Hace 5 horas
82 de verano | Año 18
— Qué isla tan… apagada. — Quién diría que si viaje para conocer el mundo tendría este destino como el primero. Debido a la ausencia de capital económico junto a sus amigos para comprar un barco, y que Mika no quiso seguir esperando para poder salir de Samba. Tomó un barco público, pagó, y se lanzó a la vida. Eso sí, con Road principalmente dejó algo bastante claro. Se volverían a encontrar, y esta vez teniendo una tripulación pirata oficial. Él se ofreció a buscar más integrantes que compartan su filosofía y estén emocionados por demostrarle al mundo de qué están hechos. En un principio, dudó sobre si era apto dejarle a alguien inferior a ella semejante tarea. Por muy amigo de la infancia que sea, el poder de elegir quién los acompaña y quién no es bastante grande. Cuando entendió que Puchero estaría presente para supervisar todo, estaría más tranquila. Reza para que ese pequeño y dulce animal sea capaz de controlarlos a todos en su ausencia.
¿Pero por qué Mika decidió irse sola en vez de con el resto? ¿Hay algo en particular que desee hacer? Por supuesto que sí. ¡Deben escucharle cantar! No es solo que quiera ser pirata para conseguir tesoros y todo eso, sino que también para que su voz sea reconocida mundialmente. Para eso, ya no puede seguir perdiendo el tiempo encerrada en casa. Tras hablarlo con sus padres adoptivos, y que estos le repitiesen muchas veces que no creían que fuera buena idea de que se fuera de la isla tan pronto, ella hizo oídos sordos y se marchó. Cualquiera pensaría que se pondría triste al dejar atrás la tierra que conoce desde que era niña. Conocidos, amigos, animales, la selva que tanto disfrutaba pasear día a día… Pero no, se fue con una sonrisa en la cara. Muchos fueron a despedirla, a pedirle que no se fuera. Ella solo les dijo que jamás dejaría de estar a su lado, que pronto la verían destacando por todo el mundo.
Mentiría si dijese que, durante algunas de las noches de viaje en las que estaba sola y en silencio, no extrañó a los suyos. Sin embargo, aquel sentimiento negativo nunca se transformó en un deseo de regresar. Mika estaba totalmente segura del paso que estaba dando. Era, es y será una persona que confía mucho en sí misma. Rara vez se arrepiente de sus decisiones y, aún cuando pierde, se levanta y sigue para adelante. No se deja derribar tan fácil.
Únicamente con la pulsera que le recuerda a sus amigos, las dos alabardas en la espalda y el micrófono en la cintura, inició su travesía.
La Isla Kutsukku tiene la peculiaridad de dividirse en cuatro ciudades. Samba también tiene una división, aunque en menos partes. Cuando se bajó del barco, le llamó la atención que, a diferencia de otras detenciones, descendió mucha menos gente. Pareciera que Kutsukku no es tan popular entre los turistas. — Significa que solo los que no somos bobis venimos a este lugar. Haré que incluso los bobis vengan cuando vean que puedo lograr que la isla sea genial. — Si Mika tiene un talento es que intenta sacarle agua hasta a las piedras. Si algo luce mal, confía en que ella hará que parezca excelente. No cree que haya límites en su capacidad para ningún rubro en el que la puedan poner. — Bien, veamos qué hay en este lugar.
Ella no lo sabe, pero la ciudad a la que se ha metido es Piston. La niebla que abunda no le gusta, por lo que se le ve con una cara seria, a diferencia de sus clásicas sonrisas. — ¿Es que he venido a meterme en un cementerio? — Tampoco ve muchas personas, solo unas pocas que ni siquiera levantan la cabeza para mirarla. ¿Es que no se dan cuenta de la belleza creada por la naturaleza que ha llegado a su isla? Asume que solo con su imponente presencia no logrará nada, debe ponerse manos a la obra y demostrarles que ha llegado hasta ellos una mujer que quedará grabada en los libros de historia… Libros que ella no puede ni podrá leer nunca, pero quizás Eele pueda leerle alguno cuando se reencuentren.
Primero se dispone a buscar un lugar apto para que todos la vean —como si su tamaño no fuese lo suficientemente grande como para que la miren sin dificultad, pero bueno—, identificando una casa cuyo techo se ve firme. Da un gran salto que le permite situarse en la altura. El ruido de sus pesadas piernas cayendo sobre el lugar llama la atención de algunos que estiran sus cuellos para ver en donde se encuentra. Pero es su voz la que termina por destacar.
— ¿DÓNDE ESTÁ TODO EL MUNDO? ¡VENGAN A VER A LA INCREÍBLE ESTRELLA QUE HA VENIDO A DESLUMBRARLOS CON SU TALENTO! — Rápidamente, un hombre delgado, de unos cincuenta años, que parece llevar mucho tiempo sin alimentarse como debería, pues se le ve piel colgando debido a la ausencia de carne en su físico, se le acerca visiblemente preocupado.
— Chiquilla, ¿qué estás haciendo? ¿Es que no te das cuenta de en dónde estás?
— ¡Estoy en un sitio donde deslumbraré a todos con mi talento!
— No, no… Por favor, bájate ahora mis… — Sus palabras no terminan; alguien lo interrumpe.
Dos individuos de apariencia poco agraciada se presentan. Visten ropa oscura y tienen la clásica pinta de matones. Cada uno anda armado de un bate de béisbol.
— ¿Pero quién es la gorila que acaba de llegar a nuestro territorio?
— No lo sé, hermano, pero parece que tiene pinta de querer entretenernos.
Mika malentiende, creyendo que han venido a escucharla cantar, por lo que de inmediato les sonríe mientras asiente enérgicamente con la cabeza. — ¡Claro que los entretendré! — Pareciera que los ignora, pero solo es debido a su ingenuidad. Toma el micrófono, lo acera a su boca, e inicia el espectáculo.
Yo solamente quiero amarte y todo mi calor brindarte
Te haré olvidar esas penas que te hacen mal
Hay que dar el sentimiento y cada momento vivirlo
Te haré olvidar esas penas que te hacen mal
Te haré olvidar esas penas que te hacen mal
Hay que dar el sentimiento y cada momento vivirlo
Te haré olvidar esas penas que te hacen mal
Si fuera por ella, seguiría cantando, pero los tipos de antes tienen otros planes para la cantante. Uno de ellos ya subió al techo en donde ella se ubica y le da con el bate en la espalda, deteniendo su canto y causando que la rodilla derecha caiga al suelo. Los espectadores que, gustosos estaban de escucharla, se llevan las manos a la boca, preocupados por lo que está a punto de pasar. Esto no es raro de ver para ellos, pues están acostumbrados a vivir en un contexto donde bandas criminales controlan todo y hacen lo que quieren. Ahora que ven a una mucha extranjera con ánimos de hacer algo diferente, por mucho que les emocione verla, saben cómo terminará la historia.
Sin embargo, lo que ellos ignoran es que Mika no es una persona cualquiera. Otros estarían tirados en el piso y no se pararían de nuevo, pero ella se incorpora y deja más clara la diferencia de estatura con su agresor, el cual se siente intimidado al estirar su cuello hacia arriba para ver el rostro serio de la pelirrosa. — ¿Acaso crees tener la osadía de poder golpear a una mujer tan espectacular como yo? — A gran velocidad toma una de las alabardas que lleva en la espalda, específicamente Furia Carmesí, y apunta con el filo directamente a la muñeca ajena, no cortándole la mano, pero sí ocasionándole un sagrado y obligándolo a soltar su bate. — ¡A tu casa, bobi! ¡Trolololo! — No parece asustada, sino que todo lo contrario: está emocionada. Es una cantante, sí, pero, por sobre todo, quiere ser una pirata.
Una capitana pirata.
El otro tipo, enfurecido por los gritos de dolor de su amigo, escala hasta el techo y directamente se dirige a atacar a la chica grandota. Esta, sin problema, sujetando con ambas manos su arma y aprovechándose del largo de esta, lo golpea con fuerza antes de que sea capaz de tocarla. Utiliza la fuerza de sus brazos para que, a la vez que impacta el filo contra sus costillas, empujarle hacia el costado los suficientes metros como para tirarlo del techo. A eso le llamamos un home run.
— ¿Ahora ya puedo seguir cantando? No sientas celos de mi capacidad, tengo talento para compartir con todos, trolololo. — Está a punto de continuar, pero los ciudadanos comunes y corrientes le hacen gestos para que baje y vaya con ellos. Al ver que ya nadie está interesado en su espectáculo, decide descender de un salto y seguirlos. Por supuesto, debido a su porte, no pasa muy desapercibida. — ¿Qué pasa? No es necesario huir, esos tipos eran bastante débiles. — Una de las personas le pide silencio usando el dedo índice.
— Señorita, ¿es que no sabe dónde está? Su banda es la que controla la ciudad. Cuando sus compañeros se enteren, seguramente vendrán a por ti y no te dejarán en paz.
— ¡Pues les daré una paliza a todos! No me gusta esconderme por miedo. El bobi de Road se reiría si me viera huir de esta forma.
— No, no. Vimos que es bastante fuerte, pero iniciar una guerra no tiene sentido. Las otras ciudades también tienen bandas como esta. Si ven que una cae, seguramente vengan todas a pelear e intentar apoderarse del territorio. Eso solo haría que nos veamos envueltos en una masacre.
Mika no es una persona brillante en cuanto a pensar se refiere, pero incluso ella se da cuenta de que esa sería una situación que no puede propiciar. Mientras corre, toma desde el bolsillo derecho de su pantalón una de sus queridas gomas de mascar y se la echa a la boca, comenzando a masticarla. Esto le permite concentrarse, tratando de dar con una solución. Finalmente, se le enciende la ampolleta dentro de la cabeza.
— ¿Hay algún lugar en la isla que no sea controlado por estos bobis? O al menos donde pueda estar tranquila.
— Hay un lugar, pero no sé si vaya a gus…
— ¡No importa! Llévame hasta allá. ¡El resto! ¡Vayan a por sus amigos y tráiganlos también! ¡Mientras más seamos, mucho mejor!
Las personas no se muestran del todo convencidos, pero el tono alegre y decidido que usa Mika los motiva, decidiendo creer en ella. Se separan de su lado y van a buscar a los suyos. El viejo del principio se cansa, pero Mika se lo echa al hombro mientras le pide que le siga indicando hacia dónde ir. Es así que llegan al centro de la isla. No se compara en nada, pero en nada, a Samba. Chatarra, armas rotas, huesos… Realmente es un escenario decepcionante. Montar un espectáculo aquí no tiene mucho sentido. O eso es lo que pensaría cualquiera. Mika, apoyándose en el ego y la confianza que se tiene, se mete en la cabeza que, gracias a su luz, todo será espectacular.
— ¡VENGAN TODOS! ¡SERÁN TESTIGOS DE MI TALENTO! ¡INCLUSO ESTA ISLA SOMBRÍA VERÁ SALIR EL SOL GRACIAS A MI GRAN VOZ!
En cuestión de minutos, Mika ya estaba a unos cinco metros de altura ya que juntó varios restos de chatarra para subirse encima. A su alrededor se reunió una buena cantidad de personas, más de los que la escuchaban en Samba. Aún sin el sol de allá, o un escenario limpio y dispuesto, con el solo hecho de tener oyentes, sus ojos se transforman en estrellas. Está contenta. Realmente ha iniciado su viaje.
Y así, inicia la canción.
Pasa el tiempo y los recuerdos se van alejando ya
Ángeles fuimos y desde el cielo semillas dimos de amor
La tristeza de este mundo se borró y viendo el cielo azul…
La amistad y el amor siempre brillaron y hoy también lo harán
Mis alas no tengoooo, ¡desaparecieron ya!
¡Pero conmigo tengo aún el poder!
¡En su pupila el arcoíris se reflejó y el amor florece en tu corazón!
¡Sigue teniendo fe y esperanza en que el mañana va a cambiar!
Ángeles fuimos y desde el cielo semillas dimos de amor
La tristeza de este mundo se borró y viendo el cielo azul…
La amistad y el amor siempre brillaron y hoy también lo harán
Mis alas no tengoooo, ¡desaparecieron ya!
¡Pero conmigo tengo aún el poder!
¡En su pupila el arcoíris se reflejó y el amor florece en tu corazón!
¡Sigue teniendo fe y esperanza en que el mañana va a cambiar!
Canta con alegría. Con entusiasmo. Con el corazón. Bandidos desde distintas ciudades comienzan a acercarse, no contentos con que una desconocida se robe los pocos focos que tiene de por sí la isla. Los espectadores, asustados, comienzan a huir. Mika hace lo mismo, pero se mantiene cantando, contenta, mientras se va.
Muchos asocian a los piratas como individuos crueles que buscan hacer daño a otros con tal de conseguir lo que quieren. Riqueza, fama, poder… Mika no es de ese estilo. Ama a los piratas, por eso es, pues ya se considera una, pero quiere convertirse oficialmente en ello, porque así será libre. En el mar. En el mundo. Solo quiere disfrutar. Pelear. Cantar. Reír. De todo un poco.
Solo falta que ellos, sus queridos amigos y compañeros, estén listos para iniciar todos juntos la aventura.
— Y la pasaremos en grande. ¿A que sí, bobis?
El que abre este spoiler es bobi
