02-08-2024, 08:24 PM
(Última modificación: 02-08-2024, 08:35 PM por Garnet D. Matlock.)
Más allá de la profunda cortada de rollo por no encontrarse el tan esperado nidito de amor hacia donde le estaba llevando la pelirroja, Garnet quiso enfocarse y priorizar como se sentía su novia pues, no hacía falta usar su haki de observación para saber lo frustrada y entristecida que estaba, al no entender como narices, a pesar de seguir las indicaciones de siempre, habían podido acabar en un sitio completamente distinto a la posada dónde se hospedaba la marine. De esta forma, el pirata se preguntó por que clase de hechicero o agente externo era capaz de desplazar de lugar todas las cosas para confundir y marear a Ikirami para, seguidamente, hacerle saber que acabarían llegar a su habitación para, después, encontrar a ese "supuesto malhechor" que le hacía la vida imposible a su amada y apalizarlo, consiguiendo, de alguna forma, tranquilizar a Ikirami, quién confesó - risueña y mientras acariciaba las manos del skypiean - tener ganas de romperle algunos huesos junto al pelirrojo.- Esa es mi Iki.- Pensó, con una mirada de profundo enamoramiento.
Fue entonces cuando, después de provocar sensualmente a su novia, Garnet propuso buscar a alguien para que le diera indicaciones de como llegar a la posada de Beaufleur, siendo ahora el guía el propio minino y notando como, en el camino, la marine le daba una cachetada en su trasero antes de reírse que, ciertamente, le puso un pelín más cachondo. De verdad, que como le encantaba al músico que su novia estuviera casi tan igual de salida que él. Toda esa clase de juegos y piques que tenían simplemente le volvían loco, lo que explicaba la tan buena química que sentía tener Garnet con Ikirami, en este caso, en la cama.
Finalmente, cuando consiguieron llegar a una calle en la que había una considerable multitud de personas, Ikirami pareció fijarse en los distintos restaurantes y puestos de comida que ofrecía el mismo pasaje, pudiendo escuchar además como su estómago rugía.- A lo tonto llevamos bastante tiempo sin jalar algo... No sería mala idea llevarnos algo de papeo, no...- Meditó el pirata, mientras buscaba a alguien al que preguntarle sobre la ubicación hasta que vio un poster que llamó la atención del músico, acercándose, inevitablemente hacia él. Cuando leyó de que trataba el cártel, siendo una fiesta en honor a la primavera y el amor, la marine concluyó en que, además, debía ser a su honor, sonriendo el pirata y estando completamente de acuerdo con sus palabras. Seguidamente, preguntó por el día que sería, viendo, casi al momento Garnet, que tendría lugar, nada más y nada menos, que al día siguiente, haciéndoselo saber completamente sorprendido. Con esto en mente, el pelirrojo tenía una cosa más que clara, quería ir sí o sí junto a ella y, además, poder pasar así todo el día con ella, y tener así un día de pareja en condiciones. De sólo pensar en ello, no pudo evitar ponerse colorado pues, hasta ahora, si bien era cierto que no pasaban todo el tiempo juntos retozando como animales, también era cierto que nunca habían pasado un día entero juntos. No habían ni comido, ni cenado juntos, tampoco dormido, ni salido como una pareja por miedo a que les descubrieran también... En otras palabras, no habían tenido una convivencia como la que tenía Garnet con su familia y miembros de los Alas Negras. Por lo que aquella festividad... El día de mañana... Y la propia estancia en aquella isla, era la oportunidad perfecta para tener esa convivencia, además de ponerla a prueba y ver si de verdad, son compatibles en otros aspectos de carácter más cotidiano y mundano.
De esta manera, y sin expresarle la idea de la convivencia, el músico le propuso a su amada tanto ir a la fiesta como pasar el día siguiente junto a ella, pudiendo observar como en su precioso rostro se iba dibujando, cada vez más, una sonrisa igual de hermosa que ella misma. Entonces, y antes de que pudiera saber la respuesta de Iki, Garnet reparó en que, una vez más, parecía que el destino había querido plantarles en aquel descampado para que, dieran media vuelta y se toparan con ese poster para poder, así, ir a aquel evento que parecía haber sido creado por y para ellos, exteriorizándoselo a su novia quién puso sus manos suavemente en las mejillas del minino y le besó en sus labios, cerrando Garnet sus ojos, perdiéndose en el deleite que suponía besar a su diosa y agarrando con delicadeza la cintura de la pelirroja. Momentos después, y tras retirarse hasta quedar a escasos centímetros, Ikirami dijo sí a querer ir, comentando lo difícil que se le hacía creer que fuera otra coincidencia pues, ella ya afirmó que el destino les volvería a unir y ahora iban y se encontraban con un festival con la temática de amor libre, sonrojándose tras hacer énfasis en la palabra "libre" y ocasionando por consiguiente que Garnet se ruborizara también, asintiendo en silencio, y acercándose para darle un beso en su mejilla izquierda. Justamente era tal y como pensaba el pirata. La marine ya le había mostrado varias señales que parecían indicar que su amor estaba favorecido y protegido por el mismísimo destino. Y cada vez más pensaba que, de verdad, Garnet junto a la marine serían capaces de cambiar el mundo entero. Una marine y un pirata. Algo inconcebible, un tabú, pero que latían al unísono en un mismo corazón. Ciertamente, no había nada más libre que su relación.
Sin poder apartar sus ojos de los carmesíes de su amada, le invitó a quedarse con ella en su habitación, pero no solo esa noche, sino todo el tiempo que ella quisiera pues, a Beaufleur no le importaría en absoluto y, encima, a Ikirami le haría muy feliz. Pero es que no sólo a Iki. Era como si de alguna forma le hubiera leído el pensamiento antes a Garnet. Era como si la marine quisiera - aparte de pasar el máximo tiempo posible con su novio, obviamente - también poner a prueba como de compatibles eran en la convivencia. El corazón del pirata escapaba por salir de su prisión ósea, de sólo pensar en poder despertarse todos los días junto a Ikirami, o poder verla durmiendo entre sus brazos. Para más inri, había algo más en lo que no había caído el músico y es que, si habían coincidido en Momoiro, eso quería decir que también se podrían ver en las siguientes islas de la misma corriente, abriendo la boca y ojos de la impresión y emoción.- JODER SÍ SÍ SÍ VOY A TENER IKI PARA HARTARME.- Exclamaba en sus pensamientos lleno de las más puras de las felicidades mientras asentía con la cabeza.
Entonces, la bella mujer apartó sus manos de las mejillas y las introdujo en su bolso, haciendo que Garnet ladeara su cabeza confuso, confusión que desapareció cuando, del bolso, extrajo un Den Den Mushi, declarando como, en esa ocasión si lo llevaba con ella, causando que la ya excesiva felicidad del minino se volviera a incrementar.- ¡Coño pero ya ves! ¡El Den Den Mushi!- Exclamó aún más emocionado, a la par que apartaba las manos de las caderas de la pelirroja e, introducía, su siniestra en el zurrón, estando un par de segundos rebuscándolo en su interior hasta que sacó un caracolófono con una melena pelirroja con antenas y con el mismo maquillaje que llevaba Garnet bajo sus ojos.- Aquí está, puejeje, ¡ahora podremos estar al toque en cualquier momento, Iki! ¿Es o no es?- Comentó risueño y entrecerrando sus ojos mientras esperaba a que sus Den Den Mushi se conectaran.- Y sí, el menda por supuesto que se pasará cada día a olerte... Tendría que estar majara para, teniéndote aquí a la palma de mi mano, no pasar el mayor tiempo posible con la persona a la que amo con locura, ¿es o no es?- Comentó, con una tierna sonrisa y con los ojos llenos de convicción a la marine, mientras los Den Den Mushi seguían a los suyo. En ese instante, por alguna razón y por un momento, se le cruzó la loca idea de si sus caracolófonos estarían igual de salidos que sus dueños y se pondrían a procrear si los dejaban a solas.- Puejeje, luego se lo suelto a Iki a ver que opina que ella es la lista de la relación.- Pensó hasta que, un fuerte rugido, proveniente de la tripita de su novia le sacó de su momento intrusivo, mirando hacia ella y viendo como sonreía avergonzada, una carita que, junto a las luces de la nocturna calle, se veía increíblemente hermosa, causando que Garnet se quedara embobado por unos segundos.
Ikirami, entonces, propuso al pelirrojo que pidieran algo para llevar y, de paso, así preguntar por la dirección de la posada, añadiendo que, además, podrían pedir más comida para así luego hacer toda clase de marranadas que la pelirroja susurró al oído y que hizo que el skypiean se pusiera más caliente que cierto enmascarado con cazadora verde.- ¿Qué si me hace Iki? Puejeje... ¿Me vacilas? Puejeje... Pues claro que el menda quiere... ¡El menda esta ansioso de hacerlo TODO!- Declaraba Garnet, colorado y con cierto bulto en la parte delantera de su falda de maid, al mismo tiempo que pensaba y se imaginaba al pelirrojo dando rienda a todo lo que le había comentado su amada.- Tengo una idea, vamos a pasarnos por varios puestos de comida, y si se te cruza por tu increíble chota algo más que quieras comprar le damos, ¿es o no es?- Propuso el pelirrojo, bastante inquieto de la emoción por lo increíble de la situación.
Agarrando una de las manos de la marine, el pelirrojo, dejando a la bella mujer que decidiera si quería llevarse algo más aparte de lo que él tenía en mente, se paseó primero por un pequeño restaurante de sushi, llevándose, con una cara llena de perversión, varias piezas de maki-roll y sashimi de atún, salmón, pez mantequilla y gamba. Seguidamente, se pasó por un puesto de gofres para pillar un bote de chocolate líquido y nata que, para llevárselo, tuvo que poner su culo en pompa y enseñárselo al dependiente okama. Por último, en un pequeño puesto de frutas y verduras, al minino se le ocurrió comprar varias fresas y cerezas, nuevamente, con una cara llena de lujuria aprovechando, en ese mismo puesto, para preguntar por la ubicación de la posada de Beaufleur.- Va va... Al final de esta calle a la izquierda, luego a la derecha y en el tercer cruce a la izquierda está la posada, oído y olido, ¡gracias tronqui!- Agradeció a la dependienta de aquel puesto, girándose entonces ahora hacia la pelirroja , cargando en una mano con todo lo que había comprado.- Iki, por aquí el menda lo tengo todo, localización incluida.- Comentó, sonriente y extendiendo la bolsa con toda la compra.- Por tu parte, ¿está todo o podemos tirarle?- Quiso preguntarle a su novia si consideraba que faltaba algo, con nervios por poder llegar, al fin, a la dichosa habitación y poder cenar, en ambos sentidos, como era debido.
Fue entonces cuando, después de provocar sensualmente a su novia, Garnet propuso buscar a alguien para que le diera indicaciones de como llegar a la posada de Beaufleur, siendo ahora el guía el propio minino y notando como, en el camino, la marine le daba una cachetada en su trasero antes de reírse que, ciertamente, le puso un pelín más cachondo. De verdad, que como le encantaba al músico que su novia estuviera casi tan igual de salida que él. Toda esa clase de juegos y piques que tenían simplemente le volvían loco, lo que explicaba la tan buena química que sentía tener Garnet con Ikirami, en este caso, en la cama.
Finalmente, cuando consiguieron llegar a una calle en la que había una considerable multitud de personas, Ikirami pareció fijarse en los distintos restaurantes y puestos de comida que ofrecía el mismo pasaje, pudiendo escuchar además como su estómago rugía.- A lo tonto llevamos bastante tiempo sin jalar algo... No sería mala idea llevarnos algo de papeo, no...- Meditó el pirata, mientras buscaba a alguien al que preguntarle sobre la ubicación hasta que vio un poster que llamó la atención del músico, acercándose, inevitablemente hacia él. Cuando leyó de que trataba el cártel, siendo una fiesta en honor a la primavera y el amor, la marine concluyó en que, además, debía ser a su honor, sonriendo el pirata y estando completamente de acuerdo con sus palabras. Seguidamente, preguntó por el día que sería, viendo, casi al momento Garnet, que tendría lugar, nada más y nada menos, que al día siguiente, haciéndoselo saber completamente sorprendido. Con esto en mente, el pelirrojo tenía una cosa más que clara, quería ir sí o sí junto a ella y, además, poder pasar así todo el día con ella, y tener así un día de pareja en condiciones. De sólo pensar en ello, no pudo evitar ponerse colorado pues, hasta ahora, si bien era cierto que no pasaban todo el tiempo juntos retozando como animales, también era cierto que nunca habían pasado un día entero juntos. No habían ni comido, ni cenado juntos, tampoco dormido, ni salido como una pareja por miedo a que les descubrieran también... En otras palabras, no habían tenido una convivencia como la que tenía Garnet con su familia y miembros de los Alas Negras. Por lo que aquella festividad... El día de mañana... Y la propia estancia en aquella isla, era la oportunidad perfecta para tener esa convivencia, además de ponerla a prueba y ver si de verdad, son compatibles en otros aspectos de carácter más cotidiano y mundano.
De esta manera, y sin expresarle la idea de la convivencia, el músico le propuso a su amada tanto ir a la fiesta como pasar el día siguiente junto a ella, pudiendo observar como en su precioso rostro se iba dibujando, cada vez más, una sonrisa igual de hermosa que ella misma. Entonces, y antes de que pudiera saber la respuesta de Iki, Garnet reparó en que, una vez más, parecía que el destino había querido plantarles en aquel descampado para que, dieran media vuelta y se toparan con ese poster para poder, así, ir a aquel evento que parecía haber sido creado por y para ellos, exteriorizándoselo a su novia quién puso sus manos suavemente en las mejillas del minino y le besó en sus labios, cerrando Garnet sus ojos, perdiéndose en el deleite que suponía besar a su diosa y agarrando con delicadeza la cintura de la pelirroja. Momentos después, y tras retirarse hasta quedar a escasos centímetros, Ikirami dijo sí a querer ir, comentando lo difícil que se le hacía creer que fuera otra coincidencia pues, ella ya afirmó que el destino les volvería a unir y ahora iban y se encontraban con un festival con la temática de amor libre, sonrojándose tras hacer énfasis en la palabra "libre" y ocasionando por consiguiente que Garnet se ruborizara también, asintiendo en silencio, y acercándose para darle un beso en su mejilla izquierda. Justamente era tal y como pensaba el pirata. La marine ya le había mostrado varias señales que parecían indicar que su amor estaba favorecido y protegido por el mismísimo destino. Y cada vez más pensaba que, de verdad, Garnet junto a la marine serían capaces de cambiar el mundo entero. Una marine y un pirata. Algo inconcebible, un tabú, pero que latían al unísono en un mismo corazón. Ciertamente, no había nada más libre que su relación.
Sin poder apartar sus ojos de los carmesíes de su amada, le invitó a quedarse con ella en su habitación, pero no solo esa noche, sino todo el tiempo que ella quisiera pues, a Beaufleur no le importaría en absoluto y, encima, a Ikirami le haría muy feliz. Pero es que no sólo a Iki. Era como si de alguna forma le hubiera leído el pensamiento antes a Garnet. Era como si la marine quisiera - aparte de pasar el máximo tiempo posible con su novio, obviamente - también poner a prueba como de compatibles eran en la convivencia. El corazón del pirata escapaba por salir de su prisión ósea, de sólo pensar en poder despertarse todos los días junto a Ikirami, o poder verla durmiendo entre sus brazos. Para más inri, había algo más en lo que no había caído el músico y es que, si habían coincidido en Momoiro, eso quería decir que también se podrían ver en las siguientes islas de la misma corriente, abriendo la boca y ojos de la impresión y emoción.- JODER SÍ SÍ SÍ VOY A TENER IKI PARA HARTARME.- Exclamaba en sus pensamientos lleno de las más puras de las felicidades mientras asentía con la cabeza.
Entonces, la bella mujer apartó sus manos de las mejillas y las introdujo en su bolso, haciendo que Garnet ladeara su cabeza confuso, confusión que desapareció cuando, del bolso, extrajo un Den Den Mushi, declarando como, en esa ocasión si lo llevaba con ella, causando que la ya excesiva felicidad del minino se volviera a incrementar.- ¡Coño pero ya ves! ¡El Den Den Mushi!- Exclamó aún más emocionado, a la par que apartaba las manos de las caderas de la pelirroja e, introducía, su siniestra en el zurrón, estando un par de segundos rebuscándolo en su interior hasta que sacó un caracolófono con una melena pelirroja con antenas y con el mismo maquillaje que llevaba Garnet bajo sus ojos.- Aquí está, puejeje, ¡ahora podremos estar al toque en cualquier momento, Iki! ¿Es o no es?- Comentó risueño y entrecerrando sus ojos mientras esperaba a que sus Den Den Mushi se conectaran.- Y sí, el menda por supuesto que se pasará cada día a olerte... Tendría que estar majara para, teniéndote aquí a la palma de mi mano, no pasar el mayor tiempo posible con la persona a la que amo con locura, ¿es o no es?- Comentó, con una tierna sonrisa y con los ojos llenos de convicción a la marine, mientras los Den Den Mushi seguían a los suyo. En ese instante, por alguna razón y por un momento, se le cruzó la loca idea de si sus caracolófonos estarían igual de salidos que sus dueños y se pondrían a procrear si los dejaban a solas.- Puejeje, luego se lo suelto a Iki a ver que opina que ella es la lista de la relación.- Pensó hasta que, un fuerte rugido, proveniente de la tripita de su novia le sacó de su momento intrusivo, mirando hacia ella y viendo como sonreía avergonzada, una carita que, junto a las luces de la nocturna calle, se veía increíblemente hermosa, causando que Garnet se quedara embobado por unos segundos.
Ikirami, entonces, propuso al pelirrojo que pidieran algo para llevar y, de paso, así preguntar por la dirección de la posada, añadiendo que, además, podrían pedir más comida para así luego hacer toda clase de marranadas que la pelirroja susurró al oído y que hizo que el skypiean se pusiera más caliente que cierto enmascarado con cazadora verde.- ¿Qué si me hace Iki? Puejeje... ¿Me vacilas? Puejeje... Pues claro que el menda quiere... ¡El menda esta ansioso de hacerlo TODO!- Declaraba Garnet, colorado y con cierto bulto en la parte delantera de su falda de maid, al mismo tiempo que pensaba y se imaginaba al pelirrojo dando rienda a todo lo que le había comentado su amada.- Tengo una idea, vamos a pasarnos por varios puestos de comida, y si se te cruza por tu increíble chota algo más que quieras comprar le damos, ¿es o no es?- Propuso el pelirrojo, bastante inquieto de la emoción por lo increíble de la situación.
Agarrando una de las manos de la marine, el pelirrojo, dejando a la bella mujer que decidiera si quería llevarse algo más aparte de lo que él tenía en mente, se paseó primero por un pequeño restaurante de sushi, llevándose, con una cara llena de perversión, varias piezas de maki-roll y sashimi de atún, salmón, pez mantequilla y gamba. Seguidamente, se pasó por un puesto de gofres para pillar un bote de chocolate líquido y nata que, para llevárselo, tuvo que poner su culo en pompa y enseñárselo al dependiente okama. Por último, en un pequeño puesto de frutas y verduras, al minino se le ocurrió comprar varias fresas y cerezas, nuevamente, con una cara llena de lujuria aprovechando, en ese mismo puesto, para preguntar por la ubicación de la posada de Beaufleur.- Va va... Al final de esta calle a la izquierda, luego a la derecha y en el tercer cruce a la izquierda está la posada, oído y olido, ¡gracias tronqui!- Agradeció a la dependienta de aquel puesto, girándose entonces ahora hacia la pelirroja , cargando en una mano con todo lo que había comprado.- Iki, por aquí el menda lo tengo todo, localización incluida.- Comentó, sonriente y extendiendo la bolsa con toda la compra.- Por tu parte, ¿está todo o podemos tirarle?- Quiso preguntarle a su novia si consideraba que faltaba algo, con nervios por poder llegar, al fin, a la dichosa habitación y poder cenar, en ambos sentidos, como era debido.
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![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
