12-07-2024, 09:44 PM
Ni todo lo que habíamos comprado a lo largo de estos días en Momoiro había conseguido hacer que olvidase el enfado que sentía desde que habíamos descubierto que el dinero que guardábamos en el barco había desaparecido. En la isla del cielo nos trataban bastante bien y el mono emperador se había encargado de que todos supiesen que éramos sus protegidos, así que nadie se habría atrevido a saquearnos. La única opción que quedaba era que alguien del barco se lo hubiese llevado. Alguien como la encargada del dinero. Era obvio que la culpable había sido Jolyne, o esa era la conclusión a la que había llegado con Aspros. Seguramente no lo hubiese hecho con mala intención, pero era probable que cogiese todo lo que teníamos para ir a comprar y algún aprovechado le hubiese tongado. Seguro que se había gastado todo en unas judías mágicas o en unas botas horribles. Tenía mis serias dudas sobre dejar nuestro dinero a cargo de una granjera que no tenía ni idea de cuánto valía ni una barra de pan, pero por algún motivo a Yamamura le había parecido una buena idea.
Me toqué el pelo para asegurarme de que se seguía manteniendo en su sitio con los rulos. Me crucé de piernas con cuidado para que mi albornoz rosa no se abriese y continué pintándome las uñas. —Como te iba diciendo. Todo un despropósito —le comenté a Aspros. Apenas podía gesticular con la mascarilla verde que me había puesto por toda la cara, pero en mi voz se podía percibir claramente la indignación. —Encima el barco no solo es horrible, ahora también está en la ruina. Nunca me ha gustado la disposición ni la decoración. Ya me había hecho ilusiones con el próximo que compraríamos, hasta que nuestro dinero ha “desaparecido” —dije haciendo énfasis en esa palabra. Todos sabíamos lo que había pasado. Aquel lugar me deprimía. Mi habitación estaba destrozada, los muebles se habían pelado por los golpes que se habían llevado y tanto las paredes como el suelo y el techo daban pena. En aquella pequeña habitación solo cabía mi cama, mi armario, una cómoda, una mesita de noche y dos sillas que acabábamos de entrar para poder arreglarnos.
Al terminar de pintarme la uña que me quedaba cogí con cuidado uno de los vasos de cristal que habíamos colocado sobre la mesita para darle un trago con la cañita. Aquel smoothie estaba realmente bueno. Aspros sabía lo que hacía. —¿Esto que lleva? Está muy rico. No sé cómo, pero pienso recuperar ese dinero como sea y llevar la vida que merecemos. Nuestro próximo barco será impresionante —dije cambiando de tema repentinamente. En ese momento, un grito perturbó nuestra paz. Reconocí en seguida aquella voz. Era Garnet, el más llamativo de los Shogun Gari. Aunque ahora debía considerarlo nuestro compañero de los Alas Negras, uno más de nuestra banda. Respiré profundamente mientras me ponía en pie. Me alegraba que hubiésemos podido encontrarnos tan fácilmente, pero en este momento tan solo me apetecía quedarme encerrada bebiendo aquella maravillosa bebida y terminando nuestra rutina de belleza. Sin embargo, me dirigí hacia la puerta del camarote para salir a cubierta y asomarme por la borda. Efectivamente, ahí estaba nuestro nuevo compañero, vestido de forma tan extravagante como siempre. —Hola, Garnet —le saludé lanzándole una escalerilla poco consistente para que subiese como pudiera. Todavía teníamos muchas cosas de las que hablar. Por suerte, había venido justo en un momento en el que todos nos encontrábamos en el barco.
Me toqué el pelo para asegurarme de que se seguía manteniendo en su sitio con los rulos. Me crucé de piernas con cuidado para que mi albornoz rosa no se abriese y continué pintándome las uñas. —Como te iba diciendo. Todo un despropósito —le comenté a Aspros. Apenas podía gesticular con la mascarilla verde que me había puesto por toda la cara, pero en mi voz se podía percibir claramente la indignación. —Encima el barco no solo es horrible, ahora también está en la ruina. Nunca me ha gustado la disposición ni la decoración. Ya me había hecho ilusiones con el próximo que compraríamos, hasta que nuestro dinero ha “desaparecido” —dije haciendo énfasis en esa palabra. Todos sabíamos lo que había pasado. Aquel lugar me deprimía. Mi habitación estaba destrozada, los muebles se habían pelado por los golpes que se habían llevado y tanto las paredes como el suelo y el techo daban pena. En aquella pequeña habitación solo cabía mi cama, mi armario, una cómoda, una mesita de noche y dos sillas que acabábamos de entrar para poder arreglarnos.
Al terminar de pintarme la uña que me quedaba cogí con cuidado uno de los vasos de cristal que habíamos colocado sobre la mesita para darle un trago con la cañita. Aquel smoothie estaba realmente bueno. Aspros sabía lo que hacía. —¿Esto que lleva? Está muy rico. No sé cómo, pero pienso recuperar ese dinero como sea y llevar la vida que merecemos. Nuestro próximo barco será impresionante —dije cambiando de tema repentinamente. En ese momento, un grito perturbó nuestra paz. Reconocí en seguida aquella voz. Era Garnet, el más llamativo de los Shogun Gari. Aunque ahora debía considerarlo nuestro compañero de los Alas Negras, uno más de nuestra banda. Respiré profundamente mientras me ponía en pie. Me alegraba que hubiésemos podido encontrarnos tan fácilmente, pero en este momento tan solo me apetecía quedarme encerrada bebiendo aquella maravillosa bebida y terminando nuestra rutina de belleza. Sin embargo, me dirigí hacia la puerta del camarote para salir a cubierta y asomarme por la borda. Efectivamente, ahí estaba nuestro nuevo compañero, vestido de forma tan extravagante como siempre. —Hola, Garnet —le saludé lanzándole una escalerilla poco consistente para que subiese como pudiera. Todavía teníamos muchas cosas de las que hablar. Por suerte, había venido justo en un momento en el que todos nos encontrábamos en el barco.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
