Niñera a prueba de balas | Aventura Tier 2 | P.R.
#11
Kagura encontraría a las cinco cocineras que se intercambiaban miradas entre ellas por unos segundos, era como si coincidieran en un mismo pensamiento y claro que esa era la situación, la imagen de una niña se les había aparecido en la cabeza. La jefa de la cocina apoyó finalmente la caja de remolachas sobre la mesa de la cocineta y dejó escapar un leve suspiro antes de acercarse a la soldado de la sombrilla.

—- Si… La vimos hace un rato, no estoy segura sí es ella a quien buscas o si se trata de la misma niña —- Expresaría dudosa mientras las demás jovencitas asintieron casi al mismo tiempo como también caminaban hacia la mesa para dejar todas las demás compras.

—- Es una niña muy pequeñita, ¿verdad? — comentó una de ellas mientras intentaba poner un costal de harina sobre la tabla de moldeado, ella no tenía ni idea que Kagura no sabía nada respecto a la niña, ni su edad ni su apariencia, podrían fácilmente hablar de otra chiquilla. —- Se quedó varios minutos mirando el horno mientras salían los panes, parecía tener muchísima hambre, y estaba repleta de tierra y lodo en su ropa.

—- Pero salió corriendo en cuanto nos vio entrar — agregó otra de las jovencitas qué ahora se encargaba de acomodar latas de fruta en almíbar sobre el espacio de la mesa, cerca de la tabla de moldeado, quizás estaban por hacer alguna tartaleta de frutillas.

—- Tomó el camino hacia la zona mercantil del pueblo, si se apresura seguramente todavía pueda encontrarla por allí, es una niña muy escurridiza… Me pregunto quiénes son sus padres y porque la dejan sola sin cuidado.



La bulliciosa zona mercantil de Baquella estaba presente en cada rincón y esto era debido por sus comerciantes, pescadores y marineros que iban y venían transportando mercancía recién desembarcadas, el aroma del pan recién horneado se mezclaba con el olor salado de los mariscos, de frutas maduras y especias traídas de lejanos mares, entre el constante murmullo de compradores negociando precios y carcajadas provenientes de establecimientos cercanos, una escena comenzaba a llamar la atención de los visitantes y transeúntes.

— ¡Pequeña ladrona! — la exclamación resonó por encima del sonido del mercado casi logrando silenciar a la mayoría. Cinco hombres de aspecto tosco, vestidos con ropas de navegantes curtidas por el sol y su sudor, uno de ellos sostenía alto a una diminuta niña de apenas cuatro años de edad, la sujetaba por la parte trasera de la ropa como si se trata de un gatito travieso que acababan de sorprender robando comida.

Las pequeñas piernas de la infante se agitaban en el aire mientras gruesas lágrimas descendían por sus mejillas, tenía el rostro completamente rojo por el llanto y el miedo de haber sido capturada, de su boca simplemente salían el gimoteo de su llanto.

Frente a la mesa donde aquellos hombres habían estado comiendo solo quedaban algunas migajas de lo que parecían evidencias de panes, la responsable de ese camino de migajas era más que evidente al verse reflejado en las comisuras diminuta de la infante de rubios cabellos y ojos esmeralda. El hambre había vencido su juicio aunque a decir verdad… el que sea tan mimada era la razón verdadera de su actuar tan soñadora y aventurera.

—- ¡Se comió nuestro almuerzo! — gruñó uno de los hombres mientras la zarandeaba ligeramente en el aire sin soltarla. — ¿Quién demonios será los padres de esta mocosa?

—- Esto no puede quedar así, ¡Se llenó la boca de nuestra comida! — respondió el segundo, cruzándose de brazos con evidente molestia — Alguien tendrá que compensarnos por el hurto…

— ¿Y si nadie aparece? —- Preguntó un tercero mientras cuestionaba las palabras de sus compañeros.

Quién la sostenía observó detenidamente a la pequeña como si estuviera valorando una mercancía. —- Siempre podríamos llevarnosla con nosotros, hay personas que pagan bien por tener esclavos desde muy pequeños.

— Eso suena mejor, es dinero fácil. - Diría uno de ellos que desenvainaba la espada frente a la pequeña niña. — Será mejor que cierres la boca niña.

Los cincos pretendían iniciar su viaje como futuros piratas esclavistas, siendo aquella reunión de ellos cuatro el inicio de su unión, una tripulación de piratas del cuál no valía la pena mencionar. No eran nombres capaces de infundir terror en los mares ni poseían recompensas sobre sus cabezas apenas unos neófitos en ese nuevo mundo al que decidieron tomar ese día. Alrededor de ellos comenzaba a reunirse un pequeño círculo de curiosos, algunos observaban con incomodidad, otros murmuraban entre sí sin saber si debían intervenir o simplemente les dejaban la tarea a que llegaran los de la Marine temiendo correr peligro ya que estas personas estaban equipados con palos y espadas de mala calidad.

Mientras tanto la pequeña únicamente lloraba desconsolada y gritaba el nombre de su padre, nadie sabia que esa pequeña niña curiosa y traviesa, era la hija de un sargento de la marina.



Resumen
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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#12
Las mujeres comenzaron a dar detalle acerca del paradero de la infante, cada palabra solo lograba que frunciera el ceño, todo lo que expresaban me parecía estar muy acorde al la imagen que tenía de esa pequeña traviesa, suspire con pesadez tras saber en las condiciones en las cuales se movía la pequeña, sucia, hambrienta y sobre todo asustada –Comprendo…muchas gracias, la información me es de mucha utilidad– haciendo una pequeña reverencia, ahora que ya sabía a donde debía de ir, no dude en salir de aquella cocina con un paso firme, al cruzar el marco de la puerta, me gire para sonreirle a esas damas –Muchas gracias de nuevo y lamento las molestias– cerrando la puerta, deje salir un enorme suspiro.

¡Bien…ahora…voy por ti! — Flexionando levemente las piernas, comencé a correr de manera apresurada hacia el lugar donde me indicaron las señoras, moviéndome a una velocidad rápida, mi sombrilla golpeaba cualquier obstáculo que se me atrevesara –¡CON PERMISO!-- le grite a un grupo de marine que parecía regresar del campo de entrenamiento, cada minuto contaba en contra, cada segundo lo podía sentir sobre mis hombros. Apresurando el paso finalmente salí del cuartel para encontrarme con la calle, deteniendome en breve, comencé a jadear mientras observaba a mis costados, gire sobre el talón para tomar la ruta más corta que me llevara a la zona mercantil, no tenia duda, la chica era todo un reto para mi pero no dejaría que nada malo le pasara.

Cada paso me acercaba más a la zona mercantil en donde varios comerciantes le daban la bienvenida a los futuros clientes, encontrarse con más de alguno ofreciendo su mejor mercancía era todo un reto –¿Que le damos amor? — al escuchar esa pregunta sabía muy bien que debía de huir antes de que me metiera su mercadería antigua, por otra parte, cuando creía que perdía la pista me detenía cada cuanto para usar mis sentidos y tratar de enfocar mejor el panorama, pero el sonido de tantas personas me confundía totalmente –No…sera mejor haga esto…– flexionando un tanto las piernas, de pronto di un gran salto con la intencion de poder ver a lo lejos, aproximadamente doce metros de altura, comencé a ver por todas partes en el descenso, hasta que escuche un grito de una pequeña que era prisionera de tres hombres, estaban técnicamente a dos calles de donde me encontraba.

Tras encontrarla, al tocar el suelo comencé a correr en dirección de aquellos hombres que a la distancia parencia hostigar a la pequeña, mi mano izquierda pronto comenzo aflojar mi liston y con ello mi blusa, sin darme cuenta tan pronto alcance una distancia minima de siete metros, no dude en gritarles –¡ALTO AHI!-- saltando desde mi ubicación, no dudaria en propinarle una patada al mas alto, girando el cuerpo le daria un cabezazo al que se encontraba cerca y tras caer sobre el suelo, flexionaria las piernas para pronto extenderla lo mas posible y con ello darle un golpe fuerte en la quijada a la persona que tenia sujetada a la pequeña.

Tan pronto la soltaron cuando mi brazo la atrapo para que no tocara el suelo –Tranquila pequeña…todo esta bien– con una sonrisa de mil demonios mi mirada estaba fija en los otros hombres quienes al ver esos movimiento terminaron por huir de ese lugar, al estar en un plano seguro, desvie mi atención hacia los señores que parecian haberse quedado noqueados contra el suelo, un suspiro fuerte salio de mis labios, Mientras tomaba a la pequeña en brazos, a pesar de estar completamente en ropa interior, acaricie la cabeza de la niña quien lloraba por el miedo y los nervios –Ya ya…tranquila…todo estara bien…ven…vamonos– tratando de tranquilizarla, de camino a su apartamento, tome mis prendas de nuevo, me vesti evidentemente y pasando por una panaderia, no dude en comprarle unas cuantas golosinas a la pequeña, ahora esperaba que lo que restaba de la tarde, se portara bien.

Resumen


Cita:Karma a tomar en cuenta:
Adinerado: Todo el dinero que ganes a lo largo de tu aventura se verá incrementado en un 10%.
Popularidad: Recibes un +5 de reputación cada vez que se consiga reputación

Muchas gracias de antemano.
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1784 + 0 = 1784
Energia: 1587 - 700 = 887
Espiritu: 210 + 0 = 210
#13
✓
Aventura T2: Completada

Recompensas Narrador (Miyori)

— Puntos Mugiwara: 15

— Puntos de Rol: 20

— Berries: 30.000


Recompensas User (Kagura)

— Puntos Mugiwara: 10

— Reputación: 20 + 5 karma

— Berries: 20.000

STAFF DE NAKAMA NO MI
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