida, salvo que su esposo no se lo permita. Dije en tono de sarcasmo, devolviendo aquel comentario mal intencionado y antes de que pudiera contestarme me gire hacia la señorita de cabellos color fuego y dije. - ¿Sabe qué?. Le ahorrare ir a molestar a tan noble señor, venga señorita de cabellos de color fuego, bailemos. Y con una velocidad increible, me lance tome la mano de mi ahora pareja de baile y me acerqué a la pista.

Yo sabia que era mucho más mayor que ella, así que no la tome de la cintura le coloque la mano izquierda es su espalda y con mi mano derecha sostuve la de ella, de fondo sonaba una melodía muy alegre y le dije. – Tu cuñada es un poco….elocuente, por ser respetuosos. Y respondiendo a tu pregunta, mi vida es bastante aburrida, soy un principe, así que tengo que asistir a muchos eventos, reuniones y cosas aburridas, cuando crezcas dedícate a algo más divertido, como tu musica.
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#9
¿Cabellos de color fuego?, parpadeé un par de veces ante aquel singular apodo, la sorpresa fue tal que casi por reflejo tomé entre mis dedos uno de mis mechones anaranjados, observándolo con cierta curiosidad, y tal referencia me hizo sonreír con una pequeña chispa de felicidad, era la primera vez que alguien me describía de una forma tan linda. —- Está bien, entonces… ¿puedo llamarle… el príncipe de la máscara? —- dejé una risa sutil, baja, tratando de excusar mi elocuencia —- Soy pésima poniendo apodos, jajaja.

Podía entender que Rita, en ocasiones, fuera un tanto inoportuna con sus comentarios, y esta vez no fue la excepción, justo en el momento que Alarico refutó con elegancia, mencionando que era un excelente bailarín pero que la pareja que lo había acompañado no había sido de su agrado, fue entonces que sentí como la tensión se filtraba en el ambiente y eso me hizo sonreír levemente, intentando suavizar tal situación. Creí encontrar el momento adecuado para cambiar el tema… pero no me dio tiempo de decir nada puesto que sin previo aviso mi mano fue tomada por el joven de la máscara azul, y la invitación quedó implícita, yo sería ahora su pareja en la pista de baile.

Instintivamente miré hacia atrás, buscando a Rita, y ahí estaba, con una sonrisa de oreja a oreja… entonces lo entendí, todo había sido planeado.

No opuse resistencia cuando Alarico me condujo hacia el centro de la pista, en este momento no estaba incómoda, ni enojada, solo había algo que me inquietaba, y estaba segura de que él no tardaría en notarlo. Una vez allí, su postura fue impecable, respetuosa, se notaba que sabía lo que hacía. Su mano se posó con firmeza en mi espalda alta mientras la otra sostenía mi mano izquierda, y mirando a otras parejas, coloqué mi mano derecha sobre su hombro. Y entonces comenzó mi pequeño caos interno.

—- Pido disculpas por la situación de antes… ella suele ser algo entrometida… —- murmuré, refiriéndome no solo a sus comentarios anteriores, sino, a toda aquella escena cuidadosamente orquestada. No solo a ella le divertiría… también a mi familia. Y no en el mal sentido, que ellos me quieren mucho.

—-*Uno, dos, tres… uno, dos, tres…*Seguí el ritmo mentalmente, si contaba los pasos todo debería estar bien, solo debo resistir unos minutos más hasta que la melodía alegre termine. Mientras me hablaba de su vida, de sus responsabilidades como parte de la realeza, alcé la mirada hacia sus ojos, sus palabras despertaron algo en mí. Pensé en mi música… en la posibilidad de viajar, de conocer, de crecer más allá de lo que conozco —-*Uno, dos…. uno, tres, cuatro….*

Fue entonces que mi mente voló en la imaginación, pensando en futuros que quizás no eran más que imposibles, y cuando él me invitaba a soñar con eso, a dedicarme algo más divertido,  sonreí dulcemente y también con algo de resignación al entrar en la realidad de que eso nunca podría ser. Y olvide lo precavida que estaba siendo al bailar con Alarico, y cuando menos él se esperaba, incluso para mí… mi pie se encontró entrecruzado contra el de él, y con toda la vergüenza de haber pisoteado su pie izquierdo, me alerté.

Inmediatamente bajé mi mirada a nuestros pies, y ante la situación, me volví más torpe, más tensa, con un cuerpo rígido que ya no seguía la música, no, ante cualquiera que nos viese sólo verían una pareja descoordinada, y claro, al escuchar las risas del entorno cerré mis ojos.

—--¡L-lo siento! …. —- balbuceé, pero aún así, continuaba bailando con la esperanza de que la música pronto acabará, si este era el plan de Rita para que yo coqueteara con chicos de la fiesta, su plan salió mal, y no tenía nada que ver con Alarico, que era un perfecto compañero de baile…

El problema era yo… que no sabía bailar.
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