03-06-2026, 12:04 AM (Última modificación: 03-06-2026, 12:06 AM por Ubbe.)
Día 30 de Invierno, Año 17. Mock Town.
Ubbe llevaba buena parte de la tarde recorriendo las calles de Mock Town sin un rumbo demasiado claro. En realidad, sí tenía un objetivo: Comer, y quizá encontrar Cola Zero. Pero sobre todo comer.
Las calles de aquella ciudad tenían algo especial. Piratas, comerciantes, aventureros, buscavidas y estafadores compartían espacio entre edificios de madera y tabernas que parecían a punto de derrumbarse desde hacía veinte años.
Ubbe caminaba tranquilo por una de las calles principales cuando escuchó un estruendo de aplausos procedente de una gran taberna construida sobre una terraza natural de roca.
Una enorme pancarta colgaba sobre la entrada. ¡NOCHE DE TALENTOS DE MOCK TOWN!
El buccaneer se detuvo y parpadeó. Miró el cartel sonriendo, y entró sin dudar - ¡Bro! ¡Eso suena amazing! -declaró para nadie en particular. Nada más cruzar la puerta, el ruido le golpeó como una ola.
El local estaba abarrotado, había músicos afinando instrumentos, varios participantes preparándose cerca de un pequeño escenario y decenas de espectadores llenando mesas y balcones interiores.
Ubbe avanzó entre la multitud hasta la barra.
- ¡Baby! ¡Una Cola Zero gigante! ¡Y toda la comida que puedas traer sin que el edificio se derrumbe!
El tabernero levantó una ceja.
- ¿Algo más grandullón?
- Yeah! Quiero participar!
- ¿En el concurso?
- ¡Claro!
El hombre tomó una libreta - ¿Nombre? - UBBE. - El tabernero anotó el nombre.
- ¿Y cuál es tu talento?
El gigantesco buccaneer abrió la boca, y luego la cerró. Pensó. Volvió a pensar y se rascó la barbilla mirando al techo.
Miró al escenario, y después volvió a mirar al tabernero.
- Todavía no lo he decidido, Baby.
La taberna entera pareció quedarse en silencio durante un segundo.
Después varias personas comenzaron a reír.
El tabernero se quedó observándolo.
- ¿Cómo que todavía no lo has decidido?
- Pues eso. Tengo un montón de talentos. Solo necesito elegir cuál voy a usar.
- ¿Y cuánto tiempo necesitas? - No lo sé. - Ubbe seguia dubitativo - El concurso empieza en media hora.
- Perfecto.
- ¿Perfecto?
- ¡Tengo media hora para descubrirlo! GAHAHAHA!
El tabernero acabó apuntando igualmente su nombre mientras negaba con la cabeza.
- Eres consciente de que vas a subir delante de todo el mundo y te van a juzgar, verdad?
- Necesito una Cola, baby
- ¿Qué?
- La Cola Zero, Bro. Lo importante.
Mientras esperaba su pedido, Ubbe tomó asiento cerca del escenario, cuando se sentó la silla protestó inmediatamente y varias personas observaron al enorme buccaneer con curiosidad.
A él no parecía importarle demasiado.
Su atención estaba completamente centrada en el concurso. O más concretamente... en descubrir cuál demonios era su talento.
Un suspiro es suficiente como para expresar cansancio. Puede de ser muchas cosas, pero hay una que no la deja en paz. Le han pedido que cambie, porque la vida no puede seguir igual. La Gwen del pasado no se puede quedar si desea avanzar al presente. No hay espacio para ambas, no hay sitio para la otra.
Por eso es que no tiene más opción que cambiar, incluso si a Dios no le gusta el cambio.
Es un aviso de que saldrá, un comentario a Owen y a uno de los hombres del navegante que los ha traído a él. Como si fuese una hija que va a salir ¡Pero no llegará antes de las doce! Porque no es princesa y no se va a transformar. No hay carroza que se vaya a desarmar, vestido que se vuelva harapos o un zapato de cristal.
La ciudad ya no es pura oscuridad, está llena de brillos que se mueven, que avanzan con prisa de un lado a otro. Son estrellas de colores en la tierra, que le ayudan al avanzar. Solo le bastó ver cómo se mueven para seguirlos, notando los detalles que hacen cuando un obstáculo aparece en el suelo.
Moverse así es más rápido, aun así siempre existe la desconfianza por no llevar el bastón que por tanto tiempo la ha hecho avanzar.
El sonido de una festividad le llamó la atención, un evento que la obligó a voltear el rosotro y sonreír, porque en realidad ¿Qué podría elegir la favorita de Dios para mostrar? No dudó en entrar, observando el interior aun con los ojos cerrados. No pudo ver la madera, los taburetes o los detalles que el mundo si, sino cuánta gente queda en su interior ¡Como preparan algo que nunca conoció! Un evento nuevo.
Pensó en decir algo, cuando simplemente se sentó en un rincón, viendo a los demás, hasta que el enorme manchón apareció. Uno que pudo reconocer, por el color y el tamaño. Es un recuerdo angustiante lo que viene con él, uno que quiso cambiar en ese instante.
¿Pero cómo hacerlo? ¿Debería meterse ahí sin más? Quizás le moleste
Uhm...
Fingió no escuchar la conversación ajena, hasta que finalmente terminó. Movió su asiento, arrastrándolo, para que la sutilezca desaparezca ¡Aunque no fue con intención! Una introducción que la llevó a carraspear — ¡D-De nuevo nos encontramos! Gracias por lo del otro día — se sintió segura de que la recuerda, pero quizás no es así. Simplemente asumió lo mejor, como si Dios la cuidara éste día, el anterior y el que vendrá — Ya sabes, por cuidar de mi prometido en Arabasta. No tuve el tiempo de agradecer entre los mocos y preocuparme por él, jaja ¡Pero él está bien! Ya sabes, el pelirrojo mal hablado y... eso — ¿Es una risa incómoda? Sí, pero termina en una sonrisa genuina. Es un agradecimiento que no está demás y una descripción escueta, porque físicamente solo sabe sus colores por lo que le han dicho.
—Curioso que nos encontráramos aquí —
¿O no lo es?
—¡Yo también me anoté para el concurso! Nunca he estado en uno, no sé cómo se supone que son. Oí que hay un premio, me pregunto qué es—
Si tan solo pudiese ver, vería en la mesa ese bonito objeto brillante que no vale nada más que aplausos.
El ánimo la llenó a pesar de hablar con un completo extraño, se mostró animada y una risa suave incluso se escapó de los labios al decir lo anterior— Seguro no adivinas lo que puedo hacer… uhmmm ¿Cómo te llamabas? ¡Bueno! Mi nombre es Gwendolyn, esa vez no podía ni hablar, pero ésta vez sí me puedo presentar.
Ésta vez hay tiempo para disfrutar.
—Como decía — su tono se mostró animado en todo momento, como si fuese a contar algo realmente especial — Soy ciega, pero puedo ver cosas que nadie más ¡Te impresionarás! — exageró, porque todo aquellos que tengan el Haki podrían hacerlo, pero él no tiene por qué saberlo.
—Suena genial ¿No? Estoy segura que puedo ganar
Lo es y para el que no puede ver… más, tanto que no te lo podrías imaginar.
La mente de Ubbe seguía ocupada con un asunto de vital importancia. Mientras la taberna se llenaba cada vez más y los participantes comenzaban a reunirse cerca del escenario, el gigantesco buccaneer permanecía sentado frente a la mesa con los brazos cruzados y el ceño ligeramente fruncido.
Su talento.
Seguía sin saber cuál era.
Aquello era un problema, no porque dudase de poseer alguno. Estaba convencido de que tenía muchos. El verdadero problema era decidir cuál de ellos era lo bastante impresionante como para ganar el concurso.
Fue entonces cuando una voz llamó su atención.
Ubbe levantó la cabeza y tardó unos segundos en reaccionar. Primero se señaló el pecho con un dedo. Luego miró a ambos lados de la mesa y finalmente detrás de sí.
-¿Yo, Bro? - La pregunta fue completamente sincera - ¿Me hablas a mí?
Escuchó las primeras palabras sin reconocer absolutamente nada. El agradecimiento le pilló por sorpresa y durante unos instantes se quedó observándola con una expresión confundida, intentando averiguar si se suponía que debía conocerla de alguna parte, y no lo consiguió. Hasta que escuchó algunas palabras concretas: Arabasta, Pelirrojo. La confusión dio paso poco a poco a una expresión de reconocimiento, no por ella si no por él.
Los recuerdos regresaron de forma caótica. Una pelea, mucha arena, un monstruo enorme, golpes por todas partes, y un muchacho pelirrojo luchando a su lado.
- ¡Oh! - Una sonrisa apareció en su rostro - ¡El Bro pelirrojo!
La mesa tembló ligeramente cuando apoyó ambas manos sobre ella.
- ¡GAHAHAHA! Ahora sí sé de quién hablas - Se rascó la nuca - De ti no me acordaba, Baby. Creo que te vi solo one minute antes de salir disparado
Aquello no parecía preocuparle demasiado, en cambio, la noticia de que Owen seguía bien le arrancó una sonrisa sincera.
- Me alegra saberlo - Asintió varias veces - Aquel tipo peleó como un campeón. No habría ganado aquella batalla sin él.
Luego levantó un dedo.
- Bueno... y dile que le debo una Cola Zero! O el a a mi! que le curé algunas heridas!
La conversación continuó hasta que Gwen mencionó que era ciega.
Aquello sí logró detener por completo los pensamientos del buccaneer.
La observó durante unos segundos, luego otros pocos más. - Espera... - Parpadeó - ¿Eres ciega?
No había malicia en sus palabras. Simplemente estaba siendo honesto.
Cuando ella explicó que podía ver cosas que nadie más podía ver, la sorpresa desapareció rápidamente y fue sustituida por una curiosidad enorme, los ojos de Ubbe se iluminaron al instante.
- ¡¿Ese es tu talento?!
Se inclinó ligeramente hacia delante.
- ¡Eso suena incredible!
Durante unos segundos observó el escenario imaginando la actuación de Gwen. Cuanto más lo pensaba, más convencido estaba de que tenía posibilidades reales de ganar. Y fue precisamente entonces cuando algo pareció encajar dentro de su propia cabeza. Una idea. La sonrisa que apareció lentamente en su rostro no era especialmente tranquilizadora.
Era la sonrisa de alguien que acababa de tener una idea terrible.
- Pues prepárate, Baby - Se cruzó de brazos - Porque creo que ya sé cuál es mi talento.
La afirmación sonó demasiado segura para alguien que cinco minutos antes no tenía ni idea de qué hacer.
Sin embargo, parecía convencido, la conversación con la muchacha le había iluminado.
- ¡Prepárate porque cuando llegue my turn vas a flipar!
Le llamó la atención la forma de hablar, aun así lo expresó en una ligera sonrisa. Un gesto de que lo vuelve único y especial, porque el mundo está lleno de gente así por conocer. No le importó que no la reconozca, porque la situación ha ameritado el avanzar sin mirar atrás — Está bien, no hay tanto para recordar de mi — movió su mano con suavidad, restándole importancia a la situación. No le molestó que un recuerdo tan amargo no esté ligado con ella ¡Mejor en realidad! — Yo también me lo llevé rápido al barco, estaba mal — aunque no pudo ver las heridas, su aura le ha dicho que lo debe cuidar.
—¿De verdad lo hizo? … ¡Claro que lo hizo! — rectificó su sorpresa a un gesto de orgullo. Su pecho se infló ligeramente, llenándose de aire y emoción. — Cuando me encuentre con él le diré que estás por aquí, seguro te busca para agradecer — o para chismear, lo que ocurra primero en realidad.
Su pregunta no le molestó, simplemente apuntó a sus ojos cerrados, para luego pasar sobre el velo que cubre la zona — No es de decoración — es una señal ligera, para mostrarle al mundo que algo le impide observar como los demás. Aunque mantener la mirada oculta permanentemente podría ser una buena demostración también — Aunque lo pareciera.
La alabanza la hizo sonreír, pensando en que existe una posibilidad de ganar ¿Qué? El premio nunca ha importado en realidad — Lo sé, yo tampoco creía que podría, hasta que… pude — es una explicación escueta, es una frase que dicha en otro contexto seguramente la haría levantar una ceja ¡Porque no ha dicho nada! Solo lo obvio — Ohhh, veo que algo llegó a tu mente — se animó por el reto, es una competencia que pensó sería sana, por lo tanto su cuerpo se emocionó al encontrar una línea de meta — No me lo digas, quiero verlo cuando llegue el momento... A mi manera, claro.
¿Qué talento puede tener un hombre tan grande? ¿Super fuerza? La mayoría de gente parece ser fuerte por ahí ¡Dentro de un mundo lleno de imposibles qué es lo que más destaca! Un milagro o algo poco usual.
—¡AH! Es mi turno, creo que yo comienzo ¡Te veo luego de mi presentación! — la han dejado para el inicio, quizás porque no hay mucha fe que una chiquilla salida de la nada los pueda impresionar. Se ve normal y su particularidad es estar ciega ¡Qué podría ofrecer al mundo!
…
Un suspiro y un agradecimiento para subir a la tarima que la espera para comenzar.
Tomó aire, notando como el silencio reina el lugar, el mundo mira sus bebidas, hablan entre ellos y se dedican a disfrutar. Podría haber sido una más, pero ya no hay espacio para jugar a ser del montón. Ya no pertenece a ese lugar.
Unos pasos la llevaron al centro del escenario. No dudó en tomar el micrófono que le han pasado del local. Un golpecito en el centro para probarlo y notar que está funcionando. Jugueteó con él, hasta que finalmente se lo llevó a los labios. Dejando un silencio corto para que la gente pueda ver que ha aparecido.
—¡Buenas tardes! ¿O noches ya serán? ¿Se me escucha bien? — finalmente la voz suena por todo el local — Bienvenidos a mi espectáculo el día de hoy ¡Qué noche se nos viene! ¿No? — se rió despacio, repasando las estrellas que están frente a ella. Los brillos de colores que llenan un negro infinito — Para mostrar mi talento el día de hoy voy a solicitar tres voluntarios del público. Porque soy adivina… o algo así.
¿Cómo llamar a un poder como ese sin involucrar a Dios?
—Los elegidos serán… — apuntó a dos hombres que se muestran interesados en lo que dice, para luego terminar con el índice indicando a Ubbe — Esos tres ¡¿Qué les parece?! — no ha abierto los ojos desde que entró, ¿Cómo entonces sabe que hay gente ahí? ¡Un golpe de suerte! — Por favor, los elegidos pasen al frente ¡P-Pero no sobre el escenario o me van a tapar! Son mas altos que yo. — curioso que sepa cuánto miden. Todo es un misterio que llama la atención.
Los esperó y cuando finalmente los sintió frente a ella sonrió.
—Vamos a hacer un juego ¿Qué les parece? Yo me voy a voltear para darles la espalda y levantarán un mano — hizo el gesto de alzar sus brazos — Y les diré uno a uno cuál es la que está arriba. Una es coincidencia, dos suerte… pero tres seguro les demostrará que puedo ver sin ver— es la frase que han adoptado ya.
La conversación terminó abruptamente cuando llamaron a Gwen hacia el escenario. Antes de que Ubbe pudiera añadir nada más, la muchacha ya se estaba alejando entre las mesas en dirección a la tarima improvisada que presidía la taberna.
El gigantesco buccaneer la siguió con la mirada mientras se acomodaba nuevamente en su silla. Había algo curioso en todo aquello. Cuando había entrado en el local aquella tarde, su única preocupación consistía en descubrir qué demonios iba a hacer durante el concurso. Ahora, sin embargo, se encontraba genuinamente interesado en ver la actuación de la otra participante.
Normalmente, las actuaciones de los demás solo servían para rellenar el tiempo hasta que le tocara a él, pero la chica le habia llamado la atención.
El murmullo de la taberna fue apagándose poco a poco conforme Gwen tomaba el centro del escenario. Incluso Ubbe terminó inclinándose ligeramente hacia delante sobre la mesa para escuchar mejor. Aquel gesto, unido a sus cuatro metros de altura, bastó para que varias personas perdieran parcialmente la visión del escenario.
No pareció darse cuenta.
Escuchó atentamente la presentación de la joven, observando cómo hablaba con naturalidad ante una sala llena de desconocidos. Lo hacía mejor de lo que él habría esperado. Mucho mejor. Entonces llegaron las palabras que cambiaron por completo la situación.
Tres voluntarios.
La sonrisa de Ubbe desapareció.
Solo cuando comprobó que no había nadie más detrás de él terminó señalándose el pecho con una expresión confundida.
- ¿Yo?
Algunas personas cercanas soltaron una carcajada, y Ubbe resopló.
- Siempre me toca trabajar, Bro...
Aun así se puso en pie, y la silla crujió agradeciendo que semejante cantidad de kilos dejara de aplastarla y el buccaneer comenzó a avanzar entre las mesas mientras la multitud se apartaba para dejarle paso. Su tamaño hacía imposible que pasara desapercibido. De hecho, cuanto más se acercaba a la parte delantera del local, más evidente se volvía la diferencia entre él y prácticamente cualquier otra persona presente.
Finalmente ocupó su lugar junto a los otros dos voluntarios y cruzó los brazos sobre el pecho mientras escuchaba las instrucciones.
Al principio parecía entenderlo, después parecía entenderlo menos, y al final directamente había dejado de intentarlo.
La explicación tenía sentido. O al menos las palabras tenían sentido. Lo que no terminaba de encajar era cómo pensaba hacerlo, sus ojos fueron de Gwen a los otros participantes y de los otros participantes de vuelta a Gwen varias veces seguidas.
- Voy a ser sincero, Baby... - Su voz sonó lo bastante alta como para que varias mesas cercanas la escucharan - No tengo ni idea de cómo vas a hacer esto.
No sonaba desafiante, ni escéptico, todo lo contrario. Sonaba impresionado y expectante.
Ubbe esperó a que la muchacha se girase y automáticamente levantó dos dedos, el pulgar y el índice, su gesto habitual, su TOC por antonomasia, acompañándolo de un chasquido de dedos. Se quedó en esa posicion esperndo a ver como sucedian las cosas.
Le dio la espalda al público, no le importó que vean su cabello caer con gracia, porque en realidad es lo que va a pasar. El primero esperó unos segundos, alzando un mano derecha y no hizo nada más que sonreír confiada. Su mano derecha subió, llamando la atención de algunos, porque le ha acertado. Un poco de suerte, para continuar el show una ves más. El segundo levantó la misma, para luego cambiar en el ultimo segundo, como si quisiera hacerle una jugarreta.
—No se vale cambiar a última hora — y aun así, incluso luego del intento de tirar su espectáculo, una vez más lo imitó. La mano izquierda se subió, captando finalmente la atención del resto… aunque queda uno.
Una risa salió de los labios al ver la pose de Ubbe, le pareció perfecta para la ocasión. Es como si el camino se lo hubiese labrado alguien más, para que pueda avanzar en la aventura de impresionar. Lo imitó, incluso levantó el índice y el pulgar, para la impresión del resto. Hay silencio, hay impresión y entonces se volteó, con el objeto que aumenta el volumen de su voz cerca de sus labios, mientras su brazo aun apuntó el cielo.
—Viendo lo que no todos pueden observar — respondió las palabras de Ubbe, aunque no estuviese tan cerca de ella — ¡Porque hay mucho más de lo que tus ojos pueden mirar!
Su brazo bajó, apuntando a la gente que está frente a ella y entonces su tono cambió ligeramente. Es un ritmo que salió de sus labios y se complementó con el golpe de sus pies sobre el piso. Una canción que ha aprendido en el mar, un ritmo que buscó llegar al interior de la gente que se presentó ahí. La emoción provocó que un par la acompañara al cantar, incluso estiró el micrófono al público, para que pueda ser parte de un espectáculo que no estaba presupuestado.
¿Pero por qué le dan un micrófono a un artista?
Los golpes de la mesa crearon el ritmo que la siguió acompañando, hasta que finalmente terminó con una risa y los vitoreos de un público que se ha relajado luego de tanto vivido ¡Tantas emociones! — ¡Gracias a todos! — movió sus manos, mientras las estrellas se meneaban de la emoción, volviéndose ese cielo que siempre ha querido observar. Su rostro se coloreó ligeramente, no por la vergüenza, sino por el movimiento que no estaba en los planes.
Caminó despacio a la orilla del escenario, por donde ha venido, estirando su mano para que alguien se la de. Todo el espectáculo de ver es relativo, porque cuando se trata de la gente parece estar ahí la visión ¡Claro como el agua! Pero cuando no, aparenta una vez más, ser la ciega de siempre.
Una vez estuvo bajo el escenario se acercó al hombre que le ha dado paso a su segundo espectáculo. No dudó en reírse por lo bajo al verlo — Quizás me he pasado, pero hace mucho no hacía algo así — porque los espectáculos han quedado atrás, tanto que se sienten como algo lejano, seguramente porque el público de antaño no eran más que gente lamentándose y peticiones a un Dios que no los va a escuchar.
—Y qué tal te pareció ¿Listo para que venga tu momento? — sus manos terminaron sobre su propia cadera —Te estaré observando atenta — se burló de la situación, en una broma inocente, que evidenció la contradicción que trae arriba — Por ahora no hay nada que se me pueda escapar.
Nada si viene de otra persona.
Luces brillantes en mi cielo personal.
Me pregunto si Dios tiene un color y si lo tiene ¿Será más brillante que la luna y el sol?
AAAAA
No sé si me pedirán al ser social muy social, pero técnicamente estoy cantando ésta canción. Así que me voy a restar la energía.
19. The Sun
Propio
5
Información
Requisitos: Artista 3 | Voz Musical
Daño: No tiene
Coste: 697 de energia
Efecto:
Aumenta en 56 la agilidad durante dos turnos
Enfriamiento:
Tres turnos
Gracias a su experiencia adquirida en altamar, Gwendolyn ha perfeccionado más la canción de ritmos rápidos que aprendió al viajar por los mares, se complementa con pasos más fuertes o más suaves y puede tener palmadas ocasionales. Aumenta la agilidad a todo el que la escuche en un radio de 30 metros.
La actuación de Gwen terminó arrancando muchos más aplausos de los que había recibido al subir al escenario. Lo que había comenzado como una simple demostración de aquel extraño talento suyo acabó convirtiéndose en algo bastante más grande. La música, la participación del público y la forma en que había conseguido arrastrar a media taberna a seguirle el ritmo habían transformado durante unos minutos aquel local abarrotado en una celebración improvisada. Incluso cuando la canción terminó y la joven comenzó a descender de la tarima, el ambiente seguía cargado de energía.
Ubbe fue uno de los últimos en dejar de aplaudir. Se sentía como si fuera más liviano, como si pudiese correr un maratón y no cansarse. No sabía a qué se debía eso, pero estaba claro que había sido una actuación increíble.
Las enormes manos del buccaneer chocaban con fuerza suficiente como para hacerse notar por encima de buena parte del local, aunque aquello no tenía nada de extraño. Desde el principio había sido incapaz de apartar la atención de la actuación. No porque entendiera lo que había ocurrido, sino precisamente porque no lo entendía en absoluto. Había participado en el truco. Había levantado la mano. Había visto cómo ella acertaba sin vacilar ni una sola vez. Cuanto más lo pensaba, menos sentido encontraba a todo aquello.
Cuando Gwen regresó junto a él, todavía seguía dándole vueltas.
- Voy a ser sincero, Baby... no he entendido nada.
Lo admitió con una carcajada, negando ligeramente con la cabeza.
- Pero ha sido amazing!
Y aquello era probablemente el mayor cumplido que podía ofrecer. Ubbe no era una persona especialmente complicada. No necesitaba comprender algo para disfrutarlo. De hecho, muchas veces ocurría exactamente al revés.
- ¿¿Oye pero como sabias lo que haciamos sin vernos?? ¡¡es muy crazy!!
Mientras la joven volvía a ocupar su asiento, Ubbe sigió elogiandola y comentando la actuación.
El concurso continuó avanzando. Un participante subió para realizar algunos trucos de equilibrio utilizando botellas y taburetes, arrancando varios aplausos cuando consiguió mantenerse en pie sobre una estructura que parecía a punto de venirse abajo en cualquier momento. Después apareció otro hombre que aseguraba poseer una memoria prodigiosa y pasó varios minutos repitiendo nombres, números y pedidos de bebida escogidos al azar por los espectadores. La gente parecía disfrutarlo. Algunos reían, otros aplaudían e incluso hubo quien comenzó a apostar sobre si lograría equivocarse antes de terminar.
Ubbe observó cada actuación con interés, aunque solo a medias, ya que su cabeza se dividía entre pensar en la actuación que había hecho Gwen, y en su futura actuación. Hasta que por un momento cayó en la cuenta de algo;
- ¡BABY! Que estamos aquí tope de chill, ¡pero no me he presentado! - Sonrió como de costumbre, y chasqueó los dedos señalando hacia adelante como hacía siempre - Soy Ubbe, nice to meet you, ¡baby!
Finalmente, tras la actuación de otro participante y una nueva ronda de aplausos, el organizador del evento volvió a subir al escenario con una hoja de papel en la mano. La expectación fue apagando poco a poco las conversaciones cercanas mientras el hombre repasaba la lista de concursantes y anunciaba al siguiente participante.
Fue entonces cuando pronunció su nombre. Durante un instante, Ubbe permaneció sentado, no porque dudara, todo lo contrario.
La sonrisa seguía allí mientras levantaba lentamente la vista hacia el escenario. Había esperado toda la tarde aquel momento y, por primera vez desde que había atravesado la puerta de la taberna, sabía exactamente lo que iba a hacer.
La silla crujió de alivio cuando el gigantesco buccaneer se puso en pie. Varias personas se giraron automáticamente hacia él y algunas incluso comenzaron a comentar entre ellas. Resultaba difícil ignorar a alguien de cuatro metros de altura levantándose en medio de una taberna abarrotada.
Ubbe, sin embargo, apenas parecía consciente de las miradas.
Se ajustó las gafas de sol con tranquilidad, dejó escapar una profunda carcajada y comenzó a caminar hacia la tarima mientras las conversaciones se apagaban poco a poco a su paso.
- GAHAHAHA...
Aquello iba a ser espectacular.
Al menos dentro de su cabeza lo era.
Subió los escalones sin prisa, disfrutando de cada segundo de aquella pequeña caminata mientras el público observaba con creciente curiosidad. Algunos parecían intrigados. Otros divertidos. Más de uno seguramente esperaba algún tipo de demostración de fuerza bruta.
Ninguno tenía la menor idea de lo que estaba a punto de ocurrir.
Cuando finalmente alcanzó el centro del escenario, se detuvo durante unos segundos y recorrió la taberna con la mirada. Decenas de rostros observándolo. Decenas de personas esperando descubrir qué clase de talento podía esconder un monstruo de semejante tamaño. Miró a Gwen como diciendo "check this out", porque lo que estaba a punto de hacer, quizá cambiase un poco el escenario en el que se encontraban.
—Te explicaré cuando todo acabe — como agradecimiento, es un gracias que ha llegado tarde, pero no tiene lágrimas ni implica apretar contra su pecho el cuerpo de Owen. Es un momento amable y ligero, como una mañana de verano, no una tormenta que está a punto de empeorar — ¡¿A que si?! Cuando lo logré no podía creérmelo, quería llorar — de la emoción de poder observar como los demás. No temió demostrarse sensible como siempre. Porque si ella no lo dice, seguro él lo descubrirá, solo es cosa de tiempo para conocer la verdad.
—Vi sus auras… creo que lo llama Sohem — ¿O serán sus almas? La voluntad podría llamarse también, es algo que no se puede tocar, pero todo el mundo debería tener. No es raro para alguien que cree fervientemente en muchas cosas que no se pueden demostrar ¿Pero los demás? Quizás lo creen una tontería que no se arrepintió de confesar, pero tal vez debería tener más cuidado al hablar — Es decir, lo que está dentro de tu corazón o algo así... — romántica, simplemente jugueteó con sus manos al explicar, terminando con una risa suave al acabar sus palabras.
—Gwendolyn Yang, espero lo recuerdes para cuando tenga más fama — hizo un ademán de alzar la mano para estrechar la ajena, en un gesto amigable, pero se arrepintió a mitad de camino. Con una palma más grande que su cabeza, quizás sea incómodo ¡¿Como tomar una aguja en un pajar?! No tanto, pero por un segundo se lo planteó — Ubbe, lo recordaré — efectivamente el nombre quedará, pero todas sus proezas anteriores seguro nunca las sabrá. El periódico es cosa de gente que puede observar — Mucho gusto también.
Se acomodó en el asiento al sentir como el hombre se levanta y prepara para partir. No supo si es por su fuerza o el peso, pero pudo jurar que su silla se ha movido ligeramente, en un movimiento similar a una vibración.
—Qué es lo que traes sobre los ojos ¿Te cuesta ver también? — porque los lentes de sol no han aparecido en el listado de cosas que conoce, solo aquellos que te mejora la visión en el interior — Veo que te los acomodas mucho — la curiosidad se apoderó de ella, como si quisiera saber y finalmente tiene la oportunidad de conocer detalles que nunca observó.
Incluso ahora no aparecen los objetos, pero hay pistas de que las cosas están ahí. Es un puzzle sin piezas, que quiso armar, incluso si hacerlo es perder el tiempo.
—¡Tu puedes Ubbe! — gritó desde su puesto y no dejó de seguirlo. Sus párpados escondieron unos ojos que existen pero no pueden ver. — El segundo lugar clama por tu nombre — sus manos se ubicaron junto a sus labios y bromeó con eso, aun así ¿Quién está en el podio?
¿Qué es más impresionante que el milagro de que un ciego pueda ver?
Tal vez, que el hombre deje de ser lo que alguna vez fue.
La sonrisa de Ubbe no desapareció mientras escuchaba los últimos comentarios de Gwen desde el escenario. Cuando mencionó el segundo puesto, el buccaneer se llevó una mano al pecho como si acabara de recibir una herida mortal.
- ¡Baby! ¡Eso ha sido muy rude!
La carcajada que siguió resonó por toda la taberna mientras terminaba de colocarse en el centro de la tarima. Desde allí observó durante unos segundos a los asistentes. Había gente apoyada en la barra, subida a sillas o asomándose desde cualquier rincón disponible. Todos parecían esperar algo, y Ubbe estaba convencido de que no iban a olvidarlo.
- He estado toda la tarde pensando cuál era mi talento - declaró mientras apoyaba las manos sobre las caderas- Algunos cantan, otros hacen trucos increíbles y otros pueden ver sin ver. Pero yo me he dado cuenta de algo importante.
La sonrisa se ensanchó.
- Mi talento es ser quien soy. ¡Im a Monster!
Hubo unos segundos de silencio, donde nadie entendió nada, y entonces ocurrió.
El cuerpo del buccaneer comenzó a transformarse. Los músculos crecieron, los huesos crujieron y la enorme figura humana empezó a deformarse mientras el escenario protestaba bajo el peso creciente. Las tablas se doblaron, varias vigas comenzaron a gemir y más de uno retrocedió instintivamente cuando una enorme cola apareció detrás de él.
En apenas unos instantes, donde antes había un hombre de cuatro metros ahora se alzaba un gigantesco anquilosaurio de ocho metros de largo, tres de ancho y seis toneladas de peso. Las placas óseas cubrían su espalda como una armadura natural y la enorme maza de su cola ocupaba casi media tarima.
Ubbesaurio
El escenario no sobrevivió a la experiencia.
Un estruendo atravesó la taberna cuando varias tablas cedieron al mismo tiempo, hundiéndose bajo el peso de la criatura y levantando una lluvia de astillas. Algunas mesas cercanas tuvieron que apartarse apresuradamente mientras la gente observaba entre la fascinación y el absoluto desconcierto.
Durante unos segundos reinó el silencio.
Después el dinosaurio soltó una carcajada.
- ¡GAHAHAHAHA!
El organizador se llevó ambas manos a la cabeza.
- ¡Descalificado! ¡Has destruido el escenario!
- ¡Formaba parte del espectáculo, Bro!
La discusión duró apenas unos segundos antes de que el hombre levantara las manos para recuperar el control, decidido a terminar con todo eso de la forma mas correcta posible.
- Tras este incidente me complace anunciar que... La ganadora de esta noche es... ¡Gwendolyn Yang!
La taberna estalló en aplausos.
Ubbe permaneció unos segundos inmóvil antes de girar la cabeza hacia donde se encontraba Gwen.
-Bueno... -Una pausa- Supongo que ver sin ver es bastante cool.
Otra pausa.
- Pero sigo pensando que ser un dinosaurio debería dar puntos extra. ¡No estais a mi altura, baby!
- ¡FUERA DEL ESCENARIO!
- ¡GAHAHAHA!
Ubbe se acercó rápidamente a donde estaba Gwen para felicitarla con un apretón de manos digno de un Buccaneer del Ragnarok.
- Congratulations, baby!
26-06-2026, 12:30 PM (Última modificación: 26-06-2026, 12:35 PM por Ubbe.)
Ubbe se acercó rápidamente a donde recordaba haber dejado a Gwen, todavía con una enorme sonrisa en el rostro y dispuesto a felicitarla por la victoria. Después de todo, había perdido el concurso, había destrozado un escenario entero y lo habían expulsado de la tarima delante de media taberna, pero seguía convencido de que aquella había sido una noche fantástica.
- ¡Congratulations, Baby!
La enorme mano quedó suspendida en el aire unos segundos.
La silla estaba vacía. Gwen ya no estaba allí.
El buccaneer parpadeó una vez y miró a ambos lados, esperando verla aparecer entre las mesas o escuchar aquella voz tan característica respondiéndole desde algún rincón del local. Sin embargo, por más que buscó entre los asistentes, no encontró ni rastro de ella.
- ¿Eh?
Se rascó la cabeza mientras recorría la taberna con la mirada, quizá había ido a por algo de beber, quizá se había marchado después de ganar, quizá simplemente había desaparecido mientras todo el mundo estaba distraído observando cómo un dinosaurio demolía un escenario.
La última opción parecía bastante probable.
- Bueno...
La sonrisa regresó poco a poco, no le dio demasiadas vueltas, al final el mar estaba lleno de gente así; personas que aparecían cuando menos te lo esperabas, compartían contigo una aventura, una pelea o una tarde divertida y luego seguían navegando en una dirección completamente distinta.
Le había ocurrido con el pelirrojo de Arabasta, con Owen.
Habían luchado juntos contra Burrich, se habían jugado el pellejo y, durante unas horas, habían confiado el uno en el otro como si se conocieran de toda la vida. Después, cada cual había seguido su camino y el mundo había continuado girando.
Ahora ocurría algo parecido, una chica capaz de ver sin ver, un pelirrojo bastante duro de pelar, dos personas interesantes.
Y, por lo visto, dos personas que ya habían puesto rumbo hacia algún otro lugar.
Ubbe soltó una pequeña carcajada mientras se encogía de hombros.
- Habría sido divertido conoceros better, Baby, seguro que nos lo hubiéramos pasado good.
Lo dijo sin tristeza, sin melancolía, simplemente como un hecho, porque al final, así era el mar, así era la aventura, y porque probablemente mañana volvería a cruzarse con otras personas igual de extrañas que también acabarían desapareciendo. Ya le había ocurrido alguna vez; Asherah, su amiga de la infancia, le dijo que viajarían juntos, que algún día se juntarían en alta mar. Nunca sucedió, ni nunca sucederá. Empezaba a acostumbrarse a la gente que iba y venía; aunque todos dejaban algún tipo de enseñanza en la mente de Ubbe, al final siempre acababa olvidándose de sus nombres y de sus caras, así que tampoco importaba demasiado. O eso quería creer. Por suerte o por desgracia, el que le aguantaba más que nadie era su hermano, Sigurd, con ese podía contar hasta para ir al fin del mundo, que de hecho, era la intención que tenían al fin y al cabo.
Tras sus divagaciones, y de vuelta en la taberna, pensó una última vez en el concurso de talentos y en la chica ciega. La sonrisa terminó regresando por completo.
- La próxima vez ganaré yo.
Aunque Gwen ya no estaba allí para escucharlo, tampoco importaba demasiado, con aquella promesa lanzada al aire, el buccaneer abandonó la taberna mientras el organizador seguía gritándole algo relacionado con reparaciones, facturas y el escenario destruido. Ubbe levantó una mano a modo de despedida sin llegar a girarse siquiera.
No escuchó una sola palabra.
Y, sinceramente, tampoco tenía intención de hacerlo.