[PR T3] Banda de Ladrones en Karate
#1
23 de Primavera Año 18
Adentrándose en Karate
900 horas


Aquel siguiente día en la famosísima isla Karate empezaba a dar sus frutos, primero debido a que se entendia un poco la normalidad de la isla y segundo por que la presencia de marines parecería ser realmente poca comparada al menos con Baterilla… ¿las razones? Quizá las obvias, en Karate no había formalmente un cuartel y quizá esa fue la razón de que en primer lugar le permitieran al gran equipo 81, que visitara el lugar.
No seria una mentira saber que aquel día los pequeños soldados tuvieron que montar sus casas de campaña fuera del pueblo debido a claros problemas… un gigante se encontraría recostado al lado de ellos en clara posición de KO, dormía apacible y no solo eso, el hecho de haber “construido” a un lado suyo, evito que los vientos fríos mermaran en el descanso de los guerreros de la justicia… pero ya era de mañana y parecería que todos… menos Jesse y Sera seguían buscando alargar la siesta.

Quizá para los ojos de nuestros dos afables protagonistas, la visión que tendrían enfrente tras salir de sus casas de campaña seria extraña, pasar de un típico ambiente portuario que si hacia semblante con Baterilla, a percibir una vista de una gran montaña central de al menos dos mil metros, escarpados lugares alrededor que parecían que portaban extraños dojos y básicamente una inexistente flora debido a que los ojos estarían tupidos de campos de arroz…. Era realmente contrastante, con lo majestuoso que era en cambio… “la otra isla”.

Quizá sería la curiosidad o el morbo, pero el espíritu de aventura haría herida en los corazones de Sera y Jesse, parecería que al menos gran parte de la población portuaria avanzaba por el camino hacia quizá, la construcción más cercana (que se veía a kilómetros), era un Dojo enorme, el mas bajo que se percibía en las faldas de la montaña, tenían una oportunidad de “escapar”, después de todo aún no había ordenes, básicamente eran libres de realizar lo que ellos quisieran.

Alrededor de ellos pero no por que les rodearan si no por la cercanía del campamento al camino principal, varias personas de variadas condiciones y razas avanzaban al unisino, eran las suficiente como para llamar la atención de los marines parecía que entre la multitud se hablaba de varias “técnicas”, “movimientos”, calentamientos o trucos que poco sentido les harían a los marines por el momento, pero era claro que debido a los ademanes y poses que algunos de repente realizaban, se tratan de alumnos de algún arte marcial… quizá sería algo muy importante a recalcar, pero la mayoría iba vestido un dobok blanco y algunas cintas de colores en la cintura…¿era un uniforme?


Resumen 1 de 8
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: LrdQgpv.png]
#2
23 de Primavera
Isla Karate, Dojo.
9:05AM



♔


Cuando te acostumbras a lo malo no parece tan malo. Qué buena frase le dijeron una vez, pues ahora que Seraphim tenía que dormir incómoda en una pequeña estancia en una casa de una desconocida…. ¡Menuda incomodidad! Y no por vergüenza, sino porque no pudo pegar ojo en toda la noche debido a lo estrecha y dura que era la cama. Aparte, ¡ese gigante roncaba tanto que se escuchaba a metros de distancia! ¿A quién narices se le ocurrió la “gran” idea de tener a un maldito gigante como compañero de tripulación? Y encima ni habla el idioma que todos hablan…

Seraphim se despertó estresada y de mal humor, así que decidió no quedarse más en esa casa porque le apetecía desayunar fuera y seguir investigando aquella ciudad. Se había despertado de las últimas, pero logró vestirse con algo “adorable” para animarse a salir. Cuando salió de su cuarto logró cruzarse con Jesse quien estaba apartado del resto como si no quisiera hablar con nadie. No es que a Seraphim le importara mucho su estado, pero si iba a ir a comprar tal vez necesitaba a alguien que le cargue las bolsas. Ese chico es perfecto; además de que tiene que tenerlo vigilado para que no se salga de la lengua ya que su reputación pendía de él.

Tras fingir que le importaban sus sentimientos y darle un poco de charla, acabó por convencerlo de salir juntos a desayunar y de compras. Como la casa de la abuela de Kagura estaba algo lejos tuvieron que andar por el sendero, pero la orientación de Seraphim no era tan buena como alguien que vive en ese lugar así que, por habérselas dado de listillas, acabaron caminando hacia una gran estructura que se veía a lo lejos. Seraphim tuvo la idea brillante de ir hasta ahí y preguntar por indicaciones, pero claro… ella no iba a preguntar. Al menos no lo dijo hasta que no llegaron a las puertas de aquel Dojo donde habían personas (mayoritariamente hombres) moviendo los brazos y piernas en movimientos secos y cortos mientras gritaban intensamente. ¿Estaban entrenando algo?

— Bueno, eh… ¿Por qué no entras a preguntar tú, Jesse? Va a ser más fácil que entre machos habléis, kukuku. Preguntales por como ir a la ciudad y a un bar bueno para desayunar pancakes, ¿si? Anda, se bueno, porfiiiii ~ —Ella se posicionó detrás de Jesse y lo empujó para que entrara por la puerta quedando ella en el arco de esta misma. Le esperó con una amplia sonrisa, sabiendo que se había salido con la suya; como siempre.

Leeme~
#3
Cualquiera que fuese mínimamente observador se habría percatado de que Jesse no estaba como siempre, no estaba siendo ese chico divertido, amable y hasta un poco coqueto que solía ser habitualmente se le notaba más cerrado en sí mismo y con pocas ganas de comunicarse con los demás, como si cada palabra que saliera de su boca tuviera que ser sacada a la fuerza, aunque tampoco es que nadie le hubiera forzado a hablar. Y así prefería que Jesse siguiera, ignoraba si era por que no se daban cuenta de su estado, o por que realmente había dejado de importar en el momento que dejó la capitanía.

Tenía tantas dudas con respecto a su vida, que ya hasta dudaba de la bondad de sus compañeros de División.

Su corazón andaba nublado y perdido. Por eso no le hacía especial gracia tener que acompañar a Seraphim a desayunar solo porque ella había tenido un antojo. Lo cierto es que conociéndola un poco como ya la conocía un poco, imaginaba que si le había dicho que fuera con ella es por que tenía algún tipo de interés extra en ello.

Como él directamente ni se había molestado en mirar por donde iban pues iba caminando con la cabeza gacha y las manos en los bolsillos, se había limitado a seguirla, y dicho sea de paso, la orientación tampoco era que Jesse tuviera muy dominada, por lo que cuando acabaron en ese Dojo, la skypean de coletas, prácticamente ordenó a Jesse que hablara con ellos para pedirles indicaciones.

– ¿Por qué crees que tengo ganas de hablar con ellos? Además, están entrenando  y no creo que les haga gracia ser molestados. – Suspiró y se miró el uniforme con algo de desprecio – Supongo que al ser un marine igual colaboran… – Se quejó.

Sin decir mucho más y soltando un bufido, se adentró en el Dojo esperando no molestar a quienes andaban entrenando.

– Disculpen… – Dejó un largo silencio entre sus primeras palabras y las siguientes – ¿Alguien podría decirnos como llegar a la ciudad? Mi compañera y yo somos marines y nos hemos desorientado mientras intentábamos llegar. – Obviamente omitió lo de los pancakes. Pues no consideraba que fuera nada serio preguntar algo así.

Sin sacar las manos de los bolsillos espero a ver si alguien de los que se encontraban allí presentes se dignaba a responderle.

Que incomodo estaba. 

Cosas
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#4
En ese momento el ambiente era tan majo como tenia que serlo, los ronquidos del monstruo que de igual manera sonarían en otro idioma era lo único que poco a poco se perdieron en el viento, lado a lado los dos marines llegarían a aquel lugar a donde todos estarían realizando calentamientos y actividades, serían los únicos que “brillaban”, era claro, el uniforme de la marina no era algo normalmente visto por aquellos lugares.

Sera con un aura angelical llamaría la atención de alguno que otro bobo, sin embargo, era un lugar de respeto y diciplina, aquellos que osaban darle ojo… también pensaban en lo que hacían y rápidamente apartaban la mirada, no por capricho si no por respeto.

Solo habia uno que literalmente les habia encajado la mirada, uno que ambos no habrían notado por que… lo habían pasado desapercibido, era el sensei del dojo… el gran HUGO jr, era realmente pequeño, quince poderosísimos centímetros de puro poder eran sus medidas, 110-120-revienta.

Era realmente la epitome del trabajo labrado en puro es fuerzo y ¿Qué enseñaba? Nada mas que funcional, era así de monstruoso… era el GRANDE.

Parece que son nuevos, en esta casa de diciplina lo único que pido es respeto… JA!

Realizaría una pose de fisicoculturismo, apretando con tanta fuerza sus bicep y pechos, que las mangas de su tobi reventarían, todos los “estudiantes” tomarían pose de descanso y después de “ja!” ellos replicarían el grito de batalla… estaban entrenados.

El gran hombre se llevo la mano a la barba y comenzó a mover el rostro de un lado a otro, realmente estaba disgustado.

¿Ciudad? ¿Acaso no vienes del puerto? Eso es todo… todo aquí es campo de arroz, si subes las faldas de la montaña DOJOS, si subes hasta el cielo… el gran cuadrilatero y los dojos mas importantes… JA!

De nuevo los que se llamaban a si mismo estudiantes, tomaron posición de descanso y apretando los músculos al unisono replicaron el “ja!” de su maestro, parecía una clase de kata… que Sera y Jesse no replicaban.

El enorme hombre aplaudio a los chicos, su semblante cambio a uno mas relajado y comenzó a caminar dentro del dojo, que básicamente solo era una construcción con un tatami amplio al centro, al timbrar de los aplausos los estudiantes comenzaron a trotar dando vueltas en aquel tatami… el entrenamiento habia comenzado, estiro la mano y llamaría a los marines mediante ademanes.

Vamos vamos, ¿acaso la justicia lo tiene todo entrenado? Si no tienen nada mejor que hacer… comiencen por el calentamiento.

Diria mientras avanzaba paso a paso, realizando una pose diferente de fisicoculturismo a cada paso, era básicamente… el Jhony Bravo de la isla de Karate, solo que este no parecía tener una necesidad de coquetear con las mujeres.


Resumen 2 de 8
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
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#5
23 de Primavera
Isla Karate, Dojo.
9:15AM



♔


Parece que Seraphim siempre tiene el tino de entrar a los lugares y sitios más pintorescos cuando menos quiere. Ya le pasó con aquella aldea en Baterilla, y ahora en esta isla se ha topado con un dojo que lo regentaba un tipo que apenas le llegaba a la cintura pero con más músculos que toda la división junta sin contar con el gigante. De hecho viendo a ese tipo pequeño y concentrado en fuerza se asemeja a un pulgar de aquel gigante que los acompaña. Y madre mía, no solo es fuerte en cuerpo sino en tono de voz porque a Seraphim le deja impresionada en el mal sentido mientras reniega tapando sus oídos. Pequeño, pero matón.

Ella estaba detrás de Jesse pero mirando la escena entre ellos dos como si fuera un partido de tenis donde tenía que mover la cabeza, aunque en el movimiento hacia el campo del hombre musculado tenía que bajar la cabeza. En cuanto el tipo del dojo explicó —gritando— que no había ninguna gran ciudad, a Seraphim se le cambio la cara a decepción. ¿¡A donde la habían llevado como primer lugar y por qué narices no había tiendas bonitas para comprar ni nada!?

Indignada, da un suspiro largo y le coge del brazo a Jesse para irse. No llega a marcharse porque el tipo del dojo les propone empezar a calentar, y ella se gira sobre sus talones hacia ese hombrecillo para levantar el dedo índice mientras niega con su cabeza.

— Ah, no, eso si que no. No, no, no. No he venido hasta aquí para hacer ejercicio. Yo no caliento. —Se cruzaría de brazos Seraphim mientras mira al tipo con la cabeza bien en alto mostrando su orgullo.

Ella no es de las que pierden el tiempo entrenando ni sudando como esos tipos que no dejan de moverse como peleles de su maestro. Pero cuando mira a Jesse entonces una sonrisita pícara se le aparece en su rostro.
Ella sabe leer el ambiente, conoce que los tipos como ese maestro no los dejaran en paz, asi que hace lo que mejor sabe hacer: chantaje emocional usando sus armas de mujer y su belleza angelical.

— Oooh, pero Jesse, creo que tu si podrías quedarte aquí con ellos a entrenar. Tal vez con eso dejes de tener ese aura que rompe tanto mis– digo, los esquemas, y podrías desfogar un poquito, ¿no? A mi– digo, a nadie del grupo le interesa que estés triste. Así que, ¿por qué no entrenas un poquito y yo te animo desde la sombrita? —Ella se colocó tras el chico y le empujó levemente desde delante mientras se asoma por su diestra. En su rostro se muestra una sonrisa amplia, de esas que no sabes si te estaba vacilando o si de verdad te estaba ayudando. A veces Seraphim es difícil de leer.— Vaaaaamos, Jesse, veeeenga, dales el gusto a estos señores. ¡Hazlo por el gran ángel de la mar—....! Espera… si váis conmigo y yo soy el “ángel de la marina”, eso también os convierte a vosotros en ángeles como yo aunque no tengais mi mismo rango, entonces… ¡HAZLO PORQUE SERÁS EL NUEVO ÁNGEL DE LA MARINA, JESSE! —Ella se pone a su lado y posa de forma adorable con sus manos juntas delante de su cuerpo y una pierna alzada, y tras eso señala al tipo como si se tratara de un comandante dfe la guerra que manda a sus tropas a pelear.—¡Demuéstrale de lo que estás hecho! —Exclama con teatreria para después dar unos pasos atrás, sonriendo desde el fondo con la picaresca de que se ha salido con la suya otra vez y ha dejado a Jesse con ese marrón. Y solo porque ella no quiere entrenar… por ahora.


Leeme~
#6
No le hacia gracia la idea de que les pusieran a hacer ejercicio y mucho menos sin haber desayunado, y tampoco que aquel hombre les diese ordenes, el no tenia por que seguirlas, sin embargo Seraphim parecia que pensaba todo lo contrario, por lo menos en lo que a él se refería, pues ella misma había afirmado que no pensaba hacer ejercicio, pero Jesse no pensaba ser el tonto que iba a hacer cualquier cosa solo por que ella lo pidiera.

– Pues tu estas demasiado enclenque para formar parte de la marina, y pienso que estos hombres no estarán muy felices de ayudarnos si no eres capaz ni de calentar. ¿Qué pensarán si esto llega a oídos de la marina? Puede que piensen que no eres digna de pertenecer. – Decía mirándola de reojo, pues aunque él no estaba muy animado, aún sabía usar su pico de oro. – Y ya no sé si serias digna de ser un ángel de la marina. – Pensaba jugar con las armas que ella.

Él era consciente de que en ese momento no era nadie para indicar a otra persona lo que debía hacer, pues él se mostraba apático la mayor parte del tiempo y solo deseaba estar solo. Desaparecer en realidad, pero no eran tan cobarde (o valiente) como para quitarse la vida. Por lo cual, estar solo era bastante parecido a lo que deseaba. Aunque en este caso iba a ser difícil escapar a un lugar donde le pudieran dejar en paz.

– Aunque bueno, Seraphim, no te preocupes. Seguro que estos hombres comprenden que no eres lo suficientemente fuerte. – Otra forma de intentar molestar a la muchacha de cabellos azules.

No es que estuviera disfrutando con aquello, de hecho, ni siquiera sonreía, pero al menos de esa forma, al menos no tendría que hacer el canelo solo como aquella panda de bichos raros, especialmente el tal Hugo, el cual parecía un pulgar al cual le habían atado un hilo y por eso trozos de carne (en este caso músculos) aparecían por gran parte del pulgar, digo, del cuerpo.

Solo restaba ver cómo respondería Seraphim a aquel intento de provocación. Esperaba que su propio orgullo la hiciera ceder y terminara calentando y haciendo ejercicio junto a él.

Cosas
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#7
Los dos chicos habían osado entrar en los reinos del gran ¡Hugo!... jr, mientras los marines se peleaban, el pequeño sujeto les había pasado por un lado y se había posicionado tras de ellos, con una fuerza descomunal daría un salto y mediante una palmada pegaría en la espalda de Sera y Jesse los empujaría aun “mas adentro”, era como que si hubieran caído en su trampa.

Si los marines se resistían nuevamente Hugo les daría un empujón, parecía que no había forma de escapar a su “ofrecimiento”, todos los jóvenes reverenciarían a las nuevas dos adiciones, parecía que la comunidad era grata, de un momento a otro “forzados”, esos dos ya estaban en fila con los demás sujetos, todos frente a Hugo, el cual, mediante Katas de golpe, marcaba el ritmo.

Cada golpe era un grito y cada grito era una Kata, era una sesión casual de entrenamiento donde los jóvenes se relajaban y simplemente no dejaban nada las preguntas o imaginación, era… relajante.

Sera quizá seria la mas afectada, pero sus compañeros la animarían a no rendirse ¿para que fue a Karate si no era para eso? Y el otro… se veía más atlético, con aquel no tenían consideración, quizá por ser un caballero o quizá porque se le veía “fuerte”.

El pequeño realmente guiaba a aquel grupo con mano de hierro… ¿era así de fuerte?

Rapido… parejas… haremos Katas de combate entre compañeros, ESCOGAN!

Gritaria mientras todos parecían rápidamente encontrar pareja… menos obviamente los nuevos… quedarían solos Sera y Jesse… para obviamente, hacer katas entre ellos

Quiero patadas… golpes… uno y uno, defensa y ataque VAMOS

El pequeño sujeto se paseaba entre los pupilos, cuando veía algo mal, lo señalaba y hasta hacia la kata por ellos, sin embargo… si lo hacías mal, la kata era contra ti… la ostia que recibías era tan grande que los empujaba un metro hacia atrás del gran golpe que les daba, era implacable, el pequeñín en realidad era asquerosamente fuerte.. ¿Por qué? Quizá era su naturaleza…

Stats de Hugo JR


Resumen 2 de 8
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
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#8
23 de Primavera
Isla Karate, Dojo.
9:30AM



♔


Contraatacar el fuego con más fuego. Y a Seraphim le funcionaba porque a ella no le gustaba que la humillaran, y mucho menos cuando se trataba de aquel que puede mover los hilos para que todos sus trapos sucios salieran. Su veneno en cada provocación hace que la sonrisa dulce y amigable de Seraphim se tuerza y se manche, aguantando la mirada tensa hacia él. Jesse jugaba en su terreno, y le estaba dando en su fibra sensible porque Seraphim detestaba que la humillaran.

— Yo… yo soy… —Entre murmullos, mientras se muerde el labio después, Seraphim apretaba sus manos para hacer que sus uñas se clavaran en la palma de sus manos por la rabia. Por una parte sentía el miedo y la cobardía de enfrentarse a esos tipos más fuertes que ella porque apenas si podía levantar un pesa de cinco kilos, pero por otro lado no le gustaba que su imagen se viera afectada por ello. Y mucho menos delante de civiles que podían ser seguidores de la marina si se los ganaban.

Antes de que pudiera seguir protestando, el maestro de ese lugar ordenó que debían de ponerse por parejas para comenzar sus entrenamientos. Ella ha estado escuchando a los alumnos de ese dojo como le animaban para que no se quedará atrás por eso es que da unos pasos hacia delante para desafiar a Jesse, y justo viene en el momento perfecto esa osadía que ella coge porque el maestro ordena que sigan las poses de karate para comenzar el entrenamiento.

Seraphim se coloca frente de Jesse y, crujiendo sus dedos, mira alrededor para intentar imitar una de las posturas de posición de combate de esos tipos que estaban en ese dojo. Adelanta su pierna derecha con su brazo de la misma mano, girando su cuerpo levemente, y su sonrisa se dibuja mucho más segura de sí misma.

— Te voy a demostrar de qué pasta estoy hecha, pelirrojo. Esto es la revancha por lo de esa noche. —Espeta Seraphim con alegoria a algo que solo ellos dos saben.

Y, sin dejar reaccionar a Jesse en ningún momento, el primer golpe que le alcanza sería un bofetón con su mano diestra para encajar en la mejilla del chico a modo de comienzo de desafío. Un inicio débil, pero humillante de esos que provocan al adversario para así comenzar con la verdad.

PLASH.
A veces hay que dejar que los puños y la ira hable por sí sola, y Seraphim tiene mucho que guardar por tener que mantener sus apariencias.

Leeme~
#9
Decir que Jesse no estaba contento por cómo estaban saliendo las cosas esa mañana era ser muy sutil, aunque bueno hacía bastante tiempo que Jesse no estaba contento y la mayoría de cosas que le sucedían solo emepeoraban su humor…

Y no tenía ni idea de como empeoraría su humor ese día… Todavía quedaban cosas que le pondría más molesto y enfadado.

Lo primero que sucedió es que tuvo que empezar a entrenar con esa gente y con el enano con complejo de gigante,  el cual, según Jesse había que tener cuidado con él, si, pero de no pisarlo, lo dicho, realmente con tanto músculo, aquel hombre realmente parecía una morcilla mal atada.

Fue entonces cuando aquel pulgar barbudo les pidió a todos que se pusieran por parejas, era normal que entre conocidos del Dojo se hicieran las parejas, y fue cuando vio a Seraphim acercarse a él. No hacía falta que dijera nada para entender la situación, tenía que emparejarse con ella, lo cual era incómodo, no por que no la conociera, si no porque nunca le había gustado pegarle a una mujer, y no es que con la peli-azul (o el color que fuera) cambiará la cosa, por mucho que llegara a ponerle de los nervios.

En todos segundos, pasó de estar incómodo, a sentirse humillado. Completamente humillado.

Aquel bofetón resonó en todo el Dojo, y tenía la impresión de que todo el mundo le miraba, y su humor tampoco le ayudaba a recomponerse rápido. Incluso sintió como de un momento a otro, lágrimas de rabia empapaban sus ojos, pero fue capaz de contenerlas.

Apretó los puños, y lo fácil habría sido lanzarse hacia Seraphm sin piedad, pero su convicciones, aunque débiles, aún seguían ahí.

Ignorando a todos lo que allí estaban, incluyendo a Seraphim y al tal Hugo Jr, se dio media vuelto y salió del Dojo sin mediar palabra, una vez fuera, se acercó al árbol mas cercano que había y lo empezó a golpear con los puños cerrados mientras se mordía el labio inferior con tanta rabia que había empezando a sangrar. Y los nudillos tampoco tardaron en empezar a sangrar, pues a pesar de que fuera fuerte, la corteza del árbol podía llegar a hacer cortes.  Aunque en ese momento la ira, y la rabia de Jesse le hacían totalmente inmune al dolor. 

El dolor del alma llevaba mucho tiempo dentro de él, y ese no era capaz de mitigarlo.

Cosas
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#10

El entrenamiento continuaba, ciertamente, las palabras del enano eran contundentes y motivacionales, se acercaba a muchos y corregía las posturas, aquello era como que el entrenador fuera perfecto, amable….

Try to be best 'cause you're only a man

… pero el aura que despedía era una despreciable, no se podría decir si solo era el olor de sudorosos hombres que se esforzaban en cultivar su cuerpo, no solo era eso, era como que, si algo paranormalmente hablando se pudiese observar y ESO, solo sería detectable por Seraphim…

And a man's got to learn to take it

… No Quisiera ahondar mucho en el “que”, pero dada la belleza de la dama y sus atributos, aquel enano no podría dejar de CLAVARLE la mirada, el desgraciado no tenía descaro…

Try to believe though the going gets rough

… Seria en aquel comento, como mosca a la miel que se acercaría a ala dama, una de tantas, donde en vez de dar algún argumento o sugerencia, simplemente se acercaría a el mientras con una fuerza descomunal, que el chico lograría percibir, le acomodarían la guardia desde las piernas, con un salto el porte de parada de la “figura” de la kata, aquellas “manitas”, le harían sentir un escalofrió al muchacho debido a lo pequeño, pero eso no era importante, lo importante era lo que Jesse escucharía del sensei levemente puesto que lo murmuraba…

History repeats itself
Try and you'll succeed
Never doubt that you're the one
And you can have your dreams


…¿cantaba? ¿qué idioma era ese? Se postraría de lado a la chica demasiado cercano si me lo preguntas, ¿cercano a qué? A lo único que podía estar cercano con semejante altura, a su pie…

You're the best around
Nothing's gonna ever keep you down


Elevaría el rostro, como escaneándola de arriba abajo y al terminar mantendría total y serio contacto visual, o al menos era su intención, Sera podría decidir ignorarlo, pero sería difícil… ese heeeeeedor… sonreiría con una mirada picara y unas mejillas ruborizadas…

You're the best around
Nothing's gonna ever keep you down…


Se terminaría su cantar y TODOS gritarían al unisonó “HYA”, claro, Seraphim la más nueva sería la única que al menos si ella lo deseaba, no lograría hacerlo al unisonó puesto que ¿Cómo podría estar preparada?

Listo muchachos, límpiense…. Cámbiense, LARGO DE MI DOJO, MUJER de cuerpo despampanante…. ¿tienes un momento?



Afuera mientras todo esto transcurría, Jesse podría escuchar los esfuerzos de los que adentro consideraban que estaban dando avance a sus mejores técnicas y sus esfuerzos se creían los mejores, básicamente todos y cada uno de ellos eran protagonistas de lo que ahí se enseñaba.

Por fuera aquel dojo era tan tranquilo como se esperaba, a lo lejos estaría el puerto donde habrían salido y básicamente… aún se vería el gigante acostado en la periferia, no parecía haber mucho movimiento, si Jesse giraba la mirada en contra a ese camino, detectaría que entre los múltiples y muchos arrozales habría un camino que daba directo a la montaña, la cual, realmente era gigante, no se veía la copa de aquella montaña pero si se detectaba que parecía más una meseta que algo con pico, aquel camino serpenteaba con furia y escalones infinitos, cada cierto tiempo otro Dojo mas se elevaba en la roca ¿Por qué tanto? ¿Qué demonios se hacía en aquella isla?

Un sujeto, que no es que apareciera de la nada, mas bien debido a que estaba acostado junto al Dojo de tal manera que no era muy perceptible, miraba al cielo y con un gorro de paja junto con una varita de algo que parecía una planta en su boca, chispaba la lengua…

Con que… un idiota mas que se rinde… ¿eres un extranjero verdad? Claro… solo esos son tan DEBILES de alma

Aquel sujeto era largo y parecía fuerte, una barba gigantesca y un aura de vagabundo era lo que era llamativo a la primera, después de aquello… un olor a aceite de motor era lo más llamativo del sujeto…

Regresa al entrenamiento tonto… ¿o crees saberlo todo?

Diría el sujeto que se mantenía relajado y a unos 5 metros de Jesse, no parecía realmente tener mucha necesidad para iniciar un combate, pero la tensión era grande.

BOSS: Vagabundo que huele a aceite de motor



Resumen 3 de 8
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
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