+18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes.
#10
Al estar sus mejillas apresadas, o mejor dicho, bendecidas con el tacto de sus suaves manos, lo primero que se le vino a la cabeza a Garnet fue denominarse a sí mismo como un "sandwich de idiota" para, seguidamente decirle lo mucho que amaba a Ikirami y lo agradecido que estaba al ver, tal y como recordaba, que era la mejor y la más increíble novia de todas. Ante esto, con cierto aire jocoso, su pelirroja con peluca le afirmaba, lo que eran hechos, al minino declarando, además, que sería mil veces peor incluso si un sandwich idiota no lo valorara. Y por supuesto que Garnet la valoraba, sabía de sobra la pedazo de mujer que tenía a su lado y lo verdaderamente afortunado que tenía ya sólo de poder respirar el mismo aire que ella. Simplemente, como si fuera una polilla que se viera atraído hacia la luz de manera inexplicable, no era capaz de resistirse ante la necesidad de babear y ligar por cada mujer bella que viera. Era como algo superior a él que no podía evitar pero, que aún así, la mera imagen de su maravillosa amada en su cabeza y los recuerdos compartidos con ella eran suficientes para frenar en seco la lujuria del músico hacia otras mujeres.

Cuando, finalmente, sus labios se besaron, pudo sentir un chute de amor y pasión desenfrenada recorrer cada poro de su cuerpo con cada movimiento de su boca, lengua, respiración y jadeo. No se podía creer que todas las noches y días en los que había ansiado estar junto a la mujer de la que se enamoró perdidamente se habían acabado para, al fin, poder volver estar junto a ella. Justamente debido a todo el tiempo que había estado sin su presencia y sin su cariño era que ahora lo deseaba todo de ella, notando como la temperatura entre los dos crecía exponencialmente. Aún así y, sorprendentemente, el lado más racional de Garnet - sí, sorprendentemente Garnet tiene de eso - sentía que primero debía contarle varias cosas que sucedieron en su ausencia en Skypiea, demasiadas de hecho. Algunas más buenas y otras más malas, pero temas que al final le interesaba saber a la marine. Los múltiples intentos del músico por llamar la atención de la pelirroja, combatiendo y luchando con su ferviente deseo y ganas de placer, sumados al impedimento que ponía Ikirami tanto mordiéndole su labio como colocando su mano en la bragueta del skypiean - para seguidamente comenzar a intentar desabrochar su camisa con estampados de corazones -, fueron un fracaso total.- Pfffff... El menda se pierde... Tú lo has querido, Iki...- Intentaba pensar al borde del éxtasis Garnet, momento en el que decidió echarse con sumo cuidado sobre el suelo para poder dar libre albedrío a su intenso amor.

Una vez tumbados en la planta del local, al Garnet confesar todo el tiempo que había pasado anhelando por aquel momento Iki, entre jadeos y sonrojos, expresó como ella también lo llevaba deseando todo el tiempo que habían estado separados. Escuchar como su novia sentía lo mismo que el músico no hizo sino que acrecentar sus ganas de darle todo el placer que se merecía, yendo directo a brindarle toda clase de besos para, acto seguido, morderle el cuello, haciendo que la marine emitiera música para los oídos de Garnet en forma de gemidos que hacía erizar el vello del pirata. Fue entonces cuando pensó en que su primera vez con su mujer quería que fuera en condiciones, y no, no se iban a mover a un lugar más privado o a una cama, ni hablar. Garnet lo que quería era ver a Ikirami como la mujer que era, la mujer que había conocido pues sentía que en parte, con esa peluca y al estar irreconocible, el pirata lo estaría haciendo con otra persona que no fuera su amada. Por esta razón, le pidió, con dificultad, que se quitara la peluca para poder ver su radiante cabello del que se había quedado prendado, como del resto de todo su ser. Así pues, y con una sonrisa, se desprendió de la peluca, lanzándola fuera sin mirar y, tras eso, comenzó a sacudir su cabeza para quitarse, con ayuda de su mano, el moño y las horquillas que le sujetaban el pelo, dejándolo suelto por completo y alborotado, dejando al músico embobado por completo ante la escena que acababa de presenciar. A esto súmale la cara llena de picardía que se dibujaba en su faz y el fuego que yacía encendido en el interior de Garnet se avivó exponencialmente, viéndose reflejado con una mayor rigidez en la tercera antena del skypiean.- ¿U-una...Diosa?- Musitó el skypiean, con los ojos como platos y sonrojado. Había sido demasiada belleza y atracción sexual condensada en un sólo movimiento. Al preguntarle Ikirami si así estaba mejor, Garnet salió de su pequeño y corto trance, exhalando un resoplido.- Joder... Ni te coscas de cuánto, Iki... No sabes de que manera te voy a fo...- Comentó lleno de excitación, tanta que no pudo acabar la frase al ver sus labios atraídos hacia los suyos, queriendo más y más de ella.

Mientras se perdían en la pasión de sus besos, Ikirami comenzó a arrancar sin ningún tipo de cuidado toda la ropa de Garnet, hasta el punto de romperle la camisa y, sinceramente, daba lo mismo, estaban en una tienda de ropa ya conseguiría más adquisiciones. Y encima estaba demasiado concentrado en el cuerpo de su amada, que se iba quedando cada vez más y más desnuda y haciendo que, el roce de su suave piel con la del skypiean alimentaran aún más el fuego que ardía con fuerza y pasión en cuerpo, mente, alma y entrepierna, como si de un combustible se tratara. Pudo escuchar como la pelirroja intentó decir algo pero, al igual que ella en su momento no le había dejado hablar, se quiso vengar a su manera mordiendo con lujuria su labio inferior para atraerlo a los suyos. Al mismo tiempo, agarraría, con su mano derecha la siniestra de la marine, situándola por encima de sus cabezas, en el suelo. Estaba por una parte el lado más salvaje de Garnet, queriendo salir y tener el más desenfrenado de los polvos posibles y, en la otra parte, el lado del músico más suave y que amaba puramente a Ikirami, queriendo hacer el amor con la persona a la que anhelaba, resultando en una mezcla explosiva que no dejaría a nadie indiferente.

Sin embargo, antes de poder acabar, y sin que Garnet pudiera percibir lo que se avecinaba, una mole aparecería en escena, preguntando, de manera extravagante, que qué narices había ocurrido allí. El músico lejos de sorprenderse porque le hubieran pillado en pleno acto sexual, en lo que verdaderamente se fijó fue en la increíble complexión que tenía aquel robusto y moreno hombre para, seguidamente, con toda la naturalidad del mundo, saludarle como si no estuviera pasando nada, cesando, entonces, su actividad sexual, pero sin sacar el "bizcocho del horno". Tras eso, como si cada segundo sin mirarla fuera una condena, volvió a posar su vista en la bella mujer, recibiendo una mirada llena de amor que, por inercia, el músico le devolvió con una pura sonrisa, seguida de un beso en su mejilla izquierda. Sería entonces cuando, Ikirami, le presentaría, con la respiración entrecortada, como su novio ante aquel señor que parecía conocer. Al escuchar como la palabra novio salía de su boca para referirse a otra persona no pudo sino volver a darle un aluvión de besos por toda la cara.- Novio... Joder, suena tan de puta madre...- Se alegraba internamente mientras seguía propinándole besos a Ikirami. Seguidamente, Iki presentaría a su amigo, Okaliva, denominándolo como el mejor modista del mundo. Garnet, ante esto, volvió a alzar la mano levemente, sonriendo con los ojos cerrados.- ¡¿Mejor modista?!... Huh... ¡Eso tiene... que ser flipante!... ¿Es o no es?... "Encantronio", tronco.- Expresó su placer de conocerle y emoción de conocer al mejor modista del mundo, entre jadeos al sentir todavía el calor de Ikirami en su aparato reproductor.

Okaliva, al ver como los dos pelirrojos estaban desnudos, con sus cuerpos casi retozando, se giró para darles la espalda y alzando su cabeza hacia el techo. Comenzó a negar y a recriminar, a su manera, si no tenían un lugar mejor para hacerlo, mas entendiendo, tras un suspiro, que al final el amor era el amor. Sólo con esa actitud, aquel bicharraco de 2 metros ya se había ganado el respeto de Garnet. ¿Le jodían la primera planta del local, se encontraban a un desconocido haciendo el acto sexual con su amiga y se lo tomaba con la mayor de las calmas - dentro de lo que cabía- posibles? - Puejeje... Este tronco es un figura, un máquina... Le sabe a la libertad y a la diversión.- Opinaba el pirata sobre el comportamiento del modista sabiendo que, la mayoría de las personas, lo habrían echado ya a patadas del lugar y llamado de todo. Mientras el skypiean pensaba aquello, Ikirami se disculparía, con una sonrisa que, de solo verla, le daban más arrebatos de seguir llenándola de besos, aclarándole que ya le había dicho que se moría de ganas de verlo, haciendo que Garnet sonriera de felicidad, otra vez, manifestando ese arrebato que sintió hacía nada y disparándole una ametralladora de besos. Cuando paró, la pelirroja se incorporaría para, entonces, darle un beso en la frente al pirata.- Puejeje...- Rio de felicidad al sentir sus labios sobre su cabeza, para acto seguido mirar hacia Okaliva de nuevo.- Eso eso... Perdona por lo de la tienda y gracias por entender nuestro amor, ¡eres un tío legal! ¿Es o no es?- Dijo Garnet con una sonrisa, tras lo cuál, y antes de hacerse a un lado y mirar hacia el suelo con la vista tapada, mandó a los enamorados a que acabaran en otro lado para, después, presentárselo como era debido.

Garnet, a pesar del placer que seguía sintiendo estando dentro, decidió salir frente a la petición del modista al que había comenzado a respetar. Le habría gustado acabar allí mismo, pero bastante comprensivo había sido el hombre como para que no le hicieran encima caso. Además que era amigo de Ikirami, y los amigos de Ikirami son panas de Garnet, a no ser que sean marines claro. El pirata, al mismo tiempo que la marine, se levantó tras lo cual, sonriente y radiante como el mismísimo sol, su amada le extendió su mano, invitándole a que se la cogiera tras lo cuál, y con una sonrisa llena de picardía, se la cogió.- Gracias por ser el colegui de Iki, Oki, recuérdame que te toque algo de música por todo este desastre.- Agradecía Garnet a Okaliva mientras seguía los pasos de Ikirami hacia la puerta, perdiéndose tras de ella.- Okay... Whatever... ¡Es una promise! Más te vale keep it, you know.- Dijo aún con la mirada desviada al suelo. Y por supuesto que la iba a cumplir.

Siguiendo a su fascinante novia, comenzaron a recorrer el pasillo detrás de la puerta. No tenía ni idea de hacia dónde lo estaba llevando pero, aquel sentimiento de dejarse llevar por la pelirroja, le transportó a cuando se encontraron en la entrada del bosque junto a Shandora y, de la misma manera, le llevó hasta su claro especial. No pudo evitar suspirar de amor y melancolía, sentimientos que se transformaron en lujuria cuando descendió su mirada hacia su culito prieto en movimiento, no pudiendo evitar darle una cachetada juguetona con la mano que tenía libre.- Pueje puejeje...- Reía con la lengua fuera cual perro. Fue entonces cuando llegaron hasta una puerta, la cuál Ikirami abrió empujando a Garnet a la habitación que guardaba, una habitación llena de oscuridad, en la que era imposible ver nada. El skypiean no paraba de resoplar de la excitación por saber y no saber lo que se venía al mismo tiempo. Y de repente se haría la luz, iluminándose la habitación gracias a una gran cantidad de focos que estaban situados estratégicamente en la sala. Garnet no entendía muy bien para que se podía usar aquella habitación, pero se quedó fascinado en la variedad de escenarios que poseía, llamándole la atención uno en especial que poseía una cama de matrimonio con colores muy sugerentes.- Creo que se por dónde vas Iki, puejeje...- Vaticinó, volviendo a posar su mirada en la perfecta figura de Ikirami, que se acercaba hacia él mordiéndose sus labios. Los resoplidos de Garnet se intensificaban, mordiéndose el también los labios mientras se acercaba también a la pelirroja para reducir la distancia entre ellos a cero cuanto antes, momento en el cuál volvieron a besarse con pasión para, en ese entonces, empujarlo hacia atrás hasta la misma cama de matrimonio que había visto justo antes.- Joder sí, ¡la puta cama!- Se alegraba internamente el ex-minino ante la continuación del acto de placer que estaban teniendo en la planta de la tienda. Como si de una pantera se tratara, Ikirami se colocó encima del skypiean, levantando su barbilla para mirarlo desde arriba, agarrando entonces las manos del pirata para llevarlos hacia sus exuberantes pechos que comenzó a palpar con gusto al mismo tiempo que sus labios se volvían a fundir en uno, no sin antes preguntar que por dónde iban. No pudo ni responder, no quería responder, y no quería ya hablar. Tan sólo quería concentrar todos sus sentidos en disfrutar del hermoso y perfecto cuerpo de su mujer y del acto que estaban a punto de hacer. Ahora sí que sí, estaba el horno para bollos.



Largos minutos después de que Garnet disfrutara, junto a Ikirami, de sus carnes después de tanto tiempo separados, el skypean se encontraba con los ojos cerrados y abrazado a la marine, como si estuviera acurrucado a ella,- con su brazo y pierna izquierda sobre su cuerpo, y su cabeza ubicada entre su hombro izquierdo y su cuello - mientras emitía sonidos de satisfacción por lo que acababa de suceder, que se asemejaban a los ronroneos de un gato. Toda la espera que había tenido que sufrir sin ella, desde luego que ya solo por el acto de amor que acababan de realizar, había merecido la pena de sobremanera.- Ha sido... Una pasada, Iki...- Confesaba, completamente relajado y feliz Garnet, dándole un suave beso en el cuello de la mujer.- Ahhh... El menda está que rebosa de felicidad...- Seguía expresando su genuino gozo depositando, esta vez, un beso en su mejilla izquierda.- Te quiero, Iki.- Dijo con una radiante sonrisa para, seguidamente, girarse y quedar bocarriba, incorporando, entonces su tren superior y quedando sentado sobre la cama. Agarró, entonces, la siniestra de Ikirami, llevándosela a su boca para darle otro beso.- Ahora que nuestros cuerpos se han puesto al día...- Le dijo con una sonrisa picarona, acompañado de un guiño.- ¿Cómo has estado todo este tiempo?- Cambió la sonrisa de picardía por una de ternura.- El menda quiere saber si has estado bien o si te ha pasado algo increíble.- Desvió su mirada y se puso de morritos.- Aunque ni de blas te ha podido ocurrir algo igual de increíble que lo que tu eres... Nanai, ¿es o no es?- Finalizó para sonreírle intensamente con los ojos cerrados. Solo esperaba que durante todo ese tiempo, quitando su ausencia, hubiera ido todo bien por parte de Ikirami.

INFO
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
  Responder


Mensajes en este tema
RE: [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - por Garnet D. Matlock - 16-07-2024, 08:26 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)