+18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes.
#4
Garnet seguía observando con detenimiento la chupa de cuero que se hallaba frente a él mientras esperaba a que algún encargado apareciera para atenderle. Ciertamente era una chaqueta muy bien acabada, llamativa y resultona. Ese color negro que brillaba con la luz incidiendo sobre la prenda le cautivaba, por no hablar de esos pinchos que gritaban a más no poder rebelión y poder. Tendría que seguir mirando más ropa teniendo en cuenta lo vacío que se comenzaba a sentir su armario pero esa chaqueta había sido un buen inicio para empezar su compra.

Entonces, el ruido de una puerta abriéndose a su izquierda le llamó por completo su atención, girándose hacia la dirección de la que provenía el sonido.- Coño, ya iba siendo hora, ¿es o no es?- Finalmente llegaría algún o alguna dependiente para poder venderle la chaqueta e, incluso, asesorarle e indicarle dónde podría encontrar más ropa que encajara con su estilo resultón. No obstante, al fijarse mejor en la figura que había aparecido tras la puerta en la que venía el cartel de "Privado" se quitó, por completo las gafas de sol, quedándosela en su diestra, agarrando - con su índice y pulgar - la patilla derecha de la misma mientras, lentamente, se acercaba a ella, quién dijo algo que no pudo ni escuchar ni entender en absoluto. Los ojos se le abrieron como platos al observar a la mujer que agarraba aún el pomo de esa puerta. Probablemente era de las mujeres más bellas que había conocido jamás que, sin poder rivalizar a su Ikirami, le había conseguido robar por completo el aliento al músico. Ese pelo moreno con ese flequillo que dejaban casi asomar esos radiantes ojos rojizos, puestos en una preciosa y dulce carita que contrastaba completamente con su estilo gótico - punk, que favorecía absolutamente su perfecta figura. No pudo evitar perderse en ese prominente escote que resaltaba gracias a ese sensual corsé de látex. Y esas piernas recubiertas por esas medias con ligueras... Terrible, habíamos perdido a Garnet.

Estando a un metro frente a ello, cerró los ojos por un momento, momento en el que comenzó a generar más saliva y babas de lo normal. Al volver a abrir los párpados, sus ojos habían adoptado la forma de las lentes de sus gafas de sol y de los estampados de su camisa.- ¡WOOOOOOOOOAUUUUU! ¡¿Y TÚ DE DÓNDE HAS SALIDO MORENAZA?!- Gritó con gran exaltación mientras miraba, lascivamente, de arriba hacia abajo - parándose detenidamente en sus tetas - a la mujeraza que tenía ante ella. Se llevó, entonces, su brazo derecho debajo de su boca para limpiarse el exceso de baba que recaía sobre ella.- PUEJEJE... ¡ESTÁS ANTE EL GRAN MÚSICO, GARNET MATLOCK!- Se señalaba así mismo con el pulgar de su siniestra, llena de babas.- ¿QUÉ TAL SI TE TOCO ALGO Y LUEGO TE TOCO ALGO DE...- Le iba a proponer cosas indecentes a aquella bellísima mujer, cuando, al tener la intención de decirle la misma frase que usó con Ikirami cuando empezó a ligar de ella, se acordó de ella. De todo lo que habían empezado en Skypiea, en su claro y rincón de amor... Lo que le había visto sufrir... Coni le había ayudado y había sido un apoyo para él... Todo lo que se habían prometido... Y, por encima de todo, todo lo que la amaba.

Meneó su cara entonces de lado a lado con intensidad, mientras también agitar su brazo derecho para desprenderse de la baba que se le había quedado al limpiársela anteriormente. Paró, en seco y abruptamente, cerrando sus ojos y comenzando a controlar su respiración para, después, con todas sus fuerzas, darse un bofetón que resonaría en toda la primera planta con ambas manos impactando, cada una, en una de las mejillas.- ¿En qué cojones estabas pensando tarugo? ¡Qué tienes novia! ¡Qué tienes a Ikirami! ¿No íbamos a hacerla feliz o qué? La quieres con locura, ¿es o no es?- Se recordaba a sí mismo, abriendo, a continuación, los ojos mostrando un semblante aún más serio y con los mofletes ardiéndoles del guantazo. Miró con la mayor seriedad que pudo a la gótica culona. Garnet tenía que hacerse mirar su problema con las mujeres de ese calibre y sí, vaya que si era preciosa, pero su Ikirami simplemente era eso, su Ikirami.- Perdona, chata, se me ha ido la perola...- Desvió su mirada, emitiendo una sonrisa picarona.- La verdad que este cuerpo serrano ya tiene nombre, así que se te pasó el arroz, ¿es o no es?- Suspiró, negando con la cabeza, para volver a posar su mirada en ella.- Y no sé por qué te suelto esto, si ni te la pelara fijo, pero bueno.- Señaló con el pulgar de su mano izquierda al maniquí con la chaqueta que le había molado.- ¿Eres la encargada? Me molaría llevarme la chupa de ese maniquí, ¿es o no es?- Dedujo que quizás aquella mujer, que vestía también y había salido de una puerta de acceso restringido debía trabajar allí así que, después de su numerito, esperó a que le respondiera.- ¡¡Joder!!Pero está de tan buen ver... Sobre todo esos ojazos... - Meditaba Garnet pues, por alguna razón, el color de sus ojos le resultaba ciertamente familiar, aunque no conseguía atar cabos.

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RE: [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - por Garnet D. Matlock - 14-07-2024, 03:27 PM

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