[P.R] - Brothers Before The Sky [Sigurd & Ubbe]
#1
82 de Invierno, Jaya, Año 17


El regreso al puerto le permitió ordenar las ideas después de varios días especialmente movidos. Jaya había resultado ser una isla mucho más interesante de lo que había esperado al poner un pie en ella. Entre enfrentamientos, y encuentros extraños, el tiempo había pasado con una rapidez que casi le molestaba.
Todavía podía recordar el choque contra aquellos agentes del Gobierno encubiertos, que decidieron interponerse en su camino. Hombres convencidos de que unas órdenes bastaban para doblegar a cualquiera. Como tantos otros antes que ellos, habían aprendido por las malas que el mundo era mucho más grande que las normas que pretendían imponer, si se los encontraba en un futuro, les recordaría por qué el mar es el sitio de los más fuertes. 

Una muchacha ciega que había conseguido que una simple noche terminara convirtiéndose en uno de los recuerdos más extraños de toda su travesía. El espectáculo de talentos seguía arrancándole una sonrisa cada vez que pensaba en ello. No había tesoros, combates, ni grandes recompensas. Sin embargo, había algo genuino en aquella experiencia que la hacía especial, aunque al final la muchacha desapareciese sin dejar ni rastro, una lástima. 

Ubbe resopló mientras avanzaba, recordando también su travesía para conseguirle a Sigurd los metales que le había pedido. 
Si alguien le hubiera dicho unos meses atrás que recorrería media isla para conseguir materiales de construcción para un guerrero vikingo al que apenas conocía, probablemente se habría reído en su cara. Sin embargo, allí estaba, había invertido tiempo, esfuerzo y unas cuantas molestias para ayudar a Sigurd con aquel proyecto suyo, seguro que no se arrepentiría. Al contrario. Cuanto más trataba con el gigantesco guerrero del norte, más claro tenía que era alguien que le acompañaría hasta el final de sus días, y digno de su honor absoluto y confianza. 
Cuando finalmente alcanzó el muelle, su atención se desvió inmediatamente hacia el barco.
Y entonces se detuvo; había hombres por todas partes. La cubierta estaba ocupada, y también parte del puerto. Guerreros armados, marineros curtidos por el mar y rostros desconocidos se movían entre los barriles, cuerdas y provisiones como si llevaran allí toda la vida. Muchos hombres, demasiados.
La expresión relajada que había acompañado al bucanero durante todo el camino desapareció al instante.
Su cuerpo se tensó, preparándose para la pelea, si querian robar el Veðrfölnir tendrian que verselas primero con el buccaneer prehistórico. 
Primero, durante unos segundos observó la situación sin moverse, evaluando posibilidades. En Jaya no era raro que bandas enteras aparecieran de la nada. Tampoco sería la primera vez que alguien intentaba apropiarse de un barco aprovechando la ausencia de sus dueños.
Sus nudillos crujieron deseando ser utilizados. Contó unos setenta hombres, quizá más. Suficientes como para preocupar a cualquier hombre razonable, por desgracia para ellos, Ubbe jamás había sido un hombre razonable.
Ya estaba preparándose mentalmente para arrojar a unos cuantos al agua cuando varios de aquellos individuos repararon en su presencia. Las miradas se cruzaron durante unos instantes antes de que uno de ellos terminara acercándose.
- ¡Eh, es Ubbe! - Dijó una voz entre la multitud, tras esto el hombre que se le acercaba empezó a hablar - ¡Señor! ¡Le estábamos esperando! El Capitán Sigurd nos ha dicho que vendría tarde o temprano. Estamos a sus órdenes, somos hijos del Ragnarok. - Tras esto, todos se llevaron el puño al pecho, en señal de subordinación y honor. 
"Capitán Sigurd... hijos del Ragnarok..." Pensó, y fue entonces cuando comprendió el error, aquellos hombres no habían tomado el barco, aquellos hombres eran el barco. Marineros, combatientes y veteranos que habían seguido a Sigurd hasta el fin del mundo y que ahora formaban parte del Ragnarok. Empezó a fijarse bien en esos hombres y se percató de una cosa, todos llevaban ropas de estilo vikingo, había tipos con hachas, escudos, lanzas, y unos cuantos que parecían atacar a distancia, pero lo más curioso era que algunos de ellos... Llevaban gafas de sol. 

[Imagen: ZyfmWSN.png]


- GAHAHAHAHA... - Una risa se le escapó mientras avanzaba.
El bucaneer recorrió con la mirada a los presentes una vez más, esta vez desde una perspectiva completamente distinta.
Ya no veía desconocidos, veía compañeros, veía hombres que compartían bandera, veía el comienzo de algo mucho más grande de lo que había imaginado cuando abandonó Little Garden.
Una sonrisa apareció lentamente en su cara, quizá aquel barco empezaba a parecerse de verdad a una tripulación, aunque un par más de miembros de renombre tampoco le vendrían mal. 
Cuando terminó de acercarse al barco pegó un grito. 
- ¡¡EEEEH!! ¡¡SON OF A BITCH! ¿¡DÓNDE ANDAS, BABY!? - Se subió de un salto al barco, encontrándose en la cubierta a su hermano bucaneer - GAHAHAHAHAHAH, pero dude, ¿¿Qué es esto?? ¿¿Y esta peña?? Dicen que son hijos del Ragnarok, ¿¿Somos fathers?? GAHAHAHAHA
En ese momento le tendió el brazo esperando su saludo habitual - Die con honor...
Tras el choque de brazos, Ubbe le felicitó por el ejército que había conseguido y, en compensación, le entregó el acero que había recolectado para él. - Aquí tienes esto man, ¡espero que haya enough!


STAFF
[Imagen: ksMOGZu.png]
#2
Unos días antes del presente actual

Hace días que los Hijos del Ragnarok y yo cruzamos Mock Town y gran parte de Jaya para llegar al Veðrfölnir. Este descansaba solitario, sobre un mar en calma que lo acunaba con sus olas. La cubierta se había dejado consumir por el polvo y los percebes se comían gran parte del casco. La nave llevaba demasiado tiempo sin vigilancia y sin cuidados, a merced de saqueadores y maleantes. Por suerte, cuando llegamos, nadie se había atrevido a entrar en el barco. Habíamos tenido suerte una vez más.
Pero esta conducta se acabó. Veðrfölnir no pasará una sola noche más solo. A partir de ahora el barco siempre tendrá compañía. Gente que se encargará personalmente de su mantenimiento y de vigilar nuestra fortuna y pertenencias. Soldados que cuiden el perfecto funcionamiento del navío y de dar una señal de alerta en caso de peligro. Ahora que somos una gran banda pirata debemos profesionalizar nuestras incursiones.
Veðrfölnir era lo suficientemente grande para albergar a todo nuestro ejercito. No todo el mundo dormiría en una cama de seda y comería caviar y langosta, pero somos guerreros del mar, ¿No? Aquí todo el mundo se ha de acostumbrar a dormir en cuerdas sobre el palo mayor y desayunar, comer y cenar gachas y alguna que otra naranja para que no te dé escorbuto.
Para la llegada de Ubbe, que todavía se encontraba ausente cuando llegamos, lo quería tener todo a punto. Debíamos zarpar lo antes posible, así que tocaba ponerse manos a la obra. Junto a mis hombres, lo dejamos todo impecable. La cubierta brillaba bajo el Sol de la mañana como si le hubiéramos puesto barniz a la madres. Las grandes velas cosidas malamente con parches, pero funcionales para navegar. Los mástiles reforzados y el casco libre de parásitos. Todo estaba a punto. No teníamos carpintero para reparar los daños estructurales, es cierto. Pero el barco del Ragnarok volvería a zarpar hasta los confines del mundo una vez más.


En el presente
Día 82 de invierno del Año 17

Me encuentro ultimando detalles y revisando que todas las provisiones se encuentran en buen estado en la bodega. Me ayudan un puñado de hombres a contar, mientras yo muevo la carga pesada. Pese a ser el capitán, todos trabajamos a una en este barco, así es como se gana el respeto y la lealtad con tus hombres. -¿Crees que tenemos de sobra? Va a ser un viaje muy largo.- comento, mientras sostengo cajas cargadas con kilos de pescado y cebo. -Si los cálculos no me fallan tenemos de sobra, capitán.- responde. Las cajas caen en su sitio con gran estruendo. -Aún así, si consideras que sobran podemos enviar a...- le interrumpo. -Nada, déjate, confío en tu criterio.- le apoyo -Aunque si por lo que sea te equivocas, te pienso cenar a tí, ¡¡JARUL JUL JUL...!!- nos reímos varios de los hombres y nuestras carcajadas, crudas y ácidas frente a la amenaza se oyen por todo el interior del barco. Hombres metiéndose con hombres. Hombres felices.

Unos gritos cortan el hilo de las risotadas. No parecen en peligro, pero suenan agitadas. Nos ponemos en alerta rápido, y pillo la delantera para salir a cubierta deprisa. Pero una risa rompe con la tensión del momento. Una risa que ya conozco bien y no me canso de escuchar.
Salgo más tranquilo al exterior, a sabiendas de lo que me voy a encontrar. Una vez fuera, frente a mi, la bestia. Una montaña de músculos de ébano y un estilo indomable. Mi hermano, Ubbe, ha regresado. Se alegra un mundo al verme, con esa energía que lo caracteriza. De un bote se sube al barco y ahí toda la ilusión es indescriptible. -¿¡Qué donde ando, hijo de perra!? Llevo aquí días esperándote. ¡¡JARUL JUL JUL!!- río de plena felicidad, inflando mi pecho y rugiendo al viento. -Como ves, no he estado perdiendo el tiempo. No sé qué es eso de "faders", pero he reclutado a los mercenarios más crudos y chungos que he podido encontrar.- doy un rodeo con la diestra extendida, como si los presentara. El barco se ve más vivo que nunca, plagado de piratas de un lado a otro trabajando, bebiendo, jugando, peleando... -Una tripulación de verdad, hermano. No son los más fuertes, pero si los más aguerridos.-
Nos abrazamos con nuestro saludo habitual, un gesto que trasciende la sangre y los linajes. Nos agarramos con firmeza el antebrazo y con orgullo, cierro la frase. -...y muere con gloria.- pronunció con una solemnidad digan del momento, para cerrar con un abrazo fraternal. -Se te ha echado de menos, capullo. Lástima que no te hayas muerto en una cuneta, ¡Jarul Jul Jul...!- vacilo, bromeando. Luego me entrega metal y materiales para nuevo armamento. Cosa que se agradece hasta el infinito. -Cojonudo hermano. Todo lo que sea buena materia prima, se agradece-

Pasan las horas. Voy presentando al personal a su nuevo capitán. Todos se fascinan ante la presencia del joven Buccaneer. Más pequeño en tamaño, pero más cercano y extrovertido. Y aún así, tan denso en envergadura como yo. Charlamos de nuestras batallas y nuestras aventuras en la ausencia, hasta que acabamos en la cubierta de nuevo, está vez acompañados de un cuerno de cerveza y una lata de refresco de las que le gustan al mamahuevo este. -Toma, no sé si has leído esto.- le doy un periódico. No es antiguo, aunque tendrá unos días. Es el último número oficial. En él, señalizado con varios círculos de tinta negra, la noticia de unos juegos organizados por uno de los siete guerreros del mar -Vete preparando, hermano...- sonrío de medio lado. Luego le doy un sorbo al cuerno y me lo termino casi sin respirar. Tras eso, lo tiro violentamente hacia la nada y me giro al barco, hacia toda la tripulación. -¡Cabrones, levad anclas y soltad las velas!- y con una gran sonrisa, proclamo.
 -¡¡NOS VAMOS A CONQUISTAR EL CIELO, PIRATAS DEL RAGNAROK!!-

Continuará...
#3
Protocolo: Moderación
Estado: Activado
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Bip-Bip
Pacifista Activado



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