¿Quién Apagó la Luz? | Nyxara Archeron | Aventura Tier 2 | P.R.
#11
75 de Primavera, Año 17 ❥ Faro de Baquella

If i'cant feel it in my chest...i'm in the wrong damn place

─ ♚ ─

La mirada de la Archeron fue sobre Richard y cambio apenas, ese gesto sutil, ese descenso leve de sus parpados bajo el marco oscuro de sus pestañas. Lo suficiente para que aquella calma orgullosa que siempre llevaba consigo, adquiera un filo distinto en su semblante, era esa forma silenciosa que tenia de volverse tormenta antes de arrasar con todo. Un paso adelante, luego otro y otro más, la punta de Astra paralela sobre la madera mugrosa del piso mientras el cuidador del faro se mantenía ante ella en esa posición fetal, sin entender que acababa de pasar – Pensé en arrancarte las uñas una por una por tocarme las tetas sin mi permiso, Richard  – la barbilla de Nyx se alzó, y en ese rostro hermoso de líneas finas y pecas dispersas solo se reflejaba la gélida displicencia – Pero eso sería dedicarte una importancia que no tienes  – Un solo movimiento de su muñeca izquierda y la sangre que goteaba de Astra golpeó el suelo con fuerza y, al avanzar hacia él con la vista fija sobre su rostro, la Archeron se aseguró que la mirada del cuidador del faro se clavase sobre ella. En ese rostro de líneas finas y pecas dispersas que era una trampa envuelta en belleza, en la constelación descubierta de su pecho generoso, en las últimas gotas de su propia sangre sobre el acero oscuro de su katana. Era la respuesta del juicio final en forma de mujer que el mismo había invocado – Podría dejar que te desangres aquí, con el oro que robaste  –

No se detuvo. A cada paso que esa distancia se acortaba el ambiente se cargaba, como si el mismo aire de la habitación quisiera abrirle el espacio para avanzar hacia su presa y cuando el miedo se reflejó en esos ojos, Nyx alzo la misma constelación que él había ultrajado, esta vez, grabada en el filo de su espada. Su brazo se alzó lentamente. Un solo movimiento. Giro la muñeca y la penumbra donde la cobardía hecha hombre se mantenía en el piso perdiendo fuerzas al igual que sangre, se iluminó por el movimiento del faro, para permitirle a él, a Richard, visualizar a la reina cruel cargada de estrellas como última visual en ese mundo.

¿Cerraría los ojos cuando ella bajase la espada a su cuello?

¿Gritaría pidiendo piedad?

¿Lloraría?

¿Se orinaría encima?

¿O la sangre haría resto?

Nyxara Archeron saboreo el temor de su enemigo como la venganza más dulce y fue, justo ahí, cuando ella bajaba el brazo que sostenía a Astra y fue, justo ahí, cuando Richard también creía que iba a cortarle el cuello por el atrevimiento…


...Que ella pateo su entrepierna con toda la rabia acumulada.


La punta de la bota impactó con una precisión seca y brutal directamente contra la entrepierna del cuidador del faro. El impacto generó un sonido sordo y, para la Archeron, fue demasiado sencillo ver como el aire se le escapaba de los pulmones a causa del dolor – Pero pensar que voy a darte una salida fácil es insultar mi inteligencia. Vas a pagar el precio completo, Richard – agregó mientras el taco de su bota se hundía sin dudas ni contemplaciones sobre la entrepierna del hombre, aplastando cualquier atisbo de virilidad que quedase – Si te mueves demasiado de dolor, vas a desangrarte más rápido – se inclinó hacia él sin un atisbo de misericordia en ese rostro hermoso y Astra fue hacia el cuello del hombre que había tenido el descaro de tocarla estando inconsciente. Su bota se hundió un poco más – Y no cometas el error de creer que me importa lo que te pase –

Ahí estaba.
Ese hilo invisible.
Esa línea delgada.
El fuego y la tormenta.
La decisión que prefería…


Finalmente, retrocedió.


Con la mirada buscó un trapo y un trozo de madera entre las joyas que ahí había y el desorden que mantenía el cuidador del faro. Cuando tuvo a ambos entre sus manos, volvió hacia donde estaba Richard desangrándose – Ni se te ocurra moverte, Richard – ordenó con esa frialdad quirúrgica mientras dejaba a Astra a su lado, lejos del alcance de la cobardía hecha hombre. Con la habilidad de quien lleva tiempo en la misma profesión, paso la venda en su pierna y con la madera se aseguro de hacer un torniquete.

El movimiento fue rápido, firme, eficiente y tremendamente doloroso para el cuidador del faro.

– Si haces el menor intento de moverte, el torniquete va a ceder – la mano de Nyx fue hacia el cuero de su arma antes de erguirse nuevamente – Y en menos de un minuto vas a desangrarte en el suelo – no estaba dando una advertencia, ni siquiera una instrucción, solo le estaba haciendo ver un hecho médico a alguien que no le importaba – Así que te quedas aquí, sobre tu propia inmundicia y tu sangre, hasta que yo vuelva –

Porque ella, ya había decidido y juzgado sobre él.
No valia la pena.
Ni siquiera el esfuerzo.

Avanzó hacia la silla donde había estado atada y se aseguró de recoger su otra katana. Mientras avanzaba en dirección a la única puerta de entrada y salida de ese lugar, se aseguró de volver a abotonar su blusa, aún tenia que ir por el abuelo, su nieta, y otros marines, para entregar a la rata del faro.

Léeme
#12
La carnicería de Archeron parecía no tener límites ¿Qué tanto sería el límite de su justicia? Las actitudes ante todo esto quizá ante algunos estarían justificadas, pero ¿era justo poner las reglas de dios en las manos de la pecosa y que sentenciara con su espada? En lo filosófico, era demasiada la responsabilidad sobre aquellos tersos y bien definidos hombros, no era justo y por consiguiente tampoco se podría justificar lo que la dama estaba a punto de hacer.

El grito ahogado de un hombre que realmente ya no veía ninguna salida a su frente, como un caballo triste que ha sido domado, domado por aquella yegua que relinchaba mediante el frio zumbido de su acero…el individuo intento, por su parte, tomar una posición detestable, una que solo los dignos podrían tomar con respeto… pero ¿Richard? Era asqueroso y la azabache lo sabía, forzándole con palabras y acciones… se mirarían a los ojos.

Jajajajajajajaja – sonrió con la fuerza que le quedaba, puesto que la vida se le escapaba gota… a gota – Si he de irme sabiendo que logre obtener el oro… pero sobre todo… sabiendo que he sido el primero el profanar ese templo terso, pálido y estrellado… entonces, no me arrepiento de nada… quizás… solo de no haber podido terminar lo que empecé… ¿hubiera sido el primero? … yo….

La vida se le escapaba y aun cuando quisiese mantener la altanería, no reflejar ni un ápice de miedo o culpa… realmente la muerte lo era todo, era absoluto y lo que parecía una sentencia a ojos de cualquiera que se supiese vivo… para Richard parecía una liberación.

Se dice que todos aquellos revelan lo que son realmente cuando están a las puertas de la muerte... y en este caso, Richard….

Sonreiría

Aquel momento fue roto… literalmente, al sonido de “quebrar” de aquellos dos elementos que se podrían llamar masculinidad, esos dos sacos que usualmente acompañan con orgullo la virilidad de un caballero… si es que Richard podría llamarse como tal.

Los ojos del individuo se volvieron blancos, quizá era la falta de sangre o quizá, como era lógico, la dama habría atacado el punto mas débil… de todo macho, aquel sujeto solo espumaría de la boca y con ojos color luna, perdería la fuerza y quebraría al suelo, como gusano quedaría arrastrándose, no hubo gritos… no hubo respuesta… no hubo queja, solo el sonido del aire que forzado escapaba de los pulmones del malhechor y un silencio…interrumpido solamente por otro golpe seco que daría el individuo al quebrarse y chocar contra el suelo a causa de la cruda gravedad.

Solo arcadas e intentos de jalar aire que no parecía que fuera digno de aspirar, el sentimiento de ahogamiento y la falta de posibilidad de poderse otorgar algo que le pudiese otorgar tranquilidad… las palabras de la pecosa serian frías y realmente algo que vagamente escucharía Richard en su desesperación… miedo era lo que tenía, no solo por el dolor si no que, de poco en poco… realmente su alma se separaba de su cuerpo.

Su cuerpo intentaría temblar sin el consentimiento del sujeto, estaba en “reservas”, aquello ya solamente eran las ultimas acciones que el podría realizar para intentar salvarse… la dama haría lo suyo, mientras el otro se regodeaba en su miseria.

Seria al fin, la que tendría sensates y un valor que pasaba lo ridículo, una justicia cuestionable, pero al final… UNA.

El torniquete y las palabras serian nuevamente algo que Richard poco a poco perdería de vista, debido a que el daño acumulado y la falta de sangre por fin lo harían desfallecer, con una mirada calmada… es así como Richard quedaría al cuidado de Archeon, para que ella decidiera su destino.



HAHAHAHAHA ¿tu crees que la gatita lograra algo? Cada vez mandan a bombones mas lindos para divertirnos … ¿no crees?

Idiota… solo has tu trabajo…

Por favor, señores… les pido respeto, ella es la que nos esta apoyando… no me hagan darles una lección…

Abuelo ¿estas seguro que puedes con esto?


Serian dos marines, el anciano y la nieta a un lado de su viejo, cargando todos una vela para aluzar el camino, iban lentos pero enfocados hacia el faro, era raro que la dama que les había prometido que no se preocupasen por ella… estuviera tardando tanto tiempo, ¿de dónde habrían salido los otros dos sujetos? Quizá por el mismo temor ya habían enviado a alguien a dar apoyo… el camino era largo y básicamente, si Nyxara a si lo deseaba, se encontrarían entrada un poco más la noche…

Resumen final
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: LrdQgpv.png]
#13
82 de Primavera, Año 17 ❥ Faro de Baquella

If i'cant feel it in my chest...i'm in the wrong damn place

─ Epílogo ─

Los rayos del sol intentaban colarse con fuerza entre las nubes de invierno para caer sobre el bullicio del mercado de Baquella. El aroma a sal y puerto que llegaba hasta allí se mezclaba a la perfección con las especias, frutas, verduras y pescados que el invierno crudo lograba mantener. Ese aroma pesado que se colaba incluso en narices como la suya y se pegaba a la ropa y a la piel, para recordarles a todos que estaban en Baterilla.

Las risas, los gritos y el ajetreo de las personas al medio día era vida y, entre la masa de comerciantes y compradores, Nyx no necesitaba abrirse paso a empujones. Bastaba la dirección fija de sus hombros y esa cadencia elegante a cada paso para que las conversaciones bajaran medio tono a su paso.

El mar de sus ojos recorría rostros e intenciones por igual, con las manos relajadas descansando cerca del cinto y el pulgar acariciando suave la empuñadura de sus katanas. Esa extensión de sí misma y de su justicia, esa que no había sido necesaria usar desde la última vez que había pisado el faro.

Fue inevitable, su mirada se elevó hacia la estructura guardián del pueblo. Aquel faro que se alzaba desde cualquier rincón de aquella isla y que servía como guía no solo para los barcos, también para las personas como ella, que tendían a tomar el camino largo para llegar a cualquier lugar.

¿Cuánto tiempo había pasado desde que le habían encargado aquella tarea? ¿una semana quizás? Y por la cara de sus superiores, algo le decía que no se esperaban que ella resolviera el asunto. Quizás había sido el detalle de la rata, esa que habían encontrado los otros marines, muerta sobre el oro. Quizás había sido el detalle de la sangre que manchaba su ropa cuando los encontró caminando en las penumbras hacia donde ella se encontraba. Quizás había sido esa mirada gélida, desprovista de misericordia, la reina cruel que guardaba en ella, la que habló de lo sucedido a sus dos compañeros omitiendo los detalles.

O quizás, el hecho de descubrir que la herida que tenía la cobardía hecha hombre había sido proporcionada por Astra.

A ella le habían dado una tarea y la había cumplido. Había encontrado y reducido al culpable, recuperado el botín robado, asegurado de regresar cada moneda a su dueño y, sobre todo, de limpiar la reputación del abuelo.

Y se había probado a sí misma una vez más, que sobreviviría hasta llegar a Aelira.

Richard ahora, solo era el recuerdo de un hombre que creyó erróneamente llevarse un trofeo. Una mentira patética con la que intentó consolar su miseria antes de caer, sin entender jamás que un hombre como él, no podría poseer una tormenta.

Porque era otro, el dueño de sus estrellas.

– Señorita – una voz a su costado derecho la trajo de regreso y el cuerpo de Nyx reaccionó antes de que su mirada fuera hacia ella. Ese gesto, donde su espalda se erguía delineando la firmeza de sus curvas y su barbilla se alzaba, era la antesala para enfrentar lo que fuera. Los ojos de Nyx se clavaron en la mujer mientras inclinaba ligeramente la cabeza, haciendo que la luz resaltara el filo de sus pómulos y la firmeza de su mirada, en esa mezcla de fuerza y elegancia por igual.

La mujer tardo medio segundo en responder – He visto una pareja sospecha cerca del puesto de especias, creo que son ladrones – Un asentimiento pausado fue la respuesta de la Archeron, que, ajustando el cinto sobre su cadera, avanzó hacia el lugar.

Léeme
#14
✓
Aventura TX: Completada

Recompensas Narrador (Alex y Kagura)

— Puntos Mugiwara: 8 (para cada uno)

— Puntos de Rol: 10 (para cada uno)

— Berries: 15k


Recompensas User (Nyxara)

— Puntos Mugiwara: 10

— Reputación: 20

— Berries: 32k (karmas)

STAFF DE NAKAMA NO MI
Nyxara, cuidado con los karmas, los tics hay que utilizarlos y los karmas no se ponen todos, solo los que se utilizan.


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