04-09-2023, 01:53 AM
A veces los astros se alinean y como se suele decir, todos los tontos tienen suerte.
Los tontos y los que tienen un bate enorme.
El rocoso extremo de caparazón del animal, que había viajado con gran potencia para machacar tus huesos y estallar tu cuerpo en pedazos, fue lamentablemente anulado y lanzado de un potente golpe de kanabo. A estas alturas, el animal, ya era más presa de la frustración que del hambre. Hasta una criatura sin raciocinio alguno era capaz de sentir que corría peligro en presencia de alguien de tu tipo. Al final, no es el tamaño del arma, sino quién la usa.
El golpe que propinaste al animal en la coraza generó tal fuerza de impacto que proyectó el improvisado mangual animal hacia la arena, donde se incrustó con gran profundidad. El caparazón había desaparecido de la vista y la Serpentuga estaba atrapada. Ante la situación y desesperación, el animal comenzó a lanzar siseos amenazantes y mordiscos al aire, intentando atraparte pese a estar fuera del rango par alcanzarte. Cuando se dio cuenta de que no era capaz de asestar un letal mordisco a su presa, decidió liberarse. Al no ser capaz de extraer el caparazón de la arena, optó por girar y escupir repetidamente ácido a su propia cola, en un fútil intento de disolver el amarre que lo retenía.
Tal fue su esfuerzo, que el animal se enfrascó en la tarea y disparó durante varios segundos, comenzando a generar en su piel quemaduras y disolviendo lentamente su escamosa piel. Era de un nivel tal su concentración en liberarse que, casi pareciera que había olvidado el motivo real de liberarse. Se encontraba mirando a su cola, en dirección contraria a ti y dejando libre el camino de nuevo. Aunque los disparos de ácido parecían no tener gran efecto, sí que podías intuir que, tarde o temprano, el reptil se sería liberado de su presa aunque sufriera daños.
El sol había pasado ya por encima de ti, hace rato y comenzaba a dibujar su camino hacia el horizonte, al oeste. La premura comienza a ser prioridad, o la noche te atraparía en la selva, sin refugio, comida ni bebida, en una noche que se auguraba sin luna de ningún tipo, es decir: la más absoluta oscuridad.
Resumen
