Conflicto entre azufre [Aventura T2 - Presente Relativo]
#1
El sol se fue por donde siempre escapa para darle paso a la noche. Entre palmeras y maleza, muy cerca de las adyacencias del volcán de Baterilla. Era una noche con poco viento por lo que la zona tenia ese olorcito a azufre saliendo de la tierra.

En la oscuridad y bien camuflados con el entorno, un grupo de piratas habían montado un campamento, luego de llegar a la isla sin ser detectados. Sin embargo, estos no se encontraban dentro de las tiendas improvisadas que habían levantado sino que se encontraban bebiendo y comiendo alrededor de una fogata.

En el sitio se contabilizaban veintiún personas, que serían el capitán y veinte subalternos, los cuales se encontraban hablando de algo muy importante pero tambien muy peligroso para la estabilidad y paz de la isla.

— A ver idiotas, dejen de beber tanto y prestenme atencion, coño —les decia el capitán, un hombre corpulento, calvo y con una gran cicatriz que atravesaba todo el lado derecho de su rostro, desde la frente hasta el mentón.

El capitán tenia apoyadas sus manos sobre un barril de cerveza, y debajo de sus manos tenia una especie de garabatos que podria llamarse un plano.

— En unas pocas horas, ahora que ha caido la noche, cuando la isla baje la guardia y la gente del pueblo esté en sus casas, daremos el golpe —dijo el capitán con esa tipica voz ronca que tienen la mayoria de villanos—. No quiero testigos que vayan a avisar a la marina. El objetivo es el banco que se encuentra en la isla, por alguna razon nadie se atreve a robarlo, pero nosotros si loharemos. Imaginense todo el oro y dinero que debe haber allí dentro.

— Pero yo vine por las mujeres de la isla. Quiero mujeres no oro—dijo uno golpeando con el codo al que tenia al lado haciendo una especie de chiste. Este estaba sentado en un gran cofre, como esos en los que las tripulaciones solían guardar sus preciados tesoros.

— Con lo ricos que seremos, podremos tener todas las mujeres, hombres, lujos, alcohol y comida que queramos. Haz lo que yo diga sin rechistar —respondió el capitán lanzandole una mirada de esas que te dicen que si vuelves a hablar estarás muerto.

De repente se escucharon estruendos y vibraciones de tierra, incluso las llamas de las fogatas se movieron ligeramente y alguno que otro barril se cayo y rodo por el suelo.

— ¿Qué fue eso? —preguntó uno de los veinte hombres, asustado y apoyando inmediatamente su mano en la empuñadura de su espada.

— Deja de ser tan cobarde, las islas tiemblan de vez en cuando —dijo el capitán—. Lo diré por última vez, esta noche será nuestro gran movimiento como tripulación, manténgase atentos y tomen sus armas, que el dia de mañana seremos millonarios buahahahaha.

off
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)