01-08-2024, 09:32 PM
(Última modificación: 02-09-2024, 11:21 AM por Carmilla Von Nackt.)
Había lanzado la pregunta al viento, más bien para sí misma, por lo que no esperaba una respuesta. Parpadeó levemente y se giró hacia la voz masculina que había respondido a sus lamentos. Un joven de aproximadamente su edad la miraba de forma tranquila, aguardando a que Carmilla le devolviera el saludo y se presentara. La muchacha lo miró de arriba a abajo sin disimulo. Era algo más alto que ella y llevaba un extraño peinado hacia arriba. Lo que más llamaba la atención eran unas oscuras cicatrices que le recorrían parte del rostro y unas alas plegadas en su espalda. Qué persona tan llamativa, seguro que tenía mucho que ofrecer. La muchacha se acercó, arqueando una ceja y esbozando una sonrisa ladeada.
—Vaya, qué curioso— Al acortar distancias, Carmilla pudo sentir el intenso olor a perfume que provenía de él. — No está mal jiajiajiajia — Pensó en voz alta. Ella jamás salía sin su perfume, por lo que sabía apreciar el aroma de los que, al igual que ella, cuidaban su presencia ante los demás. —Soy Carmilla Von Nackt, una de las más célebres pintoras que jamás podrás conocer— Bueno, quizás aún no fuese tan famosa, pero estaba segura de que en algún momento lograría el reconocimiento que se merecía como artista y, si algo había aprendido, era que lo mejor que una podía hacer era fingirlo hasta conseguirlo.
—No es que me haya servido de mucho tu respuesta, Shoto. — Comentó, ligeramente desanimada porque su interlocutor tampoco tenía ni la más mínima idea de dónde se encontraban. — Pero me parece bien tu idea. Tú investiga por allí mientras yo intento recopilar información por esta playa de aquí, ¿te parece?— Dijo girándose hacia la orilla que se encontraba a escasos metros de ellos, a un lado del pequeño puerto donde habían desembarcado. —Quizás algún otro viajero pueda decirme dónde estamos… Uf hace mucho calor aquí ¿a que si?
Antes de recibir una respuesta a nada de lo que había dicho e ignorando por completo el plan de Shoto, Carmilla decidió que estaba en el mejor lugar y en el mejor momento para darse un buen chapuzón en el mar. ¿Por qué no? No tenía mucho más que hacer. Comenzó a desvestirse, desabrochando los botones de su americana para después hacer lo mismo con la camisa blanca que llevaba debajo, dejando ver su ropa interior y parte de su pálido cuerpo. Quizás para algunos era un escándalo pero la joven no veía nada raro en lo que estaba haciendo, simplemente quería refrescarse en el mar. Se descalzó y se deshizo de su corta falda. Dejó todas sus pertenencias cuidadosamente en la arena y se dirigió a la orilla, donde el agua subía y bajaba suavemente.
— También puedes venir conmigo— Le gritó al joven con una sonrisa divertida. Una sensación que hacía mucho no experimentaba recorrió su cuerpo. Poco a poco fue adentrándose en el mar. El agua le llegaba aproximadamente por las rodillas y estaba a punto de zambullirse cuando, de repente, sintió un ligero mareo. — ¿Eh?— ¿Por qué se notaba tan débil? No recordaba haber tomado nada en mal estado durante el viaje. Pensó que quizás lo mejor era no bañarse, así que se dispuso a salir del agua, aunque le estaba costando algo más de lo normal. Cuando pisó de nuevo la arena, optó por sentarse a recuperarse del ligero mareo. Qué extraño.
— Bueno…He cambiado de idea, creo que iré contigo…A investigar — Le dijo al muchacho con voz entrecortada.
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