+18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes.
#30
A pesar de las innegables ganas que tenía Garnet de teletransportarse, junto a su amada, a la habitación de la marine para desatar allí toda su lujuria y poder sentir cada milímetro cuadrado de su cuerpo y piel, el músico hizo un esfuerzo - en señal de respeto a Ikirami y Okaliva - para expresarles lo increíbles que habían estado en su danza. Cuando el pirata admiró los movimientos de la pelirroja, esta, de forma pícara, cosa que le ponía aún más a 100, le preguntó si acaso no se había dado cuenta ya en la cama. Al decirle esto, múltiples imágenes de la marine encima del pelirrojo tomando el control de la situación en un contexto bastante subido de tono se le cruzaron por la mente. Desde luego que sí, ya su manera de embestirle indicaba a la perfección el increíble movimiento de cadera que tenía la hermosa mujer pero claro, en ese momento, Garnet estaba más pendiente de otras cosas, ya fuera quedarse prendado y embobado con la belleza que irradiaba su diosa pelirroja o estar tan ofuscado en el placer que sentía y que quería entregar a su novia que no era capaz de ver lo que pasaba a su alrededor.- Joder joder... De pensar en esto se me está poniendo el pito pino...- Se decía a sí mismo Garnet, sintiendo como su entrepierna empezaba a sufrir una perturbación en la fuerza.

Fue de esta forma que comentó, sin pelos en la lengua, como le habría hecho de todo allí mismo si no se encontrara Okaliva delante, pudiendo notar como Ikirami sentía lo mismo que él, llegando a girarse y todo para, seguramente, evitar caer la tentación.- Va va, hay que acabar con esto rápido...- Se animó para, seguidamente, proponerle a Okaliva que le enseñara algunos de sus pasos prohibidos pues, seguramente, le servirían al músico en futuros conciertos. Ante la oferta, su ahora maestro de dos metros asintió complacido, invitándole a ir cuando quisiera, alegrándose gratamente por haberlo aceptado y, sobre todo, porque ya podían largarse de allí de una vez y acabar con esa maldita y estúpida tensión sexual que deseaba con salir escopeteados de los cuerpos de los dos pelirrojos. Dicho pues, el pirata se acercó hacia su novia, de forma bastante sensual, pidiéndole - haciendo algo de roleplay acorde a su vestimenta - que le llevara hasta su habitación y, más específicamente, hacia su cama. Ikirami, de este modo, tomó su mano, lamiendo su mejilla además de susurrarle que era un buen chico y que, ahora, le acompañara hasta lo que sería su nido de amor, antes de morderle con delicadeza el lóbulo de su oreja.- Jooodeeer no voy a poder aguantar más...- Y es que cada gesto y palabra que salía por parte de la pelirroja era un arma contra Garnet que incrementaba sus ganas de desatar su lado más salvaje.

Más rápido que un pepino y dirigidos por la marine, se dirigieron a la puerta para salir del local, no sin antes, Iki girarse sonriente hacia su buen amigo, declarándole que se verían pronto y agradeciéndole de todo corazón por todo. Ante esto, Garnet vio oportuno despedirse también como debía de su maestro de baile, por lo que, alzó la mano que tenía libre y la agitó hacia los lados en señal de despedida.- Hasta que nos volvamos a oler, master colegui, gracias por todo, ¿es o no es?- Dijo adiós el skypiean, recibiendo los dos pelirrojos, por parte del okama, una despedida risueña y silenciosa. Acto seguido, el pirata cruzó miradas con la marine, ambos asintiendo hacia el otro e irradiando felicidad por, al fin, poder largarse hacia la privada habitación de la pelirroja y realizar todas la marranadas que llevaban queriendo hacer durante varios minutos que se le habían hecho eternos a Garnet.

Salieron pues de la tienda de ropa, sorprendiéndose el pirata por ver como ya estaba anocheciendo, habiendo perdido la noción del tiempo el pirata allí dentro. A pesar de que iban vestidos como iban, y que las calles estaban llenas de multitudes, si algo le había enseñado aquella isla es que, sus residentes, no te juzgaban ni por quién eras ni por como fueras vestido - a no ser que tuvieras un ridículo sentido de la moda claro -, por lo que, al skypiean, no le importaba en lo absoluto que la gente le viera vestido de sirvienta. Con una sola en mente, entonces, Ikirami comenzó a caminar con celeridad, sin mediar palabra, mientras atravesaba tanto calles como callejones, completamente concentrada y mientras sentía las caricias de sus dedos sobre sus manos. Garnet, por su parte, iba con la lengua fuera y con corazones en sus ojos, de solo pensar en lo que se venía mientras corría arrastrado por la marine. En mitad del camino, la marine se giró para mirarle sonriente, comentándole que ya mismo estaban pues se conocía el trayecto como la palma de su mano, a lo que Garnet, aún con la lengua fuera y los corazones en sus ojos se dedicó, tan solo, a asentir.

Algunos giros de calles más, la bella mujer se detuvo, soltando la mano del minino y girándose hacia él, juntando entonces sus manos por delante a la par que enseñaba su perfecta e inmaculada dentadura anunciando, seguidamente que habían llegado, haciendo que los ojos de Garnet volvieran a tornarse normales y que guardara su lengua, por el momento, mordiéndose el labio seguidamente.- Pfff, no puedo esperar para llegar a tu habitación y...- Resopló, cachondo perdido, a la par que se giraba hacia la dirección que apuntaba una de las manos de Ikirami, quedándose, en ese momento, completamente consternado por lo que había frente a ellos.- ...Follarte entera.- Finalizó la frase, con un tono que denotaba confusión pues, en vez de una posada o un edificio, habían acabado, por alguna razón, en un descampado decorado por una pila de chatarra y escombros. Para más inri, estaban rodeados por edificios que se veían más antiguos y en peor estado que los que había en el resto de la ciudad, hasta el punto que, la bombilla de la farola bajo la que estaban, comenzaba a fallar.- Pero qué cojones...- Ladeó su cuello hacia la derecha, mirando entonces hacia Ikirami, estando a punto de preguntarle por lo que estaba pasando. Sin embargo, antes de que pudiera decir nada, su novia, preguntó que dónde narices estaban, llegando a vociferar toda clase de insultos que jamás había escuchado salir de la boca de la pelirroja.- Hostia puta...- Abrió los ojos como platos, el pelirrojo, sorprendido por el carácter de su amada.

La marine, prosiguió desahogándose, declarando que odiaba el Grand Line pues, desde que había entrado en él parecían que las cosas se movían por arte de magia, causando que Garnet arqueara las cejas, aún más confuso. ¿Sería posible que...? ¿Sería posible que su novia, tuviera un pésimo sentido de la orientación? Aún era pronto para confirmarlo pero, este pensamiento, junto al agradable gesto que tuvo la pelirroja, al hinchar sus mofletes y cruzándose de brazos hacia un lado, hizo que el pirata esbozara una tierna sonrisa, olvidándose casi de su intento fallido de poder realizar el acto de crear bebés sin crearlos. La marine exhaló un fuerte suspiro, cargado de enojo y frustración para, a continuación, entristecida y con unos ojitos que mataban de ternura al pelirrojo, declaró que siempre le pasaba lo mismo, a pesar de que la posada no quedaba para nada lejos. Ese "siempre le pasaba lo mismo", pareció confirmarle que, efectivamente, su amada era propensa a perderse.- Será mejor que por ahora le siga el rollete y no le suelte nada sobre su orientación pueje...- Pensó el músico, con una suave sonrisa en su rostro para, seguidamente, darle un besito en su frente.

-Igual follar en un descampado es pasarse, ¿es o no es?- Dijo, mirando hacia aquel lugar alejado de la mano de dios, en tono de broma, para intentar reducir la tensión del momento para, justo después, sostener las manos de su querida novia.- Al loro, Iki, no sé que clase de...Brujo te está intentando hacer esta putada de mover las cosas de sitio...- Comentó enfocando su mirada en la farola con bombilla parpadeante.- Pero ni te rayes, acabaremos encontrando la posada, follaremos como animales y otro día iremos a por ese brujo, o lo que sea, y le daremos una paliza los dos, ¿es o no es?- Afirmaba, mientras dirigía sus pupilas a las de su amada y asentía con la cabeza.- Y bueno, también hará más emocionante nuestro camino a la cama, ya sabes, puejeje...- Concluyó susurrando y con una sonrisa picarona para, seguidamente, mirar a su alrededor.- Lo primero... Será buscar a alguien y preguntar por la posada...- Propuso, agarrando con firmeza una de sus manos, soltando la otra en el proceso y, comenzando a caminar justo por la calle por la que habían venido.- Ahora deja que tu maid se encargue, mi ama, te toca observar desde detrás mi perfecto trasero PUAJAJAJA.- Sentenció, tras lo cual, guió a Ikirami hacia las zonas más concurridas por las que, anteriormente, habían pasado.

Después de varios giros, intentando seguir los pasos que había tomado la pelirroja - aunque con varios rodeos erróneos en el camino - llegaron a una de las calles por las que habían transitado con bastante okamas andando a través.- ¡Perita! Por aquí podríamos preguntar a alguien... Por ejemplo a...- Empezó a girar su cabeza a varios lados, buscando a alguien a quien preguntar por la ubicación de la posada de Beaufleur, hasta que, en un escaparate de una tienda cerrada, vio un poster que captó por completo la atención del pelirrojo.- Fiesta del Amor Libre...- Leyó, entrecerrando los ojos, abriéndolos como platos al leer el nombre de dicha fiesta.- ¡Eh! ¡Iki! ¡Al loro con esto!- Exclamó señalando con el índice de su mano libre, al mismo tiempo que se acercaba, lentamente, al escaparte en el que se encontraba.- Fiesta del Amo Libre... Pone que es una festividad que se hace para honrar a la primavera... ¡La estación del amor!- Comentaba emocionado, mientras seguía descendiendo su mirada por el cártel, viendo la fecha en la que ocurriría dicho evento.- ¡Coño! ¡¡Es mañana!!- Soltó, de sopetón, la mano de la marine, para llevarse ambas a la cabeza. Justo después, se giró hacia la pelirroja, sonrojado y sonriendo. Amor libre, festividad para honrar la estación del amor, joder, era como si le hubieran hecho un evento en su honor, o al menos así era como lo veía el pelirrojo. No sabía que se encontraría allí, pero solo con la descripción, el pirata sentía que debía asistir con su amada, con la persona con quién - a pesar de lo poco que llevaban conociéndose - sentía tener una conexión tan intensa, fuerte y especial, un amor que desafiaba y ponía en jaque todo lo que estaba bien y mal. Un amor, como el suyo, que tenía el poder de cambiar el mundo a uno mejor, o que podía hacerlo tambalear, no podía faltar a una celebración así. - Iki... ¿Te hace que vayamos a esta vaina? Podría quedarme mañana todo el día contigo y luego nos acercamos a este sitio, ¿qué dices?- Propuso a Garnet, no pudiendo evitar, entonces reírse, mientras negaba con la cabeza.- PUAJAJAJAJ... Igual el brujo ha querido mover tu habitación para que bichearamos esto, ¿es o no es?- Y quién decía brujo, decía destino pues, tal y como dijo la marine en su momento, parecía que, en todo momento, el destino no paraba de velar por aquellos dos enamorados.

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RE: +18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - por Garnet D. Matlock - 01-08-2024, 12:28 PM

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