[Auto T3 - Presente Absoluto] - Persiguiendo un renovado sueño
#1
Día 30 del año 13, Primavera - 11:39 p.m.
Corriente Akai - Cercanías de la Isla Momoiro - Reino Kamabakka

Los remanentes de la nueva banda de los Alas Negras, llevaban ya algunos días en la isla que todo lo cubría de color rosa, corazones y arco irís. En los pocos paseos de reconocimiento que habían realizado, pudieron ver como Momoiro estaba habitada en su totalidad por Okamas. Garnet, al darse cuenta de esto, no pudo evitar pensar en Aurora, pues ella se identificaba como una de ellos o ellas. El músico estaba harto seguro de que le habría encantado visitar un lugar como ese, tan lleno de vida, color y dónde los límites del género se rompían fueran dónde fueras. Por alguna razón, probablemente por su conexión con la fallecida arpía, el pelirrojo se sentía agusto y cómodo en aquella isla, y disfrutaba de ver la libertad que se respiraba allí, a pesar de, seguramente, ser juzgados por el resto de la sociedad.

En aquella tarde de primavera, Garnet, con absoluta decisión y ambición, salió de su barco con un sólo propósito en mente: volver al ruedo y perseguir de nuevo su sueño y objetivo: Que su música llegara a todos los rincones del mundo y ser toda una superestrella. Con el miedo apoderándose de su ser después del incidente de Toko, el músico casi llegó a perder el rumbo de su viaje. Sin embargo, gracias a la ayuda del sueño que tuvo casi en el más allá, las personas a las que quería y, sorprendentemente, a su vieja, pudo superar la oscuridad que acechaba su corazón y recordar quién era realmente. Con esto en mente, Garnet, buscando contrastar con el color natural de la isla, decidió ponerse una camiseta amarilla de manga corta y ajustada a su cuerpo, con el cuello en forma de pico, que conjuntaba con su pantalón vaquero agujereado de color negro y sus botas del mismo color. Se echó a su Fallen Sound a su hombro derecho y su zurrón con todos sus utensilios al izquierdo. Estaba listo para darle caña a los corazones de los okamas de la isla.

El pirata salió del Frog Guild, pues, directo hacia el Reino Kamabakka, buscando encontrarse con el lugar idóneo y con el mayor número de gente para poder dar un concierto deslumbrante y memorable.- Hmmm, al loro… ¿Dónde puede dar el menda con el sitio perfecto para dar un concierto de puta madre? - Murmuraba el skypiean, aún caminando sobre la rosada arena de la Playa del Orgullo, con sus dos manos posadas en el cogote de su cabeza y con los brazos flexionados - de forma que sus codos quedaban mirando hacia afuera. Abrió los ojos de par en par, tras lo cuál esbozó una sonrisa de picardía.- Puejeje, ¡lo tengo! - Exclamó para, acto seguido, comenzar a correr hacia la profundidad de la isla en dirección al reino de los okamas.  Después de unos minutos corriendo a través árboles pigmentados de rosa y rocas del mismo color y con forma de corazón, llegó a la frontera del reino, zona a la partir de la cuál el suelo quedaba cubierto por una calzada del color que predominaba en toda la isla. Una vez allí, bajó el ritmo, hasta el punto de quedarse quieto y observar a su alrededor. Se encontraba frente a una gran calle, con múltiples locales y viviendas a sus lados, que daba la bienvenida a dicha civilización. Varios residentes del reino transitaban por la calle con alegría, e iban y venían de los distintos edificios llevando su vida rutinaria.- Va, “nasti de plasti”, ya que estamos aquí…- Comentaba Garnet, cerrando los ojos, seguidamente y buscando concentrarse lo máximo posible.- Deja tu mollera en blanco, tronco, vamos… - Se repetía a sí mismo, calmándose por completo hasta el punto de que todo se volvió negro. Se trataba de uno de los poderes que adquirió en Skypiea, a manos de su maestro Kaelith, el Haki de Observación. Era un poder de lo más útil que, a pesar de que de primeras optó aprenderlo por la capacidad que tenía para detectar enemigo y prever futuras emboscadas, lo cierto era que, con el pasar de los días y, sobre todo, con su estado mental más sanado, había encontrado en el haki una utilidad que iba más allá de poder defenderse ante ataques sorpresas enemigos.- No te cosques tanto de cómo se siente la peña… Siente dónde está la mayor cantidad de peña concentrada, ¿es o no es? - Se dijo así mismo tras, lo cual, en un radio de alcance de 430 metros alrededor de Garnet, comenzó vislumbrar una inmensa suma de auras que iban apareciendo de la nada y de diferentes colores. Conforme más cercanas estaban situadas respecto al músico, con mayor detalle las sentía y, por el contrario, cuanto más lejos, más se deformaba y entremezclaba con otras auras. A pesar de que consiguió dominar lo básico de ese haki en menos de un día y que, posteriormente, dedicó varios días a perfeccionarlo, aún le quedaba bastante para pulirlo. Pero para lo que lo necesitaba le servía como anillo al dedo. A unos 300 metros hacia el noreste, pudo sentir una zona dónde, la concentración de presencias, era notoriamente mayor que la del resto del área que estaba rastreando.- Para el carro… ¡Ahí tengo que ir! - Abría los ojos de sopetón, desvaneciéndose por completo toda la imagen mental que estaba viendo hasta hace unos instantes. Quedándose más o menos con la ubicación del lugar al que debía ir, se abrió paso por las alegres y vivas calles de Kamabakka hasta llegar al destino que tenía en mente.

Al llegar a su objetivo, se encontró una gran plaza circular de unos 50 metros de diámetro infestada de personas. En medio de la misma, había una fuente con forma de corazón de la que emanaba agua del mismo color que el mismo arco iris. Alrededor de la misma, como a unos 15 metros, había repartidos, de forma concéntrica a la fuente, varios bancos, estando mayoritariamente todos ocupados, obviamente, por okamas. Entre dichos asientos y la fuente el suelo estaba cubierto por una calzada de los mismos tonos pastel que el resto de la isla. Más allá de los bancos, y tomando de referencia la fuente como el centro, entre los 15 y 25 metros de radio que abarcaba la plaza, había una zona verde - o en este caso, zona rosa - con césped y varios árboles bien repartidos que usaban una gran cantidad de okamas para hacer picnics. Garnet, mirando hacia los lados, caminó lentamente y pensativo hacia el centro de la plaza, intentando estimar cuántas personas había allí concentradas. Sin embargo, el bullicio que inundaba el lugar, producto de las risas y el buen rato que estaban pasando los allí presentes, hacían al skypiean perder la cuenta.- Tch, si es que las mates no fueron lo mío nunca - Pensó por lo que, en lugar de seguir contando, y estando parado frente a la fuente, se llevó su  diestra al zurrón, sacando de allí uno de sus múltiples diales para, luego, dar un salto de 15 metros de alto de forma que acabara cayendo en el centro de la fuente. En plena caída, y a estando a 5 metros de altura, uso su dial de nubes, sujeto en su derecha, para crear una plataforma nubosa a sus pies y, de esta forma, no sólo estar situado en el centro de todo - y tener, por tanto, una vista panorámica del lugar - sino, para además, al usar su haki de observación, ser capaz de envolver toda la plaza de una vez. Varios residentes del lugar, ante la acción de Garnet, comenzaron a murmurar entre ellos, algunos señalando y exclamando al pirata incluso. Algunos no sabían quién era, a otros les sonaba y unos pocos, sabían de su identidad y que se trataba de un pirata por los periódicos, aunque, con el ejército revolucionario en el reino, no le veían como una verdadera amenaza.- ¡Cuidado lindura que te vas a escoñar hish hish hish! -

- ¿Escoñar? Puejeje, el menda si que os va e escoñar, pero con su música. - Se decía a sí mismo, convencido de que su concierto dejaría a todos los presentes estupefacientes. Pero antes de eso, cerró los ojos, quedándose en silencio.- A ver cómo está el público… - Buscó, nuevamente, concentrarse lo máximo posible, intentando que el barullo que le rodeaba no fuera un impedimento. De esta forma, usó su haki de observación hasta un alcance de 25 metros de radio, es decir, cubriendo toda la plaza. Al estar más cercanos a Garnet, podía sentir de forma detallada las auras y los colores de los okamas allí presentes. Podía haber cerca de 100 personas allí reunidas lo cuál era, sin duda, un buen número para un concierto improvisado. Pero ahora venía lo verdaderamente interesante para Garnet. Concentrándose aún más si cabía, el músico buscó sentir el estado de ánimo de cada persona ubicada en la plaza o, mínimamente, extraer una emoción general de los presentes. Algo que le gustaba hacer con Sasha y Tobías desde que se quitó la fruta, era sentir cómo se sentían sus amigos para, según su emoción actual, tocar un tipo de música u otra. Tal y como le dijo su vieja en sueños y su bella pelirroja, la música era capaz de sacar lo mejor de la gente, cambiar su estado de ánimo y, además, llegar más profundo que las palabras. Eran palabras que se le habían quedado grabadas en la mente, corazón y alma, palabras que, si de verdad quería ser una superestrella, no debía olvidar jamás.

Mayoritariamente en todas las auras concentradas en la plaza, podía percibir colores vivos, lo que se traducía en emociones llenas de felicidad, libertad y alegría, lo cuál lo hacía un público bastante animado, y eso a Garnet le gustaba. Sin embargo, detectó a su izquierda, a unos 17 metros, que había un individuo que, al contrario que el resto, poseía un color más apagado, denotando tristeza y negatividad. Al abrir los ojos de nuevo, se giró hacia la dirección dónde había sentido esa emoción, encontrándose a un niño okama de unos 13 años, solitario, de pelo rubio en forma de tazón y con los labios maquillados, sentado en el césped.- Hmmm, ya veo…- Musitó pensativo agitando su cabeza, seguidamente, y cogiendo aire por la boca.- ¡AL LORO, "PEÑUQUI" DE KAMABAKKA! - Gritó, haciendo resonar su voz en toda la plaza, mientras alzaba al cielo su puño izquierdo, causando que, la poca gente que aún no le estaba prestando atención le mirara..- EL MENDA ES GARNET MATLOCK, ¡MÁS OS VALE GRABARLOS EN VUESTRA CHAVETA Y HACER CORRER LAS VOZ, TRONCAS! ¿¡ES O NO ES!? - Se presentó a máximo volumen e invitando a que hicieran correr la voz de su nombre. Esto lo hacía por varios motivos. El primero y principal, era llegar a más personas, por consiguiente, tener más público y, por tanto, que más gente escuchara su música, algo indispensable en su camino a ser una superestrella. Como consecuencia, una de las razones que había tras esto era que el rumor de que un tal “Garnet Matlock” había dado un concierto, llegara a todos los rincones de la isla y, en caso de estar allí, que pudiera llegar a su amada Ikirami. Sin embargo, los días anteriores, preguntando, los okamas de la zona habían declarado no ver a ningún marine, por lo que probablemente acabasen en otra isla, en cuyo caso, se aseguraría dar un concierto tan bestial como para salir en el periódico y que, de ese modo, la marine supiera que le estaba yendo bien al músico.

Al escuchar la presentación del pirata, sin moverse del sitio, los okamas que iban acompañados comenzaban a cuchichear entre ellos, a la vez que miraban de reojo al pelirrojo, como si lo estuvieran juzgando.- Tch, vosotros lo habéis querido.- Advirtió en voz baja Garnet, tras lo cual, y viendo que nadie le prestaba la atención que merecía, con cuidado de no tirar su zurrón y su laúd, se agarró con su diestra de su camiseta y con su siniestra el pantalón, tirando al mismo tiempo y arrancándose la ropa, que se caería a la fuente de debajo y quedándose en un tanga rosa con estampados de corazones y dejando al descubierto su musculoso cuerpo, con su, ahora, característica cicatriz con forma de zarpa en su zona abdominal. Esto causó que todos los murmullos pararan de inmediato, dejando a todo el público boquiabierto durante segundos que Garnet aprovechó para sacar su Fallen Sound y, una vez más, alzar su puño izquierdo al cielo, con una sonrisa de picardía dibujada en su rostro.- EL MENDA SABE LO QUE QUERÉIS Y ES MARCHA, ¿ES O NO ES? - Y tras decir aquella frase, el público comenzó a retumbar y a correr para aproximarse a la fuente, todos menos el niño que sintió antes, quién se quedó en su sitio, apartado. La plaza se llenó de gritos, piropos, aclamaciones y aplausos. Escuchar el rugido de su “amor” hacía que Garnet llenaba su ego de manera indescriptible.- Jooooder… Hacía la tira de tiempo que no me sentía así de bien con la música.- Pensó el músico poniendo una cara que recordaba a la de su poster para, acto seguido, cambiar a una que reflejaba decisión.- ¡PUES MARCHA TENDRÉIS MIS COLEGUIS OKAMAS! - Resonando entre el griterío de la multitud, bajó su siniestra para agarrar el mango del Fallen Sound y, con el primer acorde emitido por el desliz de los dedos de su diestra a través de las cuerdas del instrumento, comenzaba el espectáculo. Garnet tenía claro que iba a tocar y que era lo que necesitaban. Necesitaban una canción rítmica, marchosa, que reflejara como nada la libertad, ¿y qué había más libre que un pirata homosexual?


Con cada verso, con cada nota y con cada paso improvisado, los okamas que le rodeaban le seguían, bailando, mientras coreaban y tarareaban al ritmo de la canción. El cuerpo de Garnet brillaba por la luz del sol incidiendo en su cuerpo sudoroso debido al esfuerzo físico. El músico jadeaba, después de su actuación, alzando su vista hacia el cielo, escuchando de fondo tanto los vítores como las ovaciones de su querido y distinguido público. Estaba radiante de euforia y, a pesar de ello, había una cosa que no se podía quitar de su mente. Aprovechando la altura que le proporcionaba la nube, miró de reojo hacia dónde estaba el chavalín de antes, el cuál seguía sentado en el mismo sitio y, aparentemente parecía no estar nada animado con la canción que acababa de tocar. Garnet tenía a cientos y cientos de oyentes aplaudiéndole y coreando su nombre después de su numerito pero, ¿de que servía si, entre todos ellos, había alguien que no estaba agusto con su actuación? ¿Y si, en vez de ese okama, quién estuviera ese lugar fuera Sasha, Tobías o Iki? De hecho, no pudo evitar recordar lo que pasó cuando, al ponerse a llorar desconsoladamente la pelirroja, Garnet, casi por inercia, agarró su laúd y se puso a tocarle una melodía melancólica y triste, haciendo que se sintiera, de alguna manera, mejor. ¿Y si a ese pequeño okama le pasaba algo similar? El pelirrojo había tomado una fuerte decisión.- Si con la música del menda puedo hacerte sentirte mejor…- Suspiraba Garnet, volviendo a centrar su cabeza y tosiendo fuertemente para que, los aplausos y la bulla bajara su volumen.- ¿OS HA FLIPADO O QUÉ PEÑUQUI? ¿NO ES EL MENDA INCREÍBLE? PUAJÁ- Preguntaba Garnet con una sonrisa dibujada en su cara, tras lo cual la plaza reverberó con una unánime afirmación. Estaba completamente extasiado, el calor del público le estaba enloqueciendo. Pero no, debía centrarse, antes tenía que ayudar, a su manera, a ese pobre okama.- ¡PUES AL LORO AGAIN! EL SIGUIENTE TEMA VA A PARA QUIENES HAYÁIS TENIDO UN MAL DÍA, ESTÉIS TRISTE, O DE BAJONA. - Volvió a mirar de reojo, observando como aquel chavalín levantaba su cabeza para mirar a Garnet, sonriéndole el pelirrojo de vuelta, todo mientras el resto del público comentaba con confusión por el cambio de aire musical.- Y que os entre en la mollera, coleguis… ¡LLORAR ESTÁ BIEN!, ¿ES O NO ES? - Declaró con determinación, señalando con el índice de su diestra la sien para empezar, seguidamente, a tocar la canción, que resultó ser una versión extendida de la corta pieza musical que le tocó a la marine en aquel momento.


El público más animado, a pesar del cambio de una canción marchosa y rítmica a una con aires más tristes y lentos, recibió de buen agrado la melodía sin letra, llegando algunos de ellos, incluso a llorar. Pero en esta ocasión, a Garnet solo le importaba el niño. De vez en cuando, iba echándole un ojo, para ver cómo reaccionaba a la canción, hasta que hubo un momento en el que se echó a llorar, haciendo que el músico, le sonriera con cierta ternura.- Eso es tronqui. - Sin dejar de tocar, cerró los ojos, usando una vez más su haki de observación - nuevamente expandiéndolo hasta toda la plaza - para así, poder ver cuál era su estado actual. Podía sentir como, poco a poco, el chico iba desprendiéndose de esa tristeza, quedando remanente un sentimiento de desahogo y relajación. Nunca sabría que le causaría ese malestar, ni siquiera sabría quién era, pero el haberle ayudado con su música, le generaba una felicidad igual o incluso mayor que recibir la aprobación de su público.- Tch, vieja alcahueta… ¿Es esto a lo que te referías? - Meditaba, con una sonrisa que reflejaba cierta frustración al acordarse de su madre por las palabras que le dijo en su subconsciente. Tras eso, abrió los ojos y terminó de tocar la canción, recibiendo más aplausos por parte de sus oyentes y, viendo, como el chico se levantaba de su sitio y se iba de la plaza, no sin antes dedicarle una tierna sonrisa al músico. Ante esto, Garnet extendió su diestra hacia él, alzando su dedo pulgar hacia arriba mientras le esbozaba una gran sonrisa, todo sin mediar palabra. Cuando el pequeño okama se fue de la plaza, ya sólo quedaban personas que seguían queriendo marcha, bulla. Y eso les iba a dar.- BUENO, QUÉ, ¿QUERÉIS ROCK AND ROLL AHORA? - Vociferó el skypiean, recibiendo el apoyo de su estimado público y siguiendo tocando hasta que hartarse o hasta el cansancio. Era realmente su primer concierto en condiciones, su primer concierto después de superar la oscuridad de su corazón y, no sólo se había sentido respaldado y apoyado por la gente de allí, sino que había descubierto algo más, un paso más allá en su meta, en su objetivo. Ya no le bastaba con que su música fuera escuchada en cualquier rincón del planeta, ni con ser una superestrella no. Después de ayudar a ese pobre chico lo tenía claro. Además de todo eso, y complementando el objetivo que tenía su amada Ikirami con proteger a los más inocentes, él usaría su música, en medida de lo posible, para ayudar a todas las personas que tuvieran un pesar, inquietud o malestar en su alma y corazón.

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[Auto T3 - Presente Absoluto] - Persiguiendo un renovado sueño - por Garnet D. Matlock - 10-07-2024, 09:04 PM

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