31-08-2023, 11:27 AM
Te despierta el leve impacto de la madera junto a tu máscara fruto del vaivén del barco.
Estás a punto de llegar a Isla Ramirals, lo sabes porque el capitán del barco que se prestó, Dios sabrá por qué, a llevarte a tan salvaje lugar, dijo que tardaríais días en llegar. No podía quedar demasiado. Durante estos días, has tenido tiempo de descansar y leer varias veces aquella carta que te había llevado a plantearte acudir solo y a tu suerte allí. La carta, que reposa sobre un barril que actúa a modo de mesa de noche junto a tu catre, reza con una letra semi garabateada y poco elaborada así:
Estás a punto de llegar a Isla Ramirals, lo sabes porque el capitán del barco que se prestó, Dios sabrá por qué, a llevarte a tan salvaje lugar, dijo que tardaríais días en llegar. No podía quedar demasiado. Durante estos días, has tenido tiempo de descansar y leer varias veces aquella carta que te había llevado a plantearte acudir solo y a tu suerte allí. La carta, que reposa sobre un barril que actúa a modo de mesa de noche junto a tu catre, reza con una letra semi garabateada y poco elaborada así:
Cita:“Sohem, espero que te hayas recuperado de la última caza.Cuando te dispararon en la rodilla pensé que sería el final de nuestras aventuras, pero corrí para atrapar al pirata, no era buena idea dejarlo escapar después de tanto. No volví a verte ya, pero por suerte solo debió ser un rasguño porque al volver al bar vi el destrozo que hiciste. Imagínate, el dueño del bar me echó con muy malas palabras.La cosa es que te perdiste lo más interesante: cuando entregué al pirata en la base marine, no pude evitar enterarme por otros piratas que estaban encarcelados allí que los cogieron camino a Ramirals. Según hablaban, estaban intentando hacerse con un tesoro maravilloso que te otorgaba gran poder. Gran poder, tu y yo sabemos lo que puede significar. Quizá no sea nada. Quizás sea lo que estás buscando. O quizá sea un buen pellizco.Dale una vuelta en tu enmascarada sesera. Nos vemos pronto.Taka, Flaca, Paca, Maca, Mappa, Kappa.
P.S: Si es oro, me debes una ronda de zumo.”
Tras leer por septuagésima quinta vez la carta, comienzas a escuchar los pasos erráticos del capitán que baja a los camarotes, cosa que en parte ya esperabas. Cada paso, parecía dejar caer todo el peso del hombre sobre las maltrechas maderas que dirigían a la zona de los catres. - Viajero, hemos llegado. Coge tus cosas y salta, no vamos a parar nada más que para que te bajes. - bramó el marinero, sin mirar demasiado hacia tu posición. Se notaba que no tenía ganas de verte mucho más.
El hombre, que era de avanzada edad, con barba desaliñada y desteñida por las canas, vestía ropas desgastadas. Después de prácticamente echarte, comenzó a subir ágil por las escaleras, pese a su edad y su notorio peso, para abrir la puerta a cubierta y esperar con la mano sobre ella a que subieras. Una vez arriba puedes ver el cielo por primera vez en días. Está despejado, prácticamente ni una nube. El barco está rozando la orilla y te permite bajar de un salto. Una vez en tierra, el capitán se dirige a ti por última vez. - Sea lo que sea que busques ahí, espero que valga su peso en oro – tras esta sentencia, que casi parecía más una amenaza, partieron dejándote solo en la isla. Durante unos segundos, escuchaste como los hombres cuchicheaban mientras el barco se alejaba de la costa.
Te encuentras en la playa al borde del Bosque Jura, en la costa este de la isla, que cubre prácticamente toda extensión de tierra. El tiempo es cálido y apenas se puede escuchar las hojas de los árboles moverse. Solo algún ruido de animales lejano y el cantar de pájaros que anidan cerca de los árboles de la costa. No sabes con exactitud a donde tienes que ir. Ante ti tienes la playa y una zona arbórea de denso follaje, pero que permite cierto paso, como si más personas hubieran ido por ese camino ya, pareciendo que dirige hacia el centro de la isla. Más al norte, unas elevaciones de rocas se imponen por encima de la vegetación.
Llega el momento de comenzar tu búsqueda.
Playa
