[Presente relativo] Para las heridas, alcohol y sal
#1
Las noches me gustaban increíblemente más que los días.
Pero las noches de buenas comidas y bebida, me gustaban mucho más incluso. La playa de Shells Town había sido testigo de la primera pelea, aunque fuera más un ejercicio de práctica que un combate, de la dupla de cazadores. De alguna manera que tampoco comprendía muy bien estaba... ¿feliz? Mostrar mi transformación no era plato de buen gusto, pero, había sido una buena manera de contrarrestar a los dos marines. Después de agotar las horas de sol que quedaban tras el enfrentamiento, buscando como locos un tablón de anuncios donde fichar una nueva presa que con suerte el enmascarado querría compartir para celebrar nuestro buen trabajo en conjunto. Sin embargo, pasamos horas andando y recorriendo las principales calles de la ciudad sin suerte. Plazas abarrotadas, calles transitadas pero... ni un cartel. Demonios, ni que no hubiera piratas en el mundo.
 
Cuando, bien entrada la noche, estábamos cansados de andar, había 3 necesidades imperiosas que solucionar: Comer, beber y encontrar un puto cartel antes de que decidiera tirar algún edificio abajo. Así que, nos pareció buena idea acudir a la posada más cercana que sirviera algo de carne y alcohol. El tugurio, que se ubicaba en una gran plaza cerca del centro de la ciudad, estaba construido como unas antiguas casas adosadas de madera que se unieron bajo un mismo cartel como local de ocio y restauración. Dentro el ambiente era distendido. La barra estaba a la derecha según entrabas, y en ella, una serie de taburetes invitaban a degustar la primera ronda que una mujer entrada en años podía servirte.
El salón era amplio y tenía mesas para pequeños grupos, a excepción de la zona superior, que tenía una barandilla que ofrecía vistas al salón, a la que se podía acceder por unas escaleras, y que sí tenía mesas más grandes y espaciosas. Al fondo, junto enfrente de la barra, un hombre mayor tocaba briosamente un piano que sonaba más a animal sufriendo que a instrumento musical. Por alguna razón, nadie en la sala parecía molesto o extrañado, lo cual me indicaba que o estaban acostumbrados... o el alcohol era bueno.
 
- Coge mesa y voy a por algo. - Enuncié a mi testarudo amigo, sin despegar la mirada de la barra, a la que comencé a dirigirme derecho a la camarera. - Dos cervezas. Y alguien que vaya a tomar nota de comida. - 
 
La mujer, que apenas posó la mirada sobre mí, se limitó a responder vagamente con onomatopeyas. Tal era su hastío que ni había reparado en mi apariencia. Espero que tardara menos en servirme que en percatarse de mis cuernos. Y de la carne ni hablemos.
 
Escena
[Imagen: Ri77Nf7.png]
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[Presente relativo] Para las heridas, alcohol y sal - por Taka - 02-09-2023, 11:46 PM

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