24-07-2024, 11:38 AM
Una enorme sonrisa se dibujó en el rostro de Ikirami cuando Garnet se ofreció, encantado, a dejarse vestir por su novia. Cierto era que esa sonrisa, de normal, no auguraría nada bueno, pues le recordaba a la que esbozaba Sasha cuando estaba pensado en hacer alguna travesura. Pero al músico le encantaban las travesuras y si encima, venían por parte de la marine, él se dejaría hacer encantado. Luego, aceptó también aprender ese nuevo haki por parte de la bella mujer, respondiendo Ikirami - con sensuales sugerencias -, pues, que cuando quisiera la avisara y ella se lo enseñaba, para después hacer lo mismo con el haki, causando que el pirata se riera levemente por su "marranístico" comentario.- Puejeje... Si es que es perfecta para alguien tan zumbado como yo... No se me puede ir la chabola, tengo que acordarme de pedirle el Den Den para darle un toque y avisarle, ¿es o no es?- Pensó sonriente, y devolviéndole la mirada sugerente.
Seguidamente, y aquí venía la situación peliaguda, dialogaron sobre el tema de la unión a los Alas Negras antes de abandonar la sala dónde retozaron y disfrutaron de sus cuerpos. Cuando Garnet afirmó que, efectivamente, aquella banda era la capitaneada por Yojimbo, el lunarian que peleó en la final, el pelirrojo bromeó con la putada que resultaba para él que fuera, justamente, su capitán perteneciente a la raza que tantos dolores de cabeza le causaban, respondiéndole, Ikirami, que se lo podría haber pensado sí.- Sé.- Contestó a su pregunta retórica, con la misma cara de circunstancia que tenía. Después, sin ser consciente de la magnitud que tenía el gesto que estaba a punto de hacer, el músico se arrodilló ante su amada, como si fuera a pedirle matrimonio, prometiéndole que, aunque dudaba de que fuera a ocurrir, no pensaba verse envuelto en ninguna maldad que su nueva tripulación pudiera realizar. El skypiean pudo observar como la cara de la marine, pasaba de una llena de sorpresa, a otra sonriente de agradecimiento, respondiéndole que le servía, mordiéndose su labio y haciendo que Garnet respirara más tranquilo al ver que Ikirami estaba conforme. Con lo que no estaba conforme fue con que, realmente, Yojimbo fuera el tipo de persona que el músico le describía, notándolo cuando vio como se ponía de morritos y soltaba una especie de gruñido ronco. Al final, por todo por lo que había pasado, era comprensible que no se dejara convencer tan fácilmente por meros datos y que, en cambio, necesitara ver hechos para de verdad poder fiarse de la actitud de su nueva banda. Aún así, Garnet confiaba plenamente en su nuevo capitán. Era triste que fuera difícil una relación entre sus dos familias pero demasiada suerte tenía de poder con ellos y que, la marine, se lo hubiera tomado tan bien como lo había hecho.- Si es que es la mejor...- Pensó, enamorado, mientras se acercaba a darle un beso en su nariz.
Ante la propuesta de irse de la habitación a vestirse, la marine asintió, con una mirada de cariño que hizo saber a Garnet que todo andaba bien entre los dos, no pudiendo evitar esbozar una sonrisa. Con sus manos entrelazadas, Ikirami apagó el interruptor de la luz, dejando toda la sala en absoluta oscuridad. Sabiendo ahora que, por parte de la marine, seguía siendo un minino, Garnet dilatando por completo sus pupilas para adaptarse a la oscuridad, llegando a distinguir con facilidad las distintas siluetas que había en habitáculo. Aún así, se dejó guiar por la pelirroja, hasta que salieron de allí y llegaron hasta la puerta dónde se pondrían algo de ropa encima, ya con mejor iluminación y, por tanto, volviendo a contraer sus pupilas. Justo cuando iban a entrar, Ikirami se paró justo frente a la puerta, para luego, tras unos segundos, girar 180 grados, quedando frente al pirata y apoyando sus manos sobre la misma puerta, después de soltar la mano del músico. Llena de determinación dijo que quería hablar sobre un último tema y que, sólo así, ya dejaban el tema zanjado. No sabía de que podía tratar aquello pero el felino asintió, con cierto temor por lo que se podía venir. Declaró que Yojimbo era su capitán ahora, y que le parecía entendible que él depositara su confianza en el lunarian, pero que ella no lo haría, cosa que, sin necesidad de que lo dijera, ya intuía por sus anteriores reacciones. Volvió a asentir, con una sonrisa tranquilizadora.- Me imaginaba, Iki, ni te rayes, bastante haces ya.- Respondió mientras la marine estaba pensativa, para después decir que no pensaba dejar el peso de su sueño en nadie que no fuera ella misma, pues ella haría cambiar el mundo con sus propias manos. Garnet entendió completamente el razonamiento y la lógica detrás de sus palabras pero, al mismo tiempo, no pudo evitar sentirse ligeramente molesto.
Sin embargo, de primeras, esbozó una sonrisa.- Puejeje, no le hace falta al menda usar el haki para ver que tienes la ambición y el papo para conseguir salvar a todas las vidas inocentes que se te crucen por ahí.- La miró con ternura, entonces, entrecerrando sus ojos. Para él, el sueño de Ikirami era lo que sabía de ella, impedir que más almas desdichadas pasaran por la misma situación que ella.- Encima, tienes una mente, corazón y alma llenos de bondad.- Descendió su mirada hacia sus pechos.- Además de unas bazungas de escándalo pueje pueje...- Cerró los ojos y agitó su cabeza hacia los lados, volviendo a posar su vista en su preciosa cara.- Sé que lo conseguirás, lo huelo... Pero lo siento, Iki... Hay algo que molesta de todo esto...- Apretó sus puños con fuerza y miró hacia el suelo.- Después de todo el mambo místico que te comenté cuando el menda se quitó la fruta, me decidí a que no sólo iría a por mi sueño, sino que también ayudaría a mis coleguis a lograr los suyos...- Volvió a alzar su mirada hacia los carmesíes ojos de Ikirami.- Y también el tuyo, Iki...- Su mirada se llenó de decisión y determinación, a la par que apoyaba sus dos brazos en la puerta, por encima de la pelirroja, dejándose caer entonces hasta que su cara quedó a escasos centímetros del de la marine.- En esta isla, en el concierto que dio el menda, supe cuál era de verdad mi sueño, y no es solo ser una superestrella... Nanai, además de eso, haré que mi música, cure la oscuridad que alberga...- Se quedo pausado durante dos segundos, inflando sus mofletes por un segundo y aguantando la risa.- Pueje... Je je... Verga... Al verga... A la verga...- Divagó, tras lo cuál volvió a adoptar la seriedad de antes.- Pues eso, mi música curará las rotas almas y corazones, y sé que puedo, porque es algo que aprendí gracias a ti, Iki.- Dijo con determinación, acercándose cada vez más hacia el rostro de la marine, estando ahora sus labios separados por milímetros.- Úsame para cumplir tu sueño, Iki. Me la pela que sea un pirata. Deja que te ayude, el menda no puede hacer otra cosa por la persona que me salvó... Tú proteges a la gente físicamente, y el menda protege sus almas y corazones... ¿No crees que nuestros objetivos, tal y como nosotros hacemos, se complementan perfectamente?- Susurró hasta que terminó por fundir sus labios con los de su diosa pelirroja.
Tras aquello, Ikirami abrió la puerta que había tras de sí, mostrando una habitación que era, en su totalidad y a efectos prácticos, un camerino. Garnet se quedó impresionado al ver la sala, impresión que se quedó reflejada con un silbido que salió de su alma. Los espejos de las paredes, junto con la encimera llena de productos de maquillaje, y los armarios que dejaban ver montones de ropa y prendas únicas entre sí, cautivaron por completo al skypiean.- Anda que no estaría guapo ni nada tener un camerino así para mis conciertos...- Se permitió soñar. La pelirroja, tras decir que le diera un momento para hacer su magia, le sacó de su ensoñación, extendiéndole el pulgar izquierdo.- El menda es todo tuyo, Iki.- Declaró, a la par que se desplazaba al lado contrario de la marine para ir buscando algo de ropa. Todos los conjuntos que había en los armarios robaban la atención del músico.- Desde luego que no era coña eso de que es el mejor modista del mundo...- Murmuraba fascinado por toda la ropa. De repente, encontró algo que sentía que le quedaría de lujo a Ikirami, haciendo que la cara de Garnet se tornara de pura perversión.- Puejejejeje...- Iba descolgarla del armario cuando sintió que la marine estaba detrás de él, girándose el músico hacia ella. Llevaba algo a sus espaldas, algo que reveló lo que era cuando le ordenó que se pusiera el outfit que le había preparado. Se trataba de un conjunto de doncella bastante provocativo pues llevaba el pecho completamente al descubierto. De arriba a abajo y viceversa, el skypiean recorrió su mirada por el vestido corto, serio, hasta que río nasalmente.- PUAJAJAJAJAJAJ, ¡me flipa, Iki! ¡Grita libertad y sensualidad! ¡Ahora mismo me lo pongo!- Exclamó Garnet, mientras agarraba el conjunto.- De hecho, tu conjunto ya lo he decidido, puejejeje...- Respondió a la marine, sujetando el vestido de doncella con una mano mientras, con la otra, sacaba del armario el que había visto.- ¿Qué? ¿A qué estarías increíblemente irresistible con esto? Cosa que ya eres puejeje, bah ya sabes a que me refiero, ¿es o no es?...- Preguntaba con una sonrisa lasciva, mientras le mostraba el outfit que había ojeado para Iki y se lo entregaba.
Gustosamente, entonces, allí mismo, frente a Ikirami, se puso, primero, la parte superior de la ropa que la había dado Ikirami, notando como le quedaba prieta y, por tanto, haciendo que resaltaran aún más sus músculos, tal y como le gustaba al pirata. Siguió con la muñequeras para, rematar finalmente con la falda corta y las medias que le quedaban como un guante. Una vez puesto, se plantó y empezó a girar sobre sí mismo.- ¿Qué? ¿Tu novio está completamente cañón o qué? PUAJAJAJAJA, ¡me queda de miedo!- Exclamó contento, esperando a que ahora su novia se pusiera su modelito.
Seguidamente, y aquí venía la situación peliaguda, dialogaron sobre el tema de la unión a los Alas Negras antes de abandonar la sala dónde retozaron y disfrutaron de sus cuerpos. Cuando Garnet afirmó que, efectivamente, aquella banda era la capitaneada por Yojimbo, el lunarian que peleó en la final, el pelirrojo bromeó con la putada que resultaba para él que fuera, justamente, su capitán perteneciente a la raza que tantos dolores de cabeza le causaban, respondiéndole, Ikirami, que se lo podría haber pensado sí.- Sé.- Contestó a su pregunta retórica, con la misma cara de circunstancia que tenía. Después, sin ser consciente de la magnitud que tenía el gesto que estaba a punto de hacer, el músico se arrodilló ante su amada, como si fuera a pedirle matrimonio, prometiéndole que, aunque dudaba de que fuera a ocurrir, no pensaba verse envuelto en ninguna maldad que su nueva tripulación pudiera realizar. El skypiean pudo observar como la cara de la marine, pasaba de una llena de sorpresa, a otra sonriente de agradecimiento, respondiéndole que le servía, mordiéndose su labio y haciendo que Garnet respirara más tranquilo al ver que Ikirami estaba conforme. Con lo que no estaba conforme fue con que, realmente, Yojimbo fuera el tipo de persona que el músico le describía, notándolo cuando vio como se ponía de morritos y soltaba una especie de gruñido ronco. Al final, por todo por lo que había pasado, era comprensible que no se dejara convencer tan fácilmente por meros datos y que, en cambio, necesitara ver hechos para de verdad poder fiarse de la actitud de su nueva banda. Aún así, Garnet confiaba plenamente en su nuevo capitán. Era triste que fuera difícil una relación entre sus dos familias pero demasiada suerte tenía de poder con ellos y que, la marine, se lo hubiera tomado tan bien como lo había hecho.- Si es que es la mejor...- Pensó, enamorado, mientras se acercaba a darle un beso en su nariz.
Ante la propuesta de irse de la habitación a vestirse, la marine asintió, con una mirada de cariño que hizo saber a Garnet que todo andaba bien entre los dos, no pudiendo evitar esbozar una sonrisa. Con sus manos entrelazadas, Ikirami apagó el interruptor de la luz, dejando toda la sala en absoluta oscuridad. Sabiendo ahora que, por parte de la marine, seguía siendo un minino, Garnet dilatando por completo sus pupilas para adaptarse a la oscuridad, llegando a distinguir con facilidad las distintas siluetas que había en habitáculo. Aún así, se dejó guiar por la pelirroja, hasta que salieron de allí y llegaron hasta la puerta dónde se pondrían algo de ropa encima, ya con mejor iluminación y, por tanto, volviendo a contraer sus pupilas. Justo cuando iban a entrar, Ikirami se paró justo frente a la puerta, para luego, tras unos segundos, girar 180 grados, quedando frente al pirata y apoyando sus manos sobre la misma puerta, después de soltar la mano del músico. Llena de determinación dijo que quería hablar sobre un último tema y que, sólo así, ya dejaban el tema zanjado. No sabía de que podía tratar aquello pero el felino asintió, con cierto temor por lo que se podía venir. Declaró que Yojimbo era su capitán ahora, y que le parecía entendible que él depositara su confianza en el lunarian, pero que ella no lo haría, cosa que, sin necesidad de que lo dijera, ya intuía por sus anteriores reacciones. Volvió a asentir, con una sonrisa tranquilizadora.- Me imaginaba, Iki, ni te rayes, bastante haces ya.- Respondió mientras la marine estaba pensativa, para después decir que no pensaba dejar el peso de su sueño en nadie que no fuera ella misma, pues ella haría cambiar el mundo con sus propias manos. Garnet entendió completamente el razonamiento y la lógica detrás de sus palabras pero, al mismo tiempo, no pudo evitar sentirse ligeramente molesto.
Sin embargo, de primeras, esbozó una sonrisa.- Puejeje, no le hace falta al menda usar el haki para ver que tienes la ambición y el papo para conseguir salvar a todas las vidas inocentes que se te crucen por ahí.- La miró con ternura, entonces, entrecerrando sus ojos. Para él, el sueño de Ikirami era lo que sabía de ella, impedir que más almas desdichadas pasaran por la misma situación que ella.- Encima, tienes una mente, corazón y alma llenos de bondad.- Descendió su mirada hacia sus pechos.- Además de unas bazungas de escándalo pueje pueje...- Cerró los ojos y agitó su cabeza hacia los lados, volviendo a posar su vista en su preciosa cara.- Sé que lo conseguirás, lo huelo... Pero lo siento, Iki... Hay algo que molesta de todo esto...- Apretó sus puños con fuerza y miró hacia el suelo.- Después de todo el mambo místico que te comenté cuando el menda se quitó la fruta, me decidí a que no sólo iría a por mi sueño, sino que también ayudaría a mis coleguis a lograr los suyos...- Volvió a alzar su mirada hacia los carmesíes ojos de Ikirami.- Y también el tuyo, Iki...- Su mirada se llenó de decisión y determinación, a la par que apoyaba sus dos brazos en la puerta, por encima de la pelirroja, dejándose caer entonces hasta que su cara quedó a escasos centímetros del de la marine.- En esta isla, en el concierto que dio el menda, supe cuál era de verdad mi sueño, y no es solo ser una superestrella... Nanai, además de eso, haré que mi música, cure la oscuridad que alberga...- Se quedo pausado durante dos segundos, inflando sus mofletes por un segundo y aguantando la risa.- Pueje... Je je... Verga... Al verga... A la verga...- Divagó, tras lo cuál volvió a adoptar la seriedad de antes.- Pues eso, mi música curará las rotas almas y corazones, y sé que puedo, porque es algo que aprendí gracias a ti, Iki.- Dijo con determinación, acercándose cada vez más hacia el rostro de la marine, estando ahora sus labios separados por milímetros.- Úsame para cumplir tu sueño, Iki. Me la pela que sea un pirata. Deja que te ayude, el menda no puede hacer otra cosa por la persona que me salvó... Tú proteges a la gente físicamente, y el menda protege sus almas y corazones... ¿No crees que nuestros objetivos, tal y como nosotros hacemos, se complementan perfectamente?- Susurró hasta que terminó por fundir sus labios con los de su diosa pelirroja.
Tras aquello, Ikirami abrió la puerta que había tras de sí, mostrando una habitación que era, en su totalidad y a efectos prácticos, un camerino. Garnet se quedó impresionado al ver la sala, impresión que se quedó reflejada con un silbido que salió de su alma. Los espejos de las paredes, junto con la encimera llena de productos de maquillaje, y los armarios que dejaban ver montones de ropa y prendas únicas entre sí, cautivaron por completo al skypiean.- Anda que no estaría guapo ni nada tener un camerino así para mis conciertos...- Se permitió soñar. La pelirroja, tras decir que le diera un momento para hacer su magia, le sacó de su ensoñación, extendiéndole el pulgar izquierdo.- El menda es todo tuyo, Iki.- Declaró, a la par que se desplazaba al lado contrario de la marine para ir buscando algo de ropa. Todos los conjuntos que había en los armarios robaban la atención del músico.- Desde luego que no era coña eso de que es el mejor modista del mundo...- Murmuraba fascinado por toda la ropa. De repente, encontró algo que sentía que le quedaría de lujo a Ikirami, haciendo que la cara de Garnet se tornara de pura perversión.- Puejejejeje...- Iba descolgarla del armario cuando sintió que la marine estaba detrás de él, girándose el músico hacia ella. Llevaba algo a sus espaldas, algo que reveló lo que era cuando le ordenó que se pusiera el outfit que le había preparado. Se trataba de un conjunto de doncella bastante provocativo pues llevaba el pecho completamente al descubierto. De arriba a abajo y viceversa, el skypiean recorrió su mirada por el vestido corto, serio, hasta que río nasalmente.- PUAJAJAJAJAJAJ, ¡me flipa, Iki! ¡Grita libertad y sensualidad! ¡Ahora mismo me lo pongo!- Exclamó Garnet, mientras agarraba el conjunto.- De hecho, tu conjunto ya lo he decidido, puejejeje...- Respondió a la marine, sujetando el vestido de doncella con una mano mientras, con la otra, sacaba del armario el que había visto.- ¿Qué? ¿A qué estarías increíblemente irresistible con esto? Cosa que ya eres puejeje, bah ya sabes a que me refiero, ¿es o no es?...- Preguntaba con una sonrisa lasciva, mientras le mostraba el outfit que había ojeado para Iki y se lo entregaba.
OUTFIT PARA IKIRAMI
Gustosamente, entonces, allí mismo, frente a Ikirami, se puso, primero, la parte superior de la ropa que la había dado Ikirami, notando como le quedaba prieta y, por tanto, haciendo que resaltaran aún más sus músculos, tal y como le gustaba al pirata. Siguió con la muñequeras para, rematar finalmente con la falda corta y las medias que le quedaban como un guante. Una vez puesto, se plantó y empezó a girar sobre sí mismo.- ¿Qué? ¿Tu novio está completamente cañón o qué? PUAJAJAJAJA, ¡me queda de miedo!- Exclamó contento, esperando a que ahora su novia se pusiera su modelito.
INFO
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