01-06-2026, 03:09 PM (Última modificación: 09-06-2026, 03:20 PM por Yuuki.)
Día 33 de Invierno | Año 17
Isla Neur
La hermosa isla de Neur tenía todo para que cualquiera pudiera vivir con calma. Era segura, era limpia, era próspera. La base G-65 de la Marina se encargaba de garantizar que los piratas no fueran un problema para sus habitantes, quienes preferían una vida pacífica y tranquila que se armonizaba con la elegancia que irradiaba desde el Castillo de Gagner. Para muchos visitantes, era un lugar con clase. Los guardias del reino, que estaba asociado con le Gobierno Mundial, se dedicaban principalmente a cumplir con sus labores y podría decirse que el sitio simplemente estaba bien administrado.
Tan calma, igualmente, era motivo de descontento para algunos. Especialmente los jóvenes que buscaban vivir aventuras o experiencias intensas. ¿Cómo vas a hacer de tu vida una experiencia si todo está siempre en su lugar? Quizás si existiera algo más que pasara...
Pero claro que pasaban cosas en Neur, solo que no siempre llegaban a boca de todos. Y por supuesto que esto solía crear muchos rumores. Especialmente estaba una historia que se había hecho popular últimamente sobre una criatura. Era una criatura pequeña similar a un cachorro de perro, que iba por la isla caminando en sus dos patas traseras y sacudiendo a lo alto sus patas delanteras, mientras su pancita se mecía al ritmo del caminar y con una música que extrañamentela gente tarareaba. Había teorías sobre quién causaba esto. Pero lo más probable es que fuera un caso más de exageraciones para hacer la vida de Neur más interesante.
Y podríamos dejar allí todo el asunto. Pero la conversación sobre la criatura, que pasó a ser denominada de varias formas. Patrón del flow. Imparable watón. Brutal Bailarín. El Legendario sonrisas. Y alguien más popularizó Electric bugaloo. De tantos nombres, terminaron juntando las letras y lo llamaron Pibble. Y Pibble fue tema de conversación para rato durante el final del otoño y el inicio del invierno.
Se repartían volantes por la isla para que la gente fuera a buscar a Pibble y se armaban diferentes paseos. Era la sensación del momento y muchas veces solo eran excusas para hacer fiestas en la playa o caminatas a través de la isla. Y a nuestros dos héroes de esta aventura les habrían dado uno de estos volantes. Sonaba como a una buena idea para poder compartir tiempo a solas nuevamente y hacer algo durante el día. El volante indicaba que el encuentro sería en la mañana en la catedral, y de allí irían a dar un paseo...
Volante
A lo mejor sí podria ser una aventura. Y la persona que les había dado el volante parecía ser alguien bastante animo y feliz, incluso iba bailando mientras continuaba su paso, moviendo las rodillas a un ritmo constante y sacudiendo una panza falsa que se había llenado, claramente, con trapos.
Just the way you are
Y bueno. No hay mucho en este spoiler por ahora. Disfruten el viaje. Gracias por permitirme narrar esta aventura para ustedes y espero que nos podamos divertir mucho. He preparado una sesión que, creo, será bastante divertida para todos. En todo caso, recuerden que siempre estoy abierto a aceptar opiniones con tal de que todo nos salga más ameno. Pueden escribirme en un spoiler en sus posts, o por interno en Discord. Un abrazo enorme.
La bomba de chicle se inflaba poco a poco frente a los labios del joven de expresión relajada, quien se encontraba sentado a mitad del camino de escalones que ascendían hasta la catedral de San George. “¿Dónde está ese gordo?” Parecía esperar a alguien, una voluminosa figura que se había encontrado el día anterior y por desgracia perdió entre la muchedumbre después de ver el panfleto que le ofreció.
--- El día previo ---
Ryota se encontraba frente al escaparate de una pastelería de la ciudad, platicando con una hermosa chubby de caderas prominentes, ojos rasgados y particulares dientes frontales tan largos como los de un conejo. “Creo que nos habíamos visto antes, ¿no crees? Aunque jamás olvidaría un rostro tan hermoso.” Coqueteaba con la chica, que era empleada ofreciendo muestras gratis, y ella tan solo sonreía tontamente ante los halagos del pirata. O al menos eso hacía antes de que una mujer de tez morena apareciera de la nada a espaldas del castaño, cual asesina serial.
“Vamos, no seas tímida, no mue%$#&” No alcanzo a terminar sus palabras, antes de que la morena a sus espaldas lo abrazara e impactara su cabeza contra la piedra de la acera realizando un suplex alemán.
Tras el golpe, la morena tan solo se marchó enojada, dejando a Ryota inconsciente sobre el suelo. Fue entonces cuando el gordito que repartía panfletos socorrió al chico, le ofreció uno de ellos y tras darle un consejo de mujeres siguió su camino.
“Que agradable sujeto…” Pensó Ryota al verlo alejarse para ver el volante y quedar en shock por la noticia.
“¡¿Queeeeee?! ¡¿Cómo llego aqui?!”
Se trataba del mismo animal que conoció junto con Runin en la selva Oki, un hermoso ejemplar que dominaba a las bestias de su entorno usando únicamente su ternura e hipnótico bailecito. El gran problema es que era tan tierno que las fieras se peleaban entre sí para cuidarlo y protegerlo, siendo una verdadera máquina de caos por donde pasaba.
--Presente--
Debido a su amor por los animales y al hecho de que Runin seguía tan molesta que lo había obligado a dormir en el cuarto de Barald, aquel día tenía una misión. Impedir que cualquier ser humano capturara a su caótico amiguito y lo usara para fines malévolos. Porque si alguien iba a cobrar por poder acariciar a Pibbles, tenía que ser él.
De repente, la bomba de chicle se reventó y Ryota se puso de pie tras divisar al tipo gordo que le entregó el volante. “Ehhh Brooo” dijo mientras bajaba los escalones para llegar al chico y también al grupo de personas que parecía reunirse alrededor de él, en una gran área de unos 20 m de radio.
Se le hizo raro que tantas personas quisieran reunirse para hacer running por un animal tierno, pero no iba a juzgar a la gente solitaria.“Hey, nos vimos ayer. ¿Listo para encontrar al gran Pibbles?”
Gracias por la aventura, Yuuki. Por cuestiones laborales, Runin no podrá estar con nosotros, pero espero que hagamos una aventura interesante aun sin ella. Me tomé la libertad de especificar la hora y el clima, avalado siempre por la cuarta enmienda. (La guía bélica básica punto 4.)
Posicionamiento
- Frente a la Catedral de San George con el grupo de caminata.
—Encontrar a Pibbles... si... bueno. Todos venimos a ello, ¿No? Y aún si no lo encontramos, esperamos que te diviertas. —Dijo el hombre saludando al moreno mientras le sonreía y le extendía su mano de manera amigable. Y mantendría la mano extendida por unos segundos a la vez que lo miraba de forma fija.
—Un momento... tu cara... —Luego de eso, abrió los ojos como si fueran platos. Era claro que había reconocido a Ryota—. ¡E-E-Eeres... el pi-pi-pi-pirata! —No sabía bien qué más decir, pero al haber sido tratado de una forma relativamente amable y humilde por parte del moreno, el hombre se acercó un poco más y sonrió de manera nerviosa.
—Se habla de ti y de los tuyos. Aunque solo aquellos que mantenemos los ojos en la prensa vamos a reconocerte mejor. Por favor, dime que no vienes a hacerle nada malo a esta gente. Son jóvenes aburridos y hacemos estos paseos para entretenernos... y ganar un poco de dinero en el camino.
Todo lo que sabía el hombre de Ryota es que era un pirata. Y los piratas en general no tenían buena reputación en territorios administrados por gobiernos aliados al Gobierno Mundial. Por supuesto, Neur no era la excepción. Pero que la reputación de los piratas fuera mala no significaba que todo el mundo iba a gritar en pánico al reconocer a un pirata. Había algunos, como el hombre a quien Ryota hablaba, que preferían buscar formas de negociar con los piratas para evitar ser el objetivo de sus saqueos. Podría ser inteligencia o estupidez, dependía del pirata y cómo le afectara. Aunque al capitán de aquella tripulación de novatos le harían ahora un trato.
—Mira. H-H-Hagamos un t-tr-trato, ¿Si? No vas a pagar la cuota que debes pagar por unirte a la excursión... y de paso puedes ayudarme con la seguridad del grupo. ¡Eso! ¡Seguridad! Te pagaré una parte de las ganancias de hoy, incluso. Dicen las malas lenguas que eres alguien capaz de ejercer... ahm... violencia. Sí, eso. ¿Te parece si ejerces esa... violencia... en los que ataquen al grupo? No digo que vaya a pasar. Pero uno nunca sabe. ¿Hay más piratas como tu cerca?
El hombre se veía que sudaba por los nervios, pues estaba interactuando con un criminal. Pero prefería ganarse el lado bueno de alguien catalogado como peligroso a tener que hacer un escándalo. Si armaba una escena allí, la gente se iría y no iba a poder cobrar nada. Así que era mejor convivir. O eso creía él, ignorante por completo de quién realmente era Ryota y sus ambiciones. Como fuera, el trato ya estaba siendo ofrecido y ahora parecía que a nuestro protagonista lo querían llamar como un mercenario para aquella excursión.
Había un total de veinte personas allí reunidas, la mayoría eran jóvenes y había algunos que iban solos, o en grupos. Se les veía mirar hacia la dirección en la que estaban Ryota y el organizador del evento y parecía que murmuraban entre ellos. Quizás el novato era un poco más reconocido de lo que podría reconocer a primera instancia. Y entre las miradas que le hacían, podía notar reserva de parte de unos y curiosidad de parte de otros. Por alguna razón no estaban haciendo un escándalo tampoco, pero sí que se veía que su presencia despertaba cierta inquietud tanto en el organizador como en el grupo como tal.
Just the way you are
Resumen
-Ryota es saludado de vuelta por parte del hombre de la excursión, quien lo reconoce por su reputación (331, novato).
-El organizador del grupo, quien no se presenta aún, ofrece a Ryota un trato para evitar ser saqueados por el pirata.
-El grupo parece reconocer también a Ryota, pero más que incomodidad, su presencia despierta curiosidad.
Off del narrador
Algo lento, pero tengo mis razones. Es más para ir destacando cierta dinámica entre Ryota y el grupo.
Correspondió al saludo del organizador estrechando su mano, sin tomar a mal sus condescendientes palabras que evidenciaban la obviedad del castaño. En otras circunstancias tal vez le habría molestado, sin embargo, el gordo se veía como alguien agradable, de ese tipo de nerds sarcásticos en un principio, pero de buenas formas al final.
Cuando el saludo terminó, las palabras acompañaron a la sorpresiva expresión del organizador.
Lo habían reconocido, algo que en principio no afectaba mucho al castaño. “Seh, lo soy.”Reacciono sereno con una sonrisa en labios. Entonces, la distancia entre ambos se recortó y Ryota escuchó atentamente las palabras del organizador.
La expresión del castaño cambió reflejando un claro disgusto por lo que acababa de escuchar, sin poder creer que un tipo tan bonachón pudiera ser tan prejuicioso.
“Oye, solo porque estés viendo a un pirata con una gran recompensa, no significa que sea un criminal.” Analizo un poco lo que acababa de decir. “Bien, quizas si soy un criminal.” Concluyo. “Pero no porque sea un pirata.” Regaño ofuscado al sujeto, intentando eliminar los prejuicios del mundo, un nerd a la vez.
El trato fue lanzado al aire junto con el modelo de negocio que aquel regordete hombre utilizaba para sacar dinero a los jóvenes, logrando captar la atención de un ofendido Ryota.
“Espera, bro, ¿acabas de decir que les cobras por ir a caminar?”
Preguntó con cierto tono escéptico para continuar. “¿Y yo soy el criminal?” No espero a que la pregunta fuera contestada, en vez de eso, los agudos instintos para estaf… digo, para hacer negocios se apoderaron del pirata.
Ryota puso su zurda sobre el hombro del sujeto y se acercó ligeramente con su diestra cubriendo sus labios en un intento de que sus palabras solo llegaran a él.
“Escucha, Bro, voy a ser honesto contigo. En esta isla hay gente chunga chunga, es más, te diría que yo soy el pirata más agradable que encontrarás. Los otros son verdaderas maquinas asesinas, hay una pirata morena que es un mismísimo ogro en persona, un asesino despiadado que corta a jovencitos como ustedes con sus espadas, un loco egocéntrico con poderes del diablo que hace estatuas de sus victimas y una gatillera loca que busca retar a duelo a cualquier tonto que se le cruce para llenarlo de agujeros, esos tipos están salidos bro y se dé buenas fuentes que están por esta isla.”
Si, hablaba de su propia tripulación, sin embargo, el gordito no tenía forma de saber eso. “Mira, me caes bien y me gustaría encontrar al perrito waton, así que no te cobraré nada.” El bondadoso corazón del capitán de los Hanu Mahana florecía en la capital de Neur mientras soltaba el ligero tacto que mantuvo con el ajeno durante sus palabras.
“Es más, dame la bolsa del dinero que recaudaste, así si esos bárbaros psicópatas nos encuentran, me atacarán solo a mí y ustedes podrán escapar ilesos. Te prometo que cuando me encargue de ellos te encontraré para regresártela por tu amabilidad.”
La brillante y carismática sonrisa de Ryota iluminó su rostro, reflejando lo que realmente era, un hombre en quien se podía confiar, de limpias intenciones y corazón noble.
Contenido Oculto
“Kekekekekeke, pobres desgraciados prejuiciosos, me quedaré con su dinero y con Pibbles, kekekeke, no hay ningún fokin peligro en esta isla y de haberlo me largaré corriendo y dejándolos a su suerte.”
“Quizás te sea difícil confiar en un pirata, pero nosotros jamás rompemos nuestra palabra.”
12-06-2026, 04:38 PM (Última modificación: 12-06-2026, 04:45 PM por Yuuki.)
—¡¿Q-QUÉ?! ¿En serio? ¿P-P-P-Piratas así de p-p-p-peligrosos?
El hombre no lo podía creer. No podía concebir que existieran personas así que fueran capaces de hacer tanto daño. Y todos en su hermosa y pacífica isla. Sonaban, claramente, como personas que eran bastante problemáticas y que podían llegar a causar mucho daño si ellos seguían saliendo así sin más. Lo que Ryota proponía ahora de ser también quien cuidara del dinero sonaba, entonces, lógico. ¿Quién en su sano juicio iba a atacar a un pirata famoso y que también podía ser bastante fuerte? El hombre gordo se lo pensó entonces luego de haber escuchado al joven moreno.
También estaba la situación en que estaría confiando su dinero con piratas. Y ese dinero era lo que iba a ser necesario apra comprar algunos refrigerios para la gente en algunas tiendas que le apoyaban con los paseos. Y bueno, también el dinero que necesitaba para mantenerse a sí mismo como guía y organizador.
Mientras él dudaba, se acercaban unas mujeres. Una era una rubia, alta y de ojos verdes. La otra era pelirroja, con pecas y de cabello rizado. Ambas estaban vestidas a juego y llevaban ropas de invierno. Tenían abrigos de color beige, muy caros. Botas, guantes y sombreros de color negro, y una bufanda de color azul.
—Ahm, Gaston. ¿Todo bien? ¿Porqué no has empezado a hablar con el grupo aún? ¿Estás seguro de que veremos a Pibbles?
—Si, Gaston. Dinos. ¿Veremos a Pibbles? Lo prometiste ayer.
El hombre, tímido, se encogió sobre sí mismo al escuchar a las dos chicas y apretó su libreta con ambas manos mientras miraba al suelo. Se notaba que no era precisamente el más hábil hablando con mujeres que pudieran considerarse atractivas. Sonrió de forma tonta y luego se rascó la cabeza mientras seguía mirando al suelo.
—S-Si...claro q-que si. El Gran Pibbles estará por la ruta. Precisamente por eso estoy hablando con este c-c-caballero... se llama Ryota y...-
Fue interrumpido casi que de inmediato. Y antes de que nuestro protagonista pudiera cerrar su trato con Gaston sobre el dinero del paseo, las dos mujeres avanzaron y dejaron a Gaston detrás de ellas. Las dos se acercaron al pirata y lo miraron de arriba a abajo. Ryota podría ver que estas dos no eran tan crédulas como el gordinflón, y no precisamente de la buena manera. Incluso podía verse que era del tipo de mujeres que parecía saber cómo obtener lo que buscaban.
—Pero si es uno de los novatos... —Se rio la rubia—. Tu cara aparece en el periódico. Aunque... no te hace nada de justicia. ¿Verdad, Roxane?
—Uhm, no lo se, Morgane —Respondió la pelirroja—. Creo que se ve más flacucho de lo que esperaba. ¿Cómo se supone que nos ayudarás a encontrar al Gran Pibbles, hm? No parece que seas muy buen amigo de Gaston. Y sabemos cómo se las gastan los de tu tipo...
Definitivamente no estaban siendo amables. Y era más probable que fueran depredadores al igual que Ryota, queriendo sacar ventaja del crédulo y tímido guía. Luego de haber interrumpido la conversación de esa manera, se alejaron nuevamente para quedarse justo con Gaston, el gordo, y se acomodaron una a cada lado del hombre. Las harpías sonreían de manera falsa y mientras una le hablaba al oído a Gaston, la otra miraría a Ryota de manera desafiante. Si cierta Amazona estuviera allí, habría problemas.
—Nosotras somos graaaaandes amigas de Gaston. Y nos preocupamos por su bienestar. Incluso nos ha invitado gratis al paseo, ¿Sabes? Porque. Somos. Sus. Amigas. Tu puedes hacer los tratos que quieras con él, pero te vamos a estar vigilando. Muy... de cerca... —Dijo la rubia Morgane finalizando con un guiño de su ojo, haciendo el mensaje aún más confuso.
Y sintiéndose algo envalentonado con lo que la pelirroja le dijo, Gaston miró a Ryota.
—Te daré parte del dinero. Pero al final del viaje. No antes. ¿Tenemos trato, pirata?
Just the way you are
Resumen
-Gaston (como se llama el gordo), se asusta con la historia de Ryota y está a punto de aceptar.
-De entre el grupo de asistentes, aparecen dos mujeres: Una rubia (Morgane) y una pelirroja (Roxane). Las dos interrumpen el negocio.
-Parece que las dos mujeres ya estaban estafando a Gaston desde antes.
-Hay mensajes confusos de parte de estas dos mujeres, quienes parecen no querer incluir a Ryota en el trato, pero tampoco parecen echarlo de inmediato.
-Gaston ofrece un nuevo trato antes de empezar el paseo.
Belico
No hay bélico como tal. Pero puedes intentar usar otros karmas o habilidades para salir de la situación si así lo quieres. Eso se haría teniendo en cuenta únicamente tus atributos.
Ryota se mantuvo en silencio observando cómo su presa… digo, cómo el pobre hombre de melena alborotada se veía afectado por las dudas que parecían abordar su interior.
Solo haría falta un último empujón para que el pobre organizador tomara una decisión que beneficiara al castaño. Fue una lástima que, en ese momento, dos hermosas mujeres aparecieran para arruinar sus planes.
La mirada de Ryota pronto viajó de forma disimulada por la figura de ambas, notando la calidad de sus prendas, joyas e innegable belleza, la cual aprecio con modos y buen verbo.
“Ah su madre, están bien buenas…”
Pensó sorprendido por ver a dos mujeres tan atractivas en medio de una actividad que solo atraería a gente solitaria o desesperada.“Espera, ¿el gordo es una especie de casanova?” Antes de terminar ese pensamiento, noto la forma tímida y sonrosada con la que el pobre trataba de expresarse en medio de las dos. “Nah, ni cagando… es súper virgen.” Concluyo finalmente con la paupérrima presentación que las mujeres ignoraron antes de avanzar hacia él.
El aroma a costoso perfume invadió su nariz por la cercanía. Ambas parecían ubicarlo por su recompensa y más importante aún, no mostraban el menor atisbo de intimidación ante su presencia; todo lo contrario, se mostraron reacias a él, como si trataran de proteger a Gastón o a sus intereses.
“Vamos, señoritas, no es bueno vivir con prejuicios tan feos, solo soy un marinero que quiere encontrar al perrito waton y hacer amigos como todos.”
Fue amable con quienes no parecían serlo, no era el tipo de persona que se tomara las ofensas verbales como agresiones y menos si dicho ataque venía de una copa doble d.
Las chicas volvieron a alejarse para situarse junto a Gastón. Un breve sentimiento de envidia llenó el corazón del castaño en ese instante, pues no podía comprender cómo aquel tímido muchacho había logrado hacerse tan cercano a dos bellezas como ellas.
No es que dudara de que el gordito tuviera su propio encanto, pero ese tipo de mujeres no parecían precisamente las que se interesarían por chicos que organizaban caminatas para perseguir bellos animales. “Claro, puedes vigilarme cuanto quieras.” Ellas podrían verlo como una amenaza, pero a ojos del pirata, ambas eran dos bellezas que lejos de molestarlo le agradaban. Las personalidades fuertes solían atraerle, y las suaves, duras, fáciles, difíciles, agradables, alegres, melancólicas, locas, tristes, en realidad, le atraía cualquier personalidad que viniera dentro de un contenedor femenino.
Por otra parte, Gastón, ahora renovado por los secretos que esas bellezas le comentaban al oído, propuso un nuevo trato al pirata. “Kekeke tiene huevos al final…” Alabo en sus pensamientos al organizador para ser él quien ahora se acercará al trío.
“Vamos, Bro, me ofendes, te dije que lo haría gratis. Aunque no me habías dicho que tenías dos amigas tan hermosas, ¿Qué les parece si hacemos un 2 pa 2?”
Propuso con descaro viendo a los tres. “Gastón y…” Miro a la rubia, luego a Gaston y luego a la peli roja y luego al mismo chico. Ryota esperaba que la honesta expresión del joven le diera la pista de cuál le gustaba más, siendo ese el nombre que dio a continuación.
“ Y Tu y yo.” Dijo a la faltante.
No le molestaba ninguna de las dos y Gastón merecía elegir por veteranía. Además, necesitaba que él estuviera de acuerdo con la idea para poder quedarse a solas con la otra señorita. “Así podremos competir por quien encuentra a Pibbles en medio de la caminata y pueden tenerme vigilado por si trato de hacer algo muy ruin.” Su característica sonrisa se plasmaba en labios a medida que las palabras salían. No era una persona que sufriera por pena o timidez, si bien las cosas no salían como quería, siempre existían otras formas de divertirse. “Entonces, ¿es un sí consensuado para la cita doble?”
* Ryota no sospecha de las mujeres y cree que solo son chicas que se preocupan por Gaston. No obstante, son dos, y ellos son dos, así que decide ligarse a una para apoyar a nuevo pana, porque los amigos son amigos para siempre y por siempre.
Si, el dinero y Pibbles van de lado ahora. Siguen alli, pero la atención está en ligar.
Posicionamiento
- Frente a la Catedral de San George con el grupo de caminata.
Quizás era que Ryota no quería ver que aquellas dos mujeres lo veían más como competencia que como un aliado. Pero la oferta que hizo le funcionó de cierta manera, pues tanto Morgane como Roxane bajaron la guardia para reírse de lo que osaba pedir el moreno a Gaston en frente de ellas dos. ¿Qué se había creído? Podía tener algo de fama, y sí, quizás algo de habilidad. Pero estaba lejos de estar más allá de la liga de ellas dos. Era un petulante que iba creyendo que todo le funcionaba a su alrededor. Eso es lo que pensaban las dos mujeres. Y sin embargo, esa misma actitud hacía que ellas quisieran predecir y manipular al pirata para su beneficio; así que iban a querer aceptar el trato que ofrecía.
Roxane, la pelirroja, volvió a susurrar algo en el oído de Gaston y Morgane se quedó de brazos cruzados, sonriendo y levantando una ceja, esperando a que los eventos continuaran desarrollándose. Sin embargo, también parecía preocupada por lo que veía en su reloj de pulsera.
Gaston dudaría un rato en responder. Y mientras lo hacía, el resto del grupo parecía tomar interés en lo que fuera que estuvieran discutiendo el pirata, el organizador y las dos mujeres que se habían acercado. Parecía que realmente se estaban tomando demasiado tiempo en iniciar el paseo y no era precisamente por la interrupción del pirata.
—Una competencia, ¿Eh? C-Claro q-que s-sí... —Respondió Gaston finalmente y tomó el brazo de la pelirroja y la miró a los ojos, como si le pidiera aprobación. Roxane simplemente asintió de forma sutil. Luego Gaston continuó—. P-Pero Roxane va c-c-con-conmigo. Tu vas con Morgane...
Y también le echó una mirada a la rubia Morgane, quien fulminó a su compañera con la mirada al punto que se notó que no le gustó mucho la idea de los grupos que tanto el organizador como la pelirroja establecían. Sin embargo suspiró de manera cansada y se quitó el sombrero para acomodarse el cabello, luego volvió a ponérselo. Murmuraba algo en un idioma diferente, o quizás solo enredaba la lengua para que no la entendieran. Al final, se acercó a Ryota y se paró junto a él, cruzándose de brazos y mirando a su amiga.
—Ya está. Ahora dejemos de perder el tiempo. Gaston, muéstranos el camino.
El gordinflón se estremeció por la actitud mandona de la rubia, que fue suavizada por una risa y una posterior caricia de parte de Roxane. Miró la libreta que llevaba en sus manos y luego de dar vuelta a varias páginas, sacó un lápiz y escribió algo entre las hojas mientras Roxane leía.
Contenido Oculto
Escrito en la libreta: Hoy vamos a buscar al Gran Pibbles en la zona norte, como recomendaste. Robaremos allí a los idiotas que no nos pagaron con la trampa de gas que recomendó Morgane. Espero que pueda distraer al pirata. Es un gran problema. Lo sabes, ¿No?
Luego de haber escrito, cerró la libreta y sonrió con ánimo. Parecía que estaba motivado con la idea de que hicieran equipo para encontrar a Pibbles. Nunca se le había ocurrido una idea así, de hacerlo como una competencia. Eso seguramente iba a animar mucho más a la gente que había asistido al paseo. Así pues, la pelirroja y el gordo avanzaron hacia el grupo mientras que la rubia caminaba junto a Ryota, mirándolo de arriba a abajo y de manera inquisitiva, aunque no decía absolutamente nada. Ahora parecía estar callada y reservada.
Al estar frente al grupo, Gaston dio las instrucciones de hacer parejas entre todos y anunció también la competencia. Sin embargo, para evitar que pudieran ocurrir accidentes, tendrían que caminar todos juntos y por la ruta que él había diseñado para el paseo. Obviamente basándose en los avistamientos de Pibbles por la zona. Se suponía que el objetivo de los grupos era para que la competencia animara a todos a buscar pistas de manera más eficiente y pudieran tener más éxito en encontrar a aquella alegre criatura.
Del dinero no se volvió a hablar, ni por parte de Gaston ni de las dos mujeres. Todos terminaron accediendo a los cambios del paseo con algo más de ánimo que antes y pronto se habían hecho un total de doce parejas. Se repartieron brazaletes para cada uno de los excursionistas, de forma que pudieran ser identificados como tal. Y luego de ello, finalmente, partieron hacia la zona norte de la isla, pasando por la ciudad, por supuesto.
En el camino habría oportunidad de hablar, y rompiendo con el muro de hielo puesto por ella misma, Morgane le habló a Ryota.
—Se ha hablado de ti, ¿Sabes? ¿Porqué participas en algo como esto? Es tonto. Y si no fuera porque Roxane tiene planes para divertirse, yo ni habría venido. ¿Y dónde está el resto de los tuyos? Se que no andas solo. Conozco bien las caras de su tripulación en el periódico. De los seis...¿O cinco? No. Espera. ¿También cuentan el caballo y la serpiente? —Aunque hablaba con cierta apatía, daba la impresión de que la tripulación liderada por Ryota tenía una rara base de fans.
Just the way you are
Resumen
-Gaston acepta la propuesta de Ryota luego de escuchar a Roxane y propone nuevas parejas. Gaston/Roxane, Ryota/Morgane.
-Morgane no está feliz con la asignación, pero acepta.
-Finalmente cambian la dinámica del paseo a una competencia para todos. Luego parten hacia la zona norte de la isla. Hay que atravesar la ciudad.
-Mientras atraviesan la ciudad, Morgane parece saber más de lo que parecía y hace preguntas sobre la tripulación de Ryota.
Belico
Aún no.
Off del narrador
Perdón por la tardanza. Hubo cositas el fin de semana.
Pensó el castaño con satisfacción cuando Gaston eligió primero. No obstante, quien se mostró reacia a la noticia fue la misma rubia Morgane, que quizás hubiese preferido seguir junto al regordete bonachón. ¿Acaso estafar a gente solitaria con caminatas era tan bien visto por las señoritas de Legance?
Ryota no tomo la actitud de la rubia con malas formas, tan solo se dejo llevar por los designios de Gastón y regalo una sonrisa a su compañera que, hablaba por lo bajo cuando se puso a su costado. “Chale, quizás no soy su tipo al final…” Ser rechazado siempre era una opción, sin embargo, trataría de ganarse su favor conforme el día transcurriera. Era normal en un principio desconfiar de alguien con una recompensa, ¿no?
Pronto, los cuatro volvieron con el grupo para que Gaton les informara cómo se llevaría a cabo la caminata. La idea de Ryota gusto tanto que, el astuto muchacho no dudo en utilizarla como una dinámica para unir al grupo. “Waos, mírate, Ryota, juntando un montón de gente solitaria, a veces soy una cosa pero bárbara.” Bromeó consigo mismo al ver las pintorescas parejas que se armaban, algunos quizás saldrían de allí con esperanzas de una segunda cita y otros, como malas experiencias que contarían a sus amigos en cafeterías.
Una vez las doce parejas se conformaron, Gaston repartió diferentes brazaletes que hacían juego entre las parejas. Quizás una forma de identificarlas o para evitar que alguno se perdiera en medio de la caminata, fuera la razón que fuera, el de cabellos castaños tan solo se puso la suya y observó atento a cada uno de los presentes, viendo cómo el anfitrión se desplazaba de pareja en pareja con un sonoro tintineo por su bolsa.
Contenido Oculto
”Bien Gaston, me dejaste a la rubia, no eres un bastardo, te dejaré un 20% del dinero cuando esto termine, te lo ganaste.” Fue el pensamiento que invadió a Ryota en ese momento, acompañado de la belleza de cabellos dorados.
Tras los preparativos, las doce parejas emprendieron su marcha hacia la zona norte de la isla. Un agradable paseo entre la nieve comenzó a desarrollarse por todos ellos y las conversaciones entre las parejas comenzaron a darse con naturalidad, era solo cuestión de tiempo antes de que alguno de ellos rompiera el silencio.
Dicho y hecho, la primera en hablar fue la señorita de hebras doradas. Ryota no lo hizo primero ya que, al ver sus reacciones, no deseaba hostigarla, dándole tiempo para que aceptara su “mala suerte” de quedar con él.
Su atención se enfocó en Morgana al tiempo que ella expresaba su desgano por esa caminata. Algo que parecía contradecir su arrogancia de antes cuando dejo claro que Gastón las habría invitado. Luego, pregunto por su tripulación, haciendo evidente que los conocía de los periódicos o carteles de wanted.
“Para serte honesto, me gustan mucho los animales.” Confesó sus razones mientras su mirada enfocaba el camino por el que transitaban. “Aunque me alegro porque Roxane te arrastrara aquí, porque de otra forma, no te habría conocido.” Concluyo con una ligera risa. “Se nota que no lo disfrutas, pero ¿no somos enemigos sabes? Es decir, podemos conocernos sin prejuicios aquí, ¿eso no está bien?” Pregunto centrado en la conversación.
Ryota no veía mal que ella lo conociera a él o a los suyos, cualquiera con el suficiente dinero para comprar un periódico pudo haberlos visto.
“¿Dónde estará mi tripulación?… esa es una buena pregunta…” Se dijo curioso levantando su mirada al tiempo que peinaba sus cabellos hacia atrás con ambas manos, las cuales, luego descendieron hasta la parte posterior de su nuca. “No tengo la más remota idea…” bostezo restándole importancia.“Deben estar en la posada donde nos hospedamos o causando alguno que otro alboroto en la isla Kekeke y claro que los animales cuentan.” Río para sí mismo.“Ah, perdón, claro que no harían eso, son gente y animales tranquilos.” Mentía, solo para no despertar más la molestia de la mujer.
“De cualquier forma, ¿entonces a tu amiga sí le gusta Gastón? O bueno, tengo la sospecha de que también te gusta a ti, ¿por eso te genera tanto desgano ir conmigo?” Dijo sonriente. “De haber sabido que él te gustaba, no habría dado la idea, discúlpame, creí que estabas soltera.” Guardo silencio unos segundos para luego retomar. "Si quieres, puedo tratarte como mi bro y ayudarte a que consigas su atención. Quizás si encontramos a Pibbles primero te haga caso..." Por alguna razón, Morgane pudo notar que Ryota le hablaba con un aire condescendiente, como si estuviera sintiendo pena por ella en ese momento.
—...pero...—Morgane miró al frente, al camino, conforme seguían andando por la ciudad—. No sabes nada.
La rubia suspiró con cansancio y se adelantó un poco. Realmente parecía estar molesta con lo último que había escuchado de parte del pirata. Pero no sería lo único que diría de todas maneras. Mientras andaba siemrpe a uno o dos pasos adelante de Ryota, continuaría hablando.
—Gaston no es tan torpe como parece, ¿Si? Pero tampoco es que me interese de esa manera. A Roxane... quizás si. Pero a mi no. Soy más del tipo de persona que realmente es fuerte y sabe obtener lo que quiere. Tu y tus amigos son de ese tipo de persona, si me preguntas. ¿Puedes contarme más sobre Barald? Se ve que es un tipo malo. Tiene esos ojos, ¿Sabes? Ah, y Runin. Esa mujer me inspira.
En cuanto habló de los miembros de la tripulación, parecía estar ensimismada. Miraba a lo alto y hasta se eglobaba en sus propios pensamientos e ideas. Pero por más que pareciera que iba desconcentrada, cada paso que daba estaba muy hecho y no se tropezaba ni cometía torpezas. Se veía bastante firme en su andar y era como si tuviera una conciencia espacial más allá de su nivel.
El camino saliendo de Legance fue un poco más de Morgane hablando y alabando a la tripulación de Ryota, y a Ryota también. Sin dudas era una fanática de aquél grupo de piratas y se notaba que los tenía sobre un pedestal; aunque de vez en cuando, al mirar a Ryota, parecía que lo veía con desprecio. Incluso era como si el capitán estuviera apestado o como si cargara con algo horrible en su cara que hacía que las miradas de la rubia siempre fueran poco agradables en el mejor de los casos. A lo mejor es que simplemente estaba un poco loca.
Finalmente salieron de la ciudad y entonces Gaston los reunió a todos en un punto. Mientras caminaban, estuvo escribiendo en su cuaderno y haciendo pequeños mapas improvisados de la isla con algunos puntos de referencia. Repartió una hoja a cada grupo, arrancándola de su cuaderno con calma. La hoja que recibiría Ryota tenía puntos de referencia que indicaban piedras, estatuas y árboles. Eran un total de cinco puntos de referencia. El mapa, por supuesto, estaba garabateado y más que un mapa solo era una referencia. Cada punto de referencia estaba conectado a otro punto en lo que parecía ser una ruta a seguir. Y abajo del mapa garabateado, había escrito lo siguiente:
"Cerca de estos lugares hemos recibido reportes de Pibbles. Cualquier pista que se encuentren, nos puede servir. Nos veremos al final del camino para reunir la información y dar con el watón de una vez por todas."
Esto sería todo lo que estaría en el papel. Morgane miró a Roxane y la pelirroja echó la mirada hacia otro lado sin decir nada más. La rubia se veía algo molesta con su amiga y si Ryota la detallaba mejor, más que molestia, también había cierta decepción en la forma en que miraba a la compañera de grupo de Gaston. Sin embargo, no hubo palabras adicionales y pronto, Gaston estaba enviando a los grupos a seguir la ruta que, por lo visto, era común para muchos otros. Al final, los grupos estaban separados pero no al punto de perderse de vista realmente.
En este momento, Morgane estaba un tanto más entusiasmada al andar con Ryota ahora, incluso lo tomó de la muñeca y se veía con ganas de poder encontrar al perro watón.
—Tienes que ayudarme a encontrarlo primero que Roxane. Y si fallas, te juro que te mato. ¿Estás claro, Miyamoto Ryota? Asiente con la puta cabeza si entendiste. Ahora andando, ¡déjame ver las habilidades del capitán en acción!
Con ello dicho, la mujer andó rápidamente, llegando al primer punto, que era una estatua rota. Allí debía Ryota de encontrar las pistas. Y decimos que es Ryota el que debía hacerlo porque Morgane se cruzó de piernas luego de sentarse sobre una roca y no hizo absolutamente nada. Dándole a Ryota apenas unos minutos para que pudiera encontrar lo que fuera que hubiera encontrado. Luego de eso lo volvió a tomar de la mano y echó a andar al siguiente punto del mapa.
El siguiente lugar era una arboleda. O lo que quedaba de ella. Parecía que un huracán había pasado recientemente por allí y todo era caos y destrucción. Nuevamente, la rubia no hizo nada, sino que dio un empujón a Ryota en la espalda, como si lo ordenara a que hiciera la búsqueda de las pistas del perrito bailarín. Y podía ser que ya no estuviera haciendo cara de amargada y que hasta mirara al capitán pirata con cierta emoción, pero era claro quién estaba haciendo todo el trabajo en ese equipo. Y no iba a cambiar.
Después de quince minutos, Morgane volvió a llamar a Ryota, mandonéandolo esta vez y haciendo que la siguiera a la fuerza, quedándose con el mapa ella y sin dejar que el moreno lo viera. Así pues, llegaban a la tercera parada, que era una roca singular y de gran tamaño, de unos treinta metros de alto, aproximadamente. Y estaba partida a la mitad, dejando ver dos piezas de treinta metros de alto y seis metros de ancho y profundo cada una.
—Esto es exasperante, pero ni me digas qué encontraste. Ya lo dirás cuando nos veamos con los otros. Tan solo espero que hayas encontrado cosas útiles. Porque ya sabes lo que pasará si pierdo esta competencia, que además fue idea tuya. ¿Te estas divirtiendo?
Contenido Oculto
Si las tiradas dan como tal 17 al ser sumadas, se desarrollará la cadena de sucesos que lleven a Pibble
Just the way you are
Resumen
Seré breve. Morgane no esta feliz con Ryota, es evidente. Pero es fanática de su tripulación. Así que habrá una dualidad entre la personalidad fanática y la antipática.
Se dan instrucciones de la búsqueda.
Morgane decide iniciar la búsqueda antes que otros, llevando a Ryota de un lugar al otro y poniéndolo a que investigue él por su cuenta.
Al llegar al tercer lugar, hacen una pausa.
Mecánica del juego
Ryota habrá de buscar por pistas en los lugares narrados. No hay ayuda de parte de Morgane, por lo que tendrá que hacerlo solo. Puedes decidir si buscar pistas o no hacerlo. Realmente eres libre de hacer lo que más te guste en cada lugar narrado.
Si buscas pistas en los lugares, deberás lanzar un d10 en cada lugar. Esto es para poder definir la cantidad y calidad de las pistas encontradas (eres libre de interpretar lo que revisas y encuentras). Al final, los resultados de tus tiradas darán un resultado, que si es mayor a un hide que he puesto en la narración de este tema (y que será revelado al siguiente tuno), podrá desarrollar una cadena de eventos que lleve a Pibble.
Siendo así, el resumen es:
-Al llegar a cada sitio, puedes hacer lo que gustes. Pero si decides buscar pistas como Morgane lo pide, habrás de lanzar 1d10 en ese sitio. Siendo así, el mínimo de tiradas totales es ninguna y el máximo son 3.
-Las tiradas se tomarán en cuenta para un resultado sumatorio, que debe ser mayor a un hide puesto en este post. Si el resultado es mayor, habrá una cadena de sucesos que lleven a Pibble.
-En caso de no cumplirse con el resultado, o que no haya tiradas, se tomará en cuenta el rol mismo de este tema para la cadena de sucesos.
Off del narrador
Se me ocurrió el juego a última hora. Creo que está divertido, el siguiente post te darás cuenta :v
Bien lo dijo papá Miyamoto cuando Ryota era un pequeño infante. “Hijo mío, si la vida te da la espalda, tu mírale el culo.” Frase que el joven de ojos color miel siempre seguía a pie de la letra.
Por lo mismo, hizo caso omiso del horrible comportamiento de la rubia y mientras ella se mantenía en frente, tan solo se limitó a analizar cómo ese hermoso par de esferas con forma de melocotón invertido se ceñía bajo el abrigo al compás de los pasos. “Entiendo, entiendo, fuerte, sí, se nota que eres así.” Contestaba con fingido interés, siguiendo a pie de la letra el refrán de su padre.
La conversación continúo desarrollándose de esa manera, con Ryota entretenido observándole el culo a Morgane y repitiendo casi las mismas palabras que ella decía, añadiendo apenas un poco más para fingir un nulo interés en la plática. “No, no sé, pero Barald es genial, muy cool y Runin es increíble, No sabía que eras fan, podría presentártelos si quieres.”Decía al mismo tiempo en que avanzaban y es que el comportamiento de la chica no era algo que pudiera afectarle, ya que el pirata siempre se hacía su propio buen ambiente, alejando las malas vibras cuando podía, como ahora. Por lo tanto, el menosprecio de la mujer no le importaba mucho.
Una vez el grupo salió de la ciudad, Gastón, el gordito que era un sex symbol, los reunió para compartirles una hoja con las indicaciones de una posible ruta. En ella había varios garabatos que conformaban los puntos en donde Pibbles pudo haber pasado.
El pirata, al ser quien recibió la hoja, prestó atención ahora a otra cosa más allá del melocotón invertido. Se fijó en cada uno de los lugares y la letra del anfitrión que les pedía investigar para luego volver a reunirse con la intención de compartir lo que encontrasen.
En medio de dicho análisis no hubo mucho tiempo para fijarse en la expresión de la rubia o en si ella veía a Roxane o a cualquiera, por lo que fue una gran sorpresa cuando su muñeca fue tomada con intensidad para emprender la búsqueda.
No obstante, las palabras de la mujer, alejaron cualquier emoción que el acto pudiera representar, obligando al castaño a detenerse en ese momento.
“Kekeke ¿A ti te dejaron caer de pequeña?”
Una cosa era menospreciarlo y otra muy diferente ordenarle algo al pirata que hacía lo que le daba la gana cuando le daba la gana. “Solo hay dos mujeres que pueden decirme qué hacer y tú no eres ninguna de las dos. Podrás ser bonita Morgane, pero tienes una actitud del orto, mejor encontrare a Pibbles solo, haz lo que quieras.” Sin cruzar otra palabra más, suspiró ofuscado y se apartó de ella, para continuar solo con indicaciones de la hoja. Si bien, perdió el interés en esa mujer por tratar de obligarlo a hacer eso mismo, Pibbles seguía suelto por la zona y lo mejor era asegurarse de que se encontrara bien.
Con una nueva convicción, el castaño se desplazó con la hoja en mano, llegando hasta una zona en donde se encontraban los escombros de una estatua. Ryota no era tan bueno como Runin para rastrear, por lo que se limitó a buscar algún rastro o alguna marca de pisada alrededor del monumento. Unas pequeñas huellitas se encontraron junto a los escombros sobre la tierra, siendo ese un buen indicio que hizo que el castaño siguiera avanzando a la siguiente parada.
El siguiente lugar fue una pequeña arboleda en la que un vendaval parecía haber atacado con anterioridad. Las ramas quebradas ofrecían una vista desalentadora del entorno y diferentes marcas se veían en el suelo cruzando la tierra. “A quien engallo, no tengo ni puta idea de que estoy buscando…” Suspiró algo fastidiado. “¡Pibbles Cutucutucutu!” Comenzó a gritar, no veía sentido en seguir viendo pisadas o popo de alguna animal, no tenia ni idea de seguir rastros, lo suyo simplemente era seguir el viento en el mar.
Por último, Ryota llegaría al último lugar que mostraba la hoja. Allí, una gran roca de treinta metros de altura se encontraba partida a la mitad. “Pibbles, Mishimishimishiiii” lo llamaba el castaño moviendo su mano como si tuviera comida en ella para que, si el animal estuviera por las proximidades, se sintiera atraído a algún alimento. “Broo, cutucutucutuuu, mishimishimiiiishiii, saaal perrito, donde quiera que esteees.” Continuo llamándolo un poco más, porque siendo francos, era un puto navegante.
• Ryota le ve el culo a Morgana que se adelanto para hablarle desde adelante.
• Recibe la hoja de Gaston y la analiza para luego recibir las palabras culeras de Morgane.
• La manda pa su mierda y se va a seguir las pistas el solo.
• Va de uno en uno a los lugares marcados, investigando lo que sus conocimientos de rastreo le permiten. O sea, nada, así que se rinde y comienza a llamarlo para encontrarlo más fácilmente.