[EVENTO FACCIÓN-REV.] La llama de la Revolución [South Blue]
#11
Kasui

El niño se encontraría bastante agobiado por toda la gente que había a la par que curioso, este dejó todas sus sensaciones de lado para así prestar atención a las palabras de aquel hombre tan interesante, esperaba de corazón que no hubieran más interrupciones mientras este hablaba, frustrándose bastante en caso de que las hubiera. El chico escuchó la descripción de el comandante que era un cerdo, por las palabras y el hecho de que fuera un hombre cerdito, fue uno de sus favoritos, le encantó eso descripción el sigilo y de enterarse de todo y por primera vez en mucho tiempo, sintió que tenía una inspiración o alguien a quien le gustaría o aspiraría a ser como él en cierta parte pues, para el, el sigilo era lo suyo. También le llamó la atención aquel tal kisuke, la presentación fue muy distinta a la del resto y algo en él le inspiraba confianza, quizá el era el indicado para guiarles.

Todo esto estaba siendo muy curioso y entretenido pero, en menos de un segundo paso a ser directamente genial para el niño, aquel muchacho, sin comerlo ni beberlo, llegó a presenciar con sus propios ojos lo más épico que habría visto nunca, el hombre tranquilo cambió hasta su voz, cambió totalmente su forma de ser y en un abrir y cerrar de ojos, mucho más rápido de lo que sus reflejos podían observar, el tipo empleó una técnica de garra (lo cual lo haría más épico aún para el niño dinosaurio)  con la que decapito a aquel ciego que parecía ser un traidor. El niño se giró a verlo pues, realmente  aquel tipo estaba un par de sitios detrás de él puesto que estaba en la fila que él mismo encabezaba.

Cuando el niño se giró y vio el la cabeza de aquel hombre separada de su cuerpo este abrió sus ojos como platos, aquello había sido increible, él lo único que sabía hacer era matar prácticamente y no sabía que alguien podía hacerlo de esa manera, para el niño fue demasiado epico, tanto que no pudo evitar dejar escapar un pequeño ruido de emoción mezclado con un leve trozo de risa un dejando escapar un leve “OJOGH”. El niño antes de empezar a reír como un verdadero fan se tapó la boca, y miró al muerto para después mirar a sus compañeros con asombro y fanatismo, su rostro era la de un niño viendo lo más épico que había visto en su vida, de hecho los miró y en su mente trató de decirles con la mirada “habéis visto eso?”

El niño estaba tan asombrado que empezó a temblar de emoción, más cuando aquel tipo se acercó a ellos para recoger la cabeza, de hecho el niño no pudo evitarlo, necesitaba una interacción con aquel “ser superior” cogiendo aquella cabeza de el suelo y dándosela, por primera vez en mucho tiempo aquel rostro inexpresivo mostró asombro real, de hecho nunca había quedado tan patidifuso como en aquel momento y probablemente pocas veces más iban a verle una cara parecida al infante pues, qué coño iba a superar aquel movimiento? Y si lo hacían, ya era consciente de que existía gente con esas capacidades.

El niño le acercó a la bolsa la cabeza del tipo, no sin antes arrancarle un ojo y guardárselo en el bolsillo, quería tener un recuerdo de aquello para toda la vida, además, no había robado nada des de que había llegado. El niño de hecho se looteo un poco al hombre (si no era interrumpido) tratando de guardarse todos los objetos que este tuviera (priorizando el ojo). Si nadie lo impedía así lo hizo hasta que escucho lo de los movimientos, pasando así a colocarse en su posición nuevamente muy avergonzado. ¿Qué le había pasado? Nunca había actuado de manera tan emocional pero, realmente era entendible pues, para ese niño, acababa de ver en persona a Messi meter un gol des de medio campo en el primer partido de fútbol que veía. El niño se colocó en su sitio tras mirar a sus compañeros demorándose en su rostro…alegria? Para así pasar de estar agobiado por el entorno a estar totalmente volcado con la causa. Ser como los superiores…quizá nadie lo sabía pero, en ese mismo instante, la revolución se había ganado todo su corazón y lealtad, aun que eso ni si quiera él lo sabía.

Por cierto, el niño, al cooperar con la recogida de la cabeza del tipo, no dijo ni una sola palabra pues, además de ser muy silencioso, estaba tan asombrado que no era capaz de emitir más que algún leve ruido de amabilidad. Realmente estaba muy avergonzado, él era muy introvertido y no entendía bien cómo había podido llegar a estar en un punto tan emocional. Pero…tan solo era un niño carente de muchas cosas como educación emocional. Por esto mismo, el niño tras darse cuenta de su comportamiento agachó la cabeza para prestar atención esperando no ser muy regañado…aquello no estuvo bien…pero…fue tan épico que ni siquiera se arrepentía. Para el, volvería a vivir ese momento una y otra vez hasta poder ver cada parte de el invisible movimiento de su superior.
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#12
Atributos Personaje
 

Dean seguía concentrado en la figura de aquel hombre cerdo, pues al parecer tenía intención de hablar o dar algún tipo de instrucción, pero eso nunca llegó. Aquello le dio tiempo para poder mirar mejor el lugar y a las personas que estaban alrededor. Era difícil poder hacer un calculo al ojo sobre cuantas personas había congregada en ese gigantesco lugar, pero sin duda más de la que esperaba. En esos momentos se sentía una hormiga en un ecosistema dominado por dinosauros, a priori debería sentirse seguro, pues todos eran parte del ejercito revolucionario, pero el hecho de no poder ver una salida clara lo puso algo nervioso. 

A pesar del sentimiento de incertidumbre que le recorría la columna, el albino seguía con su ya acostumbrada sonrisa, como si se estuviera moviendo por el patio de su casa. No pudo reconocer a nadie más aparte de a Shirohime y Kasui, pero tampoco es que tuviera ganas de hablar o de montar un circo ahí, lo mejor era que cada uno estuviera formado como un cordero más, quizá después de eso se podrían reagrupar.

Mientras seguía mirando por todo el sitio notó que alguien tomó la palabra, su vista de manera inmediata se fue hacia él. Era un tipo de una altura promedio, muy parecida a la suya, pero lo más llamativo era su sombrero que combinaba con su vestimenta a raya. Por unos segundos pensó que ya lo conocía o que al menos ya había visto alguna vez en su vida. ¿Quizá en alguna revista o periódico? daba igual, ahora lo importante era que se presentó formalmente como Alhen Geouis, una de las manos de Elisabeth D. Kaiten, la jefa de todos nosotros... ¿porqué hay gente que tiene esa D. en su nombre? era algo que Dean no se iba a molestar en preguntar ahora mismo, quizá sea un misterio para más adelante. 

Aquel hombre rubio declaró que era la instancia más importante para la causa y solo por la cantidad de gente que había reunida, podía dar fe de ello. Casi de manera instantánea presentó a cada uno de los líderes por puntos cardinales, siendo Porco Ghibli quien más llamó su atención, pues al saber su rango solo un pensamiento se le vino a su mente... Será realmente difícil llegar a preguntarle si es un hombre-cerdo de verdad o es por una fruta del diablo, eso si era una verdadera lástima. 

El ambiente se tornó algo tenso cuando Alhen se acercó a nuestro sector, ya que su tono de voz se volvió más serio y ya era capaz de ver su mirada... Una de pocos amigos. Cuando dijo que tenía un asunto que responder tragó saliva, pues no entendía a qué se refería, pero no parecía ser nada bueno y menos cuando mencionó a un posible traidor. Por suerte el alto ejecutivo del ejercito estaba a varios metros de distancia, por lo que dudaba que se tratare de él o de alguno de los otros dos... ¿verdad? a estas alturas ya empezaba a dudar hasta de si mismo, aún sabiendo que no hizo algo tan estúpido como para traicionar la única causa que lo ha motivado a seguir con vida.


El movimiento fue tan rápido que ni siquiera pudo verlo con detalle, lo que pudo notar es que dentro de todos los hombre y mujeres ahí formados a alguien le faltaba la cabeza. Abrió un poco los ojos ante semejante acción, cuando corroboró que no se trataba de ninguno de sus compañeros pudo suspirar con alivio. - Por algo es uno de los peces gordos. - Con eso entendió que los rangos no eran por simple nepotismo, seguramente aquel hombre podía acabar con el 90% ahí presente, si alguien tan aterrador como él no era el más fuerte ahí... La causa cada vez parecía más probable, lo que le hizo sonreír de manera genuina después de algún tiempo. 

Ahora el rubio tenía la atención de toda la sala y volvió a reafirmar que cualquier que ose traicionar nuestro objetivo, tendrá el mismo destino. Eso alegró a más de uno, pero eso le hizo levantar una ceja a Dean mientras miraba a su alrededor, entre tantas personas ¿habrá más traidores o todos están alineados y convencidos que lo mejor es acabar con el sistema actual? el albino estaba lejos de tener la certeza, pero elegía confiar en que los altos mandos habrían identificado a algún otro que haya querido infiltrarse o hacerse el listo en una instancia tan importante. Aún así, tendrá cierto cuidado a la hora de entregar cierto tipo de información... Por ahora los únicos que le generaban cierta confianza eran los líderes que habían presentado, pero al no conocerlos tampoco pondría las manos al fuego por ninguno. Lamentablemente para él, confiar en alguien era sumamente difícil, por más fuerte o capaz que demuestre ser. 

Luego de limpiar el desastre aquel hombre rubio dio paso a alguien quien hasta ahora no se había dejado ver. Aquello generó aún más expectativa en el albino, quien buscó con su mirada a la persona que diera comienzo de manera oficial con la asamblea, pero sin encontrar nada. Ahora no tenía ningún tipo de duda, estaba ante quizá el momento más importante de su vida desde que escapó de Sorbet, toda la supervivencia hasta ahora tenía sentido para llegar hasta acá, para aportar su grano de arena, para ser una de esas hormigas que termine derribando el castillo, ser una pieza más para que por fin haya un cambio... Quizá la revolución pueda ganar y el brillo en sus ojos demostraba que esa ilusion era genuina. 

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Karmas

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#13
Atributos Personaje


Múltiples personalidades reunidas allí mismo y en ese lugar: Pero de todas las personas no reconoció a ni una. Ya sea porque no les prestó la suficiente atención o cuál era el problema: Shirohime, tan ensimismada en sus ideas era visiblemente incapaz de distinguir los nombres o siquiera las caras de las personas, pero se guiaba por cosas como la voz. Incluso si olvidaba sus rostros y su cara, en su cabeza retenía como sonaba la voz de cada persona y de ese modo poder otorgarles un adjetivo para caracterizarlos, pero de igual modo: Poco importaba. La realeza jamás se equivoca, por eso alguien como ella, llena de gloria y de dignidad, era incapaz de cometer algo tan tonto como un error. La realeza era perfecta e imposible de contrariar, no se le podía llevar la contra y aunque los impuros lo intentasen: Los hados del destino se encargarían de su trabajo.

Allí en ese lugar... estaba el niño, recuerda su voz y su actitud taciturna. Estaba... cree que se encuentra también el otro hombre al que, oh, al recordarlo su corazón se llena de dicha: No es más que su fiel equino. El guardián del destino, incapaz de dejar a su compañera de lucha, lloró lágrimas y soltó gritos de lamento al pensar que estaría lejos de su compañera más preciada, pensaba Shirohime. Toda esa devoción la conmovía. Estaba el hombre cerdo que aún desconoce su nombre y si alguna vez lo dijo no prestó atención, estaba... otro hombre, y se pregunta si lo vio antes o no. Le sonaba familiar. Había una chica también, le parecía encantadora y preciosa, quizás le interesaría formar parte de su nuevo mundo, Shirohime ansía que sí.

Y un hombre conejo. No tiene nada en contra por que ama los animales pero este le generaba cierto... rechazo, había algo en él que le parecía demasiado vulgar como para entablar siquiera una conversación con él: Le generaba la imagen de ser un simple terrorista del montón más que un glorioso caballero del nuevo mundo y además, le parecía muy ruidoso. Tenía una voz rara. No estaba a su favor, además, solamente los verdaderos oradores tienen la capacidad del habla y cree que solamente ella es adecuada para la labor, aquella que guiará al rebaño al nuevo establo de libertad y blancura. Ella y solamente ella podía hacerlo.

Y... había un hombre tigre, este por el contrario le generó buena impresión y la idea de potencial caballero del nuevo destino.

Pero por ahora callaba, no podía soltar una sola palabra de momento. Por ahora.

Cuando llegó una nueva figura a pronunciarse todo lo que hizo o pudo hacer de momento fue escuchar, sin nada más que aportar debido a que por ahora no sabría qué decir al respecto. Al hablar de comandantes, de proezas de guerra o cuentos de hombres o mujeres que se jugaron la vida por uno o más de ello todo lo que pudo hacer fue callar. No tenía nada útil que aportar. Lo único, siquiera que la hizo ponerle la piel de gallina y que su corazón se helara fue el repentino ataque del hombre hacia uno de los que estaba presentes: el cual era de por sí extraño. No juzgaba, no dijo nada y no quería. Porque la sola idea de pensar que se trataba de un traidor logró que sus ojos, antes animados y llenos de color se volviesen opacos y sombríos, fríos, ya no había emoción o la muestra de una persona cariñosa entre sus filas: Shirohime no juzgaba a las personas pero no había cosa que le diera más asco que un traidor. No quería gente así en el mundo nuevo... no la deseaba. Por eso su ceño estaba ligeramente fruncido y su mirada, por un momento, se dirigió al niño.

— Ru-ha... —, habló, ya no pudo contenerse; pero su voz salió seca, amarga, — Niño. Tira eso. Tíralo y quémalo. Pero no lo conserves, no hay nada más asqueroso y vomitivo en este mundo que un traidor... y me da repulsión que un ojo de alguien así pueda tener algo de valor para alguien, así sea mínimo. Alguien así debe desaparecer de este mundo en su totalidad y no volver nunca. Que asco me da. Tengo ganas de vomitar. —, fue enteramente sincera y agria en su forma de opinar, — Es una lástima que haya podido llegar hasta aquí, lo único que espero es que no haya más gente como él en este importante lugar. Ya fue un lujo para él haber muerto de esa forma y en este lugar para él... debió haber muerto mucho antes, pero bueno, a veces la vida es injusta y nos hace convivir con la personificación de la miseria. Estoy harta de la basura como él. —

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⌈ — Diálogo — ☪ “ Pensamiento ” ☪ Narración ⌋

Baúl de los recuerdos
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#14
Shiryūko permaneció inmóvil entre las filas del South Blue mientras la presentación de los comandantes continuaba. Sus ojos azul glaciar recorrieron a cada uno de ellos en silencio, grabando nombres y rostros sin mostrar reacción alguna: Porco Ghibli, Vallerie Dodgers, Gol D. Ick, Kisuke Kageyama y Anna Saoki. Nombres importantes dentro de una organización que apenas comenzaba a conocer.

Entonces llegó el anuncio.... ¡un traidor! No lo podía creer... --¡Aquí con nosotros! Entre gente con causas tan nobles como la nuestra.-- Pensó mientras apretaba su puño. Pero no aparto la vista en ningún momento, ya que sería una falta de respeto y una muestra de debilidad. En su lugar, observó cada movimiento con atención: la forma de colocarse, el cambio de tono en su voz. La tensión recorrió el ambiente, y después ocurrió... La técnica fue tan rápida que apenas pudo seguirla incluso con sus sentidos de mink. Un instante después, el traidor había muerto.

Luego guardó silencio, no había sorpresa en su rostro pero tampoco satisfacción, solo una mirada fría y analítica. -Decisión sensata sin duda- Pensó el mink. Era duro pero comprendía el motivo. Una organización como aquella no podía permitirse traidores. Su mirada descendió un instante hacia el cuerpo sin vida, no sentía compasión ni orgullo, solo la desagradable sensación de que aquella guerra ya había comenzado mucho antes de que él llegara a Baltigo. Cuando el silencio volvió a extenderse por el patio, llevó una mano hasta la empuñadura del Byakuren apoyando el pulgar sobre la guarda, de forma inconsciente. Un gesto tranquilo y familiar, la clase de gesto que hacía siempre que reflexionaba. Después volvió a levantar la vista hacia las cortinas del fondo, si los comandantes estaban allí y la ejecución había sido al comienzo, entonces la persona que estaba apunto de aparecer debería ser alguien aún más importante. --Esto se esta poniendo cada vez mas interesante...-- Pensó jocoso.
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#15
Atributos Personaje


Enderezó su postura cuando la nueva persona aparece, parpadeando, mirando en su dirección, no sintiéndose muy a gusto con la idea de estar a solas sin el apoyo de Mizuki o Kazan en ese momento, ya que en su mente abundaba el pensamiento de que, sin ellos dos, la pelirosa no habría llegado muy lejos, queriendo compartir hasta el último momento de Baltigo con ellos; sin embargo, pareciendo que los habían separado por lugares de nacimiento, no le quedaba más que contenerse, ya que, ¿quién diablos era ella en la revolución para mostrar un desacuerdo con algo de las altas esperas? Nadie lo sabía, una recién iniciada.

Intentó mover la lengua dentro de su boca, al no poder emitir sonidos y buscó pronunciar el nombre de Alhens de esa forma, pero por alguna razón, no salió tan fácil como quiso, sufriendo un pequeño cortocircuito mental durante unos minutos y el nombre de Elisabeth D. Kaiten fue el que más le golpeó, negándose a darle el mismo trato que hizo con el anterior nombre, al ser primero, demasiado largo y al ser la líder, debía de tratarla con más respeto, temiendo que de pronto, se encontrase alguien con poderes de leer mentes ahí, siendo testigo de cada bochorno que Seraphine se metía ella sola, por otro al escuchar lo de detener, el cuerpo de la skypean se tensó, recordando lo que le unió a la revolución, cada humillación, cada azote, cada golpe…

Hizo puños con sus manos, la furia frotando en cada célula de su cuerpo, odio, pero, principalmente, impotencia, que empezó a subir desde la planta de sus pies hasta su cabeza, instalándose como un candado en su corazón, imposible de ser abierta por cualquier llave, ya que el árbol que se nutría de sus emociones negativas sobresalía del hoyo que le correspondía a la llave, siendo un claro mensaje que decía: De aquí no me moveré hasta conseguir su venganza y hasta ahora, una persona de la revolución fue la primera en darle su mano para sacarle de aquel lugar tan horroroso.

Sin poder contenerse, se puso de puntillas, mirando a su alrededor, en su búsqueda. Desde ese entonces, Seraphine no lo había vuelto a ver nunca más; no obstante, tenía la pequeña esperanza de volver a hacerlo, aunque se rindió con rapidez en su búsqueda, mirando a cada comandante que era pronunciado, con una sonrisa en sus labios, gustándole lo que oía, en especial en cuanto a lo de francotiradores y la música, recordando la presencia de su arco y los pasos de flamenco aprendidos de memoria.

Las siguientes palabras del hombre con abanico la hicieron ladear la cabeza con confusión. Ante la palabra "traidor", Seraphine se tensó, de lo más nerviosa, preparándose mentalmente en caso de estallar ahí una pelea y deber defenderse; sin embargo, en un parpadeo, los ojos verdes se le abrieron al presenciar el asesinato delante de ella, sus manos aferrándose a su ropa, recordaba, de una manera vaga, haber conocido a ese hombre en una isla; no obstante, lo que más le golpeó fueron los recuerdos de la muerte de Lana, cómo su cuerpo crujió, reventó, aplastada durante su cruce a Grand Line, las risas de Jari, el casi haber sido vendida como esclava…

Sintió como una mano invisible tiraba de su cabello para hundirla en un enorme pozo negro, sintiendo la imaginaria respiración de la alucinación de su amigo, susurrando varias veces que no iba a sobrevivir, que era una inútil, y tragó saliva, recorriendo las expresiones de los demás, no pudiendo evitar mirar a Kasui con cierta desaprobación al ver cómo reaccionaba a la muerte, quedándose petrificada en su lugar al ver lo que hacía.

Sin poder escuchar las palabras de Shirohime, encontrándose demasiado metida en sus alucinaciones.

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karmas

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[Imagen: RlTqH6C.jpeg]
—[#FF69B4] Escribe | Piensa | Actúa
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#16
El bullicio del lugar, los murmullos, la gente especulando y hablando por doquier aun con las ordenes de los lideres de la revolución de los mares cardinales me tenían emocionado, yo quería quedarme callado, bueno, eso no es cierto, pero lo estaba intentando con todas mis fuerzas, hasta que una presencia alertó a todos, creo que no fui el único, en mi mente resonó su nombre, ¿lo había escuchado? Probablemente sí. —Alhen Geouis— Murmuré y estoy seguro de que cualquiera que viera mi cara podía darse cuenta de que en verdad estaba sorprendido, no me esperaba ver a uno de las personas mas fuertes e influyentes de la revolución.
 
Sin embargo, eso no fue todo, su aura, su discurso, sus palabras, la forma en que se movía, parecía el ser perfecto dando el discurso perfecto, mis ojos lo veían directamente, mis oídos parecían ignorar cada sonido del entorno, aunque no era demasiado, mi nariz solo se enfocaba en su aroma a tabaco, una concentración tan grande al ver a la persona a la que uno admira desde jovencito. —Porco Ghibli del Sur, Vallerie Dodgers del norte, Gol D. Ick del este, Kisuke Kageyama del Oeste, Anna Saoki del grand line. — Repetí como un niño cuando tiene que repetir las palabras de su maestra de literatura. Y en cuanto Alhen se detuvo en frente de la fila en la que me encontraba el corazón quería salirse de mi pecho y tomar vacaciones, pero en el cielo, quería un autógrafo, una foto en den den mushi, un cartel de recompensa con las iniciales de su nombre, hasta una figurita de acción si podía, pero no me atrevía ni hablarle. Aunque sus palabras causaron en mi una sensación extraña, porque había cambiado su tono después de haber guardado silencio, en cuanto mencionó el traidor miré a mi alrededor, como diantres habría llegado un traidor aquí.


[Imagen: Si2ICRD.png]
 
Unas palabras después, un movimiento fugaz pasando por mi lado a una velocidad que ni siquiera pude percibir ni con mis ojos, nariz u oídos, en verdad Alhen esta en un nivel de grandiosidad a la que tengo que llegar, pero será un largo camino por recorrer. La cabeza del traidor fue arrancada de su cuerpo y colocada en una bolsa y con la normalidad de quien simplemente había matado un insecto se regresó a la plataforma en donde había comenzado todo. Ese es el tipo de revolución que necesito, el tipo de revolución por el cual doy mi vida y quería gritarlo a los cuatro vientos, pero eso simplemente estaría en contra de las reglas, así que me aguante, me aguanté con tanto ímpetu que una de mis patas no paraba de golpear el piso con desdén. Es sencillamente complicado, el tener que callarme, y no moverme en absoluto, se volvió a pedir que todo estuviera en silencio sin ningún tipo de interrupciones, algo grande estaba apunto de comenzar y todo apunta a que hoy seremos nosotros los protagonistas y si no habría nadie cerca que me cerrara la boca era probable que me entrara una mosca o cualquier otro animal pequeño porque la sorpresa de todo lo que había pasado se reflejaba en mi mirada, en mi expresión, en mi cuerpo de novato viendo como los grandes hacen su trabajo de manera espectacular sin dudar ni un solo momento, yo sere uno de ellos, sin duda me convertiré en un lider de la revolución capaz de mover este mundo a la libertad absoluta sea con patadas o con mi voz, pero lo lograré. 

Un Salto a la Revolución
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#17
Entusiasmado, Miga Jero se mantuvo saludando a todos los que se formaban a su lado, haciendo uso de sus habilidades seductoras para atraer buena atención. De vez en cuando se aburría y flexionaba un poco sus músculos a modo de estiramiento sin romper la formación, lo último que quería era que le llamaran la atención. A pesar de que destacaba de entre el montón por su tamaño y belleza, sus intentos de socializar parecieron inútiles, por lo que simplemente se quedó allí, ahora aburrido y de brazos cruzados.

Para cuando decidió hablarle al comandante hombre cerdo de su grupo, algo, o más bien, alguien más captó toda la atención del lugar. Su quijada cayó de la sorpresa ante la presentación del relajado sujeto con abanico en mano, era una de las manos de la líder de la revolución. Miga quedó atontado con tal presencia, incapaz de siquiera reaccionar con respecto, ese hombre no solo era importante, sino que también era guapo. Su mirada brillaba mientras veía la presentación y el discurso del superior, era como un niño dando brinquitos suaves por la emoción.

De repente, toda la escena cambió. El tono del sujeto era distinto y ahora se dirigía hacia ellos con panfletos y hablando de un traidor. Miga quedó intrigado, estaba ansioso por ver qué harían con el sujeto, era fanático de la revolución y ver un castigo en vivo sería una experiencia excitante, en todo el sentido de la palabra. Entonces sucedió lo que debía suceder.

En un pestañeo el sujeto que estaba a su lado quedó completamente decapitado, ni siquiera se percató de cuándo sucedió. Otros limpiarían la sangre que le salpicó, pero Miga estaba muy ocupado en otra cosa, presenciar al hombre que cargaba la cabeza del traidor. Estaba tan cerca que pudo ver todos los detalles e imaginarse un millón de cosas.

— Dioooosss que guapooo… — susurró para sí mismo antes de terminar de volver en sí cuando todo el ambiente había vuelto a la normalidad. Miró de reojo el cadáver que estaba tan cerca, preguntándose solo si alguien se encargaría de él. No le dio más importancia y siguió prestando atención, no quería perderse un segundo de las acciones que ese hombre hiciera, quería disfrutarlo todo. 

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#18
Cientos o miles de personas, hombres y mujeres de todas las razas y de todas las partes del mundo estaban reunidos aquí, en la primera asamblea, para dar un paso en dirección al cambio del mundo en su totalidad. Cientos o miles de personas... eran tan difícil concretarlos a todos ellos... saber cuántos eran... y aunque me encantaría poder escuchar sus historias, comprender su dolor, conocer la motivación detrás de sus pasos para querer luchar conjuntamente para abolir la tiranía de los opresores, pero me era imposible tener el tiempo material para poder tener esa conversación con absolutamente todos ellos.
¿Cuántos habría realmente? ¿Qué esperarían de la asamblea? ¿Qué esperarían de mi? ¿Sería suficiente como para poder inspirarlos? ¿Estaba nerviosa? Negué con la cabeza y miré mis manos por la palma y el dorso, alternando ambas posiciones con calma y lentitud fijándome en las líneas y las marcas de las mismas y unas pequeñas llamas rojizas danzando en ellas.

La cabeza de Alhen salió de entre las cortinas llamándome por mi apodo más cercano y sacándome de mis propias preocupaciones, diciéndome que todos estaban ahí a excepción de él. Sonreí cerrando los ojos — El Puño siendo El Puño ¿no? — contesté sonriendo dándole respuesta normalizando la ausencia de una de mis dos manos — Se encargará de que no nos molesten — declaré con seguridad y diversión. Era el hombre más confiable y fuerte que conocía, pero sabía que era un alma completa y absolutamente libre. El día que lo necesitase, estaría ahí, pero mientras tanto sabía que todo lo que hacía era guiado por su corazón, y su corazón era la Revolución en si misma.
Mientras Alhen desaparecía de nuevo, me levanté y alisé mi falda con las manos apagando las llamas que había en ellas y me dispuse a salir a recibir a todos los presentes. Suspiré, introduje las manos entre ambas cortinas y haciéndolas a un lado cada una de ellas emergí hacia el lugar de recepción de discurso que teníamos preparado.




En cuanto salí a escena extendí ambas manos de lado a lado mientras caminaba hacia el frente, recibiendo una ovación y un griterío de júbilo por parte de todos los presentes que aplaudían y silbaban a la vez mientras recorría la distancia hacia el extremo de la zona elevada para estar más cerca de ellos. Al alcanzar ese extremo llevé mis pulgares a mis sienes, el resto de los dedos hacia el techo, con los codos desplazados hacia fuera y saqué la lengua realizando el saludo formal y oficial de los Revolucionarios - idea original de El Puño, por cierto - mientras reía alegremente mostrando mi sonrisa a todos — ¡Qué alegría veros a todos! — declaré sonriendo deshaciendo el saludo y comenzando a saludar mientras los saludos y los gritos se mantenían en el ambiente, pasando así un par de minutos hasta que el recibimiento se calmó.

Alcé el puño izquierdo cerrado al aire para que todos guardasen silencio, y me dispuse a hacer lo que había venido a hacer.
— Gracias a todos por venir — dije con honestidad, elevando el tono para que pudiesen escucharme bajando el puño para dejar la mano relajada al lado de mi cadera — Es increíble ver cuántas buenas gentes se han unido a esta causa, no puedo estaros más agradecida por dedicar vuestras vidas a conseguir un futuro justo e igualitario para todos — e hice una pequeña pausa para mirar y apreciar realmente cuánta cantidad de personas había ahí, deduciendo que no podía llegar a escatimar con exactitud la magnitud de aquellas personas.
— Sé que todos habréis oído hablar de mi, aunque no muchos me hayáis visto hasta ahora en persona... Soy Elizabeth D. Kaiten, nací en Amazon Lilly y actualmente soy considerada la Emperatriz de las Kuja además de la malvada líder de los apestosos maleantes que van contra el maravilloso gobiernoooo uuuuh — dije poniendo tono de falso terror, como cuando intentas asustar a un niño pequeño, y reí llevándome la mano a la boca cubriéndola en parte — Tsutsutsutsutsu — suspiré y volví a adoptar una postura neutral bajando la mano a mis caderas — Alhen ya os ha presentado a todo el mundo de mi círculo de confianza personal, a excepción de la ausencia de un gran amigo que se dedica al trabajo de campo más arriesgado y directo... a quien algún día conoceréis sin duda en persona, le llaman "El Puño de la Revolución", seguro que ya sabéis a quien me refiero — entonces arrastrándose rápido pese a su grotesco tamaño, una serpiente blanca con manchas azules muy obesa se deslizó desde la zona de las cortinas hasta estar cubriendo mi espalda — ¡Y esta es Katsuyu! Mi mejor amiga y mi dietista — me incliné un poco hacia delante con gesto cómplice guiñando un ojo — Se encarga de que coma lo justo y necesario comiéndose todo lo demás ella tsutsutsutsutsutsu — bromeé riendo y negué con la cabeza y la mano volviendo a mi postura anterior — Sólo bromeo, me ha salvado la vida más veces de las que puedo contar... — añadí pasando mi mano por la cabeza de la serpiente que se acercaba a mi costado derecho, con cariño y mimo.

— Hoy es un día histórico para toda nuestra causa, camaradas. Hoy nos reunimos en la isla que fue nuestra primera base y refugio para honrar a los camaradas caídos, para elogiar a los camaradas presentes, y para planear los pasos del futuro. Hoy, me impresiona poder ver cuántas personas estamos aquí reunidas y cuántos de vosotros, vosotras y vosotres habéis decidido dar vuestra vida para construir un mundo sin la tiranía del Gobierno Mundial. El camino de la rectitud está por todos lados rodeado por la avaricia de los egoístas y la tiranía de los hombres malos y hoy, aquí, por fin, establecemos un antes y un después para nuestra causa y tomamos acción de forma definitiva estableciendo unos conceptos y misiones claros en los que vamos a dejarnos la piel, el sudor, la sangre y la vida si hace falta, para poder terminar de decantar la balanza a nuestro favor — el eco de mis palabras llenó la cámara en la que estábamos y resonó varios segundos cuando paré a tomar aire — Desde hoy os hago el juramento que en su momento hice sobre mi propia convicción, un juramento en el que os prometo mi vida si vosotros me prometéis la vuestra para dedicarlas todas juntas para lograr la libertad, la verdad, y la igualdad. Hoy la Armada Revolucionaria por la Liberación del Pueblo dará un paso al frente, y desde hoy NADA SERÁ IGUAL PARA ESOS OPRESORES — finalicé gritando y mientras los expandía a ambos lados de mi cuerpo, convertí mis brazos en mis dos flamígeras alas carmesíes con un sonoro sonido seco de ignición, ampliando la envergadura de mi presencia y haciendo que pequeñas virutas de brasas candentes se esparciesen a mis lados — HOY EL FUEGO DE LA REVOLUCIÓN ARDERÁ CON MÁS FUERZA QUE NUNCA, Y LOS PODEROSOS TEMBLARÁN EN SUS CASTILLOS Y FORTALEZAS SABIENDO QUE SE LES AGOTA EL TIEMPO ¡HOY COMIENZA EL MAÑANA! ¡¡HOY DAREMOS INICIO A LA CAÍDA DEL RÉGIMEN DEL MUNDO!! — grité a pleno pulmón haciendo resonar mis palabras aun más que antes, mientras el zumbar de las lenguas de fuego de mis alas y el brillo de estas mismas mantenían el foco en mi reforzando mi discurso.

Y al terminar, cuando el eco de mis palabras se diluyó en los recovecos de las paredes, el griterío del inicio en mi llegada parecía un susurro en comparación con el ruido que se hacía hoy.
La Revolución saldría de este lugar reorganizada, reubicada, concreta y con sus efectivos enfocados en realizar distintas tareas dependiendo de la zona en la que estuvieran. Las instrucciones eran claras, Alhen podía explicarlo todo a cada Comandante y estos a sus subordinados. Pero mi presencia era necesaria. No podía esperar su lealtad y su dedicación si yo no daba la cara ante todos ellos.





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#19
Atributos Personaje
 

La expectación se podía palpar en el ambiente, pues el silencio reinaba, pero aún así todos los presentes estaban atentos a lo que las cortinas escondían. Por primera vez, Dean iba a conocer a la líder de la organización entera, a quien seguramente tenga los destinos de todos nosotros en sus manos, a quien indirectamente estamos confiando nuestras vidas, quien se supone que nos llevará a cumplir nuestro objetivo. Debe ser duro estar a cargo de algo tan grande como esto, es demasiada responsabilidad para solo una persona, por más que tenga gente de confianza a su alrededor, el ser la cabeza de una organización tan grande, te convierte indirectamente en el responsable de cada muerte, de cada herida, de cada material roto. Es por este motivo, que el albino prefiere trabajar solo y a ser posible no tener a nadie a su cargo, ya suficiente tiene intentando cuidar su vida como para estar pendiente de alguien más. Él está lejos de estar preparado para eso, aunque lamentablemente ha hecho algunos lazos con miembros del ejercito, aquello fue inevitable, pero sabe que en algún momento supondrá un problema. 

Cuando la cortina comenzó a moverse entendió que el momento más importante de la asamblea estaba a punto de empezar. Con todo el "espectáculo" previo, su curiosidad creció de forma abrupta y ya estaba haciendo esquemas mentales de cómo podía lucir quien estaba en la cima de la organización. En un principio se la imaginó con un traje medieval, como si fuera una caballera del castillo más grande, pero rápidamente descartó la anticuada idea. Su segunda opción fue una gigante que llevara un vestido caro, cosa que también deshecho al instante. Luego del cuarto intento cayó en cuenta que era mejor esperar, ya que la duda sería despejada en pocos instantes. 

Los primeros segundos que la vio quedó impresionado por su belleza, pero no pudo analizar mucho más ya que tuvo que taparse ambos oídos con la palma de las manos ante la ovación que recibió la mujer que ahora podía ver que tenía el cabello castaño. Nunca ha estado acostumbrado a las multitudes y mucho menos a este nivel de ruido, por lo que tuvieron que pasar varios segundos antes de adaptarse al nivel sonoro del lugar. 

Ante el griterío no pudo escuchar sus primeras palabras, pero pudo anclarse al discurso cuando demostró su alegría por ver la cantidad de gente que estaba aliada con la causa. Luego de eso se presentó de manera personal... Elizabeth D. Kaiten originaria de Amazon Lily, una isla de la que había escuchado algunos rumores, aunque nunca supo de una emperatriz. Además de la líder del ejercito revolucionario, era la líder de una isla, sin duda estábamos ante una de las personas más importantes del mundo. Al momento de comprender eso, fue que puso toda su atención en las palabras que ella tenía que decir, al igual que hizo toda la multitud presente. 

Tuvo palabras para un tal "Puño de la revolución" de quien poco y nada sabía, pero tenía entendido que era otro de los peces gordos de la organización, a quien supone que en algún momento llegará a conocer. Cuando apareció la serpiente le llamó poderosamente la atención, pues fuera de la diferencia de tamaño entre ambos, aquella serpiente presentada como Katsuyu le recordó a si mismo... Pues en su pueblo de Sorbet solían compararlo con una serpiente albina por su aspecto y actitud. Nunca pensó que alguien vería a una serpiente como su mejor amiga, ya estaba sorprendido con que Shirohime tuviera una, ahora que la misma líder de la revolución valorara tanto a ese reptil le hizo sonreír, por mil y un razones ha preferido no establecer lazos, quizá una de ellas fueran sus inseguridades, pero ya era tema pasado, ahora lo más relevante era la causa y ver caer al gobierno, el resto puede esperar. 

Cuando mencionó que ahora iban a planear los pasos del futuro fue que intentó agudizar sus sentidos para no perderse ningún detalle del discurso y poder comprenderlo a la perfección. Mencionó que a partir de ahora todos nosotros tendremos misiones claras que nos ayudarán a poner fin al reinado del Gobierno Mundial, algo que esperaba con ansias, pues el deseo más grande de su existencia era poder estar con vida cuando el régimen caiga, cosa que siempre vio como un imposible, pero en esta asamblea y ante la jefa dando este discurso es que sus esperanzas comenzaron a crecer, como una primera mecha...

Abrió completamente los ojos cuando sus manos se transformaron en dos alas carmesíes, mostrando a todos los presentes su poder. Dean vio en esto una pequeña muestra de confianza a cada uno de ellos, pues él aún no le ha revelado a nadie el poder que le dio aquella fruta la cual prefiere no recordar por su asqueroso sabor. Finalizó su discurso con un mensaje con el que daba inicio la caída del Gobierno Mundial... El inicio de su propio sueño que era compartido por muchas más personas de las que hubiera imaginado. 

El griterío que se formó tras esto fue descomunal, mucho más intenso que cuando Elizabeth se presentó, pero esta vez no le molestó. Si bien no se sumó gritando ni alentando si mostró el mismo entusiasmo que todos a su alrededor alzando su puño derecho con una sonrisa llena de convicción, pues de aquí su lealtad y compromiso con la causa estaba más reforzado que nunca.

Miró a su alrededor y todos estaban emocionados, cada uno lo demostraba a su manera, pero no había dudas que la causa tomó una nueva fuerza. -
Espero que puedas ver esto, donde quiera que estés... - Dijo para si mismo, aún sin poder escuchar su propia voz, esta vez las palabras salieron con un sentimiento que lleva mucho tiempo reprimiendo. Sabe que no es el momento de ser emotivo ni sensible, pero esta es su manera de conectar con lo que la líder de la revolución acaba de gritar a los cuatro vientos, es su tonta manera de declararle una guerra personal al sistema que le quitó todo.
Luego de esto estaba seguro de una cosa, el mundo como lo conocemos está a punto de cambiar.

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#20
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Después de que alzara la palabra no prestó atención a nada más. Si alguno de los demás presentes llegaron a alzar la voz ella por desgracia desconoce lo que pudieron haber dicho en ese lapso de tiempo en el que su voz dejó de ser amigable para aquellos que la conocían de antes. Para quiénes no... esa era la primera cara que mostraba la rubia para los demás: La de una persona que demostraba rechazo y asco hacia el solo concepto de la traición. Detestaba, aborrecía y le daba ganas de vomitar la idea de que hubiese un sólo traidor entre sus filas: Sea quien fuese, no le importaba, ya que en sus ideas e ideología no concebía la existencia de alguien así para el mundo que ella deseaba crear: Libre de esas ataduras injustas que el gobierno actual promovía mediante leyes que solamente los beneficiaban a ellos.

Para ella esto no era una cruzada simple. Aunque en su cabeza la disfrazaba con mitología y banderas ondeando: Para ella esto representaba la sola posibilidad de cortar con esto de raíz. No le importaba si tuviera que derrocar al gobierno actual para eso: Ella en su cabeza pensaba que podía hacer del mundo un lugar mejor. Pero no hay orden sin una figura de autoridad. La completa libertad es una mentira y un cuento que solamente un tonto se creería.

Para que haya paz... debe haber autoridad. Y ella puede ser esa autoridad.

Es un camino muy arduo y en el que seguramente le tome muchos, muchos años llegar. Pero no está sola. Tiene a su mejor amiga de su lado, la cual la ha acompañado desde su más temprana niñez.

Después los gritos y las ovaciones llegaron cuando la entrada de la ahora líder de la revolución llegó y ella, en señal de respeto hacia su persona, no hizo más que permanecer en silencio y escuchar todas y cada una de las cosas que pudiera llegar a decir u opinar acerca de lo acontecido en el mundo. Su amiga, Carmen, permaneció tan tranquila como siempre y en postura de análisis mientras los ojos de la rubia estaban puestos en la figura que lo dirigía todo: La líder de todo esto. Pudo ver que se trataba de alguien con una serpiente del mismo modo que ella y que se comportó con amabilidad y una postura lo más cálida posible desde el lugar de un líder hacia todos y cada uno de ellos. Shirohime no pensó y no opinó nada más allá de que si era respetada debía de ser bastante fuerte como para unir mucha gente en una gran fuerza e inspirar respeto: Pudo confirmarlo cuando hizo muestra de... ¿unas alas? Desconoce si simplemente imaginó algo o es producto de la realidad, pero creyó ver unas importantes alas brotar desde el cuerpo de esa mujer, como si quisiese alzar el vuelo. De todos modos, sea parte de su imaginación o no: La realidad es que esa persona era la líder de todo y esto y quisiera o no debía de mantener la compostura ante su presencia nuevamente por el respeto que deseaba mostrar, como cada una de las personas presentes en el lugar y que no deseaban otra cosa que un futuro mejor para todos.

Ella opinaba igual. Pero también pensaba a futuro. La libertad era el camino y la senda a tomar, pero también se preocupaba por el después. Por más que se derroque o se destruya el sistema actual, su postura va de que sin una figura de mando o alguien al que respetar, el mundo se volvería un sitio lleno de bárbaros. En este caso: De piratas. Ella no deseaba eso. Se creía lo suficientemente capaz para llevar las riendas del mundo aún si pecaba de egocéntrica habiendo personas mucho más capaces para la labor que ella, como la mujer que se presentó ante todos como la líder de todo esto.

No importaba ahora. Por que se centró en seguir instrucciones y no decir absolutamente nada de momento: No tenía más motivos y nada le decía que tenía el derecho de abrir la boca como siempre lo hace.

Por ahora...

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