10-08-2024, 11:56 AM
Apenas había comenzado el verano y ya me había hartado del calor. Dejé de llevar mi chaqueta, pero no era suficiente para evitar aquella sensación abochornante. Daban ganas de tumbarse en la playa a tomar el sol, darse un baño en el agua o quedarse sentada a la sombra en una terraza tomando algo fresco. Eran actividades a las que había dedicado parte de mi tiempo en mi estancia en aquella isla, pero no podíamos descuidar las tareas importantes. Necesitábamos un barco nuevo más grande, aunque de momento nos podíamos apañar con el de nuestros nuevos compañeros, también teníamos que pensar en cómo organizarnos, abastecernos y en nuestros próximos movimientos. Ahora que éramos muchos más, Yamamura tendría que espabilar. Cada vez estábamos más cerca de poder hacer algo grande.
Aquella mañana me había dedicado a pasear por el puerto, esta isla me gustaba, tal vez deberíamos probar a viajar en el barco que teníamos y, más adelante, en la próxima isla, robar uno si nos veíamos apretados. No había llegado a ninguna conclusión clara, así que esa mañana había resultado una pérdida de tiempo. Por suerte, había madrugado lo suficiente como para que todavía quedase suficiente mañana para otras tareas. Había quedado con Jolyne para hablar sobre las cuentas del barco y, si quedaba algo de tiempo, entrenar un poco. No era una especialmente una bestia en combate, pero su habilidad de volverse invisible era interesante, sobre todo unido a la velocidad de sus balas. No era el tipo de oponente al que me solía enfrentar, así que me podía ser de mucha utilidad para probar nuevas formas de combatir.
Cuando me encontré con Jolyne en la playa, lo primero que hice fue desabrochar un par de los botones de mi camisa. El lugar no era el idóneo para hablar de cuentas, pero mi intención era quitarme eso rápido de encima para pasar a la acción y comenzar con el entrenamiento. De forma instintiva me llevé la mano al pequeño bolsillo de mi falda para asegurarme de que mi cajita de puros se encontraba ahí, aunque no saqué ninguno. —No voy a andarme con rodeos. No sé cómo conseguiste que Yamamura te nombrase la tesorera de la banda, pero ahora tenemos un gran problema con el dinero. Nos ha desaparecido casi todo y lo necesitamos mas que nunca. ¿Qué has pensado para volver a recuperar esa cantidad y duplicarla? —le pregunté esperando que realmente fuese la tesorera por un buen motivo. Tal vez fuese un as de las finanzas y, gracias a haber llevado las cuentas de su granja, supiese cómo incrementar nuestras ganancias. —Esta isla me gusta, la gente me ha caído bien, pero si es necesario puedo saquear lo que me pidas. Tú solo dime y lo haré.
Justo en ese momento, Sasha apareció, seguramente con la intención de unirse a nuestro posterior entrenamiento. Tal y como era siempre, mostraba una actitud animada y enérgica. Tan solo eran las nueve de la mañana y ya estaba dispuesta a destrozar cualquier cosa. Estaba convencida de que si le pedíamos que tumbase un edificio sería capaz. Me animaba ver en la banda a gente tan animada y activa. —Estábamos terminando de hablar de un tema de dinero, pero ahora íbamos a entrenar. Se me ha ocurrido un juego para eso. Jolyne se aleja de nosotras 30 metros y tiene que intentar derribarnos antes de que nos acerquemos. Si nos da con uno de sus ataques tenemos que retroceder 10 metros. Si conseguimos llegar hasta ella le daremos con todas nuestras fuerzas y habrá perdido. ¿Qué os parece? —pregunté esperando que les gustase. Sabía que Sasha le gustaban los juegos y esa era una buena manera de entrenar, tanto para Jolyne, que debía aprender a aprovechar su baza de la distancia como para nosotras, que teníamos que saber cómo superar esta barrera de la distancia para realizar nuestros ataques cuerpo a cuerpo.
Aquella mañana me había dedicado a pasear por el puerto, esta isla me gustaba, tal vez deberíamos probar a viajar en el barco que teníamos y, más adelante, en la próxima isla, robar uno si nos veíamos apretados. No había llegado a ninguna conclusión clara, así que esa mañana había resultado una pérdida de tiempo. Por suerte, había madrugado lo suficiente como para que todavía quedase suficiente mañana para otras tareas. Había quedado con Jolyne para hablar sobre las cuentas del barco y, si quedaba algo de tiempo, entrenar un poco. No era una especialmente una bestia en combate, pero su habilidad de volverse invisible era interesante, sobre todo unido a la velocidad de sus balas. No era el tipo de oponente al que me solía enfrentar, así que me podía ser de mucha utilidad para probar nuevas formas de combatir.
Cuando me encontré con Jolyne en la playa, lo primero que hice fue desabrochar un par de los botones de mi camisa. El lugar no era el idóneo para hablar de cuentas, pero mi intención era quitarme eso rápido de encima para pasar a la acción y comenzar con el entrenamiento. De forma instintiva me llevé la mano al pequeño bolsillo de mi falda para asegurarme de que mi cajita de puros se encontraba ahí, aunque no saqué ninguno. —No voy a andarme con rodeos. No sé cómo conseguiste que Yamamura te nombrase la tesorera de la banda, pero ahora tenemos un gran problema con el dinero. Nos ha desaparecido casi todo y lo necesitamos mas que nunca. ¿Qué has pensado para volver a recuperar esa cantidad y duplicarla? —le pregunté esperando que realmente fuese la tesorera por un buen motivo. Tal vez fuese un as de las finanzas y, gracias a haber llevado las cuentas de su granja, supiese cómo incrementar nuestras ganancias. —Esta isla me gusta, la gente me ha caído bien, pero si es necesario puedo saquear lo que me pidas. Tú solo dime y lo haré.
Justo en ese momento, Sasha apareció, seguramente con la intención de unirse a nuestro posterior entrenamiento. Tal y como era siempre, mostraba una actitud animada y enérgica. Tan solo eran las nueve de la mañana y ya estaba dispuesta a destrozar cualquier cosa. Estaba convencida de que si le pedíamos que tumbase un edificio sería capaz. Me animaba ver en la banda a gente tan animada y activa. —Estábamos terminando de hablar de un tema de dinero, pero ahora íbamos a entrenar. Se me ha ocurrido un juego para eso. Jolyne se aleja de nosotras 30 metros y tiene que intentar derribarnos antes de que nos acerquemos. Si nos da con uno de sus ataques tenemos que retroceder 10 metros. Si conseguimos llegar hasta ella le daremos con todas nuestras fuerzas y habrá perdido. ¿Qué os parece? —pregunté esperando que les gustase. Sabía que Sasha le gustaban los juegos y esa era una buena manera de entrenar, tanto para Jolyne, que debía aprender a aprovechar su baza de la distancia como para nosotras, que teníamos que saber cómo superar esta barrera de la distancia para realizar nuestros ataques cuerpo a cuerpo.
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