Aceptaron creerme con facilidad, bien por codicia, por ignorancia o por tenderme una trampa. La verdad es que no me estaba preocupando por donde o cómo escapar, si no por conseguir entrar y hacerme con esa fruta para terminar esta prueba esta misma noche y poder marchar a buscar a mis amigos y comenzar con ellos mi nueva vida. Aquel par me hizo entrar en el local con una facilidad apabullante y una vez dentro de aquel lugar pude percatarme un poco con mejor percepción de quien era la persona que debía confrontar y de lo que era capaz... o hasta donde llegaba su poder.
Ganaba dinero con peleas y apuestas, seguramente amañadas o preparadas, y daba espectáculo y rienda suelta a la brutalidad de su panda de matones con los que se aseguraba su propia seguridad y su modelo de negocio.
Reiza estaba acompañado de dos mujeres exuberantes. Típico jefecillo de mal barrio que se cree el amo del cotarro. Clásico error de los que no habían viajado y visto mundo... al contrario que yo. Su ropa delataba tres cosas. La primera es que su cuerpo estaba expuesto a impactos y heridas letales, y parecía completamente despreocupado y tranquilo al respecto. La segunda es que era cómoda, por lo tanto ligera y fina, no parecía ropa para aguantar cortes o golpes fuertes. Y la tercera es que era cara, por lo que seguro que el dinero era de su interés. Las dos mujeres junto a él eran la cosificación en persona, dos pelandruscas que se habían ganado un puesto de categoría a base de tragar esperma. Entrecerré los ojos mirándolas de arriba a abajo absorto por el sonido de la música del antro dándome cuenta de que probablemente si estaba con dos mujeres a su disposición, no querría más público en su despacho o habitación o lo que usase como privacidad. Lo cual parecía casar con su confianza en sus matones, y su carencia de protecciones o armas.
Miré en derredor para comprobar que mucha gente de la ciudad venía a disfrutar de estas actividades, posiblemente algunos por la música, otros por el alcohol, otros por las apuestas y otros simplemente por el ambiente, o el placer de ver una pelea. No parecía nada legal, desde luego, y no parecían formar parte de algo mayor más peligroso con lo que temer inmiscuirse.
Frente a mi estaba el ring de combate y rodeándolo a cierta distancia había treinta personas aparentemente semi-uniformadas con una cazadora de cuero que los acreditaba como miembros de esta pandilla, este clan o lo que fuera. Los escudriñé con la mirada rápidamente de uno en uno - al menos los que estaban a mi alcance visual - para determinar si tenían algún arma visible, algún signo más o alguna marca distintiva entre ellos que me arrojase información para saber identificar más de ellos entre la gente. Todos servían como cordón para que la gente del público no se echase hacia delante, y si eran treinta estaba seguro de que podría encargarme de ellos si no me pillaban por sorpresa, aunque fuese a ser complicado.
Mientras caminaba lateralmente hacia la derecha, para rodear el círculo en dirección hacia la barra, por el lado de las escaleras, observé tanto esa barra como la disposición de la sala, con el corredor superior suspendido de metal y aquella puerta a la espalda de Reiza. Eso debía de ser su zona privada, y si esa fruta era algo tan valioso, ahí es donde debería esconderla o guardarla. Por lo tanto, ese era mi objetivo principal.
— ¡Un whisky, dos hielos! — dije a la persona tras la barra alzando dos dedos de la mano izquierda mientras con la mano derecha sacaba berries de mi saco suficientes como para pagar tres tragos — ¡Y mis amigos lo que quieran! — señalé con esa mano hacia atrás, a los dos guardias que me habían dejado entrar. Era mejor tenerlos contentos por ahora y sacarles todo lo posible. No había que apresurarse. La información era poder y la fortuna sonreía a los pacientes, así que como una copa no le iba a hacer daño a nadie tendría que saborear ese momento mientras pensaba qué hacer.
Contenido Oculto
Ya tengo una idea de qué hacer: Voy a presentarme ante Reiza como un posible socio interesado en ampliar su negocio y sus territorios comprando otra nave y doblando la presencia de sus hombres, aportando todo el capital inicial para ello. Mi tapadera es mi motivación es expandirnos todo lo posible para apoderarnos de las cuatro ciudades de Kutsukku.
Voy a usar para eso mi karma "Mentiroso" y el millón que llevo conmigo como parte de un pago por adelantado.
Mentiroso
Karmas
positivo
2 puntos
Descripción: Pocas veces dices la verdad, y la mentira se te da especialmente bien. Una vez por tema puedes hacer que un personaje o NPC crea tu mentira, mientras que sea coherente. [Incompatible con Honesto]
Código: mentiroso001
Contenido Oculto
Si Reiza acepta verme en su despacho y veo donde está la akuma no mi, voy a pasar junto a ella y la voy a robar con mi karma "Carterista"
Carterista
Karmas
positivo
2 puntos
Descripción: Puedes esconder un objeto que tengas en la mano en tu bolsillo u otro lugar de tu ropa, de la vista de todo el mundo. Una vez por tema.
Código: carterista001
Info
Entro al establecimiento, lo inspecciono por completo y observo en derredor la distribución del espacio, las escaleras, la barra, a Reiza y sus mujeres, y a los matones de este.
Después pido de beber en la barra.
Belleza
Karmas
positivo
1 punto
Descripción: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti [Incompatible con Feo y Difícil de mirar]
Código: belleza001
Inventario
En la herramienta + botiquín x2 + manjar x2
Botiquín mediano
Utensilios
2
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 50000
Descripción: Kit de primeros auxilios que contiene vendas para detener hemorragias. Restaura 250 PV y 50 STA.
botiquin002
Manjar
Utensilios
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 100000
Descripción: Ración de comida mediana que permite restaurar 120 PV, 120 STA y 120 ESP.
manjar001
Off
Ya había ubicado yo a Grigori.
Y entiendo que al ser mi mascota decido yo lo que hacer con ella, donde va, y qué hace, y no el narrador como ha pasado en post anteriores.
Apenas Taito termina de señalar hacia atrás, el más bajo de los dos sueltan un silbido y golpea la barra con la palma abierta — “¡Ron Cola!” — grita hacia el barman como si la oportunidad se fuera esfumar en el aire. El más ancho no se queda atrás, alzando también la mano — “A mi ponme un Johnny Walker Blue Laber, dicen que es un elissir” –añade entre risas, dándole palmadas de emoción a la barra dignas de un niño en su cumpleaños a punto de abrir sus regalos. El barman gruñe a modo de confirmación y sirve el whisky de Taito con dos hielos, un single malt 18 años sacado de una botella ovalada adornada con la cornamenta de un reno, y a continuación llena el vaso ancho con ron oscuro hasta el borde y un diminuto vaso de aquel “elissir”, deslizándolos por la madera pulida de la barra hasta que se detienen justo frente a cada uno de los comensales, los dos subordinados ya se han acomodado a ambos lados de Taito apoyando los codos sobre la barra a menos de medio metro de distancia de este. Con el segundo trago ya encima, el más ancho apoya el codo sobre la barra y deja caer la cabeza sobre la mano con rostro preocupado — “Como no nos pague este mes también, yo te juro que…” — masculla, dándole otro trago largo al Blue Label — “llevamos tres semanas hablando de la paga y el aniki sigue ahí arriba con sus fiestas y sus mujeres mientras nosotros nos partimos la cara en la calle por centavos.” – el más bajo asiente con vehemencia, golpeando la barra con la palma abierta para pedir otra ronda de ron cola sin apartar la vista de su compañero — “Y no somos los únicos, ¿eh?” — añade, bajando la voz apenas un poco, aunque no lo suficiente como para que Taito no capte cada palabra con claridad por encima del bullicio de la música y las apuestas gritadas a su alrededor — “hay más de uno que ya está hablando de bajar al sótano una noche de estas y llevarse lo que sea que guarde ahí el aniki.” – el otro le da un codazo y le obliga a callar, aunque de mala gana.
Mientras tanto desde el balcón superior, a más de quince metros de distancia y cinco de altura sobre la planta baja, Reizā observa la escena de la barra con interés, el micrófono ya bajado y colgando de su mano izquierda, mientras con la derecha hace un gesto breve hacia una de las dos mujeres a su lado, que asiente y se aparta de él sin decir nada, encaminándose hacia la escalera metálica sin barandal que baja en un único tramo recto hasta la planta baja. Los pasos de la mujer, amortiguados por el ruido del antro, cruzan los últimos metros que la separan de la barra hasta detenerse justo detrás de Taito, tan cerca que el calor de su cuerpo se nota incluso a través de la ropa, y sin previo aviso apoya ambas manos sobre los hombros de él, inclinándose hacia adelante hasta que sus labios quedan a apenas un par de centímetros de su oído — "Reizā-aniki quiere conocerte" — susurra, arrastrando las palabras con un tono bajo y seductor, la respiración cálida rozándole la piel del cuello a Taito — "Ven conmigo, lindo." – sin esperar respuesta, la mujer da un paso atrás y comienza a caminar hacia la escalera, mirando por encima del hombro hacia Taito, mientras los dos subordinados, demasiado ocupados masticando su propia amargura y con la lengua ya trabada por el alcohol, apenas reparan en el movimiento a su lado.
Resumen
Se les va un poco la lengua a los dos subordinados cuando eres requerido por el aniki.
Antro de Reiza
Se trata de una nave industrial de dos plantas ubicada en la calle perpendicular de Ciudad Pinion (la única calle que cruza transversalmente las 3 calles paralelas de la ciudad), que cuenta con una única entrada – puerta doble de metal – centrada en la fachada frontal (el lado que da a la calle perpendicular) y varios ventanales rectangulares en lo alto de ambos muros laterales largos, a intervalos regulares, permanentemente abiertos.
Su planta baja es un rectángulo de 30m (largo) x 20m (ancho) y tiene una altura interior hasta el techo de 10m. En el centro de esta planta hay un ring/cuadrilátero de 6m x 6m, delimitado por cuerdas atadas a 4 postes de metal soldados al suelo. Alrededor del ring se forma un pasillo de 3m de ancho antes de llegar a la zona donde se apiña el público. En la planta baja hay una barra adosada a la pared del fondo de una longitud de 20m (barra) y detrás de la barra se encuentra la única escalera que lleva al segundo piso, ubicada en la esquina derecha.
Su segunda planta está formada por un balcón/pasillo de metal que recorre todo el perímetro interior de la nave (los 4 lados). El ancho del pasillo es de 4m y está suspendido del techo mediante cadenas a 5 metros sobre la planta baja. El despacho de Reizā, con puerta de madera maciza, está situada del lado opuesto de la escalera que conduce al segundo piso, por encima de la barra de la planta baja, en el centro de la pared trasera de treinta metros y tiene una capacidad interior para alojar a no más de 3 personas. Reizā aparece de pie en el balcón, justo encima/frente a la puerta del despacho, con vista directa al ring y a todo el antro.
Turno
Entiendo que puedes hacer turnos cortos. Establezco el tiempo máximo de posteo de 48 horas en caso de imprevistos, pero si posteas antes yo intentaré hacerlo también.
— Bueno... — dije escuchando las palabras de mis dos acompañantes y sus desavenencias y disconformidades laborales — Eso hace que el aniki tenga que replantearse muchas cosas... porque ¿qué tan protegido puede estar si pierde a los que le protegen-hmm? — pregunté retóricamente y di otro sorbo a mi copa, dejándola a la mitad y mirándola por unos segundos, observando como uno de los hielos se quebraba y se filtraba por los lados del más bajo de los dos — Mi primo Dimitri siempre dice que cuando el dinero mengua y los problemas crecen, hay que vigilar tu lengua y tu espalda si quieres ser el jefe — añadí, sin mirar a ninguno de ambos y meneando despacio el vaso para que el hielo partido en dos se mezclase un poco con el alcohol, mientras ellos hablaban de un sótano y de guardar cosas.
En principio no había ninguna puerta baja para acceder a ningún sótano, al menos no a la vista, así que eso dejaba cuatro opciones posibles. La primera es que se pudiera llegar desde el propio ring, el cual había descendido y ascendido, pero me parecía raro que tuvieran acceso a lo que fuera que estuviera guardando ahí sin más. La segunda es que hubiera una entrada directa fuera del edificio, que esta zona y esa sala fuesen dos estancias juntas pero no conectadas. Era posible, pero poco práctico si tenías que salir de este edificio e ir hasta la entrada del sótano. La tercera era que hubiera algún acceso desde la habitación privada de arriba... pero si ellos se planteaban entrar y robarle, dudo que pudieran hacerlo directamente desde sus narices entrando por su habitación particular, y más si valoraba la privacidad.
Y la cuarta era que el acceso estuviese en la propia barra: una trampilla para bajar al almacén y con este, un sótano.
Aunque la cuarta opción era mi favorita no podía descartar ninguna de las otras o incluso que hubiese más opciones, como una puerta camuflada o un acceso diferente, pero, y sólo por si acaso, eché un vistazo general hacia el suelo del interior de la barra por si pudiese ver algo parecido a bisagras, engranajes, tiradores o surcos diferenciados que evidenciasen una trampilla.
Mientras permanecía con mi análisis, una presencia me invadió por la espalda y me susurró con palabras cálidas que Reiza quería verme. Me pidió que fuera con ella y cuando dejé de sentir su cuerpo a mi espalda me giré y la observé avanzando hacia las escaleras. ¿Que quería verme? ¿Y por qué? ¿Acaso el guardia de la entrada había informado de que yo había entrado acompañando a estos dos? ¿Me había visto y me había reconocido como alguien extraño? Era imposible que recordase todas las caras de todos los que venían aquí, y era aun más improbable que me reconociese de las caravanas pues llevaba cinco años fuera. Pero aunque fuese arbitrario o imprevisible, el simple hecho de tener audiencia con él ya me agilizaba las cosas bastante... por no decir que rechazar este llamado me haría verdaderamente más sospechoso, así que accedí.
Caminé, copa en mano, tras ese enorme trasero encintado con tela roja mientras subíamos las escaleras y llegábamos a la parte superior, donde se veía más adelante en la pasarela a Reiza y su otra acompañante aguardando nuestra llegada — Señor Reiza — dije extendiendo la mano hacia delante con mi característica sonrisa de bribón — Estaba deseando poder conocerle — aseguré sin tapujos, dejando en el aire el motivo por el que yo querría conocerle a él, y no al revés.
Info
Digo algunas palabras más a los muchachos junto a mi, y sigo a la mujer hasta Reiza, a quien saludo ofreciéndole estrecharle la mano
Belleza
Karmas
positivo
1 punto
Descripción: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti [Incompatible con Feo y Difícil de mirar]
Código: belleza001
Inventario
En la herramienta + botiquín x2 + manjar x2
Botiquín mediano
Utensilios
2
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 50000
Descripción: Kit de primeros auxilios que contiene vendas para detener hemorragias. Restaura 250 PV y 50 STA.
botiquin002
Manjar
Utensilios
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 100000
Descripción: Ración de comida mediana que permite restaurar 120 PV, 120 STA y 120 ESP.
Estoy en mi despacho, con los pies sobre la mesa de roble desgastado y una copa de whisky entre los dedos, mientras hago girar una daga corta sobre la palma abierta de mi mano derecha, dejándola caer y volviéndola a atrapar por el mango una y otra vez casi sin mirarla, cuando el den den mushi del portero empieza a sonar con insistencia molesta. Lo cojo al segundo tono, sin prisa, dejando que el aparato repique una vez más antes de responder — “Habla” — digo, y la voz al otro lado, entrecortada por el ruido de la calle, me suelta un nombre que no esperaba escuchar esta noche: Taito. Colado dentro por dos de mis hombres a saber bajo que excusa o engaño, par de idiotas. Dejo la copa sobre la mesa sin terminarla mientras reconozco el nombre al instante; no hace falta que nadie me explique quién es, ese nombre ha corrido por suficientes bocas a lo largo y ancho de Kutsukku como para que hasta en un agujero como Pinion se sepa quién carga con él, y me pregunto qué demonios hace alguien así colándose en mi antro con dos idiotas de escolta. Por un segundo pienso que podría ser un problema, que venga buscando algo, que su fama esconda intenciones que no me convengan, y aprieto el mango de la daga un poco más fuerte entre los dedos. Pero cuanto más lo pienso, sentado ahí solo en la penumbra del despacho, más me gusta la otra posibilidad que la suerte carga. Alguien con esa reputación, ese nombre, esos contactos y esa fortuna que se le supone, en mi situación actual… podría venirme de perlas tenerle cerca, o endeudado a mi favor. Me levanto, guardándome la daga en la manga antes de cruzar los pocos metros que separan mi mesa de la puerta, y salgo al pasillo suspendido, apoyando ambas manos sobre la barandilla metálica mientras lo busco con la mirada entre el gentío de la planta baja, cinco metros más abajo y unos veinte metros en diagonal desde donde estoy. No tardo en encontrarlo, pidiendo en la barra con el par de idiotas que parecen estar de suerte el día de hoy, si la noche termina en algo productivo me planteare no rajarles el cuello. Lo sigo con los ojos un buen rato, lo suficiente para verlo invitar a mis dos hombres a un par de rondas, verlos beber y soltar la lengua como los pelagatos que son, ajenos por completo a que los estoy observando desde arriba, y ajenos también a que tienen a su lado a alguien que probablemente vale más que los treinta demonios juntos. Mientras a mi lado, en silencio, una de las chicas espera instrucciones sin necesidad de que se las pida en voz alta. Le doy una nalgada firme antes de hablar, encaminándola hacia la escalera con la mano todavía puesta ahí un segundo de más – “Baja y tráelo aquí.” – le digo, y la observo bajar los escalones metálicos uno a uno, con un contoneo de culo delicioso hasta perderse entre la gente que se apiña alrededor del ring, en dirección a la barra donde él sigue con la copa en la mano.
Pasan varios minutos antes de que los vea aparecer de nuevo al pie de la escalera y empezar a subir. Me quedo esperando frente a la puerta de mi despacho, con la otra chica a mi lado, y en cuanto lo tengo a menos de dos metros de distancia, con el pasillo metálico vibrando levemente bajo nuestros pies y el rugido del combate llegando amortiguado desde la planta baja, extiendo la mano hacia él sin dudarlo, cerrando el apretón con firmeza mientras mis ojos se van directos al anillo de oro que lleva en el dedo antes que a su cara – “Taito, ¿verdad? Te estaba esperando desde que cruzaste la entrada de mi recinto” – digo, señalando con la cabeza hacia la entrada, treinta metros más abajo y al fondo del recinto, apenas visible entre el gentío – “menos mal que por una puta vez uno de esos inútiles ha hecho algo de provecho en su miserable vida, aunque sea de pura casualidad” – añado, sin soltarle aún la mano, calculando ya, tras esa sonrisa que nunca me cuesta poner, cuánto puedo sacarle a este hallazgo antes de que se me escape entre los dedos. Llevo años rodeado de la misma basura reciclada, los mismos subnormales con cara de pez que no saben ni sumar, y de repente aparece alguien que por fin puede serme útil, ahora toca no cagarla – “Ven, que aquí se habla mal de negocios con tanto ruido” – digo, soltando por fin su mano y girándome hacia la puerta del despacho, a menos de dos metros sobre el pasillo suspendido. Antes de entrar, chasqueo los dedos hacia las dos chicas, sin dedicarles una sola mirada – “Traigan algo de beber para mí y mi invitado. Y ni se les ocurra pensar en traer ese puto elissir de mierda, que esa bazofia es solo para idiotas pretenciosos que no distinguen un buen whisky ni aunque se ahoguen en él” —ordeno, y las veo apartarse de inmediato hacia la escalera, sus tacones resonando contra el metal del pasillo hasta perderse escaleras abajo. Empujo la puerta de madera maciza con la palma abierta, sosteniéndola el tiempo justo para que Taito pase primero al interior del despacho que mide apenas lo justo para no sentirnos apretados y a la vez dejo caer una pregunta con curiosidad – “Dime, Taito... ¿te apetece apostar cincuenta mil berries al siguiente combate?”
Resumen
Entro en escena.
Hide
En este post establecí que dada la reputación de Taito, el guardia de la entrada le reconoce y da el pitazo a Reizā.
Antro de Reiza
Se trata de una nave industrial de dos plantas ubicada en la calle perpendicular de Ciudad Pinion (la única calle que cruza transversalmente las 3 calles paralelas de la ciudad), que cuenta con una única entrada – puerta doble de metal – centrada en la fachada frontal (el lado que da a la calle perpendicular) y varios ventanales rectangulares en lo alto de ambos muros laterales largos, a intervalos regulares, permanentemente abiertos.
Su planta baja es un rectángulo de 30m (largo) x 20m (ancho) y tiene una altura interior hasta el techo de 10m. En el centro de esta planta hay un ring/cuadrilátero de 6m x 6m, delimitado por cuerdas atadas a 4 postes de metal soldados al suelo. Alrededor del ring se forma un pasillo de 3m de ancho antes de llegar a la zona donde se apiña el público. En la planta baja hay una barra adosada a la pared del fondo de una longitud de 20m (barra) y detrás de la barra se encuentra la única escalera que lleva al segundo piso, ubicada en la esquina derecha.
Su segunda planta está formada por un balcón/pasillo de metal que recorre todo el perímetro interior de la nave (los 4 lados). El ancho del pasillo es de 4m y está suspendido del techo mediante cadenas a 5 metros sobre la planta baja. El despacho de Reizā, con puerta de madera maciza, está situada del lado opuesto de la escalera que conduce al segundo piso, por encima de la barra de la planta baja, en el centro de la pared trasera de treinta metros y tiene una capacidad interior para alojar a no más de 3 personas. Reizā aparece de pie en el balcón, justo encima/frente a la puerta del despacho, con vista directa al ring y a todo el antro.
Turno
Entiendo que puedes hacer turnos cortos. Establezco el tiempo máximo de posteo de 48 horas en caso de imprevistos, pero si posteas antes yo intentaré hacerlo también.
07-09-2026, 01:29 PM (Última modificación: 07-09-2026, 01:30 PM por Taito.)
— Me apetece — confieso con aplastante sinceridad ante su ofrecimiento de apuesta por combates, observando el interior de ese pequeño despacho con detenimiento antes de entrar, sin terminar de confiar del todo en que él vaya a entrar después de mi y pueda hacerme algo, estando completamente alerta aunque aparente fiarme de él — Cincuenta mil berries al bajito. Los pequeños tenemos nervio — dije sonriendo haciendo un vaivén con la cabeza a ambos lados — Pero mientras tanto... verás, vengo por otro motivo — concreté entrando y encarándole para mirarle al rostro mientras me sentaba a la mesa, dispuesto a soltar la mejor mentira que haya hecho en toda mi vida, y habían sido suficientes — Llevo un tiempo viajando lo suficiente como para darme cuenta de que Kutsukku tiene un potencial desaprovechado por la división de las ciudades y las luchas entre bandas, y me he dispuesto a cambiar eso. Si una sola persona fuese lo suficientemente lista, carismática, y capaz, sólo necesitaría un colchón de pasta para poder apoderarse de toda la isla al completo en menos de seis meses — dejé mi copa donde pude y me recoloqué el anillo frente a mi torso — Yo no soy esa clase de persona, pero quiero estar en el barco ganador llegado el momento, así que estoy buscando a quien servir. Una persona fuerte, inteligente, con contactos e influencia para reunir un grupo de hombres lo suficientemente capaces y dementes. Alguien carismático y temido — llevé mi mano derecha a rascarme la nuca y sonreí entrecerrando los ojos — Y obviamente cualquiera con ojo para estas cosas sabría que no hay nadie mejor para eso que Reiza-sama el líder de los Demonios de Pinion — relajé el gesto y apoyé ambas manos en la mesa, reflejando comodidad y tranquilidad en mi lenguaje corporal — Iré al grano Reiza, yo tengo dinero para que dupliques tus hombres y les pagues por adelantado un año entero. Si me conviertes en tu segundo al mando me encargaré de financiarte para que juntos conquistemos esta isla — ahí metí una mano en la bolsa de berrys y saqué un puñado de estos, entre billetes y monedas apenas los cincuenta mil que habíamos apostado, hacia delante en la mesa, dejando que sonase y cayese pesadamente contra la madera — Si aceptas, para empezar preséntame ante los chicos y yo me encargo de eliminar esa deuda de salario que los tiene tan molestos, después disfrutamos de las peleas de la noche... y mañana será el comienzo de tu leyenda. Reiza-sama, el amo de Kutssuku — finalicé, tendiendo de nuevo la mano hacia delante para ofrecerle el trato de manera formal.
Info
Ofrezco un trato a Reiza en el que uso mi karma Mentiroso para que me crea y le regalo 50.000 Berrys para reforzar esto. Refuerzo mi discurso apelando a su egocentrismo y extravagancia.
Belleza
Karmas
positivo
1 punto
Descripción: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti [Incompatible con Feo y Difícil de mirar]
Código: belleza001
Mentiroso
Karmas
positivo
2 puntos
Descripción: Pocas veces dices la verdad, y la mentira se te da especialmente bien. Una vez por tema puedes hacer que un personaje o NPC crea tu mentira, mientras que sea coherente. [Incompatible con Honesto]
Código: mentiroso001
Inventario
En la herramienta + botiquín x2 + manjar x2
Botiquín mediano
Utensilios
2
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 50000
Descripción: Kit de primeros auxilios que contiene vendas para detener hemorragias. Restaura 250 PV y 50 STA.
botiquin002
Manjar
Utensilios
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 100000
Descripción: Ración de comida mediana que permite restaurar 120 PV, 120 STA y 120 ESP.
Escucho cada palabra de este pelirrojo con la misma atención con la que cuento billetes, sentado a menos de un metro de él en esta mesa de roble desgastado, mientras el rugido apagado del combate de abajo sigue colándose por las rendijas de la puerta cerrada. Cuanto más habla, más claro tengo que la suerte, por una vez en mucho tiempo, se ha puesto de mi lado. Un segundo al mando con dinero de sobra, un año entero de sueldos pagado por adelantado, financiación para doblar mis filas… le miro a los ojos y solo veo ambición en la mirada de Taito. No lo pongo en duda ni por un segundo. La verdad es que tampoco me apetece hacerlo, no con cincuenta mil berries ya esparcidos sobre mi propia mesa, tan cerca que casi puedo oler el papel de los billetes por encima del humo del tabaco y la neblina que sigue colándose desde abajo – “Trato hecho” – digo, extendiendo la mano derecha hacia la suya sin dejar pasar ni un segundo, cerrando el apretón con la misma firmeza de antes – “¿cuánto tardas en mover toda la pasta? Cuanto antes, mejor, que este agujero de mierda se me ha quedado pequeño hasta para pensar ¿me entiendes?” – Me recuesto contra el respaldo de la silla, los pies otra vez sobre la mesa, cruzados a la altura de los tobillos, y aparto el montón de berries a un lado dejando que las monedas tintineen contra la madera. Ya me veo ahí arriba, con el doble de hombres, Pinion pequeña e insuficiente, solo el primer escalón. Gear, quizás, o esa mierda de Sump; si será por ciudades piteras en esta isla.
Un rugido colectivo estalla entonces desde la planta baja, cinco metros por debajo del despacho, lo bastante fuerte como para atravesar la puerta de madera maciza y hacerme sonreír otra vez, esta vez por otro motivo – “Parece que la suerte me sonríe en más de un sentido” —digo, levantándome de la silla y rodeando la mesa hasta quedar de pie junto a Taito, a menos de un metro de distancia – “acabas de perder cincuenta mil berries” – pongo mi mano sobre su hombro y no disimulo la satisfacción. Camino hacia la puerta y la abro de un tirón, dejando que el ruido del antro entre de golpe en la habitación trayendo consigo decenas de voces, apuestas gritadas en cobro, el eco de la música rebotando contra las vigas del techo – “Dame un momento, que tengo que anunciar el siguiente combate, no vaya a ser que estos inútiles se me amotinen” – digo, saliendo al pasillo suspendido, los cuatro metros de ancho vibrando bajo mis pasos mientras camino los pocos pasos que me separan de la barandilla que mira al ring.
Tras salir, llego hasta la barandilla del pasillo suspendido y me apoyo sobre ella con ambas manos, dejando que el gentío de la planta baja, apiñado a mis pies varios metros más abajo, se dé cuenta poco a poco de que estoy ahí, hasta que el rumor se acalla lo suficiente como para que mi voz llegue sin esfuerzo a cada rincón del recinto – “¡Demonios!" – grito, y dejo que un par de segundos de aplausos y silbidos recorran la sala antes de continuar – “¡hoy es el primer día del resto de sus vidas!” – les grito, inspirado, y sin dejarles un momento para que piensen si aquello tiene sentido o no, les digo – “El siguiente combate inicia en cinco minutos” – y el rugido que sigue es aún más fuerte que el anterior, decenas de voces gritando apuestas nuevas casi antes de que termine la frase, y me quedo ahí un instante más, dejando que el ruido me llene, antes de darme la vuelta y encaminarme de nuevo hacia la puerta del despacho. Luego de cruzar el pasillo metálico en los mismos pocos pasos de antes, empujo la puerta y la cierro a mi espalda, dejando fuera de nuevo el bullicio. Recojo el montón de berries y lo empiezo a contar con calma, tras lo cual regreso a mi silla con una sonrisa complaciente que no me molesto en disimular – “Ahora sí” – digo, apoyando ambas manos sobre la mesa y mirándolo directamente – “sigamos hablando de negocios.”
Resumen
Acepto el trato y seguimos hablando de negocios.
Antro de Reiza
Se trata de una nave industrial de dos plantas ubicada en la calle perpendicular de Ciudad Pinion (la única calle que cruza transversalmente las 3 calles paralelas de la ciudad), que cuenta con una única entrada – puerta doble de metal – centrada en la fachada frontal (el lado que da a la calle perpendicular) y varios ventanales rectangulares en lo alto de ambos muros laterales largos, a intervalos regulares, permanentemente abiertos.
Su planta baja es un rectángulo de 30m (largo) x 20m (ancho) y tiene una altura interior hasta el techo de 10m. En el centro de esta planta hay un ring/cuadrilátero de 6m x 6m, delimitado por cuerdas atadas a 4 postes de metal soldados al suelo. Alrededor del ring se forma un pasillo de 3m de ancho antes de llegar a la zona donde se apiña el público. En la planta baja hay una barra adosada a la pared del fondo de una longitud de 20m (barra) y detrás de la barra se encuentra la única escalera que lleva al segundo piso, ubicada en la esquina derecha.
Su segunda planta está formada por un balcón/pasillo de metal que recorre todo el perímetro interior de la nave (los 4 lados). El ancho del pasillo es de 4m y está suspendido del techo mediante cadenas a 5 metros sobre la planta baja. El despacho de Reizā, con puerta de madera maciza, está situada del lado opuesto de la escalera que conduce al segundo piso, por encima de la barra de la planta baja, en el centro de la pared trasera de treinta metros y tiene una capacidad interior para alojar a no más de 3 personas. Reizā aparece de pie en el balcón, justo encima/frente a la puerta del despacho, con vista directa al ring y a todo el antro.
Turno
Entiendo que puedes hacer turnos cortos. Establezco el tiempo máximo de posteo de 48 horas en caso de imprevistos, pero si posteas antes yo intentaré hacerlo también.
Mi mentira dio de lleno en el blanco dentro de la mente de Reiza, su orgullo y su avaricia, y eso pareció tenderme un puente de contacto hacia él. Mientras estrechaba mi mano me preguntaba que cuánto podía tardar en mover el dinero y con la plenitud de haber colocado una mentira sonreí lleno de confianza y seguridad — Una semana. Con algo de gente conmigo podría tenerlo en un día — algo que era cierto, pues mis ganancias estaban cerca, aunque no conmigo. Ahora, viendo que este cuchitril que tiene por despacho estaba vacío de cualquier fruta o vegetal o lo que fuera que estuviese buscando, sólo me quedaba una opción: El sótano donde guarda las cosas que los dos pandilleros habían mencionado antes.
Tras los gritos del bullicio de los espectadores sobre el resultado de su combate, Reiza se excusó para salir fuera a continuar con su particular show, momento en el cual aproveché raudo para tratar de revisar todo con la vista por si alguna puerta, ventana, trampilla, rendija o lo que sea se me había escapado de primeras, prestando especial atención a debajo de la mesa, no fuera a ser que hubiese algo ahí escondido. Lo hice mientras él salía y hablaba a su público, y para cuando declaró que el siguiente combate comenzaría en cinco minutos, ya me había recolocado y fingía mirando los hielos a medio derretir de mi copa original.
Entonces volvió y me pidió que siguiésemos hablando de negocios.
— Como te decía, yo me encargo de pagar a tus hombres lo que se les deba y me llevo un par de ellos para que me ayuden a recuperar mi dinero, pero para que esto sea oficial necesito que me presentes ante tus hombres como tu segundo al mando, ya sabes, para que ninguno me de problemas. Nada más acreditativo que el hecho de que el propio Reiza te designe como el nuevo 'jefe intermedio' ¿no? — le pregunto sonriendo, y entonces miro en derredor en la habitación — Pero esto es demasiado pequeño para una reunión con todos... ¿qué tienes, cincuenta hombres contigo? Necesitamos un espacio más grande para presentarme a todos al mismo tiempo y solucionar tu deuda de una sola vez, sin que unos u otros den problemas entre si por cobrar antes — volví a mirarle — ¿Tienes una "parte de atrás" o una sala aparte en este sitio? Si tienes prisa puedo salir esta misma noche con algunos de ellos y mañana a mediodía estaríamos de vuelta con un par de decenas más de hombres — pregunté, tanteando a ver si podía reunir a todos los hombres en un solo punto y podíamos agilizar un poco las cosas. Si ya me había ganado su confianza, sólo me quedaba ganarme la de sus hombres, y si con eso podía deambular por aquí o por allá sin generar sospechas o problemas, podría buscar hasta una frutería entera.
Contenido Oculto
Cuando reúna a todas sus tropas, voy a chantajearles con pagarles el triple si se ponen a mi servicio y traicionan a Reiza ya que me quedan 950.000 berrys después de esta apuesta perdida
Info
Continúo las negociaciones con Reiza y le digo que si me presente a sus hombres como el nuevo Segundo al Mando puedo irme con algunos de ellos y volver con el dinero y veinte hombres más para el día siguiente, así que le pido una reunión con sus tropas.
Belleza
Karmas
positivo
1 punto
Descripción: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti [Incompatible con Feo y Difícil de mirar]
Código: belleza001
Inventario
En la herramienta + botiquín x2 + manjar x2
Botiquín mediano
Utensilios
2
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 50000
Descripción: Kit de primeros auxilios que contiene vendas para detener hemorragias. Restaura 250 PV y 50 STA.
botiquin002
Manjar
Utensilios
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 100000
Descripción: Ración de comida mediana que permite restaurar 120 PV, 120 STA y 120 ESP.
Escucho la propuesta de Taito con los brazos cruzados sobre el pecho, apoyado contra el borde de la mesa, y dejo que hable hasta el final antes de contestar nada. Ser el segundo al mando – “sin problema” – pienso, hacerle presentación oficial – “esta chupado, ahora resuelvo eso” – me digo a mí mismo, la deuda resuelta de golpe – “correcto, faltaría menos” – me emociono ante el cambio de suerte; todo suena tan bien que casi me da vergüenza lo fácil que está siendo esto… casi. “Treinta, no cincuenta” – corrijo los números de Taito, con media sonrisa – “aunque Reizā y los Cien Demonios suena mejor, tiene más caché.” – le digo, presionando a quien será el segundo al mando a demostrar su poder adquisitivo. Cuando pregunta por una sala aparte, por una parte de atrás, ladeo la cabeza apenas un poco y arqueo las cejas en dirección a la puerta, sin decir nada más al respecto – “Lo que tengo de valor en este sitio está escondido a simple vista, si sabes dónde buscar.” – le digo a alguien que estoy seguro entiende perfectamente a que me refiero – “Sobre tus condiciones, cuanto antes lo hagamos, mejor” —le digo, incorporándome y rodeando la mesa con los cincuenta mil berries en mano, contándolo por encima una vez más por costumbre y metiéndolo en uno de los bolsillos de mi pantalón.
Abro la puerta del despacho de un tirón, dejando que el ruido del segundo combate irrumpa de golpe en el despacho. El rugido de la multitud ya lleva un rato en ‘crescendo’, el chirrido de las cuerdas del ring tensándose con cada movimiento de los combatientes llega incluso hasta aquí, y le hago un gesto con la cabeza a Taito para que me siga – “Vamos a Demonizarte” – digo, sin mirar atrás, asumiendo de que me seguirá a fuera. Caminamos los pocos metros hasta la barandilla del pasillo suspendido, y desde ahí, cinco metros sobre la planta baja, el ring queda completamente a la vista con los dos nuevos combatientes rodeándose despacio, cuchillo en mano, y bajo sus pies, en el centro exacto del cuadrilátero, las dos secciones circulares de la lona por las que ya subieron ambos al inicio del combate. Cerradas ahora, a ras de suelo, sin una sola rendija visible salvo el contorno metálico que las delimita valiéndose del mismo mecanismo que minutos antes tardó varios segundos en devolverlos a la superficie, tras haber bajado cinco metros por debajo del nivel del ring.
Alzo el micrófono que agarro de la barandilla donde lo había dejado y lo acerco a mi boca, apoyando el codo sobre la barandilla – “¡Demonios!”— grito, y el combate no se detiene, pero sí bajan un poco las voces alrededor, los treinta hombres repartidos entre la barra y el perímetro del ring girando la cabeza hacia el balcón casi al unísono – “esta noche empieza algo grande. Este señor de aquí” – exclamo y señalo a Taito con la mano libre – “es mi nuevo segundo al mando. Estoy seguro de que todos aquí han oído su nombre por todo Kutsukku pero, igualmente, ¡les presento a…” – y ahí hundo la otra mano en el bolsillo de mi pantalón y lanzo el puñado entero de berries hacia abajo, billetes y monedas cayendo en abanico desde los cinco metros de altura, dispersándose en un radio de varios metros sobre las cabezas de quienes rodean el ring más cerca de la barra – “…Taito!”. El caos es instantáneo, decenas de manos se alzan al mismo tiempo y los empujones y gritos no se hacen esperar con todos mis subordinados lanzándose a por el dinero que revolotea en el aire. Uno de los dos combatientes, distraído por el aluvión de billetes que cae justo a un lado del ring, gira la cabeza hacia arriba, y su rival, sin dudarlo, aprovecha el hueco para clavarle el arma entre las costillas de lleno, el grito quedando casi ahogado por el rugido de la multitud peleándose por los berries en el suelo – “JAJAJA” – me rio ante la escena que marca el inicio del fin de esta era demoniaca.
Resumen
Con el trato aceptado, presento a Taito como el segundo al mando y lanzo los 50k berries al aire.
Hide
Tal como has intuido, los tesoros (fruta del diablo incluida) se encuentran en el sótano como establecí en el segundo hide de este post. Reiza lo confirma, a su forma.
Antro de Reiza
Se trata de una nave industrial de dos plantas ubicada en la calle perpendicular de Ciudad Pinion (la única calle que cruza transversalmente las 3 calles paralelas de la ciudad), que cuenta con una única entrada – puerta doble de metal – centrada en la fachada frontal (el lado que da a la calle perpendicular) y varios ventanales rectangulares en lo alto de ambos muros laterales largos, a intervalos regulares, permanentemente abiertos.
Su planta baja es un rectángulo de 30m (largo) x 20m (ancho) y tiene una altura interior hasta el techo de 10m. En el centro de esta planta hay un ring/cuadrilátero de 6m x 6m, delimitado por cuerdas atadas a 4 postes de metal soldados al suelo. Alrededor del ring se forma un pasillo de 3m de ancho antes de llegar a la zona donde se apiña el público. En la planta baja hay una barra adosada a la pared del fondo de una longitud de 20m (barra) y detrás de la barra se encuentra la única escalera que lleva al segundo piso, ubicada en la esquina derecha.
Su segunda planta está formada por un balcón/pasillo de metal que recorre todo el perímetro interior de la nave (los 4 lados). El ancho del pasillo es de 4m y está suspendido del techo mediante cadenas a 5 metros sobre la planta baja. El despacho de Reizā, con puerta de madera maciza, está situada del lado opuesto de la escalera que conduce al segundo piso, por encima de la barra de la planta baja, en el centro de la pared trasera de treinta metros y tiene una capacidad interior para alojar a no más de 3 personas. Reizā aparece de pie en el balcón, justo encima/frente a la puerta del despacho, con vista directa al ring y a todo el antro.
Turno
Entiendo que puedes hacer turnos cortos. Establezco el tiempo máximo de posteo de 48 horas en caso de imprevistos, pero si posteas antes yo intentaré hacerlo también.
08-09-2026, 08:22 PM (Última modificación: 08-09-2026, 08:23 PM por Taito.)
Reiza cumplió lo que estaba diciendo y con toda la teatralidad del mundo me presentó a todos los presentes - no solo a sus hombres - como su segundo al mando, haciendo alusión directamente a mi nombre como si todos debiesen conocerme... aunque no sabía en qué punto me había hecho tan famoso. Mientras él hablaba observé que evidentemente debajo del escenario es donde estaba el acceso a otra estancia: La mejor forma de ocultar algo es a la vista de todos. Y lo que más miraban era el escenario. Pero ahora el problema iba a ser terminar por bajar ahí y poder buscar por mi propia cuenta, por lo que tenía que quitarme a Reiza de encima un rato y poder tener acceso a los soldados cuanto antes para que pudiera explayarme en buscar esa dichosa fruta y poder volver a casa. Iba a tener que tirar de cartera, así que iba a ser el melón, o el melocotón, o el plátano, o lo que fuera, más caro de la historia.
— Gran puesta en escena, Reiza-sama. Usted si que sabe darle a la gente lo que quiere — continué agasajándolo mientras veía caer el dinero volando desde nuestra posición hacia la gente. Si el tipo hacía esto con su pasta, no me cabía duda de por qué estaba en un problema de impago... pero esto era algo buenísimo para mi. Todos los hombres de Reiza que estaban sin pagar estarían viendo como este lanzaba billetes por lanzarlos y no les abonaba su parte, así que era el mejor momento para picar en el hueso y hacer que doliese — Ahora que saben quien soy, buscaré a los hombres y los llevaré a un sitio discreto para pagarles y seleccionaré a los más aptos para que me acompañen a buscar el resto del dinero, jefe. Si salimos esta noche, en menos de doce horas esos treinta demonios pasarán a ser cien y nos haremos con toda Pinion ese mismo día — volví a tender la mano para despedirme de él — Disfrute de su última noche como dueño de esto. La próxima vez que nos veamos harán fila poder tener un momento con usted — dije, moviendo las cejas al decir 'momento' y sonriendo de forma pícara, emitiendo esa promesa que de una forma u otra, cumpliría.
Contenido Oculto
Esa última frase es una amenaza velada. Es su última noche como dueño de esto porque planeo matarlo, y la próxima vez que lo vea, sus hombres (comprados por mi) harán fila para matarlo
Tras despedirme de Reiza y si él no tenía nada más que decirme, bajé las escaleras de nuevo y me dirigí hacia la barra, donde estaban los dos guardias con los que había entrado aquí. Era hora de empezar a hacer que se moviesen un poco.
— Muchachos — dije llamando su atención y poniendo cada una de mis manos sobre cada uno de sus hombros — Ya está todo hablado con Reiza y me ha pedido que os pague a todos inmediatamente — entonces miré al más grande de los dos — Necesito que tú me lleves al sótano, porque el jefe no quiere que lo hagamos a la vista de todos — y ahí miré al otro — Y tú tienes que ir a buscar al resto de los demonios para que vayan allí a recibir su pago — apreté sus hombros zarandeándolos suavemente en señal de amistad y sonreí mirando a ambos alternamente — Creo que por cinco minutos que dejéis de controlar ese ring no va a pasar nada malo, además, cuanto antes cobréis mejor — les di una palmada suave y me aparté esperando a que ambos se movieran.
Info
Tras hablar con Reiza, localizo a los dos que entraron conmigo y les pido a uno que me lleve al sótano, y a otro que reúna a todos los demás demonios para poder pagarles.
Belleza
Karmas
positivo
1 punto
Descripción: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti [Incompatible con Feo y Difícil de mirar]
Código: belleza001
Inventario
En la herramienta + botiquín x2 + manjar x2
Botiquín mediano
Utensilios
2
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 50000
Descripción: Kit de primeros auxilios que contiene vendas para detener hemorragias. Restaura 250 PV y 50 STA.
botiquin002
Manjar
Utensilios
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 100000
Descripción: Ración de comida mediana que permite restaurar 120 PV, 120 STA y 120 ESP.
El rugido de la multitud sigue sin apagarse del todo y compite directamente con la música electrónica de fondo que no se detiene junto con los gritos de quienes todavía se pelean por los últimos billetes desperdigados por el suelo. Mientras, en el centro del ring, el combatiente apuñalado sigue tendido donde cayó, desangrándose, y su rival se desentiende de este, cuchillo todavía en la mano, más pendiente del dinero que de rematar lo que ha empezado. Nada de esto es relevante para mí, por supuesto, yo estoy cerrando el trato que cambiara mi destino. Escucho a Taito a mi lado, todavía con la sonrisa puesta quien se desvive en halagos ante mi inmaculada presencia y no puedo evitar hincharme un poco más con el halago, aunque no lo demuestre del todo. Taito sigue hablando sobre su plan el cual involucra llevarse a los hombres, pagarles en un sitio discreto, seleccionar a los más aptos, y en menos de doce horas duplicar los treinta Demonios. Me gusta cómo suena… me encanta el plan, es perfecto. Me gusta más todavía que sea él quien se encargue del trabajo sucio mientras yo me quedo aquí arriba disfrutando del espectáculo que acabo de montar. Me tiende la mano para despedirse y suelto una carcajada corta antes de estrecharle la mano de vuelta y mantengo el fuerte agarre aprovechando el apretón para acercarme un poco más y susurrar a su oído – “El código de las plataformas es cuatro, dos, siete, uno. Aprovecha ese espacio, yo bajaré cuando hayas pagado a todos.” – tras lo cual suelto el agarre de su mano, sonrió, y con la otra mano, me llevo los dedos al bolsillo del pantalón y saco apenas lo justo para que se vea el borde de una llave pequeña y brillante antes de volver a guardarla – “Los tesoros del inframundo están bien resguardados, igualmente.” – añado dejándolo bajar solo por las escaleras metálicas sin barandal.
Me quedo apoyado en la barandilla del pasillo suspendido, cinco metros por encima de la planta baja, viéndolo cruzar la sala hasta llegar a la barra donde siguen los dos subordinados, con la lengua bastante más trabada que antes por el alcohol acumulado. En cuanto les pone las manos sobre los hombros y les suelta lo del pago inmediato, veo a ambos soltar un grito de júbilo casi al mismo tiempo, y la noticia corre entre la multitud como pólvora encendida lo cual genera un ambiente que hacía mucho tiempo no se sentía en el antro. Sonrío al ver la escena, con los brazos cruzados sobre la barandilla, mientras mis subordinados sacan a todos los que no son un Demonio del antro y quedan solo veintinueve de mis hombres (el demonio treinta ya espera en el sótano) y me doy la vuelta hacia mi despacho, dejando que Taito se las apañe solo con lo que le queda por delante. En cuestión de un minuto, los veintinueve Demonios repartidos por toda la planta baja empiezan a converger hacia el ring, muchos de ellos ya visiblemente más borrachos que sobrios, dándose palmadas en la espalda unos a otros y coreando el nombre de Taito entre risas, eufóricos con la idea de que su suerte acaba de cambiar de la nada tras semanas sin cobrar un solo berry. El cuerpo en el centro del ring queda relegado a un simple bulto que dos de ellos apartan a rastras hacia una esquina como si de un muñeco de trapo se tratara, mientras el resto se organiza en una fila irregular junto al cuadrilátero, empujándose entre risas por conseguir un lugar más cerca del frente. El subordinado más grande de los dos que acompañaron a Taito desde el principio se abre paso hasta quedar junto a él, ofreciéndose a guiarlo hasta el mecanismo de las plataformas sin que nadie se lo pida dos veces, señalando con la mano el camino entre el gentío hacia el centro del cuadrilátero.
A menos de tres metros de distancia, las dos plataformas circulares siguen cerradas a ras de suelo, un pequeño panel metálico visible bajo el borde de una de ellas, del tamaño de una palma, con cuatro diales numerados. De marcarse ahí el código que le he dado a Taito, el mecanismo respondería con el mismo chirrido grave que ya sonó antes en la sala, y la plataforma comenzaría a hundirse bajo los pies de quien esté sobre ella, tragándose la luz amarilla del antro poco a poco hasta dejarlo completamente a oscuras durante un par de segundos, el ruido de la música y la multitud reduciéndose a un murmullo sordo por encima de la cabeza, mientras desciende los cinco metros que separan el ring del sótano. Al llegar hasta abajo, la plataforma se detendría con un golpe seco contra un tope metálico, y una luz mortecina, de un par de lámparas de aceite colgadas de la pared, iluminaría lo suficiente como para distinguir un pasillo estrecho, de apenas metro y medio de ancho y unos cinco metros de largo y hacia el final del pasillo se encontraría con que este se bifurca en dos direcciones: a la izquierda, una puerta de madera simple, entreabierta apenas unos centímetros, dejaría escapar un resplandor cálido y el sonido de una voz masculina que murmura algo ininteligible; a la derecha, otra puerta, esta cerrada del todo, en la que notaria que hay un panel para ingresar otro código y un candado que la mantiene cerrada a ajenos y extraños. La puerta izquierda dirige a una habitación de seis metros por cuatro, iluminada por dos focos incandescentes y, contra una de las paredes, múltiples ganchos sostienen media docena de cuchillos cortos, similares a los usados en los combates. Sobre una mesa que se alza apenas medio metro sobre el suelo en el centro de la sala hay varias botellas de licor a medio consumir junto a un pequeño montón de polvo blanco esparcido en varias líneas con una pajita de metal abandonada al lado. El único hombre que queda en la sala es uno de los demonios que hace de guardia de la sala de los combatientes de la noche quien ha estado pendiente de los acontecimientos de la noche y probablemente sería el primero en hablar, exigiendo saber si es cierto lo del pago antes que ninguna otra cosa.
Resumen
Es fin de mes y Taito tiene en sus manos pagarle a los Demonios.
Aventura
Se puede decir que tienes a Reizā en el bolsillo, pues le vas a sacar de problemas económicos y pagar a sus Demonios. Por la misma razón, tienes a los 30 Demonios de tu lado.
Habiéndolo hablado con la administración, me han recomendado hacer una tirada de dado de 1 sobre un millón donde el valor mínimo a pagar seria 100k berries y el mayor 1 millon de berries. La tirada hecha en el discord del foro ha resultado en 495.326 berries los cuales tendrás que desembolsar en caso de querer seguir por esta ruta.
Esto, claro, te da acceso al sótano (descripción agregada en el spoiler siguiente debajo de la descripción inicial del antro) sin necesidad de combate y te acerca un poco más a conseguir cumplir con la prueba final del Aramenté.
Antro de Reiza
Se trata de una nave industrial de dos plantas ubicada en la calle perpendicular de Ciudad Pinion (la única calle que cruza transversalmente las 3 calles paralelas de la ciudad), que cuenta con una única entrada – puerta doble de metal – centrada en la fachada frontal (el lado que da a la calle perpendicular) y varios ventanales rectangulares en lo alto de ambos muros laterales largos, a intervalos regulares, permanentemente abiertos.
Su planta baja es un rectángulo de 30m (largo) x 20m (ancho) y tiene una altura interior hasta el techo de 10m. En el centro de esta planta hay un ring/cuadrilátero de 6m x 6m, delimitado por cuerdas atadas a 4 postes de metal soldados al suelo. Alrededor del ring se forma un pasillo de 3m de ancho antes de llegar a la zona donde se apiña el público. En la planta baja hay una barra adosada a la pared del fondo de una longitud de 20m (barra) y detrás de la barra se encuentra la única escalera que lleva al segundo piso, ubicada en la esquina derecha.
Su segunda planta está formada por un balcón/pasillo de metal que recorre todo el perímetro interior de la nave (los 4 lados). El ancho del pasillo es de 4m y está suspendido del techo mediante cadenas a 5 metros sobre la planta baja. El despacho de Reizā, con puerta de madera maciza, está situada del lado opuesto de la escalera que conduce al segundo piso, por encima de la barra de la planta baja, en el centro de la pared trasera de treinta metros y tiene una capacidad interior para alojar a no más de 3 personas. Reizā aparece de pie en el balcón, justo encima/frente a la puerta del despacho, con vista directa al ring y a todo el antro.
El sótano, accesible únicamente mediante las dos plataformas del ring, se encuentra 5m por debajo de la planta baja y es más amplio que la proyección del ring en superficie. Al pie de las plataformas, un pasillo estrecho de metro y medio de ancho por unos cinco metros de largo se bifurca en dos direcciones. A la izquierda, una puerta de madera simple sin cerradura da paso a la sala de los combatientes: una habitación de 6m x 4m, iluminada con focos incandescentes, con un armero de cuchillos cortos colgado de la pared y una mesa baja (de medio metro de altura) sobre la que suele haber licor y drogas. A la derecha, una puerta reforzada con panel numérico y candado da acceso a la sala del tesoro, donde Reizā guarda sus posesiones más valiosas; el código de esta puerta es distinto al de las plataformas, pero esta puerta puede abrirse ya sea usando el código o la llave, no se necesitan ambos, solo uno de ellos.
Turno
Entiendo que puedes hacer turnos cortos. Establezco el tiempo máximo de posteo de 48 horas en caso de imprevistos, pero si posteas antes yo intentaré hacerlo también.