25-07-2024, 07:11 PM
Frente a la puerta que llevaba al camerino dónde taparían, para desgracia de la humanidad, sus perfectamente esculpidos cuerpos, Garnet se hallaba en una encrucijada por las palabras de su amada y es que, sí, el pelirrojo sabía que Ikirami sería capaz de cumplir su sueño y salvar a millones de vidas inocentes, no le cabía la menor duda, cosa que le expresó de corazón y con una mirada que trasmitía toda la devoción y amor - metiendo una de lujuria directa a sus tetas - que sentía por su novia. No obstante, aquello de cargar ella sola con aquello, no le hacía ni pizca de gracia y es más, él ya había estado en una situación así, cuando decidió cargar él mismo con toda la responsabilidad y peso por la muerte de sus amigos de los Shogun Gari, pasando por un verdadero infierno, día tras día. Por ello mismo, no quería que la mujer a la que amaba tuviera que pasar por ello, aunque los motivos fueran los mismo, ¿y si había vidas que no podía salvar por alguna razón? ¿Quién iba a estar ahí para compartir ese dolor y esa frustración? Garnet debía hacerle ver a Ikirami que no tenía que luchar sola y lo tenía a él, del mismo modo que el músico se iba a dejar la piel en dar toda su ayuda en hacer que sus amigos pudieran ver los suyos hacerse realidad, y así se lo comentó con cierta calma, antes de echarse contra la puerta, quedando su amada arrinconada por completo. A pesar de que podía notar como su temperatura, y la de la pelirroja, crecían de manera exponencial, el músico debía mantener toda la calma y seriedad - que se vio interrumpida por un pequeño juego de palabras - posible pues, lo que tenía que decirle era más importante que echar otro de sus maravillosos polvazos.
Mientras le confesaba sus más sinceros pensamientos del corazón, y conforme Garnet se aproximaba más y más a Ikirami, se podía palpar aún más calor entre los dos cuerpos desnudos, hasta el punto de que, la marine, pasó a agarrar sus caderas, casi de manera pasional. Su mirada de rubíes se intercalaba entre los ojos y los labios del músico, pudiendo notar las ganas que tenía su amada de catarlos en ese momento, al igual que él. Pero, nuevamente, debía ser fuerte y, de esa forma, fue como le expresó su deseo de que lo usara para hacer realidad su sueño, sueño que, Garnet concluyó en que se complementaba con el suyo a la perfección, al igual que los dos pelirrojos hacían en todos los ámbitos. Después, de susurrarle la pelirroja que si lo hacían, finalmente - y completamente extasiado por ver como Ikirami comprendía los sentimientos del minino - se besaron de forma apasionada, abrazándose con fuerza y, sintiendo, como su cuerpo pedía fundirse con el suyo, una vez más, pero esa vez contra esa puerta. Sin embargo, sin necesidad de hablarlo, los dos pararon pues habían hecho esperar demasiado a Okaliva, el fiel amigo de la mujer, y hacía nada que habían follado por lo que, ya dejarían ese calentón pendiente para otro momento. Cuando, antes de abrir la puerta del camerino, la marine le declaró con su preciosa cara y sonrisa que contaba con él entonces, el skypiean no puedo notar en su interior otra cosa que fuera felicidad y gozo, asintiendo amorosamente con la cabeza y entrando en la nueva y misteriosa habitación.
Una vez dentro, cada uno, anduvo buscando una prenda personal para el otro, encontrando, por el lado de la marine, un conjunto de maid bastante provocativo que, sin lugar dudas, el pelirrojo había visto más que correcto al ponérselo. En cuanto a Garnet, se topó con un perfecto y sensual disfraz de una súcubo sadomasoquista que, de sólo pensar en como le quedaría a su novia se ponía a 100 por hora... Para variar. Cuando el skypiean le mostró el demoníaco outfit, Ikirami, con una mirada super traviesa que incitaba a realizar las mayores cochinadas que un ser adulto y funcional no estaba preparado para ver, le pidió que luego le pedirían a Okaliva que se lo dejaran o, incluso que se lo vendieran, haciendo que Garnet sacara la lengua babeando como un perro - por mucho que fuera un felino - mientras asentía como perversión.- PUEEJEJJE ¡SISIISII!- Exclamó ilusionadísimo de sólo pensar en el macabro juego sexual que le deparaba una vez estuvieran - otra vez - a solas y con ese disfraz.
Luego, una vez Garnet vestido, y enseñado como le quedaba el conjunto a su novia, en tono jocoso, preguntó si podría contratarle para que limpiara su camarote, viendo como se aproximaba y palpaba con su mano su pecho al descubierto mientras se sentía devorado por su mirada. Entre aquello y su divertido comentario, los ojos del minino se abrieron de par en par, todo mientras esbozaba una risa de perversión.- Pues si tanto te gusta...- Agarró con su diestra la barbilla de Ikirami, quién había dicho que le gustaba como le quedaba pues, parecía un gatito bueno y sumiso y acariciaba tanto su mejilla como barbilla, dejando su mano posada ahí.- El menda se lo puede llevar puesto...- Se acercó a su oído izquierdo.- Y echamos una pequeña partida de Doncellas y Demonias, ¿es o no es, mi ama?- Le susurró de forma provocativa y entrando en su juego. Estaban acumulando una de tensión sexual que, en algún momento, rebosaría o acabaría explotando, pero simplemente era imposible no actuar de esa manera cuando se tenía a una diosa así en tu cara. Tras eso se alejó, mencionando que difícilmente le había visto con algo puesto, pues casi siempre iba desnudo con lo cuál tenía cero quejas y causando que Garnet sonriera pícaramente. Que la pelirroja aceptara su desnudez como algo normal y algo que se alegraba de ver, era algo que simplemente le fascinaba de ella.
Entonces se fue para cambiarse, quedándose el skypiean admirando cada parte de su vestido de maid, con tal de no hacerse spoilers sobre el provocativo look de la marine. Después de un leve rato, Ikirami se giró hacia Garnet, preguntando que que le parecía, aunque sabía que le quería arrancar la ropa. Al mirar hacia la figura demoníaca de la pelirroja, a lo ajustado que le quedaba toda la prenda de látex en el fantástico cuerpo de Ikirami, y por no hablar de esas alas y esos cuernos que le dotaban de un misterio y un aire exótico único, efectivamente, el músico sentía la necesidad de arrancarle toda esa ropa, haciendo que su mandíbula se desencajara por completo. A todo eso súmale como se acercó hacia él, inclinándose de forma seductora y, posando su dedo índice sobre los labios del pirata para decirle que ya lo dejarían para después.- ¡E-e-e-estás tremendísima, Iki!- Titubeó de todo el calor que sentía que emanaba por su cuerpo de skypiean siendo acallado, momentáneamente por un beso que, junto a unos gestos que le parecieron absolutamente adorables, en los cuáles se señalaba como ahora tenía antenitas y alitas como él, lo mataron de los más puros de los amores. Cuando fue a agarrarle de la mano al pelirrojo, antes de dejarse guiar por la marine, sintió la necesidad de abrazarla con todas sus fuerzas por su cintura.- El menda sigue sin saber como coño puedo pasar, en segundos, de querer darte como cajón que no cierra, a querer estrujarte con toda mi alma entre mis brazos de puro amo, puejeje...- Le confesó con una sonrisa de lo más tierna para acabar besando la frente de Ikirami, tras lo cual, se volvió a dejar guiar por la marine.
Llegaron al pasillo y estaban a punto de salir al local cuando, de repente, la pelirroja se paró en seco, girándose hacia el pirata, con su cabeza avergonzada, haciendo que Garnet se preocupara por un momento.- ¿Todo bien, Iki?- Preguntó antes de que dijera nada, aclarándole la marine que Momoiro se trataba de una isla en la que residían revolucionarios, alzando el músico sus cejas al escuchar aquella noticias.- ¿Revolucionarios? ¡¿Estará Panda aquí entonces?!- Fue lo primero en lo que pensó, emocionado ante la idea de volver a ver a su amigo. Sin embargo, la realidad era otra y es que, como marine que era su novia, ella no era para nada bienvenida en aquel lugar, haciendo que su expresión de emoción se transformara en una más seria y, seguidamente asintiendo. Entonces, su maravillosa pelirroja volvió a cruzar miradas con él, añadiendo que, efectivamente, se encontraba de incógnito allí, habiéndoles dicho a los residentes que estaba en busca de un hermano gemelo perdido, que había huido al ser rechazado por sus padres por ser okama. Asintió nuevamente, no pudiendo evitar imaginarse a una versión masculina e igualmente atractiva que Ikirami.- Buah, eso sí que sería el terror de las nenas, vaya bicho.- Aventuró.
Su amada prosiguió, aclarándole que no era necesario que mintiera ni nada, solamente que no comentara nada al respecto pues, de esa forma, era la única manera que tenía para no quedarse encerrada en el barco, ganándose por completo la comprensión de Garnet, a la vez que le surgía una pregunta después del contenido de esa frase. Con su mirada, entonces, enfocada en el suelo y con vergüenza, le preguntó si le hacía el favor de guardar su identidad para, así, no darle un disgusto a su buen amigo Okaliva, causando que el minino, después de acercar la mano de Ikirami y besarla, sonriera abiertamente.- Ni te rayes, Iki, cuenta con el menda para buscar a tu hermano gemelo perdido, ¿es o no es?- Comentó, siguiéndole el juego y con un guiño. Tras eso, se puso serio, y desplazó su otra mano hacia la mejilla de Iki.- Nah pero fuera coñas, no te tienes que rayar ni sentir avergonzada, ¿vale? De esta boca no saldrá ningún secreto tuyo.- Volvió a sonreír, haciendo énfasis en el "ningún" por los otros secretos que tenía guardado. Entonces, abrió los ojos de par en par, no olvidándose de la pregunta que tenía en mente.- ¡Ah sí, coño!- Exclamó mirando hacia el techo, para después descender su vista de nuevo a Ikirami.- Por algún casual... ¿Te estás quedando a sobar en otro sitio que no sea tu yate de la marina?- Preguntó sonrojado, para luego ponerse de morritos.- En caso de que nanai y estés en una posada... Podemos dormir juntos...- Apretó los labios con fuerza y siguió hablando.- Pueje... Obviamente hay fines sexuales, como no, pero a lo tonto, no llegamos a dormir en nuestra cita y, yo que sé, me han entrado muchas ganas de sobar junto a ti, ¿es o no es?- Confesó sin apartar su vista de sus ojos, esperando por su respuesta.
Una vez que le respondió la marine, con todo aclarado y todas las cartas puestas sobre la mesa, finalmente, los dos pelirrojos salieron al exterior del local, viendo como estaba ordenado tal y como lo vieron de primeras nuevamente. Garnet desplazó su mirada hacia el suelo, justo hacia el sitio dónde recordaba que había dejado su zurrón e instrumento encontrándose, en su lugar, nada. Sintió como su corazón le daba un vuelco.- ¡LA PUTA MADRE! ¡MIS CONCHAS! ¡NEKAH! ¿DÓNDE ESTÁN?- Exclamó, exaltado y alterado, llevándose ambas manos a la cabeza. Por su izquierda, entonces, unos pasos comenzaron a sonar.- ¡Don't worry pretty boy!- Apareció el inconfundible Okaliva, cruzado de brazos y con su mano derecha en su barbilla. Garnet se giró rápidamente hacia la procedencia de la voz.- Están, allí, ¡over there! En mi mostrador, you know.- Señaló con el índice de su derecha hacia una mesa que estaba a unos tres metros de la pareja, mirando el pelirrojo hacia allí y viendo el mostrador con todas sus pertenencias encima, corriendo como una exhalación a por ellas.- PUAJÁ, ¡GRACIAS COLEGUI!- Agradeció a gritos, lleno de euforia al saber que no había perdido sus bienes. Okaliva negó con la cabeza.- No me tienes que agr...- No pudo finalizar la frase pues, hasta ese momento, no se había dado cuenta de como iban vestidos ni Ikirami ni Garnet.- ¡OH MY GODNESS!- Se llevó el reverso de la palma de su diestra a su frente, echando su espalda hacia atrás, como si se fuera a caer de forma muy dramática. Tras unos segundos, en los que Garnet ya estaba de nuevo con Iki con todo su inventario, se volvió a incorporar, quitándose dicha mano de su frente y pasándosela a su barbilla nuevamente.- Los dos... Both of you...- Miraba intensamente, uno a uno.- ¡Both of you look amazing! ¡Marvelous!- Se quedó pendiente de Ikirami.- My little princess, ¡my beatiful lady! De ti no me sorprende nothing you know.- Cambió su target a Garnet.- But you... ¡YOU! I can see... No le tienes miedo al risk...- Sonrió aquel mastodonte.- I really like that... Con ese body... Yes, no me importaría hacer conjuntos para ti, you know...- Comenzó a divagar Okaliva, mientras se paseaba y observaba con detenimiento el cuerpo del skypiean, causando que este, alzara su ceja y mirara a su novia confundido.- Creo que no estoy entendiendo ni papa, Iki, ¿el mejor modista del mundo quiere hacerme conjuntos?- Preguntó, lo más bajo posible para que no se enterara Okaliva.
Mientras le confesaba sus más sinceros pensamientos del corazón, y conforme Garnet se aproximaba más y más a Ikirami, se podía palpar aún más calor entre los dos cuerpos desnudos, hasta el punto de que, la marine, pasó a agarrar sus caderas, casi de manera pasional. Su mirada de rubíes se intercalaba entre los ojos y los labios del músico, pudiendo notar las ganas que tenía su amada de catarlos en ese momento, al igual que él. Pero, nuevamente, debía ser fuerte y, de esa forma, fue como le expresó su deseo de que lo usara para hacer realidad su sueño, sueño que, Garnet concluyó en que se complementaba con el suyo a la perfección, al igual que los dos pelirrojos hacían en todos los ámbitos. Después, de susurrarle la pelirroja que si lo hacían, finalmente - y completamente extasiado por ver como Ikirami comprendía los sentimientos del minino - se besaron de forma apasionada, abrazándose con fuerza y, sintiendo, como su cuerpo pedía fundirse con el suyo, una vez más, pero esa vez contra esa puerta. Sin embargo, sin necesidad de hablarlo, los dos pararon pues habían hecho esperar demasiado a Okaliva, el fiel amigo de la mujer, y hacía nada que habían follado por lo que, ya dejarían ese calentón pendiente para otro momento. Cuando, antes de abrir la puerta del camerino, la marine le declaró con su preciosa cara y sonrisa que contaba con él entonces, el skypiean no puedo notar en su interior otra cosa que fuera felicidad y gozo, asintiendo amorosamente con la cabeza y entrando en la nueva y misteriosa habitación.
Una vez dentro, cada uno, anduvo buscando una prenda personal para el otro, encontrando, por el lado de la marine, un conjunto de maid bastante provocativo que, sin lugar dudas, el pelirrojo había visto más que correcto al ponérselo. En cuanto a Garnet, se topó con un perfecto y sensual disfraz de una súcubo sadomasoquista que, de sólo pensar en como le quedaría a su novia se ponía a 100 por hora... Para variar. Cuando el skypiean le mostró el demoníaco outfit, Ikirami, con una mirada super traviesa que incitaba a realizar las mayores cochinadas que un ser adulto y funcional no estaba preparado para ver, le pidió que luego le pedirían a Okaliva que se lo dejaran o, incluso que se lo vendieran, haciendo que Garnet sacara la lengua babeando como un perro - por mucho que fuera un felino - mientras asentía como perversión.- PUEEJEJJE ¡SISIISII!- Exclamó ilusionadísimo de sólo pensar en el macabro juego sexual que le deparaba una vez estuvieran - otra vez - a solas y con ese disfraz.
Luego, una vez Garnet vestido, y enseñado como le quedaba el conjunto a su novia, en tono jocoso, preguntó si podría contratarle para que limpiara su camarote, viendo como se aproximaba y palpaba con su mano su pecho al descubierto mientras se sentía devorado por su mirada. Entre aquello y su divertido comentario, los ojos del minino se abrieron de par en par, todo mientras esbozaba una risa de perversión.- Pues si tanto te gusta...- Agarró con su diestra la barbilla de Ikirami, quién había dicho que le gustaba como le quedaba pues, parecía un gatito bueno y sumiso y acariciaba tanto su mejilla como barbilla, dejando su mano posada ahí.- El menda se lo puede llevar puesto...- Se acercó a su oído izquierdo.- Y echamos una pequeña partida de Doncellas y Demonias, ¿es o no es, mi ama?- Le susurró de forma provocativa y entrando en su juego. Estaban acumulando una de tensión sexual que, en algún momento, rebosaría o acabaría explotando, pero simplemente era imposible no actuar de esa manera cuando se tenía a una diosa así en tu cara. Tras eso se alejó, mencionando que difícilmente le había visto con algo puesto, pues casi siempre iba desnudo con lo cuál tenía cero quejas y causando que Garnet sonriera pícaramente. Que la pelirroja aceptara su desnudez como algo normal y algo que se alegraba de ver, era algo que simplemente le fascinaba de ella.
Entonces se fue para cambiarse, quedándose el skypiean admirando cada parte de su vestido de maid, con tal de no hacerse spoilers sobre el provocativo look de la marine. Después de un leve rato, Ikirami se giró hacia Garnet, preguntando que que le parecía, aunque sabía que le quería arrancar la ropa. Al mirar hacia la figura demoníaca de la pelirroja, a lo ajustado que le quedaba toda la prenda de látex en el fantástico cuerpo de Ikirami, y por no hablar de esas alas y esos cuernos que le dotaban de un misterio y un aire exótico único, efectivamente, el músico sentía la necesidad de arrancarle toda esa ropa, haciendo que su mandíbula se desencajara por completo. A todo eso súmale como se acercó hacia él, inclinándose de forma seductora y, posando su dedo índice sobre los labios del pirata para decirle que ya lo dejarían para después.- ¡E-e-e-estás tremendísima, Iki!- Titubeó de todo el calor que sentía que emanaba por su cuerpo de skypiean siendo acallado, momentáneamente por un beso que, junto a unos gestos que le parecieron absolutamente adorables, en los cuáles se señalaba como ahora tenía antenitas y alitas como él, lo mataron de los más puros de los amores. Cuando fue a agarrarle de la mano al pelirrojo, antes de dejarse guiar por la marine, sintió la necesidad de abrazarla con todas sus fuerzas por su cintura.- El menda sigue sin saber como coño puedo pasar, en segundos, de querer darte como cajón que no cierra, a querer estrujarte con toda mi alma entre mis brazos de puro amo, puejeje...- Le confesó con una sonrisa de lo más tierna para acabar besando la frente de Ikirami, tras lo cual, se volvió a dejar guiar por la marine.
Llegaron al pasillo y estaban a punto de salir al local cuando, de repente, la pelirroja se paró en seco, girándose hacia el pirata, con su cabeza avergonzada, haciendo que Garnet se preocupara por un momento.- ¿Todo bien, Iki?- Preguntó antes de que dijera nada, aclarándole la marine que Momoiro se trataba de una isla en la que residían revolucionarios, alzando el músico sus cejas al escuchar aquella noticias.- ¿Revolucionarios? ¡¿Estará Panda aquí entonces?!- Fue lo primero en lo que pensó, emocionado ante la idea de volver a ver a su amigo. Sin embargo, la realidad era otra y es que, como marine que era su novia, ella no era para nada bienvenida en aquel lugar, haciendo que su expresión de emoción se transformara en una más seria y, seguidamente asintiendo. Entonces, su maravillosa pelirroja volvió a cruzar miradas con él, añadiendo que, efectivamente, se encontraba de incógnito allí, habiéndoles dicho a los residentes que estaba en busca de un hermano gemelo perdido, que había huido al ser rechazado por sus padres por ser okama. Asintió nuevamente, no pudiendo evitar imaginarse a una versión masculina e igualmente atractiva que Ikirami.- Buah, eso sí que sería el terror de las nenas, vaya bicho.- Aventuró.
Su amada prosiguió, aclarándole que no era necesario que mintiera ni nada, solamente que no comentara nada al respecto pues, de esa forma, era la única manera que tenía para no quedarse encerrada en el barco, ganándose por completo la comprensión de Garnet, a la vez que le surgía una pregunta después del contenido de esa frase. Con su mirada, entonces, enfocada en el suelo y con vergüenza, le preguntó si le hacía el favor de guardar su identidad para, así, no darle un disgusto a su buen amigo Okaliva, causando que el minino, después de acercar la mano de Ikirami y besarla, sonriera abiertamente.- Ni te rayes, Iki, cuenta con el menda para buscar a tu hermano gemelo perdido, ¿es o no es?- Comentó, siguiéndole el juego y con un guiño. Tras eso, se puso serio, y desplazó su otra mano hacia la mejilla de Iki.- Nah pero fuera coñas, no te tienes que rayar ni sentir avergonzada, ¿vale? De esta boca no saldrá ningún secreto tuyo.- Volvió a sonreír, haciendo énfasis en el "ningún" por los otros secretos que tenía guardado. Entonces, abrió los ojos de par en par, no olvidándose de la pregunta que tenía en mente.- ¡Ah sí, coño!- Exclamó mirando hacia el techo, para después descender su vista de nuevo a Ikirami.- Por algún casual... ¿Te estás quedando a sobar en otro sitio que no sea tu yate de la marina?- Preguntó sonrojado, para luego ponerse de morritos.- En caso de que nanai y estés en una posada... Podemos dormir juntos...- Apretó los labios con fuerza y siguió hablando.- Pueje... Obviamente hay fines sexuales, como no, pero a lo tonto, no llegamos a dormir en nuestra cita y, yo que sé, me han entrado muchas ganas de sobar junto a ti, ¿es o no es?- Confesó sin apartar su vista de sus ojos, esperando por su respuesta.
Una vez que le respondió la marine, con todo aclarado y todas las cartas puestas sobre la mesa, finalmente, los dos pelirrojos salieron al exterior del local, viendo como estaba ordenado tal y como lo vieron de primeras nuevamente. Garnet desplazó su mirada hacia el suelo, justo hacia el sitio dónde recordaba que había dejado su zurrón e instrumento encontrándose, en su lugar, nada. Sintió como su corazón le daba un vuelco.- ¡LA PUTA MADRE! ¡MIS CONCHAS! ¡NEKAH! ¿DÓNDE ESTÁN?- Exclamó, exaltado y alterado, llevándose ambas manos a la cabeza. Por su izquierda, entonces, unos pasos comenzaron a sonar.- ¡Don't worry pretty boy!- Apareció el inconfundible Okaliva, cruzado de brazos y con su mano derecha en su barbilla. Garnet se giró rápidamente hacia la procedencia de la voz.- Están, allí, ¡over there! En mi mostrador, you know.- Señaló con el índice de su derecha hacia una mesa que estaba a unos tres metros de la pareja, mirando el pelirrojo hacia allí y viendo el mostrador con todas sus pertenencias encima, corriendo como una exhalación a por ellas.- PUAJÁ, ¡GRACIAS COLEGUI!- Agradeció a gritos, lleno de euforia al saber que no había perdido sus bienes. Okaliva negó con la cabeza.- No me tienes que agr...- No pudo finalizar la frase pues, hasta ese momento, no se había dado cuenta de como iban vestidos ni Ikirami ni Garnet.- ¡OH MY GODNESS!- Se llevó el reverso de la palma de su diestra a su frente, echando su espalda hacia atrás, como si se fuera a caer de forma muy dramática. Tras unos segundos, en los que Garnet ya estaba de nuevo con Iki con todo su inventario, se volvió a incorporar, quitándose dicha mano de su frente y pasándosela a su barbilla nuevamente.- Los dos... Both of you...- Miraba intensamente, uno a uno.- ¡Both of you look amazing! ¡Marvelous!- Se quedó pendiente de Ikirami.- My little princess, ¡my beatiful lady! De ti no me sorprende nothing you know.- Cambió su target a Garnet.- But you... ¡YOU! I can see... No le tienes miedo al risk...- Sonrió aquel mastodonte.- I really like that... Con ese body... Yes, no me importaría hacer conjuntos para ti, you know...- Comenzó a divagar Okaliva, mientras se paseaba y observaba con detenimiento el cuerpo del skypiean, causando que este, alzara su ceja y mirara a su novia confundido.- Creo que no estoy entendiendo ni papa, Iki, ¿el mejor modista del mundo quiere hacerme conjuntos?- Preguntó, lo más bajo posible para que no se enterara Okaliva.
INFO
![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
