22-08-2024, 04:47 PM
El cuerpo de Zarek seguía en la arena, no se movía, no hacía nada. Esperaba que se levantara como por arte de magia, pero no... Ya había visto eso muchas veces, la muerte es una gran amiga mía, le llevo bastantes visitantes y le genero trabajo, así que creo que se siente en deuda conmigo y una vez más iba a enviarle una nueva visita.
La cruenta herida la dejo en shock. Ese leve momento en el que sus ojos pierden el brillo, se confunden y pareciera apagarse una parte de su vida es una de las razones por las que estoy vivo. Genera en mi una paz sin igual, es como si hubiera nacido para eso, como si hubiera nacido para generar dolor y repartirlo y esparcirlo por el mundo. También es el momento perfecto para atacar.
Ejecuté una combinación de 2 golpes rápidos parecida a los 2 primeros golpes que le asesté a Eaa, esta vez actúe sobre la herida que le acababa de abrir dándole 2 espadazos en esta misma: uno de manera ascendente y otro descendente, dejándome así en la misma postura inicial con la que le había iniciado el ataque, asiendo la espada con ambas manos, como era costumbre en mi postura de combate. La espada esta vez no se introdujo en su carne, pero era un recordatorio "Yo te he hecho esto". Esa herida pintaba mal, muy mal, y a no ser que alguien de los que viniera con ella tuviera conocimientos médicos iba a dejarla seca, seguía sangrando a borbotones. Claro esta si yo le dejase acercarse y desgraciadamente para ella no estaba por la labor. Tras los golpes, no lo suficientemente fuertes como para frenarla, pero si lo suficiente para acercarla un paso más a su derrota, actuó.
Reculó diestramente un par de pasos, cogió carrerilla y emitió un golpe parecido a aquel con el que había intentado impactar tras alejarse tras nuestro primer encontronazo, ese mismo que le había llevado a esta fatídica situación. Sus astas se hundieron en mi pecho, pero no como ella hubiera imaginado. Halla dónde su cuerpo impactaba con el mío unas leves volutas de humo revoloteaban y se esparcían por el ambiente, no era nada exagerado ni visible a grandes distancias, incluso sería difícil de ver para ella que actuaba a tal velocidad y parecía bastante apresurada por salir de mi alcance, pues tras impactar con ese ataque y un escueto viraje volvió a saltar por tercera vez, intentando irse de mi radio de acción, seguía con una sonrisa, parecía incluso más decidida antes. Siempre pasa, antes de morir lo dan todo, total van a morir igual.
Tras aterrizar agarró su cinturón y murmuró algo que no llegué a entender bien, aunque para mi fuera irrelevante. Si hubiera querido podría haberla seguido, le habría negado la posibilidad de respirar, de pensar un plan de intentar algo, pero quería reservarme. Todavía quedaban 3. Apuntando mi Katana en su dirección y con el agarre de 2 manos empecé a caminar hacia ella. ¿Cuánto llevaba sin hablar? Solo había esbozado el nombre de mis ataques, siempre me centraba demasiado en el combate.
- Habías perdido antes de empezar - Mis palabras sonaban pesadas, iracundas y con fuerza. Seguí caminando - Solo has sido el ejemplo de lo que les sucederá - Seguí caminando - Habéis matado a Zarek - Mis ojos intentaron mirar a su cuerpo, pero en un combate no hay tiempo para contemplaciones - Él era mucho más valioso que vosotros 4, llenaréis el vacío que ha dejado su debilidad con vuestras muertes - Apreté los dientes con fuerza sentí la tensión en mi mandíbula – ¡Voy a convertir vuestros sueños en pesadillas! - Le grité con fuerza, preso de la ira.
Tras mi pequeño monologo solo 11 metros nos separaban. Ya había tenido suficiente, su camino terminaba aquí. Como el de aquella estúpida tripulación de gyojins, como el de Zarek, esta selva era el principio para mi y el final para el resto de escoria que habita el mundo.
La cruenta herida la dejo en shock. Ese leve momento en el que sus ojos pierden el brillo, se confunden y pareciera apagarse una parte de su vida es una de las razones por las que estoy vivo. Genera en mi una paz sin igual, es como si hubiera nacido para eso, como si hubiera nacido para generar dolor y repartirlo y esparcirlo por el mundo. También es el momento perfecto para atacar.
Ejecuté una combinación de 2 golpes rápidos parecida a los 2 primeros golpes que le asesté a Eaa, esta vez actúe sobre la herida que le acababa de abrir dándole 2 espadazos en esta misma: uno de manera ascendente y otro descendente, dejándome así en la misma postura inicial con la que le había iniciado el ataque, asiendo la espada con ambas manos, como era costumbre en mi postura de combate. La espada esta vez no se introdujo en su carne, pero era un recordatorio "Yo te he hecho esto". Esa herida pintaba mal, muy mal, y a no ser que alguien de los que viniera con ella tuviera conocimientos médicos iba a dejarla seca, seguía sangrando a borbotones. Claro esta si yo le dejase acercarse y desgraciadamente para ella no estaba por la labor. Tras los golpes, no lo suficientemente fuertes como para frenarla, pero si lo suficiente para acercarla un paso más a su derrota, actuó.
Reculó diestramente un par de pasos, cogió carrerilla y emitió un golpe parecido a aquel con el que había intentado impactar tras alejarse tras nuestro primer encontronazo, ese mismo que le había llevado a esta fatídica situación. Sus astas se hundieron en mi pecho, pero no como ella hubiera imaginado. Halla dónde su cuerpo impactaba con el mío unas leves volutas de humo revoloteaban y se esparcían por el ambiente, no era nada exagerado ni visible a grandes distancias, incluso sería difícil de ver para ella que actuaba a tal velocidad y parecía bastante apresurada por salir de mi alcance, pues tras impactar con ese ataque y un escueto viraje volvió a saltar por tercera vez, intentando irse de mi radio de acción, seguía con una sonrisa, parecía incluso más decidida antes. Siempre pasa, antes de morir lo dan todo, total van a morir igual.
Tras aterrizar agarró su cinturón y murmuró algo que no llegué a entender bien, aunque para mi fuera irrelevante. Si hubiera querido podría haberla seguido, le habría negado la posibilidad de respirar, de pensar un plan de intentar algo, pero quería reservarme. Todavía quedaban 3. Apuntando mi Katana en su dirección y con el agarre de 2 manos empecé a caminar hacia ella. ¿Cuánto llevaba sin hablar? Solo había esbozado el nombre de mis ataques, siempre me centraba demasiado en el combate.
- Habías perdido antes de empezar - Mis palabras sonaban pesadas, iracundas y con fuerza. Seguí caminando - Solo has sido el ejemplo de lo que les sucederá - Seguí caminando - Habéis matado a Zarek - Mis ojos intentaron mirar a su cuerpo, pero en un combate no hay tiempo para contemplaciones - Él era mucho más valioso que vosotros 4, llenaréis el vacío que ha dejado su debilidad con vuestras muertes - Apreté los dientes con fuerza sentí la tensión en mi mandíbula – ¡Voy a convertir vuestros sueños en pesadillas! - Le grité con fuerza, preso de la ira.
Tras mi pequeño monologo solo 11 metros nos separaban. Ya había tenido suficiente, su camino terminaba aquí. Como el de aquella estúpida tripulación de gyojins, como el de Zarek, esta selva era el principio para mi y el final para el resto de escoria que habita el mundo.
datos de interes
Bélico
ASHURA - INVENTARIO
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