¿Quién Apagó la Luz? | Nyxara Archeron | Aventura Tier 2 | P.R.
#1
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¿Quién Apagó la Luz?

Día 75 Invierno, Año 17 ♦ Hora: 8:00 pm ♦ Clima: Frio con vientos fuertes ♦ Faro de Baquella, Isla Baterilla, South Blue

El invierno había caído con fuerza sobre la Isla Baterilla,como era de esperarse en las noches las rafagas que venian desde las costas solían ser más violentos al llegar al puerto, haciendo crujir el muelle a su paso, A pesar de ser una isla totalmente tropical no la exceptúa de dichos fenómenos climáticos, no caía nieve como tal pero sí una densa niebla que solía cubrir desde el puerto hasta las transitadas calles del pueblo de Baquella, El frío obligaba a los habitantes a permanecer resguardados en sus viviendas, negocios o zonas de confort, las oscuras nubes cubrían el cielo logrando ocultar la luz de la luna, todo parecía estar en una leve penumbra, pero a la distancia, sobre un escarpado promontorio rocoso, se alzaba el Faro de Baquella, una estructura que durante décadas había guiado navegantes y comerciantes por aquellas peligrosas aguas, su luz podía transmitir esperanza a todo aquel que estuviera en la oscuridad. Sin embargo, desde hace siete días la tranquilidad de la isla se había visto afectada por un extraño suceso, pues cada noche justamente alrededor de las doce y veinte, cuando todos los aldeanos permanecen bajo la comodidad de sus camas, la luz del faro se apaga aproximadamente una a dos horas sin explicación aparente.

Tras este extraño acontecimiento, los comerciantes han comenzando a notar la falta de mercancía en sus navíos, que aunque el robo no excede más a allá de dos barriles a tres cajas de suministro por barco, desde que comenzo la falla estos robos han comenzado a ser más frecuentes a tal grado que los aldeanos comenzaron a investigar por su cuenta, al inspeccionar el faro e indagar con preguntas acusadoras al encargado del mismo edificio, no hay pruebas que indiquen que el ladrón o ladrones residen en este lugar, ¿Pero a qué se debe esta misteriosa falla?, hartos de perder mercancía, se ha solicitado el apoyo de la Marina para resolver este caso.

Un día antes de su llegada, Nyxara había recibido una carta oficial sellada con el emblema de la Marina. El informe describe una serie de incidentes ocurridos durante la última semana. Diversos barcos mercantes denunciaban la desaparición de mercancías poco después de atracar en la isla o mientras aguardaban autorización para descargar en el puerto. Las autoridades locales habían intentado relacionar ambos sucesos y pronto surgió una sospecha común entre los aldeanos: los responsables debían ocultarse dentro del faro. Según varios testimonios, algunas personas afirmaban haber visto sombras tras las ventanas durante la madrugada, mientras otras aseguraban escuchar pasos y movimientos provenientes de la torre cuando la luz se extinguió.

Tras estudiar con brevedad el caso, decidieron enviar a una novicia al lugar de los hechos esperando que la misma pudiera cumplir con los estándares mínimos de un marine, con un día de antelación se le envió un sobre a la joven Nyxara para que estudiara mejor el caso, el sobre contenía una hoja con los detalles de la tarea, el nombre del encargado del faro y el total del cargamento robado que no excedia de las treintas cajas, la tarea principal era investigar sobre los sucesos, encontrar al culpable y quizás de ser posible recuperar la mercadería, la joven debía plantear una estrategia que la ayudara a obtener los mejores resultados.
Cita:Objetivos de la aventura:
  1. Investigar la falla de los apagones del Faro de Baquella.
  2. Identificar al responsable o responsables de los robos.
  3. Recuperar la mercancía desaparecida en la medida de lo posible.
  4. Presentar un informe detallado de los hechos.

Confiamos en su criterio y capacidad para resolver este caso.
Marina del South Blue

Reglas para el participante:
  1. Cumplir con el lvl requerido para una aventura Tier 2
  2. Colocar en spoiler: 
    • Resumen de cada post
    • Inventario con el cual se va a participar
    • Todos los Karmas positivos y negativos
  3. ¡Divertirse, fuera estrés!
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
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#2
75 de Primavera, Año 17 ❥ Faro de Baquella

If i'cant feel it in my chest...i'm in the wrong damn place

─ ♚ ─
Estaba en medio del campo de entrenamiento mientras el mar de sus ojos observaba ese poste, fijo, a unos metros de ella, como si fuera un enemigo. Ese pobre artefacto de madera, que había tenido la pésima suerte de ser elegido como su contrincante favorito, en su estructura revelaba las marcas de otros enfrentamientos, de las veces que ella se plantó frente a él con la intención de mejorar.

Su pecho amplio subía y bajaba, buscaba aire en medio de ese ritmo de respiración agitada que su cuerpo se negaba a concederle. El sudor descendía por su frente colándose bajo el cuello de ese uniforme de deporte que les entregaba la marina, adhiriendo un par de esas hebras azabache a sus mejillas. Cada musculo de su cuerpo le recordaba el agotamiento, sus brazos resentían el esfuerzo que acababa de hacer y sus muslos, temblorosos, amenazaban con ceder ante el siguiente desplazamiento pero sus manos sostenían firmes el mango de ambas katanas como si, al no hacerlo, ella misma estuviese admitiendo una debilidad que no tenía intenciones de consentir, ni a ella, ni a otros.

Más rápido. Tenía que lograr ir más rápido si quería esquivar los golpes que recibiera en un enfrentamiento real. Más rápido. Tenía que lograr ser más efectiva con el filo del acero si no quería estar en desventaja. Más rápido. Tenía que lograr acabar con sus enemigos con el menor daño posible si quería avanzar, pero, sobre todo, tenía que aprender a mitigar el daño en combate.

Porque aún tenía que encontrar a Aelira.

Cuando sus jadeos y su respiración entrecortada fue interrumpida por Ryu, el joven Marine, la Archeron ni siquiera se molestó en disimular el fastidio que se reflejaba en su rostro de líneas finas y pecas dispersas. Bastó con que girara por sobre el hombro para que Ryu, quien usualmente buscaba iniciar los encuentros, se cuestionase si interrumpirla había sido una buena decisión. Nyx percibió la duda en sus pasos, a mitad del campo de entrenamiento y, cuando finalmente decidió arriesgarse, notó como su mirada descendía hacia las espadas que ella tenía en sus manos – Es—es una carta oficial de la marina – se apresuró a explicar moviendo el sobre frente a él algo nervioso, como si aquel papel fuera un escudo contra esa mirada; Nyx aún no lograba definir si lo que estaba observando era el filo de sus espadas…o a ella.

No esperó que Ryu se fuese para abrir el documento, supuso que si enviaban a otro marine a entregar la información debía ser lo bastante urgente como para justificar la interrupción, y no se equivocó. Sus ojos pasaron rápidos por el contenido, finalmente su destino sería Baquella.

Aquello no le resultó extraño.

Hace una semana que los rumores se gestaban entre las barracas y los pasillos del cuartel, cobrando vida con cada una de las teorías de lo que estaba sucediendo y casi ninguna, sobrevivía a dos segundos de lógica. Los más tradicionalistas cotejaban grupos de piratas o bandidos que solo querían hacer el mal, como si las acciones se redujesen únicamente al blanco y el negro. Otros, teorizaban que un grupo de aldeanos estaban encubriendo el robo, o que el cuidador corrupto del faro al fin se daba a conocer. Incluso un par había insistido, con una convicción que podría poner en duda sus capacidades, que eran las sirenas o un gigante, que efectuaban el robo.

Exhalo lentamente, una sola vez, mientras guardaba el documento en el bolsillo de su pantalón. Los rumores tenían la capacidad de esparcirse como una enfermedad y dependiendo de quien les prestase oído, podrían traer problemas mas grandes. Por suerte, le habían pedido que investigara, no que creyera en ellos.


Baquella la recibió sin el ruido acostumbrado que daba vida al pueblo, con sus calles inusualmente vacías, las puertas parecían abrirse únicamente para dejar entrar a alguien a los hogares o los negocios, nadie buscaba salir hacia el frio inclemente de ese invierno. Ni siquiera los niños que acostumbraban a jugar en la plaza. No había rastro de esos comerciantes que gritaban a todo pulmón para ofrecer sus mercancías o los abuelos que rondaban arrastrando los pies en medio de sus conversaciones. El viento húmedo, que soplaba constante sin tregua desde la costa, se coló bajo el cuello de su uniforme y encontró también sus cabellos, esos azabaches escaparon de aquel recogido práctico para deslizarse sobre sus mejillas mientras otros se agitaban a su espalda, como si, ni siquiera el invierno, lograra mimetizarla con su paisaje gris.

Mientras avanzaba por ese lugar entre la bruma densa, acomodó la correa de su mochila de viaje sobre el hombro izquierdo, no necesitaba sacar el documento que llevaba para revisarlo. Memorizar cada detalle, no dejar un cabo suelto, era parte de su necesidad de no soltar el control. Esa costumbre vieja que la acompañaba hace años y que le demostraba, que depender de un papel en medio de una investigación era una distracción absolutamente innecesaria; sus ojos abandonaron a penas el camino para detenerse sobre esos mástiles a la lejanía, ya eran siete noches consecutivas en las que el faro se apagaba en los horarios que más podría necesitarse para otros barcos, nunca más de dos horas y siempre llevaba el mismo resultado del robo de un par de cajas o barriles de alguna embarcación.

Levanto con ligereza el mentón, ese gesto que denotaba su orgullosa calma ante su objetivo, ya que había sido, la situación del faro, lo primero que había llamado su atención en todo lo que contenía la carta oficial. Su lógica descartó la avería de algún mecanismo, la maquinaría podían fallar solo si sus piezas cedían ¿sería el caso? No lo creía. El escenario se repetía siempre en el mismo rango de horario, el apagón nocturno no era casualidad, era un patrón claro.

El detalle de la luz, quisieran o no, no convertía al encargado en culpable.

Calculo la altura de la torre a la distancia, intentar apagarlo y prenderlo todas las noches requería algo más que buena voluntad. Quizás, las luces que se apagaban y las sombras en el faro solo era una distracción para algo más grande. Si alguien era capaz de acercarse a los barcos cargados en plena noche ¿Por qué se llevaría únicamente dos a tres barriles, si podían vaciar la bodega? Robar algo, requería planificación independiente de la cantidad, y esa o esas personas, se estaban tomando demasiadas molestias por tres cajas por noche.

Tomó el desvió de camino, que creía, la llevaría a la torre y la visual de la estructura a cada paso le recordaba como abordaría la búsqueda de información: primero iría por el encargado, luego se acercaría a los comerciantes y el puerto para conocer los barcos, si las versiones no coincidían, alguien estaba mintiendo.

Y el plan hubiese sido perfecto, realmente perfecto, si no fuese por esa capacidad de la Archeron para encontrar caminos alternativos cuando solo se debía andar recto; cuando al fin el faro pareció erguirse por sobre todo lo demás, el sol intentaba colarse con fuerza entre las nubes grises del invierno y la imagen de esa estructura, solo le recordó, lo mucho que deseaba salir de Baterilla para no volver a atrás. Desde su posición, en medio de esa pendiente, entendió que solo había un acceso al faro y desde el punto que se encontraba parada, a medio camino del faro y la casa modesta del vigía, la pendiente le regalo una imagen del puerto a sus pies.

Era un lugar ideal para identificar los barcos y sus cargamentos.

Con ese movimiento inconsciente, acomodo las vainas de sus espadas a los costados de su cintura, una forma de asegurarse que sus pasos no fueran percibidos. Notó como la puerta del faro se abría a la distancia y un hombre mayor salía de su interior, Nyx no apresuró el paso solo redujo el ruido de sus botas sobre el suelo hasta volverlo casi imperceptible, esa habilidad que le habían permitido colarse en lugares que otros no podrían, le había demostrado tiempo atrás, que las personas tendían a hablar de más cuando se creen solas.


Léeme
#3
Nyxara sin duda era una hermosa mujer que destacaba al igual que una diosa terrenal, conocida por ser una mujer cautelosa y totalmente serena, mostraba ser paciente ante la incertidumbre de esta noche, sin duda ella irradiaba una determinación que era imposible de ignorar y cualidades que no pasaron por alto ante los superiores del cuartel, la Marina ha decidido proyectar sus esperanza en la joven novicia, pues ella destacaba un potencial a punto de desarrollar, un diamante en bruto, Por esa misma razón no era de extrañarse que la joven azabache estudiará a primeras cada rincón de aquel puerto, memorizando gestos, huellas y pequeños detalles que quizás otros no lograron encontrar, si, ella estaba buscando evidencia que pudiera revelar la verdad oculta, esos factores que le permitirán anticiparse a los hechos.

Mientras la joven se abría paso en su camino, algunas miradas comenzaron a posarse sobre ella, en su figura y sobre en ese uniforme que presentaba la Marna, navegantes, capitanes e incluso modestos comerciantes de rango bajo, todos ellos interrumpieron sus labores para seguirle con cautela sin decir nada hasta el momento, pero de pronto los murmullos no tardaron en extenderse entre todos los presentes, alimentados por la incertidumbre, el desdén y el enojo de varios poblerinos, era evidente que más de uno cuestionó la decisión de la Marina, tomándolo como un insulto a su necesidad –¿Solo enviaron a un marine?...y encima…¡Es mujer!-- comentó una voz femenina a sus espaldas, ella proveniente de un grupo de mujeres andrajosas que observaban a Nyxara con evidente chusmerio, La joven azabache cuanto más avanzaba, más era la desilusión de los aldeanos que estaban a la espera de un buen ejército para encontrar a los ladrones. Por otra parte desde la proa de un barco comerciante, algo antiguo y desgastado por los años, ahi mismo se encontraba sentado un hombre de increible complexión robusta, torso musculoso y expresión descarada, el tipo no dejó pasar el momento para dejar salir un silbido apenas vio a la doncella –Vaya vaya...¿Mandaron  a una gatita como compensación de los robos?...Bueno…no me quejaría si tu me compañas esta noche mamasita…– sus palabras estaban recargadas de absoluta insolencia, sin duda cualquier dama se sentiría ofendida.

Si la joven decidió hacerle de frente al hombre asqueroso, estaba en todo su derecho de reclamarle pero si decidía continuar con su ruta entonces notaría los primeros indicios de una posible pista, antes de llegar al sendero se daría cuenta que había otro camino que conduce hacia el interior del bosque, una zona un poco más alejada del puerto y del pueblo, se tenía entendido que más allá no habitaba nadie más que animales salvajes y algunos campesinos que disfrutaban de la vida aislada de las zonas comerciales y del ruido del pueblo. Si la chica prestaba atención al terreno, podría observar las marcas de una carreta que conduce hacia ese lugar, huellas de caballo y la clara evidencia de que esa ruta ha sido transitada recientemente pero esas misma marcas tambien se podian apreciar en el sendero que conllevaba al faro, ¿Sería una vista importante?, quien sabe, pero por ahora ella debía llegar hacia su cometido, El Faro.

Al levantar la mirada notaría que un señor de unos sesenta a setenta años de edad, salía del interior del faro, con la espalda curvada, caminaba a paso lento mientras trataba de mantener el equilibrio con un pequeño bastón de madera, acompañado por otras dos personas, una de ella se acercó casi apresurada para atender al señor esperando que no se cayera en el camino, se trataba de una rubia, de tez clara y orbes celeste, vestida con prendas elegantes en tonos celeste, el anciano se limitó a sonreír a la joven mientras se unía el otro integrante, era un hombre de tez casi morena, cabello oscuro, orbes verdes y de complexión escuálida, parecía que el viento podía barrer con él en cualquier momento.

Por favor Richard…por nada del mundo abandones el faro esta noche, no podemos permitirnos que estos robos sigan ocurriendo…– Comentó el anciano mirando al hombre que quedaría de guardia, parecía sereno, tranquilo, como si tuviera el control de la situación –No se preocupe señor…no lo voy a decepcionar– mencionó con total seguridad, dejando que el anciano se marchara, pero cuando venía en descenso se encontró con la joven novicia. Solo ver su uniforme, sus katanas y su semblante, pudo deducir que la joven era enviada de la Marina.

Buenas noches señorita…¿Ha venido por el asunto del faro? – Cuestionó el señor mientras colocaba ambas manos sobre su bastón, la joven que lo acompañaba se limitó a quedar en silencio, esperando que la joven se presentara como era debido, el anciano comenzó a toser un poco antes de empezar a brindarle información —Comprendo sus razones…como verá señorita, esta mañana hemos llamado al ingeniero que se encarga de darle mantenimiento al faro, él mismo nos indico que no había falla alguna que posiblemente esto se trataba de alguna jugarreta o quizás…– explicando con algo de dificultad el anciano comenzó a toser quedándose en silencio por unos instante, se podía observar que había indignación y coraje de parte del señor, con un gesto de dulzura y de mucho amor, su acompañante posó su mano sobre la espalda del señor mientras le hablaba de una forma tan apacible y armonioso –Tranquilo abuelo…la joven sabrá qué hacer…– haciendo una pequeña pausa, pronto la mujer miraría a Nyxara con una sonrisa angelical –Buenas noches joven…mi nombre es Patricia y él es mi abuelo Rodrigo, ambos venimos en representación del alcalde, se ha hecho varias evaluaciones en el faro…y todo indica que posiblemente se trate de alguien que usa el faro para su beneficio…– menciono la joven tras mirar de reojo el farol para luego volver a ver  la doncella –Dentro del faro dejamos provisiones para pasar la noche, comida, bebidas calientes, cobijas….todo lo que necesite– decia la joven quien ahora le cedia la palabra a su abuelo.

Señorita…el encargado del faro se llama Richard, estoy seguro que él le explicará mejor la situación, por ahora nosotros debemos retirarnos…confiamos en usted y por favor…tenga cuidado…– Mencionó el señor tras continuar su camino junto a su bella y adorada nieta. Con ese resumen y esa nueva información, ¿Que hará Nyxara ahora? ¿Las vías comenzaban a cerrarse?, es algo que ella debía determinar, cuando finalmente llegó a la cima se encontraría con Richard quien se movía de un lado a otro notándose totalmente molesto, nervioso, se mordía los labios mientras fruncia el ceño como si tratara de encontrar respuesta a su dilema —¿Qué haré?...seguramente vendrán esta noche de nuevo…– él aun no se percataba de la presencia de la chica, ¿acaso dijo algo que no debia?, ¿Que haras Nyxara?...¿QUE HARAS?

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Cita:¡Felicidades por ascender a nivel 6!
Se han colocado 3 rutas de acciones, segun la decisiones que tome Nyxara se determinara el desarrollo de la aventura, ¡suerte!
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
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#4
75 de Primavera, Año 17 ❥ Faro de Baquella

If i'cant feel it in my chest...i'm in the wrong damn place

─ ♚ ─
Mientras avanzaba hacia el faro, los murmullos de aquellas personas que se habían atrevido a desafiar al invierno para estar en las calles de Baquella, llegaban a sus oídos con facilidad. Aun así, ella los ignoró. Había aprendido, hace mucho tiempo atrás, que intentar cambiar a quien ya había decidido juzgarla era una perdida de tiempo que no pensaba invertir ¿para que detenerse en ello si su peor juez y verdugo era ella misma?

Además, detenerse en los rumores no era algo que le daría una respuesta.

Con el faro como guía, al tomar los caminos alternativos, terminó cerca del muelle, un acierto sin dudas y mientras el mar de sus ojos observaba los barcos las palabras de uno de los pescadores se alzó por sobre el murmullo de las olas ¿Importaba? La mirada de la Archeron cambio apenas al llevar la vista hacia el hombre, un gesto sutil, un descenso leve de sus parpados bajo el marco oscuro de sus pestañas. Lo suficiente para que aquella calma orgullosa adquiriera un filo distinto, era esa manera silenciosa que tenia de volverse tormenta antes de arrasar con todo.

Sopeso las posibilidades ¿gastaría su tiempo en él cuando aún tenía que llegar al faro?

“No vale la pena”

Y con el mismo giro que había hecho por sobre su hombro para observarlo, volvió la vista al frente para seguir caminando, tenía cosas más importantes que hacer.

Cada vez más cerca del lugar de encuentro las huellas en el camino llamaron su atención, no solo parecían frescas, también parecían provenir del lugar que ella se dirigía ¿La carreta tendría una conexión? No le cuadraba del todo…el informe indicaba que el robo era pequeño, a penas unas cajas de los barcos al apagarse la luz…

O esas marcas no tenían una relación directa con el asunto del faro.
O estaban moviendo más mercancía de la que indicaban los informes.

Y eso último, era aún más interesante. Dejaría el asunto de las huellas para el final de su lista de exploración.

Acomodó su mochila un momento cuando se detuvo en la explanada de esa manera silenciosa para ver como el ambiente se desenvolvía frente a ella, observando como la figura del anciano recortaba el paisaje. Recordó los murmullos molestos del pueblo, y como aquellas personas, con la misma capacidad que exigían respuestas parecían capaces de atacar a un hombre que apenas si se sostenía en pie con el bastón. Estaba demasiado anciano para cargar con el peso de la desconfianza, pero el daño colateral rara vez encontraba un rostro justo.

Fijo su atención en las otras dos figuras, la joven y el chiquillo, desde su posición había conseguido escuchar el intercambio de palabras entre el anciano y el muchacho decidido.

“No abandones el faro esta noche”

La frase permaneció un momento mas de lo necesario, si tenían que recordárselo significaba que en algún momento ese chico, había dejado su puesto. Quizás, por emergencia…quizás, por costumbre.

Cuando el anciano fijo su atención en ella, Nyx asintió antes de volver a avanzar – Nyssa Vale – extendió su mano para estrecharla contra ambos, no hacía falta que añadiese que venía de parte de la marina su uniforme era su carta de presentación. Escuchó atenta las palabras de Patricia y Rodrigo, su afirmación sobre el mecanismo del faro respaldaba su primera teoría, no era un fallo al azar, era provocado.

Aún tenía preguntas para ambos, pero podían esperar. El estado de salud de aquel hombre era la respuesta para buscar un tercero en guardia nocturna y eso volvía a Richard una fuente de información mucho más útil. Se despidió con un asentimiento de cabeza, si se tomaban tantas molestias con las provisiones ellos esperaban que ella pasara la noche ahí.

Espero que sus improvisados anfitriones se marchasen antes de avanzar con el mismo silencio que lo había hecho en un inicio; frente al faro se encontraba Richard quien parecía haber abandonado la seguridad inicial para caer al nerviosismo. Permaneció inmóvil un momento más, observándolo caminar de un lado a otro, observando como su mirada evitaba el faro a su espalda y la molestia creciente lo hacía morderse los labios; era un aventaja para ella sin dudas, las personas en ese estado tenían la necesidad de rellenar con sus pensamientos lo silencios.

La afirmación llego hacia ella como una alerta y nuevamente el mar de sus ojos cambio apenas, ese gesto sutil, ese descenso leve de sus parpados bajo el marco oscuro de sus pestañas. El aviso de la tormenta que regresaba y que dotaba su calma de ese filo letal – ¿Por qué estas tan seguro Richard? – Dio un paso hacia él, luego otro y otro más, mientras el viento jugaba con algunos mechones oscuros enmarcando aquel rostro de líneas finas y pecas dispersas.

Ah. Esa belleza.

Ahí radicaba la ilusión que danzaba sobre aquellas facciones que podrían calificarse de hermosas. Cualquiera podría afirmarlo sin dudas…cualquiera que no hubiera cometido el error de sostenerle la mirada.

– Eso no sonó como una sospecha – Sostuvo el silencio entre ambos para orillarlo a sostener la pregunta que acababa de hacerle, como un depredador que tenía muy claro que su presa no tenía a donde huir y, sin apartar el mar de sus ojos de su rostro, pronunció – ¿Qué fue lo que viste para dejar de llamarlo coincidencia? –

Léeme
#5
Hermosa, talentosa, correcta y educada, esas eran las mejores cualidades describia a la joven marine de cabello oscuros y pecas tupidas, con un caracter que parecia que nadie la obligaria a bajar la guardia, el insulto de aquel obrero no logro quebrantar su comportura en ningun momento, pues en lugar de replicar con enojo y rebajarse a formar parte de una discusion totalmente innecesaria, la chica simplemente optó por continuar con su camino con la frente en alto, demostrando que la disciplina y el respeto era la mejor arma para defenderse ante idiotas como esos, eso era definitivamente la actitud que todo marine debia de tener.

Cuando Nyxara se encontró con Richard en la cima de aquella colina,ella no tardó en percibir el evidente nerviosismo que estaba dominando a Richar, ¿Que era lo que le estaba atormentando, él caminaba de un lado a otro sin descanso como si fuera un títere bajo varios hilos, un show que se se podia titular: Delatando ratas, ese hombre murmuraba frases que solo lo terminaban por hunir mas y masi, ¿Un cómplice obligado?, bueno...era algo que la chica debia determinar por su cuenta, por otro lado, Richard aun no se daba cuenta de la presencia de la joven, pero en el momento que escucho la delicada voz femenina que lo llamó para cuestionarle, un escalofrío recorrió la espalda del hombre quien se sobresaltado en su momento, obligándose a girar de inmediato para encontrarse de frente a la joven, su elegancia y belleza eran capaz de cautivar a cualquiera hombre de esta tierra,y Richard no seria la excepción...durante un breve instante quedó completamente embobado por tales atributos femeninos, incapaz de apartar la vista de ella como si nada importara ahora, pero cuando sus ojos descendieron al impecable uniforme de la marina, el color desapareció de su rostro y tragó saliva con cierta dificultad, comprendiendo que no se trataba de una simple curiosa, era la ley —Yo... no... sé nada...—balbuceó con evidente inseguridad, intentando desviar la conversación antes de revelar algo comprometedor.

Pero la chica era como un huracan, nadie la podia desafiar, cuestionando al joven quien parecia que en cualquier momento solitaria la sopa, el hombre comenzó a balbucear –Yo…esque yo…– llevando su mano detrás de su nuca, miraba por todas partes sin observar a la doncella quien lo estaba presionando con su presencia, ¿Acaso la chica obtendrá respuesta?, el tiempo estaba corriendo y todo parecía estar en contra de Richard quien no sabía cómo actuar –¿Esta noche se quedará?...vera…ya han venido dos veces al revisar el faro y no han dicho que no hay fallo pero…– era un manojo de nervios, se podía notar en su voz que carece cada vez más de fuerza –Yo…yo soy quien apaga la luces pero de los robos no se nada…¡se lo juro!-- confesó totalmente paranoico mientras daba unos cuantos pasos hacia delante para tomar de los brazos a la joven como un gesto de credibilidad –Por favor créame…no soy culpable de eso…– volvió a decir mientras soltaba a la chica y miraba hacia el suelo nervioso, como si se mordiera la lengua –Por favor…vayase señorita…no hay nada más que hacer…– alejándose unos cuantos pasos, el joven regresara a la entrada del faro ignorando la presencia de la joven, cerrando la puerta de golpe como negandole la entrada a la doncella quien se quedaría afuera con la ventisca helada que provenía del norte, la luz del faro, los arboles y los arbustos que adornaban el lugar y la incertidumbre de lo que había ocurrido. 

El culpable se ¿confesó?...o ¿Había algo más detrás de todas esas palabras?, lo único que podía deducir la chica era que: el tiempo estaba corriendo, la hora del apagón se aproximaba, ¿Qué acción tomaría ahora?

Cita:Acciones ocultas reveladas, se tomo la ruta 3.
Se colocan 2 rutas mas.

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Contenido Oculto
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
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#6
75 de Primavera, Año 17 ❥ Faro de Baquella

If i'cant feel it in my chest...i'm in the wrong damn place

─ ♚ ─

“No”

Se repitió.

No había sido algo que el joven hubiese visto, sino, algo en lo que Richard estaba involucrado. Sostuvo el silencio mientras su postura con la barbilla ligeramente elevada, sostenía con esa elegancia letal el mar de sus ojos, los cuales no le concedían ni un milímetro de compasión; no se había equivocado sobre él, a Richard lo había abandonado la seguridad inicial para avanzar un paso mas allá del nerviosismo.

Esa clase cobardía le daba asco.

¿Qué no había fallo? Fue nuevamente ese gesto, esa acción sutil, un descenso leve de sus parpados bajo el marco oscuro de sus pestañas. Lo suficiente para que aquella calma orgullosa adquiriese ese filo distinto, ese habito viejo. Esa forma silenciosa que tenia de volverse tormenta mientras sostenía el silencio en la mentira descarada que el joven acababa de darle; Rodrigo y Patricia habían dicho que la persona que revisó el faro indicó que no era fallo de la estructura.

¿Qué ganaba Richard mintiéndole?

Si esperaba obtener una aliada, estaba cada vez más errado.

Y la confesión llegó en medio de la paranoia mientras avanzaba hacia ella y la tomaba de los brazos implorando con ella su inocencia. Los hombros de Nyx se tensaron de inmediato, si los cobardes le resultaban repulsivos, que la tocaran sin su permiso era una afrenta que un hombre como él no sobreviviría si no la soltaba de inmediato. Por suerte, el contacto del cuidador del faro acabo de la misma forma súbita que había tenido la intención.

“Error, Richard”

Si el apagaba las luces y sabía que gracias a eso robaban. Si el apagaba las luces y sabía que gracias a eso estaban culpando al anciano que le daba trabajo. Si el apagaba las luces y sabía que gracias a eso la ciudad estaba sumida en un lio, él, era tan culpable como los que se robaban la mercancía.

Aún así…quedaba la zona gris de descubrir porque miraba hacia el lado y dejaba que culparan a otros de sus acciones.

Lo vio cerrar la puerta de la estructura, como si, en esa sencilla acción, quisiera borrar todos los inconvenientes cometiendo la insensates de dejarla fuera. El problema radicaba en que ella, Nyxara Archeron, no le permitiría esconderse; avanzó con la seguridad de un depredador que conoce su terreno, abriendo la puerta sin vacilar, haciendo que el viento frio del invierno se colase junto con su huracán y agitase esos mechones azabaches con violencia.

A pesar de que su nariz se negaba a registrar su entorno, el aroma intenso del aceite y humedad le llegó de golpe – Mantenerme al margen, no es una opción – el sonido seco del cerrojo a su espalda fue la respuesta: había clausurado la única salida. Nyx fijo su mirada en él, como si el espacio del faro se volviera demasiado pequeño ante su presencia  – Y encerrarte no va a salvarte de los problemas en los que estas metido, Richard – Ella no buscaba dejarlos encerrados a ambos dentro de la estructura, pero ahora, si sopesaba la opción de que otros lo estuvieran usando y Nyx, necesitaba mantener la fachada de las noches anteriores para actuar – ¿Por qué apagas el faro de la isla cada noche? – avanzo hacia el reduciendo la distancia que el joven había buscado. Cada paso calculado en esa gracia letal, asegurándose que su silueta cortando la penumbra fuese lo único que pudiese observar – ¿A quién le estas cubriendo la espalda? – Y en ese rostro hermoso de líneas finas y pecas dispersas no existía la menor suavidad, solo el orgullo gélido de quien ya ha decidido la importancia de quien tiene en frente – ¿En qué estás metido, Richard? – nuevamente dejó que el silencio se asentara entre ellos – Y hazte el favor de pensarlo dos veces, antes de cometer la estupidez de darme otra mentira por respuesta – Porque eso era exactamente lo que él estaba haciendo, estaba permitiendo que la situación se sostuviera mientras intentaba engañar a otros.


Léeme
#7
✔
CAMBIO DE NARRADOR

Alex Arceo pasa a sustituir a Kagura.
STAFF DE NAKAMA NO MI
#8
Las delicadas manos de la musa de pecas tornasol osaron violar el sello que el candado brindaba para la protección de los humildes morantes, el viento salado combinado con la fría presencia de la dama azabache rompió las cadenas de la privacidad, un paso… dos pasos.

Violenta, digna y ostentosa con argumentos justos y dignos de su cruzada mancillaron el corazón del que la escuchaba o al menos eso parecía, penumbra y polvo ocultaban al que Nyx le lanzaba caza… al centro se observaba aquella persona, de pie y sin inmutarse, pero el frio abrazo de la obscuridad aunado por la falta de iluminación del faro, impedían afirmar si realmente “ese” era Richard.

Fiera y con la voz de trueno, lanzo embate a embate una cuchillada tras otra contra el que falto de moral indicaba que por mas que se escondiera o por mas palabras que agregara, su suerte estaba echada…

Fue en ese momento, cuando Nyx mas enfocada se encontraba en la presa, que el gran faro encendió, con grandeza y luz, dejando ver solo una silueta… el brillo era tan fuerte y deslumbrante que opacaría la belleza de la dama, la obligaría además a cubrirse de aquel ataque lumínico… poco a poco sus ojos se acostumbrarían, pero aquel “sujeto”, ese que sus ojos habían clavado la vista como colmillos en presa, no seria mas que un perchero, con un sombrero y una gabardina… ¿era aquello cierto? Lo único que lograría sentir aquella dama que representaba la justicia… seria un culatazo rastrero por la espalda, directamente a su cien, apagando irónicamente, las luces de la chica…

Silencio… y un dolor de cabeza serian lo primero que la chica lograría sentir.

Su cuerpo estaba adormecido, y se encontraba amarrada a una silla, cerca a los controles del faro, maniatada de tal manera que las muñecas estarían atrás y las piernas estarían apresadas a las patas delanteras de la silla.

Sus ropas habían sido ultrajadas y sin ánimo al decoro, parecía que habían hurgado en aquello que mas le representaba como mujer, por que su ropa interior se dejaba ver… coqueta… al tener desarreglada y desabrochada la blusa.

Richard estaba al frente, sudoroso y con una mirada que solo representaba todo lo malo en este mundo, se debatía entre matarla… abusar de ella… o escapar con el dinero, ¿Qué dinero? El sujeto, sin ningún afán a esconderse más, retiraba cientos y cientos de berries de variados escondites y empezaba a acumularlos en una bolsa…

Estoy cansado… cansado de esta labor, de esta estupidez sin sentido… de ser quien indica a los navíos que no se acerquen, sin ganar algo para la comida mas que el precio que se cree justo para mi labor… por ello… huiré…y te matare, aunque… juuuum… podría divertirme un poco, tal y como ya lo hice.

Diria mientras terminaba de cargas las cosas a su maleta y daba la espalda a la pelirroja que iba de encubierta, las espadas de Nyx estarían en el suelo frente a ella…las cuerdas estaban viejas y mojadas, seria cuestión de esforzarse (medio turno completo) si deseaba reventarlas, pero eso solo le dejaría romper una de las dos (pies o manos).

El tiempo pasaba y aquel no parecía tener muchas ganas de hablar nada de lo que la chica con gran fluides lanzo…

Apagare las veces que sea necesario este faro con tal de conseguir ese dinero, necesito conservar este empleo lo mas que pueda…. Por eso, creo… que he de matarte… ya no mentiré hermosa… ya no lo hare, ni a ti, ni a mi mismo… es hora… de demostrar quién soy yo en realidad.

Explicación 4 de 6
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
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#9
75 de Primavera, Año 17 ❥ Faro de Baquella

If i'cant feel it in my chest...i'm in the wrong damn place

─ ♚ ─

La oscuridad lo tomó todo.

La dejo sola en la inconciencia, ahí donde la pesadilla se repetía incansable. Ahí donde ese frio besaba su cuerpo desnudo y vulnerable, ahí donde la humedad comenzaba a hacerse cada vez mas pesada y entraba a raudales hacia sus pulmones como si buscase ahogarla. Nyxara sabía exactamente lo que venía a continuación, pero, aun así, era incapaz de cambiar el curso de sus demonios: la humedad en los dedos que era imposible ver pero la percibía como una tela pesada, ese frio gélido que no venía del exterior, sino…de sí misma, ese que se filtraba bajo su piel para tomar todo lo que ella era.

Y su hermana, Aelira, sonriente, llena de vida, en el salón de su casa. Con esa calidez que se volvía luz en medio de la negrura. No quería correr hacia ella, sabía lo que venía después…no quería… pero sus pies, sus pies ya estaban avanzando a pasos torpes hacia su hermana. Tenía que alcanzarla, tenía que alcanzarla, tenía que alcanzarla con urgencia, la carrera se volvió una corrida angustiante mientras el piso se inclinaba hacia arriba y ya no solo era Aelira a la que intentaba alcanzar, era Seren, eran sus padres, era toda la vida que había dejado atrás.

Y esa frialdad…esa que se aferraba a sus piernas desnudas como mil manos que intentaban arrastrarla de regreso y ese hombre, ese maldito hombre nuevamente sobre ella misma, para volver a atacarla en medio del vacío, en medio de la amenaza, para demostrarle que todo lo que amaba podía destruirlo.
La oscuridad en forma de hombre volvió a atacarla y ella peleo de regreso, el sabor de oxido en su boca, el dolor ciego en la costilla y ella…ella…

El zumbido en sus oídos fue lo primero que percibió.

Ese pulso constante, retumbando demasiado cerca. Las cadenas que la ataban a la culpa y a la perdida se disolvieron lentamente mientras el olor a aceite y madera húmeda la alcanzaba antes de que consiguiera abrir los ojos. Incluso para una nariz como la suya…y ese sabor a oxido que jamás olvidaría ya no pertenecía a un recuerdo deformado, sino a su propia sangre, filtrándose hacia su boca por un corte que tenía uno de sus labios debido al impacto.

-Estoy cansado…- consiguió escuchar esa voz distorsionada y ahogada, como si proviniese del mismo mar que rodeaba al faro, del mismo lugar hundido en el que se encontraba ella en ese instante, hasta que la realidad decidió traerla, repentina, de regreso.

Su mirada se abrió súbita a esa nueva realidad. Inmediato, el dolor de la nuca recorrió el centro de su espalda como un latigazo a sus sentidos, uno que le obligo a enfocar en la penumbra de la habitación. Intento enderezarse por instinto mientras apretaba los dientes pero el tirón firme de las amarras contra la madera manteniendo sus extremidades en el mismo sitio y fue, el escozor del cáñamo viejo contra su piel, el que le declaró su estado mientras el cuidador del faro parloteaba frente a ella.

Su cabeza aún latía cuando comenzó a armar las piezas de ese puzle hacia atrás: el sonido de la puerta a su espalda, la luz cegadora, la trampa ridícula y la cobardía hecha hombre.

Lentamente, su mirada fue hacia su propio torso, esperando que el gesto ayudase a amortiguar la punzada constante que sentía contra su nuca, solo para encontrarse ahí con su blusa de marine a medio abotonar.

Ahí contra el manto de su piel, la luz tenue del faro recortaba la amplia curvatura de sus senos y el inicio de su constelación de estrellas. Esos astros tatuados en su piel que caían como un mapa estelar bañando el centro de su pecho y, justo en medio de esa marea de estrellas, alzándose entre el abismo de sus senos, se erguían la sombra de las tres montañas.

El tributo silencioso a la hermandad de las Archeron, ese trazo que un día, hace muchos años, había dibujado porque Seren se lo había pedido. Ese secreto íntimo, memoria viva de su sangre y que Richard, había tenido la insolencia de desvestirlo sin su permiso…

La vulnerabilidad duró apenas un instante para dar paso al orgullo helado que la vistió como una armadura.

Iba a arrancarle las uñas de los dedos. Una a una.

Volvió a alzar la mirada cuando lo escuchó mover cosas a su alrededor mientras sus muñecas intentaban casi de inmediato hacer fuerza contra el cáñamo húmedo y viejo que la mantenía confinada a esa silla vieja. El sonido que realizaba el cuidador del faro moviendo las cajas y mercancía que había robado era suficiente para amortiguar el roce áspero de la cuerda que raspaba sus muñecas al intentar soltarse. No le importó si esa acción magullaba su piel; cuando finalmente logró desatarse las manos, Richard aún seguía empacando dinero en una bolsa.

Ahí estaba la mercancía robada de los barcos.

Casi sin rozar el aire se inclinó para soltar con sus manos libres las cuerdas que amarraban sus piernas. La voz de Richard rompiendo el silencio la hizo detenerse por un solo instante, su mirada fue hacia el de inmediato, pero el cuidador del faro seguía de espaldas de ella mientras hablaba de continuar apagando la luz del faro para seguir realizando lo que, bajo un poco de presión, había declarado con absurda facilidad.

“Error, Richard”.

Esta vez con las piernas libres sus manos buscaron la empuñadura de Astra y con esa gracia felina y silenciosa, ese sigilo que había sido pulido por su propio instinto, le permitió mantener la ventaja en el movimiento. No hubo aire en movimiento que la delatase, ni madera que sonase bajo sus botas, su cuerpo se posicionó detrás del cuidador del faro, Astra giró casi al instante con presteza en su mano hábil abandonando la funda en un parpadeo y de un solo movimiento el acero se abrió paso entre la tela y la piel, para alcanzar ese espacio posterior en su rodilla derecha haciendo un tajo profundo en la articulación del hombre antes de retroceder para quedar lejos de su alcance.

Si su katana lograba el impacto que ella buscaba, el cuidador del faro no solo terminaría contra el piso, su pierna derecha no sería muy útil.
   
Léeme
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 988 - 200 = 788
Energia: 863 + 0 = 863
Espiritu: 159 + 0 = 159
#10
El crepitar del movimiento del faro, aquellas olas golpeando en la intemperie y el afán del desgraciado por meter todo aquello en su mochila, hacían que la desesperación de la dama que mostraba la piel cual brillo de luna, se viera atenuada y cubierta como que si las canciones del faro le otorgasen una frívola oportunidad… una dictada por las estrellas.

Y como un fugaz momento aquello parecía congelarse, todo era como en cámara lenta, la fuerza de los brazos de Nyx era férrea y digna de aquella que no deseaba dejarse morir, seria inteligente… ¿Por qué zafar las piernas primero? Si pudieses zafar las manos y luego casualmente ¿desamarrarse? El razonamiento había dado en el clavo y el sujeto en su afán de rapidez, no había dispuesto mejores elementos para apresarla.

Las cuerdas sucias y oxidadas mellaron en las suaves muñecas de la dama, las tan refinadas manos habrían sufrido el embate del yugo del mecate y habrían lastimado, mediante llagas y raspones aquellas delicadas y blancas carnes.

Seria que la ominosidad se apoderaría del cuarto, ni el brillo de aquel faro podría revelar la obscuridad con la que la pelirroja con color azabache estaba por hacer puesto que como víbora desamarraría básicamente con tranquilidad aquellas cuerdas que apresaban sus tobillos… y libre, avanzaría de una hacia su espada insignia…. La ASTREA, con su feminidad descubierta, el frio acero y aquel secreto brillante, avanzaría… ciega y violenta hacia el condenado.

Solo el golpe de una ola furiosa pudo sacar del transe al que estaba a punto de concretar el poder guardar todo ese botín y no solo eso, como si de un favor se tratase… el faro, disparo la luz contra de la chica que de un paso había elevado la guardia de la espada, en aquel momento el tiempo se congelaría una vez más, Richard solo pudo levantar la mirada… al frente, donde como que si un rayo le diera providencia, la sombra de una dama cargando con el tajo de una espada se haría presente… era como si la muerte le hubiese dado el augurio, era como que si el faro le estuviera extendiendo que en ese momento, por mas que lo quisiera… aquella dama, le daría fin a su delito.

[Imagen: lojYIRf.png]

El instante quedaría marcado por un tenebroso silencio, uno que solo fue roto por el vibrante zumbido del frio acero cortando el viento, clavado el tajo en la fosa poplítea, rasgando cartílagos y uniones vitales que sin ellas no se podría caminar…quizá serian sus conocimientos médicos o quizá su sanguinaria personalidad, pero debido a que una de las mas grandes arterias pasa justo por aquel lugar… la poplítea, el disparo de sangre seria tremendo, aquella katana y el suelo se llenarían de rojo mientras el otro caía debido a la instantánea perdida de sangre.

¿Qué? ¿Qué paso?

Diría mientras tropezaba de frente y se tomaba de la pierna, no detectaba que demonios sucedía, pero si entendia que aquella sangre en el suelo y sus manos, en tan tremenda cantidad… no era buena señal, se derribaría de frente, en posición fetal intentando parar el sangrado, pero sin lograr nada… poco a poco la fuerza se le escapaba y la de la katana, habría manchado el botín con toda aquella y rojiza briza.

Explicación 5 de 6
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