The fist of the divas | P.R | Entrenamiento
#1
Isla Kyodaina [Tercera Isla]
Día 46 de Otoño. Año 17
Costas de la isla, 8:00 AM.

El día había comenzado como de costumbre, tesoro, con todos entrenando desde temprano. La disciplina de los marines no es cualquier cosa, es constante, exigente, casi imposible de ignorar, pero también es lo que nos mantiene firmes, aunque no todo me encanta. No me gusta tener un cuerpo tan masculinamente marcado, no es la imagen que quiero proyectar, no es lo que soy, pero aun así sigo entrenando cada día, because I cant stand to see myself as fat. Claro tesoro, una cosa es ser fabuloso y otra muy distinta descuidarse, pensé mientras estiraba los brazos, dejando salir el aire poco a poco.
 
No lo hago por encajar, lo hago por mantenerme fiel a lo que quiero ser. —Seré el rostro Okama de la Marina y lo haré a mi manera —pensé, con una sonrisa suave pintándose en mi rostro. El Okama Way se sigue como cada uno lo siente, tesoro, no hay una sola forma correcta. Ser okama no es un delito, amar como uno ama no es un delito, vestir como uno desea no es un delito, somos personas, y eso debería ser suficiente, ojalá todos lo vieran así.
 
Después de terminar las flexiones y mis respiraciones de meditación, ya cerca de las ocho de la mañana, sentí ese impulso tan familiar. El cuerpo activo, la mente clara, era momento de llevarlo un poco más lejos. —Toca moverse de verdad, un buen baile o una buena pelea —murmuré mientras estiraba los hombros, necesitaba un combate, no solo por fuerza, también por conexión, porque al final, you know, to strengthen the friendship y eso siempre hace falta.
 
No es ninguna mentira que fui el último en ser asignado a la división 80, tesoro, y tampoco es sorpresa que sea el más débil entre todos. Juan es una muralla, Sigrid tiene un poder increíble, Enji es fuerte y Akira, pues en verdad Akira es el más cercano a mí, el más humano dentro de todo esto, tal vez por eso siento que es el indicado para pelear conmigo so I take the opportunity to look at his pecs, tesoro. Con esa idea en mente, me dirigí hacia donde estaba mi compañero, moviéndome con ese aire despreocupado que tanto me gusta mantener. Cuando llegué, no fui directo, lo rodeé primero, deslizando dos de mis dedos sobre sus hombros con un gesto coqueto, casi juguetón.
 
—¿No te apetece un entrenamiento… A-ki-ra-chan? —dije alargando su nombre con una sonrisa ladina, si aceptaba, ganábamos ambos y si no bueno, al menos me divertía un rato mientras nos encontremos en esta isla problemática.  — Show me your full potential, honey. —continué, dando varios pasos hacia atrás mientras mantenía la mirada fija en él, tesoro. Mi postura cambió, más ligera, más lista, porque, aunque Akira es más pequeño que yo en tamaño, sé perfectamente que eso no significa nada en combate, al contrario, podía sentirlo, esa tensión previa al movimiento. Si es tan explosivo como yo en batalla, no iba a perder el tiempo midiendo distancias, se lanzaría directo y eso me hizo sonreír apenas, ladeando la cabeza con confianza.
 
—Vamos, no te contengas, será un honor aprender de ti —murmuré, bajando un poco el centro de gravedad mientras fijaba la mirada en él, tesoro. Mi cuerpo se relajó lo justo para reaccionar en cualquier dirección, dejando que el ritmo de la pelea empezara a sentirse incluso antes del primer movimiento, no era solo pelear por pelear, quería que fuera real. Quería aprender de verdad, de quienes tienen la fuerza y la velocidad que aún me falta alcanzar. Mis alas se tensaron levemente a mi espalda, listas para acompañar cualquier desplazamiento, mientras mis dedos se abrían y cerraban con calma, preparándose.
 
—Dont be afraid to hit my face, Ill hit you too. —añadí con una sonrisa ligera sabiendi que si iba a crecer tenía que doler un poco, tesoro y era mejor que doliera ahora, con ellos, con mi división, con mi equipo, que con un pirata delincuente de esos que rondan los lares.

Contenido Oculto
[Imagen: xFGuWOj.jpeg]
#2
Era tan, pero tan temprano, que el pobre Akira no sabía ni que hacía despierto tan pronto. Estos últimos días de recuperación habían estado haciendo que se durmiera antes de lo que solía hacerlo, lo que le forzaba, sin querer, a madrugar, ya que el cuerpo le despertaba solo al haber dormido sus horas.

El aire fresco del mañana combinado con la humedad de la isla era perfecto para meditar, así que se acercó, desde la costa arenosa de la playa, a donde empezaban a crecer aquellas enormes plantas tropicales y se colgó con las piernas, boca abajo, de las ramas uno de esos árboles mohosos y con tanta agua en su corteza. Y se volvió a dormir. Colgado boca abajo.

Pasó una media hora y la presión sanguínea en el cabolo le hizo bajar de una hostia contra el suelo, y a esto que retomaba la compostura y se sacudía la arena mojada de la ropa, una presencia familiar empezó a rodearle ligeramente mientras le pasaba sus dedos sobre los hombros, intentando entrar en un juego peligroso que hizo que Akira inflara el pecho de golpe y se espabilara antes de tiempo. Era Masami.

—Buenos días guapa, como brillas por la mañana —respondió guiñándole un ojo y lanzándole una sonrisa, mostrando así sus dientes color perla y acariciándose un poco el pelo para darle esa forma antigravedad, mientras le seguía la mirada al rodearlo. Sabía que tener algo con cualquiera de la división no era buena idea, y que la manera de actuar de Masami solía ser coqueta dado que seguía el camino del okama, así que, ¿por qué no entrar en su juego y divertirse? Al fin y al cabo, con la única persona de la división con la que poder hacer este tipo de bromas era ella, y eso en parte lo aliviaba un poco, ya que él también era bastante vacilón a su manera.

Tras eso y ver como su compañera adoptaba una posición de combate y le sugería entrenar sin contenciones, se quitó la camiseta y acarició el tronco del árbol más cercano para así coger agua con sus manos, para lavarse un poco la cara y refrescarse los brazos y el pecho al descubierto, haciendo que su cuerpo adoptara un tono brillante gracias a esos rayos del sol que le hacían reflejo en el cuerpo.

—Estás muy convencida de poder conmigo, ¿eh? Yo no estaría tan segura, tesoro —le dijo confiado mientras empezaba a calentar un poco las articulaciones, las muñecas, los hombros, las rodillas, la cadera... Todo con movimientos algo provocativos mientras le mantenía fijamente la mirada a su compañera. Para terminar, se colocó también en posición de guardia, bajando un poco la postura y flexionando levemente las articulaciones—. ¿Quieres que te de duro? Okay baby, as you wish —el chico sonreía de manera pícara, no podía parar ya que, aparte de por seguirle el juego a Masami, es que aquello de hablar en varios idiomas le causaba gracia.

Y aunque Masami fuera la última integrante del grupo y por cuestión de tiempo a la que menos tiempo le había dado entrenar, eso de tener una akuma no mi que le permitía convertirse en serpiente era un peligro. Si tenía el veneno de Enji o la resistencia de Juan, estaba un poco en desventaja… Si realmente podía envenenar, ¿podría provocarle efectos como hacía Sigrid? Era el único del grupo sin un poder mágico sacado de libro de fantasía, pero lo único que seguía motivándole era poder sacar a sus amigos del agua si alguna vez caían… Pero no podía evitar sentirse atrás, aun siendo rápido, aun siendo fuerte, era el único que solo podía valerse de sí mismo, sin contar con apoyo de una akuma. Aunque eso no le iba a hacer perder la confianza en sí mismo. Se preparó.

—Si te duele, dímelo, ¿vale? —y siguiéndole ese juego, dio un veloz salto y se subió de nuevo a la rama de la que se había colgado anteriormente, esperando que tomara ella la iniciativa para ver cómo se movía y saber cómo reaccionar ante ella, tanto a sus movimientos como para también poder medir la fuerza de sus golpes.



Info.

—Hablo —. ”Pienso”
#3
—No te he visto pelear, Aki-chan, pero dicen que eres muy rápido, Let me see if you're precocious, honey. —dije con una sonrisa ladina mientras daba unos pasos lentos sobre la arena, tesoro. Ni siquiera lo miraba directamente, no porque quisiera ignorarlo, sino porque distraer también es parte de una pelea, un poquito de juego mental nunca viene mal. Mis movimientos eran suaves, despreocupados, casi como si estuviera paseando en lugar de prepararme para combatir, pero por dentro estaba atento a cualquier cambio en su postura, cualquier tensión en sus piernas o sus hombros.

—¿Puedes incluso ser más rápido que una bala? —pregunté con genuina curiosidad, ladeando apenas el rostro hacia él, porque sinceramente quería verlo, quería comprobar con mis propios ojos qué tan monstruosos eran mis compañeros cuando peleaban en serio, tesoro. —Sabes, Aki-chan, no creí que fueran a asignarme a una división que ya tuviera tanta historia —dije mientras seguía moviéndome lentamente por la arena, tesoro, manteniendo ese tono relajado aunque mis ojos seguían atentos a cualquier reacción suya —Pensé que terminaría junto a mis amigos, Kagura y Jesse, estaba convencida de eso.— Dejé escapar una pequeña sonrisa al recordar aquel momento. —Fue una sorpresa enorme cuando leí la carta “You have been assigned to division 80”. Salté de alegría, tesoro, porque sabía que estaría rodeado de gente fuerte, experimentada, marines de verdad, pero también dolió un poco darme cuenta de que no estaría con las personas con las que crecí. —Mi voz bajó apenas al final, más honesta de lo que normalmente suelo mostrar.

Aun así, levanté la mirada otra vez hacia él. —Pero supongo que las cosas terminan pasando como tienen que pasar, ¿no? —murmuré con una sonrisa suave, tesoro, mientras una de mis manos descendía lentamente hacia la funda de mis revólveres en la parte trasera de mi cintura. —Por eso quiero saber si en verdad todos son tan fuertes como decía el reporte. —Mi dedo acomodó el arma con calma, cargándola con una bala común y corriente mientras seguía hablando como si nada, intentando disimular cada movimiento. Mi cuerpo seguía relajado. Mi voz también y cuando finalmente estuve listo, moví el brazo con rapidez, apuntando directo hacia su hombro derecho. —Surprise me, Aki-chan. — El disparo resonó apenas un instante después.

Inmediatamente después acomodé el revólver nuevamente en su funda, tesoro, dejando escapar una pequeña sonrisa mientras sentía cómo la adrenalina comenzaba a recorrerme el cuerpo, porque ahora sí empezaba lo divertido. Mi transformación comenzó casi al instante. Primero sentí las piernas perder fuerza, doblándose lentamente hasta fusionarse mientras mi cuerpo cambiaba de forma. La piel empezó a cubrirse de escamas ocres que avanzaban desde mi cintura hacia arriba, brillando ligeramente bajo la luz, mientras mi cuerpo aumentaba de tamaño y peso de forma evidente. Mi columna se estiró, obligándome a elevarme mucho más de lo habitual a medida que la enorme cola serpentina reemplazaba completamente mis piernas, arrastrándose sobre la cubierta con un sonido pesado.

El cascabel apareció al final de la cola, con un sonido totalmente único, Chrrr… chrrr… La parte superior de mi rostro cambió después, alargándose hasta adoptar la morfología de la serpiente, sustituyendo mi piel humana por escamas ásperas, excepto en la mandíbula, el pecho y el vientre, donde aún permanecía visible parte de mi piel original. Mis colmillos descendieron lentamente con un pequeño clic, afilados, listos y aun así sonreí. —Ay, tesoro, ahora sí puedes pelear en serio conmigo —murmuré mientras mi cola se enroscaba apenas sobre la cubierta. —No te contengas, Aki-chan. —

Mi Off
[Imagen: xFGuWOj.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 890 + 0 = 890
Energia: 848 - 18 = 830
Espiritu: 153 + 0 = 153
#4
Ahí seguía el rubio, subido a la rama, observando a su compañera moverse lentamente por la arena, con pasos lentos pero decididos. Mientras, Akira se agachó y se colocó en posición de cuclillas, con los dos pies sobre la rama y sujetándose en ella también con las manos, como si estuviera sentado, con las rodillas flexionadas y la espalda un poco echada hacia delante. Seguía el movimiento de Masami con ojos atentos, daba pequeños giros suaves y ni siquiera levantaba la arena cada vez que levantaba las plataformas del terreno. Sin duda sabía como caminar. Pero le amenazó sutilmente, midiendo su posible velocidad con la de una bala…

—Espera, ¿balas de verdad? ¿No vas a usar de fogueo? —pero pronto Masami siguió con su discurso, cortando toda posible interacción del artista marcial, quien se dedico simplemente a escucharla con detenimiento. Mientras tanto, ella seguía moviéndose lentamente por la arena, parecía relajada, pero alerta, y en esas también se encontraba Akira, con los ojos bien abiertos, atento al balanceo de su cuerpo, y con las orejas bien abiertas, escuchando todas y cada una de las palabras que decía con aquel tono tan dulce y tranquilizador. Cualquiera se atrevía a decir que estaba a punto de pegarle un tiro.

Con aquellos sutiles movimientos de cadera que Akira podía contemplar de Masami, y aquel ligero aroma a lavanda que se acentuaba más cada vez que cambiaba el rumbo, Akira tenía mal olfato, pero sin duda, su compañera desprendía un fuerte olor a esta planta, y era realmente agradable. Solo diferenciaba olores fuertes y en sus últimos días solo había olido la sal del ambiente, del agua y la humedad de la selva, y nada más. Su olor era como un descanso mental.

Y con la atención puesta en el aroma a lavanda, casi lo pudo haber pillado desprevenido mientras bajaba su mano hacia la funda trasera de su pistola. Por un momento pensó que se iba a tocar el culete, intentando seguir con aquel jueguecito tontorrón, pero aquel veloz movimiento de su brazo hizo que Akira se dejara caer hacia atrás, todavía sujeto en la rama, para dar una vuelta sobre ella ayudándose del peso de su cuerpo y la fuerza que estaba ejerciendo con los pies y las manos bien sujetas a la rama. Por un momento pareció que la rama estaba suelta y era capaz de girar sobre sí misma, pero tras ese rápido movimiento de muñeca por parte de Masami y la rápida reacción de Akira, ambos seguían en las mismas posiciones. Solo que ahora el brazo de Masami seguía extendido en dirección a Akira y la boquilla de su pistola echando humo.

—¡PERO BUENO! ¡ANDA QUE AVISAS! ¡YO QUE CREÍA QUE YA NO ESTABAMOS CON ESO DEL ENTRENAMIENTO! ¡¿DE QUÉ VAS?! —le gritó mientras la señalaba con la punta del dedo y el brazo derecho completamente extendido. Aquello lo había pillado totalmente por sorpresa, suerte que tenía algo de reflejos y era rápido, porque sino se hubiera llevado un balazo entre ceja y ceja—. ¡¿PERO QUÉ MANERA DE COQUETEAR ES ESA?! ¡¿PEGÁNDOME UN TIRO?!

Pronto se volvió a poner de pie y recuperar esa actitud confiada, calentó un poco las articulaciones aún subido en la rama, y aprovechó el siguiente movimiento de su compañera, que se estaba transformando en serpiente: tobogán. Su cuerpo aumentaba de tamaño de manera considerable mientras sus piernas se empezaban a unir y a convertirse en una cola con un cascabel. Antes siquiera que su compañera pudiera terminar su transformación, Akira y había pegado un salto y estaba utilizando su cuerpo escamado para deslizarse hacia el suelo como si fuera un niño en un parque, tirándose desde lo más alto del tobogán, y él solito, sin ayuda de sus padres.

—¡¡¡Tchakikkikikiyaaaah, ahora sí empieza lo bueno Masami!!! —la parte buena de que tuviera piel de serpiente es que, si le acariciaba hacia la cabeza, le molestaría mucho, pero al deslizarse sobre ella en dirección al cascabel, era tan suave que le daba hasta gusto—. ¡Otra vez! ¡Otra vez! —saltaba de alegría una vez llegó abajo, habiendo girado rápidamente sobre sí antes de caer al suelo para no perder el contacto visual con su compañera. Pero rápidamente la cola de Masami empezó a enrollarse como un muelle y se acordó de lo que estaban haciendo—. Oh ya, el entrenamiento… Bueno… ¡Pues toma esta, PATADA PISTÓN! —susurró y gritó a la vez que se lanzaba con la pierna estirada hacia el abdomen de su compañera, aprovechando la inercia del salto previo para contraer la pierna y estirarla como si tiraran de ella con fuerza, liberando así la tensión de su cuerpo para propinarle un buen golpe.

—Venga tesoro, ¿querías ver lo rápido que soy? Pues vas a enloquecer con este pelito rubio. Para ti va a ser como ver como ver polvo de estrellas, guiños con destello, purpurina tesoro, visto y no visto —y le volvió a guiar el ojo, manteniendo ese coqueteo burlón y utilizando la muletilla de su compañera para aclimatar la situación. No le propinó un segundo golpe, Masami tenía razón, no era la más fuerte de la división y casi la ubican en otro grupo, y por Akira no podía abusar de ella. Estaban entrenando, no era un combate a muerte, primero quería saber si era capaz de soportar sus golpes para continuar con el juego. Tal vez, cuando terminaran de entrenar, le podía explicar el potencial que habían visto en ella y por qué, a veces, a los marines no tan fuertes les asignaban a divisiones con un número más bajo del que quizá se esperaban en un principio.

—Vamos corazón, deja esa pistola y atácame como verdaderamente sabes, no es justo que tú te contengas y yo no —¿le había llamado corazón? Realmente estaba sintiéndose a gusto imitando, en cierto sentido, la manera de comportarse de Masami. Ella decía “tesoro”, pero a Akira le había salido llamarla “corazón” con bastante naturalidad. Nunca antes había hablado así con nadie, y le gustaba.

—Corazón…



Info.
—Hablo —. ”Pienso”
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2589 + 0 = 2589
Energia: 2436 - 103 = 2333
Espiritu: 378 + 0 = 378
#5
Akira saltó sobre mi cuerpo serpenteante y comenzó a deslizarse por encima de mis escamas como si yo fuera el mejor tobogán de todo el South Blue. Mis ojos se abrieron de golpe mientras intentaba seguirlo con la mirada. —¡Akiraaa, no hagas es…!— alcancé a decir, tesoro, pero fue demasiado tarde. Justo cuando mi cola comenzaba a enrollarse para intentar atraparlo, sentí el impacto de una patada directa al abdomen. El golpe fue tan limpio y tan potente que el aire abandonó mis pulmones al instante. Mi cuerpo se dobló hacia adelante por puro reflejo y durante un segundo juraría que olvidé cómo respirar y bueno, en realidad no tuvo nada de gracioso. —¡Ghk!— La transformación incluso se resintió por el impacto. Las escamas de mi torso vibraron bajo la fuerza del golpe mientras mi enorme cuerpo serpentino se arrastraba varios metros sobre la cubierta, la transformación parecía simplemente abandonar mi cuerpo haciéndome volve a mi forma humana. Parte de la tela de mi camiseta simplemente no sobrevivió, se desgarró a la altura del pecho dejando expuestos mis abdominales, ahora teñidos de un rojo evidente donde había recibido la patada.
 
Me llevé una mano al abdomen mientras recuperaba el aire poco a poco.—Ay, ay, ay tesoro — jadeé entre respiraciones — Eso sí que fue una bienvenida.— Aun así, terminé sonriendo porque ahora lo entendía, los reportes que leí antes de unirme a la división parecían quedarse cortos.  —Fufufufu, eres rápido de verdad, Aki-chan. —Mis colmillos asomaron apenas mientras volvía a incorporarme — Creo que voy a necesitar esforzarme mucho más si quiero seguirte el ritmo. —  Salté tres metros hacia atrás, tesoro, buscando poner toda la distancia posible entre nosotros. Mis botas se deslizaron un poco sobre la cubierta al aterrizar y aproveché esos segundos para recuperar el aire que Akira me había arrancado de una sola patada, sin duda era un monstruo.  Mi pecho subía y bajaba con fuerza mientras me llevaba una mano al abdomen. Entrar y salir de mi transformación en tan poco tiempo me había dejado incómodo, como si mi cuerpo todavía estuviera decidiendo qué forma quería adoptar. Las escamas desaparecidas dejaban una sensación extraña sobre la piel y el golpe seguía ardiendo bajo la tela rasgada de mi camiseta.
 
Pero no iba a detenerme, no después de haber sido yo quien lo desafió. Levanté la vista hacia Akira y sonreí, fue una sonrisa sincera de esas que aparecen cuando uno sabe que está aprendiendo algo importante. —Voy a darte todo lo que tengo, así sea poco. —dije mientras recuperaba la postura, flexionando los dedos y acomodando los hombros, en mi no había orgullo herido, ni frustración, solo ganas de seguir oorque si quería alcanzar a monstruos como él algún día, tenía que dejar de preocuparme por perder y empezar a preocuparme por aprender, tesoro.  Terminé por rasgar la camiseta, tesoro. Después de semejante patada apenas se mantenía unida y la tela desgarrada solo estorbaba mis movimientos. La arranqué de una vez, dejando que el viento del mar golpeara directamente sobre la piel enrojecida de mi abdomen, dolía bastante más de lo que estaba dispuesto a admitir y los mareos seguían ahí, ligeros y molestos, pero seguían ahí. Aun así, volví a colocarme en posición de combate, separando ligeramente los pies mientras tensaba los músculos de las piernas. Mi respiración se estabilizó poco a poco y la sonrisa regresó a mi rostro.
 
—Tapa tus oídos, esta melodía es algo personal de mi infancia, y no me gustaría que la escucharas aún, Aki-chan. Es mi Salsita Preciosa. —dije con un tono casi orgulloso. Saqué las maracas y las hice sonar, chaca, chaca-chá Mis manos comenzaron a moverse con un ritmo específico, uno que conocía desde hacía años, uno que parecía sincronizar mi respiración, mis piernas y mi corazón. El sonido se mezcló con el viento marino mientras mis hombros comenzaban a relajarse hasta que sentí que estaba listo. Entonces mis músculos se tensaron de golpe. Incluso la arena bajo mis pies parecía resentirse del movimiento porque salí disparado hacia adelante. Tres metros desaparecieron en un instante mientras realizaba un dash frontal directo hacia Akira, impulsando todo mi peso detrás del movimiento. Mi pierna se elevó buscando una patada frontal limpia mientras las maracas todavía resonaban en mis manos. —¡EN EL HORÓSCOPO SERÍAS ARIES!—
 
Contenido Oculto


Mi off
[Imagen: xFGuWOj.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 890 - 510 = 380
Energia: 830 - 475 = 355
Espiritu: 153 + 0 = 153
#6
La transformación de Masami de nuevo a su forma humanoide, desgarrando la tela de la camiseta, hizo que a Akira se le abrieran los ojos de par en par. ¿Qué eran esos abdominales y esos pectorales tan bien definidos? Pero la sorpresa no era que estuvieran bien definidos, es que era una complexión masculina. Masato Ami… ES UN HOMBRE.

—¡¡QUÉEEEEEEEEE!! —grité, dejando a un lado mi comida de cabeza al haberle llamado corazón de forma tan natural. Ya había sospechado algo alguna vez al verlo mear de pie, pero ese pelo y esas facciones suyas en la cara jamás me hubieran hecho sospecharlo—. ¡¡Tesoro, ahora todo tiene sentido, tchakikikikiyah!! —volví a reirme. ¿Sería el primero de la división en conocer esta verdad? Era increíble.

Aunque lo más increíble fue el efecto de mi patada y el haber conseguido sacarla de su transformación. Por un lado quería que conociera el potencial de los compañeros, hoy me tocaba a mi, pero por otro, tal vez, me pasé demasiado. Pero bueno, esto es un entrenamiento, y aquí no se viene a disfrutar sino a sufrir y pasarlo mal. Para que el músculo crezca se tiene que romper, y para que el cerebro funcione más rápido se tiene que exprimir—. Claro corazón, aunque si te sorprende mi velocidad deberías de ver cómo se mueve el cara quemada, quiero decir, el pervertido del capitán —me coloqué ambas manos en la cintura en posición de mangos de jarra mientras observaba los movimientos de Masami y como se posicionaba unos tres metros hacia atrás, buscando distancia—. La distancia no te servirá de nada, cariño, salto más lejos que una pulga hambrienta.

Realmente, y el haber descubierto que Masami era un hombre, al igual que yo, en cierto modo, me hacía hasta sentirme más cómodo al llamarle “corazón” o “cariño”, no iba a robarle el término “tesoro”, ya que era suyo, pero podía sentirse más tranquilo al actuar de esta manera tan coqueta. Nadie iba a juzgarlo. Y si lo hacían, ahora serían dos contra tres… Aunque en realidad, tal vez siempre lo hubieran sido… Me sentía bastante cómodo alrededor de Masami y nunca me había importado esta forma de actuar suya, aunque tal vez a Enji ahora sí que le generaría mayor confusión… Al fin y al cabo, era un pervertido… Todavía recuerdo el puñetazo que le arreó Sigrid, que lo estampó contra la pared, el día en que nos presentaron como división y por haberse ido de la lengua. Bien merecido.

—Esta bien, te haré caso. Veamos de lo que eres capaz —y haciendo caso a mi compañera, me tapé bien los oídos con las puntas de los dedos índices, dándole esta ventaja para poder medir sus capacidades en su máximo esplendor, y regalándole también que cerré los ojos y empecé a hacer sonidos para, como me había pedido, no escuchar todavía esa melodía—. ¡¡LALALALALALALALALA!!

Ni escuchaba si cantaba, ni escuchaba sus maracas, estaba demasiado ocupado gritando mi propia canción para no escuchar su Salsita Preciosa. Aunque eso era bastante injusto, la música de Masami me encantaba como para que fuera tan egoísta de no dejarme escucharla… Pero tenía sus motivos, y si era algo personal suyo de la infancia, lo iba a respetar. Aunque tal vez puede que en un futuro, si no la escucho se lo eche en cara.

Y aun todavía con los ojos cerrados y gritando “lalala” como si me faltara un hervor, recibí un patadón en el mismo sitio en el que anteriormente se lo había dado yo a Masami.

—¡Auch! La hostia… —abrí los ojos prácticamente de inmediato, escupiendo saliva, ya que estaba gritando y sin dejar de hablar, y separando por fin mis manos de mis oídos—. Cómo que aries… Cogh, cogh… —volví a escupir mientras me incorporaba, con las manos en el estómago—. Anda que avisas… Aunque bueno, me lo merezco… Bien jugado… Tramposa...

—Te mueves rápido y pegas fuerte. ¡PERO TENÍA LOS OJOS CERRADOS, ESO ES TRAMPA! —le grité señalándola de nuevo con el dedo índice de mi mano derecha—. ¡CÓMO TE APROVECHAS! Pues venga, vamos a jugar. Ahora no voy a cerrar los ojos ni taparme los oídos. Tu objetivo va a ser golpearme, ¡PERO SIN HACER TRAMPAS! —le grité nuevamente, retándola a que intentara golpearme de nuevo, esta vez sin aprovecharse de que por voluntad, había anulado por completo dos de mis reflejos más importantes, la vista y el oído..

—Venga corazón, ahora atenta a mi Zig Zaboom —terminé mi frase con el nombre de una de mis técnicas más rápidas, pero sin moverme del sitio, atento a sus movimientos para ser capaz de reaccionar ante cualquiera de sus ataques.

Contenido Oculto



Info.
—Hablo —. ”Pienso”
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2589 - 176 = 2413
Energia: 2333 - 335 = 1998
Espiritu: 378 + 0 = 378
#7
Lo primero que pudo escucharse tras nuestro breve intercambio de golpes no fue el impacto de una patada ni el sonido de nuestros cuerpos chocando, fue un disparo. Desde el mismo instante en que nuestros movimientos se cruzaron, mi mano descendió hacia la funda de mi revólver con un movimiento rápido y natural, ocultándolo entre la inercia del ataque. El arma apareció entre mis dedos y accioné el gatillo prácticamente a quemarropa, apuntando directamente hacia el pecho de Akira. El estruendo resonó por la playa, mezclándose con el sonido de las olas y el viento que llegaba desde el mar.

Y juro que no pude evitar sonreír —Sé que eres rápido, Aki-chan—murmuré mientras una pequeña columna de humo escapaba del cañón, mis ojos permanecieron fijos sobre él, atentos y expectantes porque una cosa es ser veloz y otra muy diferente es poder reaccionar a una bala disparada desde esa distancia. —Pero no sé si eres tan rápido como para esquivar una bala a quemarropa, tesoro. —añadí con una pequeña risa, la verdad era que no buscaba demostrar que era más fuerte, buscaba aprender y ver hasta dónde llegaban realmente las capacidades de mis compañeros yAkira seguía dándome motivos para querer descubrirlo.

—Es tu culpa, tesorito, te dije que te taparas los oídos, no los ojos. ¡FUFUFUFUFU!— No pude evitar reírme mientras movía una mano con gesto despreocupado. Al final, desde mi punto de vista, la culpa era completamente suya. Yo no había hecho trampa ni ocultado mis intenciones, simplemente él había interpretado mis palabras de la forma equivocada. Seguía sonriendo mientras comenzaba a moverme de lado sobre la arena, dando varios pasos lentos para rodearlo un poco y obligarlo a seguirme con la mirada. El viento del mar agitaba mi cabello y la tela restante de mi ropa mientras mantenía una postura relajada, aunque atento a cualquier movimiento suyo.

—No me ofende tu reacción al saber que no soy mujer, Aki-chan. —Me encogí ligeramente de hombros. — Soy un Okama, tesoro, tengo gustos particularmente diferentes.— No había ni un ápice de vergüenza en mis palabras, nunca la hubo. —Hay quienes pasan la vida intentando ser alguien más para agradar a los demás. Yo ya hice las paces conmigo hace mucho tiempo. —Sonreí con tranquilidad mientras seguía desplazándome por la playa. — Me gusta cómo visto, me gusta cómo hablo y me gusta quién soy. Eso es suficiente para mí, tesoro, ese es el verdadero Okama Way. — Mis ojos azules permanecieron sobre él, brillando con la misma confianza de siempre. —Además, si todos fuéramos iguales, el mundo sería aburridísimo aki-chan. —añadí entre risas —FUFUFUFUFU.— pero bueno, la conversación habia durado suficiente, volví a llevar la mano hacia la funda de mi revólver mientras me desplazaba por la arena, sin dejar de observar a Akira ni por un segundo. La brisa marina agitaba mi cabello y las alas a mi espalda mientras mis dedos encontraban el arma con la naturalidad de quien ya había repetido ese movimiento cientos de veces.

—Vamos a ver cuánto más puedes sorprenderme, Aki-chan. —sonreí antes de levantar el revólver, despues apunté y disparé. Bueno, en realidad fue una finta y prácticamente en el mismo movimiento, mis piernas se impulsaron hacia adelante. La arena salió despedida bajo mis pies mientras me lanzaba en un sprint directo contra él, aprovechando el instante que podía generar el disparo para reducir la distancia, no pensaba quedarme esperando una respuesta. Mi cuerpo se inclinó hacia adelante, acelerando todo lo posible mientras cerraba los metros que nos separaban. Una vez estuve lo bastante cerca, giré la cadera y lancé un golpe con toda la fuerza que pude reunir, buscando impactarlo antes de que pudiera reorganizarse por completo. —¡I promise I'll give you a little kiss, Aki-chwan!!! —exclamé entre risas.

Mi off
[Imagen: xFGuWOj.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 380 + 6 = 386
Energia: 355 + 12 = 367
Espiritu: 153 + 0 = 153
#8
Una bala a quemarropa, claro que no era capaz de reaccionar a eso, ¿quién era capaz de reaccionar a eso? Por suerte tenía los músculos duros y apenas me hizo más que un moretón por culpa del impacto. Se sintió todo, he de decirlo, como si la avispa con el aguijón más venenoso me hubiera picado. Maldita sea, ¿cuántos disparos más me tenía preparados? Antes casi me da en la cabeza y ahora en el torso… Esta Masami, sorpresas tenía, sin duda…

Cayó la bala, chafada y sin pólvora frente a mí tras haber impactado en mis músculos. Dejándome un boquete del tamaño de la uña de un dedo meñique y un ronchón rojo y morado oscuro—. Tu no te cortes con los disparitos… Cualquier dia de estos me pillas durmiendo y me vuelas la cabeza —mencioné mientras recogía la bala, toda destrozada por el impacto, y me la guardaba en el bolsillo de recuerdo—. Esto me lo quedo.

—Pues oye, no sabía que se llamaba okama a ese tipo de gustos, ¡me gusta! ¡Qué divertido! ¿Y cómo supistes tú lo que era el Okama Way ese del que hablas? Creo que siempre he ido mucho a mi bola y nunca me he llegado a fijar tanto en estas cosas… Tal vez me habré cruzado con algún okama antes… Igual de niño… Creo haber visto alguna vez una foto de mi abuelo vestido con faldas de plumas y de mi abuela con traje y bigote postizo… ¿Eso también es el Okama Way?

Hice memoria del pequeño Akira mientras levantaba la vista y me rascaba el moflete. Si bien era cierto que había nacido en Baterilla y toda mi vida había sido en aquella isla, si creo recordar historias de una tierra lejana de la que era originaria mi familia, una tierra de una arquitectura curiosa, de colores vivos y muchas flores, y dónde la gente era bastante libre de ser y actuar como quisieran sin ser juzgados… Tal vez eso le hubiera encantado a Masami—. ¿Mis pendientes son okama? —esta reliquia familiar la habían llevado siempre mis abuelos, los mismos de la foto, un pendiente cada uno para ser más precisos… ¿Tal vez Masami podía saber algo?

Pero dejando esto a un lado y tras nombrar el Zig Zaboom, acabé a sus espaldas, notando como había actuado después de mi, pero con una velocidad inferior y unos reflejos que no le dejarían reaccionar a mi movimiento. Y siendo además que se movía también a una velocidad de espanto hasta para lanzar un simple puñetazo.

—¡Cucú, estoy aquí! —flashback—. ¡SUSTOS QUE DAN GUSTO!

—Eres más rápida que una bala, tenemos que seguir retándonos a velocidad, aunque todavía te queda un poco para alcanzarme… Aunque he de reconocer, que tal vez yo también necesite mejorar mis reflejos —le le dije rápidamente, encontrándome tras ella mientras volvía con el tonteo de los kisses hablando en inglés—. ¡Atenta a mi Ráfaga Triple! —y con una voltereta, saltando sobre ella acrobaticamente y cayendo de cabeza a la arena, le propiné tres golpes rápidos a la arena cavando surcos alrededor de sus pies, haciendo que se levantara la arena del sitio como si fueran minas explotando. Y tras eso y un fuerte giro, caí de pie frente a ella.

—¡¿Has flipado con esto eh?! Just a little kiss.



Info.
—Hablo —. ”Pienso”
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2413 - 30 = 2383
Energia: 1998 - 74 = 1924
Espiritu: 378 + 0 = 378
#9
—No me vayas a decir que te molesta un disparo, Aki-chan. — dije con una sonrisa divertida al verlo agacharse para recoger la bala de la arena, después de todo, ni siquiera había logrado atravesar su piel, eso hablaba más de él que de mi puntería. Observé cómo la giraba entre los dedos antes de guardarla en uno de sus bolsillos, y no pude evitar llevarme una mano al pecho con un gesto exageradamente orgulloso. —Hasta un recuerdito te dejé, tesoro. — comenté entre risas, señalando el bolsillo donde había terminado la bala. — Mira que no cualquiera consigue que te lleves un souvenir después de un entrenamiento. —
 
Negué con la cabeza mientras seguía moviéndome despacio sobre la arena, sin bajar la guardia. —Eso sí honey, la próxima vez espero que no colecciones todas mis balas. Son caras, Aki-chan. — añadí con una sonrisa traviesa.  En cuanto escuché a Akira interesarse por el Okama Way, mis ojos se abrieron como si dos estrellas acabaran de encenderse en ellos. La sonrisa juguetona que había llevado durante todo el entrenamiento se desvaneció por un instante, reemplazada por una expresión mucho más serena, pocas cosas lograban ponerme así de serio.
 
—Akira, el Okama Way es muchas cosas, tesoro. —dije con una calma poco habitual en mí, respiré hondo antes de continuar. —El Okama Way es vivir con libertad. Es ser tú mismo sin pedirle permiso al mundo. Es reconocerte, aceptarte y dejar de esconder quién eres por miedo a lo que puedan decir los demás. Es enfrentarte a tus propios demonios sin renunciar a tu esencia, incluso cuando hacerlo sea lo más difícil. — Mis alas se acomodaron suavemente a mi espalda mientras hablaba, y una sonrisa cálida volvió a dibujarse en mi rostro. —También es amar, querer y cuidar. Es tender la mano incluso cuando nadie la habría tendido por ti. Es creer que las personas pueden cambiar y darles la oportunidad de demostrarlo. El Okama Way no habla de cómo te vistes, de a quién amas o de cómo te ves, habla de la libertad de ser la mejor versión de ti mismo, tesoro. — Bajé la voz apenas, sin dejar de mirarlo.
 
—Yo pasé muchos años creyendo que había algo malo conmigo. Hasta que entendí que el problema nunca fui yo, sino quienes querían decidir cómo debía vivir. Desde ese día prometí que jamás volvería a esconderme, y que, si podía evitar que otra persona sintiera esa misma soledad, lo haría sin pensarlo dos veces. —
 
—Por eso sigo este camino, Aki-chan. No porque me haga diferente, sino porque me enseñó a quererme tal y como soy. —  En cuanto iba a responderle sobre los pendientes que llevaba, tesoro… lo perdí de vista. Mis ojos ni siquiera fueron capaces de seguir su movimiento, un instante estaba frente a mí y al siguiente ya no había rastro de él. Akira era verdaderamente rápido cuando se lo proponía, de eso ya no me quedaba ninguna duda, sentí el desplazamiento antes de verlo. Su maniobra levantó arena a mi alrededor y durante un segundo pensé que el ataque vendría desde un ángulo completamente distinto. Había usado una finta, moviéndose por el suelo para hacerme reaccionar pero esa pequeña distracción también le costaría cara, tesoro.
 
Apenas se posicionó frente a mí, no desperdicié la oportunidad. —¡ARIES! —grité con fuerza, anunciando mi técnica como siempre, impulsé todo mi cuerpo hacia adelante y proyecté una patada frontal con mis sensuales botas, descargando toda la fuerza de mis piernas directamente hacia su pecho, exactamente en el mismo lugar donde la bala había impactado sin conseguir atravesar su resistente piel. —¡A ver si esta sí deja marca, tesoro! —

Mi off
[Imagen: xFGuWOj.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 386 + 6 = 392
Energia: 367 - 72 = 295
Espiritu: 153 + 0 = 153
#10
Las palabras de Masami, llenas de sinceridad y abriendo su corazón, me llegaron como una hostia de realidad a la que, por suerte, no me había tocado enfrentar a lo largo de mi vida. Tal vez por ser despreocupado o por la gente que me había rodeado siempre, pero cada persona tiene unas circunstancias, y aquella profunda declaración, se quedó grabada en mi mente.

El Okama Way no era una simple excentricidad ni una excusa para la eleganza extravaganza, era un grito de guerra, o al menos así me lo estaba transmitiendo Masami. Un grito de guerra contra las cadenas con las que tal vez intenta atraparte el mundo, un escudo de convicción y amor propio que cortaba incluso más que el filo de una espada. No pude evitar sentir respeto por mi compañera, que por fin se negaba a ocultar su verdadera esencia, sincerándose conmigo, y seguramente en un futuro con el resto de los compañeros de la división 80.

Pero tras esas palabras y la sangre caliente del entrenamiento, las reflexiones no daban tregua y tampoco detienen golpes, así que tan pronto terminó de hablar y de asegurarme que, en efecto, seguía ese camino porque le había enseñado quererse tal y como era, ahora iba yo a hacer que lo hiciera pero en el campo de batalla. Y ahí es donde aparecí de nuevo, tras aquella pirueta triple mortal y los golpes al suelo, levantando una nube de arena y confiando que mi desplazamiento veloz me daría ventaja. Lástima que soy un bocazas.

Tan pronto caí frente a ella, y mala mía por haber ido diciendo al aire todos y cada uno de mis movimientos, intuyó en lugar exacto en el que caería después del salto, frente a ella, y al grito de “Aries” me arreó un patadón en el mismo lugar donde había intentado atravesarme con una bala minutos atrás.

La bota con la que me dio el golpe pesaba más que yo, podría decirse, impactó de lleno en mi pecho como si fuera un ariete, y encima con el pedazo de plataforma que llevaba en aquellas botas, el cual me hundió en el pecho sin mucho problema—. ¡Aggg, maldita sea! ¡Yo te voy avisando! Bueno, es verdad, fallo mío… Bien jugado… Esas pedazo de botas… Son buenas… ¿Has pensado en decirle a Juan que les eche un ojo? Tal vez pueda mejorarlas de alguna forma —suspiré mientras me daba palmaditas en el pecho, después de haber recibido el impacto de lleno. Me había dejado un nuevo tatuaje encima de la cicatriz. Un precioso cuadrado del mismo tamaño y forma que las plataformas de aquellas botas que le subían hasta las rodillas.

—Sin duda, es un ataque con estilo —hice un chasquido mientras guiñaba el ojo a modo de respuesta tras analizar el resultado del impacto de su ataque. La fuerza bruta de aquella patada frontal fue genial. Una bala no era nada, pero esta patada llevaba encima el peso del Okama Way, y eso hizo que se dibujara en mi rostro una amplia sonrisa, mezcla de adrenalina, admiración y orgullo, mientras seguía frotándome el pecho con una mano.

—Lo admito Masato Ami… Esa filosofía tuya del okama way me encanta. Vivir sin pedirle permiso al mundo, hace falta mucha voluntad para eso —empecé a decir mientras volvía a estirar la espalda para recuperar lentamente la postura mientras alzaba la mirada y encontrar mis ojos son los suyos—. Esa bota tuya pesa más que el plomo, definitivamente, sí que ha dejado marca, tesoro —afilé la mirada, manteniendo el espíritu competitivo del entrenamiento—. Pero si vas a defender tu libertad con tanta pasión, vas a tener que seguirme el ritmo, corazón. ¡Me toca! ¡BUTO KAITEN! —y de manera totalmente esquizofrénica, me lancé contra Masami para atraparla en un fuerte abrazo con brazos y piernas, de un salto, y asegurándome de que mi cabeza se quedaba por encima de la suya en altura. Y en efecto, este salto me ayudaría a que, con la inercia del movimiento con el que me acerque a ella, poder doblar el cuerpo para apoyar mi cabeza en la arena y empezar a girar a gran velocidad. Si esto no la mareaba, no sabía qué más ya podía hacer. La anterior patada le había hecho bastante daño y estaba jugando bastante bien sus cartas, así que las mías esta vez iban a ser algo diferentes, al más puro estilo Britney Spears en época de covid.



Info.

—Hablo —. ”Pienso”
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2383 - 176 = 2207
Energia: 1924 - 138 = 1786
Espiritu: 378 + 0 = 378


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