Drinking stuff | Pizz Kiitta | PR
#1
Dia 49 del invierno, año 17, hora: Ocaso.

Roshwan isla gelida, cargada de tundra, ambientes hostiles diseñados para forjar a los hombres más fuertes. Donde el invierno resalta y pone a prueba voluntades, corazones, músculos y mentes. Se espera que si un hombre decide venir aquí es para reformarse para ser el mejor. Lo mismo aplica para los Marines, se dice que los soldados que pasan por Roshwan son los más capacitados, los mejores preparados para la acción y para traer justicia como quiere la madre patria. 

En vodka, tierra de destilados y fermentados, un lugar donde el arte de la refinación de bebidas de centeno o remolacha son el verdadero alte. Donde la competencia por obtener el licor más delicioso, amargo o dulce es el tema de discusión. Dentro de la taberna conocida como khoroshiy stul, donde los hombres dejan que sus narices se pongan rojas de tanto beber. Un sitio cálido que le da algo de vida a una isla de invierno tan violenta. 

Buenas mesas, buena madera, iluminación, lo suficiente para ver perfectamente con los candelabros. Hombres de todas las dimensiones beben cuchichean con sus compañeros de mesa. Las conversación que iban sobre eso, licor, cacería, el tamaño del rifle, quien es capaz de atinarle a la diana desde la mesa más lejana sin darle a la mesera. Un ambiente perfecto para descansar como un verdadero hombre. 

El frío de afuera se ve controlado y si estás dentro todo es acogedor. No necesitas vestir ropa especial para preservarte caliente. Pero eso es todo mentira, realmente es que todos se acostumbraron al frío y por eso al entrar a un lugar que impide que te congeles la cola ya es lo suficientemente cálido. Desde la barra se puede ver a las mujeres que llevan múltiples jarras para los consumidores y algunas llevan las botellas que o son verdes o son ámbar para preservar las bebidas. La favorita era una botella verde que no era de vino, pero era de una bebida parece encantar a todos y en la mayoría de las mesas suele existir una. 

Casi nadie ordena comida, las botanas arruinan el sabor del vodka. Muy disfrutable. Lo que parecía ser una el inicio de una noche tranquila y cualquiera en una de las importantes ciudades de la isla. 

bienvenido
  Responder
#2
Hora: Ocaso.
Dia 49 de Invierno
Año 17

El viento helado de Roshwan se quedó afuera en cuanto empujé la pesada puerta doble de madera de la entrada principal del Khoroshiy Stul. Como la mayoría de los habitantes en esta isla, ya estaba acostumbrado a las ventiscas heladas y la nieve, ya que crecí en esta isla, pero el cambio de temperatura al entrar al local se sintió de inmediato. El ambiente interior estaba cargado con el olor dulce y amargo del centeno, el murmullo de los cazadores locales y el calor de las antorchas que iluminaban las paredes de piedra y madera.

Me detuve exactamente sobre la alfombra roja rectangular de la entrada, la cual da la bienvenida a los clientes que concurrían el local, y a la vez dividía los dos sectores de mesas de la taberna. Con movimientos secos y firmes, sacudí la escarcha camuflada de mi pequeño abrigo. Luego, me quité el ushanka blanca, lo sacudí con fuerza para quitarle los copos acumulados y me la volví a colocar, realizando mi ajuste reglamentario constante para que quedara perfectamente derecha sobre mi cabello desordenado. Sin mas demora y con paso firme, caminé rápido hacia la izquierda del pasillo central, dejando atrás la gran piel de oso que decoraba el centro del salón.

Crucé el espacio abierto con una postura recta e impecable, manteniendo la mirada seria y dirigiéndome en línea recta hacia la gigantesca, al menos para mi, estructura de la barra. Al llegar a la barra, ubicándome justo frente al espacio donde el barman atiende y de espaldas a la piel de animal del suelo, mire hacia arriba mientras silbaba, frente a mi aquella estructura era aun mas imponente que vista de lejos, claramente no estaba hecha para mi tamaño, pero eso no era un impedimento para mi. Flexioné mis piernas cortas y di un brinco limpio directo hacia la superficie superior de la barra.

Aterricé de pie sobre la madera pulida, justo a treinta centímetros de uno de los vasos limpios alineados en el mostrador, y me senté de inmediato con las piernas estiradas. Mi enorme cola esponjosa se acomodó detrás de mi cuerpo, manteniéndose plegada cerca mio para no molestar al resto de las personas en la barra.

Carraspeé un poco y largue —¡Oi!— Exclamé con voz firme para llamar la atención del barman, mientras volvía a acomodarme el ushanka que amenazaba con taparme los ojos. —Me traería usted un vasito de juguito de manzana bien frío para reponer las energías tras la patrulla exterior....... por favor—

Mi voz comenzó a sonar cada vez mas bajito. No podía evitarlo, era naturalmente tímido y aunque quisiera imponer respeto, habían cosas que me podían. Como pedir mi vasito de juguito por ejemplo, pipippipipipipi.

Cajita Feliz
  Responder
#3
La barra atendida por un hombre que es tan sereno como lo es observar, con su bigote arreglado por los años, paciencia forjada por su profesión y la excelencia de limpiar perfectamente los vasos hasta dejarlos transparentes. Una barra de madera robusta, funcional, sólida, sin demasiados adornos pues el estilo de taberna es algo rústico. La voz aguda del chiquillo llamó su atención e hizo que la mirada del hombre cambie hacia el pequeño. Una mirada que lo estudia, se da cuenta que solo es un muchachito este Tontatta. 

bartender



Le dió una cálida sonrisa a un con el bigote, no mostraba los dientes, pero era un gesto agradable. Tuvo un “yenesecua” que lo cautivo al toque. Puede que sea su aspecto dominuto, puede que sea la timidez e inocencia que se presentó. — Que tenemos, un pequeño MaRRine. GRRacias por tu seRRvicio muchacho. Esta va por la casa, tranquilo. — El cantinero buscó por unos instantes lo que había tras la barra lo que le tomó un poco de tiempo para poder alcanzarlo. Sacó una copa de Vodka pero lo más pequeña posible, para nuestro protagonista si la ponía boca abajo podría sentarse sobre ella pero era lo más pequeño que pudo encontrar. Servirle ese juguito de manzana frente a él, como quien sirve un whisky puro. Una bebida que no necesitaba hielo pues al tocar el vidrio se notaría lo refrescante y bien temperada que estaba. 


— Esta va por la casa, peRRo no te acostumbres, no me gusta lidiar con borrachos. — Una carcajada. 
carcajada



Una voz cálida como ninguna otra. Tras servirle el buen bartender le buscó tema de conversación. — ¿Cuéntanos un poco muchacho, cómo te trata la fRRía tundra?  Pareces un muchacho muy pRREparado. — Sus palabras elogiaban a una joven promesa en lo que continúa. No solo el bartender estuvo atento a sus palabras. 

Aquel momento cálido duró poco y las sonrisas ocultas entre el vello facial cambiaron a una cara seria. Una barriga empujó la puerta, seguida de un cuerpo que apenas pasaba por la misma. Una cara seria que hizo que todas las personas que entraban por la puerta de inmediato voltearon su vista a los pasos pesados que arrastraban nieve hacia adentro. 
visitante


Un cruce de miradas tenso antes de que el hombre rubio que había hecho un desastre en el suelo bien cuidado, desentonando con la armonía tranquila del lugar. — Así te quería ver yo, utilizando MI RECETA de jugos de manzanas extra especial y extra dulce que no se congelan y se puede tomar frío. Granuja maloliente. — Dijo el hombre con una nariz roja y un aliento etílico inconfundible. Acompañado de un gran barril que dejó caer tras él miraba retador al cantinero local. 

— Sabes que no tienes peRRmitido entrar a mi local, menos en ese estado. Sigue tu camino. — Expresó el de cabellos oscuros. Un choque de presencias desvelaba una incomodidad y un ambiente de competencia. — Sabes que no robé tu receta, llegamos al mismo final, solo que la mía es mejor.—

— NO TIENES COMO PROBARLO GRANUDA. NO DEJARÉ QUE SIGAS ROBANDO MIS CLIENTES Y MI REPUTACIÓN.— Dijo al sacar una jarra de madera de su overol de jean. Golpeando la mesa, la gente de sus asientos se levantó inmediatamente. Preparados para  una posible pelea contra un jefe final. El visitante era tan grande e imponente que ponía a todos de los nervios. Se necesitaba tener a alguien que pusiera el orden y calmara estas tensa rivalidad.

Off
  Responder
#4
El cantinero me miró con una amabilidad que, para ser sincero, me puso un poco incómodo e hizo que se me enrojezcan los cachetes. Agradezco profundamente el respeto a mi uniforme, pero cuando me llamó "pequeño Marine" tuve que morderme el interior de la mejilla para no fruncir el ceño más de la cuenta. Colocó frente a mí una copa de vodka diminuta llena de ese juguito de manzana tan apetitoso. Al escuchar que la bebida corría por cuenta de la casa, de inmediato me puse completamente rígido sobre la barra de madera rústica y negué con la cabeza rápidamente de forma estricta.

—¡¡N-No es necesario, señor. Los soldados de la Marina pagamos por nuestros cosas como cualquier ciudadano respetable!!— Le dije con tono firme, mientras metía mi mano enguantada por debajo de mi ushanka, buscando desesperadamente si me quedaba algun berry atrapado en el interior de este. Al notar que solo traía pelusas, sentí un repentino golpe de timidez que me pintó las mejillas de rojo otra vez. Bajé la cabeza, me ajusté de inmediato la ushanka peluda que amenazaba con taparme los ojos y murmuré con voz más baja: —...P-p-pero se lo agradezco mucho. Gracias por su sincero apoyo... a la institución.—

Tomé el pequeño vaso con ambas manos y le di un sorbo corto. El jugo estaba delicioso, dulce y frutal, justo lo que necesitaba para aclimatar el cuerpo. El cantinero me preguntó amablemente cómo me trataba la tundra, pero antes de que pudiera articular una respuesta formal sobre las patrullas y las condiciones climáticas en la capital, la armonía tranquila del local se rompió por completo.

Las pesadas puertas dobles de la entrada se abrieron de golpe, dejando entrar una ráfaga de aire helado y nieve acumulada que llegó hasta la alfombra roja central. Un hombre gigantesco, rubio, con un overol de jean y una barriga enorme que casi no pasaba por el marco, entró arrastrando los pies y cargando un barril de madera. Su aliento etílico y su nariz roja delataban que venía completamente borracho. Cruzó el pasillo central a paso pesado, desentonando con el suelo bien cuidado, y se detuvo justo a un metro a mi derecha, frente a la robusta barra de madera, encarando al cantinero con una furia evidente. Acusaba al dueño de robarle su receta secreta de jugo de manzana. La misma que yo me encontraba bebiendo por lo que parece.

Entonces, el intruso sacó una enorme jarra de madera de su overol y la estrelló con una fuerza bruta descomunal contra la superficie de la barra.

¡PUM!

El impacto fue tan violento que la onda de choque viajó por toda la madera funcional del mostrador. Como yo apenas peso dos kilitos mojados, el tremendo golpe me hizo rebotar y dar un pequeño salto involuntario en el aire, perdiendo el equilibrio por un instante antes de aterrizar sólidamente sobre mi trasero. Mi copa diminuta tembló, derramando un par de gotas del valioso líquido sobre la superficie. Mi madre... que potencia tenia aquel gordo. pero como marine, mi deber inquebrantable es proteger a los civiles y mantener el orden público en territorio de la madre patria, por lo que no me iba a achicar.

Me puse de pie de inmediato sobre la barra, irguiendo mi espalda al máximo para aprovechar mis quince centímetros de altura. Me acomodé la ushanka de la Marina con un movimiento rápido, clavando mi mirada más severa y profesional en el gigante rubio.

—¡Oi!— Bramé con todas mis fuerzas, intentando que mi voz aguda cortara el griterío y el alboroto general de los clientes que ya se formaban en un círculo a dos metros de nosotros. —Por favor, mantengan la calma y den un paso atrás, no hay necesidad de escalar este conflicto de forma innecesaria, señores.— Así se habla Pizz Kiita, con la frente en alto, sin flaquear.

Di dos pasos rígidos hacia adelante sobre la barra, deteniéndome a unos setenta centímetros de la enorme mano del agresor, manteniéndose fuera de su alcance inmediato pero lo suficientemente cerca como para interponerme entre ambos hombres. Coloqué mi mano izquierda sobre la correa de mi rifle en mi espalda, sin desenfundarlo aún, respetando mi código, pero dejando clara mi presencia oficial en el lugar.

—Señor, está alterando el orden de esta propiedad y mostrando una conducta hostil. que por lo que parece ser, esta bajo los efectos del alcohol— Continué, hablando con la mayor formalidad posible mientras miraba alternativamente al cantinero y al invasor. —Si tienen una disputa comercial sobre la autoría de una receta, existen los canales legales y los tribunales del Gobierno Mundial para resolverlo de manera civilizada. Les exijo que cesen las hostilidades inmediatamente antes de que me vea obligado a reportar este incidente a la base central...... P-p-por favor—

Cajita Feliz
  Responder
#5
Los iares se ponen tenso, la intensidad va creciendo con los comentarios que se hicieron hace un instante. Las miradas se ponen cada vez mas intensas y las manos se ven que claramente preparadas para hacer un combate que terminara en una revuelta tabernera inminente. Entonces, solo en ese momento cuando las energías estaban elevadas con las acusaciones de robo nuestro pequeño héroe hizo presencia de su voz. Palabras que llegaron a los oídos de ambos, él como un representante de la ley. Sus palabras del cese al fuego llegaron a los hombres. 

Son adultos, saben que resolver los problemas con la violencia frente a un representante de la ley es un asunto de temer. La verdad es que eso pesó también y los hizo contener. Lo que no llegó muy bien recibido a sus oídos fue toda la explicación legal de cómo es el correcto proceder para resolver el asunto. Nadie nunca haría todo un tramite, menos contratar abogados, no, nada de eso. 

Solo un poco más calmados entendieron que si no podían resolver esto con los golpes, de manera definitiva no quedó duda alguna. — No, no haremos nada de manera violenta. Pero reclamaré mi receta, mi derecho, veras que si tengo razón y este muchachito de la ley me hizo entender cómo vamos a resolver este asunto tú y yo.— Ninguno tuvo razón para herir a Pizz Kiitta, ni siquiera alzaron sus manos como violencia. De sobre la barra con seguridad agarró un vaso de vidrio totalmente seguro de sus acciones. Buscó en la barra que cargaba consigo y la llenó de contenido. Resulta que siempre cargaba consigo un barril con jugo de manzana, perfectamente aclimatado, con sabor natural a manzana, fresco y con un color ligeramente más oscuros y sabores un poco más intensos. 

El tabernero rubio miró al pequeño. — Tu seras la solución a nuestros problemas.  Tu juzgaras nuestros jugos y diras cual es el mejor de todos. — Decisión poner sobre sus hombros la responsabilidad, el deber de saber elegir de manera correcta quien tiene la razón. — Solo el mejor jugo se quedára con el ser el original y el otro será la copia. Estoy de acuerdo con eso. — Si bien no estaban recurriendo a la violencia ahora frente al pequeño y tímido joven Pizz tenía toda la responsabilidad. 



Las miradas de la taberna expectantes pero no tensas. Solo querían saber cómo se podía resolver una situación como esta. Finalmente la entrada del tabernero invasor era lo que había causado todo este asunto. Nuestro pequeño representante de la marina ahora tenía frente a él dos copas de ese delicioso néctar. El tabernero castaño no perdió el tiempo de ninguna manera. Sacó su mejor jugo de una botella que decía “Spécktal” Sirvió un jugo claro, diferente al que antes le había dado a probar. Parecía un concurso de catadores donde el jurado era nuestro excelentísimo oficial.

off
  Responder
#6
Respiré aliviado al notar que mi intervención legal había evitado que estos dos hombres se molieran a golpes en medio del salón, aunque decidieran ignorar por completo los canales burocráticos del Gobierno, y para delegar en mis hombros la tremenda responsabilidad de ser el juez oficial de su disputa. Si es que tampoco podia objetar nada, la gente en Roshwan era de los mas simple antes que todo.

Frente a mí, a escasos diez centímetros de mis botas claras, el tabernero castaño y el gordo rubio depositaron dos enormes copas de vidrio. Al mirar las estructuras de cristal, tragué saliva con una pizca de timidez que intenté ocultar de inmediato endureciendo mi expresión. Las copas medían exactamente quince centímetros de alto, igualando mi estatura, lo que me impedía ver el contenido desde arriba de forma adecuada o beber de manera convencional sin arriesgarme a volcarme todo el líquido encima.

—Este....— Exclamé con timidez. —Para poder dictar un veredicto justo, necesito que me faciliten ciertas cosas para la degustación, porfis..—

Apreté los puños enguantados, sintiendo la presión de todas las miradas de la taberna sobre mi espalda, y trate de detallar lo que necesitaba:

—Necesitare una pequeña cajita de madera para pararme encima que no llego al nivel de las copas y se me va a caer todo encima. Y unas bombillitas para cada copa y un poquito de agua para enjuagar el paladar... si no es molestia claro...—

El cantinero asintió con seriedad y buscó rápidamente los objetos tras el mostrador. En menos de un minuto, dispuso las cosas que le había pedido. Colocó una cajita de té de madera de cinco centímetros de alto exactamente en el medio de ambas copas, retrasada unos diez centímetros hacia mí. Introdujo una pequeña bombilla en la copa de la izquierda y otra en la copa de la derecha. Finalmente, depositó el dedal de metal con agua a la izquierda de mis botas.

Subí a la cajita de madera con un salto ágil. Me llevé la mano derecha a la cabeza y ajuste mi ushanka, asegurándome de que quedara perfectamente alineada antes de empezar la evaluación. Me incliné hacia adelante desde el borde de mi tarima improvisada, extendiendo mis manos enguantadas, sujeté la base de la primera bombilla. Moví el utensilio en círculos concéntricos lentos, agitando un poco el jugo oscuro del invasor para liberar su aroma. Me acerqué al borde del cristal, cerré los ojos y aspiré profundamente, concentrándome en las notas olfativas que emanaban del vidrio.

Sin emitir ningún juicio gestual, caminé sobre la superficie de la cajita para posicionarme frente a la copa del tabernero castaño. Repetí el procedimiento de la primera copa, generando un pequeño torbellino que desprendió el aroma del "Spécktal". Acerqué mi nariz al borde superior de la copa y analicé el olor fijamente.

Cajita Feliz
  Responder
#7
El jugo del tabernero rubio era un olor cálido, meloso, suave y reconfortante. Destaca un dulzor natural y maduro, sin la intensidad. Con el solo olor la mente ya puede hacer una idea de cual es el sabor que se espera degustar. De la misma manera una consistencia ligeramente más densa consecuencia de los azúcares del mismo. Su fuerte era con el mismo color y sabor tenía un toque si eres fanatico de los licores dulces apreciaras con buena nota un jugo como este. Un acompañante perfecto ya que no llega a empalagar, salvo que tus gustos no entre ningún tipo de dulzor. Sin toques adicionales, se puede percibir a gusto. 

La contraparte en esta cata de jugos de manzana era un jugo más claro,con una fragancia fresca, punzante y vivaz. Evoca limpieza y da una sensación con toques sutiles florales o de hierba recién cortada. Era un jugo más suave de textura, no se sentía tan cargado de azucares y habría un ligero toque ácido que supera el que una manzana podía entregar. Casi como si se hubiera impulsado con una formulación más allá de lo solo una fruta como esa entrega. La sensación es tan agradable que fácilmente te incita a beber más allá de la saciedad. 

Cada uno con sus pros y sus contras presentando sutilezas que los diferencian. Era evidente que las fórmulas estaban hechas para potenciar rasgos de frutas y puede que el proceso de fabricación fuese idéntico. La razón recae era que elementalmente los jugos no llevaban el mismo tipo de manzana como fuente principal. El joven catador bien tiene que elegir un ganador para que se lleve todos los honores de la genialidad en la fabricación de jugos. 

Pizz Kiitta entonces solo entonces tras una deliberada prueba, tiene la oportunidad y la capacidad de que sus sentidos sean capaces de alcanzar unas notas no tan naturales. El jugo local que habían sacado de la botella tenía ciertos componentes que un elemento de la marina como lo es nuestro protagonista puede discernir. El segundo jugo que habían sacado de una botella especial era un jugo que no podía ser únicamente de manzana. Pero ya dependía de su capacidad para percibirlo. Ahora, cómo presentarlo o como decidir eran acciones que solo el marine podía tomar en cuenta para dar una correcta resolución a este problema de apropiación intelectual. 

La tensión no crece, se mantiene, como el calor del lugar que los mantiene protegidos de la tundra externa. Tenga presente o no nuestro pequeño héroe todos los detalles, tiene que saber lidiar y que dentro de su timidez sepa tomar su rol como marine. Sin ser demasiado generoso con ambos elementos que compiten pues su honor no puede verse pisado por un exceso de bondad.

off
  Responder
#8
La fragancia de ambas bebidas inundo mis fosas nasales, pudiendo detectar las varias notas de olor de cada jugo. El del hombre rubio desprendía una fragancia cálida, melosa y reconfortante que dejaba apreciar a la manzana como unico ingrediente. La segunda bebida, del cantinero, presentaba un aroma totalmente opuesto: fresco, vivaz y con notas herbales muy marcadas, también notaba una sensación punzante que podía asociar fácilmente a algo acido o avinagrado.

Aunque ambos perfiles eran sumamente interesantes, mi olfato captó de inmediato la honestidad del primer aroma, volviéndose mi favorito en esta fase.

Para la prueba de sabor, utilicé las bombillas limpias para dar un sorbo de cada muestra, limpiando mi boca con el agua del dedal entre cada intento. El problema era que mi paladar no estaba refinado al nivel de un critico gastronómico, ya que estoy acostumbrado a comidas sencillas y pesadas. Para mi gusto, ambos jugos eran simplemente dulces y deliciosos, imposibles de diferenciar a nivel técnico. No obstante, al tragar el segundo jugo, logré percibir un ligero regusto extraño, algo que definitivamente no provenía de una manzana, aunque fui incapaz de identificar qué componente exacto era debido a mi falta de experiencia y escaso sentido del gusto.

Pese a todo esto, sentía que había un claro ganador, Me bajé de la cajita de té con un salto firme, quedando de pie en el centro de la barra rústica de madera, justo entre las dos copas. Me reacomodé la ushanka con un toque seco de mi mano para corregir su alineación reglamentaria y clavé mi mirada más severa en ambos gigantes.

—¡Oi!— Exclamé, haciendo que mi voz aguda resonara con firmeza por encima del murmullo de los clientes. —Ambos artesanos han demostrado un nivel de excelencia digno de reconocer, sus jugos son deliciosos por igual. Sin embargo, un veredicto justo debe basarse en la verdad y en una competencia debe haber un solo ganador.... — Hice una ligera pausa para ambientar la situación con tensión. —¡¡Por lo que el jugo del señor rubio es el ganador definitivo por mantener la pureza de la fruta natural!!—

Miré al cantinero local de chaleco verde para que no se sintiera mal por la derrota, añadiendo con tono paciente:

—Su fórmula es magnífica y altamente adictiva, señor. Pero lamentablemente, logre detectar ingredientes adicionales en el jugo que le restan pureza a la bebida. Pero no se sienta mal señor, si la comercializa de forma independiente, tendrá un éxito rotundo, se lo aseguro.—

Para sellar el asunto de manera formal, busqué en el interior de mi abrigo militar y saqué un fibrón negro de punta gruesa que suelo usar para marcar los blancos de tiro. Agarré una servilleta de papel blanca de la barra que medía casi lo mismo que mismo que yo y, apoyándola sobre la madera, dibujé con trazos rígidos un sello detallado de la Marina junto a unas letras grandes que decían "Mejor Jugo de Manzana". Sujetando el papel con ambas manos, caminé hacia el borde derecho de la barra y se lo extendí con orgullo al enorme tabernero rubio como premio por su victoria en esta disputa civilizada.

Estaba orgulloso de la labor que había hecho y por lo mismo respire aliviado, hasta que me di cuenta que la gente aplaudía al ganador y por supuesto, al juez. Esto hizo ruborizarme y me tape la cara de la vergüenza por mi timidez.

Ay ay ay... las buenas acciones tienen un precio supongo.

Cajita Feliz
  Responder
#9
Habiendo hecho un excelente trabajo en el juicio haciendo uso de sus excelentes sentidos y habilidades deductivas, el joven Pizz llegó a deliberar como ganador absoluto de esta riña al visitante. Sus cualidades cómo catador enfocadas en su gran olfato fueron la clave. El tabernero castaño se llevó las manos a la cabeza al ser descubierto, su expresión de asombro como ninguna otra. Puede que nadie se hubiera dado cuenta de estos cambios en el jugo o nadie le diera la atención necesaria a un asunto como la “fórmula de un jugo de manzana". Al revelar el secreto una decepción por no haberlo logrado, se hizo visible al bajar sus manos de su cabeza, sus hombros en movimiento negativo. 

La tensión se rompio pues Pizz fue capaz de hacer llegar sus palabras de la manera correcta. — Sí, me atrapaste. La verdad es que he estado ayudando a mi jugo de manzana verde con toques de hierba buena. Le da más frescura y por eso es que se vende mucho más. — Admitió como quien es atrapado con todas las evidencias suficientes para ser declarado culpable. No podría engañar a nadie y revelando su secreto confirmaba mucho más lo que decía Pizz como juez catador. 

Parecía venirse abajo y sumirse en su derrota ya cantada pero el hombre rubio llevó su mano hasta el hombro del local y llevó su dedo de su otra mano hasta su hombro con una sonrisa tranquila. — Todos tranquilos. Ya todo está bien, no es fácil elaborar un buen producto y te entiendo amigo. Lo mejor es que ahora que sabe todo, no quiero que vayas a la carcel por ello, mi jugo es de manzana roja. Podemos ayudarnos mutuamente. ¿Estarías dispuesto a que nos volviéramos socios de la empresa juguera de manzana?  —

El hombre compartió tranquilidad a todos los componentes principales elementos de esa competencia de jugos. Su gran barriga y expresión amigable reflejaba que realmente no estaba molesto. Mas que conforme se le veía que estaba en paz con el universo salvado. — Te agradezco a ti jovencito militar por que ardua labor y ayudarnos a resolver todo este asunto. Para agradecerte tendrás dotaciones de jugo de manzana de por vida. — Agregó dando una recarga al vasito de catador asi pudiera seguir degustando del mismo. Ahora todos estaban más tranquilo y esa aura natural permitiría a todos disfrutaran de las tabernas.

off
  Responder
#10
✓
Aventura T1: Completada

Recompensas Narrador (Heras)

— Puntos Mugiwara: 6

— Puntos de Rol: 10

— Berries: 15.000


Recompensas User (Pizz Kiita)

— Puntos Mugiwara: 5

— Reputación: 10 + 5 karma

— Berries: 10.000 + 1.000 karma

STAFF DE NAKAMA NO MI
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)