32 de invierno, Isla Neur, alrededor de las 13:30.
Últimamente, Barald había pillado por costumbre pasar por la Ciudad de Lègance. Por entre sus calles empedradas, sus fachadas de piedra cuidadosamente conservadas, aquella atmósfera de refinamiento que hasta los establecimientos más humildes conservaban, había encontrado algo semejante a la comodidad. Pero de todos los restaurantes de la ciudad había uno al que volvía una y otra vez. Puede que fuera por la calidad de la cocina, puede que por la tranquilidad del ambiente o por la agradable música que solía acompañar las comidas, sin imponerse nunca a la conversación de los comensales. Aunque fuese por lo que fuese, el establecimiento se había acabado convirtiendo en una pequeña rutina dentro de sus días, hasta el punto de que parte del personal ya le reconocía nada más cruzar la puerta.
Una de las camareras, sobre todo, destacaba entre aquellos rostros ya familiares. Barald, en sus anteriores visitas, había cruzado unas cuantas palabras con aquella muchacha de fácil sonrisa, modales educados y unos grandes atributos femeninos que no pasaban desapercibidos a los hombres. Era una chica peliroja, ciertamente juvenil, mas o menos de la edad de Barald. Era siempre muy educada con el y parecia una buena trabajadora. Nunca habían tenido conversaciones especialmente profundas, solo comentarios ocasionales mientras ella servía una copa o recogía los platos vacíos, pero había cierta familiaridad entre ellos. Lo extraño era que, mientras que con los demás clientes parecía moverse con soltura, la chica se ponía un poco nerviosa cuando tenía que atender su mesa. En ocasiones, sus ojos se desviaban un instante más de lo normal, otras parecía olvidar alguna frase a mitad de camino o tardaba unos segundos de más en contestar a preguntas sencillas. Eran detalles pequeños, fáciles de pasar por alto para cualquiera, pero repetidos lo suficiente como para llamar la atención.
Pero aquel día había algo diferente. La joven se quedó un par de segundos más junto a la mesa tras servirle la comida y asegurarse de que no necesitaba nada más, jugueteando distraídamente con la bandeja que sostenía entre las manos como si estuviera reuniendo el valor necesario para decir algo. Por fin respiró, echó un rápido vistazo a su alrededor para comprobar que nadie la miraba y se inclinó ligeramente hacia él con una sonrisa en la que se mezclaban los nervios y la determinación, apretando la bandeja contra sus sorprendentes pechos.
-Sé que puede parecer raro... pero esta noche hay una fiesta privada en una mansión en las afueras. Una especie de fiesta exclusiva. Música, invitados importantes, buena comida... cosas así. -Hizo una pequeña pausa antes de continuar- Tengo una invitación para un acompañante y... bueno... pensé que quizás te gustaría venir conmigo…
La propuesta cogió a Barald por sorpresa, más aún tratándose de alguien con quien apenas había cruzado unas cuantas palabras amables. Pero mientras la muchacha aguardaba una respuesta se veía bien que aquello no era una invitación improvisada ni una ocurrencia nacida del momento. Había reunido todo el valor que poseía para invitar a Barald al evento, y era evidente en los pequeños gestos que la delataban. Se veía que la presencia del muchacho la ponía muy nerviosa.
Por otra parte, Barald, aunque no era de fiarse de ese tipo de situaciones, la chica le llamaba la atención. Ya no solo por su actitud ni por su físico, el cual también conseguía ponerle ligeramente nervioso, sino por la valentía que había demostrado al invitarle como acompañante para un evento de semejante calibre. Así que, en agradecimiento por aquel gesto y por poder seguir disfrutando de su compañía, terminó aceptando la invitación de la muchacha con una sonrisa.
La muchacha sonrió al instante ante la respuesta afirmativa de Barald, como si se le hubiera quitado un gran peso de encima. Por un momento pareció dudar entre conservar la compostura o abandonarse a la alegría, pero sin duda se impuso esta última. Con las mejillas ligeramente sonrojadas, le explicó que aquella misma noche tendría lugar el evento en la Mansión Valmont, una elegante finca situada a las afueras de Lègance, junto a las colinas que dominaban la ciudad. Al atardecer comenzaba la recepción y poco después empezaban a llegar los invitados.
-Entonces nos vemos allí... -dijo intentando mantener la calma, aunque la emoción en su voz la delataba por completo.
Después hizo una pequeña y apresurada reverencia, giró sobre sus talones y volvió a su trabajo con una sonrisa que no podía ocultar. Por unos segundos, incluso pareció moverse con más energía de la habitual entre las mesas del restaurante, como una adolescente que acababa de conseguir aquello que llevaba días reuniendo valor para intentar.
Ya había caído la noche sobre la Isla Neur cuando Barald llegó por fin a los jardines de la Mansión Valmont. El camino de entrada a la propiedad se extendía en sinuosas curvas a lo largo de suaves colinas, cubiertas de jardines perfectamente cuidados y bañadas por la cálida luz de decenas de faroles de hierro forjado, que rompían la oscuridad del entorno. Conforme se iba acercando, la mansión en sí misma iba apareciendo en todo su esplendor. La casa, erguida sobre una ligera elevación del terreno, dominaba el paisaje como un pequeño palacio privado, construido en piedra clara y coronado por tejados de pizarra oscura que relucían bajo la luz de la luna. Los ventanales altos se extendían a lo largo de la mayor parte de la fachada principal, y permitían que la luz del interior se escapara hacia los jardines, dando un aspecto acogedor a un edificio de impresionantes dimensiones.
Una gran escalinata conducía a la entrada, flanqueada por estatuas de mármol y parterres impecablemente cuidados, en los que florecían decenas de variedades de flores ornamentales. De la entrada principal no paraban de llegar carruajes elegantes, de los que se bajaban nobles, ricos comerciantes, funcionarios del reino e invitados de toda clase que lucían para la ocasión sus mejores galas. Los trajes de seda hechos a medida, las joyas capaces de alimentar a una familia entera durante años y los brillantes reflejos bajo las luces exteriores, todo ello mientras pequeños grupos conversaban animadamente antes de entrar.
Junto a la entrada principal aguardaba la joven camarera. Sin embargo, aquella noche parecía una persona completamente distinta.
Vestía un elegante vestido de noche que realzaba su figura y que contrastaba enormemente con la imagen sencilla que Barald había conocido durante las últimas semanas entre las mesas del restaurante. Al verlo aparecer, una sonrisa sincera iluminó su rostro mientras levantaba una mano para saludarlo desde la distancia. La joven se acercó hasta él y, por primera vez desde que se conocían, pareció reparar en un detalle tan simple como importante.
-Creo que es un poco vergonzoso haber llegado hasta aquí sin presentarnos siquiera... -comentó entre una pequeña risa nerviosa mientras apartaba un mechón de cabello tras la oreja- Me llamo Celeste.
La muchacha tendió la mano un poco cortésmente, pero sin perder aquella sonrisa cariñosa que le había mostrado tantas veces cuando le atendía. Barald puso una sonrisa leve y se presentó educadamente.
Unos cuantos hombres uniformados estaban distribuidos por las entradas principales y los jardines cercanos, observando sin hacer ruido la constante afluencia de invitados. No tenían la rigidez de soldados profesionales, pero era obvio que sabían lo que hacían. Cada invitación era controlada para entrar en el recinto y algunas parejas de guardias daban vueltas alrededor, vigilando cualquier incidente que pudiera perturbar una velada reservada solo a la alta sociedad de Neur. Celeste entregó las invitaciones correspondientes al personal de acceso, intercambió unas breves palabras con uno de los responsables de seguridad y, apenas unos instantes después, ambos recibieron autorización para cruzar las enormes puertas de la mansión.
Nada más cruzar las enormes puertas de la mansión, una agradable corriente de aire cálido les dio la bienvenida.
El contraste con el fresco de la noche era inmediato. Un amplio vestíbulo se abría ante ellos, iluminado por enormes lámparas de cristal que colgaban del techo y reflejaban su luz sobre los suelos de mármol pulido.
No tardaron en ser recibidos por uno de los mayordomos de la finca. El hombre, alto y de porte recto, vestía el impecable uniforme negro propio del servicio de la casa, acompañado de unos guantes blancos y una elegante máscara negra que cubría completamente la cara. Su diseño era sencillo, pues era una máscara que cubría por completo su cara, ocultaba por completo sus rasgos bajo una combinación de porcelana negra y detalles dorados que dificultaban distinguir cualquier detalle reconocible. Todos los trabajadores del servicio parecían llevar la misma máscara, así que no era nada fuera de lugar.
-Bienvenidos a la Mansión Valmont. Esperamos que disfruten de la velada.
Su voz era tranquila y profesional, la de alguien acostumbrado a recibir invitados importantes todas las semanas.
Con un movimiento medido señaló una mesa cercana donde descansaban decenas de máscaras preparadas para los asistentes.
-Por deseo del anfitrión, esta noche todos los presentes participarán bajo anonimato. Les rogamos que mantengan sus máscaras puestas durante toda la celebración.
Las había de toda clase. Algunas imitaban aves exóticas, otras representaban lobos, ciervos o criaturas fantásticas. Había modelos sencillos de colores oscuros y otros mucho más ostentosos, decorados con pan de oro, pequeñas piedras ornamentales y elaborados grabados.
Celeste sonrió de inmediato al verlas.
-¿Lo ves? Ya te dije que era una fiesta especial.
La joven se acercó sin ocultar su entusiasmo y tomó una máscara de tonos carmesíes adornada con delicados detalles dorados que combinaban a la perfección con su vestido. Durante unos segundos giró sobre sí misma para enseñársela a Barald, divertida como una niña pequeña a la que acabasen de regalar algo que llevaba tiempo deseando.
Mientras tanto, el mayordomo aguardó pacientemente a que Barald eligiese la suya.
Máscaras
Una vez ambos estuvieron preparados, tras mirar quizá demasiado a Celeste, ya fuera por su actitud o por su elogiable aspecto, el hombre realizó una ligera inclinación de cabeza antes de apartarse para permitirles continuar.
Más allá del vestíbulo, el verdadero corazón de la fiesta se extendía ante ellos.
Un enorme salón principal ocupaba buena parte de la planta baja de la mansión. Decenas de invitados conversaban formando pequeños grupos repartidos por toda la estancia, mientras camareros vestidos de blanco circulaban entre ellos transportando bandejas cargadas de bebidas y aperitivos. Al fondo, una pequeña orquesta interpretaba melodías suaves que se mezclaban con el murmullo constante de las conversaciones.
La pista de baile ocupaba el centro de la sala, donde varias parejas ya comenzaban a moverse al ritmo de la música. Cerca de los ventanales podían verse algunas puertas abiertas que daban acceso a una amplia terraza exterior desde la que se divisaban los jardines iluminados por la luna. En el extremo opuesto, varios invitados rodeaban a un hombre elegantemente vestido que parecía monopolizar buena parte de la atención de la velada. Todo indicaba que se trataba del anfitrión del evento, ocupado en recibir felicitaciones y mantener conversaciones con distintos miembros de la alta sociedad local.
La fiesta parecía encontrarse en ese punto perfecto donde la noche ya había arrancado, pero todavía quedaban horas por delante. Los invitados se distribuían por todo el salón formando pequeños grupos que nacían y desaparecían constantemente. Hombres y mujeres ocultos tras máscaras de toda clase conversaban animadamente sin preocuparse demasiado por revelar su identidad, aprovechando precisamente el anonimato que ofrecía la velada para hablar con personas a las que probablemente nunca se habrían acercado en otras circunstancias.
No obstante, había una figura que inevitablemente atraía buena parte de las miradas de la sala: El anfitrión.
A diferencia del resto de asistentes, parecía incapaz de permanecer más de unos minutos sin que alguien reclamase su atención. Allí donde se detenía surgían nuevas conversaciones, brindis o felicitaciones. Algunos invitados parecían conocerle personalmente, mientras que otros simplemente aprovechaban la ocasión para presentarse o intercambiar unas palabras con el hombre responsable de haber organizado una velada de semejante magnitud. La máscara del anfitrión era distinta a las demás, pues era la única completamente blanca, hecha de cerámica con detalles plateados, le cubría por completo la cara, dejando oculta su identidad. No era algo extraño, pues parecía hecho a propósito, ya que era relativamente similar a las máscaras que portaba el servicio, pero a la inversa, blanca en vez de negra, cosa que le hacía destacar aún más.
Lo más curioso era que no parecía rehuir ninguna de aquellas interacciones. Recibía a todo el mundo con educación, dedicando tiempo tanto a nobles de renombre como a completos desconocidos. Incluso desde la distancia daba la impresión de ser una persona cercana y accesible, más interesado en que todos disfrutasen de la celebración que en presumir de ella, al final aquella era la intención de la velada, que la identidad fuera algo secundario. Lo que importaba era el contenido de la persona, no la fachada de cada uno.
Cerca de la pista de baile, varias parejas se dejaban llevar por la música mientras otras aguardaban observando o intercambiando comentarios entre risas. Celeste parecía lanzar alguna que otra mirada en aquella dirección, incapaz de ocultar que la idea de bailar le resultaba bastante atractiva. No llegaba a decirlo abiertamente, pero tampoco parecía esforzarse demasiado en disimularlo.
Por otra parte, una elegante barra ocupaba uno de los laterales del salón. Tras ella, varios camareros preparaban cócteles de colores imposibles, servían vinos de importación y llenaban copas sin apenas descanso, mientras algunos invitados se acercaban simplemente a beber algo o a iniciar conversaciones improvisadas con completos desconocidos.
Más allá de los grandes ventanales abiertos se encontraba una amplia terraza exterior que rodeaba parte de la mansión. Algunos invitados entraban y salían constantemente de aquella zona, aprovechando el aire fresco de la noche para fumar, descansar unos minutos del bullicio o simplemente disfrutar de las vistas de los jardines iluminados. Según parecía, había sido una petición expresa del anfitrión habilitar aquel espacio para evitar que el humo terminase invadiendo el interior de la finca.
Fue precisamente entonces cuando una figura conocida reapareció entre el movimiento constante de empleados. El mismo mayordomo que les había recibido en la entrada se acercó portando una bandeja de plata sobre la que descansaban varias copas elegantemente servidas, todas parecian ser bebidas alcoholicas sencillas como Champagne y Vino. Con absoluta naturalidad se detuvo junto a ellos y les ofreció una copa de vino a cada uno.
-Cortesía de la casa. Esperamos que la velada esté siendo de su agrado.
No parecía haber nada extraño en aquello. De hecho, otros empleados realizaban exactamente el mismo servicio por distintos puntos del salón. Aun así, resultaba llamativo comprobar cómo aquel hombre parecía desempeñar cada tarea con una profesionalidad impecable, moviéndose entre los invitados con la misma naturalidad que si llevase años trabajando allí.
Tras una breve inclinación de cabeza primero hacia el, y luego hacia Celeste, continuó su camino entre la multitud, desapareciendo poco después entre conversaciones, máscaras y copas de cristal.
Entre la música, las risas, el constante ir y venir de invitados y la cantidad de posibilidades que ofrecía la finca, la noche apenas acababa de comenzar. Celeste permanecía junto a él, el anfitrión seguía rodeado de admiradores y la terraza exterior ofrecía una alternativa más tranquila para quienes deseaban alejarse durante unos minutos del bullicio del salón principal.
La decisión de cómo pasar el resto de la velada quedaba únicamente en manos de Barald.
La Mascarada de Valmont
¡Bienvenido a la Mansión Valmont y a esta fiesta de máscaras!
En esta aventura vamos a usar un enfoque algo más interactivo que en las aventuras normales, pues me apetece probar este estilo y como cuento con tu bendición, espero que la disfrutemos y que Barald salga de aquí recordando esta tremenda fiesta de máscaras, ya sea para bien o para mal.
Me he tomado la libertad de poner a Barald ya en la propia fiesta, utilizando su karma de Fetichismo Pechos grandes, le he dejado convencer un poco por Celeste; discúlpame si te molesta, es en pos de agilizar la aventura. Puedes marcharte en cualquier momento, todas las decisiones a partir de ahora son cosa tuya. Durante el evento todo el rato irán pasando cosas y podrás interactuar con lo que quieras, no te estreses y quieras hacerlo todo porque tampoco sería viable. Tú fluye y rolea acorde a tu personaje, a continuación te dejo las opciones más claras a seguir que tienes delante. Por supuesto, puedes inventarte cualquier otra opción mientras tenga sentido y sea lógica tanto con el lugar como con los personajes.
Ronda 1 de 10
Fiesta de las máscaras
Para empezar, puedes elegir una de las máscaras que más te guste, las de la imagen son de ejemplo, eres libre de inventarte una que te guste y escogerla. No es más que un elemento estético, pero sin ella no puedes participar en este baile.
Como he indicado en el primer spoiler, puedes hacer lo que te dé la gana, pero utilizando todas las descripciones que he hecho en este primer post introductorio, te dejo a continuación algunos ejemplos de las cositas más relevantes que están a tu alcance.
Por ejemplo; puedes interactuar con Celeste, sacarla a bailar o lo que te apetezca, o interactuar con cualquier personaje de la sala, incluso puedes inventarte algún NPC si quieres. El anfitrión también forma parte del elenco principal de esta aventura. Puedes hablar con el servicio o intentar integrarte en alguna conversación. También puedes acercarte a la barra o al balcón e intentar interactuar con las cosas que he descrito, o inventarte alguna cosa que te apetezca.
Contenido Oculto
Celeste
Si Barald permanece junto a Celeste o busca conversar con ella, la joven se mostrará cercana y encantada de pasar tiempo con él. Intentará conocerle mejor, preguntará por algunos aspectos de su vida y posiblemente tratará de convencerle para bailar o recorrer juntos distintas zonas de la finca.
Contenido Oculto
Pista de Baile
Si Barald se acerca a la pista o invita a Celeste a bailar, la joven aceptará encantada. Esto permitirá una interacción más personal entre ambos y generará una situación más íntima que el resto de espacios de la fiesta.
Contenido Oculto
Anfitrión
Si Barald decide acercarse al anfitrión, éste le recibirá cordialmente y dedicará unos minutos a conversar con él. La conversación girará principalmente en torno al evento, la finca y la propia isla, sin revelar nada especialmente relevante, aunque reforzará la idea de que se trata de una figura importante dentro de la velada.
Contenido Oculto
Invitados
Si Barald decide mezclarse con otros asistentes, podrá integrarse en distintos grupos de conversación. Dependiendo de su actitud, podría conocer nobles, comerciantes, aventureros o simples invitados que han acudido a disfrutar de la noche.
Contenido Oculto
Barra
Si Barald se acerca a la barra, tendrá ocasión de pedir bebidas y conversar con otros invitados. Dependiendo de con quién hable, podrá escuchar rumores sobre la fiesta, comentarios sobre algunos asistentes o simples conversaciones triviales propias de la alta sociedad.
Gracias a su Karma: Sentidos aumentados: Oído, escuchará información relevante sobre Celeste comentada por uno de los trabajadores.
Contenido Oculto
Balcón
Si Barald sale al balcón encontrará una zona más tranquila, frecuentada por fumadores y personas que desean alejarse temporalmente del bullicio del salón. Allí podrá mantener conversaciones privadas, observar a otros invitados o simplemente disfrutar de las vistas. Celeste le seguirá para estar con el.
Contenido Oculto
Servicio
Si Barald interactúa con el personal de la finca, los empleados responderán con profesionalidad y educación. Podrá pedir información sobre la celebración, solicitar ayuda o conversar brevemente con algunos trabajadores.
Contenido Oculto
Exit
Si Barald intenta marcharse, el mayordomo que le ofreció la bebida y las máscaras le pedirá amablemente que no abandone la velada, pues aún queda mucha noche por delante y le preguntará si puede hacer algo para mejorar su estancia
Contenido Oculto
Gerald Kane & Celeste Kane
Gerald, primogenito numero 20 de la familia Kane, descubrió la presencia de Barald en la Isla Neur semanas antes del inicio de la aventura. Consciente de que probablemente no tendría una segunda oportunidad, decidió preparar una trampa lo más elaborada posible utilizando los recursos de los que disponía. Junto a su esposa, Celeste, aprovechó el evento celebrado en la Mansión Valmont para atraer a su hermano hasta un entorno controlado donde poder acabar con él de forma discreta y sin llamar la atención.
Para ello, ambos consiguieron hacerse con una de las invitaciones destinadas a los asistentes y utilizaron a Celeste como gancho para despertar el interés de Barald. La camarera ya conocía al muchacho gracias a sus visitas frecuentes al restaurante donde trabajaba, por lo que la invitación resultó mucho más creíble de lo que habría sido cualquier otro plan.
Gerald es el mayordomo que les recibió en la entrada, quien les explicó la tradición de las máscaras y quien les ofreció las máscaras entre las que podían elegir. Más adelante también fue el empleado que regresó para servirles las bebidas de cortesía dentro del salón.
Su intención inicial no era revelarse de inmediato, sino observar a su hermano durante unas horas, estudiar cómo se comportaba y esperar el momento adecuado para conducirlo a una situación más favorable antes de mostrar finalmente su verdadera identidad.
Su trabajo como camarero le mantendrá ocupado durante la velada hasta encontrar el momento oportuno. En caso de que Barald descubra todo el pastel, Gerald se revelará de manera cobarde e intentará enfrentarle como sea, habiendo perdido mucha fuerza gracias al factor sorpresa.
OFF
Espero de corazón que disfrutes de esta aventura, cualquier duda no tengas miedo en preguntarme por discord, ¡vamos con todo!
13-06-2026, 02:01 AM (Última modificación: 13-06-2026, 02:07 AM por Barald Kane.)
Atributos Personaje
Estadísticas de Barald Kane:
130 FUE
80 RES
245 DES
51 PRE
62 AGI
220 REF
106 INT
240 VOL
48 CH
80 CA
Vitalidad: 2902 / 2902
Energía: 2636 / 2636
Espirítu: 1114 / 1114
Nivel: 17
Dispuesto a satisfacer la invitación de Celeste y a sus propios estímulos aceptó la salida con la intención de llegar allí hasta donde quizás, no hubiera podido llegar nunca de no ser por ella; la mansión Valmont. Vestido con la mejor etiqueta y los zapatos más caros de todo su armario de colección emprendió el camino hasta el lugar de encuentro a paso tranquilo con tiempo de sobra para caminar sin prisa porque correr es de cobardes. Se deleitaba por el camino de la propia soledad de sus pensamientos con ambas manos en los bolsillos y un tintineo metálico constante a la par que daba un paso tras otro. Había aceptado la invitación de la chica del restaurante no solo por la química entre ambos ni por tremendas bufas aunque ... ¿por que hacernos los interesantes? fue por las tremendas bufas. La fresca brisa de la noche acariciaba la isla y hacían que el humo que emanaba por la boca se disipara rápidamente a medio camino pues no podía evitar darse aquel lujo para el. Mostraba la seguridad en si misma vestida de negro con el dulce aroma de que hoy ... hoy ... haría que lloviera. Llego al enorme jardín de la entrada de la mansión y por el camino principal, continuó su camino con una leve nostalgia. - No veía una mansión tan grande desde ... - Después de tantos años visitar una mansión de esas dimensiones le hacían recordar su niñez, la nieve recubriéndolo todo y el pelo largo negro de su madre. Había avanzado mucho en su travesía por el mar del sur e incluso había llegado al Grand Line, no recordaba exactamente cuanto tiempo pero desde la aparición de Harald el vigesimotercer vastago de Wilhelm había resucitado de entre los muertos para aquellos fieles seguidores que compartían la sangre de un chiflado.
A medida que avanzaba observaba con total naturalidad a la seguridad de la mansión repartida alrededor del jardín sin mirar si quiera a los carruajes lujosos que le pasaban de largo de camino a la entrada. Cruzo un par de miradas con algunos de los miembros de seguridad hasta que de pronto su vista se centró en la chica que lo había invitado a esa fiesta que lo esperaba justamente en la entrada a lo que se dio cuenta de algo. - Y ahora me pregunto ... ¿seré yo la presa esta noche? o ... nah, nunca es tan fácil. Tendré jugar mis cartas. - Nada tenía que ver a lo que había visto anteriormente de ella vestida con el uniforme del restaurante. Medio sonrió al ver como le saludaba y ambos se acercaron el uno al otro hasta llegar a saludarse. Y en efecto ¿era extraño llegar hasta aquí sin saberse el nombre de cada uno? Ahora que estaban tan de cerca aguantó la presión de bajar la mirada hasta sus atributos sin derramar gota, pero no por ello con menos esfuerzo mental y psicológico, era todo fachada.
- Es todo un placer señorita aunque ¿creo que ya nos conocíamos no? me llamo Barald -
Y tras aquella breve presentación y una sonrisa leve por la sonrisa, el azabache avanzó con su invitada hasta el mayordomo de la mascara negra. Sin pensarlo mucho, escogió una de las mascaras que le ofrecían, una oscura, parecida a la del mayordomo - Gracias por la mascara, muy amable. - Agradeció con buenas palabras el trato y la reverencia de aquel hombre a los servicios de la mansión de manera educada y sincera, honestamente le gustaban mucho ese tipo de personas; efectivas, meticulosas y dedicadas. Sin mucha más espera, junto con celeste, el nuevo pirata de los 125 millones entro en el lugar ahora bajo el anonimato de la mascara que le acompañaría por el resto de la fiesta. No le alcanzaba la vista para tener una visión panorámica del lugar, repleto de gente bien vestida, mayordomos por todos lados, bailes, copas, música; todo en aquel ambiente repleto de lujos - Si ... esto es tal y como recordaba - Podía llegar a oler la riqueza en aquel lugar y codearse con los adinerados por encima de la pirámide alimenticia de la vida ... si, para eso lo educaron, además ahora, el también lo era JEJEJEJEJE aunque eso no lo sabía absolutamente nadie, tan solo el.
Observó a su nueva compañera de festejo de reojo cuando esta no lo miraba y había un par de razones que hacían que Barald se despistara un poco conteniendo sus instintos primarios aunque esto último era complicado. Apaciguando un poco sus pensamientos, decidió centrarse en aprovechar la oportunidad de hacer contactos ricos con los que más adelante poder hacer negocios así que pensó en cual de todas esas personas sería su primera victima. - Quien dice hacer negocios dice ... - Obligarle a hacer negocios. Pensó en sacar a su acompañante a bailar, sería divertido y además no se le daba mal porque era bastante coordinado. Agarró con la mano derecha el brazo de celeste para girarla mientras ella no lo miraba, acercándola a el para decirla algo pero de pronto, ahí estaba de nuevo aquel mayordomo tan aparentemente perfecto. A lo que el azabache centro su mirada en el, intentando ver la expresión de cara a través de la mascara. Fue en ese preciso momento en el que de pronto su parpado derecho comenzó a volverse loco de nuevo, así como hacía de vez en cuando. ¿Justo cuando el mayordomo aparece de nuevo? ¿coincidencia? Tan solo era una creencia pues no había ningún tipo de dato científico en lo que basarse, pero aquel tic nervioso para el era un signo de mal presagio, no solía hacer caso a ninguna cosa que no tuviera ningún tipo de lógica a excepción de una, y era esa. El mayordomo sostenía la bandeja de plata repleta de bebidas a lo que Barald, no tomo ninguna. - No bebo alcohol, gracias -
Rechazando el ofrecimiento educadamente dejo que el mismo hiciera su reverencia y empezara a caminar de nuevo para seguir con su trabajo. Unos segundos más tarde antes de que se marchara, Barald acortó la distancia entre ellos caminando tranquilamente para agarrarle del brazo sin demasiada fuerza, tan solo para que notara que alguien lo estaba tocando y requería de su presencia. Una vez llamado su atención de nuevo; decidió hablar. - Veo que eres meticuloso y dedicado ¿quien tiene la suerte de tener tan buen trabajador? - Barald con aquella pregunta simplemente quería saber algo más de el y hacer que su estancia en aquel lugar valiera más que verle las bufas a Celeste. Era una buena oportunidad para hacer todo tipo de contactos, quien sabe si este mayordomo que tenía delante le ayudaría con ese nuevo trabajo por el contrario ... si que había algo extraño en el y su impulso nervioso era exactamente por el. Lo acabaría sabiendo, tarde o temprano. - Voy a pasar aquí toda la noche, si tienes un rato, quiero hablar contigo. - Tras aquellas palabras lo soltaría - Pero más tarde, ahora tengo algo que hacer. -
Inmediatamente se dio media vuelta para volver con Celeste que no se había movido del sitio en esos breves segundos de conversación. - ¿Bailamos? Dijo que más tarde abra un espectáculo. - Mentía para mantenerla al margen de aquel asunto que traía entre manos. A lo que agarro a su acompañante pasando su brazo derecho por encima de su hombro hasta llegar allí a donde las parejas de la fiesta bailaban a lo que inmediatamente la agarro de la cintura y la pego a el.- ¿Lista? - No le dio tiempo a responder; Barald al son de la música empezó a bailar con ella intentando no apresurarse mucho para completar la misión que el destino le había puesto hoy entre manos, y de paso hacer la secundaría. - Dime ¿como conseguiste que te invitaran aquí? -
El mayordomo permaneció inmóvil durante unos segundos cuando Barald lo detuvo antes de que se alejara. Tras la máscara negra no podía apreciarse ninguna expresión, pero tampoco pareció molesto por la interrupción. Al contrario, escuchó sus palabras con la misma calma profesional con la que había atendido al resto de invitados.
- Es usted muy amable, señor.
Su voz seguía siendo serena, perfectamente medida.
- Me temo que no hay ningún secreto detrás. Simplemente intento desempeñar mi trabajo de la mejor manera posible.
Ante la pregunta sobre quién tenía la suerte de contar con un trabajador como él, el hombre realizó una ligera inclinación de cabeza. -La familia propietaria de la finca, señor. Llevo años prestando servicio en este lugar.
No añadió mucho más. Cuando Barald le comentó que deseaba hablar con él más adelante, el mayordomo pareció meditarlo durante unos instantes.
- Si mis obligaciones me lo permiten, estaré encantado de dedicarle unos minutos.
Con otra pequeña reverencia, primero hacia Barald y después hacia Celeste, retomó su camino entre los invitados, desapareciendo una vez más entre el constante ir y venir del servicio.
La joven observó cómo se alejaba y después volvió la mirada hacia Barald.
- Parece que le has caído bien - comentó divertida
Sin embargo, cualquier comentario adicional quedó interrumpido cuando Barald la condujo directamente hacia la pista de baile.
Por un instante, la muchacha pareció completamente sorprendida, y una sonrisa sincera apareció en su rostro sin que ella pudiera evitarlo.
- Claro que sí...
La música llenaba la sala con una melodía elegante y pausada mientras las parejas ocupaban la pista. Celeste apoyó una mano sobre el hombro de Barald mientras la otra descansaba sobre la suya, siguiendo el ritmo con bastante más soltura de la que él habría esperado. Se notaba que estaba disfrutando del momento.
- No imaginaba que aceptaras tan rápido la invitación -admitió entre una pequeña risa- Cuando te la hice estaba convencida de que ibas a pensar que estaba loca.
La conversación derivó inevitablemente hacia la propia fiesta y la pregunta sobre la invitación.
- La verdad es que tuve bastante suerte. Tengo una amiga que trabaja aquí desde hace años y de vez en cuando sobran invitaciones. Me comentó que podía utilizar una si me apetecía venir alguna vez. Nunca pensé que acabaría usándola para traerte a un chico como tu...
La respuesta salió con naturalidad, sin vacilar ni un instante, incluso se sonrojó un poco con la última parte de la frase.
Mientras tanto, la velada continuaba desarrollándose alrededor de ellos. La barra seguía llena de invitados que entraban y salían constantemente. Los grupos de conversación cambiaban de composición cada pocos minutos y los empleados recorrían la sala transportando bandejas cargadas de bebidas y aperitivos.
Al otro extremo del salón, el anfitrión seguía siendo el centro de atención de buena parte de la fiesta. Sin embargo, en aquel momento parecía haberse alejado ligeramente del grupo principal que lo rodeaba. Varias personas continuaban acercándose para saludarlo, pero ahora mantenía una conversación aparentemente más distendida junto a uno de los grandes ventanales, rodeado únicamente por un pequeño grupo de invitados. De vez en cuando podía escucharse alguna carcajada procedente de aquella dirección, como si estuviera contando alguna anécdota relacionada con la organización del evento.
La noche seguía avanzando, y la fiesta parecía lejos de haber mostrado todavía todo lo que tenía preparado para sus invitados.
El Baile con Celeste era un baile correcto, la chica parecía descompasarse a veces, pero sonreía avergonzada e intentaba seguirle el ritmo a Barald. El vestido de la muchacha al bailar resaltaba no solo su figura superior, sino su cuerpo entero. El uniforme de camarera no dejaba que apreciaran esas curvas, pero con el contoneo del baile y ese vestido, se podía ver perfectamente el escultural cuerpo de la chica. Mientras seguían bailando, la chica intentó entablar un poco mas de relación con Barald.
- ¿Sabes? Creo que lo que más conozco de ti es lo que sueles pedir en el restaurante, y tú de mí ya sabes dónde trabajo y como me llamo... Así que dime, ¿de qué trabaja un chico tan apuesto como tú, Barald?
La Mascarada de Valmont
Buen comienzo, por ahora todo parece tranquilo y una fiesta sencilla, veremos que te depara el futuro.
Conseguiste desvelar 3 Hides del turno anterior, te los dejo en el siguiente spoiler.
Ronda 2 de 10
Fiesta de las máscaras
Por ahora sigues teniendo acceso a todo lo descrito tanto en este post como en el anterior, pero va bien la cosa, espero que disfrutes de la fiesta.
Hides Desvelados:
Hide 1
Cita:Celeste Si Barald permanece junto a Celeste o busca conversar con ella, la joven se mostrará cercana y encantada de pasar tiempo con él. Intentará conocerle mejor, preguntará por algunos aspectos de su vida y posiblemente tratará de convencerle para bailar o recorrer juntos distintas zonas de la finca.
Hide 2
Cita:Pista de Baile Si Barald se acerca a la pista o invita a Celeste a bailar, la joven aceptará encantada. Esto permitirá una interacción más personal entre ambos y generará una situación más íntima que el resto de espacios de la fiesta.
Hide 3
Cita:Servicio Si Barald interactúa con el personal de la finca, los empleados responderán con profesionalidad y educación. Podrá pedir información sobre la celebración, solicitar ayuda o conversar brevemente con algunos trabajadores.
Contenido Oculto
Celeste
Si Barald decide permanecer junto a Celeste en la pista de baile, la joven seguirá encantada de compartir la velada con él. La conversación podrá volverse más personal y ambos tendrán oportunidad de conocerse mejor mientras continúan disfrutando de la música y del ambiente festivo.
Contenido Oculto
Anfitrión
Su situación ha cambiado respecto al turno anterior, pero la interacción seguiría siendo la misma.
Contenido Oculto
Mayordomo
Barald ya ha llamado la atención del misterioso mayordomo de la máscara negra. Si decide buscarlo o volver a hablar con él, el mayordomo responderá con la misma educación y profesionalidad que ha demostrado hasta ahora. Aunque parece dispuesto a conversar, sus obligaciones continúan manteniéndolo ocupado por distintos puntos de la finca.
Contenido Oculto
Gerald & Celeste
Barald parece haber mostrado interés por el misterioso mayordomo de la máscara negra. Si decide volver a buscarlo o conversar con él, Gerald responderá siempre con educación y profesionalidad, evitando llamar la atención o revelar información personal innecesaria.
Podrá hablar sobre la finca, el evento, el servicio o incluso sobre algunos aspectos generales de la isla, pero intentará mantener la conversación alejada de sí mismo siempre que sea posible. Aun así, no rechazará interactuar con Barald; de hecho, parece sentirse ligeramente intrigado por el interés que éste ha mostrado hacia él.
Mientras tanto, Gerald seguirá desempeñando sus funciones como uno de los responsables del servicio de la mansión, apareciendo ocasionalmente en distintos puntos de la fiesta. Si Barald presta atención, podrá cruzarse con él en varias ocasiones a lo largo de la noche.
Por su lado, Celeste intenta engatusar a Barald para que confíe en él; si sigue con el durante la velada, le pedirá algo de beber de la barra mitras va al baño para poder dejarlo a solas y preparar mejor la emboscada.
15-06-2026, 03:03 AM (Última modificación: 15-06-2026, 03:05 AM por Barald Kane.)
Atributos Personaje
Estadísticas de Barald Kane:
130 FUE
80 RES
245 DES
51 PRE
62 AGI
220 REF
106 INT
240 VOL
48 CH
80 CA
Vitalidad: 2902 / 2902
Energía: 2636 / 2636
Espirítu: 1114 / 1114
Nivel: 17
Nunca hubiera imaginado lo que aquella noche le tenía preparado. Disfrutaba de las vistas que le ofrecían la fiesta de "alto estanding" en la que se encontraba y paso a paso, intentaba mostrarse con la mayor de las actitudes sacando los pasos prohibidos junto a su acompañante, disfrutando de su compañía y de todo cuanto ese lugar pudiera ofrecerle. El azabache parecía moverse como pez en el agua en medio de aquel lugar y manejando con su zurda el baile con Celeste, con la derecha agarraba una de las causas de su inesperada visita hasta la mansión Valmont, su cintura. Manejaba bien sus impulsos desde que era un chiquillo, ahora no iba a ser menos. Se mostraba cortés y educado, así como le habían enseñado en la cuna de oro de la que provenía la cual, todavía no había olvidado. Con la bravura de la vida cotidiana de cualquier mortal y la inteligencia de aquellos bendecidos por la economía de sus familias ricas, reunía los requisitos para ser lo mejor de ambos mundos. Bailaba con decisión y fuego en sus ojos mientras recordaba la breve conversación con el mayordomo que al igual que el, había sido una conversación perfecta y educada, con su respectiva reverencia de despedida.
Las palabras de Celeste mostraban el gran interés que tenía sobre el, a lo que el azabache, no respondió, tan solo la guiño un ojo para tomar su mano y ahora darla media vuelta giratoria típica de cualquier baile de salón ¿desde cuando Barald sabía bailar de aquella manera? hay muchas cosas de nuestro querido protagonista de esta historia que todavía no han sido descubiertas y esa faceta, era una o al menos hasta el momento, parecía estar llevando la batuta. - Me gano la vida tomando decisiones correctas y si algo he aprendido de mi trabajo es que sacar a bailar a la mujer que me invitó a la fiesta es cuanto menos, lo que debo hacer. - Barald intentaba coquetear desde la proximidad de sus rostros y el contacto físico del baile sin mentir a cerca de cual era su trabajo, solo omitiendo que pertenecía a una banda pirata de descerebrados y que su vida no era la de un hombre de a pie cualquiera- Decirla que soy un pirata buscado por el gobierno, definitivamente no es buena idea, aunque bueno ... tarde o temprano se enterara. - Celeste parecía una mujer delicada y el dedos de oro manejaba con destreza la cintura de Celeste que guiada por el, parecía estar disfrutando de la velada, de su acompañante y del baile; la trataría con respeto y delicadeza. - Ya pensaré en como salir de esa situación ahora es momento de ... -
Continuar con lo que tenía entre manos ¿y qué era? seguir analizando aquel lugar mientras realizaba la danza de apareamiento contemporánea del año 17. Escuchaba las risas desde aquel ventanal grande cuando justo terminó la canción que estaba sonando en aquel momento, desviando su mirada hacia aquel lugar y visualizando aquel pequeño grupo de gente reducida alrededor del hombre de mascara blanca, desentonando en medio de toda esa gente. - Respóndeme a algo. - Dijo el muchacho sin mirarla a ella, si no, hacia aquel ventanal donde se encontraba aquel hombre con la mascara blanca. - Acepté tu invitación porque me encantaría conocerte más y hacer de esta noche algo que ambos recordemos pero ... dime, realmente, aun sin conocernos ¿serías capaz de fiarte de mi con los ojos cerrados? - Barald, en aquel momento miro de nuevo a su acompañante.- Si es así ciérralos. -
Contenido Oculto
Si Celeste cierra los ojos Barald la roba un beso, también de alguna manera le hará entender que es un pirata buscado y que no quiere que la relacionen con el para no meterla en problemas.
La pregunta pareció tomar completamente por sorpresa a la muchacha, y durante unos instantes continuó siguiendo los pasos del baile sin responder inmediatamente, observándolo desde detrás de su máscara carmesí como si intentara averiguar si aquello era una simple ocurrencia del momento o una pregunta formulada con verdadera seriedad.
- ¿Fiarme de ti?
Repitió con una pequeña sonrisa.
La música continuaba sonando alrededor de ellos mientras varias parejas giraban por la pista. A esas alturas la joven parecía mucho más cómoda que cuando había comenzado la velada. Los nervios de la entrada habían desaparecido casi por completo y ahora se dejaba llevar por el ambiente de la fiesta, por la conversación y por la compañía.
- La respuesta inteligente sería que no - Admitió finalmente entre una pequeña risa.
- Apenas te conozco. Sé dónde comes, lo que sueles pedir y que bailas mucho mejor de lo que esperaba... pero poco más.
Mientras hablaba volvió a perder el ritmo durante un instante, pisando ligeramente uno de los zapatos de Barald antes de apartarse con expresión avergonzada.
- Perdón... - Murmuró divertida.
Aquello pareció provocarle aún más vergüenza cuando fue consciente de que acababa de confirmar por sí misma que él estaba llevando completamente el control del baile.
- Aunque supongo que si realmente desconfiara de ti no te habría invitado aquí... - Sus dedos se aferraron un poco más a la mano de Barald mientras pronunciaba aquellas palabras - Ni estaría bailando contigo, claro... -
La muchacha parpadeó un par de veces y volvió a pensar en la petición: "Cierra los ojos".
Por un instante pareció comprender algo que hasta ese momento no había pasado por su cabeza. El rubor que ya asomaba ligeramente en sus mejillas se hizo algo más evidente y durante unos segundos apartó la mirada hacia un lado.
- Ah... - Fue todo lo que acertó a decir, no parecía molesta, ni incómoda, mas bien algo nerviosa.
La clase de nervios que aparecen cuando una persona empieza a imaginar cosas que todavía no han ocurrido.
Durante unos instantes permaneció completamente quieta mientras intentaba reunir algo de compostura. Después volvió a mirarlo.
- Aunque es un poco pronto... Supongo que sí...
Respondió finalmente con una voz bastante más suave que antes.
La música seguía sonando a su alrededor. Las conversaciones continuaban llenando el salón. Las luces de las lámparas se reflejaban sobre las máscaras y las copas de cristal, y aun así, por un instante, pareció olvidarse de todo lo demás.
Cerró los ojos lentamente, sin apartarse, sin soltar su mano, sin romper la distancia que existía entre ellos.
Simplemente permaneció allí, esperando.
Con una pequeña sonrisa dibujada en los labios,
Y con la sensación de que ya sabía perfectamente qué era lo que Barald iba a hacer a continuación, o al menos eso quería creer.
Mientras tanto, la fiesta continuaba su curso ajena a aquella pequeña escena. Los camareros seguían recorriendo el salón cargados de bandejas y copas relucientes, los invitados cambiaban constantemente de grupo entre risas y conversaciones, y la música de la orquesta envolvía cada rincón de la estancia con elegantes melodías. Cerca de los grandes ventanales, el anfitrión seguía recibiendo a todo aquel que deseaba acercarse a él, mientras algunos asistentes abandonaban momentáneamente el bullicio del interior para dirigirse a la terraza exterior en busca de aire fresco. La velada estaba lejos de terminar, y cada minuto parecía traer consigo nuevos encuentros y nuevas historias.
La Mascarada de Valmont
A ver cómo avanza la trama, ¡la tienes en el bote, campeón!
Has desvelado solo 1 Hide del turno anterior.
Ronda 3 de 10
Fiesta de las máscaras
Por ahora sigues teniendo acceso a todo lo descrito en los tres posts, de nuevo, espero que disfrutes de la velada.
Hides Desvelados:
Hide 1
Cita:Celeste Si Barald decide permanecer junto a Celeste en la pista de baile, la joven seguirá encantada de compartir la velada con él. La conversación podrá volverse más personal y ambos tendrán oportunidad de conocerse mejor mientras continúan disfrutando de la música y del ambiente festivo.
Contenido Oculto
Celeste
Si Barald no hace nada íntimo con Celeste y baila de nuevo con ella, o le invita a a una copa o algo similar, ella reaccionará de manera muy cercana, coqueteando aún más con Barald.
Contenido Oculto
Celeste
Si Barald intenta hacer algo íntimo con Celeste, esta saldrá del personaje y le empujará, empuñará su arma y le acusará de intentar acosarla sexualmente o similares ante toda la fiesta.
Celeste porta en su muslo dos Dagas tier 2.
Contenido Oculto
Gerald
Si Barald intenta algo íntimo con Celeste, Gerald saldrá del personaje y se lanzará a atacar directamente a Barald.
Gerald tiene en este momento unos guantes de Tier 3.
Contenido Oculto
Anfitrión
Su situación no ha cambiado respecto al turno anterior, si Barald intenta interactuar con él, se mostrará impecable. Hablará de la fiesta y será muy correcto con él.
Contenido Oculto
Barra
Si Barald se acerca a la Barra, gracias a su increíble oído, podrá escuchar unos rumores sobre Celeste.
Contenido Oculto
Mayordomo
Si Barald busca al Mayordomo este le evitará y le pedirá, por favor, hablar más tarde debido a su excesiva faena.