Doncellas en apuro | Aventura Tier 3 | P.A.
#1
Día 52 Invierno, Año 17
Hora: 18:00 pm, Clima: Pronta Tormenta
Puerto en Baquella
Isla Baterilla, South Blue




Los inviernos en Baterilla no se caracterizan por calles cubiertas de nieve ni por el uso obligatorio de abrigos pesados, en esta isla el invierno es más tropical con brisas que se vuelven más frías, las noches bajan notablemente de temperatura y de vez en cuando las lluvias se vuelven más constantes.

Con el paso de las semanas se fueron acumulando innumerables reportes de jóvenes desaparecidas en el pueblo, al principio se creyó que se trataba de doncellas enamoradas que había huido de Baquella tras algún pirata o navegante extranjero por lo que el cuartel no dio demasiada importancia a las investigaciones y lo consideró como algo habitual.

Todo cambió cuando el número de desapariciones alcanzó casi las veinte víctimas, todas ellas menores de edad, ante la gravedad de la situación la Marine emitió una alerta a todas sus divisiones y ordenó patrullajes diarios a sus soldados para contener el problema, al mismo tiempo, otro grupo fue asignado a la investigación profunda de cada caso, recopilando información entre los familiares de las jóvenes así como en bares, puertos y otros puntos de alta concurrencia civil.

Las sospechas no tardaron en apuntar hacia un hombre que no llevaba mucho tiempo en Baterilla, se le había visto frecuentar los bares y realizar trabajos humildes en los muelles, lo inquietante era que cada vez que desaparecía una joven, él solía encontrarse cerca de la zona, pronto comenzaron a circular rumores que lo vinculaban con los secuestros, especialmente con los ocurridos durante la noche.

La Marine no deja de preguntarse si podría tratarse de un grupo criminal dedicado a la trata ilegal de personas, de mujeres, ¿será posible recuperar a todas las chicas desaparecidas?, ¿El escondite que se ha empezado a especular será realmente el correcto?, ¿El hombre del muelle forma parte de estos secuestros?

La misión de rescate fue asignada a una soldado joven con gran valor, conocida por haber enfrentado tanto a hordas de criminales en cuevas como gyojins en las alcantarillas, ahora nuestra protagonista, Kagura, fue la elegida esta vez para realizar el rescate de estas chicas raptadas, esta vez no iría completamente sola puesto que su primera orden fue presentarse en el ala este del cuartel donde una división de infiltración ya la estaría esperando esperando.

Cita:¡Estimado Soldado!
Confíamos en que pueda rescatar a todas las jovenes que ha desaparecido las recientes semanas, su primera orden es presentarse con la división de inflitración liderado por el soldado raso, Keishi Fascua. La estarán esperando en el ala este del cuartel para indicarle sus funciones.
PD: ¡LE RECUERDO QUE ES OBLIGATORIO EL USO DEL UNIFORME!
El incumplimiento de esta orden conllevará sanciones. ¡No me haga repetirlo!



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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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#2
Capitulo 21: Doncellas en apuro
Lugar: Baterilla, Puerto en Baquella
Fecha: 52 de Invierno, año 17
Hora: 06:00 PM


El informe permanecía doblado entre mis dedos mientras avanzaba por los pasillos del cuartel tratando de comprender mi nueva obligación, ante esta situacion no pude evitar agitar levemente la sombrilla como un reflejo de mi incomodidad y molestia, haciendo que el eco de mis botas resonara con cada paso de mi andar...provocando que el suelo de madera rechinara bajo mi talón, un paso casi pesado pero a la vez ligero, el tiempo era preciso. Frunciendo ligeramente el ceño tras recordar las veinte jóvenes desaparecidas que reportaba la hoja de papel...era una cifra demasiado alta para ignorarla y aquello me provocaba una desagradable sensación en el estómago...¿impotencia? quizas...solamente quería ir por mis cosas para tomar cartas en el asunto.

«Estimado soldado, confiamos en que pueda rescatar a todas las jóvenes», repetí aquellas palabras una y otra vez, era una gran responsabilidad, ¿Acaso mis anteriores tareas me ayudaron a subir la escala?, quería creer que estaba avanzando, que estaba tomando las mejores decisiones. Confiaban en mí, pero también comprendía el peso de aquella responsabilidad...Rescatar civiles nunca ha sido sencillo. Si las sospechas eran ciertas sobre una red de secuestro, cada hora que pasaba jugaba en contra de aquellas muchachas, ¿Estarán bien?...¿Estaran haciendo cosas en contra de su voluntad?, sacudí la cabeza con ira mientras sentía un escalofrío recorrer mi cuerpo ante esas ideas asquerosas, No podía permitirme perder tiempo ni cometer errores.

Mientras cruzaba una de las galerías abiertas del edificio de aquel cuartel, una ráfaga de aire frío golpeó mi rostro haciendo que algunas hebras rojizas escaparan sutilmente...moviendose frente a mis ojos sorprendiendome un poco quizas, un pequeño suspiro se escapó de mis labios comenzando a ver hacia el cielo esperando que no fuera una noche tan largo. El invierno en Baterilla siempre tenía esa particularidad…no era cruel como en otras islas, pero sí lo suficientemente fresco para recordarte su presencia, a pesar de ser una isla tropical…eso no evitaba que las temperaturas fueran alternando conforme a las estaciones. Sin darle más importancia al clima bajé las escaleras hacia el ala este observando a varios marines reunidos alrededor de mapas y documentos, parecían querer encontrar pistas…respuestas, algo que los llevara a sus destinos. Conforme avanzaba algunos levantaron la vista al verme pasar, reconociéndome por mis anteriores misiones o quizás por mi extraño comportamiento con la vestimenta. Manteniendo la compostura continué mi camino mientras analizaba los pocos datos disponibles sobre el sospechoso de los muelles y las desapariciones, debia darme prisa.

Finalmente cuando llegué al ala este (una sección mucho más silenciosa que el resto del cuartel). Allí predominaban las oficinas cerradas y las salas destinadas a operaciones especiales como este caso de secuestro. Frente a una puerta marcada con el símbolo de la división de infiltración me detuve unos segundos para acomodar mi uniforme esperando que todo estuviera en orden, al estar en las condiciones propias…tome el pomo de la puerta antes de abrirla. Mi mirada recorrió rápidamente la habitación hasta localizar a quien parecía estar al mando… Me acerqué sin rodeos y me presenté como tal –Soldado Kagura reportándose para la operación de rescate — Algunos presentes levantaron la cabeza para observarme pero mi mirada estaba fija en Keishi Fascua, sabia perfectamente quien era, pero, ¿Él me recordaria?, bueno…en la anterior misión termine llena de suciedad, supongo que debia de recordar algo.

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#3
Dentro de la sala Kagura encontraría una mesa repleta de expedientes, fotografías y reportes sobre las jóvenes desaparecidas, bastaba con echar un vistazo para comprender la gravedad del caso, alrededor de esa mesa trabaja un grupo de seis Marines que tras su entrada levantaron la vista para observarle, eran cuatro hombres y dos mujeres, ellos estaban revisando la información y compartiendo hallazgos de datos relevantes, presidiendo la reunión se encontraba Keishi Fascua, el oficial a cargo de la misión de rescate de aquellas veinte doncellas desaparecidas.

Keishi alzó la vista cuando la joven de cabellera bermellón cruzó la puerta y esperó pacientemente a que se presentará, aunque no era su superior por rango la estructura de aquella operación lo había colocado al mando, en esa misión cada soldado presente respondía a sus órdenes, piezas de un mismo engranaje destinadas a garantizar el éxito del rescate.

Fascua respondió con el característico saludo de los Marines, reconociendo la igualdad entre ambos antes de extender la mano para un formal apretón — Qué gusto contar con su apoyo una vez más, señorita Kagura. —- Dijo el hombre de corte de coco mientras se dirigía hacia una pizarra repleta de anotaciones y esquemas que representaban el muelle de Baquella. — Justamente estábamos discutiendo la primera fase de la infiltración.

El plan de rescate consta de cuatro fases muy importantes, la primera parte consiste en que ustedes tres… —- señalando a las únicas tres jovencitas presentes del grupo, incluída Kagura —-- entrarán a la zona comercial donde la mayor cantidad de personas han desaparecido, deben ir vestidas de civil por lo que no pueden ir con armas demasiado visibles, surgieron sean discretas.

—- Los lugares a visitar son los siguientes, el bar del señor Umeda, la abarrotería del señor Maeda y por último la zona de comercio y embarcación del ala sur, por favor decidan sus rutas ahora. —- Diría Fascua a las chicas del grupo mientras marcaba las zonas con una tiza roja.

—- La fase dos consiste en la investigación de la causa, les sugiero estén muy a la expectativa de lo que dicen o de la manera en cómo son tratadas, de igual forma cada una de ustedes cuentan con un Den Den Mushi con mi frecuencia, cualquier incidencia debe ser reportada de manera inmediata. —- Extendió un papel con el número del denden a todos los subordinados presentes, aunque Kagura ya tenía el contacto de Keishi —- Los demás estaremos al pendiente desde un punto de vigilancia elevado, en unos de los edificios más altos del puerto, el Hotel Paradise, tendremos todo cubierto por si necesitan ayuda.

—- Lamento tener que exponerlas al peligro de tal manera pero debido a que todas las desaparecidas son jóvenes del rango de edad de los veinte años, es un detalle que debemos sacar provecho —- ahora el soldado les repartía a cada una un vestido tradicional a vestir. —- Por Favor usen esta ropa para la misión, en cuanto estén listas continuaremos explicando la fase tres y cuatro de la misión.



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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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#4
El placer es todo mio...-- Mencione tras corresponder a su saludo apretando su mano con breveda para luego tomar asiento junto al resto de los demas marines, guardando silencio mientras me dedique a observar los expedientes repartidos sobre la mesa, comprendi que era una situación mucho mas complicada de lo que crei, veinte jóvenes desaparecidas no era una cifra que pudiera ignorarse fácilmente o mejor dicho...no era una simple coincidencia, ese numero representaba una intención, un crimen planeado sin duda. Mientras Keishi explicaba los detalles de la operación y del proceso que tomariamos a partir de ahora, mantuve la atención fija sobre la pizarra, escuché con atención cada instrucción, cada advertencia y cada posible escenario, ¿realmente estaba preparada para ello?, mirando el rostro de las chicas que fueron secuestradas, solo me podia preguntar, ¿seguirían con vida?, encontrar una pista durante las primeras horas podía marcar la diferencia entre un rescate exitoso y un fracaso absoluto.

Cuando llegó el momento de elegir una de las rutas, mis ojos recorrieron nuevamente las zonas señaladas sobre el mapa tratando de definir el mejor punto de encuentro, el bar y la abarrotería podían ser buenos puntos para obtener información importante, pero no era muy experta haciendo preguntas por lo que mi atención se desvio hacia el punto mas abierto, ciertamente había algo que llamaba más mi atención en la zona de comercio. Si alguien estaba secuestrando mujeres de forma ¿aletoria?, tarde o temprano debía moverlas fuera de la isla, considerando quizas que sea una trata de personas, Por esa misma razon terminé tomando la zona comercial  de la zona sur, conocido por ser un lugar concurrido de dia pero solitario de noche, era perfecto para actividades sospechosas, una pieza fundamental se podria decir —Iré a la zona comercial, creo que me iria mejor en un espacio abierto— comenté con tranquilidad sin esperar alguna instrucción a cambio.

Las explicaciones continuó con las observaciones de Keishi quien comenzó a repartir la vestimenta que debíamos utilizar durante la infiltración, apenas recibí el vestido tradicional de una doncella en tiempo de verano, una expresión de disgusto apareció inmediatamente en mi rostro pues era una prenda que no iba con mi estilo, rápidamente lo sostuve frente a mí durante varios segundos...No me gustaba para nada,el diseño no era mi estilo, no me gustaba el conjunto, definitivamente…lo odiaba. Sin embargo, comprendía perfectamente la razón detrás de aquella decisión...las víctimas compartían características similares y para atraer la atención de los responsables debíamos encajar dentro de ese perfil.

Sin perder mas tiempo me dirigí a una habitación privada para poder cambiarme, cuando me cambie no dude en soltar suspiro, para cuando terminé me observé durante unos segundos antes de salir nuevamente, mi expresión reflejaba claramente mi descontento apenas regresé al grupo, acomodé una parte de la tela y fruncí el ceño con total desagrado —Este vestido es demasiado holgado— comenté sin pensar demasiado en mis palabras, tiré ligeramente de la tela a la altura de la cintura y volví a mirarles —Además me hace ver gorda…y del busto esta algo apretado…— añadí con evidente molestia durante unos segundos continué murmurando quejas por lo bajo antes de recordar el motivo de la misión, resoplé con resignación y terminé acomodándome la ropa.

Al terminar de coordinar todo lo necesario, tomé mi sombrilla y emprendí el camino hacia la zona comercial de la zona sur, la trayectoria me tomaría unos minutos asi que mientras iba avanzando, pensaba en muchas cosas, principalmente por las estrategias que debía tomar a parte de este punto, tuve que dejar mis guantes en la oficina de infiltración pero al menos traje mis botas, una prenda que me hacia sentir mas cómoda debido a su material, Caminé con tranquilidad entre la multitud mientras observaba cuidadosamente los alrededores,prestando atención a los rostros que iban y venían, aprovechaba mi habilidad auditiva para escuchar algunas cuantas conversaciones, temas triviales, buscaba una pista en lo que me acercaba a mi destino.

Cuando finalmente llegue a la zona indicada tras caminar un poco mas, encontré una zona considerablemente más solitaria, quizas algo mas oscura. Miré alrededor para asegurarme de que no había demasiados testigos y decidí probar algo diferente, usar una estrategia un poco fresa. Si los responsables estaban buscando mujeres jóvenes y tontas para secuestrar, quizas deberia tenderles una trampa de oro, una pequeña actuación de mi parte, comencé a caminar de manera accelerada con aparente confusión mientras sostenía mi sombrilla con mas fuerza, fingiendo que me faltaba el aliento —Oh, por Dios... creo que me he perdido...— murmuré en voz suficientemente alta para que cualquiera cercano pudiera escucharme con claridad, observé una calle y luego otra fingiendo incertidumbre, fingiendo que no conocia para nada este sector —¿Hay alguien aquí? Soy una forastera perdida...— continué avanzando lentamente sin dejar de fingir, tras unos segundos añadí otro detalle que consideré importante para esta obra maestra —Una joven perdida... y muy rica…— dije mientras mantenía la mirada atenta sobre cada rincón, mis sentidos estaban a flor de piel, esperando cualquier señal, finalmente elevé un poco más la voz esperando conseguir un buen pez —¿Hola? ¿Hay alguien aquí?— pregunté esperando que alguien mordiera el anzuelo.

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#5
—-Lamento incomodarla señorita Kagura, espero entienda que el vestuario es el más común entre todas las civiles de las islas…. —- Explicaría Fascuas mientras las otras mujeres también se presentaban ya vestidas casi con el mismo vestido que Kagura portaba, la única diferencias eran colores y estampados sobre la tela.

—- La fase tres consiste en encontrar el escondite de estos secuestradores, sabemos que está localizado entre el bosque de la isla pero lo tienen tan bien escondido que no hemos logrado dar con ese lugar. —- Explicaría Keishi mientras miraba a detalle el mapa de la isla junto con los mapeos de todo el bosque, no encontraba un lugar preciso de ubicación y eso lo tenía enternecido. —- Es por eso que si hay una mínima oportunidad de que se dejen secuestrar por estas personas, podremos dar con el punto perdido… —- dijo mientras ponía su mano en el mentón entre pensando las posibilidades de consecuencias  referente a esa fase. —- No aseguro que no sea peligroso, porque prácticamente estarán entrando a la boca del lobo… —- Advirtió mientras miraba a las tres soldado vestidas por la misión. — Pero creo que no será necesario que me preocupe, son formidables elementos de la Marina.

—-- La última fase de la misión es obvia, asegurar el rescate de estas veinte mujeres como también debemos detener a este grupo de criminales. —-- Ahora Fascua optó por una posición más militar, colocando sus manos detrás de la espalda. —- ¡Buena suerte!



Kagura había tomado la ruta de los muelles y embarcaciones, una decisión que parecía estar acorde a sus facultades un espacio abierto en el cuál podría tomar un papel más evaluativo, sereno, silencioso y quizás sigiloso, pero ese no fue el caso pues en cuanto llegó hizo ademán de un papel de doncella en apuro del cuál la mayoría de los transeúntes la miraban con cierta incredulidad, avanzando rápido para no ser parte de su locura.

Otros desde sus sombras la vieron con miradas entrecerradas como si fueran un objetivo a tomar en cuenta, a esa hora no habían muchas personas divagando por el muelle pues los puestos mercantiles suelen cerrar temprano y sin embargo, algunos obreros permanecían aún en los puestos pequeños de comida rápida, cervecerías en quioscos, navíos usados como área de divagación después de una larga laboral.

—- Quizás no debería decir eso en voz alta señorita… —- Diría un señor que estaba a unos metros de distancia de Kagura, sentado en unos de los postes de anclaje del muelle, con una red de pesca que estaba tejiendo. La apariencia de este hombre era lúgubre, desvelado, su mirada estaba fija en esa red pero se podía notar el color marrón de sus ojos, piel casi morena que daba a entender que era bronceado tras pasar trabajando bajo el sol, su cabello es azabache y trenzado, adornando las puntas con cuencas dedondas de color turqueza, tiene un cuerpo fornido y sus vestimentas eran grises y holgadas al estilo caribeño. —- Últimamente están secuestrando a doncellas en apuros, no le recomiendo deambular sola.

Pronto se daría cuenta Kagura, gracias a que pudo ver los expedientes, que este hombre era de quien se rumora está involucrado con el secuestro de todas las otras veinte mujeres, pero podría ver en él un cansancio enorme, sin esperanza, como si estuviese hablando y moviéndose en automático, ¿Cuál sería la verdad de este hombre?



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#6
De pronto una voz llamó mi atención en medio de aquella soledad, el comentario de un pescador provocó que detuviera mi exagerada actuación por unos instantes —*¿El sospechoso?*-- Pensé tras dirigir la mirada hacia aquel sujeto, notando sus facciones masculinas, sus manos anchas y ese perfil totalmente misterioso, encajaba con lo que debía de buscar. Por un momento mis dedos se tensaron alrededor del mango de mi sombrilla, una parte de mi quería señalarlo de inmediato y gritarle a todo pulmón que estaba arrestado, pero de pronto senti un escalofrio recorrer mi cuerpo como si la mirada de Keishi recayera sobre mis hombros, si, era mejor que cerrara la boca. Sin perder los estribos respire profundamente para ocultar mis emociones tras dejarme llevar por el nerviosismo –¿Eh?...¿En serio?....¡Pero qué horror! – respondí con total cinismo tras llevar una mano hacia mi pecho exaltada ante la noticia, fingiendo preocupación mentiras comenzaba acercaba paso a paso hacia él.

Al estar cada vez más cerca podía apreciarlo mejor, a simple vista parecía agotado e incluso muy diferente a la imagen que había construido en mi mente, era como si me topara con una oveja negra pero realmente transmitía una sensación de paz, aquel pensamiento no disminuye mis sospecha pero si despertaba cierta confusión en mi interior, la balanza de la realidad versus la justicia –Supongo que tuve mucha suerte de encontrar a alguien tan amable como usted — elogie con una sonrisa ligeramente serena mientras sostenía la sombrilla con ambas manos haciéndola girar con mis dedos –La verdad es que soy nueva, apenas llegue esta tarde esperando encontrar a unas amigas pero…desde que llegué no he sabido nada de ellas – debía despertar curiosidad, miedo, sospecha, cualquier sentimiento que despertara o alertara a este hombre, claro…en caso de ser quien creo que era.

Mi actuación continuó mientras mantenía una postura aparentemente indefensa, con este vestido podía transmitir ser alguien delicado pero lo cierto era que no dudaba en dar pelea alguna  —Además…no conozco absolutamente a nadie en esta isla…así que no se a donde ir — comenté soltando una pequeña risa torpe, relajando ligeramente los hombros con total incredulidad, por otra parte trataba de prestar atención a mi alrededor, utilizando mi oído para captar cualquier conversación o sonidos cercanos, debía estar preparada en caso que sus secuaces se movieran —Por cierto caballero, ¿usted trabaja por aquí? ¿Conoce un lugar donde pueda pasar esta noche?— pregunté con aparente curiosidad, mi voz mantenía aquel tono inocente que estaba empezando a cansarme para ser sincera, pero debía soportarlo un poco más.

Mientras esperaba una respuesta mantuve mi rostro relajado aunque mi mente estaba trabajando sin descanso alguno –Que verguenza…seguro debo parecer una tonta jajaja– dije mintras soltaba una pequeña risa tras darme cuenta que debia enfocarme mas en pulir mi actuación –Mi nombre es Dulce y ¿usted como se llama? – ya no podia seguir intentado sacarle mas información, coloque todas mis cartas sobre la mesa, ahora la jugada debia comenzar desde este punto, ¿Que es lo que pasaria ahora?.

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#7
Aquel señor moreno de aspecto lúgubre no miró a la doncella vestida de rosa, estaba inmerso en sus pensamientos como también parecía repetir una y otra vez el patrón de costura en aquella red de pesca, estaba absorto en sus pensamientos a pesar de que escuchaba muy bien a nuestra soldado de la Marine que intentaba mantener al pie de la letra su papel de dama en apuro, turista en Baquella que no conoce desde el puerto A hasta la punta Z de toda Baterilla. Aquel obrero no se inmutó ni reparó en prestarle atención directa.

—- ¿Amable? —- repitió esas palabras pronunciadas de Kagura en lo que sus manos detuvieron el cáñamo blanco y lentamente sus ojos cansados se posaron sobre el azul de aquella joven, cuando escuchó sus razones de ser nueva en la isla y que no ha podido encontrar a sus amigas, el rostro de aquel señor palideció y al mismo tiempo la culpa fue notoria en sus ojos revelando la verdad de sus sentimientos, una aflicción incompasible. —- ¡Ellos debieron haberselas llevado!, ¡Ellos son malos! ¡¡MUY MALOS SEÑORITA!! —- Gritaría mientras se sostenía el pelo con ansiedad, casi meciéndose sobre el borde de madera y se repetía una y otra vez que habían personas malas, que ellos son los culpables.

Kagura había realizado algunas preguntas al aire pero no tendrían respuesta puesto que ese señor ya estaba ahogado en su desesperación, cohibido y preso de una culpa que no era evidente por los momentos, ella podría tener empatía como también podría verlo como un personaje del cuál no se debe fiar, ¿Que pasaría en cuanto viese que lágrimas amargas recorrían su tez morena mientras se murmuraba que habría muerte, que nadie estaban a salvo. ¿Qué pasaría?

—- Ellos se la llevaron… sí… ellos la tienen… —- murmuraba lentamente y sus ojos miraban el suelo, parecía que estaba sudando frío y sus manos estrujaron aquella red que había comenzado desde muy pronto en la mañana, procesando y maquinando un plan del cuál sólo él tenía en su cabeza. —- Señorita, hay personas malas rondando por estos muelles, entre los habitantes… en los negocios… ninguna doncella como usted está a salvo en este momento… debería regresar a su casa y olvidarse de sus amigas.

¿Qué significaba eso?, ¿Y porque ese señor lloraba con resignación?, ¿A quién se habían llevado?

Muchas interrogantes que nuestra Marine deberá indagar si en verdad deseaba encontrar a esas veinte jovencitas desaparecidas.




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#8
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TEMA: CERRADO

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