Presente relativo /// Aprender a golpes también es enseñanza
#1
1 de Invierno Año 17


Mi reinado se había asentado, y yo... Yo me había relajado con él. Quetzalli había reclutado a un nuevo chico el mismo día que nos coronamos como reyes del lugar, pero no había reparado todavía en él. No sabía si era digno de seguir el camino de la muerte a nuestro lado o bajo nuestro mando, que eran dos cosas muy distintas. Caminaba sobre las amarillentas piedras de la Ciudadela mientras hacía guardia sobre las tropas con Nicolas en mi hombro.

- NICK FURYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY - Martilleo su voz estridente en mis oídos. 

NickFury



Había tomado una forma peculiar desde ese día, que drenaba mi energía y mi haki, pero ya le había avisado que en caso de combate real y riesgo debería volver a su sitio natural en mi cintura. El libre albedrio estaba muy lejos de ser una norma en su vida fuera de Hachinosu.

Era un mono humeante que en vez de cabeza tenía un coco. Lo más normal en mis días supongo. Expandí mi haki de observación sobre la ciudadela. Una honda enorme con un radio de 500 metros, sondeando un kilometro a la redonda en todas mis direcciones. 

- Lo encontré - Dijo Nicolás juguetón, asistiéndose en mi haki para ver el mundo a través de mi poder natural - ¿Estás seguro de esto? - Mis pies empezaron a caminar hacia el noroeste, donde un aura de colores naranjas y cálidos ondeaba con tranquilidad, había algo en ella, algo en el fondo que me retaba, como su hubiera un fuego en su interior y quería comprobar que era aquella rebeldía que notaba en su alma y por que sentía que no tenía temor de la mía. 

- Sí - le conteste casi susurrando - Si lo matas no debe de merecer la pena - las palabras bailaron sobre las comisuras de mis labios sin ningún tipo de emoción. 

A estas alturas, si antes de que el camino empezase no me importaba nadie, ahora las vidas de los demás tenían incluso un valor mucho menor para mi. La muerte de Ben, mi más fiel seguidor había dejado un vacío en mi corazón, no era equiparable al de Lily, pero el caso es que su muerte había dejado un herida en mi, una herida que no podía sanar. 

Mientras que Nicolás estaba en mi hombro izquierdo, sobre el derecho llevaba apoyada la "Hoja del Luto", la cual había sido capaz de domar y notaba como su poder desbordaba, era capaz de invocar el frío del inframundo y su filo se había había afilado tanto junto al hielo que su negro acero cortaba solo con la intención de hacerlo. Aquella arma estaba cada vez más cerca de convertirse en un filo capaz de doblegar el mundo. 

Caminé por las calles de la ciudadela mientras mis huestes saludaban a mi paso hasta que llegué a una pequeña plazuela, dónde se encontraba el chico. 

Corteé en seco la oleada masiva de haki y la reduje a 20 metros, siendo más que suficiente para recubrir la plazoleta. 

En el medio de la misma había una fuente con la forma de una espada, no salía agua, pero se entendía su función. A ambos lados de la entrada había unos soportales dónde algunos de los piratas jugaban a la cartas o apostaban en los dados, otros eran borrachos. 

Era un lugar amplio y perfecto para el combate, el día aunque frío, era bastante soleado pues el invierno no había echo más que empezar y el otoño todavía aguantaba los gélidos aires invernales, aunque para mi el frío siempre había sido el lugar más cálido de todos. 


- Chico - irrumpí en la plaza con una potente voz, llamando a aquel que Quetzalli había unido a nosotros, Bartolomeow. Nicolás se revolvió sobre mi hombro, bajando de un salto hacía él e interponiéndose entre el chico y yo. 

- Vamos pásamela - Me ordenó Nicolás mientras giraba lo que se presuponía que era su cuerpo hacia mi. 

Torcí el gesto y escupí. Con mi mano libre, la izquierda, desenfunde el arma que llevaba en su vaina en mi cinturón, "La daña Almirantes" y con un movimiento firme se la lancé. 

- ¿ESTAAAAAA? No, no. Déjame invocar a Lily - 

No hubo respuesta por mi parte. La Hoja del Luto solo la envainaba yo. 

- Escucha Bartolomeow - Dije ignorando a Nicolás. Que ahora empuñaba el arma hacia él. Aunque su figura no era pequeña, pues Nicolás tenía una forma de 1 metro de alto, una de mis espadas en sus manos parecía más una nodachi que una katana - Eso - dije señalando con el mentón a Nicolás - Es un ser muy peligroso. Y yo tendría cuidado por que va intentar matarte - 


El chico necesitaría suerte hoy, quizá era su último día en la tierra. 


SmokeRol
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 13576 + 0 = 13576
Energia: 8805 - 4 = 8801
Espiritu: 4005 - 425 = 3580
#2
Leyenda


Abrí los ojos y me encontré con el techo de mi humilde cuarto, el cual tenía rentado desde que había llegado a la isla. Me incorporé mientras me frotaba los ojos. -Aaaah- Bostecé a la vez que estiraba mis brazos hacía arriba y luego hacía los lados a la vez que sacaba pecho, estirándolo también.

-Bueno, bueno... ya es hora de levantarse y ponerse manos a la obra-don- Exclamé mientras me levantaba de la cama de un salto, no calculé la potencia y el suelo bajo mis pies tembló, junto a toda la habitación. "Ups... parece que me he vuelto a motivar demasiado-don" Pensé rascándome la cabeza yendo hacía la puerta y saliendo por ella, sin percatarme que solo iba vestido con unos simples calzoncillos como pantalones cortos.

Al llegar a la calle, noté un poco de fresquito, pero no le hice mucho caso, empecé a caminar hacía la ciudadela, puesto que debía cruzarla para llegar al puerto, iba a ayudar a reconstruir el puerto, el cual había sido muy dañado por la batalla de invasión que había sucedido meses atrás, la reconstrucción ya estaba casi finalizada, pero aun así me apetecía hacer algo de trabajo antes de ir a entrenar, no había nada mejor para calentar los músculos que transportar grandes pesos de un lado a otro.

Como era de esperar, igual que los días anteriores, el ambiente de las calles era bastante denso e intranquilo, el cambio de gobernante había provocado que nadie supiese cuales iba a ser el futuro de la isla. Todos estaban tan acostumbrados a las directrices del excapitán Shinju, habían aprendido a vivir bajo su gobierno, que ahora tenían miedo de que el nuevo capitán Ashura fuese mucho peor que él y sus vidas empeorasen en la isla.

Pese a ello, ninguno se atrevía a abandonar la isla, tenían más miedo a que los acusasen de desertores que aprender a vivir bajo las ordenes de los piratas Mushoku. Pero para mi, todo aquello no era más que leí de vida y a lo que me había acostumbrado durante tantos años. La vida es dura y jodida, y a veces se escapa, pero no hay que dejar de surfearla como si de una gran ola se tratase.

Durante mi paseo matutino hacía el puerto, un fuerte rugido resonó en mi estomago. "Vaya... parece que me he levantado bastante hambriento-don" Pensé a la vez que observaba mi alrededor. "¿Y esa fruta? ¿De qué tipo debe ser?" Me pregunté cuando vi una extraña fruta colgando de un manzano. Esta era muy diferente a las manzanas de su alrededor. Me acerqué al manzano y estiré el brazo para agarrarla. "Tiene una pinta estupenda-don" Me dije mientras observaba su extraña forma y las extrañas espirales que la recubrían.

"¿Debe estar tan buena como la pinta que tiene-don?" Me pregunté mientras me la llevaba a la boca, y sin pensarlo, le doy un mordisco, el cual mastico un segundo y trago de inmediato. Un asqueroso sabor me vino a la boca, el cual casi me hace vomitar. -Aaagghhsss... Que asquerosidad, ¿Cómo una fruta tan bonita puede tener un sabor tan asqueroso-don?- Exclamé después de toser y escupir varias veces. -Se me ha quitado hasta el hambre después de esa asquerosidad-don.

Seguía caminando hacía el puerto, justo estaba atravesando una pequeña plazuela con una fuente en forma de espada, de la cual extrañamente no salía agua, pero no le di importancia ninguna, hacía años que no había visto salir agua ninguna de esta, cuando escuche una voz que se dirigía hacía mí, me había llamado chico. Me giré lentamente y pude ver como el capitán de los Mushoku, el nuevo gobernador de la isla, el capitán Ashura caminaba hacía mi, con un mono de cuerpo humeante y cabeza de coco en su hombro izquierdo y su espada en el derecho.

Justo cuando me giré y puse cara el capitán, el mono humeante salto al suelo, poniéndose entre nosotros. Su cuerpo se giró hacía el capitán, el cual después de escupir al suelo, desenvaino con su mano izquierda la espada que llevaba al cinto y se la lanzó al mono humeante, el cual la agarro al aire.

Después empezó a hablarme, diciéndome que aquel era un ser bastante peligroso y debía tener cuidado, ya que intentaría matarme. "¿Acaso... voy a entrenar contra el nuevo gobernante de la isla-don?" Pensé con una sonrisa de oreja a oreja, puesto que aunque no me lo decía directamente todas aquellas palabras me sonaban a eso, una nueva pelea, un nuevo entrenamiento.

La sonrisa desapareció de mi cara, provocada primero por otra vez un fuerte dolor de estomago, luego los músculos de mis brazos y piernas empezaron a moverse, pensaba que me iba a doler pero al contrario de eso, no noté nada aún así, aquella sensación era extraña, por eso me volví a encoger sobre mi mismo mientras me retorcía. Se podría ver como mi cuerpo y cabeza empieza a cambiar a algo parecido a un ave.

Resumen del Post

Karmas relevantes

Akuma no mi
#3
El chico empezó a transformarse, algo parecido a Quetzalli. Hombres con poderes de animales. 

- Otro fenómeno - susurré. 

- ¡CHURRITA! ¡ESTÁ ENFERMO! TENGO QUE ACABAR CON ÉL - 

Observé con mi único ojo atentamente la transformación, mientras que hacía que mi haki de observación básico se centrase en las cercanías, dejándolo expandido a 80 metros a nuestros alrededores. Nicolás no dio tiempo al descanso. 

El humo de sus cuartos traseros explotó con violencia lanzando al mono humeante hacia el muchacho, que se había parado a escasos 5 metros de nosotros, dónde empezó su transformación. 

Nicolás avanzó esos 5 metros con espada en mano. 
- DOMINIO - 
- DOMINIO - 
Ambos pronunciamos al unísono el comando. 
Nicolás agarraba con su mano derecha la espada, mientras que avanzó la guardia de la izquierda, con la que agarró la cabeza del chico, cuando llegó a alcanzarle. 
Después de agarrarlo, el humo con el que se propulsaba pegó una fuerte explosión y avanzó, mejor dicho, ascendió 12 metros sobre el suelo mientras yo seguía el combate con expectación. 
Una vez ascendió del todo, haciendo que el suelo quedase a 12 metros de ambos, con el chico completamente agarrado invocó a su propio ejercito personal. 
- DESPLIEGUE -
- DESPLIEGUE -
Gritamos nuevamente ambos al unísono. 
Desde el vientre de mi cuerpo empezaron a emerger copias de Nicolás, pequeños monos humeantes con una cabeza redonda que asemejaba a un mono. Uno, dos, tres... Hasta que setenta de ellos mismos salieron despedidos hacia la posición de Nicolás. Atacando como un enjambre al pobre chico, impactaban contra él sin darle descanso, un golpe tras otro, aunque aquello acababa de empezar, acababa de convertirse en una paliza. Si no tenía suficiente ya con lidiar con un Nicolás, ahora tendría que lidiar con otros 70. 
Observé con una mueca escéptica la escena. ¿Qué podría hacer el chico ante eso? Más le valía tener mínimo haki para lidiar con aquel ejercito. 
smokoff roll
[Imagen: 51pnN8x.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 13576 + 0 = 13576
Energia: 8801 - 1383 = 7418
Espiritu: 3580 - 497 = 3083
#4
Leyenda


Mi cuerpo se estaba transformando poco a poco en un hibrido entre un humano y un águila, o al menos eso podía ver quien me estuviese mirando. Mi altura aumentaría hasta los seis metros y 75 centímetros, mi cabeza cambiaría su forma desde los ojos hasta la boca, donde la nariz y la parte de arriba de la boca se volverían en un pico, mi boca, barbilla, pecho y vientre no cambiarían, todo lo demás cambiaría mi piel por un pelaje repleto de plumas oscuras, mis brazos se convertirían en grandes alas, las cuales cogerían un tamaño de seis metros de una punta de la ala, a la punta de la otra ala. Por otro lado, me crecería una cola plumada y mis piernas se convierten en las patas de un ave con los pies convertidos en garras.

Al principio al tener los ojos cerrados por la rara sensación que sentía al transformarme no vi nada, únicamente pude notar como mi peso y estatura aumentaban, aunque pese a eso, notaba una gran ligereza. Pero justo antes de abrir los ojos, noté como algo me agarraba de la cabeza y me levantaba del suelo, abrí los ojos y entonces vi que quien me había elevado era el mono de humo con cabeza de coco, el cual en su humosa mano derecha portaba una espada y con su mano izquierda me agarraba. "¿Que narices? ¿Acaso el humo es tan denso como para poder agarrarme y suportar mi peso? El jefe es muy poderoso" Me dije mientras llevaba la vista hacía el suelo, donde Ashura se encontraba, al bajar la vista pude ver mis piernas, bueno mis patas. "¿Que coño? ¿En que narices me he convertido?" Exclamé sorprendido mientras seguía mirando mis extremidades, pudiendo ver que ahora en vez de brazos tenía unas alas de color negro y unas patas de ave con unas garras por pies.

Mientras miraba mis extremidades pude escuchar como el capitán gritaba la palabra "Despliegue", cosa que llamó mi atención, haciendo que dejase de mirar mis extremidades, pero lo asombroso fue la cantidad de "¿Monos?" Me pregunté olvidando por completo mi transformación y contemplando como unos setenta monos de humo salían del cuerpo del capitán y estos se dirigían hacía mí a una velocidad endiablada, impidiendo ver como estos llegaban hasta mí y por tanto, además de no poderme mover por el agarre del mono con la cabeza de coco, el cual tenía una fuerza endiablada o al menos superior a la mía, aún así intente mover mis alas para intentar alejarme sin éxito alguno puesto que de repente noté como un montón de mosquitos enormes empezaban a pinchar mi cuerpo, el daño no era lo suficiente grande para impedir mis movimientos pero si para ser bastante molesto.

-¡Gracias, por serenarme, esta transformación me había hecho perder la concentración en el combate-don!- Grité en dirección al capitán humoso Ashura después de recibir el ataque de todos los monos. Relaje mi mente con unas pocas respiraciones profundas y entonces observé todo lo que me envolvía, desde el mono con el coco como cabeza, como sus setenta copias de humo, las cuales me acababan de atacar. "Son muchos monos... pero el poder de cada uno es muy leve... aún así son una molestia y no tengo ni idea como podría derrotarlo... aún no tengo el poder para tocar a un logia..." Me sumergí en mis pensamientos mientras no dejaba de mirar a mis extraños y peculiares oponentes. Para de repente y sin aviso ninguno lanzarme a agarrar con mis garras de las patas el coco que portaba el primer mono como cabeza.

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3514 - 237 = 3277
Energia: 2854 - 14 = 2840
Espiritu: 804 + 0 = 804
#5
Nick fury sobrepasaba y por mucho al chaval. Había algo de decepción en mi... Aunque sintiendo su aura y la mía, la diferencia de nivel era más que abismal. Pero yo le advertí, de todos modos nadie podía ser un Mushoku si no estaba dispuesto a a morir. 

El pobre diablo no podía hacer nada, ni si quiera parecía haber despertado el haki de armamento, algo básico para cualquiera que quisiera enfrentarme, pero solo había algo que pudiera ser un debilidad y que el podría aprovechar... 

- ¡CHURRITA! - el grito de Nicolás me hizo abrir mi único ojo de par en par, aquel pobre desgraciado lo había agarrado con sus garras. 

- Distorsión - 

La palabra escapó de mi boca y mi tren inferior estalló por completo a una velocidad que no podía acceder de normal, agarré con ambas manos la espada y apreté su agarre con fuerza.  

- Divinidad - 
Mi espada estalló en esquirlas heladas mientras ascendía la distancia que nos separaba. Ellos estaban a 12 metros del suelo y a 5 metros de mi en el suelo, traspasé esa distancia en lo que dura una respiración, mientras que la furia se apoderaba de mi mente. Mis ojo se cerraba perdiendo el foco de mi alrededor y la profundidad mientras que mis fuerzas aumentaban drásticamente gracias a la furia. 

Ascendí hacia él y antes de que pudiera hacer nada con Nicolás mi espada se disparó hacia su pecho, describiendo un arco descendente y empujándole hacia el suelo junto a una estela de esquierlas de hielo que se desprendía de su pecho y mi espada. La inercia del golpe paró, dejandole caer por la fuerza de la gravedad contra el suelo sin que le partiera por la mitad la fuerza de mi golpe. 

Tras aquel espadazo, su cuerpo volvió a la normalidad mientras caía y mi cara mostraba sin parangón que aquel acto había generado en mi. Con el pelo ondeando en el cielo y suspendido sobre él, mi espada dejaba caer pequeñas motas de hielo estallido tras estallido. El humo me mantenía en el aire con una imagen solemne y agarré a Nicolás que se precipitaba hacia al suelo pues había perdido su forma de Nick Fury por el miedo a la muerte. 

La horda de pequeños monos humeantes se lanzó hacia el siguiendo su trayectoria y lo golpearon en el suelo sin descanso. Mientras que yo con mi mano diestra agarré a Nicolás en el cinturón como acostumbraba a hacer y con una voz poderosa e irritada desde el cielo grité:

- NUNCA VUELVAS A TOCAR MI COCO - 
smokoff rol
[Imagen: 51pnN8x.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 13576 + 0 = 13576
Energia: 7418 - 1037 = 6381
Espiritu: 3083 - 97 = 2986
#6
Leyenda


Pille al Cocomono desprevenido cuando me lancé con mis patas a agarrar su cabeza, consiguiendo mi objetivo para mi sorpresa y para la del coco, ya que al agarrarle la cabeza su cuerpo se disipó. No pasaron ni diez segundos desde que había agarrado el coco que escuche como el capitán volvía a pronunciar una palabra. "¿Eso debe ser otra de sus técnicas-don?" Me pregunté puesto que el capitán parecía ser como el enmascarado, siempre pronunciabas el nombre de sus ataques en voz alta. Y no fue solo una palabra, muy poco después sonó otra palabra la cual me hizo mirar en esa dirección ya que esta había sonado mucho más cerca.

Al mirar hacía donde había escuchado esta segunda palabra, pude ver como ascendía una pequeña hilera de ¿Esquirlas de hielo?. -¿Qué es ese hielo-don? Con el maldito calor que... ¡Aaaagghh!- Exclamé al verlas, pero no pude acabar la frase, puesto que el capitán apareció delante de mí y me lanzó con espadazo, golpeándome de lleno en el pecho y empujándome para abajo. 

El dolor que sentía era bastante raro, nunca había sentido algo igual, si que había recibido cortes dolorosos, puede que no tanto como aquel pero si dolorosos, pero ninguno de ellos se notaba frio y caliente a la vez. Ese profundo dolor me hizo perder un momento el conocimiento por el shock. 

-¿Donde estoy-don? ¿Este lugar me suena... pero no puede ser que esté aquí-don?- Pregunté en voz alta mientras miraba a mi alrededor y empezaba a reconocer el lugar donde estaba.

Me encontraba en lo que parecía una cueva, las paredes y el techo eran una misma superficie de piedra, de un color gris oscuro. La habitación o espacio donde me encontraba era de un tamaño aproximado de cuatro por cuatro metros, su forma era similar a la de una cúpula circular, menos por una de las paredes, donde había unos barrotes metálicos y una puerta en medio de barrotes también. 

El inmobiliario de la habitación era muy minimalista, en él solo había un retrete, el cual era un simple agujero en el suelo, una pequeña mesa de madera con una silla de madera también y dos colchones en el suelo, estando yo en uno de ellos, en el otro colchón... no me había fijado pero en él se encontraba un hombre mayor el cual reconocí al instante, este me miraba fijamente.
Sin que me dijese nada, pude leer sus ojos, con ellos me decía que había pasado por mucho y que yo era lo suficientemente fuerte para poder con todo aquello, como siempre me decía solo debía levantarme y seguir para delante una y otra vez, que el ganar o el perder no era lo importante, sino aprender de todo lo que se vive en esta vida, de lo bueno y lo malo, de lo fácil y lo complicado. Este me guiño el ojo y me sonrió, lo cual creo un gran brillo, el cual prosiguió de un fuerte dolor en el pecho, obligándome a cerrar los ojos a la vez que me llevaba la mano al pecho.

Cuando volví a abrir los ojos, al principio no supe donde me encontraba, tenía la mente algo borrosa, tarde unos segundos en darme cuenta y recordar donde me encontraba y que estaba haciendo, entonces me di cuenta que me encontraba descendiendo de espaldas puesto que enfrente mío pude distinguir al capitán Ashura manteniéndose en el aire con sus poderes de akuma.
Por mi parte, intente mover mis brazos para frenar la caída, pensando que aun tenía alas por brazos, pero mi sorpresa fue, cuando mi cuerpo había vuelto totalmente a la normalidad. "Mierda..." Pensé al darme cuenta que debía hacer algo para evitar estamparme contra el suelo. Sin darle más vueltas intente moverme en el aire, para dejar de mirar al cielo y poder ver donde iba a caer, cuando lo conseguí ya me encontraba apenas dos metros de altura, me preparé, sabía lo que tenía que hacer, debía evitar el mayor daño posible de la caída y para eso solo se me ocurrió una cosa... 

Al llegar al suelo, apoye mis pies en la superficie, pero no con la intención de quedarme ahí clavado y que mis rodillas recibiesen todo el impacto, lo que hice es aprovechar la inercia del descenso e inclinar mi cuerpo hacía delante solo tocar el suelo, para realizar una voltereta y rodar por él, el fuerte dolor de pecho me impidió realizar esta maniobra perfectamente, lo que me hizo acabar cara al suelo, pero evitando el daño de la caída.

Estando en el suelo boca abajo, noté unos fuertes pinchazos en la espalda. "Mierda... malditos monos humeantes... aún siguen persiguiéndome-don..." Pensé al reconocer el daño provocado por aquellos seres humeantes, después de recibirlos y con una amplia sonrisa apoye mis manos en el suelo, impulsándome para levantarme.

"Este tipo esta loquísimo de verdad ha intentado matarme-don..." Pensé mientras me incorporaba del suelo. -Eres realmente muy divertido capitán, me gusta la gente como tu-don ¡Vavavavavava!- Exclamé con una fuerte carcajada y cara de loco mientras me tocaba el pecho con mi mano izquierda y luego la miraba, estando esta llena de sangre. El mamonazo me había hecho un duro corte, el cual no dejaba de sangrar levemente además de provocarme un dolor intenso e intermitente pero soportable, como si de un corazón se tratase.
Aun con mi mano sangrienta miré al capitán que seguía frotando en el aire y me coloqué en mi posición base de combate, con mis extremidades tanto brazo como pierna izquierda levemente adelantado y las extremidades diestras más atrasadas, reduciendo las zonas dañables en mi pecho, protegiendo ese corte que me había realizado.

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3277 - 2044 = 1233
Energia: 2840 + 14 = 2854
Espiritu: 804 + 0 = 804
#7
El chico había caído. Había sido un buen golpe y para mi sorpresa, aun con la diferencia de fuerzas que parecía bien, seguía de una sola pieza. 

Su pecho congelado por completo, su transformación perdida.

Elevado a 12 metros de altura le miraba desde la distancia, mientras levitaba por la columna de humo que me sostenía y mi espada dejaba caer esquirlas de hielo. 

El ejercito de monos humeantes se movía sin control a nuestros alrededores. 


Cita:
Eres realmente muy divertido capitán, me gusta la gente como tu-don ¡Vavavavavava!

¿Se estaba divirtiendo?... ¿Sonreía en un combate ante mi? Eso me recordó al combate con Yugu, aquella vez, cuando la muerte susurraba sobre mi nuca mi nombre me había sentido más vivo que nunca... 

- Muchacho... - mi voz cortó el ambiente como una espada - ¿te divierte morir? - dije mientras levantaba la espada y lanzaba el ejército de macacos contra él. La horda de 70 macacos se lanzó sin más dilación e impactó contra el sin que pudiera remediarlo. Aquella pregunta era mucho más importante de lo que lo parecía - ¡DIME CHICO! ¿NO TEMES A LA MUERTE? - aunque pareciera una estupidez aquella pregunta guardaba un secreto, un secreto muy importante que dictaría el futuro del chico, la diferencia entre que hoy fuera su último día sobre la tierra, o de que fuera un día más. 

Ese chico tenía algo... Aunque ya había visto a muchos como él caer intentando seguir mi estela. Artur, Gaeru, Kenjo, aquel gyojin que nadaba la tierra... Tantos habían caído intentando caminar a mi lado... El destino del Mushoku es morir y es algo que nunca podremos evitar, todo por conquistar el mundo. Todo por dominarlo. Todo por que el resto del planeta sufra como yo he sufrido. Clavé mi ojo en el chico. 

- Más te vale no temer a la muerte. Por qué voy a matarte - 


smokoff rol
[Imagen: 51pnN8x.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 13576 + 0 = 13576
Energia: 6381 - 1037 = 5344
Espiritu: 2986 - 97 = 2889
#8
Leyenda


Me encontraba mirando al poderoso y temido capitán Ashura desde el suelo, esperando su siguiente movimiento antes de realizar el mío, puesto que sabía o intuía, por lo que había escuchado de su forma de ser y carácter, que habría otro ataque y otro, hasta que uno de los dos cayese derrotado, algo que aunque tenía claro que era evidente que sería yo, no me preocupaba, iba a darlo todo para evitarlo. "Nunca he dudado de mí y ahora no va a ser el momento para empezar con esa mentalidad negativa" Me dije mientras miraba al ser humeante que flotaba en medio del cielo rodeado de un pelotón de setenta monos humeantes.

Ahora que me fijaba mejor, que mi mente se había aclarado gracias en parte al dolor del pecho que sentía, el cual me recordaba que estaba vivo, Ashura portaba el coco que aquel primer mono humeante usaba de cabeza colgada del cinturón. "Seguramente debe ser un objeto muy valioso del capitán, por eso se ha vuelto loco y me a atacado con todo-don..." Sigo diciéndome con una pequeña sonrisa, intuía que había descubierto algo más sobre el capitán al cual no conocía de nada aún, únicamente de lo que había escuchado de otros, cosas que ciertamente podían ser verdad o mentira.

Mientras se dirigía a mí y me preguntaba si me divertía morir, el capitán humeante Ashura levanto la espada. "Ahí viene-don..." Me dije esperando uno de sus ataques, pero el ni se movió los que desaparecieron fueron los setenta monos humeantes. "Mierda... debo proteger el pecho-don..." Me dije encogiéndome y poniendo en cruz los brazos por delante de mi pecho, el cual me dolía aun intensamente. La avalancha de picaduras no se hizo esperar, recibí por todo el cuerpo esas picaduras tan poco dolorosas individualmente, pero al ser tantas se volvían realmente molestas.

Cuando acabaron las picaduras de mono humeantes, que era como me gustaba llamar a aquellos ataques, me incorporé y volví a mirar a Ashura sonriendo. "¿Divertirme morir?¿Temer a la muerte?" Me pregunté con sarcasmo a la vez que flexionaba y centraba mi fuerza en las piernas. -¡No temo a la muerte capitán! ¡Adoro luchar! ¡Sobre todo con gente mucho más fuerte que yo-don! ¡Vavavavavava!- Exclamé con cara de loco y con una amplia sonrisa en la cara mientras saltaba con todas mis fuerzas hacía él, reduciendo la distancia que había entre nosotros y concentrando toda mi fuerza en mi puño derecho le lanzó un fuerte puñetazo a la cara.

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1233 - 337 = 896
Energia: 2854 - 323 = 2531
Espiritu: 804 + 0 = 804
#9
El chico se preparó para atacarme. Movimientos lentos, le quedaba mucho camino por recorrer. Dejé que saltase, le dejé que me impactase y probar sus fuerzas pero... 


Su puño traspasó mi cara desfigurándola, el humo se volatilizó en su mano y no sentí nada de dolor. No tenía haki, claro, si no hubiera derrotado por completo a los monos. Me giré 180º y le vi caer al suelo, detrás de mi y la misma distancia que la que había saltado en primera instancia, por mucho que quisiera el muchacho estaba muy lejos de sus posibilidades, se veía bastante superado por la situación y no podía hacer nada por esquivar mis golpes, ni si quiera los de mi pequeño ejercito personal. Pero había conseguido agarrar a Nicolás, que era algo que me había despertado y me había llamado la atención, pero no era suficiente...

Con una cara de decepción comandé a la horda de monos humeantes que se abalanzaron sobre él golpeándole de nuevo y repitiendo los golpes sobre él una y otra vez. 

- Sin haki... No llegarás lejos muchacho. Lo necesitas para enfrentar a los seres elementales como yo - le avisé, pues necesitaría sin lugar a dudas ser capaz de poder despertarlo si quería ser alguien en este mundo - no necesito ni si quiera moverme para matarte - 

Dije decepcionado. 

- Si esto es todo lo que tienes, estar con nosotros te va a terminar matando - acabé de avisarle - no serás ni el primero ni el último muchacho - 

Entonces, sobre mi mano izquierda una columna empezó a emerger cubriendo por completo mi parte izquierda, ese lado de mi ser se convirtió en mi elemento y todas sus capacidades pasaron a ser las de este. 

- Es hora de que terminemos con esto - me preparé para dejarle fuera de combate. 


smokoff rol
[Imagen: 51pnN8x.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 13576 + 0 = 13576
Energia: 5344 - 1037 = 4307
Espiritu: 2889 - 97 = 2792
#10
"Mierda..." Exclamé cuando mi puño primero y todo mi cuerpo después traspasaron al capitán Ashura. "Se cuales son sus poderes... pero al menos pensaba que iba a poder alcanzarle aunque sea una vez-don..." Seguí pensando mientras descendía de nuevo hacía el suelo.

Al volver al suelo, primero flexioné las rodillas para amortiguar la caída, después giré sobre mi pie derecho 180º para volver a darle la cara al capitán, el cual seguía flotando en el aire. Miré hacía arriba, mientras llevaba una mano a mi pecho donde aun notaba un leve dolor, buscando sus ojos, este me miraba con una especie de decepción en la cara. "Sin Haki... de que me suena esa palabra..." Pensé mientras lo miraba y escuchaba atentamente.

-¡No tengo miedo a morir! No voy a cambiar de parecer, porqué sé que con vosotros puedo hacerme mucho más fuerte-don!- Exclamé mientras flexionaba mis rodillas y volvía a saltar hacía el capitán. -¡No creas que me voy a rendir, hasta que no caiga inconsciente no te vas a librar de mi-don!- Grité mientras ascendía de nuevo hasta el capitán, esta vez antes de llegar a él, noté de nuevo el ataque de los monos humeantes, los cuales no conseguí ver como venían hacía mí, pero su daño era pésimo, no impedían que siguiese con mi objetivo.

Cuando estuve a la altura del capitán le lancé una patada circular a la altura de la cintura. "Su cuerpo es de humo, pero el coco ese es físico-don..." Pensé mientras buscaba patearlo, sabía que eso cabrearía al capitán, pero debía demostrarle que no tenía miedo a nada. -No poseo eso a lo que llamas Haki, pero aun así lo voy a dar todo-don- Seguí hablando mientras después de la patada giratoria seguía la inercia de esta para girando 360º lanzar otro puñetazo donde había estado la cabeza del capitán cuando lancé la patada.

OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 896 - 337 = 559
Energia: 2531 - 320 = 2211
Espiritu: 804 + 0 = 804


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