Una noche en Arabasta gozar :: Aventura :: T3 :: PR
#1
Wáhed - Ithnán - Thalatha

MUSIQUITA



Verano (75).
Año 17.
06:57 a.m.
Alrededor del Pueblo, Arabasta, Paradise.

— ¿Escuchaste, Hermano Wáhed? — comento un joven buen mozo mirando al horizonte con una media sonrisa.

— Lo hice… — respondió el susodicho mientras pulía con dedicación su espada.

— ¿Le pediremos que nos acompañe? Dance — sugirió el más joven, de corto cabello negro y sonrisa juguetona.

— Claro, Hermano Thalatha. Iremos, tocaremos su puerta y le pediremos amablemente que nos acompañe al medio del Desierto a una misión suicida solo porque tenemos un deber con nuestros ancestros. ¿Quién se negaría? — la respuesta no estuvo exenta de sarcasmo.

— ¿Y cuál es tu brillante idea, Hermano Ithnán? Dance — cuestiono entrecerrando los ojos en su dirección. Sus hermanos jamás tomaban en cuenta sus opiniones.

—  Secuestrarla — hablo con honestidad al tiempo que pasaba la diestra por su largo cabello albino.

— ¿Estás loco? — reprocho arrugando la cara y girando a ver a su hermano mayor — ¿Hermano Wáhed? — interrogo al mayor.

— El tiempo esta en nuestra contra, hermanos. Debemos estar en el Templo Baraka a media noche… con la mujer, es nuestra última esperanza de descifrar lo que nuestros padres y sus padres siempre buscaron. Esperaras con los camellos, Hermano Thalatha — informo y ordeno suspirando en el proceso. Las tradiciones familiares a veces significaban una carga mayor a la que sus 22 años quería soportar pero que debía hacerlo, por ser el primogénito.



Verano (75).
Año 17.
16:03 p.m.
En algún lugar del desierto, Arabasta, Paradise.

Las dunas del desierto se extendían en todas las direcciones, mientras tres hombres con ropa del desierto montaban camellos, y en un cuarto animal, un bulto envuelto en finas telas femeninas. Los tres rodeaban a este en concreto, como si debajo de aquel textil se ocultara la más valiosa de las posesiones, y así era… porque el trió de hermanos había logrado secuestrar a una joven doncella. ¿Cómo? Con un poco de suerte, y el soborno a un hombre oriundo de la ciudadela que les permitió conocer el itinerario, o más o menos este, de la joven dama.

Un golpe aquí, un poco de roció para dormir allá… y la joven había caído. Muy fácil para ser cierto, pero como no tenían tiempo para sobre pensar nada, el fin justificaba los medios. El más joven de los hermanos, Thalatha, meditaba mientras el día iba cayendo en el horizonte, que el secuestro “había resultado muy fácil” … demasiado sencillo considerando que los rumores indicaban que estaba rodeada de poderosos hombres. Por un momento la idea de que ella se dejo atrapar surco por su cabeza… ¿Sería posible que la hermosa Doncella supiera cuan necesitados estaban? ¿Qué así como sus leyendas hablaban de ella, ella se viera en este momento predeterminado?



Verano (75).
Año 17.
18:07 p.m.
En algún lugar del desierto, Arabasta, Paradise.

— …descansemos aquí unos minutos — ordeno Wahed desmontando de su camello. Habían encontrado un oasis.

Inmediatamente, Thalatha, el más joven se encargo de la doncella, a la que trataba con suma delicadeza, con la devoción que grabaron en su piel sus ancestros. Se quito su propia capa antes de bajarla, para ponerla como alfombra, luego la recostó de esta y se sentó a su lado, no sobre la tela, sino en la arena mientras se preguntaba ¿Cuánto más dormiría?




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#2
—¿Qué tienes mucho calor? Si quieres puedo ir a buscarte algo para beber — ¿A dónde? A saber, seguro un par de choques a la pared y a unas personas sean suficiente como para que alguien se apiade de ella. Un hombre piadoso es lo único que necesita, aunque ya no lo pide, no junta las manos y ruega a Dios, porque prefiere no llamarlo. Algunos lo llaman destino, otros Dios, pero siempre que hace cosas, no le causan gracia, es una ironía que le forma una mueca y que actualmente la hace chasquear la boca, en un gesto que antes no estaba ahí.

¿De quién lo habrá adquirido?

Un par de golpes, unas disculpas, pero finalmente se encontró con alguien que amablemente le dijo a donde ir para algo de beber. Algo que nunca estará tan fresco como debería.

—Muchas graci-

No hay fin de la oración, como si algo no le permitiese terminar y regalar lo que no corresponde, simplemente se desvaneció. Es lo mismo de siempre, aunque en realidad ahora se apagan las luces que emite la gente. Un espectáculo que antes no estaba ahí.

Bueno, ahora tampoco se las encontró. No hay gritos ni pelea, y cuando se despertó fue de un salto, uno en donde también tomó una bocanada de aire. Seguro por su apariencia habrían esperado un despertar digno de una damisela, no ese revoltijo de movimientos, con la respiración agitada  — ¡¿OWEN?! — no es él, cuando lo observó fue de otro color — ¡E-Esperen! No tengo dinero — sus manos se alzaron a la par, mostrando las palmas vacías. — Pero si quieren puedo darles… uhm — de sus bolsillos sacó esa botella que tiene el líquido que ha traído para alguien más — Algo para que se refresquen, jaja…

Ja...


Es una risa incómoda, tanto que se diluye como si fuese agua en medio del desierto. — Está fresca y es un regalo ¡N-No tiene nada malo o sospechoso lo juro! — No habló, pero si usó el frío de su mano para bajar la temperatura de la cantimplora, en busca de ofrecer algo interesante, después de todo ¿Quién querría un poco de agua? ¡Bueno, claro! La gente normal.

Es cierto que ya no es común.

—¡N-No crean que porque soy ciega no sé en dónde están! — los apuntó a todos con su mano derecha y el dedo índice sin fallar — Puedo ver sin ver — Haki se llama, pero ¿Quién sabe ese nombre raro en estos lugares? Ella, que ha venido de los Blues, jamás había oído de él ¡Si no fuese por Sohem seguramente no lo habría conocido nunca! — Soy especial.

Lo es, efectivamente lo es, pero seguro no es lo que ellos quieren y tampoco lo que ella espera. Como si no hablaran el mismo idioma ¿No? — Así que no piensen en hacer algo... Además de traerme aquí sin mi permiso ¡O-Otra cosa rara y...

¿O qué?

Buena pregunta, que no tiene respuesta.

ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ HEWO MEM RAPTAM 
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#3
Wáhed - Ithnán - Thalatha



18:10 p.m.
En algún lugar del desierto, Arabasta, Paradise.

Wáhed alzo la mirada al cielo que empezaba a tornarse de color anaranjado, el tiempo jugaba en su contra pero tampoco expondría a sus amados hermanos a una carrera en el medio del desierto, y más después de avanzar tanto durante las horas más críticas, un descanso no vendría mal a nadie, y más aun porque Thalatha no dejaba de ver con ojos de cachorro perdido y preocupado a la mujer de larga cabellera azabache. Si ella era la clave para desenredar el destino, entonces él entendía esa mirada de devoción, él también la tendría… si las acciones de esa noche resultaban satisfactorias. Continúo puliendo su espada, luego de suspirar y tocarse el cuello, un hábito curioso.

Por su parte, Ithnán seguía frente al pequeño lago del oasis acomodando su largo cabello albino. El látigo resguardado en su cintura mientras sonreía coquetamente al reflejo del mismo. ¡Nada fuera de lugar!

¡¿OWEN?!

La voz femenina atrajo las miradas a la dama, que por fin despertaba. Bueno, dos miradas: Wáhed e Ithnán porque Thalatha nunca despego sus ojos rojos del bulto. Ninguno de los dos se acercó, y el más joven solo miro el despertar poco “delicado” para alguien que efectivamente podría tener ese adjetivo como secundario, porque el principal seria Divino.

¡E-Esperen! No tengo dinero.

Comenzó con esa premisa. ¿Acaso creía que la secuestraron por dinero? Thalatha volteo a mirar reprobatoriamente a sus hermanos pasando del moreno al albino, y regresando a la dama, que no le dio tiempo de responderle cuando puso sus manos de frente ¿De quién? Pues de él no era, porque estaba a su lado. Luego la observo meter las manos en los bolsillos para ofrecerle un frasco con algo “refrescante”… los líquidos en los desiertos eran sin duda algo muy valioso pero jamás más que una doncella prometida, nuevamente volteo a ver a sus hermanos… reprochándoles con aquellos orbes rojos su estúpido plan. Wáhed se encogió de hombros, Ithnán rodó los ojos restandole importancia.

Mientras más hablaba la chica más se hundía emocionalmente Thalatha quien jamás estuvo de acuerdo con las acciones de sus hermanos y solo pudo cuidar de su cuerpo desmayado con la devoción que la doncella prometida ameritaba. Fue Ithnán con su buena vista que vio como la cantimplora dejaba un rastro “de sudor frio”. ¿Qué había sido eso?

¡N-No crean que porque soy ciega no sé en dónde están!

El albino, con su habitual sarcasmo iba a comentarle que era absurdo que supiera sus posiciones pero la mujer aserto, señalo a los tres a pesar del vacío en sus ojos. Wáhed achino los ojos viendo con mayor atención a la dama, eso reafirmaba la leyenda de sus antepasados… al parecer tenían a la mujer correcta. Ithnán sonrió con travesura. Y Thalatha se quedo sin voz, formando con sus labios una “O” de admiración total.

Así que no piensen en hacer algo... Además de traerme aquí sin mi permiso ¡O-Otra cosa rara y...

Cuando dejo de hablar, el silencio reino. Los hermanos estaban sorprendidos a su manera, cada uno con la visión distinta de lo sucedido. La brisa fresca, o más bien menos caliente, del atardecer movió las vestimentas y cabellos de todos.

— … no te haremos nada, lo prometo en nombre mío y de mis hermanos, Ghada — rompió el silencio Wáned desde su posición mientras veía como Ithnán se acercaba a la muchacha. Su voz fue firme y seria, un ancla en el vació del lugar.

— … aceptare el agua — le dijo Ithnán tomando la cantimplora sin vergüenza, abriéndola y bebiendo un sorbo. ¿Fría? No estaba loco. ¿Fue ella?

— ¡Hermano Ithnán, NO! — salio de su estupor el más pequeño arrancándole la cantimplora con un grito de molestia. Luego tomo la diestra de la muchacha con devoción, dejando su palma hacia arriba y colocando el frasco en este — … por favor, perdona los modeles de mi hermano. Tiene su agua, no tiene por qué tomarse la tuya — suspiro soltando la mano con un leve sonrojo en sus mejillas, eso fue atrevido pero su piel era muy suave… y refrescante — Soy Thalatha — se presentó haciendo una reverencia ¿lo vería? — … el abusador es mi hermano Ithnán, y él es mi hermano Wáhed — señalo al que tenia la espada y estaba sentado a cinco metros. Luego se dio cuenta que quizás ella no vería su mano señalando ¿o si? Antes supo dónde estaba cada uno — … no queremos robarte, no somos ladrones. Tampoco queremos hacerte nada malo. Por favor, no pienses mal de nosotros… Ghada — el joven empezó a hablar pero su voz fue llenándose de histeria, ansiedad y nerviosismo que termino con él tirando de sus cabellos — ¿Nos odias? ¡Nos odias! ¡Es por su culpa! — volteo a ver a sus hermanos, y señalando al albino, quien estaba más cerca…

Sin pensarlo más allá de las emociones desbordante, el chico pelinegro ataco con ambos puños el abdomen a su hermano, este se lo devolvió y empezaron a pelear. Puños, gritos, patadas. A lo lejos Wáhed veía la escena negando con la cabeza. Aun eran unos niños, típico berrinche de ambos…



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#4
No le harán nada, eso es lo que declara al menos uno. Apretó los labios con suavidad, porque no debería confiar, pero al verlo con más atención se fijó si existía la mentira en sus palabras y no pareció. Ahí no se encontró con lo que la desconfianza pensó vislumbrar.

—¿Son hermanos? — no es que pueda ver que se parezcan, pero debe existir alguna razón para que estén juntos. Una banda, un grupo o un negocio, hay tantas razones, aun así la verdad susurró que en efecto deben ser familia.

Las palabras de uno de ellos la sorprendió y que le regresara el objeto más — No es necesario, yo estaba ofreciéndoselo, haha — se rió con suavidad, junto a una mueca. No es la incomodidad de tenerlos cerca, ni de estar con extraños que claramente se la han llevado ¡Es esa del conflicto! — Gwendolyn — se presentó sin apellido ésta vez, porque no es gente que tenga uno ¿Por qué querría ser diferente? — Uh…

Uh……

—¡¿HA?! — no es un abrazo de consuelo como habría esperado, es algo más. Un gesto que indicó que se van a pelear ¿Por qué? — E-Esperen no es necesario — sus palmas se mostraron adelante y las movió ligeramente, dando pasos para acercarse — ¡V-Vamos que son hermanos! No deberían pelearse ¿No?

¿Se supone que las familias son así? Porque en su mente son ideales, una fantasía que se aleja de lo desastrosa que son en realidad. —Ya basta — tomó aire con fuerza y no dudó en caminar a ellos, sin saber bien qué hacer, menos entre tanta violencia entre ambos… seguro la van a empujar y no le importó, luego de sentir que el cuerpo se enciende, un golpe no es nada… Uno moderado claro, no esos que rompen brazos.

De solo recordarlo se le crispó la piel.

—SI NO PARAN, ME VOY — tiró de la ropa de uno, con su nula fuerza, pero ahí se encontró metiéndose en donde nadie la ha llamado, para finalizar un problema que no le incumbe ¡Más de lo mismo! — Aunque debería irme… Pero bueno, quiero saber qué pasó ¿Qué hago aquí? — esperó que el conflicto se detenga con ese ademán de solucionar las cosas — ¿No será que me han salvado ustedes? Estaba hablando con un hombre y luego me dormí… — no es que sea una situación que jamás haya vivido, pero igualmente el recordarlo le formó una mueca en el rostro — Si ustedes me salvaron, les agradezco.

Finalmente dejó ir la ropa de uno de ellos y dio un paso atrás.

—Por su ayuda podría ofrecerles la mía en lo que quieran… aunque no soy buena en muchas cosas

En nada.

—Pero puedo cantar.

Como si eso fuese a ayudar.

¿O si lo hará?

ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ Voy a fingir demencia por el bien de la trama
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#5
Wáhed - Ithnán - Thalatha



18:15 p.m.
En algún lugar del desierto, Arabasta, Paradise.

Wáhed suspiro resignado a la pelea de sus hermanos, a veces se comportaban como unos críos… y lo cierto es que lo eran, no podía culparlos porque la vida misma los hizo crecer demasiado rápido. Algunas veces él también deseaba darle rienda suelta a sus emociones sin sobrepensarlo demasiado o tener que actuar como la cabeza responsable del grupo. Desde que quedaron  huérfanos a temprana edad, debido a la obsesión enfermiza de sus padres por lo que el Templo de Bakara ocultaba y las promesas de la doncella prometida, él se hizo cargo de los pequeños, los cuido y los vio crecer convirtiéndose en el adulto que necesitaban… pero ¿Quién lo cuidaba a él? Nadie…

Entonces sus ojos serenos se posaron sobre la hermosa chica de cabellera azabache. La mujer parecía querer separarlos, les hablaba de que se detuvieran. ¿Debería ayudarla? No, si ella era la respuesta a sus oraciones debía demostrar de que estaba hecha…  y lidiar con sus hermanos era una buena forma de comenzar, claro, no paso por alto su calma al saberse secuestrada. ¿No debería estar un poco asustada por lo desconocido, sumado a su discapacidad? Y eso lo llevo a recordar como lo señalo, sin titubeos, el sitio exacto donde estaba… ¿Qué ocultaba la joven doncella? Doncella que se había presentado antes del desastre como Gwendolyn, sonaba rítmico.

SI NO PARAN, ME VOY

Aquella declaración lo hizo alzar una ceja, mirar el desierto y pensar “¿A dónde se iría por su cuenta?” Estaban en el medio de la nada y ella era turista. La vio, tan delicada meterse entre ambos hombres, sujetarlos como si fueran niños pequeños, por la ropa, eso lo hizo medio sonreír.

Itnán y Thalatha se terminaron apaciguando con la voz de la doncella. El más joven termino con el labio roto, y el mayor con un ojo (izquierdo) que se empezaba a teñir de rojo.

— … idiota — dijo por debajito el moreno limpiándose el labio manchado de sangre.

— … enano — le refuto el apuesto peliblanco tocando con delicadeza su ojo golpeado. Luego suspiro, y entendió que aquella mujer sin miedo se metió entre ellos… a riesgo de que su hermoso rostro resultara lastimado. Tenia que admitir que era valiente, o muy tonta, se decantaría por lo primero — Gwendolyn es un nombre precioso, suena a una hermosa flor del desierto, que esta esperando con sus pétalos abiertos a esparcir su esencia divina por el mundo — recito con honestidad mezclado con su toque seductor y charlatanería, ella se había ganado con esa acción su respeto.

— … voy a vomitar — refunfuño por debajito Thalatha al escuchar a su hermano, aunque coincidía con él pero jamás hubiera dicho esas cosas…

Si ustedes me salvaron, les agradezco.

Les dijo soltándolos al fin de la ropa. Los dos hermanos se vieron, y Wanéd a lo lejos volvió a suspirar. Itnán con su honestidad característica abrió la boca para responder, pero Thalatha, quien era más intuitivo entendió algo entre líneas, empujo a su hermano y se arrodillo frente a la mujer mientras ella terminaba de decir que por ayudarla los ayudaría.

— … si, si, justo así fue… — confirmo con una risa nerviosa, mientras el peliblanco lo fulminaba con la mirada por el empujón — … por favor ayúdanos, te regresaremos a salvo con los tuyos, solo será hasta la media noche — indico pegando la cabeza de la arena con una reverencia muy estricta — … perdona mi comportamiento anterior, fui impulsivo — suplico esperando el perdón ajeno.

— … disculpa el mío también, me deje llevar — fue el turno de Itnán, con una reverencia más jovial — … entonces, cuando todo esto acabe, tu cantaras y yo bailare — propuso volviendo a sonreírle con coquetería, aunque ella no lo vería ¿cierto?

— Perdona a mis hermanos, son jóvenes e impulsivos — la voz seria de Wahéd se dejó escuchar, se había levantado y acortado la distancia con el grupo — No voy a mentirle, Señorita Gwendoline, hemos sido nosotros quienes te arrebataron de tu grupo. Como dije antes, no buscamos ni queremos hacerte daño pero tu presencia es imperativa para nuestra misión de vida, la que nos ata a este desierto y la que nos hizo hacer lo que hicimos. No te voy a pedir que nos entiendas, tampoco que nos perdones pero toma mi sinceridad como una muestra de buena voluntad. Ven al Templo Bakara con nosotros, te prometo que te llevare de regreso junto a tus amigos, y con gusto recibiré el castigo por mi crimen: tu secuestro — su relato neutral busco enfocar toda la culpa en él, después de todo era el responsable de sus hermanos y de esa maldición familiar ligada a generaciones de locuras — … antes permíteme contarte la historia detrás de todo pero no aquí — alzo la vista al cielo, soltó otro suspiro — … debemos avanzar, la luna saldrá pronto — termino de romper la distancia con la joven, la tomo por la cintura y la alzo sin esfuerzo para sentarla estilo amazona en el camello —… no podemos retroceder, tampoco te dejaremos aquí pero si quieres huir y liberarte, Tongsi siempre encuentra el camino de regreso al pueblo… — le susurro para que solo ella escuchara, el camello de su hermano Thalatha, él mismo lo entreno para que siempre encontrara el camino a casa, al pueblo. Wahéd detestaba demasiado obligar a otros a hacer lo que no querían, él era obligado a ser el adulto de su familia… no le haría eso a la doncella, aunque significará seguir atado a una tradición familiar arcaica. Le daba el libre albedrío de decidir si ayudar a sus captores o regresar con sus amigos.

Sin más Thalatha se montó con Itnán en el otro camello, Wahéd hizo lo propio con el suyo, dándole una seña a sus hermanos para que avanzaran, dejando atrás a la chica. Él se quedo a su lado —… solo gíralo 160 grados a tu derecha, y él hará el resto... llegara al pueblo… Señorita Gwendolyne — le indico comenzando a andar en su propio camello, no miro atrás… nunca fue optimista, nunca tuvo las esperanzas de sus hermanos, él veía la vida de una manera más… gris. Nadie nunca los había ayudado, nadie lo haría ahora… ni siquiera una doncella sin luz en los ojos pero con luz en el alma.






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#6
Media noche no suena a tanto, por eso no hizo nada más que bufar y sonreír satisfecha. No ha peleado ni alzado sus brazos para nada, simplemente separarlos, aun así se sintió victoriosa, como quien gana un premio. Seguro la disculpa ha sido el objeto brillante que puede colocarse como una medalla de gloria — Están disculpados — sus manos terminaron sobre sus caderas, mientras su pecho se infló ligeramente por el orgullo.

Las palabras del hermano más serio en ese momento la obligaron a voltear a su posición. No abrió los ojos, pero su rostro sí se inclinó ligeramente al escuchar — Oh… — bueno, no son sus salvadores. De ser todo más agresivo podría llamarlos captores, pero no hay forcejeo, no existe nada más que una petición extraña. Es silencioso, tanto como para no asustarla, pero tampoco ofrecer respuestas ¿Hacer qué? ¿Por qué solo ella? No existió sospecha, simplemente sintió lo que sus corazones le dicen gracias al Haki y se encontró con una aparente verdad.

Un misterio que no puede ser revelado ahí. Necesita tiempo para florecer, aunque ¿Lo hará en un sitio tan árido y arisco como ese? — No soy prisionera — sus manos se alzaron y una risa suave apareció al demostrar que es libre ¡Incluso la posibilidad de regresar siempre está! — Podría haber intentado hacer algo hace mucho tiempo. Pero elegí no hacerlo, no sentí que quisieran lastimarme de ninguna manera... no tenían esas intenciones — eligió no utilizar su fruta, eligió escucharlos, y ha elegido la respuesta que parece correcta en ese momento.

—Los escucharé y ayudaré — la seguridad de sus palabras no se mermó por el desconocimiento. No hubo temor al no saber, ni preocupación por lo que vendrá, porque lleva mucho tiempo zarpando en un mar de incertidumbre y ha salido invicta. — Porque prometí que cambiaría el mundo — ¿Cómo? Aun no lo sabe, pero éste es un paso que ha caído del cielo, una primera misión… como si Dios hubiese elegido este momento.

Una prueba de fe, en donde tiene que saltar.

—Ustedes serán los primeros — se acercó a Wáhed y enganchó su brazo con el de él — Vámonos, que tengo que volver al amanecer o tendremos problemas — porque cenicienta tiene que volver antes de la media noche ¡Y ella antes de que el sol despierte a sus acompañantes! Agradeció no ser princesa, de tener más tiempo y dio un paso adelante, empujando al muchacho.

¿Cómo se cambia al mundo?

—Tienen suerte, porque mi yo del pasado habría deseado volver — porque no es una meta que haya elegido por sí misma. Siempre avanzando por causas impuestas, ésta vez la abrazó para cumplirla. — Pero ya no soy la misma.

Ahora puedo ver, más de lo que creen.

ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ CUENTAME EL MISTERIO MM
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#7
Wáhed - Ithnán - Thalatha



18:15 p.m.
En algún lugar del desierto, Arabasta, Paradise.

¿Podría haber hecho algo hacia mucho tiempo? Wáhed no lo dudaba, luego de ver desde la distancia como una chica, presuntamente sin luz en los ojos, señalaba a uno de sus hermanos y luego intentaba intervenir en el berrinche de los menores. ¿Fue muy sincero? Si, en el fondo sabía que la honestidad, aunque lo mejor, nunca resultaba de forma positiva. Estaba cansado de la vida en el desierto, él tenía un sueño que había oprimido desde que entendió que como el hermano mayor tenía responsabilidades que cumplir. Cuando sus padres los dejaban semanas a merced de la miseria, solo para ir en busca del conocimiento en el Templo del Bakara, entendía que si él no hacía nada los más pequeños morirían de inanición o de falta de cuidados. Toda esa mística que paso de generación a generación los había hecho infelices, y aunque quería darles la libertad para que persiguieran sus sueños, la lealtad de la hermandad de sangre… y de corazones, los obligaban a continuar persiguiendo quimeras. Hasta que llegó ELLA a Arabasta. Si la leyenda era cierta, y deseaba con toda su alma que si lo fuera, la hermosa mujer angelical cuya mirada no veía lo mundano sino que sentía lo extraordinario sería la llave para romper décadas de tradición familiar. ¿Entonces por qué le dio la opción de irse? Porque… no quería obligar a nadie a hacer nada, lo odiaba, y porque ella parecía genuinamente una buena persona.

Los escucharé y ayudaré

La voz lo hizo voltear la cabeza, detener su camello. La expresión de asombro en su rostro canela se mantuvo por un leve momento. ¿Acababa de escuchar bien? Trago saliva… ¿Ella de verdad iba a ayudarlos después de todo? Al parecer si… ¿La historia era cierta, la Doncella Elegida se encontraba frente a ellos? Parpadeo apretando los puños de la rienda de su montura.

Vámonos, que tengo que volver al amanecer o tendremos problemas.

Levanto la mirada, aun estaba impresionado e impactado por la decisión de la joven: tres hombres, un desierto y un misterio por resolver. Wáhed la vio con otros ojos, de pronto el resplandor del ocaso la hizo parecer, ante su mirada, un ente celestial: aquel cabello largo y azabache, esos labios rosados y verdaderos, la esencia dulce y pura. Su corazón latió, casi al ritmo de una taquicardia… ¿Era ella la solución a sus problemas? Si, ahora no tenia duda alguna, la llevaría al templo, resolverían las cuestiones familiares que no la involucraban y la llevaría sana y salva a su grupo, aunque de eso dependiera su vida — Te prometo que regresarás antes del amanecer sana y salva con tus nakamas — llevo la diestra a su corazón para sellar su promesa.

Tienen suerte, porque mi yo del pasado habría deseado volver pero ya no soy la misma.

La doncella continúo hablando, le prestaba atención al tiempo que hizo un silbido a Tongsi para que se acercará hasta él, y comenzarán a andar. Thalatha e Ithnán ya iban avanzados — Entonces agradezco con mi corazón que sea esta versión de ti la que se cruzará en nuestro camino — le dedico una leve sonrisa, una estilo MonaLisa. Cuando alcanzaron a los chicos Wáhed suspiro, había llegado el momento de contar una historia a la doncella — … todo comenzó con nuestro tátara abuelo, un hombre amante de la arqueología que había recorrido el mundo azul en busca de conocimiento antiguo. Un día llego al Reino de Arabasta pensando que entre tantos granos de arena no encontraría nada… pero lo hizo, y ahí nos condeno a todos — el relato salía con voz neutral de sus labios, los dos más jóvenes hermanos escuchaban con la mirada perdida en distintos puntos — … encontró el Templo de Bakara, al principio no sabía que significaba pero se obsesiono tanto que termino viviendo por y para entenderlo, hasta que una tribu nómada lo acogió y le dio luz a lo que tanto buscaba: Develar el Misterio de Bakara — hizo una pausa y levanto la mirada al cielo pensativo, evaluando las siguientes palabras —  … la tribu que lo acogió tenían una divinidad única, cuya leyenda contaba que enviaría a su más amada doncella a liberarlos... y ayudarlos a seguir adelante hacia la luz. Por eso construyeron el templo siglos atrás, por eso lo visitaban cuando la noche caía y la luna resplandecía. Nuestro abuelo y nuestros padres descifraron más… en un recamara secreta leyeron claramente que una mujer de belleza angelical, cabello celestial y mirada de estrellas sería la respuesta para romper las cadenas y llevarlos a la luz. Por eso se ataron al sitio, por eso nos transmitieron seguir buscando a la Doncella de esta esperada “venida”. Traerá paz, traerá al Bakara la liberación de nuestras almas… — comento sin anunciar un pequeño detalle, algo que sus padres les contaron sobre un individuo que rondaba el lugar y que les guio hasta la recamara prohibida. Él nunca lo había visto, quizás ya estuviera muerto, por eso lo omitió — … si llevamos a la Doncella al Templo el día y la hora adecuada, podremos finalizar la misión de nuestra familia… y quizás, solo quizás, ser libres de verdad… — lo ultimo lo musito, no sabía si ella lograría escucharlo.

21:47 p.m.
Afueras del Templo de Bakara, Arabasta, Paradise.

Luego de una travesía por las dunas del desierto que paso rápidamente, o así lo sintió Thalatha que estuvo, con su alegría juvenil, bombardeando a la joven Doncella con anécdotas, preguntas, chistes y halados.

“Ithnán se cayó al dar la vuelta en su baile, sobre la mesa delante de la tarima y quedo su cara empapada en humus (Trutritra trutritra)”

“¿Con quienes viajas? Parecían tipos peligrosos… ¿Necesitas ayuda? Puedo golpearlos por ti, también soy muy peligroso”

“¿Qué le dijo un espejismo del desierto a otro? También sientes que no somos nada (Trutritra trutritra)”

La risa infantil del pelinegro se detuvo cuando a lo lejos su mirada rojiza capto la silueta del Templo de Bakara, el silencio se hizo presente. Entre dunas que parecían un valle se alzaba una estructurada de arenisca blanca hermosamente pulida pero que había visto tiempo mejores — Bienvenida al Templo de Bakara — fue Wáhed quien hablo mirando a la mujer para ver su expresión.

Sin embargo, de pronto los camellos se inquietaron, y de entre las dunas salieron chacales de lomo negro, parecían poseídos y les gruñían. Inmediatamente Wáhed e Ithnán desmontaron de los camellos — … Thatatha protege a la Señorita Gwendolyn. Ithnán conmigo — ordeno con la firmeza e inmutabilidad habitual en él mientras desenvainaba su espada al tiempo que el hermoso hermano agitaba su látigo. Se enfrentarían solos a cuarenta animales salvajes.

Thalatha saco su tirachinas al tiempo que se acercaba montando su camello a la Doncella — … no te preocupes, mis hermanos se encargaran. No dejaremos que te pase nada... — asintió apuntando su tirachina a uno de los chacales, lo cierto es que por muy bueno que fueran... eran 40 chacales versus 2 humanos… significaba una desventaja numérica muy grande.



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#8
✓
Aventura T3: Cancelada

Recompensas

No hay recompensas debido al abandono de Gwen que deja inconclusa la aventura.

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