+18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes.
#36
La marine confió en las palabras del pirata cuando, Garnet, propuso ir en otra dirección distinta a la que Ikirami se encaminaba, con el pretexto de que, ese supuesto hechicero que existía por y para amargarle la existencia a la pelirroja, volvería a las andadas para cambiar de ubicación los lugares a los que la mujer quería llegar. Al empezar a cargar Garnet con ella, cumpliendo su rol de sirviente a la perfección, el felino pudo notar como su novia se avergonzaba y sonreía, complaciente y sorprendida, ante el acto del pirata, dándole - después de que el pelirrojo cogiera su bolsa con su boca y antes de que emprendieran la caminata hasta el hotel - un beso en su mejilla que, después de que sintiera como su cuello era rodeado por los brazos de su amada, para después ser mordisqueado por esa traviesa boca, hizo que el minino se pusiera bastante nervioso, hasta el punto de sonrojarse y notar como su temperatura subía, queriendo no prolongar aún más su llegada a la posada.

Al llegar al hotel, los dos pelirrojos celebraron, exclamando con júbilo el haber conseguido arribar con éxito, comentando Ikirami que, si formaban equipo, ese maldito brujo no podrían con ellos. Garnet, que ya había soltado la bolsa de su boca sobre el cuerpo de su novia, sonrió entonces con picardía.- ¿El hechicero ese? Puejeje, Iki, si formamos equipo, no hay peña que pueda con nosotros, ¿es o no es?- Matizó el pirata pues, creía de todo corazón, que, al igual que cuando formaba equipo con Sasha o Tobías, el amor de Iki y Garnet era tan fuerte que, estando unidos - que no estados unidos -, no habría nada ni nadie que los detuviera.

Instantes después, con la intención de seguir cargando con Ikirami como la reina que era para el músico, le preguntó por la ubicación de su habitación, recibiendo unas caricias por parte de la pelirroja como si de un animal se tratara, pero para animal el que iba a ver en la cama más adelante. El caso es que la marine le indicó que la habitación se encontraba al final del pasillo en la segunda planta, aclarando que no creía que el maldito mago malvado se la volviera a liar, sacándole una sonrisa al skypiean. Entraron en el edificio, encontrándose el mostrador de lo que debía ser la recepción completamente vacío, dirigiéndose pues directamente hacia las escaleras de camino a la segunda planta. Mientras subían las escaleras, Ikirami le comentó que al día siguiente le presentaría a Beaufleur, que no solo era agradable sino que, además, era una gran fan de Okaliva, todo eso al mismo tiempo que le acariciaba el pelo, justamente la parte situada entre sus dos antenas, haciendo que Garnet entrecerrara sus ojos como si de un gatete se tratara.- Dalo por hecho Iki, si es fan del colegui Oka tiene que tener buen gusto.- Comentó con la cara llena de placer por las caricias que le daba su novia, poniéndose, seguidamente de morritos.- Aunque más le vale que también sea fan de la mujer más increíble del mundo, ¡o sea
tú! Y claramente del menda, el mejor músico de la historia, ¿es o no es?
- Añadió, alabando a su novia.

Al llegar frente a la puerta que daba a la habitación de Ikirami, Garnet la dejó con delicadeza en el suelo, cogiendo seguidamente las bolsas con todo el tentempié cachondo que habían comprado para que así la marine pudiera abrir con facilidad la puerta. Al sacar las llaves de su bolso, la mujer le dedicó una tímida sonrisa al skypiean que él se la devolvió con gusto, pues estaba que rebosaba de ilusión de sólo pensar en todo lo que iban a vivir tanto esa noche como el día siguiente. Al abrir la puerta, la marine pasó primero, siguiéndola de cerca Garnet, quién observaba el lugar dónde residía temporalmente la bella mujer. La voluminosa habitación, estaba enteramente decorada y pintada de color rosa, cosa que no le desagradaba en lo más absoluto es más, le gustaba, exteriorizándolo con un silbido de impresión. Recorriendo su vista por distintos puntos de la habitación, pudo apreciar una puerta a su derecha, una enorme cama con forma de corazón - junto a un tocador - en una esquina, estando la contraria ocupada por un escritorio, además de un gran armario que seguramente debía guardar toda clase de modelitos que quedaban a la perfección en el asombroso cuerpo de su amada. Mientras seguía admirando la habitación de la marine, pudo percatarse de una pequeña zona con un sofá con forma de corazón con una mesa baja justo en frente del mismo. En ese momento, Garnet se imaginó a él mismo junto a Ikirami pasando su día a día allí, o bien tumbados y acurrucados en la cama de matrimonio, o bien echados en el sofá, apoyando sus hombros el uno en el otro, mientras hablaban sobre cualquier asunto de mínima o absoluta relevancia. No pudo evitar sonrojarse de felicidad al pensar en que, ahora, sería capaz de cumplir y llevar a cabo todas esas situaciones que se estaba imaginando.

También pudo atisbar varios libros esparcidos por el suelo, cuyo contenido no pudo ver entre las ensoñaciones de Garnet y que, Iki, tras pedir  un momento, corrió como una exhalación para ir, uno por uno, a recogerlo y depositarlo uno encima de otro en el escritorio de la habitación. Tras eso, y colocándose dándole la espalda al mueble, aclaró que ya estaba todo listo y que, debido al viento que entraría por la ventana - la cuál estaba cerrada - se caerían todos los libros que estaban apoyados en el escritorio, riendo seguidamente con vergüenza. No hacía falta usar el haki de observación en Iki para saber que, la pobre mujer, estaba casi o igual de nerviosa que el pelirrojo en esos instantes. Era normal pues sería la primera vez que convivirían juntos, la verdadera prueba de fuego.- Puejeje, s-sí que debió de ser fuerte la ráfaga de viento para cerrar la ventana, ¿es o no es?- Comentó sonrojado y con cierta sorna amorosa, finalizando por sacarle la lengua levemente, con el propósito de romper de cierta manera el hielo.

También pareció que la marine guardaba algunas otras cosas que Garnet no quiso investigar pues, igual, hasta eran cosas del trabajo y no quería que su novio pirata lo viera. Antes de que siguiera investigando más partes de la habitación, Ikirami comentó, con nerviosismo que ya estaban allí, girándose hacia ella y viendo como se frotaba un brazo con su mano contraria. Al verla así de avergonzada y adorable, el rubor del pirata creció, sintiendo como su corazón latía con más rapidez y fuerza. Preguntó entonces que si le gustaba, aclarando que sí, era muy rosa, pero que le salía el apartamento gratis, además de lo espaciosa que era y contando, además, con un baño privado, entendiendo Garnet al momento que, la puerta que había visto anteriormente, debía llevar entonces al baño. Las mejillas de Ikirami se iban volviendo cada vez más del mismo tono que su pelo, convirtiéndose en la cerecita que tanto derretía el corazón del skypiean yendo, entonces, a dejar las bolsas sobre la mesa baja que estaba frente al sofá para, seguidamente, ir hacia Ikirami, colocándose frente a ella, todo mientras respiraba con bastante fuerza.

- ¿Qué si me gusta, Iki?- Preguntó, mirando a su alrededor, nuevamente, para acabar posando su vista en ella y dándole un beso en la boca.- Me flipa, cualquier sitio, incluso el descampado ese dónde nos llevó ese puto mago, sería un lugar de escándalo solo por estar contigo.- Sentenció, tras apartar los labios de los suyos, dedicándole una sonrisa tímida. Acto seguido, sostuvo las manos de la marine, pudiendo notar como le temblaban tanto de la emoción como de los nervios.- N-no te voy a engañar, Iki, estoy tela nervioso, por si no te has coscado.- Bajó su mirada, avergonzado.- Es la primera vez que vamos a vivir algo así juntos, algo más íntimo y nuestro, más allá del sexo, ¿es o no es?- Volvió a dirigir sus pupilas hacia las de Ikirami.- El menda tiene muchas ganas, pero a la vez que miedo, por si algo sale mal... Es inevitable, me imagino, aunque nanai, en el fondo sé que todo saldrá de lujo, porque los dos somos increíbles y confío en nosotros puejeje...- Afirmó con una tímida sonrisa.- Creo por los nervios y por el hecho de entrar a tu habitación...- Se sonrojó en demasía, hasta el punto que sentía que iba a echar humo, desviando su mirada hacia un lado.- S-siento que, aunque quiera lamerte y devorarte entera como un animal... Y que t-tú hagas lo mismo... S-siento que quiero hacerlo bueno... Como lo hicimos en nuestra segunda vez... ¿Sabes?- Miró de reojo a Ikirami, lleno de nervios y parpadeando varias veces. Cerró entonces los ojos, soltando las manos de Ikirami por un momento, para darse una bofetada en sus mejillas con ellas, dejándolas más coloradas - aún -, y abriendo los párpados para encontrarse nuevamente con los preciosos ojos de su novia, no pudiendo evitar el arrebato de rodear con sus brazos la cintura de su amada.- Te quiero Iki.- Dijo, situando su cara a centímetros de su rostro, ahora lleno de seriedad y certeza, momento en el cuál escuchó el estómago de Ikirami rugir, haciendo que el pelirrojo sonriera, al desviar la mujer su mirada avergonzada.- Puejeje, me da a mi que habrá que papear antes...- Miró con ternura a la marine, llevando una de sus manos a la mejilla.- Al loro, aunque yo haya comentado este cambio de planes, si tú aún así quieres que tengamos sexo salvaje de nuevo, adelante, el menda no deja de ser tu sirviente y tu mi ama, ¿es o no es?- Quiso aclarar Garnet, finalizando con un guiño. Para él, lo más importante ahora mismo era que la persona a la que quería estuviera cómoda, feliz y plena, por lo que quiso dejar que, la decisión final, recayera en la marine. Y que coño, que aunque el pirata quisiera verdaderamente hacer el amor, iba a disfrutar de todas maneras haciendo toda clase marranadas con su novia.

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RE: +18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - por Garnet D. Matlock - 08-08-2024, 01:14 PM

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