La Biblioteca de las Bestias [Aventura Presente Absoluto T4][Zhang & Bai]
#1
Traían tesoros de todos los rincones de la gran línea. Traían en sus barcos cosas de un valor incalculable pero no eran armas, no eran rubíes ni zafiros ni esmeraldas, no era oro ni plata. Era papel. Papel empastado adornado con letras, runas, y filigranas, algunos en piel de oveja, otros en… Piel humana. Algunos en cuero y piedra. Si piedra, libros de piedra incluso, idiomas antiguos, olvidados y otros tipos de escritura, algunos muy desconocidos que solo aquellos que hablan con lenguas muertas pueden descifrar.

Se hacían llamar el cónclave de las bestias y el lugar donde se reunían fue fundado hace unos días entre alegría, brindis y fiestas. La biblioteca de las bestias y su líder, un gran Mink anciano, usó todo su dinero acumulado por años para crear la bóveda más grande de la isla, oculta la vista de los curiosos muy dentro de las montañas donde el hielo se convierte en espadas afiladas y donde el frío es signo de muerte. Allí se ocultaba una cantidad innumerable de libros, pergaminos y rollos con secretos antiguos que iban desde la forma de amasar un pan recién horneado hasta técnicas de cirugía de las grandes ballenas que habitaban en el ancho mar, había libros que hablaban de akumas no mi desconocidas, también hablaban sobre religiones olvidadas, recetas para curar enfermedades mortales y un largo e interminable etcétera.
 
Por el camino hacia la gran biblioteca existían ciertos rastros que solo eruditos podían identificar muescas. Heridas en las rocas, surcos en los árboles que para uno pudiesen significar simplemente azares del destino o alguna bestia rabiosa intentando marcar su territorio, pero para un erudito al menos de nivel 3 significaban palabras. Palabras de refugio, palabras de sabiduría, de conocimiento infinito y de un lugar para que el conocimiento se reúna.
 
Por toda la isla estaban estas marcas y causaban cierta intriga, tanto que quién veía la primera marca no podía parar hasta encontrar la siguiente, la siguiente, la siguiente y la siguiente. Estas marcas con el tiempo se volvían una obsesión para quién encontrara una de ellas. 10 marcas 10 escritos. Una ubicación.
 
La última de las marcas contaba con una especie de mapa conceptual para llegar a la grandiosa biblioteca de las bestias. Una defendida por escarpados riscos y traicioneros acantilados y solo contaba con un camino protegido por animales salvajes. Dos personas podían verse recorriendo el camino montañoso hasta el lugar donde se dividía en dos. A la izquierda el camino se adentraba en el bosque a un conocido lugar de caza donde pocos se aventuraban a menos que fueran en grupo. Por el otro, riscos escarpados donde solo aquellos que poseen alas podrían trepar saltar y surcar levemente el cielo para llegar hasta la cima. Ambos caminos estaban protegidos a su manera y nadie jamás podría encontrar la biblioteca de las bestias, no sin antes pasar por las pruebas de encontrar las marcas, aún así toda esta seguridad era vana pues en la lejanía comenzó a verse una nube de humo oscura roja naranja mil colores surcando el cielo. La biblioteca estaba en llamas, solo quedaba lamentarse de la pérdida de un gran conocimiento, sin embargo, el fuego era reciente. Miles de personas corrían de un lado a otro buscando escapar de la gran biblioteca y pocos escaparían. Sin embargo, aún había conocimiento que recuperar pues el gran fuego se inició y las columnas de huno como dedos tétricos rasgaba en el cielo y esa fue una señal. ¡¡Ahí está el objetivo!! ahí está el lugar del conocimiento!! anhelos de encontrar sabiduría impulsarían a un grupo de personas reclutadas en el pueblo y en una gran carreta armada con armas de fuego se lanzaría al rescate.
 
De pronto la gran carreta se encuentra con un peñasco derrumbado
 
—VAMOS VAMOS ayuden a sacar los peñascos… rápido… los más fuertes adelántense rápido!!! Ayudemos con ese fuego o podría consumir todo el bosque aunque el hielo es fuerte. Si no lo apagamos podríamos perder mucha fauna!!— Bajo rápidamente el líder de la partida, un animalista que en su juventud había sido guardabosques.
 
La caravana y su carreta se queda unos ciento cincuenta metros por detrás mientras nuestros héroes llegan a la bifurcación. Donde empieza el camino del bosque y el risco. Pero de pronto por el lado del bosque y del camino emerge una decena de niños todos ellos llorando y corriendo de un lado a otro, y junto a ellos se encontraba herido un mink anciano casi sin fuerzas habían cruzado el bosque solos. Sin embargo los había acompañado una comisión de sabios guerreros que habían perdido la vida defendiendo a estos. Eran niños que vivían en la biblioteca y que servían al orden y se dedicaban al conocimiento. Eruditos en entrenamiento sin embargo, toda la comisión fue devorada sin remedio por las bestias salvajes, solo salvándose unos pocos niños.
 
—Auxilio!! Auxilio!! ayúdenos por favor!!! viajeros necesitamos curar al Gran anciano Paca. En el bosque ha caído nuestro médico. En un agujero… por favor ayudenos!! Débenos volver!!!— Fueron los gritos de auxilio de Shery. Una niña gyojin que le tenía cariño al viejo Mink que apenas podía hablar. —Necesita su inyección… rápido!! O morirá!!— Dijo finalmente corriendo hacia uno de los aventureros.
 
—No!! no!! nuestra vida no vale nada!! salven la biblioteca!!! salven la biblioteca o no seremos nada!! el conocimiento es infinito y eterno pero nosotros no!! ayúdennos!! El camino del risco es más rápido!!!— Grito desesperado Oliver un niño Birkiniano y a punto de saltar apuntando al risco, un niño algo mayor, más que los demás niños. Pero el camino que apuntaba solo. Los seres alados tendrían oportunidad de ir por el.
 
Los caminos se bifurcan y las decisiones deben ser tomadas a la izquierda se encontraba el bosque plagado 

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#2
Súmense todos los valores de todos los placeres por un lado, y los de todos los dolores por el otro. El balance, si está del lado del placer, dará la tendencia buena del acto en su totalidad [...] si está del lado del dolor, dará la tendencia mala del acto en su totalidad.
Autor desconocido. (xxxx). Deontología del cálculo de la felicidad.

Atributos Personaje

¿Cómo demonios habían terminado así?

Bai se cubrió el rostro con la mano, ocultando con ella media tez, como si de ese modo pudiera engañar a alguien y fingir que todo marchaba bien. Y es que lo que, en un principio, había sonado tentador —las promesas de conocimiento infinito por parte de Drum— había terminado por conducirla hasta el linde de un bosque moribundo, con una montaña desmoronándose a su espalda.

A continuación, sus labios se tensaron en una mueca amarga con la que Bai evidenciaba no tener claro si deseaba reír o echarse a llorar; Mudan llevaba días obsesionada con ciertas marcas cuyo significado había pasado jornadas enteras analizando. Marcas que, a primera vista, semejaban arañazos de alimaña dispuestos según un patrón regular; un patrón que, tras comprender su orden y precisión, había concluido demasiado meticuloso para ser obra del azar.

La mano resbaló por su rostro, sofocando un gruñido de pura frustración. Horas de análisis, dinero malgastado en traductores, noches en vela… ¿y todo para qué? Para nada. Nada... Sólo para encontrarse la respuesta ardiendo en la lejanía, frente a ella.

—Vamos, vamos, ayuden a retirar los peñascos —la voz del hombre que la había contratado interrumpió sus pensamientos con lanfuerza de un rayo partiéndolo en dos.

«Si tan solo hubiera sabido de dónde provenía el fuego cuando me contrataron…», fue lo último que pensó antes de relajar el cuerpo y buscar con la mirada a Zhang, el mismo a quien había arrastrado en su obsesiva empresa en torno a los escritos. El mismo que, ahora, además, en aquella suerte de misión de rescate también le acompañaba.

Suspiró.

Con el incendio y las lenguas de fuego lamiendo los troncos, no iba a poder indagar más en sus pesquisas.

***

Poco a poco en la lejanía, el resplandor aumentaba con avidez mientras ellos, enraizados al escándalo de la carretera, todavía decidían qué hacer. El tiempo apremiaba. Así lo advertían los haces de luz ondulantes, los mismos que habían comenzado a  transformarse en un brillo sangriento desbordante por el cielo.

Y, aún así, con temple calmo y en silencio, Bai apretó con delicadeza el hombro de Zhang al tiempo que daba un paso al frente hacia la niña que corría en su dirección.

La biblioteca podía ser un horno en vivas llamas —ella ya lo sabía—, mas no por ello iba a perder la humanidad que había en su interior. Lo primero era resolver lo que ahí estaba ocurriendo y después... Después apremiaría.

—Pequeña —dijo, modulando la voz para asegurarse de que su vocalización era tan rígida como entendible para aquellos futuros eruditos —El corazón es un pésimo silogista en el arte de la decisión.

Su espalda, erguida como la espada que portaba, aunado al viento salvaje, dotaba a su porte de un aura impresionante.

—Necesito que te calmes y me expliques lo que ha pasado —prosiguió, arrodillándose para poder mirarla a los ojos desde una posición más cercana.

Y en eso estaba cuando, de pronto, la voz de otro joven cortó el viento. Bai giró su cabeza atendiendo también a sus palabras. A continuación, sin inmutarse, cavilando sobre la información provista, concluyó que aquel variopinto grupo debía conocer el camino hacia la eterna sabiduría.

—Zhang, por favor, agárralo. No dejes que arriesgue su vida.

Con un suspiro apesadumbrado y los hombros alicaídos por el peso que se acumulaba en ellos, la birkiniana se levantó dejándo a la niña para acercarse a su compañero; el viejo burro era de los pocos seres a los que Bai respetaba con verdadera devoción. También, uno de los pocos a los que escuchaba debido a su avanzada edad y experiencia.

—Nada nos asegura que la medicina de la que hablan haya sobrevivido —le comentó a Zhang bajando el tono y volviendo a usar su marcado acento —. Tampoco que el cuerpo del anciano resista el tiempo suficiente como para ir y volver con ella en caso de que estuviera intacta. Además...
Bai desvió primero su mirada hacia Paca y luego hacia la columna de humo.
—Incluso si lo salvaramos, compraríamos con suerte una década de aliento antes de que el tiempo lo reclame de nuevo. Por no mencionar que, de llevarlo con nosotros, se reducirían sensiblemente nuestras posibilidades de conseguir lo que queríamos.

Sus palabras pudieran parecer crueles a quien la escuchara, quizás incluso demasiado inhumanas, pero para Bai, mientras que los libros sí podían afianzar la posibilidad de hacer un gran bien a la comunidad —independientemente de cuáles sobrevivieran—, la finitud de Paca, aun cuando era un gran bien inmediato para los muchachos, carecía del peso necesario para inclinarse verdaderamente ante ello.

Bai cerró los ojos por un momento tratando de pensar en algo más, de buscar un punto medio a la situación, y al abrirlos solo pudo ver una opción.

—Podríamos dividirnos —su voz titubeó tan pronto brotó de su garganta—Para mí no es lo correcto, de hecho, no creo que debamos separarnos pero... —hizo un gesto con la cabeza señalando a Oliver— Ese niño parece conocer una forma más rápida de llegar hasta allí. Si realmente es cierto, puedo llevármelo para que me guie.
Cabilando de nuevo se llevó la mano al mentón.
—Por otro lado, todos ellos parecen venir de la Biblioteca. El médico debe de haber caído en algún punto del recorrido... Si nos llevamos a la niña podemos estar seguros de que, incluso aunque hubiera muerto el hombre, alguien podrá volver con la dosis mientras continuamos.
En ese instante, su mano enguantada dejó de acariciar su helada piel por el frío clima de Drum.
—Yo estoy dispuesta a arriesgar mi vida por esos libros pero tú, Zhang, no tienes porqué hacerlo.

Por primera vez en su vida, Mudan sintió el significado de la palabra capitán.

—Aun así, si deseas que permanezca a tu lado, así será. Os di mi palabra de que os protegería, y si la traicionara, no sería más que carne sin alma.

Información
Bai Mudan
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Nv.23 — Silogista
Virtudes
Vicios
#3
¿Cuál es el precio de una vida?

El viejo burro gris resopló. Su estomago vibró, una sutil advertencia de la gravedad de las decisiones que ahora se cernían sobre ellos, decisiones que, podrían afectar a todo un pueblo que desconocía la existencia de aquel lugar sagrado. 

Las religiones, las facciones, y las innumerables ideologías... Zhang había logrado despojarse del yugo de aquellos caminos que, sin saberlo, a menudo dividían y destruían el mundo. Había aprendido que el verdadero valor residía en la conexión del ser.

Y aun así, aquella tarde helada, se encontraba frente a un dilema que resonaba en lo más profundo de su cuerpo. El viejo burro sintió la firmeza en la postura de su capitana, la determinación en el tono de su voz mientras hablaba, irradiaba la autoridad de quien sabe lo que hace. Ella, frente a él, demostraba nuevamente por qué era la persona a cargo, como una montaña inamovible ante la tormenta.

Un profundo y silencioso pesar se instaló en el pecho del burro, una sensación de la responsabilidad de una vida. Podía percibir el latido de los pequeños corazones desesperados, sus cuerpos bañados en terror y, sí, en sangre. Suplicaban ayuda, como pequeños pájaros caídos del nido.

Zhang se acercó con lentitud, hacia la pequeña Shery. El viejo burro gris resopló suavemente, y un pequeño soplo de aire frío escapó de sus labios, apenas perceptible. Con una sonrisa, alzó su enorme pulgar, buscando transmitir una calma a los pequeños.

—Ya puedes estar tranquila, pequeña. Hmmm... El río, aunque turbulento, siempre encuentra su camino de regreso a la calma. -

Luego, se dirigió al joven Oliver, cuya voz había resonado con fuerza. El burro se paró frente a él, sintiendo su impaciencia. — El papel se quema, muchacho. El verdadero conocimiento, vive en ustedes. Si ustedes mueren hoy, la biblioteca muere con ustedes. Tu vida vale más que todo el oro y los pergaminos del mundo... —Zhang lo observó con firmeza—. Cuida a tus compañeros. Son ellos el futuro de lo que esta biblioteca representa.

El viejo burro exhaló un aliento frio, una niebla fría que se extendió suavemente alrededor de Bai, envolviéndola como un manto protector contra el frío punzante y el peligro inminente.

—El papel no vale nada, si no hay quien lo lea, Bai.— Le dijo en su idioma natal, su voz un murmullo profundo que solo ella podía escuchar—. Quiero pedirte permiso para tomar el camino del bosque... Para mí, el conocimiento de una vida es más valioso que el de mil libros, capitana. Mantente a salvo.-

El cuerpo de Zhang se estremeció, y sus pezuñas, que ya brillaban con la luz del electro, emitieron un sonido suave, advirtiendo que su poder estaba activo.

—Nos vemos en la biblioteca... Abriré camino a la caravana para que ayuden a los heridos. - 

Con un movimiento rápido, el viejo burro se adentró en el bosque... Ambos caminos, el del bosque y el del risco, parecían conducir al mismo lugar, pero para Zhang, a pesar de las palabras sensatas y lógicas de Bai, salvar una vida, parecía ser la única opción verdaderamente correcta. El conocimiento puede ser recuperado, pero la vida, no regresa.

Bitácora del burro
Zhang Guolao
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#4
Las marcas claro que eran extrañas y no tardaron en llamar la atención de los piratas de La Mano Vacía. Eran astutos y todos ellos conocedores de artes y conocimiento infinito. Parecía que habían llegado recientemente a Drum y apenas pudieron investigaron dichas marcas. Todas obvias señales de querer encontrar a mas como ellos. mas eruditos. Pero.

La información sin control es peligrosa. Demasiado.

Necesitaban la carreta, llevaban herramientas y hombres que debían actuar con algo de descanso no podrían tampoco ir por el bosque como si fuera un paseo. Cada criatura en este bosque helado desearía almorzarse a un Drumense. El líder de la expedición se ocupó de ayudar más que de organizar. Perdiendo de vista a los dos mercenarios contratados o que al menos el pensaba eran contratados pues parecía que los movía algo mas que el dinero o el trabajo.

Aunque todos eran eruditos en entrenamiento, aunque eran expertos otros, se les dificultaba entender a la mujer más alta. Era hermosa, radiante y parecía un ángel lista para liberarles de las cadenas de la ignorancia. Casi todos los niños y los jóvenes se prendaron de su angelical aspecto. Uno de ellos específicamente el mayor no podía dejar de mirarle absorto y concentrado. Esperando que cada musculo de sus hermosos labios se movieran para darle una orden. Un sueño, un objetivo.

Los niños mas exaltados y rotos en la situación, los mas inquietos se apresuraron a explicar o medio explicar lo que sabían. O les era revelado. Confesarían todo, lo dirían todo, pero no era el momento, debían actuar más que dialogar, las decisiones debían tomarse, no pensarse. O eso creían los niños en su inexperiencia pensando en que los adultos todo lo podían y eran superhéroes. Pero nada más alejado de la realidad. Eran piratas. Haciendo cosas de piratas. La chica tenía razón nada aseguraba que la medicina estuviera ahí con el cuerpo del doctor. Puede que incluso se este pudriendo ya en alguna cueva arrastrado por un animal salvaje, pero. ¿Lo intentarían?

Los niños se sostenían a la esperanza, querían su vida imperturbable de vuelta, no deseaban que todo terminara, que nada de lo que pasaba del mundo real les alcanzara, eran niños tontos sumidos en mucha fantasía y libros de teoría. Niños que sin el gran Paca no sobreviran o al menos no como una persona normal lo haría, con habilidades básicas como cocinar limpiar y algún oficio de especialidad técnica. Eran solo niños que no sabían jugar ni divertirse solo servir.

Oliver agito sus alas con fuerza al ver que la mujer le apuntaba y saltando con alegría y ojos brillantes se acercaba a ella… quería ser útil. Quería ser aquel que un día se diga a si mismo que fue quien salvo la situación. Una desesperada y que su opinión fue tomada en cuenta. La emoción era evidente.

Finalmente, ambos parecía que tomaban una decisión, gracias a las palabras del anciano los niños recobraron poco a poco la compostura era demasiado tranquilizador su hablar mientras que la otra, aunque era difícil que le comprendiesen sonaba en algunas palabras más impulsiva y cruel. Ambos fueron escoltados por niños y cuando se apegaron a sus respectivos “Guardianes” sintieron algo de frio, pero un frio diferente no crudo, sino aquel que te da frescura. La armadura del anciano también les doto de fuerzas.

El Encuentro

—VAMOS señorita es por acá… deje a todos a cargo del Gran Paca aunque este herido seguro podrá salir de esta… concuerdo con usted vamos debemos salvar lo que podamos…— El niño parecía que conocía el camino, un camino algo accidentado, pero sin problemas para un ser alado. Saltaron un par de riscos y ayudados por sus alas caian suavemente al otro lado, estas le ayudaron a trepar suavemente y era lo que para un hombre un paseo en el campo. No recorrieron demasiado cuando se encontraron con algo… extraño. Un hombre de pie… alas… un… birkiniano. Igual que ellos… de pronto Oliver hablo —HEY!!! ¿Quién eres?... eres de Drum?... nunca te había visto…— la vista de Oliver era tensa… como quien ve a un enemigo que reconoce de inmediato.

—HE!!! wer bist du?... perdón… quiero decir… quien… eres… tu?...— Hablo primero en un extraño idioma, pero rápido se corrigió, la vista del muchacho se clavó inmediatamente en la angelical mujer. Su similitud era increíble… parecía que la lengua muerta era su lengua materna. Se acerco a la joven casi a un metro de distancia… le examino… como anonadado. —Es gracioso… hoy he conocido a dos personas que me cuesta entenderle… hablan la misma lengua?... o yo amanecí tonto? No creo que entienda el idioma común. ¿Por qué no intentas hablarle en el idioma ese extraño? Su nombre creo es Bai.— Dijo el niño poniendo sus manos detrás de la cabeza… El joven… se paro parpadeando algo contrariado… ☼—Bien… lo intentare… Mi nombre es Kai… soy un erudito que viene a buscar la gran biblioteca de las bestias… me ha costado bastante encontrarla, pero desde aquí podemos ver… mira… Bai?... se puede ver si te fijas muy bien en el bosque… una especie de humo abombado característico de un fuego contenido.—☼ Hablo en un idioma tosco, seco y agujereado de algunos tonos altos y a veces susurrantes. Pero sin duda era uno que Bai podía entender. Cuando le hablo de las características del fuego se aseguro de tocar su espalda para llevarla al borde del risco y ahí pegándose mucho a ella le sonrió… era… hermosa. Y era evidente el fragor que había encendido en él.

—☼Ves?... es algo que leí en unos libros que explicaban cosas del triangulo de la combustión… me encanta… leer, a ti no?☼— Dijo despegándose finalmente de ella para apuntar al camino… —Niño si deseas vuelve a la ciudad yo iré con la preciosa Bai hasta el lugar donde el fuego desea conocimiento.— Dijo con una radiante sonrisa mientras se agachaba para revolverle el cabello, pero el niño se alejo de el para mirar a Bai y su decisión.

El color del dolor

Poco recorrieron con la niña, esta se sentía poderosa rodeada del poder de Zhang, un poder que sin duda resistiría el ataque de cualquier criatura por colosal que fuera. —… … … Recibimos un montón de nuevos aspirantes en la biblioteca, por ello creo que se han suscitados muchos problemas. Uno de ellos que me cae muy mal es una mujer… una mink… se hace llamar Lenna, dicen que tiene potencial pero a mi me parece demasiado salvaje… … … usted señor… cuantos años tiene? Esta a punto de morir igual que el Gran Paca?... eso dijo la hermosa mujer que estaba con usted… no se muera por favor.— El abrazo hacia el Mink fue natural, así obligatorio. Pero fue interrumpido por algo más. un gemido. Un gemido de dolor que parecía atraer a cualquiera que este consciente de que algo raro ocurría. El sonido un siseo como de una serpiente… un zarandeo como el de una cola mortífera. Pero nada mas alejado de la realidad…  Shery no dudo… se adentro en el bosque corriendo lejos del anciano burro que la escoltaba podía reconocer las señales, era… el doctor de la cuadrilla de evacuación. Herido de muerte. Su pierna destrozada, su estómago abierto de par en par. Deseando con su vista solo morir.

Los rugidos en la espesura se hacían tenues, pero nunca se detenían. Ojos salvajes, dientes destellantes y garras al filo del bosque se alzaban, pero ninguno ataco. De pronto la calma, la armonía del bosque parecía irreal Shery deseo que nada de esto pasara y cayo de rodillas a su lado… —Jhon… nooo… por favor…— Las lágrimas sin contención comenzaron a caer sobre el cuerpo herido de John, pero este solo se ocupo de acariciarle la mejilla su mandíbula estaba fracturada por un golpe. Y no podía hablar, pero. En sus manos tenía la medicina. En su ultimo aliento Jhon balbuceo casi una palabra de aliento depositando la medicina en las manos de la niña.

Las lagrimas no esperaron pues de entre las sombras, protegidos por el follaje, emergieron 4 criaturas… —Hey!! Al fin refuerzos… un hermano… espera estas muy viejo!!! Eres… el refuerzo del cual nos hablo Lenna?... le dijimos que no necesitábamos ayuda para incendiar el lugar carajo!!! Bueno… que cuentas? Traes noticias? Pudiste detener a los de… espera… esa niña?... se nos escapó antes… tu! Pequeña bastarda— Era un grupo de Minks, todos ellos cargados de un hedor de sangre que no se podía soportar uno de ellos corrió alegre pero no tan belicosamente como se podría suponer, dispuesto a atraparla ella corrió, pero cayo al suelo, la medicina cayo a la nieve y las lágrimas surcaron el viento helado. Los otros se relajaron, después de todo una niña no era rival para ellos.

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#5
En medio de su rostro sereno, una suave curva se dibujó ante las palabras de Zhang. Era una sonrisa tenue, tan apacible como las olas de un mar en calma o la brisa de verano, que apenas se percibía a la lejanía. Después, asintió, plenamente consciente de que la bondad del viejo mink le impedía abandonar a nadie a su suerte.

—No me cabe duda de que en breve nos veremos —se despidió, dando la espalda a los niños y a su compañero—. Solo espero que realmente esté vivo… —murmuró en cuanto el grupo no pudo escucharla.

Bai se ajustaba el zurrón a la espalda, un accesorio que la acompañaba prácticamente desde su llegada a la Grand Line, cuando Oliver había comenzado a hablarle —aunque, para ser más exactos, en ese preciso instante se hallaba tensando las cuerdas para evitar que se bambolease durante el ascenso.

—Eres un joven muy interesante… —le dijo al tiempo que movía los brazos para comprobar la firmeza del ajuste—. Dime, ¿cómo te llamas?

Se ciñó el cinturón, se aproximó al risco y, con toda la agilidad de la que fue capaz, comenzó a seguirlo; el ascenso le hacía bien a sus alas pues, estas, vibrantes por estar siendo usadas, se agitaban con una fuerza que la birkiniana había olvidado. Pero no eran las únicas que disfrutaban: Bai también lo hacía. El viento en el rostro, la sensación de libertad absoluta… ¿Sería aquello lo que sentían los lunarian? Cierto era que ella permanecía anclada al suelo —de hecho, quizás, demasiado anclada a la realidad física del mundo—, pero poder planear en los saltos o impulsarse y sentir que se fundía con el viento era algo de lo que hacía mucho no gozaba.

—¡Espera!

El niño, que se había adelantado a ella con el ímpetu de quien reconoce lo que ve y quiere verificarlo, se salió por un instante de su campo de visión.

—¡Ten cu! —Las palabras murieron en sus labios al divisar una figura alada otear el panorama.

Bai frunció el ceño, pensativa. ¿Qué hacía aquel hombre allí? No estaba segura pero tampoco quería apresurar las conclusiones. Levantó la mano, saludando en lo que se acercaba, y tan pronto como lo tuvo cerca, se fijó en algo: era un hombre joven y hermoso.

—Kay… —repitió la birkiniana, sin apartar la mirada de sus ojos, como si pretendiera escrutar su alma—. ¿Cómo…?

Apenas tuvo tiempo de formular la pregunta cuando el joven comenzó a empujarla hacia el borde del risco. Sus ojos descendieron hacia sus pies, observando cómo sus botas resbalaban sobre la superficie helada pese a la resistencia que oponía; al mismo tiempo, su rostro se torció en una mueca de disgusto y su diestra acudió a la empuñadura de su espada.

Por fortuna para todos, el hombre no intentó nada impropio.

Aún así, su corazón se sentía desbocado y sus oídos, ensordecidos por esto, sólo captaron la mitad del diálogo.

—Kay, mi vista no es tan aguda —respondió con sequedad, ante el malhumor que comenzaba a instalarse en ella.

Y es que, sin poder remediarlo, sentía que el hecho de tocarla mientras le hablaba era una forma de reclamar su atención que resultaba ridícula e innecesaria; además, su paciencia solía ser escasa frente a tales actitudes.

De repente, una gélida lamida de aire la obligó a apartar las manos del gavilán y a alzarse el cuello del abrigo.

—Ningún erudito que se precie apostaría por lo contrario —replicó aún molesta, devolviendo las manos al calor de los bolsillos de su chaqueta, que se abultaron todavía más.

Después, aprovechando que Kay se había apartado, se alejó del borde y lo observó de nuevo en su quehacer. No le gustaba. Y no porque hubiera le hubiera dicho o hecho algo, sino porque, simplemente, tras haberla tocado, el prejuicio se había instalado en ella.

—Él se queda —sentenció, acercándose y extrayendo la izquierda de su cálido refugio, ahora completamente abandonado,  para posarla sobre el hombro de Kay—. El que puede marcharse eres tú.

Contenido Oculto


Se notaba en su voz y rostro todavía un rastro de adversión hacia él pese a que, al inicio, el muchacho le había sido indiferente.

—A ti no te conozco y a el... — dijo, señalándolo con un gesto de mentón —. El es un niño con un objetivo muy claro. Si he de fiarme de alguien no será de ti.

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Bai Mudan
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Vicios
#6
Las palabras de Bai resonaron en las orejas de Zhang, mientras, dándole la espalda al grupo, comenzaban a adentrarse en aquel bosque helado. A su lado, la pequeña Shery se aferraba a su cuerpo con determinación.

La calidez de su cuerpo le reconfortó y, tras aquel abrazo inesperado, Zhang no pudo evitar soltar una pequeña risa. —No podemos evitarlo, somos bestias salvajes —le dijo a la pequeña, y luego dio un leve gruñido—. ¿Cuántos años tengo, dices? —el viejo burro inclinó un poco su cabeza—. Pues soy como un árbol viejo, pequeña. He visto cincuenta y cuatro inviernos... Y no, no estoy a punto de morir como el Gran Paca, tranquila. Pero gracias por tu preocupación; es como un rayito de sol en este día frío.

El ambiente era cálido y tranquilo, pero como todo... no duraría para siempre. Un sonido ahogado de dolor advirtió la presencia de alguien. Era un lamento de angustia. Shery, con la rapidez de la juventud, soltó al burro y se lanzó hacia el origen del sonido.

—Espera, Shery —murmuró Zhang, pero la niña ya estaba lejos.

El viejo burro comenzó a moverse, siguiendo el rastro sonoro y los pequeños pasos de la niña. El frío se hacía más intenso paso a paso, y el olor a sangre se apoderó del lugar.

Al llegar, observó aquel cuerpo moribundo y, junto a este, Shery se veía devastada. Una sensación recorrió su cuerpo y la rabia comenzaba a hacerse presente. Los últimos instantes de una vida, un último aliento. Pese a los años, Zhang no lograba acostumbrarse a la muerte.

Golpeó el suelo con firmeza y agachó su mirada en señal de respeto hacia aquel hombre que había dado su vida por el frasco. Los sonidos lejanos se hicieron más tenues por un momento, como si el bosque contuviera el aliento.

De entre las sombras del bosque, algo se acercaba. El hedor a sangre se hizo más intenso, mezclado con un aroma a agresividad que el viejo burro conocía bien. Las voces, ásperas y llenas de oscuridad, llegaron a sus oídos diestros.

—No soy tan viejo, solo tengo cincuenta y cuatro años, jovencito —le dijo Zhang a aquel grupo de perros que irradiaban maldad por todos sus poros. Sus palabras confesaban actos atroces que hicieron hervir la sangre del burro.

Uno de aquellos Minks saltó hacia la pequeña y, aunque parecía que se encontraba jugando con ella, el instinto protector de Zhang le hizo actuar de inmediato. Se movió con gran agilidad y, colocando su pesado cuerpo como barrera, miró a aquel Mink a los ojos.

—Hmmm. Me temo que están en un error. No conozco a la señorita Lenna y no soy el refuerzo que esperaban. Yo vengo a ayudar al Gran Paca y a esta niña —les dijo Zhang con amabilidad. Pese a sus atrocidades, Zhang no actuaría con brutalidad de primer momento; debía intentar ser razonable—. Ahora díganme dónde está esa tal Lenna, tengo cosas que hablar con ella.

Zhang se mantuvo alerta mientras su cuerpo comenzaba a tensionarse por la emoción del combate; no tenía tiempo que perder. —Shery, toma eso y mantente detrás de mí —le ordenó a la pequeña. Su seguridad era la prioridad del burro.

Bitácora del burro
Zhang Guolao
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#7
El Erudito Alado

El joven era recientemente instruido en el oficio de erudito, por lo cual aún no entendía tan bien lo que decía Bai pero se las apañaba. Cada salto, cada ascenso y descenso era perfecto, calculado y con una sonrisa el niño parecía feliz de que le dejasen acompañar a la chica que por cierto no podía dejar de mirar debido as u gran belleza. —Mi nombre es Oliver… no… es Olivierithor, pero todos me llaman Oliver de cariño y por que son unos pajeros jajajaj… y usted es Bai ¿No?... creo que ese nombre uso con usted su amigo… no es su padre verdad? Parece muy sabio y muy anciano jajaja— Dijo logrando un salto imposible para un humano o cualquier otra raza.

El viento aullaba con una suavidad sobre cada pluma de los presentes, trayendo consigo el aroma de todo lo bueno y lo malo. El aroma a arboles fuertes, a fresno, a nieve fresca pero también a cenizas. Humo y tierra. La biblioteca se incendiaba poco a poco, pero sin pausa. El niño era un niño sencillo, curioso y muy activo. De los pocos que aún se resistían a ser unos viejos pequeños al servicio de los eruditos y los bibliotecarios.

Kai igual que Bai, era un birkiniano venido desde muy lejos hambriento de conocimiento, extrovertido y muy de piel, no podía evitar tocar a las personas y expresarse de manera clara y muy elocuente. Era todo lo que Bai quizás odiaría, pero. Tenían cosas en común, su lengua muerta, el hambre de conocimiento su raza y por qué no. quizás ambos estaban solos y eran hermosos. Durante su leve platica Oliver se centraba en ellos, sus movimientos y detecto sin temor a equivocarse que el birkiniano hacia todo mal. Pudo saber que la chica se incomodó bastante en dos puntos. El la toco. Sintió casi el mismo la electricidad de su toque cuando Bai se le erizo la furia. Y cuando quiso despedirlo a el. El niño puso su pose más heroica como si fuera una pieza clave en este ajedrez para salvar la biblioteca.

Todo marchaba sobre ruedas que bien. Una medalla de oro o de plata pediría?... se rasco el mentón pensando en esa fantasía.

—☼Jajjaja claro… claro... disculpa… quizás peque al verte en los bosques… soy un hábil tirador si no lo notaste… Dijo sacando su arma, un largo rifle que llevaba a su espalda, girándolo sobre su gatillo, pero en su exceso de confianza perdió el giro y este se resbalo golpeándose la frente el mismo…☼— Oliver estallo en carcajadas y el Birkinano casi lo fulmino con una mirada a medio camino entre risa nerviosa y furia desbocada, pero este se rio finalmente por su propia tontería. Volvió su arma a su espalda nuevamente algo abochornado después de contar su propia munición que permanecía aun oculta.

El rostro de Kai cambio… a uno sombrío, oscuro y de sombras alargadas en sus pupilas. Este se paró frente a Bai como confrontándola no permitiendo que su gran talante le intimidase. —☼Mujer… a los niños no se les pone en peligro… puedes ser tan cruel que le pongas en peligro de esta forma?... eres una egoísta. Los problemas de los adultos deben ser resueltos… por… adultos. ☼ No te preocupes pequeño… … …— Dijo finalmente en lengua común acompañado de un ademan circular con su mano arrodillándose cerca del niño para que le dijese su nombre —OLIVER!— grito con emoción mientras el hombre le tocaba su hombro y le esbozaba una gran sonrisa. — … … … Si, Oliver, tu amiga Bai… no es tu madre o sí?... claro que no… serias mas lindo si fueras su hijo jajaajaj… te protegeremos. ¿Conoces el camino? Yo solo lo conozco por mapas cartográficos… mira…— abrió un inmenso libro con muchas notas, post it y anotaciones… se lo acerco y miro a Bai para que se acercarse… movió algunas páginas… rituales, animales dibujados, artefactos, diseños de armas y finalmente el mapa de la zona… un recorrido de casi tres kilómetros se podía apreciar. —☼Ves esta parte?... es donde van los humanos creo… es un camino largo para quienes no tienen alas. Pero si miras acá… acércate mira… este es el risco☼— Le acerco el libro a Bai para que lo sostuviera un minuto y comprendiese donde estaban quizás. Casi un kilómetro en línea recta les llevaba a uno de los artefactos de los eruditos, una cueva que les llevaba a un elevador. —AHÍ AHÍ!! Esta el elevador de puerto!— Grito emocionado El niño dándose cuenta que seguro Kai llevaba muchos meses en la isla, tantos como para trazar este mapa y estar a punto de llegar. Ahora el fuego le mostraba el camino mas claramente. —VAMOS!! Oliver si nos haces el favor de guiarnos?... por favor?...— Su lengua común era poco prolija pero efectiva.

El niño salto lejos a la siguiente saliente usando sus alas. Para planear. El camino primero subía y después bajaba casi a quinientos metros más.

La Jauria

La curiosidad de la niña podría ser imprudente pero su inocencia le saco de las dudas, era un ancianito, pero no tanto como el Gran Paca. —Me alegro un montón entonces Lord Zhang?... verdad?... la mujer esa… hermosa como una estatua de una diosa de la guerra te llamo así, es tu nombre verdad?... me alegro que no estes a punto de morir… … … El gran Paca es activo, pero los que nos atacaron… bestias salvajes no tuvieron piedad. Gracias al sacrificio de los que quedaron atrás hemos sido salvados… me da un poco de miedo… pero quiero saber que fue lo que les paso… quizás los han tomado prisioneros?... cree usted eso?... Lord Zhang?— Le brindo un titulo honorifico por respeto pues ella trataba a todos asi pues era originaria de una casa real, no de la línea real, sino sirvienta de una dama de honor menor.

La niña era impulsiva y emocional no pudo sino correr para atender o darle una especie de extremaunción entre lágrimas amargas. —Jhon… mi valiente Jhon… mi querido Jhon… no se preocupes… el Gran Paca y su cruzada de conocimiento han sido salvadas por tu valentía… descanse... descanse ahora que su misión de repartir conocimiento a todo el mundo ha sido una obra increíble.— Sus lágrimas eran erráticas pues su sonrisa al ver el rostro aparentemente pleno descansando de Jhon era verdadera felicidad. Cuando volteo se limpió las lágrimas y se volvió al ermitaño del mar. —Descuide Lord Zhang… nuestro amigo era un devoto del conocimiento… tenga por seguro que ser útil a la causa ha sido su mejor final. Tenemos la medicina.— Sentencio la muchacha no más alta que un metro veinte demasiado madura para su edad. Signo del camino del erudito avanzado.

—VA!!! que buena noticia… ahora podremos esclavizar tontos de cincuenta y tantos… y los haremos trabajar como de veinte. Jajajajja— Sonaron y resonaron las carcajadas y las palmadas entre ellos dándose aprobación de macho Alpha mientras aullaban y haciendo que resonaran como truenos resonantes.

Se interpuso… entre ambos, los colmillos se cerraron de inmediato. Las zarpas retrocedieron de inmediato, confusas… pero pronto se aclararían. El silencio se hizo ley las carcajadas se cortaron y fueron arrasadas como un fuego furioso contra un campo de hierba seca. La imponente figura del ermitaño del mar, el sabio de las mareas se interpuso… Shery sintió que su corazón estallaría. Jamás nadie la había defendido de nada. y sintió que de verdad era importante, se sintió resguardada, amada. Querida.

WHAAAAAaa…. Los ojos confusos, desorbitados… pero… era un Mink, en medio del bosque… como que no conocía a Lenna… era una alpha, era quien dominaba el bosque. —Así que… eres de los malditos Nerds… como no te vimos antes… da igual… es hora de que te mueras viejo de mierda… tu y esa niña y todos los que intenten llegar a esta estúpida mierda de eruditos.— Las bestias esbirras no razonaban. No se ocupaban de hacer tratos ni de relacionarse con la gente. Su única misión era matar. Matar y hacer el mal.

Este trabajo era increíble, era el mejor, no tenían que pensar, solo pelear como la banda de malnacidos que eran. Las palabras del viejo les provocaron como si les metieran aceros calientes en los calzones. El ataque inmediato como una jauría de perros rabiosos Shery se agacho con violencia tanto que su cuerpo le dolió… gateo por la nieve y el hielo tratando de encontrar aquello que se perdió. El frasco con la medicina. El tifón de dientes acero y garras se lanzo en manda, una manada torpe visceral y maligna.

—La Ama no esta disponible para comer carne de asno viejo JAJAJAJAJAJ… nos encargaremos de despellejarte basura traidora!!! Si un animal superior como nosotros te da una orden debes acatar esa orden… es el orden natural de las cosas!!!— Gritaron atropellados entre ellos creyéndose superiores al menos en numero y violencia. Dos de ellos se lanzaron directo sobre Zhang, otro sigiloso, callado y pensando que no lo verían se lanzo de manera circular a por la niña Gyojin su misión era clara. El que entre en el bosque debe morir. el tercero desde atrás preparaba su arco para acompañar la brutalidad del ataque de sus aliados. Todos enloquecidos poco disciplinados y sin un objetivo claro. Salvo desmembrar a un burro y un pescado.

Play Me!
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#8
Bai retiró su mano con la suavidad de un gato que intenta no ser atrapado, firme pero ágil, como si el más mínimo roce con el aire pudiera delatar una intención que prefería ocultar. Y, después, volvió a refugiarla en el abrigo del bolsillo. Kay no parecía una amenaza; sin embargo, la risa despreocupada del birkiniano se empeñaba en contradecir esa impresión, pues —sí— lo era, solo que para su mal humor. Y es que, entre el eco que inundaba la zona y lo torpe que estaba demostrando ser, en apenas un instante, el joven había logrado deshilachar parte de la tensión que los separaba.

A continuación, exhalando despacio, dejó que el silencio volviera a filtrarse entre ambos por un momento mientras reacomodaba sus pensamientos.

—Eres ruidoso —murmuró al fin, sin reproche alguno y con un tono más similar al que siempre utilizaba—. Además de pésimo para pasar desapercibido —sentenció con algo que se parecía peligrosamente a una sonrisa.

Pero, entonces, el ambiente volvió a torcerse lo suficiente como para arrancarle a Bai un chasquido de lengua antes de cruzarse de brazos.

—Cruel sería hacerle sufrir innecesariamente sin compensar sus gestas —dijo dando  un paso al lado para poder observar mejor a Oliverithor y añadir: —Y hasta donde puedo ver, él está en perfecto estado, excitado por ayudar y su integridad no corre peligro.

Poco después Bai tomó el libro entre las manos, lleno de garabatos y escritos que apenas entendía pero que, a sus ojos, eran maravillosos. Así que encandilada por aquel frankenstain de papel, se limitó a observar como Kay pasaba las hojas y le explicaba las cosas.

—Entiendo. Entonces llegaremos antes que ellos, eso es perfecto —asintió la hembra alada— Con un poco de suerte podremos salvaguardar parte de los libros.

Dicho esto, hizo un gesto a Oliver para que avanzara y otro a Kay para que fuera en medio. Así, si pasaba algo, ella sería la única expuesta.

—Os sigo.

Ante esa señal el niño salió escopeteado, saltó al siguiente saliente y planeó unos metros, dejando que la brisa lo sostuviera. Bai avanzó detrás, obligando a Kai a seguir su paso en aquel sinuoso camino que ascendía lentamente obligándoles a inclinar el cuerpo hacia adelante.

—Kay... — dijo, saltando con todas sus fuerzas para quedar a la altura del hombre —Antes has señalado hacia un punto que yo no podía ver... —mientras hablaba, Bai se fue fijando en dónde Olvier pisaba para no resbalar —Y también has comentado algo de unos hombres.

A medida que subían la luz del fuego resplandecía con más fuerza.

—¿Sabrías decirme qué está pasando?


Información
Bai Mudan
PROCESAMIENTO DEL VACÍO
⚖️ Capitana del Wu Wei
฿105,000,000
Nv.23 — Silogista
Virtudes
Vicios
#9
Las palabras de la pequeña Gyojin contenían una información tan importante para el viejo burro. Zhang, ajeno a los sesgos que a menudo nublan el juicio, escuchaba con profunda consideración cada palabra. No estaba bien dar la vida por ideologías ajenas; Zhang había aprendido eso años atrás, cuando era un monje entregado, sintiendo el peso de las creencias impuestas.

Jhon parecía victima de aquello, pero como la pequeña lo decía, su muerte no debería ser en vano, y de algún modo el burro debería de cumplir su palabra. Zhang trago un poco de saliva, aquella niña no tenia edad, y mucho menos madurez lo que significaba “ser útil a la causa”. Pero no era el momento para ello, su dolor parecía ser genuino.
 
Todo aquello poco o nada importaba en la situación que estaban a punto de suceder, o tal vez era la raíz de todos los problemas…Zhang había vivido tanto por entender la importancia de la libertad, a su modo.
 
Una mueca picara se mostro de los labios del burro, sin quererlo, había sido un chiste gracioso, además la risa de aquellos Minks era bastante contagiosa, los sonidos retumbaron en él, y sin quererlo, advertía la ubicación de sus contrincantes, incluso la cantidad de adversarios, ya comenzaba a recorrer la mente experta de aquel burro, quien no se lo tomaba a la ligera.

Uno de ellos parecía ser el líder, o al menos era el más charlatán de todos. Zhang resopló un poco de aire helado, intentando mantener la compostura. Pudo sentir la brusca retracción de las garras del Mink, y la mirada que le dirigían, cargada de un desprecio que Zhang percibía... Ahora lo entendía: no eran más que un grupo de seres idiotas.

El cuerpo de Zhang crepitaba con el sonido del rayo, que recorría su pelaje. Ante las palabras absurdas de aquella bestia, Zhang reaccionó de inmediato. Su gigantesco cuerpo se movió y, con una agilidad inusual, se dirigió directamente a la posición de la pequeña Shery. Su enorme pezuña se movió con delicadeza, y mientras su cuerpo emanaba un frío helado, el ambiente se enfrió de inmediato. Zhang Guolao le brindó una pequeña medicina a la niña para aliviar el dolor que sentía, un gesto lento y cuidadoso.

El ambiente a su alrededor cambió drásticamente. Una densa nevada de su Logia cubrió el lugar de inmediato, una cortina de nieve y aire helado se expandió rápidamente, mezclándose con el clima ya frío de aquella isla.

—Hmmm... Muchos han intentado matarme, y te aseguro que un par de cachorros no lo logrará..  —La voz de Zhang era firme, profunda, y ahora sonaba mucho más fría.

No esperó respuesta. Con una velocidad que sorprendió a los Minks, Zhang se movió directo a los adversarios que estaban frente a él, aprovechando los efectos de su "ventisa del penitente". Y con su pezuña, los golpeó en la cabeza a uno, luego otro de ellos. Sin embargo, esperaba que aún pudieran permanecer conscientes.

—Pues pequeños, la bestia a la que mas deberían temer en esta isla, soy yo... Y si no quieren que su vida acabe en este lugar, llévenme a la biblioteca, muéstrenme a su líder, y apaguen ese maldito incendio. - 

Zhang volvió hasta donde la pequeña y, con su dedos diestroz, revisó rápidamente que se encontrara sana y salva, sintiendo el calor de su cuerpo a través de su pelaje.

—¿Pudiste encontrar el frasco? —Le preguntó, mientras buscaba algo entre los pliegues de su kimono, el suave roce de la tela un sonido familiar, vibro un par de veces.

—Bai Bai, ¿me escuchas?, por acá la cosa está fea. Hmmm... Hay un grupo de Minks matando personas; alguien llamado Lenna está a cargo del incendio; estan hablando de cosas como esclavizar y de esperar refuerzos...Hmmm. - Ten cuidado. —Zhang colgó aquel caracol. Quería ser claro y no tenía tiempo que perder en explicaciones.

El viejo burro esperó la respuesta de los Minks, que ahora, tras aquel ataque helado y el impacto eléctrico de sus pezuñas, sin duda tendrían que pensar muy bien cómo jugaban sus cartas. El silencio era tenso, roto solo rayo del cuerpo de Zhang y el jadeo lejano de los Minks.

—Avancemos... Permanezcan frente a mí, vamos. Tu no Shery, mantente junto a mi. -—Ordenó el burro, su voz profunda y cansada, mientras caminaba por aquel camino sangriento, sintiendo el frío y la humedad bajo sus pezuñas. Zhang jadeó por unos instantes; sentía el peso de la edad y el esfuerzo, y tendría que acabar pronto con esto, para que la calma regresara, como el sol después de una larga noche.

Bitácora del burro
Zhang Guolao
"El vacío no se mueve, pero lo contiene todo"
❄ La Calma del Vacío
฿ 226,000,000
?Nv.19 — Logia Yuki Yuki
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3154 + 0 = 3154
Energia: 2254 - 569 = 1685
Espiritu: 817 + 0 = 817
#10
LA RAZON DE AYUDAR

El camino hubiera sido un paseo agradable, un fresco y hermoso paisaje. El mar alzándose en la distancia, turquesa, el sol alto se reflejaba como un espejo mágico mostrando el alma de quien deseaba ver sus sueños de aventura. Profundos, anchos y sin fin. Un sentimiento infinito de paz y elegancia surgía de la escena mientras Kai, Oliver y Bai ascendían y descendían. Kai de pronto empuja a un alto risco a Oliver, uno donde parecía que era un poco difícil llegar sin dar un pequeño rodeo. —VAMOS PEQUEÑO ARRIBA!!!... Bien… ahora tu Bai…— Dijo agachándose un poco para que la Birkiniana se apoyase saltando sobre su espalda para llegar a la primera saliente donde Oliver ofreciéndole la mano le ayudaría a subir… Kai era hábil. Y usando sus alas al máximo salto a un árbol, reboto en una piedra y volvió al árbol para alcanzar la saliente apenas… —Uff… esto es divertido no?... apresuremo… nos… aarrrgg…— Su esfuerzo era evidente. Algo de parkour sabia al parecer pero el camino igualmente era difícil. Oliver de inmediato ayudo a Kai y cuando estuvieron sobre el risco comenzaron a ver el camino descendente. —El sonido de mi vida es ruidoso, cada palabra, cada paso, es acompañado del ritmo de mi corazón preciosa. Pero… tienes razón. Quizás. El silencio es mejor en esta situación.— Dijo un poco sonriente, pero algo nervioso. Pensando un poco más, le dio una orden de que guardase silencio? No quería molestarle, se rio un poco nervioso una vez más y se rasco nuevamente la sien. —Bueno… es un chico intrépido debo reconocer— Menciono torciéndole el peinado un poco al pequeño.   

Ahora Kai se sentía satisfecho, amaba la expresión de la gente maravillándose por la basura de diario que llevaba. Uno lleno de sus anotaciones más locas, teorías de diversas personalidades del mundo, de lugares escondidos. Artilugios fantásticos, prótesis y otras cosas interesantes… —☼Si Gustas… y no te desagrada tanto mi letra… quizás después pueda darte una copia de mi libro... Te… gustaría?☼— Sus ojos se fijaron en la maravilla de ella. se sentía, olía y se palpaba la emoción, estaba hambrienta de conocimiento. Como él. Su lengua muerte hacia que Oliver se rascase la cabeza intentando buscar cada palabra de Kai en su diccionario mental, pero había algunas de ellas que no captaba.

—☼Bueno… si creo, saber… el problema de algunos hombres es el conocimiento y su búsqueda… y el problema de otros es… el conocimiento y su búsqueda. Comprendes?... hay hombres que buscan el conocimiento por acumularlo… estos… eruditos, este recientemente conformado y caído al parecer. El Conclave de las Bestias. Es de este tipo. Pero ese mismo conocimiento en las manos equivocadas puede ser torcido de mil y una forma en mal. Mal, puro y despiadado. estos últimos son movidos por la ambición y el bienestar propio. Yo… fui uno de ellos. soy del tercer tipo. Quiero proteger a la gente de los segundos… pero no deseo convertirme en el primero. Es… complicado. Y tú… Bai… que tipo de persona er… ☼ WOOAAAAAA.— Una explosión de gran proporción se produjo y entonces el fugo se intensifico… un sudor frio recorrió la frente de Kai y mostrando sus dientes apretados quiso gritar. Pero solo tenía impotencia.

—VAMOS RAPIDO O NO QUEDARA A NADIE QUE AYUDAR. ☼ Apresurémonos Bai ☼— Su grito en la lengua común hizo que Oliver avanzara como un demonio detrás del alma de un inocente e inmediatamente después de él salió disparado agitando con potencia sus alas para propulsarse mejor. Su capacidad de atención estaba detrás del chico. Y el camino a guiar…

Sabor a muerte

Shery era una niña criada en un convento, un orfanato del gobierno y ahora en la biblioteca de las bestias, casi como una esclava, aunque tenía libertades, no tenía muchas opciones de vivir fuera de servir a otros, era una especie de libertad condicional o para los expertos… reclusión nocturna. Aun así, era mejor vivir bajo el servicio del viejo erudito. Un anciano experto negociante sin malas intenciones aparentes... o evidentes. Un viejo en busca del conocimiento.

El poder del viejo ermitaño era temible, el frio les pego en sus hocicos, aunque eran Minks eran perros locos y no dominaban más arte que matar y robar. Solo desquiciados desbocados y sueltos en el mundo sin un propósito, sin una guía más que sus instintos y las garras más fuertes que ellos que les sometían. Ninguno quería hablar, pues el frio se coló en sus corazones… sus acciones quedaron heladas en un segundo. Pero el líder de ellos… —Pues no te enfrentas a cachorros viejo de mierda… sino a los grandes cazadores de la llanura… AUUUUU— Aulló con potencia para intentar alentar a sus hermanos a cumplir con su misión.

Sus cabezas en un segundo partidas… cayeron al suelo derrotados… otros dos… paralizados de miedo. La sangre mano y mancho el blanco manto que adornaba todo hasta donde la vista aguantaba incluido las ropas de Zhang… esta misma sangre les protegería, las bestias en esta zona se alejaban de la hedionda sangre de los chacales. Absolutos depredadores. Shery aunque tenía frio, sentía que Zhang era algún héroe escapado de un libro de proezas. Era tremendo, relampagueante y con puños de plata. —Lord Zhang… us… usted… es es… tremendo? ¿Es un dios?... por que si me dice que es un dios… creare una religión y me dedicare a ella se lo prometo… le llamare el Sabio del relámpago.— Dijo justo en el momento en que sacaba su den den mushi para hablar con la diosa de la guerra.

Los chacales derrotados no se moverían más… tenían cráneos débiles como papeles… mala alimentación, demasiados golpes en la cabeza. Sesos vacíos. No parecían pero estaban mas muertos que vivos si no eran tratados pronto uno de los chacales… con el aliento gélido le hablo… —Brrr…. Ese… burro… de mierda…. Esa sangre… sangre de tu raza… te condenara… nunca olvides que… matas a tus… aliados… basura… … … inmunda. — Finalmente cayo al suelo congelado no pudiendo soportar el frio intenso. Los chacales con sus cabezas abiertas pronto expirarían. Pero uno de ellos era probable que venían desde el camino que serpenteaba mas adelante.

Shery había sido afectada por el poder helado del ermitaño, pero no mortalmente. No tanto como sus enemigos, cuando sintió el frio, la niña acostumbrada a las heladas corrientes submarinas alcanzo a refugiarse detrás de un árbol, pero no lo suficiente. Cuando Zhang se acerco a ella, esta solo se acurruco en sus ropas… —Lord… Zhang… conti… nue el… camin o… que frio… yo… volveré con… el Gran Pac… a… … …— La niña cayo de bruces al suelo. Si bien la medicina que le había dado el anciano habían logrado mantenerla consciente. Ella no era ninguna guerrera. No sabia pelear, defenderse y solo sabia huir. Sin embargo, la fuerza en área del Sabio era demasiado.

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