Pijama Wars :: PR :: Entrenamiento :: Privado.
#21
Cuerdas, flotadores.

Creyó haber reaccionado con rapidez, creyó ser ágil y veloz, los suficiente para detener cualquier locura de parte de ambas chicas.

En su mente todo lo que ocurría esa fría mañana en la cubierta del Royal Flush no era más que un juego, un entrenamiento. Ellas no estaban peleando en serio ¿O sí? No, no podía ser así. Ninguna de ellas atacó de verdad, él tampoco lo hizo, creyó, tal vez inocentemente, que Maki solo estaba exagerando sobre su cabello y que Merlot hacía un berrinche mañanero que se calmaría luego de un par de golpes; sin embargo, al escuchar el sonido inconfundible de un cuerpo cayendo sobre las heladas olas del Grand Line, incluso el médico, en ocasiones tan frío como esas aguas, se adelantó a pensar en lo peor, ahora, al escuchar una vez más ese sonido…ni siquiera pudo responder.

—¿Eh? —Sus brazos cayeron a los lados de su cuerpo. Con ese gesto soltó la cuerda y el flotador que llevaba en sus manos. Su mente quedó en blanco, su rostro solo miró hacia la inmensidad del mar, al horizonte, en ese punto en donde el océano se unía con el cielo. El barandal del Royal Flush, de repente, le pareció el sitio más inseguro del mundo, tanto que no pudo moverse de su sitio, a seis metros de la borda, por un buen par de segundos en donde no parpadeo, tampoco cerró su boca, incluso dejó que el viento helado calara en sus huesos sin prestarle atención real.

¿Por qué?

¿Cómo es que algo que él veía como un simple entrenamiento terminó de esta manera?

Bueno, estaba claro que el pelirrosa no sabía como leer los momentos cuando en medio había emociones que podrían resultar evidentes para otros.

¿Cuánto tardó en reaccionar?

Primero, despegarse del suelo no fue tarea fácil. Sus pasos se sintieron pesados y lentos al avanzar por la cubierta del Royal Flush, aunque, en una fracción de segundo, su velocidad se incrementó hasta que su cuerpo chocó con la borda del barco. La madera golpeó su estómago descubierto y sus manos se aferraron con fuerza al barandal, tanto como para que algunas astillas se clavaran en sus palmas y se aferrara con tanta fuerza que, por un momento, pudo ser capaz de romper la madera, aunque eso no ocurrió.

—¡MERLOT!

Desde su lugar no alcanzaba a ver el cuerpo de la sirena y a estas alturas tampoco el de la ex peliverde… ¿Qué haría? Tal vez despertar a Thrym de su letargo era la mejor idea.

—¡MAKI!

Su garganta se desgarró con ese último grito, pero no obtuvo respuesta alguna…No, imposible cuando ambas estaban cubiertas con una enorme masa de agua fría.

—¿En qué estaban pensando? ¡Maldición! —Él si que no estaba tan loco para tirarse al agua por ninguna de ellas, no importa cuan problemático fuera llevar el barco solo entre dos personas, pero eso no quería decir que la situación no fuer alarmante. No podía perder dos insumos tan importantes en un mismo día, era imposible…era…

—¡Merlot! —De un momento a otro vio el cuerpo de la sirena emerger desde las aguas. No, no solo ella, venía acompañada del cuerpo casi inconsciente de Maki. En ese momento el médico dejó escapar un suspiro de alivio. —¡Bajaré una cuerda, asegura bien a Maki para que pueda subirla! —Pensó rápido, el shock inicial pasó en cuanto vio que las dos parecían estar con vida.

Tan rápido como solía ser siempre, la cuerda y el flotador que antes dejó caer sobre el suelo del barco, volvieron a sus manos. A la cuerda se aseguró de hacerle un nudo corredizo con el que Merlot podría asegurar el cuerpo de su nueva compañera. De ahí en adelante todo ocurrió en cuestión de segundos.

La cuerda llegó al mar.

Merlot amarró a Maki.

Hyak se aseguró de subirla con cuidado.

Y ahora…ahora estaba en sus brazos, helada, pálida…Había visto paletas con más temperatura que la espadachina. El pelirrosa tuvo que actuar rápido, así que se valió de un par de lonas que cubrían unas cajas del barco para cubrir el cuerpo de Maki, incluso pensó en llevarla hasta la cocina, encender el fuego y que los tres pudieran calentarse, pues sabía bien que Merlot no estaba en una mejor condición. A ella también le extendió una de esas toldas, pero sabía bien que, por ahora, la más afectada era la mujer quemada.

—Despierta, despierta…

La voz de Merlot, siempre tan cantarina, esta vez sonaba estresada, preocupada; sin embargo, para el médico, que solía escucharla siempre, esta vez no era más que un ruido de fondo. Sabía que la chica podría estar diciendo algo importante, pero su prioridad era hacer que Maki despertara. Hizo que la chica botara el agua de su boca y, finalmente, alcanzó a escuchar la última frase de la sirena.

Él la miró, se sentía halagado y a la vez había otra emoción que no sabía como identificar, pero que hacía que su pecho se sintiera caliente a pesar del frío que seguía sintiendo.

—Ya lo eres, Merlot…si no fuera por ti, Maki se habría perdido en el inmenso océano —. Aunque fue la propia sirena quien la puso ahí en primer lugar.

El pelirrosa quiso decir algo más, pero lo cierto es que, en ese instante, la mujer quemada, como si hubiera sido invocada, se levantó de golpe y escupió el resto del agua que él no había logrado sacar de su sistema. La escuchó maldecir y quejarse por el rescate, aunque eso no lo molestó, a fin de cuentas, verla con tanta energía fue suficiente para que el médico se levantara de su lado, más relajado al saber que ella parecía estar bien. Ya luego se tomaría el tiempo para revisarla mejor, pero mientras tanto, sería mejor ir camino a la cocina para encender la estufa y hacer que el fuego les devolviera algo de vitalidad…bueno, ese era su plan, uno que se vio interrumpido por una nueva pelea.

El hombre solo rodó los ojos, creía que no pasaría a mayores —de nuevo—, pero de un momento a otro escuchó una propuesta que volvió a dejarlo helado. Él se había girado, le dio la espaldas a ambas, por eso, cuando volvió a encararlas, lo primero que notó fue a Maki corriendo con su espada en alto, yendo directo hacia Merlot.

Corrió, quiso detener el arma antes de que tuviera que terminar uniendo con hilo y aguja el brazo de la sirena, pero, de nuevo, el mundo le enseñaba que, aunque creía ser rápido, era bastante lento…demasiado lento.

Vio bajar la espada, por un momento la vio cortando el brazo ajeno, pero…eso nunca pasó. Al contrario, cuando logró llegar a donde estaban las dos mujeres, lo único que vio fue un abrazo que, nuevamente, lo hizo rodar los ojos y bufar molesto… ¿Qué les pasaba? ¿De verdad era necesario tanto drama? Iba a hacerse a un lado, a dejar que tuvieran su momento, pero antes de que pudiera apartarse del todo, la iguana lo tomó por la cabeza y lo forzó a participar de un abrazo del cual él no quería ser partícipe, pero en el que quedó envuelto al punto de caer al suelo junto a las dos mujeres.

—¡Ah! ¡Basta! Muy lindo y todo, pero me estoy congelando y ustedes…ustedes también deberían estar igual ¡Por los dioses! ¿De dónde sacan tanta energía? —A pesar de todo, el pelirrosa dejó entrever una sonrisa que terminó oculta bajo algunos mechones de su flequillo que caía con rebeldía sobre su cara. —¡Suficiente! Basta de peleas y sentimentalismos, la próxima vez que necesiten desahogarse mejor entrenen en el interior del barco o hablen las cosas como gente civilizada —. El médico logró zafarse, finalmente, del abrazo de ambas chicas.

—Porque…Si estaban entrenando, ¿no? Es decir…no creo que ninguna atacara en serio y lo del mar fue solo un accidente ¿No es así, Merlot? —Necesitaba entender lo que había ocurrido, porque aún no procesaba todo lo vivido, así que se limitó a sonreír con algo de nervios antes de alejarse un paso de las dos para darse espacio suficiente para mover sus brazos y poder sostenerlas a ambas por la cintura y echárselas al hombro, una a cada lado…No esperaba discusiones ni protestas.

—Y Maki, que sepas que te sienta bien el rosa, pero fuera de eso…ya vamos adentro del barco. Estoy harto de este maldito clima, quiero algo de calor…y ustedes dos deben secarse a fuego lento en la cocina, no quisiera gastar insumos médicos en un resfrío que puede ser evitado —dijo antes de ponerse en marcha a la cocina, a fin de cuentas, no mentía, necesitaban entrar el calor y eso era algo que, con el clima que había en esa parte del océano, no conseguirían si se quedaban en la cubierta del Royal Flush.

Botiquín. Abrir solo en casos de emergencia
[Imagen: hyakocheja.png]
#22
✓
Entrenamiento
completado



Valoración Maki

— Calidad del rol: 2

— Personaje: 1,75

— Estrategia: 1,50

— Rolear acorde a las guías: 2

— Total: 7,25


Maki obtiene

— Puntos Mugiwara: 31

— Reputación: Por MM: 48

— Reputación: Por Hyak: 64


Valoracion Maria Merlot

— Calidad del rol: 1,50

— Personaje: 2

— Estrategia: 1,50

— Rolear acorde a las guías: 2

— Total: 7


Maria Merlot obtiene

— Puntos Mugiwara: 15

— Reputación: Por Maki: 68


Valoracion Hyak

— Calidad del rol: 1,50

— Personaje: 2

— Estrategia: 1,50

— Rolear acorde a las guías: 2

— Total: 7


Hyak obtiene

— Puntos Mugiwara:15

— Reputación: Por Maki: 68

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