Desapariciones y extraños ruidos[Aventura T2 PA /Kasui]
#1
Dia 59 de Otoño, Año 17

Isla Karate, una isla donde prácticamente toda la población es conocedora de algún tipo de arte marcial. Todos y cada uno de esos peleadores, tienen una forma física envidiable, una capacidad de mantener la calma fuera de lo común y la capacidad de romperte más de un hueso con un solo golpe. Son realmente capaces de mantener el orden en su hogar, siendo que resulta poco creíble que alguien pudiera causar caos y problemas en la misma. No es una población indefensa sin capacidad de repeler los criminales al uso, no, son peleadores natos, quienes además del talento con el que nacen, entrenan constantemente para poder vencer el torneo de artes marciales que se realiza anualmente, torneo que decide quien será el líder de la isla durante el año que hay entre un torneo y el siguiente.

¿Qué pinta un rebelde en una isla cómo esta? ¿Realmente necesitan de la participación del mismo para liberarla de alguna opresión? Quien sabe, seguramente si todos ellos se decidieran a pelearse contra el sistema, seguramente tendrían la ventaja en cuanto a combate cuerpo a cuerpo, al menos contra aquellos que no han entrenado sus cuerpos y mentes tan arduamente como ellos.

Sin embargo, no es algo relacionado con eso lo que podría explicar la presencia de alguien de la armada revolucionaria en aquella isla, más concretamente en aquella zona de arrozales. Al parecer durante las últimas noches, se escuchan sonidos extraños en los alrededores de los arrozales, como si alguien o algo estuviera vagando por aquel lugar.

Al principio no le prestaron demasiada atención, atribuyeron el sonido a un animal salvaje o a alguien tratando de gastarles una mala broma al hacer tanto ruido en las zonas de los arrozales. Sin embargo, todo cambió hace unas noches, cuando no solo se escuchó el ruido de costumbre, sino que, además, se escuchó el desgarrador grito, un grito de una voz juvenil y femenina, como si fuera de una niña, como mucho una adolescente.

Al día siguiente, se percataron de que una de las chicas de la zona había desaparecido. Luego todos estaban tensos, atentos a cualquier cosa fuera de lo común, buscando causas, culpas. Pero no pareciera que fueran a encontrar a la chica con brevedad.

Dia 61 de Otoño, Año 17

El joven rebelde se encuentra caminando por la zona cercana a los arrozales, seguramente buscando algo que pudiera indicarle el camino a seguir, o un dojo en el cual entrenar. O tal vez, y sólo tal vez, se había perdido en la isla por andar distraído.

La cuestión es que la figura del pequeño revolucionario se puede ver en el borde exterior de los arrozales, como si hubiera llegado por alguna extraña razón.

Allá donde el chico pueda dirigir la mirada verá lo mismo, campos de cultivo de arroz con sus terrenos elevados en medio para facilitar el acceso y movimiento, así como las zonas inundadas donde se planta dicho alimento. No hay mucho que destacar de ello, salvo que a esas horas, cuando el sol ya se está ocultando, la gente comienza a retirarse, temerosa de que sean los siguientes en desaparecer.

Por ello es que por el momento el chico no vería a nadie, al menos nadie suficientemente cerca como para indagar algo. Quizás si se mezcla con la gente descubra algo, o si espera a la noche, pueda ver al culpable, la decisión es del chico.


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#2
(02-05-2026, 12:07 AM)Kasui escribió:
Dia 59 de Otoño, Año 17


El joven Kasui, se hallaba entre una de sus expediciones pues era un explorador empedernido y le gustaba pasear con la intención de reconocer bien aquella isla. Durante su paseo, se halló con una zona de campo donde las plantas eran lo suficientemente grandes como para cubrir a una persona adulta y el, siendo un niño, se veía bastante más pequeño que aquellas plantas, el joven dudó durante unos segundos pues, era el sitio perfecto para recibir un ataque sorpresa (recordemos que el niño tiene un delirio de persecución bastante curioso). Tras unos segundos meditándolo, decidió adentrarse en aquel campo, no sabía que había, no sabía que se iba a encontrar realmente, sería un campo normal? Un escondite de insectos o animales? Un escondite del enemigo que llevaba atormentando su tranquilidad durante años? No lo sabía, pero lo que sí sabía es que si empezaba a reconocerlo podría usarlo futura mente en caso de querer utilizarlo a su favor. Así fue como el joven asintió con la cabeza y antes de entrar hizo una pequeña marca en el suelo para recordar que este era el inicio, para hacerlo, en la tierra hizo una estrella la cual le faltaría una punta, esta punta indicaba el lugar por el que venía, siendo así como marcaría por esta ocasión sus puntos de referencia, digo por esta ocasión ya que a él joven no le gustaba marcar siempre de la misma manera los lugares pues no quería dejar pistas de quién era así de primeras y si hacía algo con un patrón concreto, era obvio que algún día alguien lo reconocería por ello, al menos él lo veía así en su paranoia constante.

Durante todo el día, el joven estuvo explorando aquel campo , marcando puntos distintos los cuales usaría como guía de en qué parte se encontraba pues mientras lo hacía iba contando los pasos siendo así que ya tendría calculado cuántos pasos había entre un punto y otro. También dejó distintas marcas en las plantas por si pasaba algo con sus marcas en la tierra. Así fue como llegó el atardecer, se estaba haciendo tarde y curiosamente no había visto mucho movimiento por el lugar, el joven, decidió explorar un poco más, hallando así un pueblo, un pueblo con un aura de preocupación pues, se podía palpar la tensión en el ambiente. Siempre con su capucha puesta para evitar ser visto, el joven se movió sigilosamente hacia uno de los tejados, fue así, como se pararía a escuchar una conversación entre dos personas sobre la situación que bien comentó el narrador de esta historia, siendo así, como el joven empezaría a prestar atención sin poder evitarlo debido a que era un cotilla. En cuanto escuchó un tema de conversación interesante, el mismo dejó salir su tic nervioso levantando su ceja derecha seguida de la izquierda, prestando atención a las palabras de los pueblerinos quienes comentaban aquella situación. Si no encontraba suficiente información ahí, se iría moviendo de un tejado a otro en busca de diálogos que le interesaran y le completaran un poco aquel “chisme” que estaba oyendo sobre un peligro poco comprendido. Al parecer, estaban atormentados por algo, solo falta saber que era ese algo, como era o como decían que era, como y cuando atacaba, des de hace cuanto etc etc etc. Durante todo este tiempo, el joven también estuvo mirando a sus alrededores, analizando a la gente, observando sus patrones de movimiento, sus aspectos, en lujos de todo detalle, ya no por su investigación pues él seguía teniendo aquella paranoia de persecución que le hacía fijarse siempre en la gente pues algún día podría encontrar a alguien con la misma apariencia pero diferentes ropas para adaptarse y ese alguien podría ser un enemigo escondido. El joven trató de no dejarse ningún detalle de el entorno, tenía calculadas vías de entradas al pueblo y vías de salida, al igual que vías de entrada al campo como vías de salidas ya que, de ser necesario usaría ese campo como escondite en algún momento o como terreno favorable para su estilo de combate.

Esto era en caso de que escuchara algo, pues, a estas horas la gente parecía esconderse en sus hogares por algo, también trataría de escuchar información por las ventanas de los hogares más, no descartamos la opción de que aquel pueblo se halle en situación “fantasma” y no haya podido encontrar nada. En caso de que no sea posible escuchar ninguna conversación, el joven entonces se limitaría a hacer reconocimiento del lugar como buen niño explorador curioso que es y para poder matizar ese posible escondite, se colocaría en el punto más alto posible para poder tratar de observar des de un punto más alto donde a él no se le viera mucho más él pudiera ver bastante, centrándose sobre todo en aquel campo de plantaciones de arroz y sus alrededores buscando ver cuál era el comportamiento que habría en aquel lugar pues, si era un lugar frecuentemente transitado, podría usarlo de una forma en caso de enfrentamiento, pero si era un lugar desierto o por horas, podría usarlo de otra manera. Era lo bonito de la incógnita y la preparación de terrenos, además le encantaba observar cosas por horas para buscar detalles. Así fue como, de cuclillas en el lugar que se hallaba, con la mano derecha apoyada entre sus piernas y la izquierda sobre su rodilla izquierda, se mantuvo atento a el lugar y su alrededor, de manera intermitente iba echándole un ojo al lugar donde se hallaba pues nunca sabía si el enemigo podía hacer un ataque sorpresa. 

Aclaracion: probablemente, el joven no encuentre mucha información por el tema que comentaste de que la gente está escondida en sus casas  por lo que supongo que se dará el segundo escenario. Cuando comentó cosas sobre “el enemigo” no hablo de el ser que tú comentaste, ya que seguramente mi personaje desconoce si existencia. Con “el enemigo” por norma general se refiere a unos supuestos posibles enemigos que le estén siguiendo ya que el niño vive con paranoia de persecución.
#3
Las voces suenan lejanas, apagadas, como si ellas cargaran con una maldición, como si algo en ellas fuera caz de crear la situación que están viviendo, y que quieren evitar. Por alguna razón, en aquellos arrozales no hay tanta seguridad, quizás se confiaron de que viven en una isla llena de peleadores, quizás creyeron que nadie intentaría meterse a hacer algo como eso en una isla como aquella, pero parece ser que se equivocaban, que el riesgo al final de las cuentas, no les parece tan alto a los perpretadores de este acto tan cruel y ruin, como el secuestro de personas que no son capaces de defenderse, por cualquier razón, mayormente porque se centran en niñas, adolescentes que apenas poseen fuerza física para ellos.

Las calles del poblado se ven desiertas, apenas pobladas por pequeños animales nocturnos, como ratas y arañas que corren de un lado para el otro en busca de un banquete que pudiera haberse quedado abandonado por las prisas de los habitantes de la zona en alejarse y resguardarse en sus casas. Algo extraño ocurre en el lugar, todos temen la noche, el anochecer toca el terror y corren como almas desamparadas al refugio de sus hogares o posadas temporales, pues hasta los que llevan apenas unos días en el lugar se ven afectados por el temor de lo que puede ocurrirles.

Aquellos que tienen hijas las tienen protegidas, quizás encerradas según quien lo vea, en las casas, con el temor de que sean las siguientes en desaparecer.

Un graznido, un único sonido cruzando el cielo y el silencio que sigue a la puesta del sol, como si con la noche llegara el vacío, se fuera el aire por el que vibran las ondas del sonido para propagarse y ser posible que se escuchara algo.

Desde lo alto de la zona el muchacho es capaz de ver como no todos han abandonado las calles, una muchacha se encuentra en los campos de arroz, seguramente se había rezagado terminando sus quehaceres, por desgracia, sus padres no se percataron de ello a tiempo, quedando la chica sola en aquella zona, abandonada por la fortuna, pues pronto se escucharían nuevamente los sonidos que tanto tiempo atormentaron el lugar.

Gruñidos que opacaron el graznido del cuervo solitario que volaba por la zona. Seguidos de un desgarrador grito de la muchacha al ser tomada por aquella gente. Diez, quizás más sujetos de estaturas variadas surgen de la noche, para tomar a la desprevenida muchacha y desaparecer. A lo lejos, se puede ver una figura imponente, más alta que el resto, y corpulenta. Algo indica que es el que los lidera, algo dice que es quien manda, pero ¿será posible tirarlo? Por ahora el chico tiene dos opciones, observar y crear un plan, o perseguir a aquella gente.

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#4
Kasui

El niño estaba observando aquel campo mientras se comía unas chucherías demorándose cierta expresión de placer en su rostro por lo mismo. Mientras comía se percató de que una muchacha, la cual había observado un par de veces pues le parecía bien que la tipa se quedara hasta tarde trabajando en sus que haceres estaba gritando pues parecía ser que estaba siendo secuestrada por un grupo de personas donde, había un tipo fornido y alto que parecía encabezar aquel grupo.

El joven tenía varias opciones. Ir a salvarle? Por qué, no le conocía de nada, como mucho podía parecerle mal e injusto que interrumpieran el trabajo de la chica y, debido a que solo era un niño, no se imaginaba la de atrocidades que podían hacerle a una chica un grupo de hombres sedientos.

Pelear con ellos? Podía cazarlos si…pero y si eran más fuertes que el? No le apetecía sacrificarse por una desconocida.

Finalmente llegó a la mejor conclusión, para la cual, tras observar atentamente a su alrededor asegurándose de que nadie le haya visto, el joven decidiría saltar del lugar y sigilosamente empezar a perseguir a aquellos bandidos. Haciendo uso de su oído refinado para poder perseguirlos a una distancia donde ellos no lo vieran, él prácticamente no les viera a ellos y sobre todo que no pudieran escucharlo, olerlo ni nada de eso pues, de esconderse entre las sombras se encargaba el. Así fue como se movió sin hacer ruido detrás de aquellos vándalos, de vez en cuando, caminaba con los pies sobre sus manos para evitar pisar alguna rama que revelase su posición.

El perseguirlos le llevaría hacia la guarida. Si habían secuestrado a una habían secuestrado a más gente, y si eran tantos seguro que tenían muchas riquezas. No le apetecía en absoluto enfrentarse a aquellos vándalos pues él estaba solo y no le gustaban los planes suicidas pero…una infiltración? Eso le encantaba. Así mismo, el joven los preseguiria con aquel rostro inexpresivo. Tratando de imaginarse que cosas podría robarle en donde quiera que se escondiera esa gente. De paso, des de la distancia, cada vez que tomaba un punto alto, el joven trataría de saber cuáles eran las armas que poseían los contrarios, contar cuántos eran, medir sus tamaños y si podía verles el rostro, mejor que mejor. A todo esto el niño estaría obviamente encapuchado con el fin de no mostrar su rostro a nadie.


> [spoiler="Karma"]Positivo:
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  • >
  • • Infiltrado: Te resulta más fácil realizar actos en sigilo.
    >
    • Perceptivo: Tú sabes que algo no cuadra. Tienes más facilidad para detectar entidades invisibles y mentiras. Los requisitos para detectar mentiras o entidades invisibles son 10 puntos menos.>
  • • Sentidos aumentados: Uno de tus sentidos a tu elección está potenciado.(oído)
    >
> Negativo:
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  • >
  • • Cleptómano: Sientes la necesidad de robar cualquier cosa, por poco valor que tenga, y no puedes evitar hacerlo una vez por tema.
    >
  • • Daltonismo: No distingues bien hasta dos cruces de colores, hay que especificarlos. (Tritanopia: Este tipo afecta la percepción de los tonos amarillos y azulados). Se activó en el campo pues seguramente este tenía tonos amarillos
    > [/list
#5
La persecución de Kasui parece ser efectiva, al principio nadie se percata de su presencia, salvo la figura que permanece en el otro extremo. Ese sujeto parece tener una capacidad increíble para percibir su entorno, o simplemente presta atención a todo lo que le rodea. Sea como fuere, el sujeto no está en movimiento, parece que mientras todo vaya según el plan previsto, no intervendrá, y por el momento, todo trascurre con normalidad según sus ideas, sus planes. La chica no tiene la fuerza para sobreponerse a tantos agresores juntos, quizás en un uno contra uno habría podido hacer algo, pero al ser superada en número tan ampliamente, no pudo hacer mucho.

El joven puede distinguir la entrada a una especie de caverna en la montaña, donde entran todos ellos con la chica. Pero surge un problema, la puerta está vigilada por un grupo de hombres, a simple vista una decena. Quizás con la aplicación adecuada de las capacidades del chico podría tumbarlos en un momento, sin darles tiempo a moverse o dar la voz de alerta.

La figura habría entrado ya a la cueva cuando llegaron todos, no tenía planes de quedarse expuesto a que le vieran y lo asociaran a las desapariciones. Quizás tumbarlo haría posible que toda la red se cayera, pero primero tendría que llegar a él, y para ello, los guardias en la puerta son la primera parte.

El joven puede ver la cueva a unos diez metros de la linde del bosque, no hay otras entradas cercanas, podría buscar una entrada alternativa en otro lado de la montaña, pero podría ser demasiado tarde, podría encontrar un camino alternativo. Pero igualmente sin un mapa de la zona, difícilmente podría encontrar el camino rápidamente, además, alguno de los guardias podría tener información útil en sus ropas.

Si el chico presta la suficiente atención, verá que no hay más de diez quizás veinte guardias, quizás pueda pasar por encima de ellos sin pelear si emplea bien sus bazas. Los guardias no portan armas consigo, parecen ser peleadores cuerpo a cuerpo, eso elimina que puedan atacar a la distancia, lo que da una oportunidad de acercamiento.

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#6
Kasui 

El muchacho siguió a aquellos bandidos hasta llegar a una cueva, este, al ver la entrada con los 10 guardas arqueó su ceja derecha seguida de la izquierda. Sin necesidad de pensar mucho se movió veloz a la par que sigilosamente por la derecha, haciendo un semicírculo para rodear entre la vegetación y llegar a la parte superior de la cueva, siempre vigilando e no encontrarse con nadie y de rodearlo en caso de que si fuera, evitaría contacto pues, imagínate que abate a uno y lo pillan por eso. Bajarse a uno de los presentes y quedarse su ropa para infiltrarse no era una opción pues dudaba mucho que tuvieran contratado a algún hombre con enanismo o algún niño. Así mismo llego a la parte superior de la cueva, viendo así a aquellos guardas y observando cada detalle de los mismos, quizá la ropa podría mostrarle algo. Tras observarlos, si no lo veía necesario el joven evitaría confrontamientos. Ese día no estaba de humor para pelear y sinceramente, no sabía qué tan posible era hacerse un 1 vs 10 hombres, depende de cuales, se los bajaba fácil, de hecho capaz era así…pero por que arriesgarse a descubrirlo?. 

así fue como el joven efectuó un plan sencillo. Antes de rodear entre la vegetación con sigilo sin prácticamente hacer ningún ruido el niño habría dejado una piedra en un punto estratégico, entre unos matorrales. Estando ya en la posición sobre la cuev, el niño lanzó con fuerza pero sobre todo con una inclinación concreta aquella piedra hacia la otra, la lanzó con altura para  que los guardas no sintieran como está pasaba por encima. Está impactaría con la piedra que colocó previamente y al impactar generaría que el arbusto se remueva pues, la piedra golpeada saldría proyectada hacia un lado, dando así la sensación de que algo se movía por ahí. Esto era sólo una distracción, de hecho no necesitaba que fueran a mirar, solo que les llamase la atención. Si esto era logrado, el niño se colaría en la cueva sin hacer ruido ni pisando el suelo pues este lo haría escalando la misma y utilizando los trozos de piedra de la misma para colarse por el techo y adentrarse.

Karma
#7
El joven niño evitaba enfrentamientos, estaba obsecado con colarse en un lugar altamente vigilado, pensaba que podría colarse sin ser visto, y eso podría ser, pero dentro, estaría peor que fuera.

Dado que el muchacho carecía de la puntería necesaria, y de la visibilidad correcta, su lanzamiento no surte el efecto necesario. Siendo que la roca arrojada simplemente se pierde en mitad del camino. Manteniendo a los diez guardias delante de la puerta.

Desde el interior se pueden escuchar voces, el eco de las mismas, lo que impide identificar el tema de conversación, apenas notando la diferencia en las voces y poco del tono de las mismas. Si quiere liberar las personas en el interior de la cueva, deberá primero librarse de quienes custodian la entrada, de nada servirá liberar a gente sin abrir una ruta para salir del lugar.

El chico puede ver como su plan falla, como los guardias mantienen la alerta y vigilancia en los alrededores de la cueva. Poco a poco el tiempo se va agotando, quien sabe cuanto tiempo más permanecerían en el lugar, quien sabe cuanto tardarían en empacar todo y dirigir a las víctimas del secuestro a otro lugar, sin saber muy bien cual sería el mismo, y qué planes tendrían para ellos.

Sollozos, llantos y quejas, si el chico se diera prisa podría ayudarlos, podría al menos lograr una vía de escape para luego liberarlos, pero ¿querría hacerlo? ¿O jugaría a engañarlos? Queda claro que lanzar algo no es un plan funcional, las capacidades físicas de uno deben acompañar las ideas.

El eco de pasos en el interior indica movimiento, no pudiendo diferenciar si se alejan o se acercan, el tiempo juega en su contra. Pareciera que el chico debe lidiar con los guardias de la entrada, quizás haya una forma de tumbarlos rápido.

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#8
Kasui 

El niño estaría observando la escena bastante ampleamente. Habían muchos fuera, seguramente habrían muchos más dentro y él era uno solo. ¿Realmente valía la pena jugar su integridad física y el hecho de qué nadie conociera sobre su existencia a cambio de…? A cambio de nada. 

Aquella situación le pareció algo alertante, aún que el niño se quedó con la información de el lugar por si podía volver otro día con más gente(con su futura tripulación). Sin pensarlo mucho más, dejó aquello como algo para otro momento. Así es, no era una mala opción salvar a aquella gente que de primeras, ninguno trataría de salvarlo a él si estuviera en esa situación, no era su obligación pero tampoco estaba de más. El problema era que ir a salvarlos a ellos podía significar acabar preso y ahí si iban a estar jodidos todos. De esa manera, la decisión final sería que para poder ayudar a alguien ahí, debía avisar a otra gente por lo menos.

Así mismo, el niño se colocó en la parte superior de aquella cueva y pasó a moverse nuevamente con sus pies sobre las palmas de sus manos para evitar emitir ningún tipo de ruido, así mismo, el niño se empezó a mover hacia el exterior para marcharse y desaparecer entre las plantas. Antes y mientras el niño se movilizaba este iba mirando a sus alrededores atentamente Con el fin de saber si alguien le había visto o le estaba siguiéndo. Si nadie le seguía entonces el niño se fue a buscar a sus Nakamas para poder informarles de la situación con la intención de volver más tarde.

El niño era un cobarde? No lo creo? Un egoísta? Quizá un poco, pero como culparlo si era un niño falto de educación. Además, a pesar de las posibilidades de que aquello salga bien había una amplia probabilidad de que saliera mal.
#9
✓
Aventura T2: Completada

Recompensas Narrador (Kelvin)

— Puntos Mugiwara: 6

— Puntos de Rol: 10

— Berries: 15.000


Recompensas User (Kasui)

— Puntos Mugiwara: 5

— Reputación: 10

— Puntos de Rol: -5

— Berries: 10.000

STAFF DE NAKAMA NO MI
Aclaraciones


Salto de foro:


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