Agradecí que Hasegawa se ocupará de dirigir la obra. No debí ser el único, pues el resto de la división mantuvo el mismo silencio tácito mientras Marietta nos ofrecía las indicaciones pertinentes. Admito que, contrario a Hasegawa y Omuyaga, admiraba aquel despliegue de pompa y gala. Empecé a fantasear con este estilo de vida cuando conocí a la familia Nikolayev. El nivel económico que poseían no era ni de lejos tan elevado como el de Le Chevallier, pero sí lo bastante para garantizar una vida repleta de comodidades. Fue Rose quién me ayudó a aterrizar de aquellas ideas.
Es por eso que, en primer lugar, acepté la copa ofrecida con una sonrisa galante. A pesar de mi absoluto aborrecimiento hacia el alcohol —y la certeza de que no llegaría ni a mojarme los labios—, no quería sobre mí más atención o miradas de las necesarias. No aceptar podría traducirse como una descortesía, o eso pensé. Despedí a sendas damas con un asentimiento de cabeza, una sonrisa y la diestra sobre el pecho.
—¿Dónde vais a ir vosotros?
—Me gustaría recorrer los jardines —respondí, suave y en un tono lo bastante íntimo para que solo mi grupo pudiera escucharlo—. Dicen que aquellos sin invitación aprovechan para reunirse a los alrededores de la mansión, atraídos por el rumor de años pasados, en los que Le Chevallier en persona eligió a una dama de entre la multitud para invitarla a la velada.
Aquella historia me había suscitado múltiples interrogantes. Por ejemplo, la finalidad o motivos por los que habría elegido a tal dama y, en especial, qué ocurrió con ella al acabar la noche. Mi mirada taimada se posó sobre los iris cristalinos de Hasegawa. Quizás no hubo un después. Por mucho que disfrutara de los ambientes de élite, también era plenamente consciente de los juegos que solían traer entre manos. Después de todo, cuando viajaba con Pulmones Negros pude contrastar que la mayoría de la clientela provenía de una alta clase.
—Además, estoy deseoso de contemplar las amapolas que con tanto esmero ha mandado preparar Le Chevallier para su invitado especial —paladeé la última palabra sin apartar la mirada de nuestro capitán, deseoso de que compartiera mi intriga—. Los rumores dicen que esa persona incluso ha tenido que ver en la selección de invitados.
Lo cual me llenaba la cabeza de la posibilidad de que fuera él y no Le Chevallier, el responsable de nuestras invitaciones. Alguien debía querer algo de nosotros. Nuestra división resultaba llamativa por Hasegawa, pero no fue a él a quien le entregaron la invitación. La alta clase no se permitiría un desliz así, por lo que temí que no nos hubieran seleccionado por ser Marines sino por algo que todavía se nos escapaba.
—Deberíamos reunirnos para los fuegos artificiales. Os veré entonces.
Mi atención recayó por completo sobre Hae-won, la sonrisa derretida en los labios.
—Milady, ¿me haría el honor de acompañarme en mi paseo?
Le ofrecí el hombro para que pudiera sostenerse a él. Carecía de sentido ignorar la relación que nos unía, evidenciada por la vestimenta a juego y el modo en que habíamos llegado juntos a la fiesta. Incluso me había resultado atractiva la idea de Nyra, esa de fingir ser príncipes de tierras lejanas, pero prefería no sumar mentiras evidentes de las que pudieran acusarnos de descubrirse las identidades.
Una vez retirados del bullicio, en busca de amapolas o conversaciones indiscretas, dejé la copa sobre un banco de piedra. La miré sin decir gran cosa, con el lápiz recién sacado del bolsillo.
—¿Me permite reservar el primer baile?
Habría llenado todos con mi nombre. Por desgracia, no quería que su cartilla pudiera suponer una descortesía. Una vez recibiera su consentimiento, anotaría el apellido St. George y continuaría con el paseo a la caza de datos de interés.
Resumen
Dimitri toma una de las copas, aunque sin intención de probar ni una gota. Comparte la información recopilada con el resto de la División, entre susurros, y me pide a Choi acompañarlo por los jardines. Su intención es escuchar conversaciones indiscretas o localizar amapolas
Tal vez, entregar su Denden fue una de las cosas más difíciles de hacer. Sin embargo, si algo tiene en claro la dama de cabellos plateados es que, si desea mantener una imagen y dar una impresión favorable, no puede negarse a las indicaciones impuestas y ya conocidas.
Las dos damas que les atendieron al llegar se centran en quien ostenta la más alta jerarquía. Si bien sabe cómo tratar con nobles debido a sus lecciones comerciales al lado de sus progenitores, no deja de ser extremadamente abrumador. Detrás de su máscara se oculta un rostro que mantiene fascinación por el ostentoso lujo que se exhibe ante ellos.
Lo detestaría, de no ser porque sabe que ella jamás llegaría a ese nivel adquisitivo, aún cuando sus habilidades para juntar dinero son encomiables y siempre logra obtener más de lo que realmente debería. La suavidad de su sonrisa es semejante a la tranquilidad de su silencio. Recibir la cartilla dorada perfectamente doblada le genera una alta curiosidad, pero sabe que todavía no puede abrirla.
Acepta la copa, aunque sabe que la tendrá de adorno. Su aversión al alcohol es tal que el solo aroma le provoca una repulsión indignante.
Es en el momento en que las damas dejan de centrar su atención, que observa a la división con medida y cuidada renovación. Ver a Nyra y a Shin interactuar le obliga a contener la incipiente sonrisa que amenaza con salir de sus labios. Kael tampoco se queda atrás en ese centrar enigmático que le hace admirarlo de manera sincera. Cartilla en el pequeño bolso donde guardaba a su Denden, y una copa en su poder. Solo se limita a escuchar las intrincadas palabras de Hasegawa.
Sonríe. Asiente. Entiende. Dimitri había decidido ir a los jardines. Hae-won se iría con él, eso lo tenía demasiado claro.
—Disfrutaremos de la velada en toda su plenitud, estimado —«Tomaremos nota de todo lo que veamos, no te preocupes». Las palabras de Choi dirigidas a Shin cargan un doble significado, sin embargo, las últimas van para todo el grupo—... Hmmm… Ustedes también pásenlo divinamente. Nos veremos para los fuegos artificiales.
Un ligero asentimiento de cabeza le permite despedirse como se debe del grupo en general. Aún así, las palabras dichas por una de las amas de llaves refiriéndose a los lugares que no deberían visitar quedan grabadas en la mente. Hae-won sabe que ese tipo de locaciones, muchas veces, guardan más secretos de los que realmente quisiera atestiguar.
Oído afilado y la mente atenta, mantiene la fachada de una dama de alta sociedad al tomar el brazo de su pareja para caminar junto a él. La joven le extiende la cartilla cuando menciona el asunto del baile, teniendo ella claras sus intenciones respecto a ello. De igual manera, deja la copa de vino en una banqueta con tranquilidad, sabiendo que no puede beber aunque lo deseara.
—El primero y el segundo son tuyos aunque, de ser por mí, te daría todos —La sonrisa que se dibuja en ese momento es genuina. Si pudiera, bailaría solamente con él porque el resto de los hombres le dan urticaria, en el sentido más figurado de la palabra—. Las altas costumbres lo dicen. Ya sabes a lo que me refiero —Si una dama o un caballero está en una relación seria, solo esa persona tiene derecho a bailar más de una pieza con la otra—. Por otro lado, estoy interesada en lo que has contado de las flores. No son mis preferidas, pero sería maravilloso poder verlas. Deben ser ejemplares preciosos.
Lo que a ella también le interesa es obtener chismes, el boca a boca, los rumores y palabras que pueda recordar. Incluso a las personas, sus vestimentas y gestos. Quiere recolectar todo aquello que pueda visualizar y grabar a fuego en su mente para tenerlo en cuenta.
Las crónicas de la princesa guerrera
Resumen
- Hae-won escucha con atención las palabras de las damas que les recibieron. Deja su Denden al cuidado de una de ellas.
- Guarda la cartilla que le había sido entregada en el pequeño bolso donde llevaba a su Denden anteriormente.
- Escucha las palabras de Hasegawa y asiente, diciéndoles a todos que disfruten la fiesta.
- Acepta marcharse junto con Dimitri para ver las amapolas, aunque su objetivo y atención también están puestas en escuchar todo lo que a su alrededor se diga, con tal de obtener información relevante e importante.
Inventario
- Les dejé mi DenDen a las amas de llaves de la mansión.
Contenido Oculto
Giro Giro no mi
Paramecia
2
La Giro Giro no mi es una fruta del diablo que permita a su consumidor ver el interior de las personas y acceder a sus pensamientos o recuerdos.
Especificaciones
La Giro Giro no mi otorga al usuario la capacidad de poder ver y percibir en el interior de las personas, tanto a nivel anatómico como psicológico, como si de una máquina de rayos X se tratara. Para poder hacer uso de sus poderes el usuario deberá juntar la yema de los dedos pulgares e índices de ambas manos, formando así un círculo que deberá poner frente a sus ojos, con las palmas de ambas manos mirando hacia la cara del usuario funcionando, de este modo. Se obtendrá control de la fruta al llegar a 40 puntos en Control de Akuma punto a partir del cuál el consumidor podrá ser capaz de ver a través de la ropa de las personas, viéndolos de este modo al desnudo por un coste de 7 de energía por turno.
Al alcanzar los 140 puntos en Control de Akuma el usuario, además de lo anterior, será capaz de ver perfectamente, en el interior de los seres vivos, a nivel anatómico y orgánico por un coste de 13 de energía por turno.
Al alcanzar los 200 puntos en Control de Akuma el usuario, sumado a lo anterior, será capaz de ver perfectamente, en el interior de los seres vivos esta vez, a nivel psicológico y emocional, por un coste de 18 de energía por turno.
Los poderes de la Giro Giro tendrán un alcance de 1 metro por cada 9 puntos en Control de Akuma.
Control de Akuma: • 40 CA: Podrás ver a través de la ropa de los seres vivos.
• 140 CA: Podrás ver el interior anatómico de los seres vivos.
• 200 CA: Podrás ver el interior psicológico de los seres vivos, accediendo así a sus pensamientos y emociones.
Ventajas:
• Gracias a la primera mejora de la Giro Giro no mi, el usuario es capaz de poder detectar todo el inventario que tenga su objetivo oculto.
• Si el usuario cuenta con el oficio de médico, con el uso de la segunda mejora, será capaz de detectar con suma facilidad enfermedades y dolencias físicas, así como heridas, fracturas...
• Si el usuario cuenta con el oficio de médico, con el uso de la tercera mejora, será capaz de detectar con suma facilidad enfermedades y dolencias mentales.
Debilidades:
• Las habituales en las akuma no mi.
• Con la última mejora, aunque se pueda percibir las emociones y pensamientos de los seres vivos, no se podrá utilizar esta habilidad para anteponerte a acciones bélicas tal y como podría hacer los niveles medio y avanzado del Kenbunshoku Haki.
Código: giro
Karmas
- Belleza.
- Sentidos aumentados: vista y oído.
- Memoria eidética.
- Adinerado | Rico | Buena familia.
08-06-2026, 01:44 AM (Última modificación: 08-06-2026, 01:30 PM por Kibai.
Razón: Correcciones ortográficas menores
)
Todos los marines de la División 75 cumplen con el debido protocolo de vestimenta, siendo cordialmente recibidos por el ama de llaves de Le Chevalier, la cual les da la bienvenida y, tras comprobar sus invitaciones, aleccionarlos acerca del protocolo de listas de baile y de los horarios de la fiesta, deposita los Den Den Mushis en los terrarios preparados a tal fin y les permite el acceso. Su hermana gemela, Marietta, les ofrece el cóctel de bienvenida, el cual es recogido por todos los miembros excepto por Shin, lo cual levanta una mirada de desaprobación intercambiada entre Pia y Marietta, la cual es percibida por Kael, Dimitri y Choi, pues el negarse a recibir un obsequio de bienvenida se suele considerar como un gesto de rivalidad directa contra el anfitrión del evento. Sin embargo, los buenos modales de ambas limitan el suceso a ese intercambio de miradas, al menos por el momento...
El resto de los miembros de la División recogen asimismo sus copas, y acto seguido, tras haber atendido a las sugerencias de Marietta de las actividades que están siendo realizadas en la fiesta con anterioridad al brindis, toman caminos separados, con ánimos de explorar varios sectores diferentes de la mansión.
Shin - Nyra
El joven y la humink se dirigen hacia el salón principal de la mansión, con el objetivo de esta de observar y probar la cata gastronómica de la cual Marietta les ha hablado tan entusiasmadamente. Tras cruzar las grandes puertas de entrada a la mansión, se encuentran con un espectacular recibidor, tan iluminado que parece ser pleno mediodía, perfumado con numerosas guinarlas florales y amenizado con el sonido de un quintento de músicos que interpretan una melodía agradable desde una de las esquinas.
Todo el recinto, de aproximadamente unos cuarenta metros de ancho por otros veinte de largo, esta ocupado por pequeños grupos de asistentes, muchos de los cuales sostienen unas cucharas de cerámica blanca, la mayoría vacías, pero algunas aún con una pequeña esfera de colores en ella. Justo enfrente de ellos, ven como una niña se lleva alegremente la cuchara a la boca, mordiendo la esfera y casi al instante saltar de alegría y pedirle a una mujer que la lleva de la mano si pueden ir a por otra.
Al fondo del recibidor, tras una mesa rectangular cubeirta de un mantel tan blanco que casi refracta la luz, un hombre vestido con una chaquetilla negra de chef se afana en colocar varias esferas que va extrayendo de un cuenco en las cucharas de cerámica dispuestas ante él. Varios curiosos observan el procedimiento con gran atención y asombro, pues las esferas son producidas dentro del cuenco, entrando como líquido que el chef introduce con ayuda de una pipeta, solidificándose a los pocos segundos. Al lado del puesto, puede leerse con letras doradas:
Núcleos de Matsuri
creación del gran chef
Ferrano Adriano
A medida que la pareja se acerca, un joven con una máscara de color verde esmeralda se cruza en su camino y, tras hacer una cortés reverencia, se dirige a Nyra.
— Mis diculpas, señorita. Permítame decirle que luce hoy realmente espectacular, los brillos de su vestido harían enloquecer de celos a las mismísimas estrellas. En el caso de que no se encuentre comprometida, me gustaría solicitarle un baile para esta noche.
Otras cuatro personas fueron acercándose a la joven marine: dos chicos más o menos de su edad, un niño de no más de doce años que se puso rojo como un tomate en cuanto levantó la cabeza tras la reverencia protocolaria y un hombre de unos sesenta años que, para sorpresa de Nyra, lucía una oscura melena de león alrededor de su cuello.
Tras finalizar la ristra de presentaciones, Nyra y Shin por fin llegaron hasta la mesa, dónde el chef les saludó con una reverencia, ofreciéndoles dos cucharas con sendas esferas en ellas.
— Aquí tienen, hemos condensado el sabor de varios cientos de pétalos en un elixir que hemos posteriormente gelificado y mezclado con mermelada de rosas para hacer un homenaje a los excelentes cultivos de neustra isla. El resultado es lo más parecido a llevarse un campo entero de flores a la boca. Recuerden meterla entera en la boca y tengan cuidado, la esfera estallará en su boca y se convertirá en liquido en cuanto la muerdan.
Tras la breve explicación, el chef colocó a modo de adorno unas hierbas verdes por encima de las esferificaciones, hizo una nueva reverencia y se retiró a su labor de seguir extrayendo esferas del cuenco, dejando a los dos marines examinando las cucharas de porcelana.
Nucleos de Matsuri
Kael Omuyaga
Kael siguió a unos cuantos pasos de distancia a sus compañeros Shin y Nyra, los cuales, en gran medida por el estusiasmo de esta última, se dirigían rapidamente a al entrada de la mansión. Cuando cruzó su entrada, el marine de pelo azabache se quedó sorprendido al igual que el resto tanto por la profusa decoración de la estancia como por el embriagador aroma que flotaba en el aire.
El marine decidió adoptar un perfil más bajo, aunque no se le escaparon a su percepción los cinco individuos que, con gran cortesía por su parte, se iban acercando a Nyra para solicitar ser inscritos en su lista de bailes para esa noche. A medida que recorría el salón hasta encontrar un discreto lugar para situarse, iba captando diversos fragmentos de conversaciones, la mayoría sumamente intrascendentes, el habitual parloteo vacío de personas tan acostumbradas a mantener su fachada de nobles ante sus semejantes que ya casi han olvidado como expresarse de manera natural y espontánea.
Una vez consiguió llegar al fondo este del salón, enfrente a la mesa blanca dónde el chef preparaba sus creaciones y a por más de cinco metros del grupo de músicos, sus oidos captaron por fin algo que si que despertó su interés. A pocos pasos de él, una pareja de edad avanzada discutía en voz baja.
— Vamos cariño, ya te he dicho que no es para tanto. Si, he perdido unos cuantos cientos de miles de berries, pero no es nada que vaya a perjudicarn...
No es por el dinero! — La exclamación, aunque velada por la máscara que porta la mujer, llega claramente a a los oídos de Kael. — Es la tercera fiesta en la que decides meterte a apostar y pierdes. Como voy ahora a mirar a la cara a mis amigas en nuestras reuniones del club de lectura. No eres más que un...
En ese momento un susurro ronroneante interrumpió la atención de Kael a la vez que notaba como un ligero peso se apoyaba en su hombro derecho y un intenso perfume nublaba su olfato.
— Vaya, esto va a ir para largo, pero no es que sea algo demasiado extraordinario. A esa mujer le gusta demasiado llamar la antención sin que parezca que está deseando montar una escena, es tan típico...
Al otro lado de Kael, tan silenciosa que no la había escuchado acercarse hasta que la había tenido prácticamente encima, una joven daba discretos sorbos a una copa idéntica a las del cóctel de bienvenida. Su figura era esbelta, y aún a pesar de portar un par de estilizados tacones de aguja, su cabeza apenas llegaba al hombro de Kael, dónde se había apoyado con relajación. Una larga y espesa melena de color escarlata encuadraba su rostro, cubierto a medias por una máscara negra con toques en colro bornce. Tras los agujeros, los ojos de la joven, de un color gris acero que parecía atrapar la luz que se reflejaba en todos lados se cruzaron con los de Kael, y el marine pudo notar como parecía que le examinaran con Rayos X.
— No te había visto en ninguna otra fiesta antes, sabes? Al principio pensé que serías alguno de los nuevos guardias de la mansión, por colocarte tan tieso aquí, pero viéndote mejor, no me pareces de esos. Tampoco has entrado acompañado, y obviamente no te interesa demasiado el socializar, como a esos de ahí. —dijo señalando vagamente hacia el salón con la copa.— De modo que eso hace que me pregunte, exactamente qué estás haciendo aquí. Y no me digas que es por la comida, por favor, si quisiera comer flores a bocados, sería una cabra...
Sin despegarse del hombro de Kael, la joven hizo un fingido gesto de desvanecimiento.
— Oh, claro, mis modales, como he podido ser tan descortés... Decir mi nombre en un baile de máscaras sería bastante estúpido, de modo que puedes llamarme simplemente Mirage. Creo que me queda bien, verdad?
Mirage vació lo que le quedaba de copa de un trago y, tras mirar a ambos lados con un gesto de picardía en su cara, colocó estatégicamente la copa sobre una de las manillas de las puertas cerradas que tenían a sus espaldas, las cuales daban a alguna de las otras estancias de la mansión.
— Será interesante ver a quien el destino le sonríe para mal, no crees? En fin, podría seguir hablando, pero debo ir a por otra copa. No obstante... si tienes huecos en tus peticiones de bailes para después podremos vernos...
Finalmente despegándose de Kael con una sacudida de espalda, Mirage se adentró en el salón, despidiendose del marine con una última mirada penetrante y un suave (aunque a todas luces impostado) contoneo de caderas.
Mirage
Dimitri - Choi
Mientras sus compañeros de División se adentraban dentro del salón principal de la mansión, la pareja conformada por Dimitri y Choi Hae-won optó por evitar la aglomeración general en un inicio, y tomaron un desvío, recorriendo el camino emepedrado que circundaba la edificación. Allí encontraron a pocos invitados, la mayoría de ellos jóvenes que procuraban cortejar a alguna joven, esperando entrar en sus listas de baile, y tambien matrimonios ancianos que paseaban cogidos del brazo, disfrutando de la brisa vespertina en vez de quedarse entre las paredes de la mansión.
Aquel paseo hubiese sido una grata experiencia, pues los jardines de Le Chevalier eran hermosos, cuidados con mimo y gracia, y tan bien organizados que todas las flores, arbustos y árboles parecían encajar entre sí con una armonía propia de un cuadro. Sin embargo, cuando Dimitri y Choi llevaban unos minutos de paseo, al torcer hacia la parte trasera de la mansión pudieron ver como una puerta destinada al servicio se abría y dos jóvenes doncellas salían al exterior. Las chicas rondarían los dieciséis o diecisiete años, y vestían con el atuendo del servicio que ambos marines ya habían visto con anterioridad. Tras cerrar la puerta tras de si, ambas caminaron apresuradamente hacai uno de los bancos, ignorantes de la cercanía de Choi y Dimitri.
— Arianne, en serio, tienes que pedir que te dejen atender la sala de la partida, ese hombre es... increíble. — decía de ellas, mientras se abanicaba el rostro claramente ruborizado. — Cuando entré, me miró, y al momento hizo callar a todos los de la mesa solo con un gesto de la mano y me invitó a pasar para que dejase lo que habían pedido. Incluso me tomo de la mano cuando deje la bandeja para agradecerme mi labor y me dijo que estaba hermosisima. Por poco me desmayo allí mismo, que vergüenza habría pasado...
Su compañera soltó algo por lo bajo que ninguno de los dos marines alcanzó a oír mientras negaba con la cabeza
— A ver Chloe, no te estarás imaginando cosas? Sí, se que el invitado de Le Chevalier tiene fama de ser alguien galante, pero de ahí a lo que me estás contando, no sé...
Chloe cruzó los brazos haciendo un mohín, antes de rebuscar en su manga para sacar un papel doblado con gran cuidado.
— Ah si? me imagino cosas? Y esto que es, entonces? Al poco rato de haber salido de la sala, uno de los sirvientes me ha traído esta nota de parte del salón de la partida. Pensé que sería una lista de peticiones para llevarles, pero escucha...
La chica desdobló el papel con cuidado, antes de empezar a leer.
— Mi estimada dama, para mi será un placer que me atienda en la reunión que tendré después del brindis. Lamento no haber podido hacerle esta petición personalmente, pero la partida de ajedrez abarcaba toda mi atención. No se preocupe por sus otras labores, yo mismo hablaré con Le Chevalier para liberarla de ellas.
Cerrando la nota de nuevo y guardándola como si fuese un preciado tesoro, Chloe encaró de nuevo a su compañera.
— Qué tienes que decir a eso, eh? También son imaginaciones?
Arianne dio un rápido abrazo a su compañera, cambiando el tono completamente.
— Pues que creo que le has gustado! Aunque ten cuidado, ya sabes como son estos nobles... Pero puede que si le sirves bien, te de una buena propina, o incluso que te tome a su servicio!! Te imaginas no tener que volver a los campos de cultivo todo el verano? Sería una liberación, y tu familia viviría mucho mejor, eso seguro. Creo que deberías...
En ese momento, la puerta se abrió de nuevo y una voz enfadada salió del interior.
— Arianne, Chloe, par de vagas! Volved adentro inmediatamente, hay mucho que preparar antes del gran brindis! Si veo que estáis espiando a las parejas otra vez, os mandaré a separar las rosas de los tallos sin guantes!
Las dos chicas se levantaron de un salto y corrieron hacia la puerta entre levas carcajadas, dejando a Dimitri y a Choi solos en aquella sección del jardín, procesando lo que acababan de escuchar.
La Caja de Pandora
Resumen
Resumen? Estáis listos vosotros, a leer
Hides
Nuevamente felicidades habéis acertado, hay hides.
Contenido Oculto
Las esferificaciones contienen la toxina de Amapola del Ajedrecista. Son detectables para aquellos que tengan el Karma de Sentidos Aumentados: Gusto
Contenido Oculto
Debido al gesto descortés de Shin, sus movimientos serán observados por los sirvientes de Le Chevalier a partir de ahora, haciendo inviable su infiltración en ninguna de las estancias o reuniones sin ser invitado
Indicaciones
Desvelo varios de los hides de mi post anterior:
Como se puede ver en la tirada de Discord Aquí mismito un total de 5 hombres se han acercado a Nyra a pedirle un baile.
No llegó a identificar el gesto entre las gemelas, pero si lo hubiese sabido, tampoco habría importado. Prefería imponer la seguridad de su integridad física antes que cometer el riesgo de consumir algo sin conocer la naturaleza genuina del anfitrión, pues proteger a los suyos era el único código que estaba dispuesto a respetar.
Además, Le Chevalier había cometido una falta contra su persona también. Un noble está en los detalles finos, sensibles, y jamás habría omitido al líder de una División marine que pretendía invitar. No le bastaba la excusa de que fue su representante quien cometió aquel error al extender la carta, porque como el propio término especifica, se presentaba en su nombre, por tanto compartían la responsabilidad.
De pequeño le enseñaron modales procedentes de innumerables culturas. Y también, que el respeto es un sendero de doble sentido.
Si un lado se obstruye, pasará lo mismo con el contrario.
Pero ya existiría algún momento donde pudiese ponerse al día con el organizador de aquella velada si al final los rumores del rechazo crecían, por ahora, se limitaría a "disfrutar" de lo que sus sentidos le transmitían, adentrándose en el amplio espacio destinado a la cata gastronómica. Dicha transición sería enaltecida por una más que interesante conversación con Kuroshiro, pero gradualmente sería la propia escena quien ganaría protagonismo.
La música fue lo primero en recibirlos, tan presente como para poder disfrutarla, y sutil, evitando molestar la audición de los asistentes. Todo el ambiente seguía el mismo esquema, el patrón de cálculo constante, donde un guión general moderaba el comportamiento de quienes se entregaban a los placeres de la fiesta. Las decoraciones de guirnaldas florales acompañaban el concepto del fino alimento servido, a disposición de las cucharas de cerámica, algunas en boca de los comensales, otras, aún intactas.
Mientras los observaba, a cada integrante de la cata gastronómica, y obviando la emoción de Nyra, cayó una nueva reflexión nacida desde su memoria, donde el comentario sobre las amapolas y el presunto invitado especial, involucrado en la selección de los asistentes, se abrían paso a través de sus sospechas. Gracias, Georgy. Su desconfianza en los desconocidos seguía tan alta que esa nueva información le hacía danzar sus iris cerúleas con extrema cautela entre el resto de personas, y quizás explicaba el fallo inicial al entregar la invitación.
De todas formas, hasta no recibir algún detonante adicional descartaría esa posibilidad. Le Chevalier parecía sumamente detallista a la hora de elegir a sus asistentes, pero no estaba demás prepararse para algún posible giro de guión.
Lo cierto es que en cualquiera de los casos, preferiría saberlo antes de los fuegos artificiales.
El chef y el goce de la niña se llevan parte de su atención también, detalles llamativos por la presencia de pureza genuina en la sala y por otro lado, un procedimiento elaborado de la afamada cocina gourmet que caracteriza ese tipo de reuniones. E iba a abrir los labios, sin embargo, una interrupción que no llegó a calcular al estar tan atento a los alrededores se presentó ante el dúo, generando que Hasegawa se gire en dirección al origen de la voz frente a ellos.
En ningún momento había soltado el brazo de la chica, y por ello las múltiples peticiones de un baile escarban en las profundidades de su orgullo masculino. En otras circunstancias habría aprovechado para burlarse de manera humillante de todo el mundo, juzgando el hecho de que siquiera se atrevan a considerarse una competencia estando acompañada de él, sin embargo, al observarla de reojo recuerda algo importante.
Parece una princesa, manteniendo un porte que obligaría al mundo a colocarle una pasarela allá donde quisiera pisar, y eso desencadena la pérdida de timidez hasta en los hombres más temerosos. ¿De qué otra forma nacería la valentía, sino? Inclusive él mismo se le habría acercado en un mundo alternativo donde no la conociera, pues parecía ser el centro de gravedad de la sala.
Pero aunque quisiera entretenerse admirándola, otros asuntos apremiaban.
—Me temo que ya he comprometido los primeros compases de su noche. Sin embargo, no pecaré de descortés, y me entregaré a los deseos de la dama si ha decidido cambiar de parecer. —se giró a Kuroshiro, luego, les brindó a los hombres una mirada adicional —No sin antes disfrutar de su compañía unos minutos más. —afirmó, haciendo contacto visual con los orbes aguamarinas de la humink —¿Vamos? —aferrado de manera suave a su brazo, se ofreció a continuar la caminata, esperando que lo siguiera. Cuando estuviesen lo suficientemente lejos de los pretendientes, volvería a generar una cercanía a una de las orejas de Nyra, con su torso encarado hacia ella, y su mano libre cubriendo los labios propios.
Susurros, extremadamente bajos. Una vibración agradable a la escucha de tan buena oyente, especialmente si se consideraba la cercanía.
Tonos graves que eran capaces de deleitar a cualquiera que se viera atraída por los hombres.
—Entiendo tu entusiasmo. Te preparaste para ser una princesa, y has superado a cualquiera de las que he leido en libros. —confesó, preparándola para la palabra especial —Pero... tengo un mal presentimiento. Si te quedas conmigo, y sacrificas un poco de la diversión que planeabas, prometo compensarte con el mejor baile que jamás hayas vivido. Eso si al final son paranoias mías, claro está. —una vez confesadas esas palabras, alejaría levemente el rostro, mirándola a los ojos y dedicándole una sonrisa que ella era capaz de reconocer incluso con la máscara.
Le estaba hablando su faceta verdadera, no el noble aplicado que interpretaba.
—La dejaré guiarme en esta ocasión. —aún entrelazando brazos, volvió a girar el cuerpo, ahora hacia la zona gastronómica, con claros indicios que le permitían apoderarse del show a partir de ese momento, siendo ella la experta. —El hambre es un ruido difícil de ignorar. —le recordó lo que le dijo antes de dirigirse a aquella sala, esperando que su privilegiada audición captase palabras indiscretas de comensales distraídos, ahora confiando en el cambio de mentalidad de su acompañante.
La explicación del chef resultó práctica, más no consiguió impresionar a un Shin que mantenía sus pensamientos centrados en otras cuestiones. Lo cierto es que no lo dejó entrever, mostrando una sonrisa entusiasmada, y fijándose en lo que haría Kuroshiro frente a semejante exposición sobre los ingredientes de la receta.
Hasegawa se negaba a consumir cualquier cosa dentro de aquella mansión, y lo simuló con una mirada de apariencia 'enamorada' hacia Nyra.
Let there be light
Resumen
Shin analiza con cuidado y detalle todo lo que le rodea, manteniendo su porte desconfiado por dentro, y un comportamiento digno de la nobleza por fuera.
Ignora debido a razones obvias el gesto de las gemelas, sin embargo no siente ningún tipo de deber hacia el anfitrión de la fiesta, aún rememorando que no fue reconocido como representante de su División por quienes les ofrecieron la invitación.
En la sala de cata gastronómica, elude con cuidado y tacto a los pretendientes de Nyra, y finalmente le hace una advertencia más directa, susurrándole al oído en un tono casi imperceptible, aprovechando su buena audición.
Al final, le permite a Kuroshiro tomar la iniciativa frente al chef. Nuevamente evita consumir cualquier cosa dentro de la mansión.
Karmas totales aplicados en el post:
• Belleza.
• Toque divino.
• Seductor.
• Egocéntrico.
• Valor sentimental.
• Charlatán.
• Oloroso (usa perfumes de buen aroma, caros y distinguibles).
Luces y sombras se mezclan en la sala que llena de lujos acecha en esta sala, y que Kael, familiar cercano, decidía abrazar como su mayor siervo. Es sin duda un momento ideal para demostrar sus capacidades, y sin duda, no hay momento que le resulte más divertido hasta ese instante que conocer la cantidad de pretendientes que la humink, distinguida en su belleza entre todos los presentes, podía llegar a despertar en todos aquellos invitados que, de alguna forma, no acostumbran a ver a un miembro de su raza que sea capaz de resaltar en tan distinguido momento. La sorpresa tan solo resalta ante la ausencia de mujeres con un atisbo de iniciativa que, lejos de invitar al albino, parecen centradas por completo en sus distintas parejas, dejando de lado al joven de ojos celestes.
Kael, por su parte, aún no había encontrado entre todos los presentes invitados a una presa ideal, ni a nadie que se le asemejase, ni que le sirviera en su proceder. Parece dispuesto a ser selecto, más en el fondo tan solo busca un mínimo instante, cualquiera que no fuese a llamar entre exclamaciones la atención de las buenas y malas gentes que allí había presentes. Su deber era permanecer en la oscuridad, recabando toda información que a sus oídos llegara con calma, y eso, tal y como lo es el arte de la pesca, requiere de una infinita paciencia y parsimonia.
La fiesta acababa de comenzar, pero él tenía en su mente cierto deleite que solo sabría describir en ese mismo momento, y por fortuna, nadie en su sano juicio parecía dispuesto a interrumpirle para tal frivolidad. ¿Quién prestaría atención a tan galante caballero en solitario, para una pregunta banal y sin intención certera ninguna?
Conversaciones triviales, intrascendentales, nimiedades del seno del oro, la flora y la nata que ni siquiera podrían despertar el menor atisbo de pasión en su saber llegaron hasta él, por pura desgracia. Aquello era lo común, lo lógico, pues nadie despertaría entre sus conversaciones algo tal que le permitiera deleitar a oídos indiscretos como el suyo sin mantener la guardia alta. Debía optar por los rincones, por salas poco frecuentadas como aquellas en las que invitados distinguidos no podían acceder sin invitación directa y específica. Colarse por dichos pasillos era un acto temerario, pero si al pasar de las horas no encontraba nada que pudiera servirles a ellos, quizás sería momento de pasar a un nuevo acto en tan dignificada obra...
Hasta que por supuesto, el momento llegó, y mucho antes de lo esperado.
— ¡No es por el dinero!
Un mensaje claro, cargado de incordio en una voz perdida en un hilo que roza los nervios aflorantes en su piel. El azabache no pudo sino prestar atención a aquello, ofreciendo la espalda a los susodichos, ofreciendo sus esfuerzos manuales en percibir más por el sentido auditivo por encima de cualquier otro.
—Es la tercera fiesta en la que decides meterte a apostar y pierdes. Como voy ahora a mirar a la cara a mis amigas en nuestras reuniones del club de lectura. No eres más que un...
Es entonces cuando aquel sonido decidió desaparecer en el ambiente, diluirse entre los sonidos que llenaban la estancia para posteriormente desaparecer en un silencio que se había formado en su mente, ofreciéndose tan solo como testigo de aquella invasión de su espacio personal, aquel ataque contra toda su integridad. Un asesinato contra aquel que se sienta en el trono de la monotonía, y un intento de regicidio contra el rey de semblante inexpugnable.
Esa chica, aquella mujer de cabello rojizo escarlata, había atacado uno de sus más valiosos y recónditos secretos sin tan siquiera ser consciente de ello.
Un susurro...y todo el castillo se vino abajo.
— Vaya, esto va a ir para largo, pero no es que sea algo demasiado extraordinario. A esa mujer le gusta demasiado llamar la atención sin que parezca que está deseando montar una escena, es tan típico...
Dulce melodía para sus oídos, el más bello néctar que se podía recoger entre los bosques de la gallardía y la sutileza, un atisbo de cielo reflejado en una miel que tan sólo él recogería en aquel ínfimo momento que tan solo ambos compartirían.
No fue sorpresa ni sobresalto lo que se tornó en el semblante inamovible del marine. Su mente había cambiado, una pequeña chispa que cambiaría su forma de jugar, ofreciéndole mayor valentía, recargada con un atisbo de osadía que sin duda, sabía como diluir formando con ello una mezcla adecuada...y que roza con lo sincero.
Algo que pocos en el planeta serían capaces de comprender en su ser.
Sus ojos entregaron en su mirada un atisbo de profundidad más extenso. Donde ella observaba un iris, el hombre recaba datos de los plateados, cualquier gesto, parpadeo, atisbo de duda, misterio, firmeza o de una mirada ardiente que camelaba los contrarios podían ser información suficiente para elaborar una estratagema adecuada...y aún así, no dudó un solo instante en mover sus fichas.
—Quizás debáis observarme un poco más a fondo para no perderos ningún detalle. Debe de ser esta la primera fiesta a la que asisto pues, ya que de otra forma jamás habría pasado desapercibida vuestra presencia ante mis ojos.—Si ella jugaba con el espacio personal, Kael entregaría su diestra a sujetar la espalda de la contraria, ofreciéndole soporte para mantener aquella postura, facilitándole su teatro de desvanecimiento.—Vuestro "nombre" os acompaña a la perfección, milady. Considero que es el adecuado para que Phantom le ofrezca su primer baile, si tenéis a bien recibirme.—Y con aquella pintoresca presentación, previo a que pudiera separarse, Kael tomó con la diestra el dorso de la contraria, ofreciendo un suave y casto beso sobre la misma en señal de cortesía, respeto...y una pizca de interés.—Permitidme pues reservar con vos un baile en vuestra lista, señorita Mirage. No quisiera perderme tal oportunidad. Tendremos entonces una conversación pendiente para...conocernos adecuadamente.
Ni pudo ni quiso apartar la mirada. Verla desvanecerse alejándose hasta adquirir una nueva copa sería un pequeño momento guardado en sus adentros, un detalle histórico que, entre cada una de las fiestas a las que había asistido, podría permanecer como recuerdo digno que mereciese la pena sobre tanta parafernalia.
Quitó entonces la copa vacía que la dama había dejado sobre el pomo, dejándole sobre alguna mesa cercana para que se la llevasen los de servicio, observando la puerta con intriga. Había ofrecido una cantidad valiosa de su tiempo en una inversión durante horas posteriores, pero cuando por fin tuvo la capacidad de relajarse y devolver la entereza a sus formas...tan solo pudo volver a desvanecerse, entremezclarse con las masas en sigilosa caminata, permitiéndose así, una vez más, buscar entre aquellos invitados alguna figura interesante...y quizás una presa interesante.
Aunque tal vez, había cometido un error en dejar escapar a aquella dama hasta la hora del baile...pero sólo él sabría definir cuáles eran verdaderas prioridades...y cuáles designios contaminados por un sentimiento que parecía imposible despertar en aquel hombre impasible.
Phantom
resumen
Kael observa a Nyra recibir distintas invitaciones, y se alegra por ello. Se adentra en el salón, y trata de prestar atención a las conversaciones que suceden en el lugar. Tras la llegada de Mirage sin ser percibida en su oreja, Kael toma una actitud más atrevida, partiendo de cómo es él. Invita a Mirage a conversar con él más tarde entregándole una reserva en su lista de bailes. Toma la copa vacía de Mirage, la deja sobre una mesa, y vuelve a buscar entre las gentes del lugar como una sombra.
inventario
su copa llena
inventario de Akuma
Poseo un espacio por cada 15 de Ca. Al tener más de 225, poseo 15 espacios de inventario. Cuando dice "Tomaría las cosas que se habían quedado en la sala de entrenamiento", es porque guarda en el interior de la fortaleza el arma y la munición de Dimitri"
Pistola
Objetos bélicos
1
Especificaciones
Requisitos: 5 FUE / 5 DES / 10 PREC
Resistencia: 500
Daño: 10
Escalado: 0,1 DES / 0,4 PRE
Alcance: 15
Unidades de peso: 1
Berries: 5000
Descripción: Un arma de fuego de tamaño pequeño a mediano diseñada para ser disparada con una mano. Tiene un cañón corto y es capaz de disparar proyectiles a alta velocidad.
pistola001
Munición explosiva
Munición
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: 20
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 30000
Descripción: Pack de 5 balas explosivas. Diseñada para causar daño en un área de 5 metros. Esta munición explota al impactar, infligiendo daño a múltiples objetivos cercanos. Es útil para enfrentar grupos de enemigos o estructuras. Cada una provoca 20 de daño elemental.
[Causa daño elemental ígneo en un área de 5 metros de diámetro]
municionexplosiva001
Munición lumínica
Munición
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 30000
Descripción: Pack de 5 balas lumínicas. Contiene proyectiles que liberan una gran luz al impactar, lo que causa el efecto desorientación a todo el que mire directamente en un área de 10 metros. Es una opción táctica para controlar el campo de batalla.
[Causa el efecto Desorientación/Confusión en un área de 10 metros de diámetro]
municionluminica001
Munición perforante
Munición
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: 20
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 30000
Descripción: Pack de 5 balas perforantes. Cargada con proyectiles de punta afilada y precisa, esta munición es especialmente efectiva para impactar objetivos con mayor precisión y penetración. Es adecuada para enemigos con armadura o para realizar disparos a larga distancia. Cada una provoca 20 de daño.
[Ignora un 25% de la Resistencia Pasiva del objetivo y añade 5 metros adicionales al alcance del disparo]
municionperforante001
Shiro Shiro no mi
Paramecia
3
La Shiro Shiro no mi es una fruta que permite al usuario convertir su cuerpo en una fortaleza andante en la que puede albergar objetos o personas.
Especificaciones
La Shiro Shiro No Mi otorga al usuario la capacidad de transformarse en un castillo andante. Con ello, el usuario podrá, desde, introducir a seres vivos y materiales inorgánicos dentro de su cuerpo hasta transformar partes de su cuerpo en las de una fortaleza. No se podrán utilizar los poderes de la Akuma no mi hasta alcanzar 30 Puntos de Control de Akuma, obteniendo así el control básico de la misma, pudiendo comenzar a alojar seres vivos y objetos a razón de 10 de energía por turno y por ser. Para que estos seres entren dentro del usuario con esta premisa, habrán de estar de acuerdo, o tendrán que tener una voluntad inferior al Control de Akuma del usuario. Los seres vivos que se introduzcan en su cuerpo, verán reducido su tamaño por voluntad del usuario a una centésima parte de su altura total, manteniendo sus atributos, una vez atraviesen una capa de energía invisible en forma esférica localizada a un metro del usuario omnidireccionalmente. Asimismo, al salir dichos seres de su cuerpo, recuperaran su tamaño original, sin depender este factor de la voluntad del usuario.
Al llegar a 100 Puntos de Control de Akuma se obtiene control total de la fruta. En este modo, el usuario podrá cambiar cualquier parte de su cuerpo en las de una fortaleza, incluyendo su propio interior, el cuál podrá manipular a su completo antojo por 25 de energía por turno, creando distintas salas según la zona de su cuerpo y decorándolas como guste, haciendo además que estos objetos puedan ser alterados físicamente a voluntad por el usuario. Además, el usuario podrá manifestarse en su propio interior creando una copia de si mismo que actúa de forma independiente a él, manteniendo sus atributos a pesar de ver reducido también su tamaño, por 25 de energía por turno adicional.
El interior del usuario adquirirá una capacidad igual a un espacio por cada 15 puntos de Control de Akuma y, si el usuario cae inconsciente, no mantiene el coste, o ve cortadas sus acciones en un x5 a la Voluntad, saldrán automáticamente de su cuerpo todos los seres u objetos bajos los efectos de su fruta, recuperando su tamaño normal.
Control de Akuma: · 30 CA: Puede convertir su interior en una fortaleza, pudiendo introducir en él a otros seres vivos y objetos. · 100 CA: Puede convertir partes específicas de su cuerpo individualmente en una fortaleza, además de manipular a su antojo su interior, así como manifestarse a si mismo en él.
Ventajas:
• Los atributos, daños y técnicas realizados por las personas resguardadas en el castillo, mantienen sus propiedades a pesar de la disminución de tamaño.
• Puedes controlar las salas, habitáculos, decoración y todo lo que hayas creado dentro de tu fortaleza.
Debilidades:
• Las habituales de las Akuma no mi
• Todo tipo de daño que recibas en el "interior de la fortaleza" realmente es daño que se está haciendo en el interior de tu cuerpo.
• El daño externo que recibes también se manifiesta dentro, por ejemplo si te agujerean el brazo la estancia del brazo tendrá un agujero en la pared.
Lo peor es que sabía que me habías activado el fetiche sin querer, lo tenía clarísimo. Me encanta haber podido rolear a Kael de esta forma; es la primera vez que le pasa, y es muy divertido.
—El primero y el segundo son tuyos aunque, de ser por mí, te daría todos.
Una sonrisa copa mis labios. La muñeca de Hae-won, de la que cuelga la delicada cartilla de baile, todavía descansa sobre mí palma izquierda cuando ella pronuncia esas palabras. Busco su mirada en un encuentro fugaz, que sabe a beso incluso sin necesidad de roce. Al terminar de escribir mi apodo en el primer baile, deslizo el lápiz y ocupo con él también el segundo… y el último.
Tres bailes. Conozco bien las normas de este tipo de eventos como para saber que si de los cinco bailes, un caballero toma tres con la misma dama es una declaración implícita de que están en una relación. Le quedan dos bailes libres, para bailar con nuestros camaradas si así lo desea o husmear entre los entresijos de la alta clase.
Me encantaría besarla aquí mismo, pero debo contentarme con que la yema de mis dedos le acaricien la tersa piel de la muñeca antes de dejarla libre.
—Buscaremos esas flores para que puedas disfrutar de ellas —susurré con voz aterciopelada.
Hasegawa estaba obsesionado con el hecho de que este baile escondería riesgos impredecibles, pero admito que yo tenía cada vez más ganas de evadirme de todo. Disfrutar de la velada, y nada más, se me antojaba bastante apetecible.
Volví a ofrecer mi brazo a Hae-won y retomamos el rumbo por los jardines, ya con la copa de nuevo entre las manos. El paseo también me serviría para localizar senderos, rutas de escapes y puntos muertos en los que pudieran esconderse algún peligro. Pensé que no hallaríamos nada de interés, hasta que llegamos a la parte trasera de los jardines. Allí, dos muchachas que levantaban pasiones cuchicheaban sobre el invitado especial de Le Chevallier.
Fingí contemplar la flora de los jardines junto a mi pareja, como si realmente entendiera sobre el asunto y conversáramos sobre ella. Mis ojos, sin embargo, habían señalado con discreción en dirección a las chiquillas. Ya que no había elemento que me permitiera conocer el nombre o aspecto de tal invitado, grabé en mi memoria los detalles que me fueron posibles sobre Chloe y Arianne.
Una vez regresaron a sus quehaceres, hice lo propio con Hae-won.
—Creo que es hora de deleitarnos con los preparativos interiores —le guiñé en un gesto cómplice. Había que entregar la nueva información a Hasegawa.
Alejados de miradas indiscretas, tras pedirle a Hae-won que me sirviera de cobertura, extraje un pañuelo de tela blanca. Sirviéndome del mismo lápiz que nos habían dado, escribí los datos claves de nuestro hallazgo.
Amapolas para la sala de billar. Tal vez a vuestra acompañante le gustaría verlas. Si gustáis, os puedo acompañar.
[center]~[/center]
El salón principal lucía más espectacular de lo que habría alcanzado a imaginar. Localizar al capitán entre el revuelo de faldas y máscaras no fue una tarea sencilla, por lo que aprovecharía el paseo para tomar buena nota de los detalles de la estancia. Admito que sentí el febril deseo de que el baile diera comienzo. Me preguntaba si las luces —ahora brillantes e intensas como el oro— se verían atenuadas una vez la música nos envolviera.
El problema de las luces deslumbrantes era que siempre afectaba en cierta medida a mis dolores de cabeza.
La copa de bienvenida, aún entre nuestros dedos, me serviría de excusa para eludir invitaciones a otro tipo de bebidas. Imaginé que la partida de ajedrez de la que había escuchado en los jardines tendría lugar también en la sala de billar que nos habían mencionado anteriormente. Una vez por fin localicé a Hasegawa, advertí a Hae-won con un discreto movimiento de cabeza.
—Disculpad que interrumpa vuestra velada. —Esgrimí una sonrisa cortés, de las que imprimían en mi ese aspecto de niño de bien: recto, educado y galán—. Creo que se os ha debido de caer.
Hice entrega a Hasegawa del pañuelo, cuidadosamente doblado. Mis pupilas relucientes al encuentro con las suyas. Esperaba que pudiera interpretar el mensaje. Había más información que quería compartir con mis compañeros, pero en un mundo reinado por frutas del diablo nada garantizaba que estuvieras a salvo de oídos indiscretos.
—Espero que estéis disfrutando del evento. —Miré a Nyra con una sonrisa más suave—. Espero que este caballero haya tenido a bien rellenar vuestra cartilla con más de un baile.
Le dediqué un guiño travieso.
Habría utilizado esa misma frase sin importar con cuál de nuestros compañeros se encontrase, tan solo por ver si el rubor le acariciaba las mejillas. Por el rabillo del ojo, presté atención a la reacción del albino. Lo había visto tan deslumbrado por nuestra compañera, que me preguntaba si movería alguna ficha.
—¿Os apetecería una partida? Tal vez estemos a tiempo de unirnos a alguna —pregunté, rascándome ligeramente el lunar del pómulo.
Un cuento de hadas
Resumen
Anota su nombre en la cartilla de baile de Hae-won: 1°, 2° y 5° baile.
Escucha la conversación de Chloe y Arianne y anota en un pañuelo de seda cierta información en clave.
Mientras pasea por los jardines, intenta detectar rutas de escape o zonas potencialmente peligrosas.
Una vez en el salón principal, avanza con Hae-won hasta Shin y Nyra. Le entrega el pañuelo a Shin.
Sugiere ir a la sala de billar.
Karmas
Belleza
Toque divino
Aura angelical
Voz amable
Enfermo: migrañas
Tic
Sonreí cuando me respondió Shin. ¡Madame! ¡Eso sonaba muy elegante! Además, nos deseó a todos que nos lo pasásemos muy bien. ¡Tenía razón cuando decía que había que recordarlo todo! ¡Estas cosas sólo pasan una vez! Disfrutar, conversar y bailar, ¡qué divertido~!
Sin embargo, su repentino acercamiento me sorprendió. No me alejé, pero mi oreja más cercana a él se sacudió un par de veces de forma irreprimible al tiempo que se me alzaron levemente los hombros y mi cabeza se inclinaba con suavidad más hacia él. ¡El aire al hablarme tan cerca me hacía cosquillitas! Aun así, presté total atención a sus palabras.
¡Así que a él también le interesaban los cotilleos que se pudieran contar!
Pero el primero de ellos llegó de labios de Dimitri. Es la primera vez que estamos en un sitio tan sofisticado, ¿y lo que le apetece es ir a los jardines a mirar a los que se reúnen alrededor? Qué curioso… ¡Oh, quiere intentar adivinar quién será la afortunada de este año, si la hay! ¡Qué divertidooo! Y además desea ver las amapolas de camino. ¿Eran para un invitado especial de Chevalier? Giré mi rostro, ligeramente confundida. ¿Tanto le gustan las flores? ¿Y ha tenido que ver en la selección de invitados? ¿Por qué? Espera, ¿eso nos incluye? Hemos sido invitados el mismo día, después de todo. ¡Qué curioso! ¿Será un conocido de alguno y no lo sabemos? ¡Sería muy divertido e interesante!
Poco después, nos despedimos (o al menos tomé el silencio de Kael como despedida también). Hae-won tomó el brazo de Dimitri y yo sonreí al tomar el de Shin cuando este me ofreció el suyo.
Una vez más alejados del resto, mi atención se centra en mi acompañante. Lo observo de reojo, aún curiosa por el cambio de actitud ante el nuevo escenario, como si, al igual que yo, estuviera interpretando un personaje. Fue entonces cuando habló de nuevo y yo giré levemente mi rostro una vez más. «¿Rectificación?».
Mis iris se ampliaron ante la sorpresa del inesperado recuerdo traído del pasado. Apenas un par de segundos después, una tímida risita nacida del sentimiento de halago. Un breve movimiento de la punta de mi cola acompañó aquel gesto. Sin embargo, por un par de segundos el silencio me invadió. Sabía qué quería decir, pero ¿cómo hacerlo de forma que quedara tan bonita e inteligente? ¡Eres una princesa, Nyra! ¿Cómo lo diría una princesa?
—Sois muy amable —respondí finalmente de forma distinta, pero como había leído que se hablaba en los cuentos. ¿Estaría mal? ¡No, no es momento para dudar!—. Ignoro los detalles sobre la búsqueda de perfección de los artistas, mas he observado suficientes estrellas como para saber que ilumináis de un modo en que sin duda estas os tomarían por una de ellas~.
¡Muy bien, Nyra! Espera, ¿sí? ¿Lo había hecho bien? Aún sonriente, observaba a Shin contenta, pero tratando de analizar su expresión en busca de un gesto de aprobación. ¡Era mi primera vez en un sitio así y quería que todo saliera perfecto! Y, por suerte, con él sentía la confianza tanto de decir lo que verdaderamente pensaba como de poder permitirme cometer algunos errores que pudiera ir corrigiéndome sin que nadie más nos escuchara.
Un último susurro antes de entrar en el salón me recordó la misión de escuchar historias interesantes que poder recordar, a lo que asentí con convicción.
Las enormes puertas de la mansión están abiertas para nosotros, dando paso a un mundo completamente deslumbrante y desconocido para mí hasta el momento: la sala más enorme que había vito en mi vida, una luz que parecía contener el mismo día, el perfume y el color de guirnaldas y la suavidad de una música que podría dar el inicio a cualquier cuento.
Mis pasos se detuvieron un brevísimo instante cuando todos mis sentidos fueron invadidos por tanta novedad al tiempo que mis iris bebían de cada nuevo elemento, sin saber dónde mirar, impresionada por tanta maravilla imaginable.
Recuperé pronto el paso, y mientras caminaba de nuevo, mi atención fue bajando desde aquel techo alto como el cielo, pasando por la deslumbrante decoración y objetos a nuestro alrededor, esta terminó volando entre los diversos grupos de asistentes ricamente ataviados. Sus máscaras y vestimentas eran a cada cual más llamativas, pero más curiosidad me causaban las personas que se escondían tras estas.
La primera en captar mi atención es una pequeña toma una cuchara de porcelana y comerse la golosina más llamativa que había visto en mi vida, redondita y rellena de otras bolitas más pequeñas del color de las flores. Enseguida la observo marcharse pidiéndole a, probablemente, su madre que la acompañara a por una más. La punta de mi cola se agita con suavidad, preguntándome qué sería aquel bocado tan llamativo y a qué sabría para hacer a esa niña tan extremadamente feliz.
Al fondo, en una mesa, el aparente artista de aquella singular creación. ¡Y está haciendo más!
—¿Podemos ir a mirar~? —sugiero a mi compañero con una curiosidad e ilusión similar a la que podría haber tenido la pequeña de antes.
Comenzamos a caminar hacia allí, pero antes de alcanzar nuestro objetivo, un cortés joven con una máscara verde brillante se acerca para dirigirse a nosotros. Espera, ¿es a mí? ¡Dice que daría celos a las estrellas! ¡¿Y quiere un baile?! Mi sonrisa se amplía al tiempo que mi cola se agita a pesar de mis intentos de contener la emoción.
—Vos también lucís muy apuesto; realmente brilláis como una esmeralda —traté de corresponder a su halago con otro usando una voz elegante y tranquila que, a pesar de mis esfuerzos, no terminaba de ocultar la ilusión de haber llamado la atención de alguien en un lugar de gente tan espectacular—. No estoy comprometida, será un placer bailar con vos~.
Dado que aún portaba la copa en mi mano libre, no me quedó más remedio que soltar por un momento el brazo de Shin para poder alcanzar el cartoncito doblado en mi bolsillo y extenderlo cortésmente al desconocido.
Pensé que sería cosa de un momento, pero antes de que el joven terminara de firmar, se me acercaron otros dos más. De nuevo, antes de que estos terminaran de hacer lo mismo cuando se lo concedí, un niño tan valiente como adorable y un caballero mayor de excéntrico gusto se acercaron también.
Por supuesto, no rechazaría absolutamente a nadie aquella noche. Cada dama aquí presente es una princesa y cada varón un príncipe, ¡y todos merecíamos una noche de ensueño que pudiéramos recordar para siempre!
Sin embargo, el inesperado comentario de mi acompañante captó enseguida mi atención. Tras una breve sorpresa por su mentira, mi sonrisa se amplió. ¡También quería bailar conmigo! Pero ¿por qué entonces no lo había dicho antes? ¡Había tenido más tiempo que nadie!
—No he cambiado de parecer, mas se os olvidó inscribiros aquí —dejé caer tendiéndole el cartón, cubriendo su engaño con una posible solución—. Dado que os prometí los primeros compases, podéis apuntar vuestro nombre por encima de la lista —sugerí, refiriéndome al margen superior, donde además gozaba de mayor espacio para escribir—. De ese modo mantendré mi palabra y el resto de la lista puede permanecer como está, pero un número más abajo, si no inoportuna a ninguno de ustedes, caballeros, disculpar el desliz que esta dama ha cometido… —solicité humildemente girándome hacia los cinco varones, asegurándome de no importunar a nadie y que el orden y momento de cada uno quedara claro para evitar confusiones y que por un error alguien pudiera sentirse decepcionado.
Cuando el asunto quedó aclarado y todos los nombres quedaron escritos, guardé nuevamente el cartoncito dorado en el bolsillo y, tras despedirme con una ensayada reverencia (porque sí, había ensayado en mi habitación ante el espejo), tomé nuevamente del brazo a Shin y volví a caminar junto a él.
Ya una vez lejos del resto, se giró hacia mí y volvió a susurrarme igual que antes, volviendo a provocarme las mismas reacciones físicas, incluyendo una nueva sacudida de mi oreja. ¡El aire al hablar me hacía cosquillitas! Sin embargo, a diferencia de antes, la cercanía física era mayor y nos encontrábamos rodeados de desconocidos, lo que provocó que escucharlo desde tan cerca me pusiera un poquito nerviosa… Sobre todo, cuando confesó en aquel tono que había superado a cualquier princesa que hubiese leído en libros. ¿Lo pensaba de verdad…?
Pero aquellos pensamientos se diluyeron con la siguiente revelación. ¿Un mal presentimiento? ¿Creía acaso que la gente podría estar en peligro? ¿Por qué? Aunque me hizo ilusión la sugerencia de compensación, las comisuras de mis labios apenas se alzaron hasta que alejó levemente su rostro y me mostró su sonrisa. Sólo entonces dejé crecer también la mía, ya más tranquila por aquella mirada cerúlea tan segura y confiada que tanto lo caracterizaba.
Aprovechando la cercanía, y creyendo entender finalmente lo que pasaba, yo también respondí.
—Si ves cualquier cosa que pueda ser peligrosa, sacrificaré la diversión que sea necesaria…, pero vamos a intentar disfrutar de la fiesta hasta que haya algo que de verdad pueda ser una amenaza, ¿vale? —susurré en el mismo volumen, cubriendo mis labios a cierta distancia con mis dedos, buscando calmarlo a través de la ilusión y calma en las aguamarinas tras mi máscara—. No dejes que tu familia te arruine el que podría ser uno de los días más memorables de tu vida~.
Sólo entonces retomamos nuestro camino, volviendo a interpretar nuestros papeles ante aquel extraño y maravilloso mundo. Con los brazos enlazados, asentí ante su sugerencia de guiar por una vez al tiempo que, tal y como sugirió, me aseguraba de estar atenta a cualquier conversación a nuestro alrededor. Aproveché, además, para dejar mi copa en una de las mesas de alrededor con la idea de evitar así tener que volverlo a soltar.
Llegamos finalmente ante el chef, a quien ya había estado observando conforme nos acercábamos. Fascinada, analizo ya desde cierta distancia cómo va sacando esferitas de un cuenco para ponerlas en la cuchara con una pipeta, pasando de líquido a sólido de manera completamente misteriosa. ¿¿Qué ingredientes eran aquellos?? ¿¿Qué líquido es el que hay en ese cuenco??
Pero antes de poder preguntarle nada, este comienza a hablar sobre aquellos “Núcleos de Matsuri”, como los llamaba el cartel.
—¡¿Cientos de pétalos?! —exclamo incrédula, arrepintiéndome de inmediato del tono muy ligeramente alto, aunque notorio, que había utilizado sin darme cuenta. ¿A qué podría saber un campo de flores? ¡Y qué instrucciones tan concretas!—. Muchas gracias por su consejo. Probaré una, muy amable~.
Tomo una de las cucharas con mi mano libre y camino un poco para alejarnos unos pasos del lugar, sin querer entorpecer a quien quisiera acercarse para probar también tan curiosa elaboración.
Una vez relativamente solos, sigo las indicaciones y llevo la cuchara a mis labios, tomando aquella colorida y llamativa bolita de un solo bocado. Mis ojos se abren enormemente en cuanto la muerdo. ¡Tuve que beber enseguida! ¡¿Qué era esa sensación tan intensa?! ¡Sabía tanto a flores que realmente las estaba oliendo!
En cuanto terminé de tragar, no pude sino volverme hacia Shin.
—¡Sh…! Shjem, shjem —medio tosí, tratando de disimular. ¡Shin no me ha dicho todavía de qué forma puedo llamarlo! ¡Casi meto muchísimo la pata! ¡Bueno, eso ahora da igual!—. Tienes que probarlo, es realmente como beberse un campo de flores. Nunca he tomado nada que se le parezca ni remotamente, ¡hasta he podido olerlo! ¡Creo que podría recordar este sabor toda la vida! —susurro pretendiendo que únicamente él me escuche, mostrando mi emoción en la voz únicamente por esa razón.
Sin embargo, Dimitri y Hae-won me sorprenden apareciendo antes de que pudiera convencerlo. ¿Se le ha caído un pañuelo a Shin? Lo miré, pero no era el que le regalé. Tenía sentido. Casi no habíamos tenido tiempo para prepararnos, y quizás igualmente prefería mantenerlo guardado para que no se estropeara.
Mientras conversan, yo dejo la cuchara en una mesa cercana donde había otras cucharas ya usadas. Vuelvo a girarme hacia nuestros compañeros justamente cuando Dimitri comentó que esperaba que Shin hubiera escrito su nombre varias veces para más de un baile. No pude dejar escapar una risita. ¡Si él supiera la forma tan rara en la que se habían dado las cosas para que se inscribiera una vez!
—Ignoraba que se pudiera pedir más de un baile —comenté mientras llevaba al bolsillo mi mano para sacar nuevamente el cartoncito y abrirlo ante todos—. En cuanto a la sala que mencionáis, parece ser muy interesante, tengo bastante curiosidad. Por cierto, ¿no deseáis probar una de esas delicias antes de ir hacia allí? Son espectaculares~.
¡El comentario era una muy buena excusa para ver con qué nombre se había inscrito y por tanto por cuál le debería llamar!
Diario de princesa
Resumen
• Nyra escucha la conversación inicial de sus compañeros sin tener ni pajolera idea de que hay mensajes ocultos ahí. Si el tipo relacionado con las invitaciones es un conocido de alguien de la tripulación, querría conocerlo XD
• Nyra interactúa con Shin hasta llegar a la entrada y quedar impresionada por cuanto la rodea.
• Nyra acepta todos los bailes que le proponen y, ante la petición de Shin, no desmiente que ya le haya prometido los primeros compases. En su lugar, le ofrece escribir su nombre por encima, en el margen superior, y se disculpa ante el resto de varones, a quienes conservará el resto de lugares en el mismo orden en el que se le presentaron e inscribieron. (Espera que, dado que ha estado desde el principio dando el brazo a Shin, no se ofendan).
• Nyra responde a las preocupaciones de Shin y le asegura que si algo malo pasa ella va a intervenir, pero también le sugiere disfrutar de la fiesta mientras tanto, porque piensa que quizás está paranoico porque su familia es noble y está en la isla.
• Nyra se toma uno de esos “Núcleos de Matsuri” y sigue (en principio tomando a Shin del brazo) a Dimitri y Hae-won hasta la sala de juegos.
No puede evitar dibujar esa sonrisa, que puede vislumbrarse en la máscara, cuando su acompañante decide anotar su nombre en el último sitio para apartar el baile final para los dos. Sí. Hae-won sabe que él sabe los propósitos del baile, la cantidad y duración de los mismos. Está convencida de que, independientemente de las locuras que la gente planee para esta velada, llevaría un recuerdo hermoso de ella.
Las mascaradas suelen ser lugares intrigantes.
No por nada, cuando pasean por el jardín para contemplar el panorama del sitio, pueden escuchar cuchicheos. Propuestas galantes de caballeros que desean inscribir sus nombres en las cartillas de damas de altura, para pedir un baile en general. Hae-won no es alguien que distinga entre belleza y fealdad, pero le pareció mucho más hermoso ver la lozanía perdida de un amor macerado por los tiempos, al contemplar a personas mayores paseando con sus respectivas parejas. Tal vez nunca pudo valorar esa imagen, hasta ahora.
Sin embargo, escuchar conversaciones es lo suyo en general. Las miradas dibujadas de St. George le permiten vislumbrar con disimulo la situación presente: dos damas hablando del dichoso invitado especial, ese que propuso a una de ellas compartir tiempo de calidad en una locación específica. Sería divertido, si no fuera porque todas las alarmas de la albina se encienden ante la situación. No las mira de manera directa, pero se enfoca en percibir detalles físicos que, seguramente, podrá recordar si tiene disposición de describir lo que ve.
—Creo que es hora de deleitarnos con los preparativos interiores.
—Hmmm… En efecto —La respuesta nace con suavidad, junto a una bonita sonrisa—. Si los jardines presentan este tipo de glamour, estoy ansiosa por ver qué nos ofrece el interior del lugar.
Sostenida por el brazo de su pareja, se dirigen a un nuevo destino. Sabe que hay nueva información que a su hermano de cabello podría interesarle.
* * *
El recato de una mirada conservadora es todo lo que ofrece, con el fin de contener el asombro que ese lugar le genera. El recato de una mirada seria y la barbilla levantada también le permite observar la situación. Deslumbrante. Esa es la única palabra que se le cruza por la mente. Hae-won no dice nada; no habla, debido a que no tiene mucho para decir.
—No puedo esperar a que comience el baile —susurra con un poco de ansia—. Quiero ver qué obras presentarán y cuáles serán las pautas de baile, además de disfrutarlas contigo.
Una vez fueron localizados sus compañeros, la dama sonríe en consecuencia y camina junto a su compañero, sin soltarlo. Hacer esos comentarios acerca de la cantidad de bailes a este par es una apuesta salvaje, aunque no sabe cómo lo tomará Nyra. Supone que Shin conoce las reglas de etiqueta y los protocolos acerca del cortejo en la nobleza.
—Sería divertido unirnos a una, aunque no soy precisamente diestra en ese tipo de actividades —La dama muestra un poquito de pena en su sonrisa—. Tendrán que enseñarme, por supuesto. Respecto de la comida —Hae-won no puede evitar declinar con suavidad—... Lo agradezco, pero no tengo apetito.
Está más interesada en saber el chisme. No puede evitar querer enterarse de lo que susurra el aire galante de una fiesta como esa. No piensa ingerir nada que dispongan dentro de la fiesta hasta que no se cerciore de que no le caerá mal más adelante. La cortesía en sus gestos es real; la sonrisa en su rostro no se ha ido.
Las crónicas de la princesa guerrera
Resumen
- Hae-won, en primera instancia, escucha con disimulo a las damas que hablan del invitado especial del anfitrión de la fiesta.
- Decide acompañar a Dimitri hacia el interior, para encontrarse con el resto de sus compañeros, no sin antes dedicarles un vistazo disimulado a las jóvenes para memorizar sus rostros en caso de ser necesario.
- Al encontrar a sus compañeros, le sigue el juego a su pareja para ver si deciden ir a la sala de billar. Declina con cortesía los alimentos ofrecidos por Nyra.
Inventario
- Les dejé mi DenDen a las amas de llaves de la mansión.
Contenido Oculto
Giro Giro no mi
Paramecia
2
La Giro Giro no mi es una fruta del diablo que permita a su consumidor ver el interior de las personas y acceder a sus pensamientos o recuerdos.
Especificaciones
La Giro Giro no mi otorga al usuario la capacidad de poder ver y percibir en el interior de las personas, tanto a nivel anatómico como psicológico, como si de una máquina de rayos X se tratara. Para poder hacer uso de sus poderes el usuario deberá juntar la yema de los dedos pulgares e índices de ambas manos, formando así un círculo que deberá poner frente a sus ojos, con las palmas de ambas manos mirando hacia la cara del usuario funcionando, de este modo. Se obtendrá control de la fruta al llegar a 40 puntos en Control de Akuma punto a partir del cuál el consumidor podrá ser capaz de ver a través de la ropa de las personas, viéndolos de este modo al desnudo por un coste de 7 de energía por turno.
Al alcanzar los 140 puntos en Control de Akuma el usuario, además de lo anterior, será capaz de ver perfectamente, en el interior de los seres vivos, a nivel anatómico y orgánico por un coste de 13 de energía por turno.
Al alcanzar los 200 puntos en Control de Akuma el usuario, sumado a lo anterior, será capaz de ver perfectamente, en el interior de los seres vivos esta vez, a nivel psicológico y emocional, por un coste de 18 de energía por turno.
Los poderes de la Giro Giro tendrán un alcance de 1 metro por cada 9 puntos en Control de Akuma.
Control de Akuma: • 40 CA: Podrás ver a través de la ropa de los seres vivos.
• 140 CA: Podrás ver el interior anatómico de los seres vivos.
• 200 CA: Podrás ver el interior psicológico de los seres vivos, accediendo así a sus pensamientos y emociones.
Ventajas:
• Gracias a la primera mejora de la Giro Giro no mi, el usuario es capaz de poder detectar todo el inventario que tenga su objetivo oculto.
• Si el usuario cuenta con el oficio de médico, con el uso de la segunda mejora, será capaz de detectar con suma facilidad enfermedades y dolencias físicas, así como heridas, fracturas...
• Si el usuario cuenta con el oficio de médico, con el uso de la tercera mejora, será capaz de detectar con suma facilidad enfermedades y dolencias mentales.
Debilidades:
• Las habituales en las akuma no mi.
• Con la última mejora, aunque se pueda percibir las emociones y pensamientos de los seres vivos, no se podrá utilizar esta habilidad para anteponerte a acciones bélicas tal y como podría hacer los niveles medio y avanzado del Kenbunshoku Haki.
Código: giro
Karmas
- Belleza.
- Sentidos aumentados: vista y oído.
- Memoria eidética.
- Adinerado | Rico | Buena familia.
La musica de ambiente seguia inundando el salón sin resultar demasiado presente, de modo que las conversaciones podían llevarse cabo sin grande sesfuerzos de audición y sin tener que levantar la voz. El servicio, al menos media decena de gentilhombres y doncellas circulaban constantemente entre los diferentes grupos, portando sus bandejas plateadas con relucientes copas y retirando las cucharas de cerámica que se iban acumulando en las mesas a medida que los invitados hacían su paso (en algunas ocasiones, hasta por tercera o cuarta ocasion) por la mesa del chef Ferrano Adriano para degustar la gran creación que el artista había traído al mundo con motivo de la celebración de Le Chevalier.
La expectación inicial y los saludos habituales habían dado paso a la segunda fase de todo evento social que se preciase. Los jóvenes como los que se habían acercado a Nyra charlaban en grupos, retándose animadamente entre ellos a presentarse ante las asistentes objeto de su interés para solicitarles un baile, mientras que ellas, agrupadas también en pequeños cónclaves, intercambiaban miradas y veladas sonrisas, o por el contrario algunas de ellas, cosechando a la vez miradas de reporbación por las asistentes de mayor edad y más tradicionales y otras de admiración por las más jóvenes y aún fuera de la edad apropiada para tales cortejos, se envalentonaban en acercarse ellas mismas hacia alguno de los invitados, volviendo las tornas de aceptar el baile en su favor.
Kael Omuyaga
Tras el encuentro con Mirage, Kael volvió a su rutina de mezclarse entre las sombras. Imitando la conducta del sobrenombre de "Phantom" que le había dado a la joven de cabellos escarlatas, el marine fue pasando de grupo en grupo, procurando escuchar retazos de las conversaciones que se producían a su alrededor. Extrañado, comprobó que la misteriosa joven que había logrado abrir las grietas en las murallas de su castillo con apenas unas palabras aportunamente susurradas no se encontraba en el salón, a pesar de que multiples veces se cruzó con miembros del servicio portando bandejas repletas de copas.
El marine de pelo azabache dedicó un rato a recorrer el salón, hasta finalmente situarse, aún con la copa en la mano, junto a uno de los balcones que asomaban al exterior del salón. Allí, una joven, vestida con un recatado vestido negro sostenía su propia copa con manos temblorosas, mientras otra chica de su misma edad, aunque era complicado de apreciar debido a las máscaras que ambas portaban, le acariciaba el brazo en un ademán de consuelo.
— Vamos, Margaret, no te preocupes, estoy segura de que tu padre conseguirá razonar con ese hombre.
— No lo entiendes... — dijo la chica del vestido negro con una voz que a todas luces luchaba por contener el llanto. — Mi hermano... ese inconsciente habrá bebido más de la cuenta, y ahora es muy posible que debido a su mala cabeza vaya a acabar como esclavo!
— Pero sabes de sobra que tu padre es un gran jugador, de los mejores de la isla como mínimo, incluso puede que el mejor. Si alguien es capaz de recuperar la libertad de su hermano es él.
La joven dio un largo trago a su copa, apretándola tan fuete que cualquiera diría que estallaría en cualquier momento.
— Eso es lo que me da miedo de verdad. Para lograr tener la oportunidad de rescatarle de una vida de esclavitud, ha tenido que hacer una apuesta de doble o nada... Si pierde, deberemos ceder la casa, los terrenos y la licencia de exportación de flores. Nos arruinaremos... Sin duda era lo que ese bastardo buscaba en primer lugar, por eso ha ido a por mi hermano.
La otra muchacha abrazó cuidadosamente a la joven a la que se había referido como Margaret, tratando de animarla, susurrándole en voz demasiado baja como para que Kael siguiese escuchando, aunque sin duda el marine había oído lo más preocupante desde que había entrado al salón.
Margaret
En ese momento, las puertas principales se abrieron, y una gran cantidad de gente pareció agolparse en la entrada, al punto de que Kael solo pudo ver como una cabeza de pelo rojo y una cabeza de pelo del tono del cobre bruñido y una máscara a juego accedían a la estancia.
Por otro lado, al volver la vista, pudo comprobar como la amiga de Margaret había accedido al interior de nuevo, sin duda con la intención de comprobar a qué se debía el jaleo, mientras que la joven de vestido negro aún permanecía en el balcón, abrazándose a si mismas alrededor del pecho mientras miraba hacia el horizonte.
Nyra Kuroshiro
La cuchara de cerámica era tan ligera que parecía casi inmaterial, fruto sin duda de ser totalmente hueca por dentro. Al morder las esferificaciones, un torrente de líquido inundó la boca de Nyra, esparciendo el sabor floral por cada una de sus papilas. Tras tragarse aquel dulce néctar, su primera bocanada de aliento la transportó directamente al centro de un campo de flores en plena primavera, tal y como el chef Adriano le había asegurado.
Sin embargo, apenas había logrado recuperarse de tamaña impresión cuando vio que Choi y Dimitri se separaban de su lado, sin duda en pos de lo que había comentado la joven de pelo plateado acerca de investigar las partidas que se estaban llevando a cabo en la sala de billar. Por otro lado, Shin al fin parecía haber atraído la antención del público femenino, pues se encontraba en su habitual charla que era a medias coqueteo a medias autosatisfacción con un par de jóvenes que se le habían acercado mostrando abiertamente sus tarjetas de baile.
Casi al mismo tiempo, el desarrollado oído de Nyra captó los murmullos a su alrededor.
— Al fin ha aparecido...
— Esta vez no parece traer a nadie con él...
— Desde luego menudas pintas que me trae. Parece que siempre necesita llamar la antención...
— Calla, que ya se acerca...
Los murmullos fueron a apagándose a medida que unos pasos resonaban en las baldosas a su espalda. Una voz barítona carraspeó levemente a espaldas de la joven humink. Cuando esta si giró, vio a un hombre bien parecido, vestido con un conjunto rojo y dorado que brillaba como si tuviese piedras preciosas incrustadas entre los hilos (lo cual era cierto). No parecía aparentar ser demasiado mayor, en ningún caso una edad superior a unos treinta años, a lo sumo. Su rostro deprovisto de barba quedaba oculto a medias por una máscara roja con filigranas de oro y una gema escarlata en el centro. Su cabello era corto y de color del cobre bruñido, y dos pendientes de oro rojo retorcidos en una complicada filigrana colgaban de sus orejas.
Imagen del joven
— Mis disculpas, señorita. No he podido evitar fijarme en que en este momento os encontráis sola... Tal vez podamos ayudarnos mutuamente.
El joven dio un paso más hacia la mink, bajando el tono a medida que giraba su propio lapiz, que no era plateado sino de dorado, en la mano derecha, mientras sostenía una copa en la izquierda.
— Le confieso que llevo esquivando peticiones de baile toda la velada y alguna que otra tarjeta que ha volado hacia mi como si se tratase de una zapatilla de mi difunta abuela, y con mayor precisión si cabe. De modo que, si me concede el honor de dedicarme unos momentos en los que finjamos charlar como conocidos, podré tomar aliento e inventarme un par de excusas para ellas.
Al parecer las palabras del hombre eran muy ciertas, pues Nyra, con cierta dificultad debido a que si repentino interlocutor le sacaba facilmente una cabeza, pudo comprobar como algunas miradas se clavaban en la espalda del joven o se cruzaban con la suya, en una mezcla de reacciones que iban desde la sorpresa y el interés a la envidia y la manifiesta inquina.
El hombre pareció darse cuenta de la dirección de las miradas de la Humink, pues soltó una breve risa, haciendo un ademán con la mano.
— Bah puede ignorarlas, al fin y al cabo, si no me equivoco usted no es de por aquí, así que debe de ser una de las invitadas sorpresa del anfitrión que siempre suelen presentarse para aumentar las comidillas de la sociedad de la isla. No es una jugada muy limpia que digamos, pero supongo que es la manera de mantener siempre la expectación en este tipo de fiesta. La mayoría de los que nos rodean están hartos de verse las caras y criticarse a las espaldas, de modo que lo único que los saca de su insulsa y triste monotonía son estos eventos.
El hombre dio un largo trago a su copa antes de colocarla casi sin mira en una de las bandejas que ciruclaban sostenidas por el servicio a su alrededor. Mirando por encima de la cabeza de Nyra hacia un reluciente reloj de pared que adornaba una de las esquinas del salón, soltó un suspiro, a medias resignado, a medias de agotamiento.
— Lo cierto es que me encantaría quedarme, pero mi padre me matará si no cumplo con mis deberes sociales. Aún así, y a riesgo de abusar mucho de su tiempo, me gustaría pediros un baile para después si es posible.
Con garbo, el joven extrajo una lista como la de la propia Nyra, aunque en esta ocasión era mucho más pequeña, de tal forma que apenas cabía un nombre, y era plateada, no dorada. Tras garabetear algo en ella, se la entregó a Nyra, la cual pudo leer que, en caracteres de un brillante tono púrpura, había escrito el nombre de Carlisle Dumont.
— Lo sé, es raro dar el nombre en un baile de máscaras. —dijo el joven encogiéndose de hombros.— pero digamos que en mi caso, no supondría ninguna diferencia, así que ni me molesto. Señorita, ha sido un auténtico placer. Gracias por su colaboración.
Con una grácil reverencia, el interlocutor de Nyra se retiró, dirigiéndose hacia una de las puertas que partían del salón, dónde un miembro del servicio el estaba esperando con un sobre en las manos.
La Caja de Pandora
Resumen
Resumen? Estáis listos vosotros, a leer
Hides
Nuevamente felicidades habéis acertado, hay hides.
Contenido Oculto
Si Kael se decide a hablar con Margaret, podrá averiguar más acerca de lo ocurrido con su padre y su hermano, avanzando ampliamente en la trama
Contenido Oculto
El papel de la tarjeta que ha recibido Nyra es el mismo que el de la invitación, pero esto solo será detectable por Kael al tener este el oficio de Comerciante.
Indicaciones
No hay indicaciones a mayores por este turno
Aclaraciones
Debido a lo manifestado por Choi, Dimitri y Shin, se pacta su salida de esta aventura, continuando a partir de ahora la misma Kael y Nyra únicamente, y teniendo estos por lo tanto acceso a las recompensas de la misma.
OFF
Lamento mucho que varias de las personas no continúen con esta aventura, pero espero que el resto la sigáis disfrutando muchímo.
19-06-2026, 01:18 AM (Última modificación: 19-06-2026, 01:25 AM por Nyra Kuroshiro.)
¡¿Por qué ninguno quería probar tal maravilla degustativa?! ¡Es una oportunidad única en la vida!
Aún sin terminar de comprender su decisión, seguí a Dimitri y Choi un par de pasos hasta que me percaté de que Shin no me acompañaba. Cuando me giré para ver qué pasaba, me encontré con que unas damas habían quedado obviamente fascinadas con su porte y aura, siendo de hecho estas quienes se acercaron a solicitarle un baile. La imagen me despertó una risita, pero enseguida unas nuevas voces captan mi atención.
¿Aparecido? ¿Alguien que suele ir acompañado y hoy no? ¿Atención? ¿Se acerca…?
Un suave carraspeo a mis espaldas me hace girar el rostro ligeramente sorprendida, preguntándome a quién pertenecerían aquellos pasos que, por haber estado atenta a las palabras, casi me habían pasado desapercibidos.
Mis aguamarinas se encuentran con el cálido oro líquido del joven con cabellos de fuego. El vino de su copa hacía juego con el escarlata de sus ropas y la máscara que enmarcaba su mirada. La encantadora sonrisa me hizo corresponderla con una gemela al tiempo que terminaba de girar mi cuerpo para quedar de frente hacia él.
—No tiene de qué disculparse —negué con suavidad sin apartar mis iris de los suyos—. Ignoro en qué podría ayudarle, pero haré cuanto esté en mi mano.
Mientras me habla, mis pupilas se fijan en el movimiento del lápiz dorado, tan distinto a los que habían entregado a mis compañeros en la entrada. Sin embargo, los dedos de mi diestra viajan pronto a unos centímetros de mis labios cuando una cristalina risita escapa de estos ante la mención de la zapatilla de su abuela en un contexto tan elegante.
—Por supuesto, después de tantas aventuras en tan poco tiempo es normal que necesite un descanso —respondo en idéntico volumen.
Y vaya que si lo necesitaría. Un breve vistazo alrededor me basta para detectar miradas que parecen ir desde la sorpresa y curiosidad hasta la envidia e incluso… ¿es eso rencor?
La risa del joven lleva de nuevo a él mi mirada, captando mi atención con sus nuevas palabras. Al parecer, está habituado a estas fiestas, porque conoce bien la forma de actuar del anfitrión.
—Imagino que para ellos debe de ser aburrido criticar siempre a las mismas personas y estos eventos pueden ser la oportunidad de hablar mal de alguien nuevo. Supongo que me tomaré su atención como un halago~ —bromeo , divertida con la forma tan extraña en la que algunas personas decidían matar el aburrimiento. ¡Con tantas otras cosas que podrían hacer!—. ¡Y pensar que yo venía a hacer amigos! —exclamo con el tono, sin alzar realmente la voz.
Tras un largo sorbo y abandonar la copa igual que hice antes yo, el simpático joven ve la hora y comienza a despedirse, no sin antes pedirme un baile. Mi sonrisa se amplía ante su sugerencia, y mi mano ya estaba yendo hacia el bolsillo cuando es el misterioso desconocido quien sacó su propia tarjeta, pequeña y plateada. ¿Por qué tiene tarjeta, y plateada? ¿Y por qué su lápiz es dorado…?
Tras escribir su nombre, me la entrega y la observo con curiosidad, incluyendo el nombre que memorizo enseguida, escrito en tinta púrpura. ¿No es el mismo color que el de la invitación de la división…? Por un momento pensé que pudiera ser hijo del anfitrión, pero los apellidos no coinciden…
El joven saca sus propias conclusiones sobre mi curiosidad por su nombre, y simplemente asiento ante sus palabras. Ciertamente, por alguna razón todos parecen reconocerlo con facilidad.
—Lo mismo digo, caballero. Le deseo una pacífica noche y que pueda descansar un rato de tantos deberes sociales. Si necesita algo más, siempre estoy dispuesta a ayudar a un conocido. —Después de todo, esa había sido la coartada desde el principio, ¿no?
Tomo suavemente mi vestido para responder con una reverencia a la suya y finalmente comenzó a marcharse. Un vistazo rápido me basta para comprobar que Shin sigue “secuestrado”, y como ya no veo a Dimitri ni a Choi, pienso que lo mejor sería ir yo misma hasta el salón de juegos a ver si los veía allí. Al fin y al cabo, Shin ya sabía hacia donde nos dirigíamos, así que sabría dónde buscar cuando terminara.
Al dirigirme hacia la zona, me percato de que Carlisle está hablando con alguien del servicio, quien tiene un sobre en sus manos. Aunque no me detuve, no pude contener mi impulso de intentar prestar atención mientras voy, sin detenerme ni ir más despacio, hacia la zona de juegos. Tengo muchas ganas de ver si logro captar alguna palabra suelta aunque fuera en la distancia. ¡No puedo evitar tener curiosidad!
Diario de princesa
Resumen
• Nyra conversa con Carlisle Dumont y luego marcha a la zona de juegos. Se guarda la tarjeta de Carlisle en el bolsillo.