+18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes.
#18
El pirata en ocasiones sentía que, la conexión entre su novia y él era tan fuerte, que eran capaces de leerse la mente el uno al otro. De este modo, después de que Garnet dijera que no sintió nada raro tras mojarse los pies y tobillos - y se imaginara con perversión la sensual y preciosa imagen de la marine en bañador -, Ikirami le propuso ir un día a la playa juntos para darse un baño y así asegurarse, aclarando que no tenía planes de irse pronto de Momoiro y, bromeando con ternura que, si hacía falta, la pelirroja se encargaría de sujetar al minino mientras nadaba. Aquello era felicidad por partida doble pues, primero, si se quedaba más tiempo en la isla, eso era equivalente a más oportunidades para ver a su amada. Sólo con eso ya era extremadamente feliz pero es que encima le había propuesto ir a la playa con él, a lo que Garnet, apretando los labios fuertemente, asintió de manera muy intensa a Ikirami.

Tras eso, Garnet, cuando se volvió a disculpar por su comportamiento, y ocasionar aquella increíble muestra de ira por parte de la marine, Ikirami, con una risa nasal y un rostro lleno de dulzura, gesticuló con su mano que no pasaba nada y que todo estaba bien, causando que en el rostro del pirata se mostrara una sonrisa llena de amor. Después de aclarar que era exactamente lo que había sentido con el derroche de poder de Ikirami, y escuchar por su parte que, en Skypiea, ella no cayó desmayada, le salió del alma usar la expresión que usó para preguntarle si era verdad que aguantó sin caer inconsciente, a lo que asintió entre risas, risas que se intensificaron junto a las posteriores de Garnet, creando un momento de extrema complicidad entre los dos pelirrojos que brindo de calor el alma y corazón del pirata, sobre todo luego de escuchar como Ikirami - con una mirada que podría curarle la vista a un ciego - decía que esas expresiones suyas le mataban.  Seguidamente, fue directo a abrazarla, afirmando la novia tan increíble que era, y recibiendo tanto el asentimiento de la pelirroja como su cálido abrazo.

Fue entonces, después de ese abrazo y de que le diera un suave beso en su frente, que Garnet se echó hacia atrás y comenzó a reflexionar sobre las similitudes que tenía el caso ocurrido en Skypiea y el ocurrido allí mismo. Enumeró, uno por uno, todo lo que había sido capaz de percibir el músico que fuera reseñable, recibiendo toda la atención por parte de la pelirroja. Cuando acabó y declaró que eso era todo lo que sabía, Ikirami añadió, además que ambos poderes se mostraron en un momento intenso, haciendo que el minino abriera los ojos y, quitando su mano de la barbilla, chasqueara los dedos hacia la marine, quedando con su índice extendido hacia ella.- Coño, ¡y tanto! Bien visto ahí, Iki, ¿es o no es?- Dijo con todo el orgullo que sentía hacia la mujer. Aún así, sentía que no era suficiente y que faltaban más datos para corroborar la relación, por lo que pensó que Ikirami tenía razón y que, probablemente, no tenía nada que ver una cosa con la otra.

Sin embargo, cuando exteriorizó ese pensamiento, la pelirroja negó su antigua creencia, declarando creer haberse equivocado, no pudiendo negar la existencia de ciertas similitudes, todo esto antes de besar su mejilla y, con su mano, acariciar la contraria, añadiendo que ya lo descubrirían más tarde. Quitó de nuevo entonces, su mano de detrás de su cabeza, y se la llevó hacia la mano de la mujer con la que le estaba acariciando el moflete, agarrándola y llevándosela a la boca para darle varios besos en los nudillos. Tras eso, volvió a desplazarla hacia su cogote.- A lo tonto juntos hemos sacado cositas jugosas sobre eso tan raro pueje... Si te vuelve a ocurrir algo como lo de antes, dame un toque, ¿es o no es?- Propuso el músico, acordándose de su Den Den Mushi y mirando alrededor buscando su zurrón, hasta que se acordó que debía estar afuera, en algún lado tirado por la tienda después de que la pasión y el deseo cegara a la pareja. No le dio demasiada importancia, ya cuando salieran de allí buscaría sus pertenencias y volvería a ofrecerle a su amada un intercambio de Den Den para poder estar en contacto cuando fuera necesario, aunque eso podría ser perfectamente las 24 h de cada día para Garnet.

Cuando enumeró las cosas tan raras que ocurrió en las tierras celestiales, como el haki o que un pirata y una marine se enamoraran perdidamente, recibió un prolongado y placentero beso de su novia que, como cada uno de los que le daba, deseaba que jamás se acabaran. Pero como todo lo bueno se acaba, Ikirami se alejó, eso sí, con una sonrisa que, si ya de por si era imposible, le hacía recordar lo increíblemente hermosa que era la pelirroja, gateando, pues, hacia el borde de la cama y sentándose en él. Una vez allí, mencionó el tema del haki, comentando que parecía que todo el mundo había recibido un entrenamiento por parte de Kaelith, girándose hacia Garnet tras eso, el cuál puso los ojos como platos.- ¿¿Kaelith?? Para el carro, ¿ese no fue el que me enseñó el haki o qué?- Pensó sorprendido el músico, ¿era posible que Ikirami hubiera estado bajo la tutela de aquel estirado lunarian y que poseyera el mismo poder que Garnet? La marine siguió, mencionando otro nombre que le hizo ladear su cabeza hacia el lado, pues no le sonaba en absoluto esa tal Jalira.

A continuación, se levantaría de la cama, estirando tanto espalda como brazos para, con una pose que a Garnet le pareció altamente sensual - como todas que hacía Ikirami realmente -, le comentó que justamente, el día que se vieron y en el que surgió la intensa llama de su amor, había quedado con él para aprender el Kenbunshoku, pues le había quedado pendiente. Mientras hablaba, el pirata gateó hacia el borde de la cama, concretamente hacia el más próximo hacia la marine, para ponerse en pie de un pequeño salto y ubicarse próximo a ella. Siguió, aclarando - con ternura y un moderado sonrojo - que, a pesar de aquello, no se arrepentía de nada de no haberlo podido aprender. En un arrebato de amor ante esas palabras, cogió una de sus manos y empezó a depositarle una inconmensurable cantidad de besos en ella. Tras eso, permaneció frente a la pelirroja, comenzando a estirar también su cuello, pues habían hecho demasiadas posturas raras después de tanto tiempo. Por otro lado, parecía que Ikirami, al final, no había podido aprender el haki a pesar de conocer al que fue su maestro. Una pena, pues era un poder bastante útil según Garnet.- Igual si...- Comenzó a planear el pirata enseñárselo a la marine pero, justamente entonces, mencionó que un tal Joe hizo que lo aprendiera en esa misma isla preguntando seguidamente, si el tenía ambos.- ¿Joe? ¿Ambos hakis?- Arqueó una ceja en señal de confusión, pues era la primera vez que escuchaba, o al menos eso recordaba. Se imaginó que se trataría de un compañero de la marine. Pero lo importante era, ¿cómo que ambos hakis?

Antes de que pudiera resolver sus dudas, Ikirami invitó a que salieran a saludar como era debido a su amigo Okaliva, pues ya había pasado suficiente tiempo haciéndole esperar.- Coño claro, ¡tu colegui! ¡Tu cuerpo me había vuelto tan loco que se había ido la flapa y me olvidé de él!-  Exclamó, llevándose su mano derecha a su barbilla, mientras que su izquierda estaba apoyada en su cadera.- Pero antes de eso, Iki, necesito preguntar algunas cositas.- La miró a los ojos, en silencio, durante un par de segundos. Seguidamente, se miró hacia sus partes nobles al aire, durante otro par de segundos, tras los cuáles volvió a desplazar su vista hacia los luceros de su amada.- Al menda se la pela, pero por tu colegui, ¿debería ponerme algo encima?- Preguntó seriamente, aunque con una sonrisa juguetona.- Luego, lo del haki que comentas... ¿Cómo que ambos? ¿Es que hay más de uno?- Se cruzó de brazos, ladeando su cabeza hacia la derecha.- Tal y como dices, Iki, me enseñó ese tal Kaelith... Fui a verle porque, cuando el menda se despertó de su inconsciencia, comencé a sentir, a veces las voces y auras de la peña que me rodeaba...- Dijo cabizbajo y pensativo, para volver alzar su cabeza hacia Ikirami.- Durante nuestro día de romance, hubo un "pis pas" en el que pude sentir tu aura...- Dijo, tras lo cuál, desplazó su mirada hacia el techo, poniéndose de morritos, entonces.- Pero no me había coscado de que hubiera más de un haki, ¿sabes? ¿Cuál es el otro, Iki?- Terminó de preguntar, volviendo a posar sus pupilas en la increíble y bella figura de la pelirroja. Aunque le picaba la curiosidad por ese tal Joe, estaba claro para él que debía ser uno de los suyos, por lo que ya preguntaría más adelante sobre él.

Con esas dudas resueltas, aún quedaba un tema que debía contarle a Ikirami antes de volver con Okaliva. Al ser su novia, debía contarle todo lo posible sobre su vida y, en ese caso, aún más pues, siendo marine, sentía que aquello tenía que saberlo por encima de todo.- Y por último... No sé si te molará pero, como nuestro colegui Kuraku se quedó en Skypiea de chill, y los ideales del menda, Sasha y Tobías eran bastante parecidos a los suyos...- Hizo una pausa, intentando asimilar como reaccionaría Ikirami pues sabía de antemano los problemas que tenía con los piratas. Ya se había propuesto a intentar aceptar a su familia, los Shogun Gari, pero en ningún momento hablaron de los Alas Negras. Cerró los ojos y suspiró.- Ahora somos parte de los Alas Negras, Iki...- Confesó con una sonrisa incómoda, abriendo entonces los ojos y, cogiendo, ambas manos de la marine, enfocando su visión en ella.- Sé que es repentino, así que, tal y como hizo el menda la otra vez, ni de blas te voy a pedir que lo aceptes de momento.- Volvió a mirarla, con una suave sonrisa.- Pero como mi novia y, encima, siendo marine, mi alma rugía que debías saberlo, ¿es o no es?-

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RE: +18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - por Garnet D. Matlock - 21-07-2024, 07:34 PM

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