Miyori Hoshino
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
63
111
154
161
73
144
103
90
4
96
6 Primavera Año 15
Bosque, Pueblo Baquella
Isla Baterilla
La estación de primavera en Baquella no era tan floral como solía serlo en otras islas, al tratarse de una isla tropical el ambiente resultaba algo sofocante debido a la humedad que acompañaba las constantes precipitaciones, aun así, pese a la ausencia de una extravagante abundancia de flores, la selva se mantenía frondosa y sorprendentemente refrescante durante la temporada.
Tarareaba en voz alta mientras me abría paso entre la arboleda de la selva que rodeaba la isla, conocida por sus residencias blancas de tejados rojos y por el fascinante oficio de sus pescadores, quienes abastecían los puertos mercantiles con una amplia variedad de moluscos y otros productos del mar, del mismo modo los demás isleños poseían talentos únicos que permitían ofrecer tanto a visitantes como habitantes todo lo necesario para su día a dia, mercancías como vestimentas, armas, joyas, alimentos y toda clase de utensilios necesitados.
Por suerte aquel día estaba libre de mis obligaciones pues todos mis hermanos se encargarían de las responsabilidades del negocio familiar mientras que mi padre tenía compromisos relacionados con su trabajo como carpintero, gracias a ello tenía rienda suelta para practicar con mis instrumentos algunas de las canciones que rondaban por mi cabeza.
Vestía como de costumbre, un ligero vestido blanco sin mangas de estilo playero acompañado de unas sandalias del mismo color, un sombrero de paja que protegía parcialmente mi rostro de los destellos que el sol arrancaba a cuanto tocaba, además, llevaba conmigo el estuche de mi violín, Amphitrite, rara vez era vista sin mi instrumento después de todo es mi objeto de gran valor, mi posesión más preciada en todo el mundo.
Quería encontrar un lugar apartado y sabía muy bien que en lo profundo del bosque existía un rincón especial donde un pequeño riachuelo serpenteaba entre las rocas y un enorme árbol frondoso se alzaba majestuoso, como un viejo roble que había permanecido en aquella amada y humilde isla durante incontables años, mi intención era llegar hasta allí, disfrutar de la fresca sombra que ofrecía y solo entonces dejar que las melodías bendecidas por mí instrumentos fluyeran libremente con el armonioso ambiente.
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
Dean
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Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
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0
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6 Primavera Año 15
Bosque, Pueblo Baquella
Isla Baterilla
Para su disgusto, ya se estaba acostumbrando al molesto calor de Baquella. Se supone que la primavera trae consigo un clima agradable para hacer todo tipo de cosas, pero por alguna extraña razón, en la isla de Baterilla no se cumplía una de las consignas más importante de aquella estación del año.
Nunca odió el calor, pero ya estaba un poco cansado de los rayos de sol impactando en su piel albina, que en algunas zonas se volvían rojas por el poco cuidado que tiene con el calor. Como no tenía mucho que hacer y pasar el día muriendo del calor en el lugar donde se estaba hospedando, que obviamente no tenía nada para combatir el incómodo aumento de la temperatura. Teniendo todo esto en cuenta, tomó una decisión, hoy sería un buen día para conocer el bosque de la isla, así podría conocer de primera mano la flora del lugar, lo que le puede servir para sus estudios como buen conocedor de la naturaleza. De algo le tenía que servir el haber devorado los libros sobre el medioambiente del South Blue.
A pesar del calor, no varió mucho en su vestimenta, pues se colocó su hakama blanco a sabiendas de que se va a ensuciar en un lugar con tanta vegetación, prefería ir cómodo antes que pensar mucho en qué era apropiado usar para un día como ese. Obviamente llevó de manera oculta a su querida daga llamada Shinso, pues era la única manera de sentirse seguro en un lugar que no conoce muy bien.
No tenía muy claro cómo comenzar, pues ya sabía qué tipo de plantas, arboles y animales se iba a encontrar ahí, pero quizá experimentar el olor, tamaño y detalles de toda la flora y fauna del lugar, le haga tener más información de utilidad. Aquel sitio era ideal para poder refugiarse o escabullirse en caso de estar siendo perseguido, así que se tomaría totalmente en serio aquella investigación... o eso pensó.
Su concentración se fue al instante al escuchar lo que parecieron unos acordes de un instrumento que desconoció en ese primer momento. Aquello le llamó la atención de sobre manera, pues sabía que en ese lugar no había ningún animal que pudiera emitir un sonido como ese, como también tenía conocimiento que ese bosque era muy poco frecuentado por los habitantes de Baquella.
Como siempre, la curiosidad le ganó y su objetivo de estudiar el bosque se fue al tacho de la basura, pues ya tenía otro objetivo en mente: Averiguar qué o quien estaba haciendo música en un lugar tan peculiar como aquel Bosque. Por fortuna el lugar no era del todo ruidoso, así que lo único que tuvo que hacer es ir hacia donde su oído le guiaba.
No tardó más de 5 minutos en llegar al origen de la música, pues a unos metros pudo ver a una chica de cabello naranja con un violín. Lo poco que sabía de ese instrumento, era que su forma es parecida a una guitarra pero más pequeño y que se tocaba con un palo, de hecho pocas veces ha estado cerca de uno y obviamente nunca ha tenido uno en sus manos, pues su talento musical era prácticamente nulo.
Una vez averiguó el origen del sonido pensó en acercarse y preguntar qué es lo que hacía ahí, pero antes de poder actuar fue cuando su timidez invadió su cuerpo. El pensamiento de que espantaría a la joven se hizo cada vez más presente, pero si se quedaba callado y mirando desde algunos metros de distancia era peor. Respiró hondo como paso previo a sacar fuerzas de voluntad para acercarse y hablar con la extraña, pues tenía genuina curiosidad sobre el instrumento, el porqué estaba tocando ahí y cómo esa guitarra pequeña podía sonar de esa forma tan elegante.
A paso firmé se acercó a ella hasta quedar a solo un metro de distancia, la cual ya consideraba prudente para presentarse, ya que eso demostraba buenos modales ¿cierto? - Buenos días... ¿o ya es de tarde?... bueno al grano, mi nombre es Dean, tu música me llamó la atención. - Nunca se le dio bien empezar conversaciones y esta era una prueba más a la lista. - Nunca he tenido la opción de escuchar a alguien talentoso tocando ese instrumento y el sonido de recién era muy bueno, así que tengo algunas preguntas que hacerte. - Su intención no era ser músico, pero tenía genuina curiosidad en cómo se aprende a hacer música, quizá se le olvide en dos semanas, pero en ese momento quería sacarse esa duda. - Supongo que debo empezar con la primera... ¿Cómo se toca ese instrumento? ¿se puede tocar con cualquier palo o solo con el que tienes en la mano? - Se llevó el dedo pulgar e índice derecho al mentón como si estuviera haciendo una investigación realmente importante.
No sabía si tanta pregunta iba a espantar a la desconocida, pero era la primera vez que tenía a un músico o al menos a alguien que sabe de ello tan cerca, así que no iba a desaprovechar la oportunidad.
Miyori Hoshino
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La música siempre ha tenido la capacidad de arrastrarme a una realidad oculta, me vuelve inmersiva y siento que desaparezco, mientras el arco se deslizaba con suavidad sobre las cuerdas del violín, aquella melodía florecía con calidez y era armoniosa, llenando cada rincón de aquel espacio con una hermosa sonata, y no era hermosa por que era yo quien la interpretaba sino porque así era la naturaleza de aquel instrumento, cuando uno comprende su verdadero valor, cuando se aprende a apreciar lo maravilloso que es, entonces cada nota que nace del instrumento se convierte en un tesoro, y es por eso que una sonrisa se había creado en mi rostro ante la felicidad que sentía de escuchar tan hermosa canción.
La última nota de aquella pieza se desvaneció pronto para dar paso al acorde del silencio pero fue en ese momento que me di cuenta que no estaba sola puesto que una voz ajena alcanzó mis oídos, al abrir mis ojos me encontré con la presencia de un joven a penas un metro de distancia poseía facciones delicadas, una tez pálida que hacía dualidad con sus cabellos de tonalidades níveas y unos ojos rasgados que parecían esconder la genuinidad de su curiosidad, Dean era su nombre y tras intercambiar unas pocas palabras comprendí que había captado su atención por mi música, por Amphitrite mi violín azul.
Me quedé expectante ante sus preguntas, prestando suma atención a cada una de ellas. Me hizo feliz que elogiara mi talento con el instrumento pero considero que aún me queda mucho tramo por recorrer para llegar a la perfección, cuando terminó con sus consultas me acerqué a él con pasos suaves y armoniosos, no eran muchas las personas que se interesaran por los instrumentos así que aquel gesto me pareció especialmente bonito.
—-- Debe usarse el arco, está compuesto con la vara que usualmente es de madera de pernambuco, algo que suele verse entre los instrumentos de cuerdas, o las flautas… — explicaba con calma mientras le extendía el arco para que lo visualizara con mayor cuidado —- luego están las cerdas que suele estar hecha de cáñamo natural de la vegetación, se encuentra mucho por las selvas tropicales como esta, pero también existen algunos que usan hebras de caballo. —- con eso último me reí un poco puesto que era chistoso imaginar a un caballo pelón por la música.
—- El violín solo se puede tocar con su arco, al igual que el violonchelo, viola y contrabajos. —-- mencioné con calma mientras intentaba recordar más instrumentos —- bueno, mentiría si solo esos, en el mundo hay miles de instrumentos que aún desconozco, me alegra que tengas interés en conocer, ¿eres músico también?
—- Mi nombre es Miyori Hoshino, ¡Mucho gusto!
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
Dean
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C. de Haki
C. de Akuma
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Los segundos de silencio se pasaron como si fueran minutos, pues siempre que iniciaba una conversación tenía el miedo de estar espantando a su interlocutor, por suerte este no fue el caso. La chica se tomó su momento pero le respondió con amabilidad, así que los nervios iniciales se disiparon para solo dejar la curiosidad que sentía por aquel instrumento y cómo era posible tocarlo con tanta elegancia como lo hacía la chica de la que aún desconocía su nombre.
Cuando mencionó que aquel palo era en realidad un arco ladeó un poco la cabeza con confusión. Hasta donde sabía, los arcos eran más grande y eran utilizados para lanzar flechas, nunca nadie le había dicho que había otros tipos de arcos, menos que servían para tocar música. Ante la situación comenzó a imaginar si los arcos bélicos serían útiles para hacer tocar ese violín, o si con el arco musical se pudieran lanzar flechas, por dimensiones no debe resultar fácil, pero es un experimento que quizás haga en algún momento de su vida.
La vara era de madera de Pernambuco, un árbol que conocía muy bien, pues aparecía en todas las enciclopedias que había leído sobre flora y fauna del mundo. Así que la madera de ese árbol tan peculiar era utilizado para crear piezas como esa, un dato realmente interesante y que espera poder recordar cada vez que vea un ejemplar.
Las cuerdas eran una historia totalmente diferente, pues podían tener un origen vegetal, como también animal, ese dato le sorprendió así que abrió un poco los ojos, pues nunca se había imaginado que de los pelos de un caballo pudiera salir un arco tan fino. - Ósea que dejan calvos a los caballos para hacer los instrumentos... interesante. - Se llevó la mano al mentón como si estuviera haciendo una reflexión profunda, cuando en verdad estaba pensando en cómo luciría una caballo calvo, lo que le sacó una sonrisa.
Otra sorpresa se llevó al saber que el instrumento que llevaba la chica solo se podía tocar con ese arco. Imaginó que era como una guitarra, que se podía tocar con los dedos y el arco se usaba para darle una melodía más elegante, pero también nombró otros instrumentos que nunca había escuchado en su vida... ¿un contrabajo no tiene que ver con el trabajo? la verdad es que la música era realmente confusa.
Ella preguntó si era músico a lo que soltó unas cuantas carcajadas - Creo que tengo el peor sentido del ritmo y la melodía de toda la isla, ni aunque me esforzara podría hacer sonar bien ese violín. - Levantó el dedo índice para matizar sus siguientes palabras. - Pero sé distinguir la buena música y lo que tocaste estaba muy bien, está aprobado por Dean, sé que no sirve de mucho, pero oye peor es nada. - Soltó unas cuantas carcajada ante sus propios comentarios, pues las bromas era la mejor forma que tenía de socializar.
Ella se presentó y el albino alzó una de sus manos y la movió de un lado a otro a modo de saludo. - Un gusto, eres la primera Miyori que conozco, y por mi lado, sé un poco sobre naturaleza, las plantas, animales, flores, ese tipo de cosas, aunque no es tan divertido como la música, al menos es útil. - Se llevó una mano a la nuca pues nunca consideró que sus conocimientos como explorador fueran divertidos, tampoco es que le apasione, pero le ha servido para sobrevivir y hasta ahora eso es lo más importante.
- ¿Y qué haces tocando en un lugar tan solitario como este? deberías tener un público al que impresionar, no sé si las hormigas o los pájaros sepan valorar una buena canción. - Mientras hablaba miró a su alrededor, dándose cuenta de lo tranquilo que estaba el bosque, sin duda era un buen lugar para relajarse, quizá el mejor de Baquella.
Miyori Hoshino
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En el momento que Dean mencionó lo del caballo calvo y prácticamente pusiera en palabras lo que que imaginé, una tímida risa se escapó de mis labios aunque logré contenerla enseguida mientras tanto él parecía estar mucho más interesado en el instrumento.
—- No puedes decir que eres malo en algo cuando existen miles de posibilidades por explorar…. —- Levanté el dedo índice intentando rebatir la idea de que fuera un mal músico —- Por ejemplo, hay miles de instrumentos en todo el mundo, más de uno… quizás incluso varios, podrían adaptarse perfectamente a tu sentido del ritmo, y lo mismo ocurre con cualquier otra habilidad, tal vez seas un mal cocinero pero seguro que existe alguna receta ahí fuera para la que tengas un talento natural.
Me sorprendió descubrir que era un conocedor de plantas, animales y flores, ¿Quizás estudiaba algo relacionado con el trabajo de campo?, sin embargo Dean no parecía considerar aquello especialmente divertido, reflexioné un momento sobre sus palabras, ¿Acaso no era emocionante aprender y descubrir cosas nuevas? —- ¿Qué pasaría si, justo en este momento… apareciera una criatura desconocida o encontraras una planta que solo has visto en los libros o de la que solo has oído hablar? —- pregunté con una sonrisa tranquila, amena —- ¿No te parecería divertido?, ¿Emocionante?
—--- Bueno, eres una persona que conoce de floras y faunas, y como alguien que las estudia, debes saber que también son seres vivos como nosotros, eso supongo es lo primordial… —- me senté sobre las raíces de aquel viejo árbol mientras alzaba la mirada hacia su frondosa copa de ramas —- Quizá no puedan hablar pero pueden escuchar… y la música tiene ese efecto de calmarlo todo, de animarlo todo… Imagina a una ardilla moviéndose al ritmo de una una melodía, ¿No podría pasar? —- Reí un poco, consciente de lo absurda que sonaba mi idea aunque eso no significaba que hubiera que descartar la posibilidad.
—-- Me gusta mucho practicar en soledad e intentar crear melodías nuevas, algún día quiero hacerme a la mar y descubrir otras islas, otras culturas, otras músicas… no lo sé, simplemente quiero seguir descubriendo cosas hasta que sienta que ya no queda nada por conocer. —- Devolví la mirada a Dean con una sonrisa satisfecha, orgullosa de aquel sueño que albergaba en mi cabeza desde hacía tiempo.
—- ¿Qué hay de ti?, ¿Aún sientes que te queda mucho por conocer?
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
Dean
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La peli naranja mencionó que era imposible saber si realmente era bueno o malo en la música con tantos instrumentos por conocer y practicar. Es cierto que puede haber muchos artefactos musicales que el albino desconocía, pero las pocas veces que ha intentado cantar o hacer sonar de forma armoniosa una guitarra o un tambor, el resultado fue un sonido igual de molesto que el llanto de un bebé con hambre, cosa que le hizo resignarse con la música. - Puede ser... pero sé que el talento natural no lo tengo, así que prefiero seguir dedicándome a las plantas y animales, no se me da mal estudiarlas y hay muchos animales que son agradables... aunque hay algunos que pueden matarte. - La última parte de la frase la dijo susurrando, pues su intención no era asustarla.
Miyori le hizo una pregunta que le hizo ladear un poco la cabeza y ponerse a pensar. Era muy poco probable encontrar una nueva especie de planta o animal en ese bosque, el cual ya había sido estudiado por siglos y miles de personas, sin embargo la naturaleza era tan impredecible que aunque sea un porcentaje mínimo, podía pasar, después de todo cosas más locas se han visto. - No sé si emocionante es la palabra correcta, si sería algo muy curioso y mi curiosidad es lo que me hace querer investigar más, se podría decir que es como mi motor... por más raro que suene eso. - Cuando algo le aburría simplemente lo abandonaba, por suerte la flora y fauna siempre conseguía sorprenderlo, así que nunca ha parado de aprender de ello.
Soltó una risa cuando mencionó lo de la ardilla y su ritmo, pues por alguna extraña razón se imaginó un trio de ardillas chillonas cantando mientras vestían ropas un tanto raras... Seguramente era una de sus desvariaciones sin sentido, si, eso era. - Todavía no se ha descubierto una especie de ardilla musical, pero si descubro una le pondré Miyori, seguro los científicos lo aceptan como nombre oficial. - Sabía que aquello era imposible, pero al menos haría los esfuerzos necesarios, aunque no sabe cómo es que se asigna un nombre un nombre a una nueva especie, pero seguro que lo descubre en el futuro.
Ella reveló su ambición de conocer otros lugares e intentar crear nuevas melodías y canciones, sin duda un sueño bonito y prometedor. - Espero que cuando te hagas famosa y des conciertos puedas darme la entrada libre, yo prometo comprar algún disco. - Nunca hay que perder la oportunidad de obtener algo gratis, eso lo tenía claro. - Si quieres recorrer el mundo tendrás que tener cuidado y hacerte fuerte, el mundo es una locura afuera. Ya estos mares tienen cosas peligrosas, no me quiero imaginador como será en la Grand Line o en el Nuevo Mundo. - Flexioné uno de mis brazos para enfatizar lo importante que será fortalecerse, pues no era solo un mensaje amistoso para la peli naranja, sino que era un mensaje también para sí mismo.
Se tardó unos segundos de más en responder su última pregunta, pues no tenía intención de revelar información de más, así que pensó una respuesta genérica para evitar levantar sospechas, pues mientras menos gente se entere de que apoya a la causa del ejercito revolucionario, mejor. - Obviamente, aún no he salido del South Blue así que me queda casi todo el mundo por recorrer. Cómo te imaginarás hay muchos ecosistemas que aún debo explorar, pero no tengo prisa, iré con calma. - Esperaba con eso convencer a Miyori, aunque ya tenía otras mentiras preparadas en caso de que ella quisiera saber más sobre él.
Hay otra cosa que le quedaba por preguntar, que también le generaba mucha curiosidad y no iba a perder tiempo en resolver. - ¿Qué otros instrumentos sabes tocar o solo eres una maestra el violín? - Realmente desconocía si un músico dedicaba su vida a un solo instrumento o si al contrario era un prodigio que dominaba cada instrumento existente, eso último sería algo genial y que haría crecer su admiración hacia las personas que se dedican a la música.
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