04-09-2023, 08:56 PM
Y otra más, esta vez sería una cerveza que entraba de dos tragos. El alcohol cada vez hacía mejor su función en el cuerpo de Kovashi, pero seguía manteniéndose firme. Sus pómulos comenzaron a enrojecerse ligeramente. Derya se levantó, dejando su bebida a medias. Kova estuvo a punto de enlazar su diestra a la de la fémina y preguntarle el porqué de dejarla a medio terminar. Qué obsesión por el alcohol. Pero no lo hizo y ella se marchó. Pasó por delante de Doxy, el obseso hombre se espachurró en un asiento que tan solo le cubría media nalga, tenía tanto culo que no cabía.
— Claro, guapa, pasa por aquí ... — Deliberadamente, sacó la lengua y alargó una mano que estuvo a punto de entrar en contacto con el trasero de Derya. Fue casi imperceptible, lo que aconteció a aquel acto fue una risilla de borracho que provenía de Kovashi.
— Te advertí. — Jugaba con el licor en la jarra, meneándolo con gozo. Cayó sobre los pies de la mujer pez, una mano, completamente seccionada, un corte limpio, tan rápido que el cuerpo no reaccionó a tiempo, llevando consigo un retroceso del sangrado. Sin embargo pronto comenzó a sangrar, más y más. Fue tan veloz aquel movimiento que apenas se pudo ver dejar a Kovashi su katana sobre el suelo, tirándola antes de comenzar a mover la su jarra.
J estaba nervioso. Doxy, al igual que su cuerpo, tuvo una reacción tardía a tal acción, cómo esperar algo así. Sujetó su muñón con la mano libre, gritando. Gritos. Gritos. J le acompañó, intentando ayudarle, el camarero acudió junto a la vieja. En un santi-amen todo había cambiado.
— No te sientas mal, mujer ... — Su tono era de juguetón borracho. Seguía meciendo su bebida, esta vez mirando al horizonte, que en este punto era la barra del bar. — No temas ante hombres como estos. — Se levantó, sorbiendo lo que quedaba, para después lanzar la jarra contra el suelo, ya vacía. Tomó la mano de Derya con cierto decoro para el momento en el que estaban. — No permitamos que nos estropeen la juerga. Ya he alcanzando el punto ... Es ahora cuando empieza lo bueno. — Volvió a mirar a los ojos de la fémina, con esa mirada penetrante que ponía el Shimatsu. Hubo un instante mágico para él. Todo el mundo gritando, ladrando, llorando, reclamando lo que acababa de pasar. La anciana chillando que Kovashi siempre le espantaba a la clientela y que por eso no quería atenderlo. También llamaron a los marines, aunque estos tardarían en llegar, así era la ley, lenta. Pero el estaba en su punto, mirandola a ella entre la tragedia.
Por suerte.
Con su mujer de la mano, ambos abandonaron el local, a lo bony and clay. Ahora tocaba escapar.
— Claro, guapa, pasa por aquí ... — Deliberadamente, sacó la lengua y alargó una mano que estuvo a punto de entrar en contacto con el trasero de Derya. Fue casi imperceptible, lo que aconteció a aquel acto fue una risilla de borracho que provenía de Kovashi.
— Te advertí. — Jugaba con el licor en la jarra, meneándolo con gozo. Cayó sobre los pies de la mujer pez, una mano, completamente seccionada, un corte limpio, tan rápido que el cuerpo no reaccionó a tiempo, llevando consigo un retroceso del sangrado. Sin embargo pronto comenzó a sangrar, más y más. Fue tan veloz aquel movimiento que apenas se pudo ver dejar a Kovashi su katana sobre el suelo, tirándola antes de comenzar a mover la su jarra.
J estaba nervioso. Doxy, al igual que su cuerpo, tuvo una reacción tardía a tal acción, cómo esperar algo así. Sujetó su muñón con la mano libre, gritando. Gritos. Gritos. J le acompañó, intentando ayudarle, el camarero acudió junto a la vieja. En un santi-amen todo había cambiado.
— No te sientas mal, mujer ... — Su tono era de juguetón borracho. Seguía meciendo su bebida, esta vez mirando al horizonte, que en este punto era la barra del bar. — No temas ante hombres como estos. — Se levantó, sorbiendo lo que quedaba, para después lanzar la jarra contra el suelo, ya vacía. Tomó la mano de Derya con cierto decoro para el momento en el que estaban. — No permitamos que nos estropeen la juerga. Ya he alcanzando el punto ... Es ahora cuando empieza lo bueno. — Volvió a mirar a los ojos de la fémina, con esa mirada penetrante que ponía el Shimatsu. Hubo un instante mágico para él. Todo el mundo gritando, ladrando, llorando, reclamando lo que acababa de pasar. La anciana chillando que Kovashi siempre le espantaba a la clientela y que por eso no quería atenderlo. También llamaron a los marines, aunque estos tardarían en llegar, así era la ley, lenta. Pero el estaba en su punto, mirandola a ella entre la tragedia.
Por suerte.
Con su mujer de la mano, ambos abandonaron el local, a lo bony and clay. Ahora tocaba escapar.
