Let's fucking go! [P.R]
#11
Un tanto avergonzado por todo el espectáculo, Wyatt se apresuró a reunir sus pocas pertenencias mientras se acercaba a la mesa y tomaba asiento, permaneciendo con el torso inclinado hacia el suelo mientras terminaba de rellenar su bolsa con lo que parecía ser una libreta, donde depositó de nueva cuenta el papel con el nombre de Ryota. Porque sí, lo iba a necesitar todavía, para recordar el nombre del tipo que lo reclutó en primer lugar, y para poder contactarse con él si lo necesitaba.

— Es un gusto, siento todo lo desafortunado de la situación. — chasqueó la lengua y negó un par de veces antes de por fin apoyar sus manos sobre la tabla y observar a sus nuevos compañeros —. Wyatt Goldstar es mi nombre. Es un placer, realmente. Y no hará falta que inviten nada, por arruinar el clima llegando tan tarde. — se inclinó hacia adelante mientras metía su mano en el bolsillo trasero de su pantalón y, haciendo una mueca, rebuscaba hasta por fin sacar una bolsa de monedas que dejó caer sobre la mesa y cuyo tintinear dejaba ver a las claras que era dinero.

— Yo pagaré, acéptenlo como mi obsequio de agradecimiento a ustedes y a... Ryota. — sonrió durante un instante antes de, finalmente, hacer lo que tantas ganas había tenido de hacer desde que llegó. Se arrimó con su asiento, haciendo sonar las patas de madera contra el antiguo piso un tanto descuidado del bar, y llegó hasta el lado de Barald, asomando sus narices justo junto a sus hombros, allí donde Cardan reposaba alegre. Pese a que el movimiento había sido un poco brusco, Wyatt no temía que la pequeña serpiente se asustara, aunque sí podría hacerlo con más razón el azabache. El rubio parecía tener una conexión con los animales que ni él mismo podía explicar, porque ni se la figuraba. Era algo natural, algo de sentirse uno más, de congeniar como si todas las especies fuesen lo mismo: vida.

Y de vivir se trataba, aunque el Goldstar no fuese el más vívido para recordar vivencias. Mientras acercaba su dedo hacia Cardan intentando hacer buenas migas, oyó el comentario de Tezca y giró un poco la cabeza para verlo, mostrándole una sonrisa antes de achinar los ojos —. Pues... ¡Gracias! ¿Familiar? No lo sé, quizá sí me conozcas tú a mí, pero... — levantó los hombros, con algo de resignación cansada, una que mostraba a menudo con aquél tema —. Yo a ti no, lo siento. Pero ya que lo mencionas, es un buen momento para que me empieces a sonar familiar a partir de ahora, ¿no?

— Nyojojo... — soltó una carcajada antes de volver a enderezarse y atender al empleado que antes lo había conducido al grupo —. Yo quiero solamente un agua sin gas y... — se golpeó la barriga un par de veces antes de pispear con la mirada al grupo —. No voy a mentirles, tengo muchísima hambre. No pruebo bocado desde ayer, prácticamente. ¡Bingo! ¡Yo quiero lo mismo que mi amigo rubio! — señaló con un poco de emoción a Tezca, antes de prestar atención a las nuevas preguntas que se disparaban, creía él, a Barald.

Negó un par de veces, cuando notó que el "rubio lindo" era para él, pues además del mismísimo Tezca Norova, Wyatt era el único gringo que rondaba por allí —. Oh, me encantaría, pero no. Pero podemos ponernos en campaña, ¿no? Digo, si necesitan reunir fondos, cuenten conmigo.

KARMAS
#12

Esa extraña sensación era ... ¿tener amigos? el solitario espadachín del mar del sur había encontrado algo tan valioso que nunca dejaría de valorarlo. Sonrió al ver a Cardan imitar la risa de Runin, no pudo evitarlo, una serpiente amazónica con sombrero con un carácter que la hacían ser la más interesada de su especie y era todo un placer para el satisfacerla - ¿también es pirata no? hahahaha me gusta su actitud! -  Las palabras de Tezca y de Runin sobre su confesión de la familia Kane y el pasado que le persigue no le defraudaron en absoluto, sintiéndose respaldado en todo momento, sabía que su familia realmente no era esa que lo engendró, si no la que tenía delante. - Cuento con vosotros -  Despositó su total confianza en sus compañeros con esas últimas palabras. La aparición de un nuevo compañero enviado por Ryota era la novedad en este grupo, un chico rubio que a partir de aquel día formaría parte de esta nueva tripulación con ganas de comerse el mundo. No sabía nada a cerca de el, sin embargo, a pesar de no poder ver más allá de lo que sus ojos le mostraban, vio algo diferente en el que le separaban del resto de mortales y esos tipos de persona son los que Barald quiere en el equipo, no dudaba de las habilidades del capitán para hacer fichajes, si ese hombre estaba allí mismo sentado en aquella mesa, era por algo, el pelinegro también se dio cuenta.

- Esto corre de mi cuenta dahahahahahaha ¿estamos de celebración no? dejen que yo me encargue de eso - Contestó al rubio cuando se ofreció a pagar la cuenta, riendo por que evidentemente, no pensaba pagar nada. Miro a uno de los camarareros para dirigirse a el abiertamente, era hora de que todo llegara - Quiero que traigan el mejor vino para mi amiga la menos alcoholica, los mariscos más caros para el chico de oro, los mejores platos, llenen toda esta mesa de comida, carne, entrantes, queremos comer de todo- Hacía mucho tiempo no se sentaba en una mesa a comer toda variedad de lujosa gastronomia, capaz, nunca lo había hecho. Agarró el cenicero de encima de la mesa y se lo ofreció al camarero para que se lo llevara de aquel lugar, se contendría sus ganas de fumar para no molestar a sus compañeros, que lo agarró y asintió con la cabeza - ¡Marchando! - No tardarían mucho en servir a los Hanu Mahana en aquella reunión llena de música y de unos buenos amigos disfrutando de un momento de tranquilidad antes de embarcar en su nuevo viaje hasta el Grand Line. 

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-  Ya sabeis como es el capitán, hace lo que quiere y espera que hagamos lo mismo -

- Pero si, necesitamos conseguir un barco y si, ese es nuestro siguiente objetivo ¿no podemos ser una tripulación pirata en el Grand Line sin un barco no? aunque no os preocupéis, llevo trabajando en eso mucho tiempo. Pronto conseguiré uno. -  Sus palabras no eran en vano, ni ningún farol, realmente si tenía un plan para conseguir un barco, un gran barco, tan solo necesitaba tener todas las piezas del puzle para montarlo. Agarró al rubio sentado a su lado del hombro para dirigirse a el de manera amable, queriendo preguntarle algo que le parecía importante saber. - El dinero es papel amigo no te preocupes por eso, lo más importante es ... ¿estas listo para ir al Grand Line? - Era el nuevo integrante de los Hanu Mahana, y al igual que a todos, el espadachín de pelo negro lo protegería con su vida durante el gran viaje que los esperaba, pronto llegaría toda la comida y después de llenar el estomago como merecían, la noche era joven. Realmente quería que Ryota estuviera allí faltaba el en la reunión, pero Barald no lo juzgaría; sabía el motivo de su viaje y estaba orgulloso de ello, mientras tanto se aseguraría de que todos y cada uno de los Hanu Mahana estuvieran juntos y preparados para lo que estaba por venir. 
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#13
“Peligrosos”

La fémina saborea la palabra como si fuera chocolate amargo: deleitante, robusto, honesto. No aparenta más de lo que es, aunque lo sea todo; justo como lo son ellos. Un único vistazo es suficiente para notarlo, aún ante la llegada del joven de rubia melena, el mismo que lejos de ser observado con sospecha o agobio es bienvenido como si lo conocieran de toda la vida. La invitación a ser acompañados se abre paso y las opciones escapan de los labios del comerciante.

¿Cangrejo enchilado? La amazona no permite que su mirada se turbe o sus labios se separen, ni siquiera cuando Cardan levanta la cabeza, curioso, denotando el hecho de no conocer dicho alimento.

Es ahí cuando algo aparece sobre la mesa: berries. ¿Han encontrado a la gallina de los huevos de oro? La amazona suspira tratando de no reír. El rubio le parece tan… inocente, que llega a ser agradable, en especial al verlo acercarse mostrando afinidad hacia su serpiente.

Cardan le observa con aprensión, se retuerce enrollándose en Barald antes de asustarse debido a la repentina cercanía de Wyatt. La serpiente observa a Runin como si tratase de preguntar algo que solo ellos entendiesen, la fémina asiente. Un movimiento más que suficiente para que la serpiente se acerque al rubio, colocando su cabeza contra el dedo del muchacho. Una risa escapa desde la amazona haciendo que Cardan se avergüence.



—Guarda tu dinero, Wyatt. Solo disfruta.

No sabe qué ha hecho Barald, si tiene dinero para invitarlos o una treta preparada, lo único que le interesa es apoyarlo y, claro, relamer sus labios ante la idea de degustar el mejor vino. —Y cangrejos enchilados. —Pide al mesero. Un tema interesante se abre paso en la tema.

¿Cómo planean navegar considerando que llevan la maldición de las frutas del diablo encima? Observa a Barald y al nuevo, si, todavía existe la esperanza. ¿No? —Fufufufu. Si pongo un solo pie en el mar me hundiré para siempre y, ¿saben? no se me antoja ser comida de tiburones o peor… —Niega recordando las fantásticas historias sobre animales marinos que el hombre al que más ha odiado en el mundo contaba: su padrastro.

—Aún no contamos con un barco pero no es algo que en realidad me preocupe. Si nos esforzamos lo suficiente lo obtendremos. —Cardan asiente con fuerza sin dejar de observar su nueva víctima para robar alimentos.

—Puede que nuestro capitán no parezca la persona más confiable, pero sé que navegaremos más allá de los blues. —Despreocupada observa a Barald. ¿Su mente empieza a maquinar planes? No duda de ello, aunque la mirada de la mujer brilla emocionada. En algún lugar de su interior un peso desaparece. ¿No debería ser ilegal ser tan confiable? En el caso del azabache, no.

—Puede que tenga cara de beberme hasta el agua de los floreros y de comprar más ropa de la que necesito, pero prometo que me gusta ahorrar, y que daré hasta mi último centavo para obtener nuestro navío. —Se cruza de piernas, el mentón se alza y el cuerpo se yergue aún sentada. —O lo robaremos, al final del día somos piratas. ¿No? Si Wyatt se ha unido a nosotros sabiendo eso significa que también desea navegar por el Grand Line. —El mesero se aproxima con bebidas de cortesía, la fémina no demora en levantar una de las copas.

—Brindo por nuestro próximo barco, nuestro próximo viaje, nuestro nuevo compañero… y por evitar que Ryota nos venda en alguna apuesta. —Ríe, jocosa, el aroma a comida inunda el ambiente, los pies se escuchan en la cocina, los meseros los agasajan como reyes y las miradas curiosas intentan ver fuera del local.



—¡SALUD!

Karmas
[Imagen: MQT49Lq.png]
#14


El banquete digno de la realeza no tardó en llegar a aquellos piratas, solo podía observar no solo la cantidad, pero lo apetitoso que se veía, las copas a rebosar, la carne parecía brillar bajo la tenue luz del restaurante, el restaurante en ese preciso momento era nuestro, así como, en algún llegarían a serlo los mares. Todo a su tiempo. No pude evitar cortar de todo un poco, saboreándolo con algunos sorbos de la bebida en el medio, sin duda el viejo tenía razón: La comida sabía mucho mejor si la compañía era buena.
 
El barco, las grandezas, los robos, todo viajaba como estrellas fugaces en el cielo, estrellas que podíamos alcanzar con la punta de nuestros dedos sin quemarnos. No, no eran sueños, ni estrellas. Eran metas, pues si alguien podía lograr todo eso éramos nosotros. Al final del día confiábamos en el viento, incesante y cercano, para guiar cada una de nuestras acciones y con ellas esta libertad que abriría los mares con fuerza, llevando la aventura hasta más allá del grand line.
 
Las miradas más allá de las paredes del restaurante se hacían notorias, bien, era bueno que miraran antes que nos larguemos. Sería lo último de nuestra grandeza a lo que podrían acceder. Lo último. Claro, tendría que dejar mis negocios aquí… No importaba, esto era más grande que south blue, probablemente esa mujer olía que algún día solo iba a desaparecer. Atrás a esa vieja y calcinada casa, atrás a todo. La bienvenida de esta nueva vida, nunca más solo.
 
Tal vez el alcohol comenzaba a afectarme, pero pretendía un segundo brindis ¿o era el tercero? Cuando me di cuenta ya estaba de pie frente a la mesa, con un ligero rubor en las mejillas y la copa desbordante, sin duda algo que había pedido personalmente a los meseros es que mi copa nunca se encontrara vacía. —Tal vez no viva para ver nuestra gloria, muerto por el capricho que le he pedido al destino, pero felizmente pelearé por ustedes hasta que su mano me alcance y cuando otros cuentes nuestra historia, también contarán la historia de esta noche. — Le di un sorbo a mi bebida, un largo sorbo que sentía subir hasta mis orejas. — Levantemos una copa por nosotros, tomemos otra ronda por la libertad que construiremos, algo que nunca nos podrán quitar. Levantemos la copa por nosotros 5, mañana habrán más de nosotros ¡Y contarán tantas hazañas que los cuentacuentos tendrán nuestros nombres grabados en su memoria! — Dinero, fama, poder y dominancia ¿No era todo lo que un pirata deseaba? Ah, claro y mucho alcohol. —¡Salud! —
#15
Era genial tener a una tripulación reunida disfrutando de la tranquilidad que momentáneamente disfrutaban. Solo el destino sabe que era lo que tenía preparado para ellos y ahora, mientras agarraba al nuevo integrante de la banda, se detuvo un momento a intentar guardar aquella escena en su subconsciente para nunca olvidarla. Y si, esa, sería su gran familia de piratas hijos de su madre con los que conquistaría el mundo - Dahahahahahahaha - Ninguno de los allí presentes sabía el porque estaba riendo pero esa risa era fruto de su estado emocional actual, sintiendo la armonía, el calor de los suyos y pensando en su siguiente estrategia matata para no tener que pagar ni un solo berrie en aquel lugar pero de momento, disfrutaría del festín, más tarde se preocuparía de hacer la tremenda jugada maestra sensacional e indetectable para el mesero, dueño del restaurante. Agarró con su diestra una nueva bebida refrescante de sabor a naranja mirando a la chica amazona tras sus ultimas palabras, acompañando su brindis y sonriendo junto a ella. - ¿Crees que dejare que lo pierda todo apostando? - Aquella pregunta realmente no albergaba ningún tipo de duda. Haría lo que fuera para que el castaño tomara las decisiones correctas en su vida y no perdiera todo, así como si fuera su hermano. Tras eso, empezó a llegar la comida y los platos degustación mientras los músicos tocaban aquella música para seguir acompañando el ambiente y las buenas conversaciones.

Ya el festín había terminado y Tezca daba ese maravilloso discurso alentando a su tripulación, pero Barald ya había empezado a mover sus hilos. Aprovechando que el foco de atención era el genial y maravilloso Tezca Norova, miro a Wyatt y le dijo algo, algo que tan solo el pudo escuchar. - ¿Tienes un arma no? Necesito que hagas algo -   El pelinegro hablaba mientras que se miraba las mangas de su camisa negra, estirándolas; primero la derecha y luego la izquierda, mientras su cerebro de adicto le pedía que metiera a sus pulmones algo más de humo justamente despues de llenar su estomago ¿un clásico no? como fumar después de echar un polvo. Dio un par de instrucciones sencillas y cortas, tan solo tres palabras.

[Imagen: GVs38x2.jpeg]
- Apaga las luces -

 

Tras las ordenes claras, Wyatt esperaría el momento justo para empezar con el plan genial para no tener que pagar una mierda en aquel lugar y todo empezaría justamente cuando Tezca terminara su discurso. El pelinegro se levantó de su asiento haciendo como si no estuviera tramando nada de nada, actuando con total normalidad en sus actos, sin embargo, sus ojos ya estaban trazando una via de escape; desvió su mirada hacia a Cardan y con la simple mirada, parecio como si le estuviera entendiendo sin decir palabra. La serpiente se acercó hasta el y empezo a enrollarse poco a poco en su pierna, ascendiendo hasta llegar a su hombro. Con un gesto de complicidad con ella, simplemente asintio con la cabeza mirandola de nuevo para transmitirle confianza y seguridad.  Acompañando a su compañero orador el rubio magnifico; elevó su bebida de naranja, esperando para brindar por última vez antes de ...- Aghhh lo siento amigo, creo que esa última copa no podrá ser en este lugar - ya con el vaso en alto y el objetivo claro tan solo espero a que terminara. Dio un último trago a su bebida y la colocó en la mesa, momento en el que Wyatt saco el revolver de su mochila y empezó la jugada dando 3 disparos rápidos y certeros, uno a cada luz que iluminaba el lugar.

Una sombra negra saltó primero sobre la mesa y luego al frente donde estaba la amazona, haciéndose cada vez más grande, a ojos de los trabajadores del restaurante era lo único que podían ver, además era muy rápido. - MIERDA SE QUIEREN IR SIN PAGARME UNA MIERDA, MALDITOOOOOSSS!!! - Ah bueno si, a ver, lo de pagar la cuenta y que todo corriera de parte de Barald ... pues evidentemente era una completa mentira. Nunca había pensado en pagar nada así que optó por la via rápida, hacer un sinpa. - Estaba todo buenísimo pero tenemos una urgencia  que atender, espero al cocinero le subas el sueldo.-  El espadachín corrió hacia la puerta y la pateo; abriéndola de par en par con Cardan en el hombro derecho, Runin cargada sobre su hombro izquierdo sujeta por el brazo y tirando  de de Tezca con el brazo derecho para llevárselo con el a la fuerza. Y antes de salir por la puerta, le dejó un mensaje a los músicos - Gracias por la música - y así fue como los Matatas consiguieron salir del restaurante sin pagar nada. Barald corrió hasta un callejón colindante cargando con sus amigos hasta que los dejo en el suelo a lo que empezó a contar uno por uno apuntándolos con el dedo a la vez que decía su nombre. - Tezca ... Runin ... Cardan ... - Tras unos segundos de pausa se llevo el dedo a la cabeza. - Mierda, me falta uno -   Y si, Barald había olvidado agarrar a su nuevo compañero. - Bueno, creo que se las apañara si vuelve a aparecer en algún momento de la noche le dire que era una prueba para ver que tal afrontaba los problemas dahahahahaha - 
[Imagen: FIRMA.jpg]
#16
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TEMA: CERRADO

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