+18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes.
#38
Garnet expresó a su novia todo lo que sentía y opinaba sobre la habitación de Iki, su estancia allí, el tema de la convivencia, así como el miedo por lo increíblemente rápido que estaban creciendo como pareja, miedo que era cada vez más acallado por la plena confianza que sentía, no sólo en él mismo y en ella, sino en los dos como la unidad que eran ahora. Al igual que el pirata, Ikirami estaba sonrojada y nerviosa por toda la situación pero, a pesar de eso, también creía plenamente en lo suyo, haciéndoselo saber a Garnet mientras acariciaba sus manos, sintiendo como los pocos temores que aguardaban en su corazón acababan por desaparecer, quedando en su órgano latiente tan solo espacio para el amor que sentía por aquella increíble mujer, un amor completamente puro que hizo que - aún más - nervioso le preguntara por un pequeño cambio de planes pues, aunque en el fondo quería tener sexo salvaje con la pelirroja, roleando los papeles de quiénes iban disfrazados, Garnet deseaba celebrar su primera convivencia juntos de la mejor manera posible, proponiéndole hacer el amor, causando que la marine empezara a echar humo por la cabeza mientras asentía ante la propuesta del músico.

Con las cartas ya puestas sobre la mesa tan solo quedaba que al skypiean se le fueran los nervios, soltando las manos de Ikirami para, seguidamente, abofetearse las mejillas y decirle esas dos palabras que jamás se cansaría de expresar, al mismo tiempo que abrazaba su cintura. Con sus rostros a escasos centímetros de distancia, la marine decidió brindarle un beso mientras rodeaba con sus brazos el cuello de Garnet, volviendo a sentir como de su pecho surgía esa calidez que tanta vida le daba. Calidez que se convirtió en un incendio cuando, al separar la mujer sus labios de los del músico, le devolvió, sonriente, sus dos palabras favoritas, tras lo cuál, el estómago de Iki rugió, aceptando la invitación de Garnet a cenar lo que habían comprado tras declarar que ser bella consumía demasiada energía, causando que el pirata esbozara una sonrisa y asintiera enérgicamente.- ¡Bella, cañón, buena y lista!- Añadió en su cabeza el skypiean.

No obstante, antes de ir a por la comida, prefirió asegurarse de que a Iki le pareciera buena idea el repentino cambio de planes a lo que, tras acercarse al oído del pirata y mientras se quitaba la diadema, confesó que aunque le parecía muy atrayente la idea de comerse el uno al otro, preferiría muchísimo más hacer el amor con su bello novio pirata, expresando esto último con sus brazos sobre los hombros del músico, quién apretó sus labios con fuerza, sonriendo ante las bellas palabras de Ikirami y embelesado ante la propia belleza de su diosa pelirroja. Con todo el cariño y amor del mundo, Garnet abrazó a la marine por su cadera, a la par que ella lo hacía también, juntando el lateral de su cara con la suya, empezando a restregarla por la suave mejilla de la marine como si de un gato siendo mimado se tratara, sintiendo una absoluta e indescriptible paz.- El menda podría estar así toda la vida, ¿es o no es?- Dijo, con los ojos cerrados y suspirando, con un tono que expresaba el más profundo de los enamoramientos. Pero el hambre llamaba a la puerta de su amada, quién declaró que era hora de jalar mientras dejaba de abrazar a Garnet y se dirigía hacia la mesa dónde estaban las bolsas con la comida que habían adquirido. A pesar de que le hubiera gustado seguir abrazados por la eternidad, el músico sabía que debían cumplir sus funciones vitales por lo que, sin rechistar, se sentó en el borde de la cama, esperando a que Ikirami llegara con la bolsa de la comida.- La verdad que si que hay gan- Intentó acabar la frase, una vez que Ikirami estaba junto a él cuando, la marine, le metió con fuerza todas las piezas de sashimi de salmón que habían comprado, haciendo que Garnet abriera los ojos de par en par.- ¡Buifado Wikki!- Exclamó, de manera inentendible, con la boca llena mientras intentaba masticar toda la comida.

Seguidamente, Ikirami, mientras ella se quedaba con los makis, la marine depositó el resto de piezas que llevaban pescado crudo en la mano de Garnet tras cogérsela - la mano, todavía no hemos llegado a ese punto -, ordenando que se lo comiera todo pues el pescadito era bueno para él. Aún con la boca llena, asintió en silencio para, seguidamente, tragarse todo lo que tenía en la boca de una.- ¡Dicho y hecho Iki!- Respondió, relamiéndose la boca entera, tras lo cual se zampó de una el resto de sushi que tenía en su mano.- Hmph ñam...- Masticó durante varios segundos, durante los cuáles observaba como su novia se comía un par de makis.- ¡Esto estaba que te cagabas, Iki!- Exclamó satisfecho, lamiéndose la mano en la que quedaba aún restos de pescadito y arroz.

Después de que comieran cada uno su parte, Ikirami se dirigió hacia la mesa para beber algo de té, a la par que dejaba algo de lo que le había sobrado de sus makis sobre la mesa, proponiéndole, con un guiño que se lo acabara pues ella ya volvería, añadiendo, con una mirada lasciva de arriba a abajo que se pusiera cómodo pues no tardaría.- Eso está hecho mi diosa pelirroja.- Dijo, devolviéndole el guiño, mientras se levantaba del borde de la cama y se dirigía hacia la mesa para jalar lo que le había sobrado a su novia, pasando por su lado.- Aquí te espero puejejeje... - Comentó, dándole una cachetada en su culo mientras ella se dirigía hacia el baño, momento en el cuál se metió en él.

Justo cuando su novia se adentró en el aseo, Garnet dirigió su mirada hacia la caja que le había dejado con los restos, viendo como quedaban un total de 6 piezas de maki distintas. El pirata ya había comido bastante y, pensando en que la marine sólo se había comido un par de ellos, pensó en que podía comerse tan solo un par y, de esta manera, que Ikirami pudiera reponer fuerzas después del acto sexual comiéndose cuatro piezas de sushi.- Puejeje... Si es que piensas en todo Garnet, ¿es o no es?- Se dijo a sí mismo, dándose palmaditas en el hombro. Y más allá de esos makis, aún le quedaban tanto las cerezas como las fresas que habían comprado, así que estaban bien provisionados por aquella noche. El skypiean cogió, entonces, dos de los seis makis que quedaban y se los zampó de un bocado. Mientras masticaba, observaba con detenimiento la habitación, no pudiéndose aún creer del todo que estuviera allí.- Esto es como un sueño, ¿es o no es?- Pensó sonriente, ya habiendo tragado toda la comida que tenía en su boca. Tras esto, rápidamente, se zafó del disfraz de sirvienta, dejándolo en el suelo enfurruñado junto a sus otras pertenencias y su tanga, estando ya Garnet completamente en bolas y yendo a sentarse al borde de la cama más cercano a la puerta del baño para esperar a su amada.

Poco tiempo después en los que pensaba en lo mucho que quería a la marine pelirroja y lo feliz que estaba con ella, la puerta del baño se abrió, viendo el pirata como salía de allí su novia, completamente duchada y tapada por una toalla.- Eh Iki, te he dejado algún maki para después si...- Quiso hacerle saber que aún le quedaba algún tentempié para después de que hicieran el delicioso, cuando se quitó la toalla frente a sus ojos, dejando ver su perfectamente esculpido cuerpo con esos mogambos que tan loco le volvía.- quieres.- Finalizó la frase, embobado y boquiabierto. Ya había visto varias veces el cuerpo de su amada al desnudo, pero nunca era suficiente ni demasiadas veces. Después de que le preguntara si estaba listo, Garnet, desnudo, se levantó de la cama, dirigiéndose hacia ella, lentamente, hasta quedarse a escasos centímetros de ella. Con su brazo izquierdo, rodeó su cintura mientras que, con su diestra, cogió con delicadeza su barbilla, moviéndola con suavidad hacia arriba.- Listo, Iki.- Respondió con los ojos brillándole y con un ligero sonrojo en sus mejillas para, a continuación, acercarse lentamente a sus labios y fundirse con pasión y amor con ellos, momento en el que soltó su diestra de la barbilla y la pasó por detrás de su cabeza, acariciando su cabello.

Con la temperatura de su cuerpo aumentando por momentos, el pirata, con ayuda de su cuerpo y sus brazos, comenzó a dirigir a la marine hacia la cama, sin despegar en ningún momento sus labios de ella y tratándola en todo momento como la reina que era para, en el momento en el que estaban en el borde, hacer que se tumbara en la cama con delicadeza, separando sus boca de la suya por un instante, hasta que se colocó encima de ella, apoyándose sobre el colchón con sus manos y rodillas, quedando el cuerpo de Ikirami entre esos cuatro puntos de apoyo. Durante un par de segundos, se quedó embobado, observando a la marine tumbada bajo él, jadeando por las ganas que tenía de hacerlo con ella en ese lugar.- ¿P-preparada para estrenar el nido de amor, Iki?- Preguntó con un pelín de nerviosismo. Tras escuchar su respuesta, flexionó sus brazos, dejándose caer de nuevo hacia sus labios, buscando perderse eternamente en ese momento, dejarse llevar por todo el amor que sentía hacia su mujer y sentir cada parte de su cuerpo en la suya. No había mejor manera de cerrar un día tan inolvidable como el que habían vivido.
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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RE: +18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - por Garnet D. Matlock - 18-08-2024, 08:48 PM

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