Like a Prayer| Pasado
#11
Además de la enorme diferencia de estatura, también estaba aquella inmensa barrera que nos separaba al momento de comunicarnos correctamente. Alex, al parecer, había malinterpretado lo que intenté explicarle mediante los dibujos. Lo noté más inquieto, más preocupado de lo normal después de observar aquellas hojas repletas de trazos, perdiéndose demasiado en los detalles de aquella cabeza antigua y olvidada. ¿Tan mal dibujo?, ¿No me entendía?

Intenté despejar sus preocupaciones de algún modo, pero apenas quise añadir más líneas sobre el papel, lo vi levantarse tan rápido que, primero, me hizo tambalear por las vibraciones del suelo y, segundos, porque con aquellas piernas absurdamente largas, en apenas dos pasos ya estaba fuera de mi alcance.—- Oh no….

Me agobié cuando los árboles más altos terminaron por ocultarlo entre la distancia. Aun así, podía escuchar golpes secos resonando entre el bosque, sonidos similares al crujir de hojas, pero mucho más graves, más cercanos al estruendo de algo siendo derribado que a simples pisadas. ¿Alex estaba talando árboles?, ¿Por qué?, mis dudas se disiparon cuando reapareció cargando una enorme cantidad de madera cortada.

Al verlo pulir, tallas, martillar y medir con herramientas proporcionadas a su tamaño, comprendí que además de haber crecido hasta triplicar la altura con la que lo recordaba, también había convertido la carpintería en su oficio. Y aquello consiguió asombrarme bastante.

Era evidente que se sentía mal por haber destrozado la puerta, así que volcó toda su atención en reconstruir lo que había dañado. Mientras trabajaba con una dedicación casi silenciosa, yo simplemente me encogí de hombros y lo dejé hacer su labor. Por mi parte solamente tomé aquella guitarra y comencé nuevamente a tocar una melodía tranquila, suave, armoniosa, acompañándola con el leve tarareo de una canción nacida entre mis labios. Era solo una manera de dejar que los minutos pasaran.

Transcurrido el tiempo, y cuando él me indicase, observaría con gran asombro el trabajo hechas por sus manos, y ahora aquella entrada se miraba nueva, hermosa, y sonreí gratamente al darme cuenta de sus intenciones. Lo miré ahora decidida con el pulgar alzado en señal de aprobación y una sonrisa llena de emoción reflejada.
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#12
El gigante martillaría como jamás habría martillado, cada golpe aun que torpe simplemente estaba calculado, pulir, limpiar, devastar y hasta detallar, eran lo que sus hábiles y gigantes manos le hacían a aquella puerta, unas ultimas miradas de detalle mientras el gigante adelantaba la derecha y la izquierda asemejando crear una cámara imaginaria donde buscaría como se veían los perfiles y la alineación que requería aquel trabajo.

Mientras tanto la dama tomaba su arma… musical y con dedos tallados en mármol por el mismo David, empezaban a desgarrar con pasión y voluntad aquellas cuerdas, una melodía rítmica caminaba desde aquella y bella mujer que a espaldas del gigante hacia de las suyas, un ritmo y una furia inexplicable llegarían al corazón del gigante, soltaría sus “armas” para girar su cabeza y cuerpo lo suficiente para apreciar a la chica… la música iba tal que así (en la cabeza del gigante):

Definitivamente dale click


La mirada de Alex era como que, si un depredador ubicara a su presa y la enfocara con la vista, una tranquilidad cuestionable se estaciono en el gigante mientras un escalofrió le recorrido de pies a cabeza, señalo el trabajo y a su vez fue recompensado con aquella seña de aprobación característica de la situación, lastimosamente aquello... detendría la música y para el gigante que definitivamente lo disfrutaba, no seria de su agrado... raudas las palmas del gigante se levantarían al unisonó al nivel de su pecho y haría el primer aplauso.

Un paso arrastrado atrás mientras giraba todo el cuerpo y aplaudía de nuevo, paso, paso, paso y aplauso, procedería avanzando de poquito a poquito hacia la dama con el ritmo que la música había marcado y que quizá con este desplante marcaria, zapateaba al suelo para agregarle acústica y bombo a todo… ¿era gracioso? Veinticinco metros hacia Miyori.

Y al estar a dos metros un golpe tosco de freno al frente con aplauso y golpe a sus caderas… ahora el gigante danzaba rodeando a la chica, no a manera de coquetearla pero si a manera de participar en esto, una risa traviesa fue inevitable de lanzar pero… aquella risa era fuerte y ruidosa, el lo sabia y deseaba que no interrumpiera todo pero sería imposible “detenerla”, era lo que sentía y los sentimientos no podrían detenerse.

HUEHUEHUEHUEHUE RYU!


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#13
Mi sonrisa era más amplia, luminosa, de solo ver a Alex bailar con tanto entusiasmo, sus aplausos podrían incluso retumbar entre las casas de Baquella en un sonido invasor y sus pasos hacían vibrar suavemente el suelo como si toda la isla fuese su pista de baile.

Sostuve la guitarra con cuidado entre mis brazos y alcé la vista hacia el gigante de veinte metros, incapaz de ocultar la alegría que le producía mi música, amaba esa reacción. —-- Jajaja, ¡¿Entonces te está gustando de verdad?! —- Dije forzando mi voz a ser lo más alto que podía, aunque intuía que mis palabras quizá no fueran suficientes para comunicarme con él, pero está bien, siempre se puede tratar de otras maneras.

Me señalé a mí misma con una enorme sonrisa y luego coloqué la guitarra en posición de ejecución y simulé rasguear las cuerdas con movimientos exagerados, muy animados, después lo señalé en lo alto, levanté las cejas varias veces, arriba y abajo, para culminar en una inclinación ligera de mi cabeza, lo que intentaba decir era, “¿Quieres que siga tocando música?"

Para asegurarme de que me entendiera, repetí el gesto una vez más, hago como si toco las cuerdas de la guitarra pero solo la mímica, en silencio, miré a sus ojos, y asentí muchas veces y luego levanté los hombros en señal de duda. —- ¿Más música?

Mis ojos azules brillaban con una mezcla de emoción y diversión, no intimidada la inmensa diferencia de tamaño, cualquiera podía ser capaz de amar la música sin importar la esencia. Dí un pequeño giro sobre mí misma, mi vestido ondeó con la brisa marina mientras ajustaba la guitarra contra mi cuerpo, lista para tocar otra melodía que le gustase a Alex.

—-- Puedo tocar algo alegre por si quieres seguir bailando…. —-- Moví mis pies con gesto animado, y claramente siguiendo una secuencia de baile juguetón, como estilo jazz , luego cambié mis movimientos por algo meramente pasivo. —- O algo tranquilo para relajarnos.

Finalmente levanté mi rostro hacia él, y sonreí con dulzura, como si ya no estuviera frente a un desconocido, era mi amigo, uno que había perdido en el tiempo.

—-- ¿Qué te gustaría?.... —-- Y sé, que nada de lo que dije… entendería.
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#14
El monstruo no era sordo solo alguna clase de mudo, el baile parecería alegrar a Miyori y con eso a el mismo, era raro, como la unión de las pasiones de aquellos corazones era sintonizada por aquellas vibraciones que parecerían resonar en sus almas, uno con aplausos la otra con las cuerdas.

La dama rasparía aquellas cuerdas con pasión y exageración en sus movimientos, claramente ambos estaban en aquel climax que solo una fiesta de gran magnitud sentimental podría otorgarte, no se detendrían… pero había algo, la chica intentaba extender algo mediante gestos, miradas y movimientos… ¿Qué era eso? Siendo sinceros la duda le habría podido mas al gigante por lo que empezaría a distraerse perdido en las palabras que si bien carecían de lógica o mensaje el deseaba mirarla y eso… fue un error, un pie atraparía a otro pie y con ello el tropiezo… sería mucho decir que claramente ver caer a un gigante de veinticinco metros era chisto y pues sí, pero… la brutalidad de la caída, no lo hacia gracioso para las personas normales y de altura pequeña… era como ver un rascacielos caer y desplomarse, destruirlo todo y solo dejar escombros de lo que alguna vez existió en el lugar del impacto.

Una gran área de polvo se levanto y sinceramente algunos arboles fueron victima del gigante, nada podría verse y Alex se quedaría derribado, el golpe había sido gracioso por lo que simplemente estaría “derrotado” … no quería abrir los ojos ¿habría caído en la casa? En Miyori la pena seria era grande o al menos así lo creía el gigante.

No podría con la duda, pero aun así empezaría lentamente a recomponerse, el polvo comenzó a dispersarse y como si fuera un milagro Alex habría caído justo a un lado de a la cabaña, esta no habría sufrido ni un solo rasguño, supondrían que quizá la suerte estaba del lado del joven, pero cuando comenzó a levantarse… las vibraciones y claramente la edad de la vivienda mermaron y de un momento a otro… cedió, un gran derrumbamiento que seguramente no se llevo nada mas que ratas o insectos.

Alex se llevo las manos a la cara, no sabía que responder ni hacer ni dialogar, para el esto era una clase de ofensa y debía “sanarla”, intento levantarse, pero parecía que su pierna habría sufrido un daño, por lo que al intentar reincorporarse resbalo y si la primera vez no había logrado el cometido, con la segunda definitivamente habría caído sobre la vieja vivienda.

La mirada de Alex era mas haya de la pena ¿Cómo podría explicarlo? Siquiera puede expresar “algo”, ¡¿Cómo iba a explicarlo?! Se rendiría simplemente no quería esa batalla, lo mejor seria comenzar con los preparativos… ahí en el suelo y recostado busco sus herramientas y con ello se quedo postrado, seguramente Miyori entendería lo que estaba a punto de pasar.

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#15
En el momento que noté que Alex había perdido el equilibrio, fue en ese momento que la música dejó de escucharse para dar lugar a la caída repentina del gigante de veinte metros, el estruendo de su caída hizo temblar la tierra bajo nuestros pies, y durantes unos minutos, el bosque quedó cubierto por una espesa nube de polvo. Mis sentidos estaban alerta y a pesar de un panorama imprevisto, me preocupé por él.

Cuando el aire comenzó a despejarse, inmediatamente comencé a buscarlo con mi mirada, en busca de la enorme silueta tendida entre los árboles derribados, fue entonces que comprobé que seguía consciente y eso me hizo sentir mucho alivio, sin embargo, ese sentimiento se mezcló con una silenciosa tristeza cuando la antigua cabaña de mi maestro parece haberse debilitado por el impacto que no tardó en derrumbarse en cuestión de minutos.

Lo único que me quedaba ahora era la guitarra que abracé en silencio mientras admiraba esos cimientos hechos escombros, en mi mente desfilaron las tardes en que escuchaba a mi maestro tocar el piano, el sonido de sus herramientas dando forma a los violines o cualquier otro instrumento que armaba con dedicación y amor, recuerdos las primeras lecciones en las que me enseño a como ejecutar las cuerdas de la guitarra y a dejar que mi corazón hablara a través de la música. Aquel hogar había sido el escenario de todos esos ensayos, pero… nada puede ser eterno, ni siquiera lo que dejamos tras habernos ido de esta vida. Eso me dijo una vez un joven que conocí en el cementerio, no recuerdo muy bien su rostro, pero sus palabras siempre me hicieron sentir reconfortada, de que… al recordar a los que amamos, vivirán por siempre.

Mis ojos se humedecieron pero no permití derramar ninguna sola lágrima, al alzar la vista y ver a Alex, avergonzado por lo que pasó, cubriéndose el rostro con sus gigantescas manos mientras, aún herido, buscó herramientas para reconstruir lo destruido, decidí acercarme a paso calmado y con una sonrisa tranquila, nada de esto era su culpa. Caminé entre los escombros hasta situarme junto a él, no, frente a él, interponiéndome en sus intenciones de construcción y le sonreí con infinita ternura. Hice un gesto con mis manos como si indicara que bajara pero realmente intentaba decirle que se tranquilizara, luego alcé mi pulgar en alto para expresarle que todo estaba bien.

No había reproches en mi mirada, no estaba enojada y tampoco triste, solo sentí la serenidad y la certeza de que lo que me quedaban eran preciosos recuerdos que compartí con mi maestro, y eso nunca desaparecería hasta el día que muriese. En este momento lo más importante no eran las ruinas del pasado, sino… el enorme corazón herido que estaba frente a mí, me preocupaba su herida.

Lo señalé tres veces, y luego me senté en el suelo, y luego nuevamente lo señalé, segundos después volví a ponerme en pie, intentaba preguntarle si había forma de que se pusiera en pie.
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#16
Era como si, años y años de construcción de “algo” se derrumbaran, una gran nube pesaba sobre la cabeza del gigante, aquel nubarrón era negro y tronaba con furia, realmente le cegaba… los veinticinco metros de alto de aquel monstruo habían caído como costal de papas a la “llanura” por qué “bosque” ya seria complicado llamarle después de que el gigante cambiara totalmente el paisaje.

Aquel por la pena seguiría acostado, pensativo pues entendía lo que había hecho y debido a esto, consideraba que no podría dialogar o, aunque sea expresar lo que sentía, era una encrucijada y el gigante estaba en medio de todo lo que pasaba en el espacio.

Suspiraría tan fuerte que se escucharía su decepción saliendo de sus agujeros nasales, ya estaría armado con sus herramientas y solo quedaría que se le diera inicio… pero, ahí estaría Miyori se escuchaba acercarse, realmente todo se silenció muy fuerte después del alboroto del monstruo, el chico giraría el rostro para mirarla… no sería una sorpresa que sus ojos brillantes reflejaran un brillo que no era normal en una mirada… aja, eran lagrimas que aún no se acumulaban solo era el reflejo de la tristeza que sentía y en esa mirada, cruzaría Miyori la suya… igual, con un brillo grande que definitivamente significaba lo que significaba, Alex la había cagado.

La chica, medio entre lo que quería hacer y aquellas ruinas, parecía que deseaba deliberadamente estorbar ¿Por qué? ¿no era algo que era importante para ella? el chico consideraba reincorporarse puesto que era vital para poder concretar lo que quería, pero ella… era firme, era completamente difícil de ignorar en cuanto al mensaje… básicamente era “NO”, Alex titubeo, pero debía mostrar valor así que siguió ordenes, se acercó con el rostro un poco… la chica levantaría el pulgar y señalizaría quizá que todo estaba bien, que algo estaba bien, que … eso estaba bien, no podría terminar de cuadrar ideas pero de nuevo... Miyori, era la que planteaba la situación y a Alex le tocaría seguirla, pero esta vez se llevaría las manos al mentón, solo la derecha a donde se supone que debería tener barba y la contraria a sostener el codo contrario.

La otra solicitaba que se sentara, pero Alex negaría… era todo, era suficiente, el chico haría lo que quería… se reincorporo, parecería que había aceptado “sentarse” por qué así lo hizo, pero no estaba satisfecho así que cuando Miyori termino su desplante e intentaría ponerse de pie… habría un gigante que ya tendría sus garras sobre ella, como pinzas que atrapan la ropa, como dientes de una madre que apresan a su minino, aquellos dedos del gigante tomarían a la chica de los pliegues de su ropa y cuello, seria cómico y totalmente seguro, seria como que si Miyori “segundos después al levantarse” se levantase… y levantase y levantase ¿hasta donde se levantaría? Hasta la palma de Alex, donde seria depositada con tranquilidad.

¿De pie no? Era la idea de la chica, ahora con ella en la palma de su mano como aquella épica de Buda, Alex se levantaría, primero grandes troncos, luego copas y al final… una vista total a todo el bosque y quizá a lo lejos de la isla, esa era la vista del monstruo de veinticinco metros, era como básicamente el veía la vida y ahí, mientras el viento que sin ninguna restricción soplaba amable en sus rostros, estaría estático.

Miyori…. Ryuu.

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#17
No sabía que estaba pasando pero me quedé totalmente inmóvil cuando sentí que mis pies dejaron de tocar el suelo a motivo de que desde atrás, Alex me alzó cuál minino llevado por su madre. Mis ojos azules mostraron una mezcla de sorpresa como de desconcierto en lo que mi cuerpo quedaba colgado con total facilidad entre los dedos de Alex, sin comprender del todo cómo algo tan simple para él podía sentirse tan extraño para ella, y en ese breve instante mi mente aún intentaba procesar si aquello era parte de una decisión consciente o simplemente lo hizo porque eso dí entender con mis señas.

Me colocó sobre su palma misma para posteriormente comenzar a elevarse, inmediatamente ante las turbulencias de sus propios movimientos, sin pensarlo, me aferré con fuerza al dedo índice de su mano, abrazándolo por completo como si fuera él único punto seguro en medio de aquel lugar que era su mano misma, encogí mi cuerpo con cierta cautela a tal manera que podrían confundirme como un anillo blanco, mantuve mis ojos cerrados los primeros segundos, no por dolor ni por verdadero miedo, sino por la necesidad de estabilizarme emocionalmente ante una perspectiva completamente nueva para mí, una en la que el suelo ya no era algo cercano ni garantizado, sino una escalada cuál ascensor de maquinaria.

Fue entonces cuando escuché mi nombre pronunciado con esa calma firme que Alex suele tener incluso en los momentos más extraños, y ese simple sonido fue suficiente para cambiar el ritmo de mi ansiedad, haciendo que poco a poco mi agarre se aflojó y mi cuerpo dejó de tensarse tanto, abrí mis ojos con cautela, permitiéndome finalmente mirar lo que antes estaba evitando ver por instante, y encontré una imagen tan hermosa que fue capaz de robarme el aliento, era Baquella, pero desde las alturas. El bosque era sólo una extensión verde cual mancha ondulada con el viento, la costa aparecía tan cerca y el mar seguía siendo igual de inmenso interminable.

Para Alex seguramente esa imagen era algo cotidiano de ver, casi como caminar entre arbustos pero para mí era otra cosa completamente distinta, una revelación de una escala que jamás imaginé fuera posible, era fascinación pura lo que mi rostro mostraba, una sonrisa de oreja a oreja que no intentaba disimular nada, con cuidado giré mi cuerpo hacia su rostro, quedando cómodamente sentada para sonreirle con alegría desbordada, y sin necesidad de decir algo, señalé ahora hacia el puerto, dejando claro con ese gesto simple que moverse hacia allí podría ser una maravillosa idea. ¿Cómo sería viajar en gigante?
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#18
Le viento golpearía con una furia tal que las copas de los árboles se mecerían con una curiosa sincronía, se podría observar como el viento no era una única ola, era como miles de olas invisibles que se movían indiscriminadamente y esto era la realidad del gigante, para el no era nuevo pero aun así era terapéutico, daba una calma y tranquilidad que básicamente seria imposible decir con palabras… aquel viento si bien era furioso, no haría efectos contra la dama puesto que estarían mas arriba que la violencia de los azotes de aquel dios invisible.

La chica al parecer se había ofuscado, pero al estar nuevamente lo más estático posible, esa dama tomo confianza y se ergio con majestuosidad, era como que si aquel minino miedoso se hubiera convertido en el león y se mostraba ante sus súbditos en la sabana… ¿rugiría?

No, la dama seleccionaría tomar el silencio tal como Alex lo hacia siempre, el joven tendría el horizonte y a la chica en la mirada… era precioso, que recuerdos… la mirada de la dama era brillante, aquellos ojos resplandecían con pasión y luego… parecía estar “en paz” puesto que dejaría de mantener su foco en aquello para poder sentarse en aquella palma, señalo … y Alex siguió con la mirada aquel delicado dedo, era como una orden silenciosa, un deseo mudo o una necesidad ahogada pero visible.

Alex sonreiría y ahogaría su risa, ¿ella quería ir al puerto? ¿entendería que el movimiento serio de lo más movido posible? Aquella palma si bien era totalmente plana para tener un “piso” para la dama, ahora ganaría una cierta curva… como si con la mano cuidara aquello que cargaba, era claramente por si los movimientos del andar le hacían perder el equilibrio a la dama, aun sentada, bien podría ladearse y caer… Alex no querría eso.

Para el gigante lo que seguía era algo del día a día, caminar hacia donde apunto Miyori, el puerto, pero su andar era curioso ¿había caminos para gigantes? No era así, Alex solo tenía una dirección y el camino siempre era recto… ¿había una ciudad? ¿había un bosque? ¿Algo estorbaba? Para alguien de veinticinco metros, aquellos topes físicos no eran nada mas que cosas que requerían ser destruidas para poder avanzar.
Conforme creció fue mas consiente de lo que podría causar con aquella falta de empatía, por lo que ahora definitivamente si esquivaba ciudades, casas o algo que pareciera tener dueño… pero en el bosque, no era necesario, en su andar, algunos árboles serian derribados puesto que Alex era como una fuerza de la naturaleza, potente e imparable.

Seria curioso pensar que el puerto estaría lejano, ósea si… pero a paso normal serian horas, a paso de gigante serian minutos, el camino había sido algo parecido a usar un transporte aéreo, después de todo, aquella isla estaba construida para personas normales… no gigantes.

Ahora Miyori tendría al puerto para ella sola, seguramente las personas se asustarían al ver como aquel monstruo había llegado a su espacio, decir que estaba para ella sola seria un decir, por que al estar en las alturas, realmente no se vería afectada por “el tráfico”, los animales o los estorbos normales del camino, además… todos huían del andar del gigante, claramente nadie quería ser pisado y algunos otros más bien, tendrían temor puesto que lo desconocido siempre causa este efecto.


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#19
Tan pronto como Alex comenzó a moverse la estabilidad en su mano se volvió más inestable de lo que había imaginado, incluso estando sentada, terminé tambaleándome de un lado a otro, sin un apoyo realmente cómodo, por instinto volví sujetarme del dado más cercano, su meñique, buscando mantener el equilibrio a pesar de la brusquedad de su andar, no podía evitar sentirme fascinada al ver cómo avanzaba grandes distancias con una facilidad abrumadora, incluso miraba el paisaje que antes estaba lejos irse haciendo cada vez más grande y cercano, sin duda… Los gigantes son maravillosos.

Mientras Alex avanzaba, noté con preocupación que algunos árboles comenzaban a caer a su paso, derribados por la fuerza de su andar, sin dudarlo, palmeé su dedo para llamar su atención y negué con la cabeza mientras señalaba débilmente hacia el bosque, no era correcto destruirlo, también eran seres vivos y quería hacerle entender eso, aunque resultara difícil transmitirle la idea. Entonces junté mis manos e imité el gesto de caminar en puntillas, usando una mano de plataforma y la otra simulando un par de piernas caminando, esperando que comprendiera que debía ser más cuidadoso, luego señalé el suelo y después el aire, sugiriendo otra posibilidad, tal vez podría saltar para evitar atravesar la zona boscosa, ¿sería posible algo así?, me pregunté internamente mientras imaginaba por un momento cómo sería ver a un gigante saltando tan lejos, si lo hacía tendría que definitivamente aferrarme con fuerza a algo.

Desde la distancia, noté cómo las personas comenzaban a correr al darse cuenta de que un gigante se acercaba o quizá por las consecuencias que su presencia podía traer, sin embargo, no lograba comprender del todo esas reacciones, Alex era isleño desde hacía muchos años, y lo miré con cierta empatía y preocupación, después de todo, lo recordaba como un alma pura, no era su culpa ser tan grande y aun así… Eso no era un defecto.

Abracé el meñique libre de Alex como si fuese su cuerpo de tamaño real, y sonreía gentilmente para hacerle entender que todo estaba bien, que las personas huyen de él es porque no se toman la molestía de conocerlo por quién es, y yo lo conozco desde muy pequeña.
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#20
El salado y húmedo viento golpearía sus cuerpos como si fuera capricho, no era un viento fuerte, pero era la típica bienvenida que uno recibe cuando se acerca a este tipo de lugares, la vista era grandiosa y las personas amablemente se retiraban para dar paso al gigantesco ser.

Algo que pensaría el gigante seria esa rara necesidad de Miyori de proteger los árboles, la chica le lanzo algo así como un regaño, aquello fue como que, si le pidiera caminar con cuidado y de puntitas, la cara del gigante claramente fue de disgusto, pero aun así hizo caso a la petición… era una lastima que aun con toda la cautela aun así algunos árboles caerían vencidos por las grandes extremidades del gigante…

El gigante sentiría un “abrazos”, diferente al anterior abrazo que era más de desesperación para no caerse, pero no importaba, aun cuando la chica perdiera el equilibrio, el gigante estaba atento… no caería.

Aquel abrazo era algo cálido, después de todo era con todo el cuerpo de la chica, Alex sonreiría, tendría que responder el abrazo… el índice de la mano contraria se levantaría y con tranquilidad, acariciaría la espalda de la joven… trato de que fuera lo mas amble posible por que pues, le preocupaba la fuerza aplicada.

¿Y ahora qué? El joven miraría a su alrededor, pero no había nada a su alrededor, solo era un puerto casual y normal, era cierto que Alex era un lugareño, pero más bien su vida era mas en “tierra” y con el arado, aquel lugar no era necesario acercarse al mar… no era su primera vez aquí, pero realmente no era normal que llegara a este lugar.

Aprovechando que todos estaban alejándose, Alex caminaría tranquilamente mas adentro del puerto, a un espacio donde el muelle se pudiese ver, pero aun así diera espacio para que el monstruo pudiese sentarse en algún lado… y no fue tan complicado, medir veinticinco metros realmente le daba visión de todo alrededor, era curiosamente útil.

El espacio era tal cual una vista de postal, el viento, las aves, los barcos y el sonido del mar que golpeaba el muelle… era relajante, el gigante prefería el sonido de los arboles contra el viento, pero quizá… la sal no era tan mala.

Miyori…¿Qué es lo que te depara el futuro? Yo… quiero volverme un marine… creo que, defender a las personas es algo que esta en mi corazón… muy arraigado…

Pensaría con sinceridad, pero claro… había un gran problema, para Miyori, aquello no seria nada mas que frases sin sentido y numero dos… el desgraciado era una persona penosa, si Miyori no lo forzaba a hablar… no hablaba, ¿Qué diría ella?

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