28-08-2024, 12:05 PM
Garnet Matlock estaba totalmente fuera de sus cávales.
El decirle que decidió elegir ser un pirata y que por eso la Marina tenía que ir detrás de él, parece ser que le cabreaba aún más o es que no le gustaba realmente, hasta el punto de que se le hinchaba la vena de la frente y todo. Todas mis palabras de sabiduría solo le cabreaban más y más, hasta volvió a soltarme tres puñetazos a mi puta jeta, rompiendo mis gafas de sol de marca 'Paco Armario', de las más caras y exclusivas que se podían encontrar en el mercado, aunque no me preocupaba mucho, pues el diseñador era amigo mío y me las hacía personalizadas completamente.
El cabrón tuvo la osadía de reconocer que no tenía ni puta idea de quién era Tucrow, de una promesa de que no mataría a nadie, así porque sí, mencionando a su gente cercana y que representaba un peligro para todo lo que él quería y era importante para él — ¡Buuajajaja! ¡Ya te lo he dicho, ese no es mi problema, yo solo hago mi trabajo! Y créeme, no querrás encontrarte al puto Almirante Tucrow en persona. — Le dije aún con una sonrisa en mi rostro mirándole — Si no, haber sido churrero, macho, es un trabajo muy honrado... grasiento, pero honrado — Volví a mirar a mi derecha mientras hablaba sobre lo sagrado que es para un músico su instrumento — Bueno, quizás en eso tengas razón, pero querer ser el mejor músico no deja de ser una competición. Cualquier cosa vale, Garnet, y aunque la hayas tomado conmigo, créeme, te toparás con gente aún peor que yo, que no dudará en pisarte para ponerse por encima de ti, incluso traicionarte, que es aún peor. Este mundo es una putísima mierda, está podrido — Suspiré largo y tendido mientras flexionaba mis piernas, pues era lo único que podía mover.
— ¿Lo ves? Prometiste no matar así porque sí, que pasa ¿Qué ya lo hiciste antes y te come el remordimiento porque ahora algo dentro de ti dice que lo hagas? ¡Por mis cojones, si es que me estás dando la razón y todo! — Eché hacia atrás mi cabeza un poco, sin apartar mi mirada de la suya — Va, no seas tonto, me caes hasta bien, estás a tiempo de borrar todo eso y empezar de cero, yo te echaré una mano si es necesario ¿Qué me dices? — Finalicé, esperando a ver que era lo que tenía que decirme.
El decirle que decidió elegir ser un pirata y que por eso la Marina tenía que ir detrás de él, parece ser que le cabreaba aún más o es que no le gustaba realmente, hasta el punto de que se le hinchaba la vena de la frente y todo. Todas mis palabras de sabiduría solo le cabreaban más y más, hasta volvió a soltarme tres puñetazos a mi puta jeta, rompiendo mis gafas de sol de marca 'Paco Armario', de las más caras y exclusivas que se podían encontrar en el mercado, aunque no me preocupaba mucho, pues el diseñador era amigo mío y me las hacía personalizadas completamente.
El cabrón tuvo la osadía de reconocer que no tenía ni puta idea de quién era Tucrow, de una promesa de que no mataría a nadie, así porque sí, mencionando a su gente cercana y que representaba un peligro para todo lo que él quería y era importante para él — ¡Buuajajaja! ¡Ya te lo he dicho, ese no es mi problema, yo solo hago mi trabajo! Y créeme, no querrás encontrarte al puto Almirante Tucrow en persona. — Le dije aún con una sonrisa en mi rostro mirándole — Si no, haber sido churrero, macho, es un trabajo muy honrado... grasiento, pero honrado — Volví a mirar a mi derecha mientras hablaba sobre lo sagrado que es para un músico su instrumento — Bueno, quizás en eso tengas razón, pero querer ser el mejor músico no deja de ser una competición. Cualquier cosa vale, Garnet, y aunque la hayas tomado conmigo, créeme, te toparás con gente aún peor que yo, que no dudará en pisarte para ponerse por encima de ti, incluso traicionarte, que es aún peor. Este mundo es una putísima mierda, está podrido — Suspiré largo y tendido mientras flexionaba mis piernas, pues era lo único que podía mover.
— ¿Lo ves? Prometiste no matar así porque sí, que pasa ¿Qué ya lo hiciste antes y te come el remordimiento porque ahora algo dentro de ti dice que lo hagas? ¡Por mis cojones, si es que me estás dando la razón y todo! — Eché hacia atrás mi cabeza un poco, sin apartar mi mirada de la suya — Va, no seas tonto, me caes hasta bien, estás a tiempo de borrar todo eso y empezar de cero, yo te echaré una mano si es necesario ¿Qué me dices? — Finalicé, esperando a ver que era lo que tenía que decirme.
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