+18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes.
#14
Ikirami podría hablar de cualquier tontería, contar cualquier milonga o relatar algo que, a priori podría incomodar al pirata que, sólo por el hecho de ser ella y por el amor que Garnet sentía hacia ella, pondría sus seis sentidos a cada una de sus palabras y disfrutaría, como si de las más bonitas melodía se tratara, de su dulce voz. Solo por ser ella, cualquier dato aleatoria sobre la marine ya resultaba reconfortante para el músico, pues cuando se ama a alguien, quieres saberlo todo sobre ella. Fue de esta forma que, después de que comentara apenada que no tuvo muchas novedades, hablara sobre su nueva compañera, la tontatta Ryze, intuyendo - erróneamente - que no le haría demasiada gracia a Garnet. Sin embargo, el pirata se quedó completamente sorprendido ante el poder que poseía un ser tan diminuto - y aparentemente mono según las palabras de la pelirroja -, expresión que, Garnet imaginó, que fue la que ocasionó que su novia sonriera. Seguidamente, al pedirle que no le contara a nadie ese pequeño secreto, el músico le prometería no hacerlo para, a continuación, soltarle uno de sus comentarios jocosos al oído, sintiendo como la pelirroja se ponía algo nerviosa, sonrojándose y asintiéndole con una sonrisa. Era tan preciosa y adorable a partes iguales. Entonces, retomando el comentario de la marine sobre que igual no le importaría en demasía que tuviera una nueva compañera marine, Garnet vio preciso aclarar este malentendido pues, al formar ellos, su equipo y lo que podía ser su familia, - al igual que para el skypiean lo eran los Shogun Gari -, parte de su vida, ya sólo por eso al pirata les importaba - saber de ellos, por supuesto -, y muchísimo. La deslumbrante mujer, con una sonrisa y, antes de besarle la mejilla al ex-minino, agradeció las palabras de Garnet, añadiendo que era bonito de su parte.- Tú si que eres bonita, Iki.- Admiraba, con una sonrisa, la belleza tanto interna como externa de su amada y es que, ¿acaso ella no había hecho lo mismo? ¿No se había propuesto a intentar aceptar a su familia de piratas a pesar de todo por lo que ha pasado y el coherente rechazo que sentía hacia ellos? Era lo mínimo que podía hacer por la persona que le importaba.

Luego de eso, el pelirrojo comenzaría enumerar a los miembros del equipo de Iki que ya conocía, de apariencia o nombre. Obviamente, estaba Sephi, ya habían hasta hablado de él. Luego, su oponente en las semifinales del evento de Zarutsuki, aquella semioni fortachona. Realmente no podría apostar al 100% si era de los suyos, pero siendo marine, coincidiendo en el mismo lugar - Skypiea - al mismo tiempo que Ikirami, y recordando como la usó de distracción, gritando que se le iban a salir las tetas, puso la mano en el fuego de que debía ser una de los suyos. Y por último, la recién nombrada Ryze. Aunque bueno, también estaba ese pelirrojo con gafas de sol que se transformaba en tortuga. Estuvo junto a él en los Cabos y hacía tiempo que no sabía de él pese a ir acompañado de Sephi, así que ni le hizo mención. Cuando nombró a los tres marines que conocía, aclaró que Sephi, en parte no le caía mal, ¿le caía entonces bien? Ni idea y, de hecho, aún tenían algunas palabras pendientes los dos varones pelirrojos. Entonces, con un suave toque en la nariz de Garnet, por parte de Ikirami - que hizo sonrojar al pirata -, la marine aclaró que se llamaba Karl, o mejor dicho, Karlglass.- Eso, eso...- Recordaba Garnet, ahora sí, el nombre de quién fue adversaria. A pesar de lo furioso que estuvo en su combate contra ella, gracias a sus inseguridades y por ver como, a pesar de atacarla con todo, se negaba a caer, estaba dispuesto a intentar que le cayera bien y ser amistoso con ellos - aunque a saber como se tomaban esos marines que un pirata fuera de buenas como si nada -.

Iba a proseguir hablando el pirata hasta que la mano de Ikirami se posó sobre su zona abdominal y, por tanto cicatriz. Al quejarse de dolor, Garnet vio procedente empezar a contarle lo ocurrido y como era que ya no era ningún usuario. Su amada, para escuchar con atención, se colocó en una pose, bastante sensual que, junto a su cuerpo desnudo, habría hecho que el músico perdiera la concentración en absoluto. Pero la seriedad del tema no lo permitía.- Ya tendrás domingas para otro momento, Garnet... Ahora céntrate...- Se concentró, no sin antes, durante décimas de segundo, enfocar su mirada al despampanante cuerpo de Ikirami, décimas en las que también puso una cara de pervertido total. Hecho ya el payaso y el marrano, comenzó a narrarle todo el proceso por el que se quitó la fruta. Conforme avanzaba en su corta historia, no sólo podía sentir la preocupación de su novia hacia él, cosa que hizo sentir culpable a Garnet, sino que también sintió su apoyo, en esas caricias que recibía en su mano por su parte. No sabía como le ayudaba su tacto, su sola presencia en tan solo ese momento. Pudo notar también como, cuando comentó la recaída que tuvo, precisamente por su ausencia, como agachaba su cabeza en señal de tristeza. Lo último que quería Garnet era que se sintiera culpable por algo de lo que, valga la redundancia, no tenía la culpa. Quitó momentáneamente su mano derecha de la Ikirami para, con delicadeza, agarrar su barbilla, levantándola, y girándola con suavidad para que le mirara. Entonces, con una tierna sonrisa, ocultando sin éxito el dolor que sentía al imaginarse la reacción de su Iki. Negó con la cabeza, entonces, queriendo decirle que no debía martirizarse por aquello, no se merecía eso, no. Seguidamente, volvió a situar su mano sobre la suya, sintiendo como la marine la sujetaba con fuerza y como sus labios se acercaban a él cuando soltó la bomba, viendo como se quedaba quieta. La incredulidad y sorpresa de la pelirroja hizo que se quedara boquiabierta, soltando una corta pregunta sobre lo que acababa de escuchar. Esto, sumado a decir que ya no era ni un minino, ni un gatito, hacía que se le formara un nudo en el estómago, ocasionando una gran agonía en Garnet.

Pero, lejos de enfadarse, entristecerse o pegarle, Ikirami comenzó a mirar a Garnet en distintos puntos de su cuerpo, comenzando por su trasero para, luego, observar su rostro para oler un mechón de su cabello que sostuvo con la misma mano que tenía, hasta hace unos instantes la mano del pirata. Extrañado, arqueó su ceja, otra vez, al no entender el comportamiento de su novia. Entonces, con completa seriedad, la pelirroja declaró que gato se nacía, no se hacía, añadiendo que era suyo, tanto su novio como su minino, factores que no cambiarían una akuma no mi, ocasionando de forma ipso facta el sonrojo del pirata.- P-pero, Iki, el mendaghhhh.- Quiso decir pero, por alguna razón, Ikirami acercó su mano a su boca para separar los labios de Garnet, observando con cuidado su dentadura y, diciendo que efectivamente, seguía siendo un precioso gatito ronroneante. El pirata se quedó embelesado, nuevamente, por la belleza que residía en el corazón de Ikirami, quién quitó sus manos de su boca a lo que, a continuación depositó un dulce beso en los labios de Garnet.- Iki, pero qué cojones, ¿cómo el menda te puede querer cada vez más?- Le dijo, tras separase sus bocas y mientras le lanzaba una mirada llena de adulación a la pelirroja. Toda la tristeza que sentía se había disipado, si es que su novia era increíble. Tras eso, Ikirami, al terminar de procesar la información que le había soltado Garnet, preguntó, después de parpadear rápidamente y gritando que como era posible que ya no fuera usuario, haciendo que el minino entrecerrara levemente sus ojos. Sí, era difícil de creer, y el skypiean lo sabía, pero era la verdad.

Su amada intentó entender la situación, sentándose frente a Garnet, ahora, con las piernas cruzadas, y llevándose su mano a sus ojos cabizbaja. Informó que las frutas del diablo no eran de quita y pon, como una chaqueta o peluca, pensando Garnet momentáneamente en Ikirami quitándose y poniéndose, sucesivamente, la peluca y chaqueta que llevaba puesta anteriormente.- Hmmmm, creo que sé.- Respondió, con dudas, a su pregunta retórica, añadiendo, seguidamente, como dato adicional que, de hecho, si que existía una fruta que te convertía en chaqueta y te permitía controlar a los demás, dejando ojiabierto a Garnet.- El menda no sabe si se sorprende más de que haya una fruta así rara de cojones o de lo lista que es mi Iki, puejeje...- Se acercó para darle un beso en su mejilla.- ¿Es o no es?- Se separó de su cara con una suave sonrisa, al mismo tiempo que sentía como su mano era agarrada y acariciada por las dos de la pelirroja. Comenzó a decir que, aunque fuera difícil de creer, si él le decía que aquello era posible, le creería, pues ella confiaba en él, momento en el que la sonrisa de Garnet se intensificó. En cambio, pidió más detalles, tanto de como fue el proceso como de quién era ese brujo, para meterlo en la cárcel en caso de que le hiciera algún daño al pirata. No pudo evitar soltar una carcajada al imaginarse a Ikirami esposando y encarcelando a aquel imponente chamán.

Se llevó, entonces, su mano libre a su barbilla, poniéndose de morritos y mirando hacia el techo.- Pues el brujo la verdad que nanai de quién era... Era un bicho enorme, muy feo y viejo...- Súbitamente, soltó su mano de la barbilla y chasqueó los dedos, mirando a Ikirami.- ¡Coño eso! Si mi chabola no me falla, creo que estuvo junto al macaco en el combate de Yoji contra Sohem, ¿es o no es?- Intentó rememorar la imponente imagen de ese coloso bajando de aquella nube.- Ahora, ¿cómo lo hizo ese carcamal?- Preguntó mientras se encogía de hombros y negaba con su cabeza, con los ojos cerrados.- Tch... Ni pajorera idea...- Abrió sus párpados, acercando su mano abierta al vientre de Ikirami, y posando su mano en ella.- Mi mente de loco solo se cosca de ese viejo poniéndome la mano así y luego, buenas noches...- Suspiró ante la incertidumbre de lo que haría el chamán. Aprovechó que tenía la mano en su zona abdominal para acariciarla.- Después de eso tuve un sueño la mar de raro, muy místico todo... Y me desperté hecho una mierda, hasta el punto que mi colegui Sasha tuvo que llevarme al barco envuelto en sábanas...- Empezó a reírse de recordar la escena.- Puejeje... Como si fuera un porro, ¿es o no es?- Comentó, tras lo cuál, se quedó en silencio, inclinando entonces su tren superior hacia delante, para darle un beso en su hombro, apoyando su barbilla allí a continuación.- Pero bueno, gracias a ese sueño, a mis coleguis y a saber que te tenía con el menda, de alguna forma, pude echar a patadas gran parte de la oscuridad que había en mi interior.- Declaró sonriendo, separándose de su hombro para darle un beso en sus labios.- Gracias, de verdad, Iki, este... Aún minino, te lo debe todo.- Le agradeció de corazón, el tan sólo poder contar con su pensamiento.

Por otro lado, al recordar como se quedó desmayado e inconsciente por culpa del chamán, recordó la explosión de energía que dejó K.O. al finalizar el torneo a la mayoría de sus amigos, él incluido. Explosión que había sentido, en menor medida, hace un momento salir de Iki.- Una cosa, Iki...- Comenzó a decir, pasando ahora la mano que tenía sobre su vientre a su mejilla derecha.- ¿Sabes que ha sido la presión que ha salido de tu cuerpo cuando estabas rabiando conmigo?- Preguntó serio.- Podía sentir... Como mi alma se podía partir en cualquier momento... Ha sido algo chungo... Como cuando quedé para el arrastre en los juegos de Skypiea, ¿es o no es?- Miró hacia los pies de la mujer recorriendo, con su mirada, todo el cuerpo ascendentemente de la mujer, hasta volver a posarse en sus ojos.- ¿De qué pasta estás hecha realmente, Iki?- Si con ese poder que había sentido era capaz de hacer lo mismo que pasó en Skypiea, no le cabía la menor duda de que Ikirami, era aún más especial e increíble de lo que ya creía.

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RE: [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - por Garnet D. Matlock - 18-07-2024, 11:14 AM

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