[Aventura T2 - Presente Absoluto] - El deber de un marine
#1
Día 72 del año 11, Otoño - 9:03 a.m.
West Blue - Reino de Ilisia - Ciudad Akarui

Varias semanas habían transcurrido desde el alistamiento de Panko Dipagnotta en las fuerzas de la marina de la base G-19. Bajo el mando y la supervisión del sargento Joel, el joven panadero estuvo sometido a un período de formación y evaluación, día tras día, superando con creces las expectativas de su superior y compañeros. Mas aún no estaba todo el pescado vendido, ¿o debería decir pan? Pues el sargento tenía pensada una última prueba, a modo de examen, que le permitiría a Panko ganarse, de manera definitiva, el respeto y aprobación de Joel, en caso de pasarla con éxito. Con esto en mente, el sargento, nada más comenzar la jornada, cogió por banda al recluta pidiéndole que le acompañara y llevándolo al exterior de la base, causando el murmullo y cotilleo de sus compañeros de mismo nivel.

Una vez fuera, el instructor de Panko se aseguró que llevaba su uniforme bien colocado y, fijando su vista hacia las pétreas y adoquinadas calles de Ciudad Akarui. Apenas hacía un par de horas que había amanecido, pero la vista, a pesar de la ausencia de la madre naturaleza en aquellas edificaciones y calzadas, era bella. Los rayos de sol, casi recién emergidos del horizonte, teñían de tonos ocres y anaranjados las piedras que componían la ciudad. Era un paisaje que Joel había visto múltiples veces, pero del que jamás se cansaba. Ante esta panorámica y la reconfortante y fresca brisa mañanera, Joel dejó caer un profundo suspiro.- Escucha, chico.- Se giró para poder ver, cara a cara, al joven Dipagnotta, manteniendo sus dos brazos a sus espaldas. La expresión de Joel denotaba seriedad.- Hoy patrullaremos la ciudad en busca de algún civil necesitado.- Apartó su brazo derecho de su espalda y lo apoyó, firmemente en el hombro izquierdo de Panko.- Considera esta tu última lección de aprendizaje, ¡no me defraudes, chico!- Volvió a girarse, dándole la espalda al recluta, y caminando a través de la calle que se adentraba en el centro de la lujosa ciudad. Era momento de marchar, en busca de alguien que requiriera de su ayuda.

Tras varios minutos inspeccionando el orden de las distintas calles y plazas del lugar, los dos marines se sitúan en una calzada de 8 metros de ancho y aproximadamente 30 metros de largo. Formando dos hileras verdes, varios árboles, colocados artificialmente a ambos lados de la calle, frente a los distintos locales que llenaban de vida a la ciudad. Entre uno de esos árboles y una de las muchas tiendas de joyería que se establecían allí, a unos tres metros se encontraba una señora, de mediana edad que expresaba una más que notoria agitación y preocupación. La mujer no sólo llamaba la atención por su comportamiento, sino también por su físico, destacando su corpulencia, su vestido rojo bermellón, su ostentoso pelo castaño largo y ondulado y las sortijas, gargantillas y pendientes que portaba la mujer. Joel, que parecía haberse dado cuenta de la situación, le dio un pequeño codazo con su diestra en el hombro izquierdo de Panko.- Chico, parece que tienes trabajo ahí.- Una sonrisa llena de determinación se dibujó en la cara del sargento.- Aquí empieza tu prueba, no me falles ni a mi, ni al nombre de la marina.-

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[Imagen: Tb4Z3O3.png]
#2
Atributos Personaje
Día 72 de Otoño del año 11 
West Blue - Reino de Ilisia - Ciudad Akarui

Llevaba ya algún tiempo alistado en la marina, y pese a que no se arrepentía de su decisión, de vez en cuando echaba de menos su antigua vida de panadero. Le habían dejado ayudar en la cocina, pese a no ser su trabajo, solo por su insistencia. Poco a poco, el nuevo recluta, con sus más y sus menos, se iba adaptando a su nueva vida en la armada. 
Su día a día se había basado en entrenamientos y enseñanzas, había mejorado tanto física, como mentalmente. Además, sin quererlo, descubrió al poco de alistarse que era usuario de una fruta del diablo, una que le dotaba de una fuerza sin igual, fue gracias a su comandante Joel que consiguió descubrir de que se trataba su habilidad, y a aprender a usarla con soltura.
En la base, no había habido ningún sobresalto desde que el panadero se alistase, así que la vida de Panko hasta ahora, había sido relativamente tranquila.

Joel se llevó al muchacho a patrullar esa mañana, lo curioso es que saldrían a patrullar tan solo Panko y Joel, lo cual sobresaltó ligeramente al resto de soldados.
Tras salir de la base, y al poco de andar por la ciudad, Joel le explicó a Panko el porqué de esta salida tan inesperada; Iban a buscar a algún civil que necesitase ayuda, y Panko iba a ser el encargado de dársela, pues esta sería su última lección de aprendizaje por parte de su comandante. < ¡Ayudaré a quien haga falta! >

En frente de una tienda de joyería en pleno centro de la ciudad, encontraron una mujer que parecía necesitar dicha ayuda. “Aquí empieza tu prueba, no me falles ni a mí, ni al nombre de la marina.” Las palabras del comandante se le quedaron clavadas en la mente cuando este le indicó que ese sería su trabajo.
- No, ¡Señor! - Realizó el saludo marine hacia su comandante antes de continuar hablando - ¡Haré que todos estén orgullosos de mí! - Seguro de sí mismo añadió - ¡Será pan comido! - <Haré que estéis orgullosos, mamá, papá…> - Pensó el chico para sí mismo.

Decidido a actuar, Panko se colocó correctamente la gorra de la marina, y anduvo con determinación hacia la mujer. Al acercarse se fijó mejor en su objetivo, pues era una mujer que llamaba la atención por sí sola, su aspecto llamaba la atención de igual forma que su visible preocupación. Portaba un vestido de un tono rojizo, y resaltaban ciertas joyas que portaba como accesorios. Panko se puso algo nervioso cuanto más se acercaba a la mujer, y sin querer alzó el tono más de lo que debería en una situación así.

¡BUENOS DÍAS, SEÑORITA! PUEDO VER QUE LE SUCEDE ALGO, ¡LA MARINA SE PRESTA A AYUDAR AL CIUDADANO! ¿EN QUÉ PUEDO SERVIRLA?

El recluta, estaba más nervioso de lo que cabía esperar, pues siempre había tratado con clientes y nunca tuvo ningún problema de vergüenza ni de trato al público, pero al ser su primer acto de servicio, parecía que estaba más afectado de lo normal.

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#3
El joven marine se dirigía hacia la voluminosa mujer, con cierta determinación, que se iba tornando en nerviosismo por cada paso que se acercaba a la civil, nerviosismo que su superior, Joel, podía ser capaz de notar observando, desde el punto en el que habían atisbado a la mujer.- Ahora viene lo complicado chico... No la pifies...- Musitaba, de manera inaudible para los sentidos de Panko.

La mujer, que andaba en su propio mundo dada su preocupación, pegó un sobresalto al escuchar el grito, bienintencionado del recluta. Se llevó la mano a su pecho y comenzó a respirar muy repentinamente ante el susto que se había llevado. Joel, que seguía al margen, se aguantó las ganas de reírse al presenciar la escena, al igual que muchos otros paisanos, que paseaban por la calzada, que se quedaron atónitos ante el pequeño escándalo del joven rubio.- Mal comienzo chico....- Pensaba, cabizbajo, mientras se tapaba su cara al borde de la risa. Por otro lado la mujer, que parecía haber recuperado la compostura, pasó a una actitud más agresiva, cruzándose de brazos y dejando ver una expresión que reflejaba molestia.- ¡CUIDADO CON TU TONO DE VOZ MOZALBETE! ¡NO ESTOY SORDA Y CASI ME MATAS DEL SUSTO! ¿ESTAMOS?- A la señora parecía importarle un comino que estaba tratando con un agente de la seguridad y el orden. Seguidamente, cambió de actitud, llevándose su diestra a su pecho y su siniestra a su cadera izquierda, mientras ponía una pose y cara sensual.- A una dama como yo, ¡hay que tratarla como la más preciosa joya que jamás ha podido existir!- Dijo también con una voz que denotaba sensualidad para, bruscamente, volver a su posición inicial de cabreo.- ¿ESTAMOS?- Finalizó su berrinche, relajando su postura y exhalando un profundo suspiro.- Verás Marine, necesito que encuentras a mi pequeñín...- Los ojos de su mujer comenzaron a tornarse acuosos.- ¡Mi chiquitín!- Lágrimas y lágrimas descendían de su rostro a mares.- ¡¡MI YAKU!! ¡DÓNDE TE HAS METIDO! - Gritó hacia el cielo mientras lloraba desconsoladamente. La mujer necesitaba urgentemente tranquilizarse, lo sabían los ciudadanos que circulaban por la calle y el sargento, que estaba pendiente de que su intervención, en el peor de los casos, fuera necesaria.

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#4
Estadísticas de Panko:
29 FUE | 67 RES | 26 DES | 12 PRE | 23 AGI | 38 REF | 54 INT | 33 VOL | 0 CH | 50 CA

Vitalidad: 733
Energía: 721
Espíritu: 53
Nivel: 4

El propio Panko se sobresaltó cuando la mujer también lo hizo, dejando tras esa acción una situación bastante cómica. 
La mujer parecía algo atolondrada cuando Panko le intervino con su estruendosa presentación, pero cuando pudo calmarse un poco, le soltó al chico una retahíla de quejas y comentarios de lo más curiosos para decirle a alguien quién se supone que es la autoridad. Pero Panko no le daba importancia a esas cosas, seguía nervioso por todo el asunto, pero tras escuchas el sermón de la civil pareció que se calmaba un poco < Relaja Panko Relaja... No corras tanto, antes de meter el pan hay que precalentar el horno, vuelve a empezar... >

- Le pido disculpas por mis formas señorita, parece que la he sobresaltado. Aun así, estaré encantado de ayudarle en lo que pueda. - Panko usaba un tono de voz más relajado ahora, denotaba más presencia y seguridad en sus palabras, no como en el primer intento. La mujer, tras proclamar que había perdido a su pequeñín, se puso a llorar desconsoladamente, llamando a "Yaku" con mucha fuerza. < Su pequeñín, debe de haber perdido a su hijo... > - ¡Encontraré a Yaku señorita, lo juro por los dipagnotta que le traeré a Yaku sano y salvo! - Panko se irguió, tomando una posición mucho más sería y segura, intentando imponer algo de autoridad. No hacia la señora en sí, sino más bien hacia el resto de miradas indiscretas que rondaban las calles. No podía dejar que la marina fuese tomada como si nada, por mucho que su representación anterior no hubiera sido la mejor, intentaría por todos los medios compensarlo. Lo conseguiría. Por Joel, por sus padres, y por la justicia. 

- ¿Podría describírmelo por favor? ¿Alguna cosa característica que pueda usar para buscarle? ¡Cualquier cosa me sirve!

El panadero se quedó expectante a la respuesta de la civil, pues esperaba de corazón poder ayudarla.

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#5
El escándalo y llorera de la necesitada mujer parecía no tener fin y, por eso mismo, el sargento Joel estaba preparado para entrar en acción y resolver el entuerto en el que se había metido, sin quererlo demasiado, el soldado Panko. No obstante, para sorpresa del experimentado marine, el panadero volvió a sorprenderlo para bien, una vez más.- Nada mal, muchacho... Buena salvada...- Tanto la sincera y educada disculpa de Panko, como que le tratara de "señorita" y que se interesara por la desaparición de su "chiquitín", hizo que la mujer se tranquilizara, dejando de llorar, y se sintiera más cómoda, incluso llegando a ruborizarse ante el apelativo con el que le estaba llamando el joven de pelo dorado.- Ju ju ju ju, parece que si que sabes tratar a una mujer de armas tomar como yo.- Dijo, sonrojada, mientras ponía su diestra tapando su boca y entrecerraba sus color café. Nadie podría adivinar que, hasta hace un par de segundos, estaba llorando desconsoladamente. Por otro lado, todos los transeúntes que se pararon a admirar la escena, prosiguieron su caminata.

Entonces, la señora volvió a poner los pies en la tierra, mostrando una expresión que se situaba entre la seriedad y la tristeza. Juntó ambas manos y comenzó a frotarlas con algo de preocupación.- Yaku... Es mi tesoro, mi chiquitín...- La mujer agitó su cabeza hacia los lados, con el fin de no dejarse llevar por la pena y poder darle las más precisas indicaciones al marine para facilitar su búsqueda.- Tiene tan solo un añito de vida el pobrecito mío, así que te podrás imaginar lo activo que se es con esa edad, ¿estamos?- Bajó la mirada durante un momento, mirando hacia sus manos.- Lo tenía subido en mis brazos, como habitúo llevar a mi chiquitín...- Dirigió su mirada hacia su derecha, y a la izquierdad de Panko, al final de la calzada en la que se encontraba.- Pero entonces vio a un gato callejero y saltó rápidamente de mis amorosos brazos para perseguirlo...- Algunas lágrimas comenzaban a brotar por los ojos de la mujer, pero se contuvo para seguir dándole indicaciones.- No me dio tiempo a reaccionar a tiempo... ¿Estamos?- Parecía que había acabado de hablar, hasta que abrió los ojos, como si hubiera caído en algo.- Ah, casi se me olvida, distinguirás a Yaku por su pelito rojizo, y sus patuquitos azules... Y como dato extra, le encanta el olor de la hierba mojada por el rocío de la mañana, ¿estamos?-

Joel, que seguía al margen, se acercó hacia Panko, posando su siniestra sobre su hombro derecho.- Pues parece que tenemos trabajo, chico, ¿no es así?- Preguntaba mientras miraba con una sonrisa pícara a la señora.- Tú marcas el camino, cuento contigo.

HIDES


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#6
Estadísticas de Panko:
29 FUE | 67 RES | 26 DES | 12 PRE | 23 AGI | 38 REF | 54 INT | 33 VOL | 0 CH | 50 CA

Vitalidad: 733
Energía: 721
Espíritu: 53
Nivel: 4


La civil se sonrojó ante las palabras de Panko, a lo cual el chico no dio importancia, pues como siempre, él no le daba ninguna intención a lo que decía, era demasiado honesto como para decir nada grotesco o demasiado adulador. Los transeúntes dejaron de prestar tanta atención al chico y al escándalo que hubiera podido montar, así que el panadero se tranquilizó un poco a pesar de la delicadeza de la situación. 

Panko fue tomando nota mentalmente de la descripción que le daba la señora. < Es pequeño, tiene tan solo 1 año... lo suele llevar en brazos, por lo que no debe de pesar mucho...> Panko asentía serio mientras la mujer le seguía explicando detalles sobre su pequeño < Se puso a perseguir a un gato callejero... > Su expresión cambió ligeramente a una expresión de duda y extrañeza, pues no se imaginaba a un niño de 1 año saltando de los brazos de la señora para perseguir a un gato. Intentó no llamar la atención de la señora haciendo alguna mueca al respecto, simplemente le dio más vueltas al asunto en su cabeza. 
< Un momento... No creo que estemos buscando a ningún niño... > La señora prosiguió con más detalles del pequeño, le explicó que tenía el pelo rojizo y llevaba unos patucos azules. Además, añadió que le gustaba mucho el olor de la hierba mojada. < Vale, creo que buscamos a algún tipo de mascota... Será mejor no decir nada al respecto...>

En ese instante, Joel se le acercó y dejó el comando de la búsqueda por completo en manos de Panko. El chico dio un pequeño sobresalto al escuchar a su superior, pues estaba completamente metido en sus propios pensamientos. 

- ¡Si, señor! - Saludó a su superior y se volvió para dirigirse a la señora de nuevo - Muchas gracias por los detalles, encontraremos a su pequeñín, ¡cueste lo que cueste! - Panko intentaba dar un tono de seguridad a su discurso, pues intentaba calmar a la civil como pudiese - No se preocupe por su pequeño, lo traeremos sano y salvo. 

Tras despedirse de la señora, Panko empezó a andar unos metros pensativo. Cuando estaba lo suficientemente lejos de la señora para que no les escuchase, se dirigió a su superior. - Comandante Joel, me temo que la situación ha dado un vuelco, tiene miga el asunto, pues si mis sospechas son correctas, creo que no buscamos a un niño, buscamos a una mascota, posiblemente a un perro pequeño. - Seguro de sí mismo, continuó hablando - Creo que sé donde podemos buscar. Por lo que me ha dicho la señora, al "pequeño" le gusta el césped mojado, y aquí cerca hay un pequeño parque donde suelen jugar los animales. ¡Propongo mirar allí primero, señor!

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#7
La calidez y educación con la que estaba siendo tratada la señora, se vio reflejada en la tranquilidad que respiraba ahora en esos instantes. Con toda la información acerca de su chiquitín recabada, el soldado marine se despidió de la mujer, asegurándole que volverían con él sano y salvo. La señora no pudo hacer otra cosa que sonreír, parecía que había decidido bien en confiar el destino de su pequeñín en aquel joven de mirada radiante como el sol.-Muchas gracias joven marine, os estaré esperando justo aquí, ¿estamos?- Le dijo antes de que Panko partiera junto a Joel hacia el lugar donde había señalado la mujer que había salido despedido Yaku.

Estando ya a unos pocos metros de distancia de la señora, a suficientes para que no oyera la posible conversación que podían tener el soldado y su superior, Panko comenzó a atar cabos sobre todos los detalles y pistas que había recabado, explicándole a Joel que es bastante probable que Yaku no se tratara de un niño, sino de una pequeña mascota, añadiendo que, seguramente, se pudiera encontrar en un pequeño parque que se encontraba cerca de su ubicación. El sargento, que escuchaba en silencio a su aprendiz, mientras caminaban, no pudo evitar a echarse a reír a carcajadas cuando escuchó lo de la mascota.- GWAHAHAHAHAHA, ¡esa es buena recluta! GWAHAHAHAHA- Exclamó, interrumpiendo su risa y tornando su expresión a una más seria.- Seguramente sea como dices, chico...- Afirmaba mientras miraba de reojo al joven.- Ciertamente, resulta raro imaginar a un crío de un año saltando como si nada de los brazos de su madre... Sí... Cuadra bastante con tu hipótesis, chico.- Seguía hablando, dándole, con su mano izquierda, una palmada en la espalda al chico por su sólida reflexión.- Pues entonces al parque, ¿no es así? Si no me equivoco...- Paró de hablar al llegar al final de la calle, dónde había una bifurcación. La calzada terminaba en otras dos calles menores (de 5 metros de ancho y 10 de largo) que de la que desembocaba, perpendiculares a la misma. Joel comenzó a mirar primero hacia su derecha, y por tanto hacia la de Panko.- ... Por aquí es por donde se va hacia el parque que mencionabas...- Giró luego su cabeza hacia su izquierda, a la calle opuesta al parque donde, a 3 metros de ellos, pudo ver algo en el suelo que le llamó la atención. Uno de los patucos que había descrito, la mujer, que llevaba Yaku. A pesar de la multitud que había caminando por esa calzada, parecía que nadie se había dado cuenta del minúsculo zapato que había dispuesto en el suelo. Joel meneó su cabeza hacia la izquierda a Panko.- Igual deberíamos investigar por esta otra calle chico, ¿qué dices?- Preguntaba mientras apoyaba su siniestra en su hombro derecho, ¿qué debía hacer Panko?

HIDES


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#8
Aventura Tier 2 cerrada por cuenta inactiva
 
Garnet, como has narrado 4 posts de los 8 mínimos de la aventura, te vamos a dar la mitad de la recompensa porque tú no tienes la culpa de lo que ha pasado.
 
Cita:Garnet obtiene: (Narrador)
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