16-08-2024, 03:17 AM
Con la inminente llegada de la noche, Garnet estaba a punto de abandonar aquel pequeño remanso de paz para volver a la bulliciosa ciudad del Reino de Kamabakka. No obstante, un grito inentendible proveniente tras los arboles que tenía en frente, captó la atención del músico, quién alzó la ceja izquierda en señal de confusión, mirando en dirección al sonido.-¿Huh? ¿Hay peña por aquí o qué?- Se preguntó a sí mismo, al ver que ni de coña tenía pinta de ser un okama, con la intención de usar el haki de observación hasta que pudo atisbar como, de la colorida vegetación, salía una persona de lo más estrafalaria, haciendo que Garnet se pusiera en guardia mentalmente. Conforme avanzaba hacia el pelirrojo, éste pudo observar sus vestimentas, siendo estas unas gafas de sol con lentes naranjas, una cadena de oro que rodeaba su cuello, una camisa con estampado de tigre desabrochada - que dejaba ver el espeso pelaje de su pecho -, unos pantalones ajustados y unos zapatos de color inmaculado.- Para el carro, este pavo ni de flash es de esta isla... ¿Quién cojones es este prenda?- Comenzó a pensar el pirata, aún con su laúd en sus manos, recorriendo con su mirada el físico del transeúnte que medoreaba por allí.- Hmmm, ¿será un fan? La verdad es que esa camisa que lleva folla que flipas.- Intentó vaticinar, poniéndose de morritos, el felino para, seguidamente, buscar concentrarse para usar su haki de observación y, de este modo, intentar sacar la máxima cantidad de información posible que podía con el nivel básico que poseía.
Sin embargo, justo cuando estaba en proceso de concentración, el extraño hombre abrió la boca por primera vez, haciendo un comentario que hizo que la concentración de Garnet se desvaneciera por completo.¿Huh?- Frunció levemente el ceño, sintiendo como la vena de su frente se dilataba ligeramente, viendo cómo ese mindundi que le había llamado "payasete" se paraba hasta que tan solo 10 metros de distancia le separaban, momento en el cuál empeoró las cosas, al tacharlo además de bufón, haciendo que sus cejas se inclinaran y que los latidos de su corazón se incrementaran más de la ira que sentía ante tal ofensa. Aunque justo después de disculpara si se había equivocado al llamarle bufón, no era suficiente.- ¿HUUUUUH?- Gritó aún más fuerte, presa de la cólera, casi a punto de perder los papeles. ¿Con lo increíble que era Garnet, cómo era posible que alguien le dijera esas palabras tan hirientes en vez de alabarle como el artista que era? Esto último, era lo que el músico pensaba que debía ser lo normal.- Una gilipollez más de este pelma y le endiño una buena hostia, ¿es o no es?- Se decía a sí mismo, intentando contenerse las ganas de liarse a hostias con él y, de este modo, poder largarse al fin de allí.
Seguidamente, aquel tipo con las manos metidas en los bolsillos y con la cabeza levantada - con la mítica pose macarra -, comentó que su camisa conjuntaría de maravilla con el tanga que portaba el skypiean, cosa que, aunque no disminuyó en demasía el enojo que llevaba encima Garnet, si que le hizo relajarse en parte pues es algo que el mismo había pensado momentos antes.- Tch, o puede que tu camisa quedara niquelada con mi tanga, ¿es o no es?- Declaró con una sonrisa algo incómoda y forzada, además de imitar el gesto que hizo el macarra con tupé con su cabeza, alzándola mientras fijaba su vista en él.
Lo que no se esperaba para nada, cosa que le pilló con la guardia baja, fue que admirara la belleza de su laúd. Garnet abrió los ojos como platos, pues no podía estar más en lo cierto ya que su Fallen Sound era único en el mundo y sería, nada más ni nada menos, que el instrumento del que sería la mayor superestrella. A pesar del patinazo inicial, parecía que el hombre con gafas de sol apreciaba el buen gusto y el arte. El músico estaba a punto de agradecerle por el cumplido hasta que ese mamarracho vertió la gota que colmó el vaso pues, con toda la pasimonia y normalidad, soltó que su música era mejorable y que, además, él era capaz de hacerlo mejor. ¿Acaso había escuchado todo lo que había tocado y no estaba aplaudiendo por haber presenciado tal obra de arte? Y no solo eso, si no que, encima, ¿lo criticaba malamente? Para Garnet, aquello era inconcebible, pues él estaba seguro de que su música sería capaz de cambiar el mundo y la vida de las personas para bien, y que un don nadie como él viniera a dar una opinión que nadie le había pedido, después de encima insultarle... Mal asunto.
Con la mirada puesta fijamente en el pirata, ese canalla le preguntó si era capaz de volver a tocar su instrumento para ver qué tal sonaba esta vez pero, en esta ocasión, llamándole por su nombre tras una pausa dramática, causando que Garnet, enojado y con la vena de su frente bombeando, volviera a arquear su ceja izquierda. En ese momento, la idea de que fuera un fan descontento, un hater de su música, un marine o un cazarrecompensas. Sinceramente, ahora mismo le daba igual quién narices era ese tipo, le había conseguido sacar de sus casillas por lo que estaba dispuesto a darle lo que pedía, agarrando con la siniestra el mástil del laúd con firmeza a la par que alzaba su mano derecha hacia el cielo, preparándose para tocar una tonada, sin apartar, en ningún momento, la mirada del hombre que medía más o menos su altura.
Y tras eso, y con una sonrisa furiosa, descendió su diestra para deslizar sus dedos gracilmente por las cuerdas de su querido instrumento. Al contrario que el actual carácter y temperamento de Garnet, la melodía que salía emitida de su Fallen Sound era completamente tranquila y relajante, hasta el punto que era capaz de adormecer a todo aquel que la escuchara. No sólo le iba demostrar lo que era capaz de lo que podría hacer como músico, sino que también le pensaba dar un pequeño correctivo a ese memo por faltarle el respeto indebidamente, a la futura superestrella de nivel mundial.
Pocos segundos después de acabar con su relajante tonada, apartó rápidamente su mano derecha del instrumento, pasando a agarrarlo solamente con su siniestra para, justo después, correr hacia él, en línea recta y a toda velocidad, recortando la distancia que les separaba en cuestión de nada. Cuando estaba a suficiente distancia suya y aprovechando la inercia de la carrera y dando un buen pisotón con su pie izquierdo a la altura de sus pies, cargó y flexionó su brazo derecho hacia atrás con gran rapidez para, justamente entonces, liberarlo en forma de un puñetazo ascendente que iría directo a su barbilla que, anteriormente, había alzado hacia el músico, resultando en un devastador puñetazo que acabaría por tumbar en el suelo al hombre que había osado burlarse de él.
- ¿¡Qué te parece el rugido de mi música!? ¿Eh? ¿So pelma?- Preguntó con cierta burla, mientras depositaba su laúd, nuevamente, a su espalda sin apartar su vista del derribado macarra para, seguidamente, flexionar sus rodillas para ponerse de cuclillas, a un metro de él, quedando más cerca de los pies del desconocido hombre. Con aquel golpe, parte de su colera se había desvanecido, como si, de alguna manera, se hubiera desahogado.-El menda no sabe quién pollas eres, ni que quieres ni por qué sabes mi nombre, pero tengo unas ganas de hincharte a hostias que flipas, ¿es o no es?- Sentenció, de forma intimidante y con el ceño fruncido.- Pero tengo también una prisa que te cagas, y el menda prometió no liarla de más, así que más te vale ir pidiendo perdón al menda y a su música, si no quieres que te mande al hospital, pecho escombro.- Amenazó de forma tajante y completamente sería. Aunque algo en su interior le daba pie a seguir peleando y seguir hinchándose a hostias, entre que en nada empezaría a anochecer y que le prometió a Iki que no dañaría o mataría a gente inocente, no tenía ganas de darle una paliza a alguien que, por muy gilipollas que fuera, no dejaba de ser un civil. Las próximas palabras y comportamiento del hombre serían cruciales, razón por la cuál puso el 200% de su atención en él.
Sin embargo, justo cuando estaba en proceso de concentración, el extraño hombre abrió la boca por primera vez, haciendo un comentario que hizo que la concentración de Garnet se desvaneciera por completo.¿Huh?- Frunció levemente el ceño, sintiendo como la vena de su frente se dilataba ligeramente, viendo cómo ese mindundi que le había llamado "payasete" se paraba hasta que tan solo 10 metros de distancia le separaban, momento en el cuál empeoró las cosas, al tacharlo además de bufón, haciendo que sus cejas se inclinaran y que los latidos de su corazón se incrementaran más de la ira que sentía ante tal ofensa. Aunque justo después de disculpara si se había equivocado al llamarle bufón, no era suficiente.- ¿HUUUUUH?- Gritó aún más fuerte, presa de la cólera, casi a punto de perder los papeles. ¿Con lo increíble que era Garnet, cómo era posible que alguien le dijera esas palabras tan hirientes en vez de alabarle como el artista que era? Esto último, era lo que el músico pensaba que debía ser lo normal.- Una gilipollez más de este pelma y le endiño una buena hostia, ¿es o no es?- Se decía a sí mismo, intentando contenerse las ganas de liarse a hostias con él y, de este modo, poder largarse al fin de allí.
Seguidamente, aquel tipo con las manos metidas en los bolsillos y con la cabeza levantada - con la mítica pose macarra -, comentó que su camisa conjuntaría de maravilla con el tanga que portaba el skypiean, cosa que, aunque no disminuyó en demasía el enojo que llevaba encima Garnet, si que le hizo relajarse en parte pues es algo que el mismo había pensado momentos antes.- Tch, o puede que tu camisa quedara niquelada con mi tanga, ¿es o no es?- Declaró con una sonrisa algo incómoda y forzada, además de imitar el gesto que hizo el macarra con tupé con su cabeza, alzándola mientras fijaba su vista en él.
Lo que no se esperaba para nada, cosa que le pilló con la guardia baja, fue que admirara la belleza de su laúd. Garnet abrió los ojos como platos, pues no podía estar más en lo cierto ya que su Fallen Sound era único en el mundo y sería, nada más ni nada menos, que el instrumento del que sería la mayor superestrella. A pesar del patinazo inicial, parecía que el hombre con gafas de sol apreciaba el buen gusto y el arte. El músico estaba a punto de agradecerle por el cumplido hasta que ese mamarracho vertió la gota que colmó el vaso pues, con toda la pasimonia y normalidad, soltó que su música era mejorable y que, además, él era capaz de hacerlo mejor. ¿Acaso había escuchado todo lo que había tocado y no estaba aplaudiendo por haber presenciado tal obra de arte? Y no solo eso, si no que, encima, ¿lo criticaba malamente? Para Garnet, aquello era inconcebible, pues él estaba seguro de que su música sería capaz de cambiar el mundo y la vida de las personas para bien, y que un don nadie como él viniera a dar una opinión que nadie le había pedido, después de encima insultarle... Mal asunto.
Con la mirada puesta fijamente en el pirata, ese canalla le preguntó si era capaz de volver a tocar su instrumento para ver qué tal sonaba esta vez pero, en esta ocasión, llamándole por su nombre tras una pausa dramática, causando que Garnet, enojado y con la vena de su frente bombeando, volviera a arquear su ceja izquierda. En ese momento, la idea de que fuera un fan descontento, un hater de su música, un marine o un cazarrecompensas. Sinceramente, ahora mismo le daba igual quién narices era ese tipo, le había conseguido sacar de sus casillas por lo que estaba dispuesto a darle lo que pedía, agarrando con la siniestra el mástil del laúd con firmeza a la par que alzaba su mano derecha hacia el cielo, preparándose para tocar una tonada, sin apartar, en ningún momento, la mirada del hombre que medía más o menos su altura.
Y tras eso, y con una sonrisa furiosa, descendió su diestra para deslizar sus dedos gracilmente por las cuerdas de su querido instrumento. Al contrario que el actual carácter y temperamento de Garnet, la melodía que salía emitida de su Fallen Sound era completamente tranquila y relajante, hasta el punto que era capaz de adormecer a todo aquel que la escuchara. No sólo le iba demostrar lo que era capaz de lo que podría hacer como músico, sino que también le pensaba dar un pequeño correctivo a ese memo por faltarle el respeto indebidamente, a la futura superestrella de nivel mundial.
Pocos segundos después de acabar con su relajante tonada, apartó rápidamente su mano derecha del instrumento, pasando a agarrarlo solamente con su siniestra para, justo después, correr hacia él, en línea recta y a toda velocidad, recortando la distancia que les separaba en cuestión de nada. Cuando estaba a suficiente distancia suya y aprovechando la inercia de la carrera y dando un buen pisotón con su pie izquierdo a la altura de sus pies, cargó y flexionó su brazo derecho hacia atrás con gran rapidez para, justamente entonces, liberarlo en forma de un puñetazo ascendente que iría directo a su barbilla que, anteriormente, había alzado hacia el músico, resultando en un devastador puñetazo que acabaría por tumbar en el suelo al hombre que había osado burlarse de él.
- ¿¡Qué te parece el rugido de mi música!? ¿Eh? ¿So pelma?- Preguntó con cierta burla, mientras depositaba su laúd, nuevamente, a su espalda sin apartar su vista del derribado macarra para, seguidamente, flexionar sus rodillas para ponerse de cuclillas, a un metro de él, quedando más cerca de los pies del desconocido hombre. Con aquel golpe, parte de su colera se había desvanecido, como si, de alguna manera, se hubiera desahogado.-El menda no sabe quién pollas eres, ni que quieres ni por qué sabes mi nombre, pero tengo unas ganas de hincharte a hostias que flipas, ¿es o no es?- Sentenció, de forma intimidante y con el ceño fruncido.- Pero tengo también una prisa que te cagas, y el menda prometió no liarla de más, así que más te vale ir pidiendo perdón al menda y a su música, si no quieres que te mande al hospital, pecho escombro.- Amenazó de forma tajante y completamente sería. Aunque algo en su interior le daba pie a seguir peleando y seguir hinchándose a hostias, entre que en nada empezaría a anochecer y que le prometió a Iki que no dañaría o mataría a gente inocente, no tenía ganas de darle una paliza a alguien que, por muy gilipollas que fuera, no dejaba de ser un civil. Las próximas palabras y comportamiento del hombre serían cruciales, razón por la cuál puso el 200% de su atención en él.
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